Un infarto cerebral es lo mismo que decir un ictus o un accidente cerebrovascular. Se trata de un episodio fulminante en la cual el paso de sangre a lo largo del cerebro se ve afectado y se produce una falta de aporte de nutrientes y oxígeno. Como consecuencia de ello, el tejido cerebral se daña o muere, lo que se denomina una necrosis. Las causas son muy variadas, pero se dividen en:
  • Hemorrágicas: Si hay alguna lesión en los vasos cerebrales que hace que la sangre salga al exterior y no llegue a las zonas que debería llegar.
  • Isquémicos: Hay algo que obstruye o que no permite el paso de sangre a una región del cerebro. Por ejemplo, un coágulo o una placa de ateroma que obstruye completamente un vaso.
El ictus es una enfermedad extremadamente frecuente. Ya que es la segunda causa de muerte en hombres y la primera en mujeres. Suele darse a partir de los 50 años y en más de la mitad de los casos supone la muerte o una minusvalía. Por ello, es importante una detección a tiempo de un ictus ya que puede (aunque no siempre) evitar muchas complicaciones al aplicar un tratamiento precoz. Cuanto más tarde llegue el tratamiento, tanto peor será el pronóstico. De hecho, un retraso de 20-30 minutos en el tratamiento supone duna disminución de la probabilidad de mejoría clínica en un 10-20%.
Precisamente, la escala prehospitalaria de accidente cerebrovascular de Cincinnati o la Escala de Cincinatti para los amigos, se trata de un método muy sencillo que cualquier puede hacer para detectar un posible ictus. Es muy fiable, ya que sólo con que uno de los 3 parámetros de la escala sea positiva, significa que hay un 72% de posibilidades de que la persona padezca un ictus. Si se dan tres parámetros positivos, la probabilidad de que sea un ictus es del 82%.
Los signos a tener en cuenta en esta escala son los siguientes:
  • Asimetría Facial(haga que el paciente sonría o muestre los dientes).
    • Normal: Ambos lados de la cara se mueven de forma simétrica.
    • Anormal: Un lado de la cara no se mueve tan bien como el otro.
  • Fuerza en los brazos(haga que el paciente cierre los ojos y mantenga los brazos estirados durante 10 segundos).
    • Normal: Ambos brazos se mueven igual (pueden servir otras pruebas como prensión de las manos).
    • Anormal: Un brazo no se mueve o cae respecto al otro.
  • Lenguaje.
    • Normal: El paciente utiliza palabras correctas, sin farfullar.
    • Anormal: El paciente al hablar arrastra las palabras, utiliza palabras incorrectas o no puede hablar.
Estos signos indican lesiones cerebrales que provocan parálisis o parálisis parciales motoras (como en el caso de la asimetría facial y la deriva del brazo) y de lesiones en las zonas del lenguaje (en la alteración del habla)
Si alguno de estos signos es positivo y aparece de forma repentina, salgan corriendo para el hospital más cercano. Hay posibilidades de que sea una falsa alarma pero eso es un mal menor comparado con lo que podría ocurrir de no hacer nada.

Cómo prevenir el ictus

La prevención del ictus se logra, principalmente, mediante el control de todos aquellos factores que predisponen a la aparición de la arteriosclerosis, enfermedad que produce un estrechamiento progresivo de las arterias del organismo. Se trata por tanto de adoptar hábitos de vida saludables.

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Para conseguirlo es necesario:

  1. Controlar los niveles de tensión arterial: la tensión arterial elevada es el factor de riesgo más importante y se estima que causa del 25% al 50% de los casos. De hecho, el ictus es la complicación más común entre los pacientes con hipertensión arterial.
  2. Vigilar los niveles de colesterol y triglicéridos: ambos están directamente relacionados con la aparición de arteriosclerosis, y por ende del ictus. No hay que abusar de las grasas animales. Si procede, habrá que tomar fármacos específicos para reducir los niveles de colesterol.
  3. Tratar debidamente las enfermedades cardiacas: una de las complicaciones orgánicas que más predispone a padecer un ictus es la presencia de alteraciones del ritmo cardiaco o arritmias. Si las padece, es aconsejable que realice un seguimiento periódico con su médico de atención primaria. Si es necesario, habrá que iniciar un tratamiento anticoagulante o antiagregante para evitar la formación de trombos en el corazón, el cerebro y otros órganos.
  4. Reducir el consumo de alcohol. Aunque su consumo moderado es beneficioso para el organismo, hay que evitar el abuso en el consumo y los productos de alcohol destilado: whisky, coñac, etc.
  5. Dejar de fumar: las sustancias nocivas y aditivas que lleva el tabaco aumentan considerablemente el riesgo de padecer arteriosclerosis.
  6. Hacer ejercicio de forma regular: principalmente para combatir el colesterol y demás factores que derivan en obesidad. El mero hecho de caminar unos 20 minutos diarios, a buen ritmo, ya constituye una forma saludable de ejercicio.
  7. Si eres diabético: hay que mantener unos niveles óptimos de azúcar en sangre. Normalmente estos niveles están por debajo de 126 ml/dl con el fin de prevenir complicaciones trombóticas de la arteriosclerosis, como lo es el ictus.
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