El ritmo fugaz que llevamos cada día y la falta de tiempo son motivos muy recurrentes para no hacer ejercicio o comer lo primero que se encuentra aunque sea poco saludable. Y si declaramos no tener tiempo para cuidar el cuerpo, menos aún reservaremos espacio a cosas como meditar, buscar referentes espirituales o tener una mente creativa. Estos consejos forman parte de los 7 hábitos que recomienda el atleta y entrenador Christopher Bergland, un amante de las competiciones extremas que ostenta nada menos que el récord Guiness de distancia recorrida en cinta de correr durante 24 horas (247,45 km).

1. Ejercicio físico diario

Que el deporte esté en primer lugar no es casualidad; para Bergland es el punto más importante que debemos cumplir. Se trata de al menos 20 minutos de ejercicio diario, aunque no exige la práctica de un deporte complicado, basta con un paseo rutinario. El autor compara nuestra sociedad con los hábitos de vida de la época preindustrial o durante la misma industrialización: el trabajo sedentario está generalizado y hay que compensar con algo de “movimiento” diario. Para este corredor es muy sencillo, “no hay que convertirse en un fanático del deporte, pero nadie puede sudar por ti”.

2. Curiosidad intelectual

El coach considera que pasar parte de nuestro tiempo explorando nuevas ideas nos facilitará alcanzar una mente y cuerpo más sanos. Según ha explicado a El Confidencial, las personas que se muestran abiertas a nuevas experiencias y tienen una personalidad extrovertida “son más longevas y tienen un mejor funcionamiento del sistema inmunológico y cardiovascular”, basándose en estudios llevados a cabo tanto en humanos como en gorilas.

3. Desarrollar la creatividad

Este punto conlleva los mismos beneficios que al anterior, según cuenta Bergland. Explica además que los neurocientíficos saben desde hace tiempo que “los ‘rompecabezas’ que obligan a una persona a resolver un enigma incrementan la plasticidad neuronal”, un complicado término de la neurociencia que hace referencia a la capacidad de las neuronas de adaptarse ante nuevas experiencias o aprendizajes. Asegura también que moverse en entornos novedosos y enriquecedores refuerza las neuronas, mientras que un ambiente carente de estímulos “las atrofia”. Es más, hace una conexión con los orígenes del ser humano para recordar que su supervivencia se debió a la invención de tecnología, producida gracias al ingenio creativo de nuestros antecesores.

4. Crear vínculos humanos

Para tener una mente sana conviene crear una red social cercana y mantener el vínculo con el resto de personas. El atleta, que extrae estos siete puntos de su libro The Athlete’s Way, incorpora a la curiosidad y a la creatividad el sentido de la humanidad.

Los siete hábitos pretenden ayudar a la gente a cambiar su estilo de vida. Parece difícil “convertirse” en original o en más sociable pero para Bergland son características perfectamente adquiribles: “tomar de forma consciente la decisión de pasar más tiempo explorando elementos nuevos y conectando ideas no relacionadas” es un ejemplo de cómo adoptar una nueva forma de ver la vida.

El corredor especifica que sus siete puntos no son más que una lista de actitudes a las que puede acudir la gente para cambiar su estilo de vida, “sobre todo si su personalidad innata no las incluye”.

5. Tener un referente espiritual

“Espiritual no significa necesariamente religioso”, aclara. En este quinto consejo, el autor propone que nos identifiquemos “con cualquier sistema de creencias que nos conecte con alguna una fuente de inspiración, que tenga un sentido y un significado para nosotros y nos proporcione optimismo y esperanza”. Dicho así suena a una búsqueda muy elaborada, pero en definitiva se trata de tener referentes intelectuales, los cuales pueden ser religiosos o incluso nuestros propios progenitores.

6. Lograr un balance energético

Esta recomendación junto con la de practicar deporte son las únicas realmente físicas que establece Bergland. El entrenador hace un recorrido histórico en su artículo publicado en Psychology Today para explicar cómo los inventos y la tecnologías nos han hecho cada vez más sedentarios, tanto física como mentalmente. Considera que el humano “está hecho para correr”, ya que en origen el Homo sapiens fue cazador y recolector. Sin embargo, el sedentarismo nos debería obligar a tomar el hábito de ingerir sólo aquello que desgastamos. Se trata de algo así como encontrar un “equilibrio cero” entre las calorías consumidas mediante nuestra actividad y las ingeridas, también desde el punto de vista ambiental.

7. Simplicidad

Bergland se opone a la cultura del consumos desmedido y propone una vida más sencilla y libre, en la que tengamos únicamente lo esencial sin crear necesidades superfluas.

El también ganador tres veces de la triatlón sin parada más larga del mundo, la Triple Ironman, explica que estos siete hábitos se basan en la combinación de observaciones empíricas, estudios científicos y su experiencia personal. Como él dice, se trata de una filosofía, un conjunto de actitudes saludables más allá de dietas o hábitos alimenticios, más exigente con la mente que con el cuerpo, lo cual se antoja fácil de cumplir, al menos para los que no tienen tiempo para el deporte (o eso dicen).