Alteraciones de la conducta más frecuente en personas que padecen la enfermedad de Alzheimer

Los enfermos de Alzheimer presentan una serie de trastornos psicológicos y comportamientos  anormales, como depresión, ansiedad, ir de un lado a otro, hacer ruido, negarse a los cuidados, escaparse, encender y apagar las luces, enfadarse con facilidad, tirar la comida, gritar, insultar… Los enfermos de Alzheimer llegan a angustiar, irritar y asfixiar especialmente a los cuidadores más directos.

Los trastornos psicológicos y los comportamientos anómalos representan unas de las consecuencias de la enfermedad que provocan mayor discapacidad, y una de las mayores amenazas para la convivencia y la vida diaria de la familia. Además, estos trastornos generan frecuentes visitas médicas, e ingresos en servicios de urgencias e instituciones sociosanitarias.

Trastornos de conducta en enfermos de Alzheimer

 

Hay que tener en cuenta que no todos y cada uno de los trastornos se da en cada enfermo de Alzheimer. Se da combinaciones y predominios de algunos de ellos, hay algunos de estos problemas
que son realmente frecuentes.

 

Actitudes de los cuidadores

Es aconsejable que los cuidadores tengan una serie de actitudes positivas frente al paciente, y que también piensen en sí mismo. En muchas ocasiones comprender la enfermedad y comprender al paciente constituye el primer paso para mejorar la convivencia y reducir los problemas diarios.

Listado de actitudes importantes a la hora de cuidar a personas con enfermedad de Alzheimer:

  1. Respetar los gustos y las costumbres del paciente. Respetar las pequeñas cosas de cada día.
  2. Expresar sentimientos de afecto y mantener un sólido sentido del humos
  3. Tener paciencia y no intervenir nunca sin darle antes la oportunidad al paciente de hacer las cosas por sí solo.
  4. Expresar empatía, es decir, comprender las emociones y sentimientos del paciente, identificándose con él.
  5. Ser comprensivos y tolerantes. No reírle ni avergonzarle ante los demás. No hacer comentarios negativos.
  6. Ser receptivos ante cualquier intento de comunicación por parte del paciente.
  7. Tener capacidad de realizar cambios y adaptarse a las necesidades y al ritmo del enfermo. Son muy importantes la flexibilidad, la adaptación y la imaginación.
  8. Velar por la seguridad del paciente. Evitar todo peligro.
  9. Velar por la propia seguridad sin dejar de organizar el cuidado del paciente. Buscar ayuda siempre que sea necesario

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