Las relaciones interpersonales son un aspecto clave del envejecimiento activo. Los cambios en la estructura demográfica son uno de los temas centrales de la transformación social. Entre las características principales de estos cambios destaca el hecho de que, por un lado, vivimos más años y, por el otro, nacen menos personas. La longevidad de la población ha sido una de las conquistas más importantes de la sociedad actual. Los progresos en salud y las mejoras en las condiciones de vida de la población son los factores clave de esta «revolución demográfica». Así pues, los progresos en la medicina, los cambios en los hábitos de vida y las facilidades de un entorno humanamente accesible han influido positivamente en el proceso de envejecimiento.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) propuso que estos elementos se integraran en una nueva forma de orientar las acciones políticas ante los retos del envejecimiento progresivo de la población. El paradigma del envejecimiento activo, definido por la Organización Mundial de la Salud en el año 2002, se creó con la finalidad de optimizar las oportunidades en salud, participación y seguridad, para conseguir una mejora en la calidad de vida en el proceso de envejecimiento de las personas.

Determinantes del envejecimiento activo

La idea central de este paradigma es que el envejecimiento es un proceso que se da a lo largo de la vida y que va más allá de una edad cronológica. Esta visión es rompedora en dos aspectos clave: por un lado, porque implica adoptar una nueva perspectiva del ciclo vital de las personas (nacimiento, infancia, juventud, edad adulta, vejez) y, por otro, porque propone una pedagogía del envejecimiento, en el sentido de que conciencia sobre la importancia de vivir saludablemente para mejorar las condiciones de este proceso. Asimismo, en esta innovadora doble vertiente por la que se entiende la vejez está involucrado un nivel de acción individual de las personas, que apela a la responsabilidad de cada uno sobre su vida, y un nivel político, ya que se necesitan políticas que favorezcan el acceso a una vida con calidad, es decir, una responsabilidad social sobre el envejecimiento de la población.

¿Qué significa envejecer?

El aspecto central del envejecimiento activo es comprender que se trata de un proceso que comienza en el mismo momento del nacimiento; hay que superar la idea de que el envejecimiento es una etapa cronológica que se inicia a partir de los 65 años.

Las oportunidades de tener una vida de calidad, con acceso a servicios básicos como la salud, la educación, el trabajo o el tiempo de ocio, entre otros, se traducen en diferentes posibles formas de hacernos mayores. Las posibilidades de disfrutar de bienestar en la vida repercuten en las condiciones físicas, sociales, económicas y culturales, y contribuyen a vivir una vejez más o menos saludable. El concepto de envejecimiento activo propone desarrollar las acciones que nos permiten mantener la autonomía personal y la independencia a medida que nos hacemos mayores. Para conseguir este objetivo, es necesario disminuir los riesgos de padecer enfermedades, y mantener un buen estado de salud físico y mental, así como poder participar activamente en la sociedad.

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