¿Sabrias distinguir entre la enfermedad del Alzheimer y otros tipos de demencia? Te mostramos las preguntas más habituales a las que nos enfrentamos cuando un familiar es diagnosticado de Alzheimer.

De la conducta de cada uno depende el destino de todos

¿Cuál es el perfil habitual de una persona con Alzheimer?
El perfil habitual de una persona con Alzheimer suele ser el de una persona mayor de 65 años, frecuentemente mujer, con varias enfermedades a la vez, que le ocasionan problemas asociados a la demencia como incontinencia, caidas, malnutrición, que presenta problemas cognitivos como pérdida de memoria, de orientación, del lenguaje, … que le conduce a la necesidad de ayuda de una persona primero para la realización de actividades instrumentales de la vida diaria:

  • asuntos laborales,
  • asuntos financieros,
  • comprar adecuadamente,
  • uso de la medicación,
  • uso de transportes públicos, etc.

y posteriormente para las actividades básicas:

  • Aseo,
  • Baño,
  • control de esfínteres,
  • alimentación
  • y/o vestido

Y que además viven en su domicilio atendido por un cuidador que suele ser la mujer/el marido o los hijos. Estos habitualmente suelen ser personas mayores.

¿Cuáles son los síntomas que hacen sospechar que la persona tiene la enfermedad del Alzheimer?

La persona con enfermedad de Alzheimer ya no es la misma. Su forma de ser, cambia.

La demencia es un cambio cuantitativo, pero sobre todo cualitativo en la persona. El síntoma principal en la persona enferma de Alzheimer es sobre todo la pérdida de la memoria. Comienza a apreciar cómo los aspectos cotidianos del día a día pasan por su vida y no es capaz de recordarlos. Dichas alteraciones de la memoria se acompañan con alteraciones de la orientación, disminución en la habilidad para resolver tareas complejas, como cocinar, cuidar de la casa, costura, manejo de las cuentas bancarias, y comportamiento pasivo, ausente, apático, irritable, desconfiado o inadecuado. Todo ello, acompañado de trastorno afectivo depresivo o bien, en ocasiones, presentando la respuesta contraria sin conocer los fallos y negándolos.

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¿Quién realiza el diagnóstico y quién debe seguir a la persona con Alzheimer?

El diagnóstico del Alzheimer la realiza el médico de atención primaria y la confirmación del diagnóstico el médico especialista en geriatría, neurólogo y/o psiquiatra, quienes además marcarán el tratamiento farmacológico adecuado a los síntomas cognitivos y no cognitivos como la depresión, ansiedad, insomnio y trastorno de conducta graves como delirios, alucinaciones, agitación y agresividad, así como la valoración de las diferentes enfermedades que acompañan con frecuencia al envejecimiento produciendo incapacidad.

Es posible que el médico de atención primaria recomiende que se realice un examen más a fondo en un centro de evaluación de la enfermedad de Alzheimer, o por un especialista en demencia o geriatría. Dicho examen probablemente incluya una meticulosa evaluación médica y personal, además de diversas pruebas neurológicas y neuropsicológicas. La evaluación de la demencia debe incluir entrevistas con familiares y otras personas que tengan estrecho contacto con el paciente.

El seguimiento lo realizarán de forma conjunta entre el equipo de atención primaria (médico, enfermera, trabajador social) como principal gestor de la enfermedad y del enfermo, y en estrecho y ágil contacto con los diferentes especialistas, que según el estadio de la enfermedad deberán de coordinarse con la atención primaria (Unidades de memoria, unidades geriátricas de agudos, asistencia hospitalaria a domicilio, etc).

Detectar el Alzheimer en etapas tempranas permTe invitamos a que visites el artículo de Los primeros síntomas del Alzheimer 

¿Se puede prevenir el Alzheimer?
El Alzhéimer es una enfermedad que se puede prevenir o, por lo menos, prolongar unos años más el estado de bienestar cognitivo. Los expertos recomiendan aprender a detectar los primeros síntomas y ejercitar tanto la memoria como la función intelectual. Es muy importante tener en cuenta los factores de riesgo, ya que pueden ser claves en la detección temprana de esta enfermedad. Hasta el momento no se puede afirmar que se puede detener su evolución, pero detectarla a tiempo puede ayudar mucho a mejorar la calidad de vida del paciente. No hay manera de predecir si una persona va a padecer la enfermedad de Alzheimer. El diagnóstico precoz de la Enfermedad de Alzheimer puede mejorar la calidad de vida del paciente, pero no va a servir para modificar sustancialmente su evolución. Pero si, al menos hasta la fecha, hay datos que indican que la Enfermedad puede aparecer un poco más tarde si se siguen unas pautas sencillas. Si bien los científicos aún no logran ponerse de acuerdo sobre los orígenes de esta enfermedad, investigaciones preliminares sobre el tema sugieren que algunas estrategias para mantenerse saludables a medida que se envejece reducen el riesgo de desarrollar el alzheimer. Varios estudios le dan un gran valor al continuar aprendiendo a lo largo de la vida y al hecho de tomar parte activa en actividades que son mentalmente estimulantes. Existe evidencia clínica que sugiere que las funciones mentales y físicas pueden mejorar con la actividad física aeróbica. Algunas recomendaciones saludables incluyen el disminuir los niveles de colesterol, controlar la presión arterial, el peso y la diabetes y ejercitar el cuerpo y la mente.

El número de enfermos de Alzheimer puede triplicarse en 2050 si no le ponemos cura

Algunos de los consejos para prevenir o retrasar la aparición del Alzheimer son:

  • Controlar los factores de riesgo vascular
  • Modificar el estilo de vida
  • Ejercicio mental:  Leer de forma habitual y escribir de forma continuada. Al igual que el ejercicio físico, hacer funcionar al cerebro es básico. Aunque no nos demos cuenta, las actividades más elementales pueden hacer trabajar al cerebro, de forma que el temido deterioro cognitivo pueda paralizarse, al menos, temporalmente.
    • Varios estudios confirman que las personas analfabetas sufren alzheimer a edades más tempranas, y por el contrario, las personas más ágiles en lectura y escritura sufren una pérdida de memoria asociada a la edad más tardía.
  • Bilingúismo. Hablar varios idiomas
  • Llevar una dieta adecuada. mantener una dieta equilibrada y rica en vitaminas y minerales es otro consejo clave pararetardar el deterioro cognitivo
  • Dormir adecuadamente. El descanso es fundamental para tener una buena salud
  • Ser optimista: relacionarse con otras personas ayuda a enriquecer el sentimiento de pertenencia, de forma que la emoción que produce la felicidad retrasa la oxidación cerebral y por tanto, retarda la aparición de enfermedades.
  • Mantener la ansiedad a raya. El estrés es un gran enemigo.
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¿Es hereditario el Alzheimer?

Existen dos variantes de la enfermedad del Alzheimer. Una, bastante rara, que se llama Enfermedad de Alzheimer familiar, se desarrolla en personas menores de 65 años, dándose algunos casos en personas jóvenes entre los 30s y los 40s. Se han identificado apenas unos cientos de casos en todo el mundo y es una enfermedad hereditaria. Esta variante de la enfermedad se debe a un trastorno genético.

La segunda variante de esta enfermedad es conocida como Enfermedad de Alzheimer tardío, y es la forma más común. El alzhéimer tardío ocurre después de los 65 años y se da principalmente entre personas mayores de 70 y de 80 años. Se sabe por estudios que un historial familiar de alzhéimer incrementa también el riesgo de sufrir esta enfermedad. Aunque se sabe que los genes juegan un rol primordial en la variante tardía de la enfermedad ciertos genes probablemente interactúen con algunos factores ambientales aún desconocidos para causar la aparición de esta enfermedad.

¿Cuál es la diferencia entre el alzheimer y otras demencias?

La demencia es un término genérico que agrupa a todos los trastornos crónicos en que se da un deterioro generalizado de las facultades intelectuales, en personas que previamente han tenido un desarrollo intelectual normal, lo que nos sirve para distinguir estos procesos de los retrasos mentales.

Además del deterioro intelectual, hay cambio en el humor y la conducta, que no siempre está claro si son concomitantes o causados por ese deterioro intelectual. Todas las demencias tienen una causa de fondo que es el deterioro cerebral, específico para cada enfermedad. Ese deterioro específico también suele producir signos o síntomas más o menos específicos que permiten muchas veces presumir la causa de la demencia, porque el diagnóstico absolutamente seguro sólo se obtiene examinando directamente el cerebro, lo cual sólo es posible en la autopsia o en una biopsia, que no siempre es recomendable ni fiable.

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La enfermedad de Alzheimer, concretamente, se debe a un cambio bioquímico que se da en la corteza cerebral, lo que produce la acumulación de ciertas sustancias que resultan nocivas para las neuronas, las células de la corteza. Otra demencia, muy frecuente también en personas mayores, es la demencia vascular, o multi-infarto, producida por un deterioro de las arterias cerebrales que hace que pequeñas zonas del cerebro mueran ante la falta de aporte sanguíneo. Aparte de estas dos más frecuentes, hay otras muchas causas de demencia, como algunos casos de la enfermedad de Parkinson, la corea de Huntington, hidrocefalia, tumores y hematomas cerebrales, infecciones, etc.

¿cómo explicar la enfermedad del Alzheimer a los niños?

Decir que el abuelo está enfermo y que hay que cuidarlo no es tan sencillo. En ocasiones, los niños rechazan, no aceptan o no entienden la enfermedad, les cuesta entender qué está pasando con un ser querido que de repente no les conoce, que hace cosas sin sentido.

Es el momento de explicarles con un lenguaje claro en qué consiste la enfermedad, tranquilizar sus posibles miedos e incluso hacerles participes de algún cuidado ya que su influencia puede ser muy positiva para ayudar a un ser querido que con los años va volviendo a una segunda infancia. Es interesante esta comparación entre la tercera edad y la infancia.

Dijo el niño… “algunas veces dejo caer mi cuchara”. Dijo el abuelo… “Yo también lo hago”

El niño susurró… “alguna vez me hago pis”. Yo también…  sonrió el abuelo.

Dijo el niño… “A menudo lloro”. El abuelo apunto: “yo también”.

Pero lo peor de todo, dijo el niño, parece como si los mayores no me tomaran en cuenta, no me hicieran caso.

Sintió la mano caliente y amistosa del abuelo… se lo que significa.

Para que esto último no ocurra todos debemos implicarnos en el cuidado y atención de los enfermos de Alzheimer.

Conozca algunas recomendaciones según la edad del niño en la entrada: Como explicar a los niños la enfermedad del Alzheimer

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