En los últimos cincuenta años nuestras casas se han ido llenando de nuevos aparatos. Primero llegaron los electrodomésticos como el frigorífico o la lavadora que supusieron un cambio fundamental en las tareas domésticas y en nuestra forma de vida. Hoy nos resulta difícil pensar cómo sería nuestra vida sin ellos. El segundo cambio importante lo produjo la llegada de la televisión y el teléfono que modificaron los hábitos familiares y la manera de relacionarnos y conocer el mundo. Fueron el primer paso de lo que hoy conocemos como la sociedad de la información. No realizan una tarea física como los anteriores, sino que nos proporcionan toda una serie de servicios. La llegada de los móviles y la cada vez mayor difusión de Internet están suponiendo un nuevo paso en esta dirección. Nos dan la posibilidad de comunicarnos en todo momento y en cualquier lugar, de recibir nuevos servicios y de participar en nuevos grupos y actividades.

Aunque este avance hacia la sociedad de la información es, en general, positivo, también ha supuesto un giro importante en nuestras vidas y ha generado nuevos problemas y riesgos. Importantes grupos de población pueden sentirse y quedar realmente marginados de este cambio tanto por razones económicas como culturales o de edad. Se está realizando, tanto por parte de los grupos de investigación como de las administraciones que los dirigen, un importante esfuerzo para asegurar el acceso de todos a esta nueva sociedad de la información sin exclusiones y de manera equilibrada. Afortunadamente parece que la evolución de la tecnología favorece su difusión masiva tanto por la reducción de costos como por la facilidad de su utilización.

A pesar de estos grandes cambios, la estructura y los servicios que nuestras casas nos proporcionan, no se han modificado demasiado. Siguen utilizando técnicas de fabricación y materiales similares sin integrar estas nuevas tecnologías y las posibilidades que nos ofrecen. Buscamos en ellas protección, seguridad y confort, un espacio donde vivir, convivir y en ocasiones trabajar.

Por otra parte, nuestras necesidades y la importancia que damos a estos aspectos van cambiando en nuestra vida. Los usos que otorgamos a nuestras casas varían, por ejemplo, al formar una pareja, con la llegada de los hijos, cuando estos se hacen mayores y nos dejan y cuando por la edad y los problemas de salud se nos hace difícil vivir solos y necesitamos de cuidados especiales. Sin embargo nuestras casas son estáticas, de hecho las llamamos inmuebles, y resulta difícil adaptarlas a estos cambios. A pesar de su alto coste, no siempre nos cubren plenamente los servicios que necesitamos de ellas.

Objetivo de la domótica: mejorar la vida en el hogar

La investigación en domótica se centra en mejorar esta situación con el uso integrado de diversas tecnologías para proporcionar nuevos servicios y mejorar los que ya utilizamos. La domótica, que tuvo su origen en la automatización de grandes edificios comerciales y de oficinas, se está extendiendo hoy a entornos domésticos o de pequeños negocios en los que se pretende combinar un diseño razonable del edificio (integrado en su entorno y utilizando técnicas arquitectónicas limpias y tradicionales) con el uso de las últimas tecnologías electrónicas para proporcionar servicios multimedia con costes razonables.

No se trata de llenar nuestra casa de nuevos artefactos sino más bien de que los que ya utilizamos sean más listos y sencillos de utilizar; que usen esa inteligencia y capacidad de comunicación para hacernos las tareas diarias más fáciles y se adapten a nuestras necesidades. La domótica hoy en día ha de ser amigable, fácil de usar, instalar y mantener, ubicua pero discreta y respetuosa con nuestra privacidad.

Servicios de las nuevas tecnologías

La inteligencia del televisor puede permitirle avisarnos que empieza una película en otro canal que seguramente nos interesará más. El televisor habrá aprendido nuestros gustos mediante la observación de los programas que vemos y con la información que ya dispone, por ejemplo del teletexto. Sus capacidades de comunicación le permitirán solicitar al vídeo que grabe la película si no estamos.

Además de mejorar nuestro confort, el uso de estas técnicas puede proporcionar y mejorar servicios como la teleasistencia a ancianos que viven solos o que necesitan sentirse seguros y apoyados. Los sensores distribuidos por la casa pueden detectar por ejemplo que la persona no se ha levantado o que no ha comido y solicitar que un familiar le llame para interesarse por su estado. Pueden también encender una luz suave cuando ve que se ha levantado por la noche.

Las caídas de ancianos son una causa frecuente de ingreso hospitalario y pueden acarrear importantes complicaciones como la rotura de cadera. Con técnicas avanzadas de inteligencia artificial y procesamiento de imagen se puede conseguir que el sistema responda y reconozca tanto pequeños gestos e indicaciones como situaciones de grave peligro como una caída en el baño. Varios grupos en Aragón trabajan en esta línea desarrollando sistemas de identificación y reconocimiento tanto para residencias como para hogares.

Se han desarrollado métodos que permiten separar y reconocer a una persona de su entorno utilizando pequeñas cámaras. Se trabaja también con sistemas que permiten localizar a una persona en un edificio o residencia y orientarla cuando se pierda o avisar cuando se encuentre en una situación de riesgo. Otros grupos desarrollan técnicas de reconocimiento de voz que posibilita la comunicación con el sistema sin pulsar ninguna tecla, simplemente hablando y escuchando.

Comunicación  tecnológica

Para conseguir que los aparatos de un edificio se comuniquen entre sí y actúen de manera unitaria, hay que dotarles de capacidades de comunicación que resulten fáciles de instalar y mantener. Se está utilizando cada vez más la comunicación sin hilos mediante señales de radio de muy alta frecuencia para los dispositivos móviles. Diversos estándares y nombres comerciales comienzan a ser frecuentes en este campo como Wi-Fi (IEEE 802.11b), o Bluetooth. Otro medio cada vez más empleado para comunicar los dispositivos de la casa con el exterior es la red eléctrica, PLC.

Con el avance de la tecnología es posible ahora transmitir datos a muy alta velocidad, proporcionando al hogar servicios de televisión, teléfono e Internet de alta velocidad.

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Major population groups may feel and be truly marginalized of this change both economic and cultural reasons or age.

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