En este artículo veremos cuáles son los pensamientos erróneos más comunes entre las cuidadoras y cuidadores y cómo abordarlos.

Para todos los casos debe recordarse:

  • Es la falta de apoyos en los cuidados la que genera que éstos sean una carga excesiva. Esta elevada carga conlleva casi siempre la aparición de pensamientos y sentimientos erróneos. Por ello, es obligación del cuidador aprovechar y optimizar todos los recursos de apoyo a los que pueda acceder.
  • Cualquiera de estos sentimientos y pensamientos tiene una enorme capacidad destructiva. No actuar para detener su aparición recurrente puede tener importantes consecuencias en nuestro estado de salud y en nuestra calidad de vida cotidiana.
  • Cuanto antes aprendamos las capacidades para identificar, gestionar o resolver estos pensamientos, menor será la probabilidad de que se cronifiquen o de que deriven en enfermedades. Deben para ello aplicarse los principios del Autocuidado: priorizar nuestra propia atención, estar alerta ante la aparición de síntomas y actuar con prontitud.
  • Las terapias de apoyo psicológicas son muy eficientes a la hora de enseñar y capacitar para comprender y afrontar sentimientos de esta naturaleza. Si no se siente capacitado para abordar su solución por sí mismo, considere asistir a un terapeuta. Las terapias que se requieren para todas estas cuestiones suelen ser breves, poco costosas y muy efectivas.

Sentimientos de culpa

La culpa aparece cuando nos sentimos responsables de una realidad no deseada por interpretar que ha sido provocada por nuestra acción o nuestra omisión.

  • Los sentimientos de culpa se derivan de nuestro análisis e interpretación de nuestra realidad y lo que sucede en ella.
  • Si alguna de las siguientes frases coincide con su forma de pensar o de sentirse, intente evaluar cómo se ajusta a la realidad de su situación particular.
  • Creemos que podemos dar más de lo que estamos dando.
  • Creemos que nuestro familiar se merece mas atenciones de las que prestamos.
  • Cuando dedicamos tiempo a nosotros mismos.
  • Dudamos mucho acerca de decisiones que hemos adoptado y ello nos genera angustia
  • Queremos huir de los cuidados y de nuestro papel como cuidadores
  • Hemos reaccionado mal ante alguna situación
  • Hemos discutido o han surgido conflictos con el familiar cuidado o en el entorno familiar
  • Descuidamos otras obligaciones para prestar los cuidados al familiar
  • Nuestro familiar con dependencia nos exige demasiado

Consecuencias de los sentimientos de culpabilidad:

  • Malestar emocional.
  • Estrés, ansiedad y preocupaciones
  • Agotamiento físico y mental
  • Empeoramiento del estado de salud y posible aparición de enfermedades.

¿Cómo actuar ante el sentimiento de culpabilidad?

  • Aceptar nuestros sentimientos. Es común experimentar culpa y aceptarlo con serenidad es el primer paso para poder realizar modificaciones en las situaciones que nos la provocan.
  • Identificar por qué nos sentimos culpables y ante qué situaciones. Conocerlos es conocernos mejor a nosotros mismos y estar más preparados para actuar ante ellos
  • Preste atención a cómo expresa y experimenta sus responsabilidades con los cuidados. Preste atención cómo emplea las palabras “debo”, “podría hacer”, “debería hacer”, etc. Quizás nuestra autoexigencia sea demasiado elevada.
  • Si determinadas situaciones o comportamientos nos generan culpa, debemos ver si podemos modificarlos. Modificarlos implica determinación por mejorar y nos otorgará un mayor grado de control sobre estas situaciones
  • Contrastar nuestro rol ideal de cuidadores con el cuidador que somos y somos capaces de ser. Quizás nuestro ideal sea inalcanzable
  • Expresar como nos sentimos es un bálsamo para nuestro estado emocional. Los familiares y amistades son un buen apoyo.
  • Ser comprensivo con uno mismo es importante. En muchas ocasiones somos nuestro peor juez.
  • Si nos resulta imposible vencer los sentimientos de culpa, podemos acudir a un profesional.

A tener en cuenta:

El gasto de energía focalizado en sentimientos de culpabilidad que experimenta una persona con estos sentimientos es muy elevado. Es un sentimiento muy dañino y destructivo que:

  • No nos permite apreciar nuestra calidad y capacidades como cuidadores.
  • No permite ver la mejoría que puede experimentar nuestro familiar como consecuencia de nuestros cuidados
  • No nos permite sentirnos satisfechos con la labor que estamos realizando.

Fuente: sercuidador.org

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