Buscamos mover y acomodar al paciente en la cama, de forma que se sienta confortable y cómodo. Con cambios posturales frecuentes y buenas posiciones se evitan, además, las ulceras por Presión o de Decúbito (escaras). Las movilizaciones frecuentes mejoran el tono muscular, la respiración y la circulación.

Para movilizar al paciente encamado debemos tener en cuenta su estado y conocer si puede colaborar con nosotros o no es posible su ayuda para cambiarlo de postura

PACIENTE NO COLABORADOR:  Realizar la movilización entre 2 personas.

  1. Colocarse cada persona a un lado de la cama, frente al enfermo;
  2. Debemos colocar los pies separados así como las rodillas ligeramente flexionadas;
  3. Retirar la ropa superior de la cama así como la almohada del paciente;
  4. Las auxiliares o celadores introducen un brazo por debajo del hombro del paciente y el otro debajo del muslo. Sujetan al paciente y lo levantan con cuidado hasta llevarlo a la posición deseada;

NOTA: A la hora de movilizar al paciente a la posición deseada es preciso evitar fricciones y sacudidas repentinas o bruscas para lo cual el paso 4 es mejor realizarlo con la ayuda de una entremetida. Ver Movilización del Paciente ayudados por una Sábana.

También se pueden colocar las dos personas al mismo lado de la cama, de esta forma:

  1. La primera persona coloca un brazo por debajo de los hombros del paciente y el otro brazo por debajo del tórax;
  2. La segunda persona desliza sus brazos a la altura y por debajo de la región glútea;
  3. Entonces elevan cuidadosamente al paciente hacia la posición requerida.

PACIENTE COLABORADOR:  En este caso con una sola persona basta.

  1. Nos colocaremos junto a la cama del enfermo, frente a él y a la altura de su cadera;
  2. Decirle al enfermo que se agarre a la cabecera de la cama y flexionando sus rodillas, coloque la planta de los pies apoyando sobre la superficie de la cama;
  3. Entonces colocamos nuestros brazos por debajo de las caderas del paciente;
  4. Se le pedirá al paciente que haciendo fuerza con sus pies y brazos intente elevarse;
  5. Es entonces cuando la auxiliar o el celador -con sus brazos- deben ayudar al enfermo a subir hacia la cabecera;
  6. Si el paciente se encuentra bastante ágil, puede realizar él solo esta movilización.
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Movilización del paciente ayudados por una sábana

Se realiza entre dos personas, situadas una a cada lado de la cama.

  1. Para esta técnica nos ayudaremos de una sábana que es doblada en su largo a la mitad.
  2. Se la colocamos al paciente por debajo, de forma que llegue desde los hombros hasta los muslos.
  3. Para ello colocaremos al paciente en decúbito laberal, lo más próximo a un borde de la cama y meteremos la “sábana” por el lado contrario al que está girado, luego lo volveremos al otro lado y sacaremos la parte de “sábana” que falta de colocar.

Una vez colocada la “sábana”, se enrolla ésta por los laterales sujetándola cad apersona fuertemente, pudiendo así mover al paciente hacia cualquier lado de la cama evitando fricciones.

 

Giro del paciente encamado de decúbito supino a decúbito lateral

Colócate en el lado de la cama hacia el que va a girar el paciente.

  1. En primer lugar se desplaza al paciente hacia el lado de la cama contrario al decúbito deseado, para que al girarlo quede el paciente en el centro de la cama.
  2. Se le pide al paciente que estire el brazo hacia el lado que va a girar el cuerpo y que flexione el otro brazo sobre el pecho.
  3. Se le pide al usuario que flexione la rodilla del miembro que va a quedar por encima.
  4. A continuación se debe colocar uno de sus brazos por debajo del hombro y el otro por debajo de la cadera.
  5. Girar al usuario hacia el lado que se encuentra el cuidador o auxiliar, dejándole colocado en decúbito lateral.

Nota. En la posición de decúbito lateral hay que tomar precauciones con orejas, hombreos, codos para que no se produzcan úlceras por presión