El diagnóstico de la demencia es principalmente clínico: es fundamental que el médico elabore una completa historia clínica, e indague sobre los posibles antecedentes familiares.

La mayoría de las demencias se deben a procesos degenerativos, pero la pérdida de masa cerebral (atrofia cerebral) no es sinónimo de demencia.

Se han desarrollado muchos test para valorar el deterioro cognitivo, y actualmente el que más se usa es el minimental test, que de forma rápida permite valorar la memoria, la orientación temporo-espacial, el lenguaje, la escritura, la lectura, el cálculo, y las acciones visuoespaciales e ideomotoras. Se puntúa de 0 a 30 puntos, considerándose normal de 27 a 30 puntos, y demencia por debajo de los 24 puntos.

La pérdida de memoria es el signo temprano más habitual, pero suele achacarse a la edad o se infravalora su importancia, por lo que desde el comienzo de los síntomas hasta que el paciente es diagnosticado a veces llegan a transcurrir hasta dos años. Los familiares suelen ser los primeros en detectar que existe un problema, por eso es recomendable que consulten con un especialista si observan algún comportamiento sospechoso en sus seres queridos

Algunas demencias se pueden curar (ver tipos). En ese caso, el tratamiento irá enfocado a curar la enfermedad o eliminar el problema que ha causado la demencia, como ocurre con el abuso de alcohol, un tumor cerebral, un trastorno metabólico… Sin embargo, en aquellos casos en los que se trate de un proceso degenerativo e irreversible, el objetivo del tratamiento será aliviar los síntomas de la enfermedad, y debe ser personalizado dependiendo del tipo de demencia y de los síntomas que manifieste el paciente.

Cuando contactar con un profesional

  • Se presenta demencia o un súbito cambio en el estado mental
  • El estado de una persona con demencia empeora
  • Usted se siente incapaz de cuidar de un paciente con demencia en el hogar

Posibles complicaciones

Las complicaciones dependen de la causa de la demencia, pero pueden abarcar las siguientes:

  • Abuso por parte de un cuidador demasiado estresado
  • Aumento de las infecciones en cualquier parte del cuerpo
  • Pérdida de la capacidad para desempeñarse o cuidar de sí mismo
  • Pérdida de la capacidad para interactuar
  • Reducción del período de vida
  • Efectos secundarios de los medicamentos utilizados para tratar el trastorno

Tratamiento de la Demencia

El tratamiento de otras afecciones, asociadas o no a la demencia, como la anemia, la depresión, las deficiencias nutricionales, los trastornos tiroideos o las infecciones, también pueden mejorar o reducir los síntomas propios de la enfermedad.

En general, se suelen emplear algunos medicamentos para controlar los problemas de conducta derivados de la pérdida de las capacidades cognitivas del sujeto, que tienen como fin reducir la confusión, la impulsividad, la ansiedad, e incluso la agresividad de los pacientes, como:

  • Antipsicóticos (haloperidol).
  • Antidepresivos (fluoxetina, citalopram, paroxetina).
  • Sedantes o neurolépticos (risperidona, olanzapina).
  • Medicamentos que actúan sobre la serotonina (trazodona).
  • Ansiolíticos (alprazolam, diazepam).
  • Benzodiacepinas, para aliviar los trastornos del sueño (lorazepam, triazolam).
  • Inhibidores de la acetilcolinesterasa (donepezil, galantamina).

La psicoterapia no resulta efectiva para estos pacientes, ya que les puede generar ansiedad y mayor confusión.

Es importante tener en cuenta que los pacientes con un deterioro cognitivo leve no tienen por qué desarrollar demencia. Sin embargo, el pronóstico de los pacientes con demencia no es bueno, ya que suelen empeorar y sufren un deterioro físico que reduce considerablemente su calidad y esperanza de vida. En el apartado recomendaciones ofrecemos una serie de consejos que facilitan la tarea del cuidador y contribuyen a mejorar la seguridad de los enfermos.

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Un médico experimentado puede a menudo diagnosticar la demencia realizando un examen físico y haciendo preguntas acerca de la historia clínica de la persona. El examen físico incluye un examen neurológico. Se realizarán exámenes para revisar la función mental, lo cual se denomina evaluación del estado mental.

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