Quienes tenemos padres, tíos, familiares o amigos cercanos de avanzada edad, sabemos que emprender un viaje implica tener en cuenta necesidades diferentes, algunos riesgos adicionales, pero también nos brinda la alegría de acompañar a nuestros seres queridos a que disfruten de una vida plena.

Entre las consideraciones que cabe señalar, una de las más importantes es sin duda, el tipo de medio de transporte y la duración del viaje. Un largo viaje en avión no es tan incómodo como uno en autobús, y sin embargo que cualquier vuelo de más de 4 horas presenta probabilidades de generar trombosis o problemas de circulación en general.

Es necesario tener esto en mente al momento de elegir el destino y de tomar las precauciones necesarias. También hay que pensar en los cambios que se producen desde el lugar de origen al de llegada: por un lado, los horarios, ya que las personas mayores tienen más dificultades para adaptarse y son más propensos a sufrir del llamado “jet lag”.

Por otro, uno de los cambios más radicales suele ser la temperatura. El nivel de aclimatación dependerá siempre del estado de salud de cada viajero (no sería la primera vez que los jóvenes nos enfermamos mientras que nuestros venerables acompañantes salen airosos de la transición).

No hay que olvidar que, si viajamos a otro país, debemos informarnos acerca de sus condiciones sanitarias, de las enfermedades más frecuentes y de las vacunas que debemos tener en cuenta antes de la partida.

A continuación, os dejamos algunos consejos valiosos para los preparativos:

  • Consulta a su médico sobre los medicamentos que debe llevar, dosis, horarios y equivalentes genéricos.
  • Anote el nombre completo, dirección y teléfono de emergencia del médico de cabecera o especialista, así como de familiares cercanos, que disponga de la información clínica. Esto servirá para cualquier gestión que se deba realizar.
  • En caso de viajes prolongados, consulta con tu médico si es necesario tener una receta extra en caso de que debas comprar algún medicamento, como los de mantenimiento para la presión, diabetes, colesterol, entre otros. Asegúrate de tener suficiente cantidad de medicamentos para el tiempo que vas a estar de viaje y así no interrumpir tu tratamiento.
  • Si tiene condición de varices o diabetes, problemas cardiovasculares o ha sido operado recientemente, comparte con el médico el destino, así como los pormenores del viaje. Pregunta qué ejercicios puede realizar durante el trayecto o qué medicamentos puede tomar, para evitar coágulos por estar mucho tiempo inmovil, volando, navegando o en el coche.
  • Activa un seguro de viajero
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