Durante año y medio, cuidadores de familiares con degenerativas se reúnen cada 15 días para compartir sus temores y miedos, exponer sus experiencias y sobre todo, aprender a relativizar las cómicas y a veces, embarazosas situaciones cotidianas. Al mismo tiempo, el seguimiento personalizado de cada uno de estos cuidadores en sus propios domicilios y actividades cotidianas, permite reflejar su realidad personal, familiar y social de su día a día.

De esta manera, gracias a la observación, se desvelan sus particulares historias en forma de pequeñas piezas que forman parte de un complejo puzzle emocional.

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