Las personas mayores que viven sometidos a algún tipo de dispositivo de limitación física acaban metiéndose en una espiral en la que se enfrentan a una pérdida de autonomía, dignidad y autoestima. El uso de estos dispositivos, acaban oponiéndose con los propios objetivos de la persona cuidada, es decir, lograr el máximo nivel de independencia, capacidad funcional y calidad de vida. Por tanto, el objetivo de eliminar o reducir al mínimo el uso de sujeciones se ha convertido en una clave de la práctica clínica.

¿Hasta qué punto es ético el uso de las sujeciones? Esta es una de las preguntas que se sugieren a fin de concienciar a los profesionales y a los familiares.

Motivos por los que se utilizan sujeciones

Se usan sujeciones por motivos múltiples, no siempre aceptables. La búsqueda de la tranquilidad moral fácil ha inducido a muchos a pensar que solo se usan cuando la persona las necesita. Las evidencias científicas muestran que son procedimientos poco convenientes y es necesario admitir que se usan cuando no somos capaces de manejar riesgo de caídas, o problemas de conducta, de otra manera.

Los principales motivos son los siguientes:

  1. Proteger al residente de caídas y accidentes. Se consideran que con ellas los residentes tendrán menor riesgo de caídas y por lo tanto estarán más seguros.
  2. Preocupación por las posibles reclamaciones: De los familiares como consecuencia de las posibles caídas que puedan aparecer en los mayores más vulnerables a las caídas y de las posibles demandas judiciales que podrían resultar de las mismas.
  3. Como elemento de apoyo postural. En aquellos casos en los que el residente va perdiendo la capacidad de control del tronco.
  4. Facilitar tratamientos. Como las sondas nasogástricas u otro tipo de vías.
  5. Controlar las conductas agitación. Consideran que es una medida adecuada para aquellas personas con agitación, agresividad o deambulación errante.
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Mitos sobre las sujeciones

En torno a las sujeciones existen muchos mitos que entorpecen la puesta en marcha de programas de intervención en sujeciones

  1. Previene caídas: Las personas con sujeciones presentan el mismo riesgo, o mayor de caídas que aquellas que no las utilizan. Los sitios donde se utilizan sujeciones experimentan una mayor incidencia de lesiones graves como consecuencia de caídas. El uso de sujeciones aumenta la fragilidad del paciente, aumentando el riesgo de caídas.
  2. Sirven para corregir posturas: Otro de los mitos, la mejor alternativa para la corrección de posturas es precisamente un mobiliario correctamente diseñado y adaptado a las necesidades del paciente.
  3. Previenen la deambulación: Lo primero que hay que decir a esto es que la deambulación no tiene por qué ser un problema para nadie si se realizan y diseñan espacios “seguros” . Los pacientes a los que se les permite deambular mejoran la  potencia muscular, mejoran el equilibrio y “caen mejor” con  daños menores.
  4. Falta más personal: Los centros libres de sujeciones que actualmente se encuentran en España no han aumentado su personal y son a día de hoy aproximadamente unos 50. Lo  que si se ha realizado con ellos son actividades de formación y cambios en la organización de las  residencias (distribución  de auxiliares por plantas y espacios…)
  5. Es más fácil cuidar con sujeciones: Las sujeciones presentan más de 25 efectos adversos, por lo que a la larga se crean personas más dependientes y que van a necesitar mucho más recursos por parte del centro para atender a sus necesidades.
  6. Los familiares pueden denunciar al centro por el No  Uso de las Sujeciones: Son pocas las demandas judiciales que se presentan y menos aun las que prosperan. Hay que tener en cuenta que una correcta gestión y documentación del “control de sujeciones” o de su “no uso” protege frente a posibles denuncias. Cada vez son más las comunidades autónomas que comienzan a regular el uso de las sujeciones (Navarra, Madrid, Aragón o País Vasco son algunas de ellas)
  7. Familias: “Las familias lo piden” Esta afirmación cae por su propio peso. Cuando una familia decide ingresar en el centro a un familiar, la sujeción es vendida como una herramienta más en el cuidado, como un elemento de seguridad, la familia firma al considerar que es una prescripción médica.
  8. Son para momentos puntuales: La realidad es que los momentos puntuales se convierten en días, semanas o meses, donde el residente pasa la mayor parte del tiempo sujeto, con los consiguientes efectos secundarios que ello conlleva.
  9. No hacen daño: Otro mito en la actualidad hay descritos más de quince efectos secundarios del uso de las sujeciones, que se citaran más adelante, y no hay ninguno beneficioso para el residente.
  10. El enfermo no se entera: El dolor es una de las últimas funciones que pierde un enfermo de Alzheimer por ello se agitan cuando se la ponen creando vulnerabilidad psicológica, agitación y depresión.
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Os invitamos a que leáis el documento que la Confederación Española de Organizaciones de Mayores junto con la Fundación Iberdrola confeccionó con motivo del “Programa “Desatar al anciano y al enfermo de Alzheimer

 

USO DE SUJECIONES FÍSICAS Y QUÍMICAS CON PERSONAS MAYORES Y ENFERMOS DE ALZHEIMER

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