Como hemos comentado en otras ocasiones la enfermedad de Alzheimer es la dolencia neurodegenerativa con más impacto en el mundo. Se calcula que en el ámbito global hay unas 47,5 millones de personas con demencia, de las que entre el 60% y el 70% sufren Alzheimer.

El diagnóstico precoz ayuda al cuidador no solamente a estar informado sobre la enfermedad, sino también a saber cuáles serían las expectativas.

Importancia de la detección precoz en la enfermedad del Alzheimer

Aunque la EA no se puede curar, ni tan siquiera detener su avance, si que es posible enlentecer por un lado la velocidad a la que la enfermedad va acabando con el cerebro a nivel físico, mediante los fármacos apropiados, y por otro lado, mejorar la capacidad del cerebro para enfrentarse a los daños que va a recibir, lo que se conoce como reserva cognitiva.

Esta reserva cognitiva es la capacidad que tiene el cerebro para crear rutas alternativas cuando unas conexiones se ven afectadas, lo que consigue retrasar significativamente el tiempo que tardan los síntomas de la enfermedad en salir a la luz.

Actividades como la estimulación cognitiva han demostrado ser útiles en este ejercicio de entorpecer el avance de la demencia, sobre todo si ésta actividad se inicia en los primeros estadios de la enfermedad. Pero si además tenemos en cuenta que hay una fase “preclínica” que se inicia de forma asintomática unos 15 o 20 años antes de que comience la enfermedad, la capacidad de acción frente a la enfermedad se podría incrementar seriamente si disponemos de las herramientas de detección adecuadas.

Formas de detección usadas actualmente

La forma más común de detección de Alzheimer es la observación. Una vez que se detecta que puede haber un problema se puede acudir a un especialista que mediante una inspección, unas preguntas y un test de cribado puede saber si está ante un caso de Alzheimer u otro tipo de demencia o simplemente ante deterioro típico de la edad. Pero éste método no es 100% fiable, y una vez el psicólogo que realiza estas pruebas dice que es posible que haya Enfermedad de Alzheimer la única manera de asegurarse es mediante una Imagen por Resonancia Magnética (MRI), generalmente acompañada por una Tomografía por Emisión de Positrones (PET).

Este proceso es totalmente fiable, pero tiene como punto débil que su primer paso es siempre la observación, por lo que es muy difícil iniciarlo antes de que los síntomas sean evidentes.

Alternativas

La forma más sencilla de establecer un diagnóstico precoz es a través de la neuroimagen, su principal problema es que es un proceso caro, por lo que actualmente no es viable para el sistema de salud afrontar este procedimiento de forma masiva. Una tecnología que puede ser determinante a la hora de abaratar los costes es la desarrollada por la plataforma volBrain, creada por investigadores de la Universitat Politècnica de València. Esta plataforma es capaz de extraer mediciones volumétricas precisas del cerebro a partir de una neuroimagen de manera automática. El objetivos es crear un modelo del cerebro sano a lo largo de todas las etapas de la vida. Por otro lado también están creando un modelo volumétrico de la enfermedad de Alzheimer, a lo largo de todas sus etapas, lo que podría simplificar enormemente el diagnóstico, que podría automatizarse en gran medida.

Cabe destacar también un prototipo de dispositivo desarrollado por la Universidad de Salamanca que podría establecer la probabilidad de que una persona padezca Alzheimer analizando el habla del sujeto. El aparato basa su funcionamiento en el análisis del ritmo del lenguaje, que aunque es imperceptible al oído, sí que puede ser identificado a través de unos algoritmos. La gran ventaja de este sistema es no sólo que puede detectar el Alzheimer antes de que éste muestre sus síntomas, sino que su aplicación sería mucho más económica que los sistemas citados previamente.

Qué podemos esperar en el futuro

La detección precoz en la enfermedad del Alzheimer es un objetivo claro, no hace falta tener una gran imaginación para detectar que la combinación de distintas técnicas, como un prediagnóstico, realizado de forma masiva, a través del análisis de voz para un posterior diagnóstico automatizado, combinado con control de las personas con factores de riesgo conocidos podrían mejorar enormemente el proceso de detección temprana y poner en marcha los tratamientos convenientes.

Lo que está claro es que en cualquier caso no hace falta estar diagnosticado para introducir en nuestra vida hábitos de vida saludables o actividades intelectuales como el entrenamiento cognitivo que nos ayuden a estar preparados para el futuro.