Hay algo muy difícil de explicar cuando una persona a la que quieres tiene Alzheimer.
Está ahí. Puedes abrazarla, sentarte a su lado, cogerle la mano y compartir momentos con ella. Sin embargo, poco a poco, algunas cosas empiezan a cambiar. Quizá ya no recuerde una conversación que tuvisteis ayer, deje de reconocer lugares que siempre le resultaron familiares o no pueda hacer por sí misma cosas que antes formaban parte de su vida.
Y tú, mientras intentas acostumbrarte a esos cambios, empiezas a echar de menos pequeños detalles que antes dabas por sentados.
Puede que te sientas triste, que tengas miedo de lo que vendrá o que, en algunos momentos, te preguntes cómo vas a afrontar todo lo que queda por delante.
Si estás viviendo algo parecido con tu madre, tu padre, tu pareja o cualquier otra persona a la que quieres, queremos que sepas algo: no estás solo y no tienes que sentirte culpable por lo que estás sintiendo.
El Alzheimer no solo cambia la vida de quien recibe el diagnóstico. También transforma la vida de su familia, las relaciones y la manera de entender el futuro.
En este artículo queremos ayudarte a comprender ese dolor, poner nombre a algunas emociones y encontrar formas de cuidar de tu familiar sin olvidarte de ti.
¿Por qué duele tanto ver cómo cambia una persona a la que quieres?
Cuando pensamos en el duelo, solemos relacionarlo con la muerte de alguien cercano. Sin embargo, hay pérdidas que empiezan mucho antes.
Con el Alzheimer, puedes echar de menos la manera de conversar con tu padre, las historias que tu madre contaba una y otra vez o la complicidad que compartías con tu pareja.
Son pequeños cambios que, vistos desde fuera, quizá parezcan insignificantes. Pero para quien los vive de cerca pueden tener un significado enorme.
A veces, lo más doloroso no es un gran acontecimiento, sino darse cuenta de que algo cotidiano ya no volverá a ser exactamente igual.
Quizá recuerdes una conversación en la que tu madre te daba consejos y ahora seas tú quien tiene que ayudarla a tomar decisiones. Tal vez tu padre, que siempre fue quien cuidó de todos, necesite ahora que alguien esté pendiente de él.
Es normal que estos cambios despierten tristeza, nostalgia, miedo o una sensación difícil de explicar.
A esta experiencia se la conoce, en muchos casos, como duelo anticipado: el dolor que podemos sentir ante las pérdidas asociadas a una enfermedad antes de que se produzca el fallecimiento.
También puede aparecer el llamado duelo ambiguo, cuando la persona sigue físicamente a nuestro lado, pero algunos aspectos de nuestra relación con ella han cambiado profundamente.
Puedes sentir que estás perdiendo parte de lo que compartíais y, al mismo tiempo, seguir disfrutando de su compañía y queriéndola con toda tu alma.
Una cosa no elimina la otra.
Las emociones que pueden aparecer durante el Alzheimer
A veces intentamos entender el duelo como si fuera un camino con distintas etapas que debemos superar una detrás de otra. Pero la realidad suele ser bastante más complicada.
Hay días en los que te sentirás más tranquilo y otros en los que una situación inesperada volverá a despertar toda la tristeza. Puede que creas haber aceptado un cambio y que, semanas después, vuelva a dolerte.
No significa que estés retrocediendo. Estás intentando adaptarte a una situación que cambia continuamente.
Estas son algunas de las emociones que pueden aparecer durante el proceso.
1. La dificultad para aceptar lo que está pasando
Al principio, puede costar mucho asumir que los olvidos o los cambios de comportamiento forman parte de una enfermedad.
Quizá pienses que tu familiar está teniendo una mala temporada, que los despistes son propios de la edad o que las cosas volverán a ser como antes.
Aceptar el diagnóstico puede dar miedo porque obliga a mirar de frente una realidad que nadie había elegido.
No tienes que asimilarlo todo de golpe.
Date tiempo para comprender qué está ocurriendo, pregunta tus dudas al equipo sanitario y busca información que te ayude a saber cómo actuar.
Aceptar la enfermedad no significa dejar de tener esperanza. Significa aprender a vivir con la realidad de hoy, sin tener que resolver de una vez todo lo que pueda ocurrir mañana.
2. La rabia y la impotencia
Hay momentos en los que cuidar puede resultar agotador.
Quizá hayas explicado algo varias veces y tu familiar vuelva a preguntártelo. Puede que rechace una ayuda que necesita o que una tarea sencilla termine convirtiéndose en una situación difícil.
Y entonces pierdes la paciencia.
Después llega el arrepentimiento. Te preguntas por qué has contestado así o por qué no has sido capaz de mantener la calma.
Si te ha pasado, intenta no juzgarte únicamente por ese momento. El cansancio, la preocupación y la falta de descanso pueden hacer que reaccionemos de una manera que no nos gusta.
Eso no significa que debas aceptar comportamientos dañinos ni ignorar lo que ocurre. Significa que necesitas reconocer tus límites y buscar formas de gestionar mejor las situaciones difíciles.
Cuando notes que estás llegando al límite, intenta hacer una pausa, siempre que tu familiar esté seguro. Si puedes, pide a otra persona que te releve durante un rato.
Y si sientes que la frustración se repite con frecuencia, no esperes a estar completamente desbordado para pedir ayuda.
No tienes que ser paciente todos los días y a todas horas. También necesitas que alguien cuide de ti.
3. La culpa por no llegar a todo
La culpa es una de las emociones que más pesan en muchas familias.
Aparece cuando tienes que irte a trabajar y dejas a tu familiar con otra persona. Cuando necesitas descansar. Cuando no puedes visitarlo tanto como quisieras. O cuando empiezas a pensar que quizá necesitéis ayuda profesional.
Tal vez te descubras pensando:
«Debería hacer más por mi madre».
«Mi padre siempre estuvo ahí para mí y ahora siento que no estoy a la altura».
«¿Cómo voy a contratar a alguien para cuidar de mi familiar?».
«No debería sentirme tan cansado».
Esos pensamientos pueden hacerte sentir que nunca haces suficiente, incluso cuando llevas meses esforzándote al máximo.
Pero hay algo que conviene recordar: querer a alguien no significa tener que poder con todo.
Puedes querer profundamente a tu madre y necesitar ayuda para atenderla. Puedes ser una buena hija o un buen hijo y necesitar tiempo para descansar. Puedes decidir compartir los cuidados sin que eso signifique abandonar a tu familiar.
Pedir ayuda no borra todo lo que haces por esa persona. Al contrario, puede permitirte seguir acompañándola de una manera más tranquila y sostenible.
4. La tristeza por todo lo que ha cambiado
A veces la tristeza aparece sin avisar.
Puede ser al escuchar una canción que os gustaba, al mirar una fotografía antigua o al darte cuenta de que tu familiar ya no recuerda una historia que antes contaba con todo detalle.
También puede aparecer cuando piensas en el futuro y te preguntas cómo será la enfermedad dentro de unos meses o unos años.
No necesitas obligarte a estar bien ni buscar una explicación para cada emoción.
Si necesitas llorar, hazlo. Si necesitas hablar, busca a alguien que te escuche. Y si hay días en los que te cuesta encontrar fuerzas, intenta no exigirte más de lo que puedes dar.
También puedes buscar pequeños momentos que sigan teniendo sentido para los dos: escuchar música, mirar fotografías, pasear si es posible o simplemente sentarte a su lado.
Quizá ya no podáis compartir algunas cosas como antes, pero eso no significa que no podáis seguir compartiendo nada.
A veces, estar juntos en silencio también es una forma de quererse.
5. Aprender a vivir con una nueva realidad
Con el tiempo, algunas familias encuentran nuevas maneras de relacionarse con la persona que tiene Alzheimer.
Eso no quiere decir que dejen de echar de menos cómo era antes ni que el dolor desaparezca para siempre.
Significa que empiezan a descubrir qué funciona ahora.
Quizá las conversaciones sean más cortas, pero disfrutéis escuchando música juntos. Puede que tu familiar no recuerde tu nombre en determinados momentos, pero siga respondiendo con tranquilidad cuando le coges la mano o le hablas con cariño.
Cada persona es diferente y no siempre será posible encontrar esos momentos con facilidad. Pero adaptar las expectativas puede ayudar a reducir la frustración y a valorar lo que todavía podéis compartir.
Aceptar no es rendirse. Es dejar de exigir que cada día sea como antes y empezar a encontrar la mejor manera de vivir el presente.
Cómo cuidar de tu familiar sin olvidarte de ti
Cuando alguien a quien quieres necesita cada vez más ayuda, es fácil que sus necesidades terminen ocupando todo tu tiempo.
Dejas para después una cita médica, cancelas un plan con amigos o renuncias a una actividad que antes te hacía bien. Y, casi sin darte cuenta, tu vida empieza a girar alrededor del cuidado.
Al principio quizá puedas mantener ese ritmo. Pero, si se prolonga, el agotamiento puede terminar afectando a tu salud y a la relación con tu familiar.
Por eso, cuidar de ti no debería ser lo último de la lista.
Empieza por cosas pequeñas:
Habla con tu familia. Explica qué necesitas y repartid las tareas de una forma realista. No des por hecho que tienes que asumirlo todo tú.
Reserva momentos para descansar. Aunque al principio solo sean ratos cortos, intenta tener espacios en los que puedas desconectar de las responsabilidades.
No te exijas hacerlo todo perfecto. Habrá días mejores y peores. Lo importante es que tu familiar reciba una atención adecuada y que tú también puedas mantenerte bien.
Busca personas que te comprendan. Hablar con otros familiares que estén pasando por una situación parecida puede ayudarte a sentirte menos solo.
Pide ayuda antes de llegar al límite. No esperes a que el cansancio sea insoportable para plantearte otras opciones de cuidado.
Y recuerda algo importante: descansar no significa querer menos.
¿Cuándo es el momento de pedir ayuda?
A veces nos acostumbramos tanto a estar pendientes de otra persona que dejamos de darnos cuenta de lo que nos está pasando.
Seguimos adelante porque sentimos que no hay otra opción. Nos decimos que ya descansaremos cuando la situación mejore o que otras personas tienen problemas más importantes.
Pero tu bienestar también importa.
Si llevas tiempo sintiéndote triste, duermes mal, estás permanentemente preocupado o notas que has dejado de disfrutar de casi todo, puede ser conveniente hablar con un profesional sanitario o de salud mental.
También es importante buscar apoyo si sientes que estás perdiendo la paciencia de forma frecuente, que ya no puedes atender tus propias necesidades o que la responsabilidad del cuidado te supera.
No hace falta esperar a tocar fondo para pedir ayuda.
En ocasiones, hablar con un profesional, participar en un grupo de apoyo o reorganizar los cuidados puede marcar una diferencia importante.
Pedir ayuda no significa que hayas fracasado. Significa que estás reconociendo que esta situación es difícil y que no tienes por qué afrontarla en soledad.
Cuando la familia necesita ayuda para cuidar
Hay familias que pueden organizar los cuidados entre varios miembros. Otras no cuentan con esa posibilidad, tienen horarios de trabajo difíciles o necesitan una atención que cada vez resulta más exigente.
En esos casos, contar con apoyo profesional a domicilio puede ser una alternativa para acompañar a la persona con Alzheimer y aliviar parte de la carga familiar.
Dependiendo de las necesidades de cada persona, ese apoyo puede incluir compañía, supervisión, ayuda en las actividades cotidianas y acompañamiento en las rutinas de cuidado.
No todas las familias necesitan lo mismo. Por eso es importante valorar la situación concreta, el grado de autonomía de la persona y las tareas para las que necesita ayuda.
En Serdomas sabemos que detrás de cada familia hay una historia, unas necesidades y muchas emociones.
Por eso, el cuidado a domicilio no consiste únicamente en ayudar con las tareas del día a día. También busca que las personas mayores puedan seguir en su hogar con una atención adaptada a sus necesidades y que sus familiares dispongan de más apoyo para afrontar esta etapa.
A veces, contar con alguien que te ayude unas horas puede darte el tiempo que necesitas para descansar, trabajar o simplemente recuperar un poco de tranquilidad.
Y eso también forma parte de cuidar.
Preguntas frecuentes sobre el duelo en el Alzheimer
¿Es normal echar de menos a alguien que todavía está vivo?
Sí. Cuando el Alzheimer transforma la memoria, la comunicación y la relación con una persona, puedes sentir que estás perdiendo parte de lo que compartíais. Es una experiencia dolorosa que puede formar parte del duelo anticipado o ambiguo.
¿Cuánto tiempo dura el duelo anticipado?
No existe un plazo determinado. Cada persona vive el proceso de manera diferente y las emociones pueden cambiar a medida que evoluciona la enfermedad. No tienes que cumplir ninguna etapa ni superar el duelo en un tiempo concreto.
¿Es normal sentir alivio cuando otra persona se ocupa de mi familiar?
Sí. Sentir alivio al disponer de un descanso no significa que quieras menos a tu familiar. Puede ser una señal de que necesitabas tiempo para recuperar fuerzas. Si la culpa te impide descansar o aceptar ayuda, hablar de ello puede resultar beneficioso.
¿Cómo puedo ayudar a un familiar que está sufriendo por el Alzheimer?
Escúchalo sin juzgar, pregúntale qué necesita y ofrécele ayuda concreta. En lugar de decirle que tiene que ser fuerte, puedes proponerle acompañarlo a una cita, ocuparte de alguna tarea o facilitarle unas horas de descanso.
¿Dónde puedo encontrar apoyo para afrontar el Alzheimer en familia?
Puedes consultar con el equipo sanitario de referencia, los servicios sociales de tu municipio y las asociaciones de familiares de personas con Alzheimer. También puedes valorar apoyo psicológico o ayuda profesional a domicilio si las necesidades de cuidado lo requieren.
No tienes que poder con todo
El Alzheimer trae consigo muchos cambios. Algunos se ven desde fuera y otros solo los conoce quien acompaña a la persona día tras día.
Quizá haya momentos en los que sientas que estás perdiendo una parte de la relación que siempre has tenido con tu familiar. Otros días podrás disfrutar de su compañía y encontrar motivos para sonreír.
Y también habrá días difíciles.
No tienes que sentirte culpable por ello. No tienes que estar bien siempre. Y no tienes que demostrar cuánto quieres a tu familiar renunciando a tu propio bienestar.
Puedes seguir queriéndolo, acompañándolo y cuidándolo mientras aprendes a aceptar los cambios. Puedes pedir ayuda. Puedes descansar. Puedes necesitar que alguien también esté pendiente de ti.
Porque cuidar de quien quieres también significa aprender a cuidarte.
Si necesitas orientación para organizar los cuidados de una persona mayor o con Alzheimer, en Serdomas podemos ayudarte a valorar las opciones de atención a domicilio que mejor se adapten a vuestra situación.
Visita www.serdomas.es y descubre cómo podemos acompañaros en esta etapa.
Si estás buscando regalos para un enfermo de Alzheimer en fase leve, probablemente quieras encontrar algo más que un simple detalle. Un buen regalo puede ayudar a mantener sus aficiones, estimular recuerdos y, sobre todo, disfrutar de tiempo de calidad en familia.
Cuando una persona recibe un diagnóstico de Alzheimer, elegir un regalo puede parecer complicado. Queremos tener un detalle bonito, pero también acertar con algo que realmente pueda disfrutar y utilizar.
En la fase leve del Alzheimer, la persona suele conservar muchas de sus capacidades: puede mantener conversaciones, realizar numerosas actividades cotidianas y disfrutar de sus aficiones. Por eso, los mejores regalos no tienen por qué estar relacionados directamente con la enfermedad.
La clave está en elegir regalos que estimulen la memoria, faciliten la autonomía, despierten emociones positivas o permitan compartir tiempo con familiares y cuidadores.
¿Qué debemos tener en cuenta antes de elegir un regalo?
Antes de comprar cualquier regalo para una persona con Alzheimer en fase leve, conviene pensar en cuatro aspectos:
Sus gustos y aficiones anteriores.
Qué actividades todavía disfruta haciendo.
Qué grado de autonomía conserva.
Si el regalo puede utilizarse de forma sencilla y segura.
Un buen regalo no debería hacer que la persona se sienta «enferma». Al contrario: debería reforzar sus capacidades y hacerle sentir protagonista.
1. Álbum de fotografías familiares
Las fotografías pueden convertirse en uno de los regalos más especiales.
Un álbum con fotografías de familiares, viajes, celebraciones y momentos importantes permite recordar experiencias y, sobre todo, facilita conversaciones.
No es necesario convertirlo en un ejercicio de memoria. Podemos simplemente sentarnos a su lado y preguntar:
«¿Te acuerdas de este día?»
Aunque no recuerde el nombre de una persona o el lugar exacto, puede reconocer emociones, rostros o situaciones.
Una idea todavía mejor
Crear un álbum personalizado con pequeñas anotaciones:
«Verano de 2018. Viaje a Valencia con los nietos.»
Estas referencias pueden ayudar a contextualizar las fotografías.
2. Marco digital de fotografías
Un marco digital puede ser una alternativa al álbum tradicional.
Podemos cargar fotografías familiares para que vayan apareciendo automáticamente.
Es especialmente interesante cuando viven lejos algunos familiares, porque permite mantener presentes sus rostros y acontecimientos familiares.
Eso sí, debemos elegir un dispositivo muy sencillo de utilizar y configurarlo previamente para evitar complicaciones.
3. Juegos de mesa sencillos
Los juegos pueden ser una excelente forma de estimular capacidades cognitivas mientras se disfruta de un momento agradable.
Algunas opciones:
Dominó.
Parchís.
Cartas.
Bingo.
Juegos de parejas.
Puzzles sencillos.
Juegos de palabras.
No debemos plantearlos como un examen.
El objetivo no es comprobar cuánto recuerda, sino disfrutar de la actividad.
Si comete errores, lo recomendable es evitar corregir constantemente. Podemos adaptar las reglas para que continúe participando.
4. Puzzles con fotografías o imágenes conocidas
Los puzzles pueden trabajar la atención y la coordinación.
Para una persona con Alzheimer en fase leve, podemos escoger puzzles de dificultad moderada, evitando aquellos excesivamente complejos que puedan generar frustración.
Una opción especialmente interesante es un puzzle personalizado con una fotografía familiar.
Así combinamos una actividad cognitiva con un estímulo emocional.
5. Música que forme parte de su vida
La música tiene un enorme componente emocional.
Un reproductor sencillo con una selección de canciones que hayan formado parte de su vida puede convertirse en un regalo muy especial.
Podemos incluir:
Canciones de su juventud.
Música que escuchaba con su pareja.
Canciones de fiestas familiares.
Música de su época favorita.
Canciones tradicionales que conozca.
Además, escuchar música juntos puede convertirse en una actividad habitual con la familia o con la cuidadora.
6. Un reproductor de música sencillo
Si queremos regalar tecnología, es importante que sea simple.
Un reproductor con pocos botones y controles claros puede ser mucho más apropiado que un teléfono móvil lleno de aplicaciones.
Podemos dejar preparadas sus canciones favoritas y explicarle su funcionamiento de manera sencilla.
La tecnología debe adaptarse a la persona, no al revés.
7. Libros de fotografías
Los libros visuales pueden resultar muy interesantes.
Por ejemplo:
Fotografías antiguas de Madrid.
Libros sobre pueblos de España.
Naturaleza.
Animales.
Coches antiguos.
Oficios tradicionales.
Fiestas populares.
Si coincide con sus intereses personales, puede favorecer conversaciones y recuerdos.
8. Calendario grande y fácil de consultar
Un calendario de gran tamaño puede ser un regalo práctico.
Podemos utilizarlo para marcar:
Cumpleaños.
Visitas familiares.
Citas importantes.
Actividades.
Excursiones.
Días especiales.
También puede ayudar a mantener una rutina temporal, algo especialmente útil cuando empiezan a aparecer dificultades para orientarse en el tiempo.
9. Reloj o calendario con información clara
Existen dispositivos que muestran de manera sencilla el día de la semana, la fecha y el momento del día.
Puede ser útil cuando empiezan a aparecer dudas como:
«¿Qué día es hoy?»
o
«¿Es por la mañana o por la tarde?»
En este caso, menos es más: una pantalla clara y grande suele ser preferible a un dispositivo lleno de funciones.
10. Material para sus aficiones
Probablemente esta sea una de las mejores opciones.
Si la persona siempre ha disfrutado de una determinada actividad, podemos regalar algo relacionado con ella.
Por ejemplo:
Si le gusta la jardinería
Plantas fáciles de cuidar.
Herramientas sencillas.
Macetas.
Semillas.
Si le gusta cocinar
Un recetario con recetas familiares.
Utensilios sencillos.
Un delantal personalizado.
Si le gusta pintar
Cuadernos para colorear.
Lápices.
Acuarelas sencillas.
Si le gusta la lectura
Libros con letra grande.
Revistas sobre sus temas favoritos.
Audiolibros.
Si le gusta la fotografía
Un álbum para organizar fotografías.
Una cámara sencilla.
Un marco digital.
Mantener las aficiones conocidas puede ser mucho más beneficioso que introducir actividades completamente nuevas.
11. Una experiencia para compartir
No todos los regalos tienen que ser objetos.
Muchas veces, el mejor regalo es tiempo de calidad.
Podemos organizar:
Una comida familiar.
Una excursión.
Una visita a un lugar significativo.
Una tarde escuchando música.
Una visita a un museo.
Un paseo por un parque.
Una sesión de fotografías familiares.
En Alzheimer, las experiencias compartidas pueden tener un valor enorme para la persona y para su familia.
12. Un regalo personalizado
Los regalos personalizados tienen un componente emocional especialmente importante.
Algunas ideas:
Manta con fotografías familiares.
Taza con una fotografía.
Calendario familiar.
Libro de recuerdos.
Cojín personalizado.
Álbum familiar.
Llavero con fotografías.
Árbol genealógico sencillo.
No hace falta que el regalo sea caro.
Lo importante es que tenga significado para esa persona.
13. Una caja de recuerdos
Podemos preparar una caja con objetos relacionados con diferentes etapas de su vida.
Por ejemplo:
Fotografías.
Postales.
Cartas.
Pequeños objetos familiares.
Recuerdos de viajes.
Entradas antiguas.
Objetos relacionados con su profesión o aficiones.
La persona puede abrirla acompañada de un familiar o cuidadora y conversar sobre los objetos.
Es una forma sencilla de favorecer la reminiscencia, es decir, recordar y compartir experiencias personales del pasado.
14. Un cuaderno de recuerdos
Otra opción económica y muy personal es preparar un cuaderno con fotografías y pequeñas historias.
Podemos incluir:
Mi infancia
Mi familia
Mi juventud
Mi trabajo
Mis viajes
Mis amigos
Mis hijos
Mis nietos
No es necesario completar todo de una vez. Puede convertirse en una actividad familiar que se vaya construyendo poco a poco.
15. Regalar tiempo: el regalo que muchas veces más necesitan
Hay algo que no podemos comprar en una tienda.
Tiempo.
Una persona con Alzheimer puede valorar especialmente que alguien se siente a su lado, escuche sus historias, vea fotografías con ella o simplemente comparta un paseo.
Y para la familia, estos momentos también pueden convertirse en recuerdos importantes.
¿Qué regalos deberíamos evitar?
No existe una lista universal de regalos prohibidos, pero conviene utilizar el sentido común.
Podemos evitar:
Dispositivos excesivamente complicados.
Juegos demasiado difíciles.
Objetos que puedan generar frustración.
Actividades que hagan sentir a la persona que está siendo evaluada.
Objetos peligrosos si existen problemas de orientación o manejo.
Regalos relacionados con la enfermedad que puedan resultar estigmatizantes.
Por ejemplo, regalar un juego de memoria puede ser buena idea, pero convertirlo en una prueba constante de:
«A ver si eres capaz de recordar esto»
puede producir justamente el efecto contrario al que buscamos.
El mejor regalo depende de la persona
No existe un regalo perfecto para todas las personas con Alzheimer.
Una persona puede disfrutar enormemente con un puzzle mientras que otra puede aburrirse rápidamente. Una puede emocionarse viendo fotografías y otra preferir escuchar música.
Por eso, antes de comprar, debemos preguntarnos:
¿Qué le gustaba hacer antes?
¿Qué actividades todavía disfruta?
¿Qué puede hacer de forma autónoma?
¿Qué podemos hacer juntos?
Estas preguntas suelen llevarnos al regalo adecuado.
Regalos para una persona con Alzheimer: mejor estimular que examinar
En la fase leve, todavía existe un amplio margen para mantener actividades, rutinas y aficiones.
Los regalos pueden ayudarnos a conseguirlo siempre que se planteen desde una perspectiva adecuada.
No buscamos comprobar si la persona recuerda.
Buscamos que pueda disfrutar, participar y sentirse capaz.
Por eso, un álbum familiar puede ser mejor que un complicado juego de memoria. Una tarde escuchando sus canciones favoritas puede ser más valiosa que un dispositivo tecnológico. Y una excursión familiar puede convertirse en un recuerdo mucho más importante que cualquier objeto.
Cuando una cuidadora también participa en estas actividades
Las cuidadoras de personas con Alzheimer pueden desempeñar un papel importante en el mantenimiento de rutinas y actividades significativas.
En SERDOMAS creemos que el cuidado de una persona con Alzheimer no consiste únicamente en ayudar con las tareas del día a día.
También significa acompañar, escuchar, mantener hábitos y favorecer que la persona conserve su autonomía durante el mayor tiempo posible.
Si tu familiar necesita ayuda en casa, podemos estudiar sus necesidades y buscar una solución de cuidado adaptada a su situación.
Preguntas frecuentes sobre regalos para enfermos de Alzheimer
¿Qué se le puede regalar a una persona con Alzheimer en fase leve?
Algunas buenas opciones son álbumes de fotografías, música, juegos sencillos, puzzles, libros visuales, materiales relacionados con sus aficiones, calendarios y experiencias para compartir con familiares.
¿Es bueno regalar juegos de memoria a una persona con Alzheimer?
Sí, siempre que el juego sea adecuado a sus capacidades y se plantee como una actividad entretenida, no como una prueba para comprobar cuánto recuerda.
¿Qué tipo de música es recomendable para una persona con Alzheimer?
No existe una música específica para todas las personas. Lo más recomendable suele ser utilizar canciones que hayan sido significativas para esa persona a lo largo de su vida.
¿Qué regalo puede ayudar a estimular los recuerdos?
Los álbumes familiares, fotografías, música, objetos personales y cajas de recuerdos pueden favorecer conversaciones y recuerdos autobiográficos.
¿Es mejor regalar un objeto o una experiencia?
Depende de la persona. Sin embargo, compartir una comida, un paseo, una excursión o una actividad que le guste puede aportar un gran valor emocional.
¿Qué debemos evitar al regalar algo a una persona con Alzheimer?
Conviene evitar objetos excesivamente complicados, actividades que generen frustración y regalos que hagan sentir a la persona que está siendo evaluada por su enfermedad.
La mejor elección: un regalo que le permita seguir siendo ella misma
Cuando buscamos regalos para un enfermo de Alzheimer en fase leve, es fácil centrarnos demasiado en la enfermedad.
Pero la persona sigue teniendo gustos, recuerdos, aficiones, emociones y preferencias.
Por eso, el mejor regalo no es necesariamente el más moderno, caro o sofisticado.
Es aquel que conecta con quién es y le permite seguir disfrutando de aquello que todavía puede hacer.
Y, muchas veces, el mejor complemento para cualquier regalo es algo que no se puede envolver:
Hasta hace poco se decía que todo el mundo conoce a alguien que ha sobrevivido al cáncer pero nadie conoce a un superviviente de la enfermedad de Alzheimer. Esa afirmación ha dejado de ser cierta. Historias en primera persona de pacientes que SUPERARON la enfermedad de Alzheimer y cómo lo lograron.
En sus dos primeros libros, el doctor Dale Bredesen describió los tratamientos revolucionarios que están cambiando lo que antes parecía el resultado inevitable del deterioro cognitivo y la demencia, y en el presente volumen recoge las narraciones conmovedoras de los primeros supervivientes del alzhéimer: historias asombrosas, llenas de esperanza, contadas en primera persona.
Estos relatos detallan honestamente el miedo, la lucha y la victoria final del viaje de cada paciente. Describen lo que es tener alzhéimer y profundizan en cómo cada uno de estos pacientes consiguió que el programa le funcionara: los desafíos, las soluciones alternativas, la motivación de los resultados alentadores… El doctor Bredesen, después de cada historia, incluye comentarios con consejos y trucos que pueden ayudar a los lectores.
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Los protagonistas de estas páginas no solo sobrevivieron: han prosperado y gozan de una vida satisfactoria, con relaciones gratificantes y un trabajo que los hace felices. No hay duda de que este libro transmitirá una esperanza sin precedentes a los pacientes de alzhéimer y a sus familiares.
«Quizá la esperanza sea la emoción más valiosa para los pacientes de alzhéimer y sus familiares y, en este libro, siete supervivientes ofrecen una esperanza genuina tanto con sus conmovedoras historias como con su descripción de los detalles del programa que siguieron. Esta es una lectura inspiradora para los millones de personas que se enfrentan ya al deterioro cognitivo y para aquellas que quieren prevenirlo».
Arianna Huffington, fundadora y directora ejecutiva de Thrive Global
«El doctor Bredesen nos lleva más allá de la validación científica de su programa y recoge la experiencia de las personas valientes y pioneras que participaron en su enfoque vanguardista de la enfermedad de Alzheimer y fueron recompensadas con la recuperación».
Dr. David Perlmutter, neurólogo y autor de Cerebro de pan.
«¡Este libro devuelve la esperanza a millones de familias afectadas por el alzhéimer!»
Dr. Terry Wahls, autor The Wahls Protocol
«Maravillosas historias de pacientes con alzhéimer que han obtenido la victoria al poner en práctica el revolucionario programa del renombrado doctor Dale Bredesen. Esta es una lectura obligada para todos aquellos que siguen creyendo que el alzhéimer es una enfermedad intratable».
Dr. Jeffrey Bland, fundador del Instituto de Medicina Funcional
«En su nuevo libro, Los primeros supervivientes del alzhéimer, el doctor Dale Bredesen continúa asombrando y aportando esperanza a los lectores que sufren pérdidas de memoria, tienen un ser querido con problemas cognitivos o les han dicho que son portadores del gen ApoE4 y que el alzhéimer ocurrirá sin remedio. Tengo el placer de conocer a Dale Bredesen desde hace muchos años, incluso hemos compartido pacientes, y puedo afirmar que sabe lo que está haciendo. ¡Tu mente y todo tu cuerpo te agradecerán que leas y sigas los consejos de este libro!».
El Alzheimer es una enfermedad que afecta a miles de familias en Madrid, y detectar sus primeros síntomas puede marcar la diferencia en la calidad de vida de nuestros seres queridos. Si sospechas que un familiar podría estar desarrollando esta enfermedad, es crucial actuar a tiempo. En este artículo, te explicamos las señales de alarma del Alzheimer y cómo puedes buscar ayuda en Madrid para gestionar esta situación.
La demencia es la pérdida crónica de la cognición, afectando generalmente la memoria, la enfermedad de Alzheimer provoca entre un 50% a un 80% de los casos de demencia.
¿Por qué es Importante Detectar los Síntomas del Alzheimer a Tiempo?
El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que afecta principalmente a personas mayores, aunque no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. En Madrid, muchas familias se enfrentan a este desafío sin saber cómo actuar. Identificar los síntomas del Alzheimer en sus primeras etapas permite tomar medidas preventivas, acceder a tratamientos adecuados y solicitar ayudas como la Ayuda a la Dependencia.
Si vives en barrios como Chamberí, Salamanca o Usera, o en distritos como Moncloa-Aravaca o Latina, es importante conocer los recursos locales disponibles. En este artículo, te guiamos paso a paso para que sepas qué hacer si detectas señales de alarma en un familiar.
Señales de Alarma del Alzheimer: ¿Qué Debes Observar?
1. Pérdida de Memoria Reciente
Uno de los síntomas del Alzheimer más comunes es la dificultad para recordar información reciente. Por ejemplo, olvidar citas médicas en centros como el Hospital La Paz o el Hospital Clínico San Carlos puede ser una señal.
2. Desorientación en Lugares Conocidos
Si tu familiar se pierde en zonas familiares de Madrid, como la Gran Vía o el Parque del Retiro, podría ser un indicio de Alzheimer.
3. Dificultad para Realizar Tareas Cotidianas
Actividades como cocinar, manejar el transporte público de Madrid o pagar facturas pueden volverse complicadas.
4. Cambios de Humor o Personalidad
La irritabilidad, la apatía o la desconfianza son cambios emocionales que pueden estar relacionados con esta enfermedad.
5. Problemas de Lenguaje
Dificultad para encontrar palabras o seguir conversaciones en entornos sociales, como en mercados locales como el Mercado de San Miguel.
Preguntas Frecuentes sobre el Alzheimer en Madrid
¿Dónde puedo buscar ayuda en Madrid si sospecho de Alzheimer?
En Madrid, existen recursos como el Centro de Referencia Estatal de Atención al Alzheimer en Salamanca y asociaciones como la Fundación Alzheimer España. También puedes contactar con servicios locales como los nuestros para recibir para obtener asesoramiento.
¿Cómo solicitar la Ayuda a la Dependencia en Madrid?
El proceso puede ser complejo, pero en Serdomas te ayudamos con su tramitación. Hemos creado una página donde indicamos todo el procedimiento
¿Existen talleres o actividades para personas con Alzheimer en Madrid?
Sí, en distritos como Chamberí y Retiro se organizan talleres de estimulación cognitiva y actividades sociales para pacientes y familiares.
Conducta Alzheimer
Familias que Han Enfrentado el Alzheimer en Madrid
«Cuando mi madre comenzó a mostrar señales de Alzheimer, no sabíamos qué hacer. Gracias a los recursos disponibles en Madrid, como los talleres en el Centro de Día de Usera, hemos logrado mejorar su calidad de vida.» – Ana, vecina de Carabanchel.
Cómo Actuar si Detectas Síntomas del Alzheimer en Madrid
Consulta a un Especialista: Busca neurólogos en hospitales como el Hospital Gregorio Marañón o el Hospital Ramón y Cajal.
Infórmate sobre Ayudas: La Ayuda a la Dependencia puede ser un recurso vital. En Serdomas te ofrecemos asesoramiento personalizado y te ayudamos con su tramitación.
Participa en Talleres Locales: Muchos centros en Madrid ofrecen apoyo psicológico y actividades para familias.
El diagnóstico de Alzheimer en un ser querido trae consigo desafíos tanto emocionales como prácticos. Uno de los aspectos más críticos es la necesidad de tomar decisiones legales y financieras en nombre de la persona afectada, especialmente cuando los síntomas comienzan a afectar su capacidad de discernimiento. A continuación, exploraremos las alternativas legales disponibles para tomar el control de las decisiones personales de un miembro familiar que está experimentando los primeros síntomas de esta enfermedad.
Ante un eventual diagnóstico de Alzheimer, estar preparado legalmente para afrontar la enfermedad puede resultar clave. Se trata de decidir quién y cómo queremos que nos cuide, así como de qué manera se gestionará nuestro patrimonio.
Es aconsejable pensar en la delegación de voluntades antes de que aparezcan los síntomas de la enfermedad o, como muy tarde, cuando aparecen los primeros indicios de pérdida de memoria.
Acude a un notario si tienes dudas. Son profesionales del derecho y funcionarios públicos independientes, que trabajan para proporcionar seguridad jurídica preventiva. El notario te asesorará de manera gratuita de acuerdo a tus circunstancias y necesidades y garantizando que los trámites se ajustan a la legalidad.
La ley recoge diversas fórmulas legales para garantizar que se cumpla la voluntad de una persona que en un futuro podría ver anulada su capacidad de expresarla. Para ello, disponemos decuatro herramientas jurídicas:
El poder general preventivo
El poder general preventivo es una herramienta legal que permite a una persona (el otorgante) designar a otra persona (el apoderado) para que tome decisiones en su nombre, en caso de que el otorgante se vuelva incapacitado para tomar decisiones por sí mismo en el futuro. Este poder abarca una amplia gama de áreas, incluyendo decisiones financieras, legales y médicas.
La clave del poder general preventivo es que entra en vigor solo cuando el otorgante ya no puede tomar decisiones por sí mismo debido a una enfermedad o discapacidad.
Aquí tienes algunos puntos clave sobre el poder general preventivo:
Designación del apoderado: El otorgante elige a una persona de confianza que actuará en su nombre. Esta persona debe ser mayor de edad y capaz de asumir la responsabilidad.
Ámbitos de acción: El poder puede abarcar decisiones financieras (como gestionar cuentas bancarias o propiedades), legales (como firmar documentos) y médicas (como tomar decisiones sobre tratamientos).
Activación del poder: Se activa solo cuando el otorgante pierde su capacidad de tomar decisiones, lo cual generalmente debe ser certificado por un médico.
Revocación: Mientras el otorgante conserve su capacidad, puede revocar o modificar el poder en cualquier momento.
Protección legal: Este poder está diseñado para proteger los intereses del otorgante, asegurando que sus decisiones sean tomadas por alguien de confianza en su beneficio.
Este instrumento es crucial para planificar el futuro y asegurar que los deseos del otorgante sean respetados, especialmente en situaciones como el Alzheimer, donde la capacidad de decisión puede deteriorarse con el tiempo.
La autotutela
La autotutelaes una figura legal que permite a una persona, mientras aún tiene plena capacidad, designar a quién quiere que sea su tutor en caso de que en el futuro necesite uno. Esto se hace a través de un documento que debe cumplir ciertos requisitos legales.
¿Para qué sirve la autotutela?
Previsión: Permite que una persona anticipe quién cuidará de sus asuntos y tomará decisiones por ella en caso de que pierda su capacidad de hacerlo.
Control y Seguridad: Al elegir un tutor de confianza, la persona se asegura de que sus deseos y mejores intereses serán respetados.
Tranquilidad: Brinda paz mental tanto a la persona como a su familia, sabiendo que hay un plan en marcha en caso de que surja la necesidad de tutela.
Flexibilidad: La designación de autotutela puede ser modificada o revocada mientras la persona mantenga su capacidad para hacerlo.
Este mecanismo es especialmente útil en situaciones donde se espera que la capacidad de la persona pueda verse comprometida en el futuro, como en casos de enfermedades degenerativas.
El testamento vital
También se denomina documento de voluntades anticipadas. Es un documento legal en el cual una persona expresa sus deseos respecto a los tratamientos médicos y cuidados de salud que quiere recibir, o no, en el futuro, en caso de que llegue a encontrarse en una situación en la que no pueda comunicarse o tomar decisiones por sí misma.
¿Para qué sirve el testamento vital?
Instrucciones Médicas Claras: Permite a la persona especificar qué tipos de tratamientos médicos desea o no recibir en situaciones críticas, como reanimación cardiopulmonar, respiración asistida, alimentación por sonda, etc.
Designación de un Representante: A través de este documento, se puede designar a una persona de confianza que tomará decisiones médicas en su nombre, asegurando que sus deseos sean respetados.
Tranquilidad y Control: Brinda paz mental tanto a la persona como a sus familiares, sabiendo que las decisiones estarán alineadas con los deseos expresados previamente.
Evitar Conflictos: Ayuda a prevenir disputas familiares y decisiones difíciles en momentos de crisis, ya que los deseos de la persona están claramente documentados.
El testamento vital es especialmente útil en situaciones de enfermedades terminales, enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o accidentes que resulten en incapacitación. Al tener un testamento vital, se asegura que el tratamiento médico recibido respete la dignidad y los deseos del paciente
El testamento
Es un documento legal en el que una persona, conocida como el testador, expresa cómo quiere que se distribuyan sus bienes y propiedades después de su muerte. También puede incluir otras disposiciones, como la designación de tutores para hijos menores y la especificación de deseos funerarios.
¿Para qué sirve el testamento?
Distribución de bienes: Permite al testador decidir quién recibirá sus bienes y propiedades, evitando disputas familiares.
Designación de tutores: Si el testador tiene hijos menores, puede designar un tutor para cuidar de ellos, asegurando que estén bajo la tutela de una persona de confianza.
Instrucciones funerarias: El testador puede especificar sus deseos respecto a su funeral, cremación o entierro.
Eficiencia en la administración: Facilita el proceso de liquidación de bienes, ayudando a los familiares a evitar complicaciones y retrasos.
Protección de seres queridos: Garantiza que los seres queridos estén protegidos y que los bienes se distribuyan de acuerdo a los deseos del testador.
Un testamento bien redactado puede evitar muchos problemas legales y emocionales para los seres queridos del testador. Es recomendable que sea redactado con la ayuda de un abogado para asegurar que cumpla con todas las leyes y requisitos legales.
La incapacidad
Es una condición legal en la que una persona no puede gestionar sus propios asuntos debido a una enfermedad, discapacidad o trastorno mental. Cuando una persona es declarada incapaz, se adoptan medidas legales para proteger sus derechos y bienestar.
¿Para qué sirve la incapacidad?
Protección Personal y Patrimonial: Garantiza que los intereses personales y patrimoniales de la persona incapacitada sean gestionados adecuadamente.
Designación de Tutores o Curadores: Permite que un tribunal designe a un tutor o curador para que tome decisiones en nombre de la persona incapaz, asegurando que sus necesidades básicas y financieras sean atendidas.
Prevención de Abusos: Protege a la persona incapacitada de posibles abusos, fraudes o negligencias por parte de terceros.
Salvaguarda Legal: Ofrece un marco legal para actuar en el mejor interés de la persona incapacitada, respetando sus derechos y dignidad.
Proceso de Declaración de Incapacidad
El proceso generalmente implica una evaluación médica y la presentación de pruebas ante un tribunal. Basado en estas pruebas, el juez decide si la persona necesita ser protegida por un tutor o curador.
Esta medida es crucial para asegurar que las personas que no pueden cuidar de sí mismas reciban el apoyo y la protección necesarios para vivir con dignidad y seguridad
Uno de los problemas más comunes que se suscitan en una persona con Alzheimer es toda esa serie de ideas, fantasías, miedos y temores que se presentan en su mente. Se trata de las alucinaciones o ideas fantasiosas que vive y sufre la persona.
Alucinaciones y falsas ideas en gente con demencia
La gente con enfermedades demenciales sufre a veces de una serie de condiciones en las cuales no experimentan los acontecimientos tal y como son. Aunque los diferentes tipos de ilusiones o delirios, así como las alucinaciones son imaginarias, estas parecen ser muy reales y causar una ansiedad extrema, incluso pánico.
Algunas de las condiciones que la gente con demencia puede experimentar son:
Paranoia
La paranoia en personas con Alzheimer es un síntoma común en las etapas intermedias y avanzadas de la enfermedad. Se manifiesta como una desconfianza extrema, miedo o sospechas infundadas hacia familiares, cuidadores o desconocidos.
Causas principales de sufrir paranoia en personas con alzheimer:
Pérdida de memoria: Olvidan dónde dejaron objetos y acusan a otros de robarlos.
Dificultades cognitivas: Malinterpretan situaciones o conversaciones.
Cambios en el cerebro: El deterioro neurológico afecta la percepción y el juicio.
Ejemplos de comportamientos paranoicos:
Sospechar que alguien les está robando.
Creer que un ser querido conspira contra ellos.
Pensar que están siendo vigilados o perseguidos.
Cómo afrontar la paranoia:
No discutir ni contradecir: Intentar tranquilizar en lugar de razonar.
Validar sus sentimientos: Mostrar empatía y comprensión.
Redirigir la atención: Desviar el foco de la paranoia con una actividad agradable.
Crear un entorno seguro: Evitar factores que puedan generar confusión o estrés.
Alucinaciones
Las alucinaciones en personas con Alzheimer son percepciones falsas en las que ven, oyen, huelen o sienten cosas que no existen. Son más comunes en etapas avanzadas de la enfermedad y pueden generar angustia o miedo.
Causas principales:
Deterioro cerebral: El daño en las áreas del cerebro que procesan la percepción puede provocar estas experiencias.
Factores ambientales: Sombras, ruidos o iluminación deficiente pueden desencadenarlas.
Efectos secundarios de medicamentos: Algunos fármacos pueden inducir alucinaciones.
Tipos de alucinaciones más comunes:
Visuales: Ver personas, animales o figuras inexistentes.
Auditivas: Escuchar voces o sonidos que no están presentes.
Táctiles: Sentir que algo les toca sin que haya contacto real.
Cómo manejar las alucinaciones:
Permanecer calmado: No discutir ni negar lo que experimentan.
Evaluar la causa: Identificar si hay desencadenantes como ruidos o iluminación inadecuada.
Redirigir la atención: Proponer otra actividad para distraer a la persona.
Consultar a un médico: Si las alucinaciones son frecuentes o causan gran angustia, puede ser necesario ajustar el tratamiento.
Brindar un ambiente seguro y comprensivo ayuda a reducir el impacto de las alucinaciones en el bienestar de la persona con Alzheimer.
Delirios en personas con Alzheimer
Los delirios en personas con Alzheimer son creencias falsas e inamovibles que no tienen base en la realidad. A diferencia de las alucinaciones, que involucran percepciones erróneas, los delirios son ideas equivocadas que la persona sostiene con firmeza.
Causas principales:
Deterioro cognitivo: La pérdida de memoria y la confusión pueden llevar a interpretaciones erróneas.
Ansiedad y miedo: La sensación de inseguridad puede generar pensamientos paranoicos.
Cambios en el entorno: Un ambiente desconocido o desorganizado puede aumentar la desorientación.
Tipos de delirios más comunes:
Delirio de robo: Creer que alguien les ha quitado objetos personales.
Delirio de infidelidad: Sospechar que su pareja los está engañando.
Delirio de persecución: Pensar que alguien quiere hacerles daño.
Cómo manejar los delirios:
No contradecir: Intentar tranquilizar sin discutir la creencia errónea.
Mostrar empatía: Validar sus emociones en lugar de confrontarlas.
Reducir la confusión: Mantener rutinas estables y un ambiente familiar.
Consultar al médico: Si los delirios afectan su bienestar, puede ser necesario evaluar cambios en el tratamiento.
Crear un entorno seguro y brindar apoyo emocional puede ayudar a reducir la frecuencia e intensidad de los delirios en personas con Alzheimer.
Daños en el cerebro
La demencia puede hacer a la persona perder la capacidad de reconocer cosas porque el cerebro llega a ser incapaz de interpretar la información que ha recibido. Ejemplos de esto son la incapacidad de reconocer al marido o la casa en la cuales vive la persona.
Los problemas de memoria que ocurren en este tipo de enfermedades demenciales conducen a volverse suspicaz, temeroso, paranoide y tener ideas falsas. Si la gente con demencia es inconsciente que su memoria es pobre, entonces ésta hará una interpretación muy especial en la cual culpara a alguien o a algo más por todo aquello que sucede.
Esto es comprensible cuando viven en un mundo sin memoria, donde ya no hay ese registro de acontecimientos recientes, donde “desaparecen” las cosas, se olvidan las explicaciones o bien se malentienden y las conversaciones no tienen sentido alguno.
Los factores psicólogas o médicos pueden causar o exacerbar los problemas conductuales
Defectos sensoriales tales como vista o audición pobres.
Medicación.
Enfermedad psiquiátrica.
Condiciones físicas tales como infecciones, fiebre, dolor, estreñimiento, anemia, enfermedades respiratorias, desnutrición, deshidratación, entre otras.
Los factores ambientales también pueden tomar parte
Ambiente no familiar o desconocido
Cuidadores desconocidos
Cambio de rutinas familiares.
Poca luz puede hacer que vea menos.
Mala interpretación del medio ambiente debido al no uso de anteojos y/o aparatos auditivos.
Un ambiente sobrecargado de estímulos.
Algunas formas de enfrentarse a ello
No intente discutir – es mejor reconocer que la persona pueda estar asustada por los delirios y alucinaciones.
No regañe a la persona por perder objetos u ocultar las cosas.
Trate de investigar el porqué de las sospechas para cerciorarse de que estas no sean ciertas.
Procure distraerla si es posible.
Intente responder a las sensaciones subyacentes que pueden estar en el fondo de todo aquello que la persona dice. Por ejemplo, si esta dice: “Mi madre vendrá por mi a recogerme”. (Y la madre ya falleció hace años), una respuesta pudiera ser: “Debes de extrañar mucho a tu madre, cuéntame algo de ella”.
Distracciones que pueden ayudar son la música, el ejercicio, actividades a las cuales la persona puede hacer frente, conversar con los amigos, mirar fotos viejas fotos, ver animales domésticos (mascotas), entre otras cosas.
El contacto físico puede tranquilizar, pero asegúrese que la persona está dispuesta a aceptarlo.
Pida que le realicen un chequeo médico para eliminar la presencia de otros problemas físicos o psiquiátricos, así como para controlar efectos relacionados a la medicación que está recibiendo.
No olvide hacerle chequeos de visión y pruebas de audición.
Aumente la iluminación en el ambiente y utilice luces de noche.
Trate de mejorar la calidad en la nutrición y cerciorarse que la persona está ingiriendo suficientes líquidos.
Trate de mantener un ambiente familiar agradable. Si la persona tiene que moverse o trasladarse a otro sitio, tome algunas cosas que le sean familiares de la residencia anterior.
Trate de mantener los mismos cuidadores.
Trate de mantener una rutina familiar o conocida.
Trate de saber cuáles son esos los lugares donde la persona oculta las cosas.
Lleve un diario con un registro de cosas que le puedan ayudar a establecer el porqué o el cuándo de estos comportamientos. Identificar tales causas puede ayudar al familiar o cuidador a poder realizar cambios para superar las dificultades.
La paciencia y el apoyo emocional son clave para manejar estos episodios y mejorar la calidad de vida de la persona con Alzheimer.
Llevamos más de 10 años contratando los servicios de serdomás y no podemos decir más que cosas buenas del personal de ayuda en casa y de la gente de la oficina. Limpieza muy profesional.
Después de una experiencia no muy agradable con una persona interna para el cuidado de nuestra madre, contactamos con Serdomas y estamos encantados con el servicio que nos prestan, ademas del trato recibido a la hora de hablar con ellos para hacerles saber nuestras necesidades.
Muy contentos y una empresa muy recomendable
Excelente atención de Patricia desde el primer momento. El trato ha sido siempre cercano, profesional y muy humano. Quiero destacar especialmente a Wendy, la cuidadora de mi madre , que demuestra una gran sensibilidad, paciencia y dedicación. Desde el primer día, ambas han combinado profesionalidad con una gran calidez humana.
100% recomendable. Han sido muy profesionales, respetuosos, puntuales, la limpieza ha sido excelente y los precios muy razonables.
Los hemos contratado para limpieza intensiva del piso y como estamos tan contentos los vamos a contratar para hacer el servicio de limpieza de mantenimiento semanal.
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Buenos días.
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Conocí a Serdomas en un momento delicado hace 8 años, y desde entonces solo cuento con ellos. Cuidaron a mi padre y a otros familiares hasta su último día. No solo su profesionalidad a nivel asistencial, si no sobretodo su calidad humana. Absolutamente recomendables
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