Marcos y Mónica se casaron hace 65 años. A los 82 años, a Mónica le diagnosticaron Alzheimer y, desde entonces, la vida de Marcos cambió radicalmente. Médico jubilado y con 84 años, Marcos se convirtió en el principal cuidador de su esposa. Su nieto Alejandro ha querido documentar la evolución de la enfermedad, y comenzó a fotografiar el día a día de sus abuelos en 2009. Según su testimonio, en la fase inicial, Mónica comenzó a tener fallos de memoria, pero según avanzaba la enfermedad, los síntomas se fueron agravando. Este conjunto de fotos revela los cambios de comportamiento y el estado de Mónica, que, en la fase terminal, quedó confinada a su cama ortopédica en el apartamento de Buenos Aires donde vivían, y apenas reconocía a su marido Marcos.

 A través de este reportaje, Alejandro intentó cumplir dos objetivos: por un lado, mostrar cómo la enfermedad de Alzheimer cambia la vida de las personas que viven con estos pacientes y, por otro, sensibilizar al público en general de la importancia del trabajo de los cuidadores que, en la gran mayoría de los casos, son los familiares más próximos. A pesar de los sistemas nacionales de salud y de los servicios y centros especializados, los familiares continúan siendo la piedra angular de los cuidados continuos a personas que pierden la capacidad de vivir de forma independiente a causa de la demencia.

 

Vivir con un enfermo de Alzheimer tiene un fuerte impacto físico y emocional sobre sus familiares. Estos pacientes necesitan cuidados básicos constantes que alteran el día a día de las familiar. Por otro lado, los síntomas asociados a la enfermedad, como los cambios de comportamiento y personalidad, las pérdidas de memoria, la apatía, la ansiedad, la agresividad y la confusión mental afectan de igual forma al estado emocional y psicológico de los cuidadores. Cuidar de alguien que padece una demencia es una actividad compleja, a menudo agotadora, pero siempre de incansable dedicación. Es exactamente por esto que el trabajo premiado de Alejandro Kirchuk debe ser visto como un tributo al amor, coraje y compañerismo, representando un poderoso incentivo y un loable reconocimiento a todos los cuidadores informales.

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Mónica falleció en 2011, a los 87 años, al lado de su marido. El título del reportaje – “La noche que me quieras” es una referencia al verso de un tango que a Mónica le gustaba recordar y cantar antes de perder la memoria. Y, simbólicamente, es también un reconocimiento al amor y dedicación de Marcos, su marido y cuidador.

No te pierdas el reportaje fotográfico completo en este vídeo.

 

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