Hoy os traemos 12 consejos para el cuidador con el objetivo de que su calidad de vida no se deteriore porque sabemos de las dificultades que supone cuidar de una persona con Alzheimer u otra clase de demencia.

Los cuidadores profesionales conocemos bien las dificultades que suponen los cuidados de los pacientes con demencia. Podemos ayudar a que las familias aprendan a cuidar, conozcan los aspectos más importantes en el mantenimiento de la salud y no caigan en situaciones frecuentes de sobreprotección y agotamiento.

Reflejamos una serie de propuestas útiles con el objetivo de que su calidad de vida no se deteriore en exceso:

12 Consejos para el cuidador

  1. Saber reconocer que se necesita ayuda. Esto no distraerá de su labor de cuidar sino que lo hará más eficaz.
  2. es necesario aceptar que las reacciones de agotamiento son frecuentes e incluso previsibles en un cuidador. Son reacciones normales ante una situación límite, pero que necesitan apoyo. Si se detectan estas reacciones, no ocultarlos por no querer asumir que se esta al límite de sus fuerzas, ni tampoco por miedo a no ser un cuidador experimentado.
  3. Se debe aprender a solicitar ayuda.
    • solicitar ayuda al resto de miembros de la familia. Ser capaz de delegar tareas a otros familiares cundo no se puede llegar a todo.
    • solicitar ayudas externas. No temer acudir a un profesional (psiquiatra o psicólogo) y/o a asociaciones de afectados por la enfermedad del Azheimer que pueden resultar muy eficaces.
  4. Solicitar información y formación adecuada sobre aspectos médicos de la enfermedad: evolución futura, posibles complicaciones, medicación, conocimientos prácticos para afrontar los problemas derivados tales como nutrición, higiene, adaptación del hogar, movilizaciones del paciente, etc. Todo  ello favorece la sensación de control y de eficacia personal.
  5. Marcarse objetivos reales y factibles a corto plazo en las tareas de los cuidados del enfermo.
  6. Mantenerse motivado. Autoreforzarse en los éxitos, felicitándose a uno mismo por todo lo bueno que va haciendo. No fijarse sólo en las deficiencias y posibles fallos que pueda tener.
  7. Saber cuidarse y no olvidarse de uno mismo. Intentar tener espacios de descanso. Dormir las horas suficientes y mantener una alimentación adecuada. Permitirse un merecido descanso diario o semanal, fuera del contacto directo con el enfermo.
  8. Obligarse a mantener el contacto con amigos, familiares y gente de su entorno. Los vínculos afectivos amortiguan el estrés.
  9. Saber poner límite a las demandas excesivas del paciente. Hay que saber decir “no” sin sentirse culpable por ello.
  10. Planificar con antelación las actividades de la semana. Establecer prioridades en las tareas, diferenciando lo urgente de lo importante. Decidir qué cosas no va a poder realizar con bastante probabilidad. La falta de tiempo es una de las primeras causas de preocupación.
  11. Fomentar la independencia del paciente. Dejar que el enfermo de Alzheimer mantenga todas las actividades que pueda hacer por sí mismo, aunque lo haga lento o mal.
  12. Hacer uso de personal contratado de asistencia domiciliaria o para las tareas del hogar si la situación lo requiere.

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