No siempre es necesario un regalo específico y adaptado a la condición del enfermo del Alzheimer, pero si está buscando algo especial ¿Cuál es el regalo más adecuado para un enfermo de Alzheimer si está en la fase leve? ¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de escogerlo?

Pensando más específicamente en regalos particularmente adecuados para una persona con Alzheimer, hay que tener en cuenta unas consideraciones básicas:

Por un lado, es recomendable que el regalo sea significativo, es decir, que tenga una vinculación emocional con sus recuerdos y vivencias o que se personalice según sus gustos, preferencias y aficiones. Apelar a este vínculo potenciará la reminiscencia, es decir, la evocación de los propios recuerdos y experiencias vividas. Situaríamos en este ámbito, por ejemplo, regalos que incluyan fotografías, música o algún capricho para el paladar, como una caja de bombones o de galletas.

Por otro lado, hay que intentar que el regalo favorezca la estimulación cognitiva, siempre de manera adaptada a cada fase de la enfermedad y ajustada a las capacidades aún preservadas. Esto es importante, ya que, desgraciadamente, las capacidades perdidas a causa del Alzheimer no son recuperables y pretender su mejora mediante técnicas de estimulación puede generar frustración, tanto en el enfermo como en las personas de su entorno.

 

Regalos para la fase leve en la enfermedad del Alzheimer

 

  • El regalo de experiencias, como salidas culturales o actividades de ocio también pueden ser una buena idea en la fase leve de la enfermedad. Podemos preguntar en museos o espacios culturales de nuestra localidad si disponen de programas adaptados para este colectivo. Otra propuesta sería la realización de algún taller (decoración, cocina…) que la persona con Alzheimer pueda realizar en compañía de alguien importante y significativo para ella.
  • Regalos vinculados a objetos prácticos del día a día. Un teléfono móvil sencillo, adaptado para gente mayor o personas con dificultades (teclas grandes, funciones limitadas y útiles…), es un regalo práctico que, además, potenciará su autonomía y su autoestima. Lo mismo es aplicable a una tablet, si la persona está habituada a su uso. . Otro ejemplo de regalo práctico puede ser un reloj grande, en el que la fecha y la hora se distingan con facilidad.
  • Objetos personalizados con fotografías familiares o de experiencias pasadas. Pueden incorporarse imágenes familiares en marcos de fotos, tazas, puzles, cojines o llaveros, entre otros. También se puede regalar un álbum de fotos con voz o una libreta y animar a la persona a que enganche fotografías, recuerdos u otros elementos.
  • Otra opción a considerar son los juegos de mesa, que permiten estimular las capacidades cognitivas, eso sí, adaptando las reglas, siempre que sea necesario, a las capacidades de la persona. Los juegos de mesa potencian el contacto social y la comunicación, favoreciendo las relaciones familiares, incluidas las intergeneracionales cuando se implican en el juego, por ejemplo, hijos y nietos. En torno a un juego de mesa se pueden generar, en definitiva, momentos compartidos muy gratificantes.
  • Una película clásica o un musical en DVD también puede ser un buen regalo, tanto en la fase leve como moderada.