Quienes tenemos padres, tíos, familiares o amigos cercanos de avanzada edad, sabemos que emprender un viaje implica tener en cuenta necesidades diferentes, algunos riesgos adicionales, pero también nos brinda la alegría de acompañar a nuestros seres queridos a que disfruten de una vida plena.

Entre las consideraciones que cabe señalar, una de las más importantes es sin duda, el tipo de medio de transporte y la duración del viaje. Un largo viaje en avión no es tan incómodo como uno en autobús, y sin embargo que cualquier vuelo de más de 4 horas presenta probabilidades de generar trombosis o problemas de circulación en general.

Es necesario tener esto en mente al momento de elegir el destino y de tomar las precauciones necesarias. También hay que pensar en los cambios que se producen desde el lugar de origen al de llegada: por un lado, los horarios, ya que las personas mayores tienen más dificultades para adaptarse y son más propensos a sufrir del llamado «jet lag».

Por otro, uno de los cambios más radicales suele ser la temperatura. El nivel de aclimatación dependerá siempre del estado de salud de cada viajero (no sería la primera vez que los jóvenes nos enfermamos mientras que nuestros venerables acompañantes salen airosos de la transición).

No hay que olvidar que, si viajamos a otro país, debemos informarnos acerca de sus condiciones sanitarias, de las enfermedades más frecuentes y de las vacunas que debemos tener en cuenta antes de la partida.

Qué tener en cuenta si viajas con una persona mayor

Hacer una revisión médica

Es lo más recomendable, sobre todo para personas con afecciones cardíacas. Es importante avisar a los doctores del viaje que se va a hacer, de las condiciones del mismo, el lugar de destino y las actividades que se llevarán a cabo. Junto a esto, preguntar todas las dudas que se tengan y seguir las instrucciones médicas en cuanto a medicamentos o recomendaciones. En caso de necesitarlo, tu médico de cabecera puede elaborar un informe sobre la salud de tu familiar para que, en caso de alguna emergencia, la atención médica llegue mucho más rápido.

 

No viajes sin seguro de viaje

Este es un consejo para jóvenes, adultos y mayores. Viajar sin seguro de salud puede implicar altas facturas médicas en caso de algún accidente o afección de salud en el extranjero. Nunca está de más y aunque hasta ahora nunca te haya ocurrido nada durante un viaje, es mejor contar con uno.

 

Investiga el grado de accesibilidad de tu destino

Investigar previamente el grado de accesibilidad de los lugares que visitareis, es fundamental para hacerle el viaje más cómodo a personas mayores. Buscar hoteles con ascensores o con pocas escaleras, e identificar el grado de accesibilidad de los lugares turísticos que pensamos visitar, será mucho más cómodo para todos.

 

Ten en cuenta el clima y las condiciones sanitarias

Este es uno de los aspectos más importantes a la hora de viajar con personas mayores., ya que son los que suelen tener más dificultades para adaptarse a la altura o al calor excesivo. Por eso es importante que mires con antelación el clima que hará en tu destino durante el tiempo que estarán allí: si lloverá, si hará demasiado frío, si hará demasiado calor e incluso si hará demasiado viento. Saber esto te será útil a la hora de preparar un equipaje completo y que te ayude a paliar cada situación.

 

Invierte las reglas

Aunque estas sean recomendaciones para emprender un viaje ya planificado, otra manera de hacerlo es elegir el destino en función de estas recomendaciones. Es mejor llevar a nuestros familiares mayores a climas cálidos, por ejemplo, que someterlos a las temperaturas de la montaña en invierno. Además, a la hora de planificar un recorrido por varias zonas, procura elegir una ruta que tenga un clima constante para evitar exponerlos a cambios bruscos.  De esta forma podemos prevenir imprevistos por no haber puesto suficiente atención a estos aspectos antes de emprender el viaje.

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