Resulta de vital importancia la prevención en personas mayores de 65 años. Los males crónicos se desarrollan de manera silenciosa y suelen ser detectados en grados avanzados. Es por ello que los chequeos clínicos resultan vitales. Esto incluye exámenes de sangre, pruebas oftalmológicas, odontológicas y hasta oncológicas. En caso de que la persona ya tenga alguna condición crónica, la revisión resulta más necesaria aún. Se recomienda acudir al médico cada tres meses.

Estado Emocional

La salud mental es un factor clave para el adulto mayor. Ser querido por los familiares, compartir con los amigos o sentirse útil para el mundo son factores que fortalecen la calidad de vida. Por el contrario, la depresión, la ansiedad y el estrés desatan diversas enfermedades. El entorno debe estar alerta a cualquier cambio de conducta.

Alimentación

Comer bien es un factor no negociable a esta edad. El dicho “eres lo que comes” se pone en mayor evidencia, sin duda. La dieta del adulto mayor debe procurar ser lo más sana posible. De hecho, si sufre de alguna condición especial, debe ser riguroso. Evitar el consumo de ‘chatarra’, bebidas alcohólicas, sal y azúcar en exceso.

Actividad física

Muchos creen que ser adulto implica abandonar el ejercicio. La Organización Mundial de la Salud sugiere que las personas mayores de 65 años realicen 150 minutos semanales de actividad física como mínimo.

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