Pertenece a los trastornos del sistema motor. La enfermedad del Parkinson es una enfermedad del sistema nervioso central, neurológica, degenerativa, crónica, contínua a lo largo de la vida de una persona y progresiva, empeorando sus síntomas con la edad. Afecta a aquellas zonas del cerebro que se encargan del control y la coordinación del movimiento, el equilibrio, del tono muscular y la postura. Está caracterizada por temblor el cual es máximo durante el reposo, retropulsión (es decir, tendencia a caerse hacia atrás), rigidez, postura estática, lentitud de los movimientos voluntarios, y expresión facial en máscara. Las características patológicas incluyen pérdida de las neuronas que contienen melanina de la sustancia nigra y de otros núcleos pigmentados del tallo cerebral. Los Cuerpos de Lewy están presentes en la sustancia nigra y en el locus coeruleus y puede también encontrarse en una condición relacionada caracterizada por demencia en combinación con grados variables de parkinsonismo.

¿Cuáles son las causas del Parkinson?

La etiología de la enfermedad de Parkinson es desconocida aunque se conocen diferentes factores que pueden aumentar la probabilidad de su aparición. Probablemente esta enfermedad sea multifactorial.

  • Degeneración de las neuronas de una zona del cerebro, llamada sustancia negra del mesencéfalo (ganglios basales y área extrapiramidal.
  • Disminución de un neutrotransmisor, “Dopamina”, que hace que las personas que la padecen no sean capaces de dirigir y controlar adecuadamente sus movimientos. La dopamina está implicada en la transmisión de impulsos.
  • La causa de esta degeneración se desconoce en la actualidad aunque se investiga de forma activa para encontrarla.
  • Daño oxidativo.
  • Algunos autores creen que existe un cierto patrón hereditario, otros creen que su origen está en la presencia de tóxicos externos, traumatismo craneoencefálico anterior, alteración metabólica degenerativa, componentes infecciosos (muy improbable).
  • Drogodependencias.
  • Abuso de medicamentos.
  • Envejecimiento acelerado.
  • Factores ambientales.
  • Causas autoinmunes.

¿A quién afecta el Parkinson?

La aparición de esta enfermedad es independiente del sexo y de factores sociales, económicos y geográficos. Pero sí está relacionada con la edad de la persona, de manera que suele comenzar en torno a los 50 y 65 años, aumentando la probabilidad y el número de casos entre los 70 y 80 años, por lo que la incidencia aumenta con la edad. Aunque también puede comenzar en edades más tempranas.

¿A cuántas personas afecta la enfermedad del Parkinson?

Afecta a más de 4 millones de personas en todo el mundo. En España hay cerca de 100.000 personas que padecen la enfermedad. Es la segunda enfermedad degenerativa que aparece con mayor frecuencia en personas de 65 años o más.

¿Qué síntomas pueden estar presentes en la enfermedad del Parkinson?

La enfermedad suele iniciarse de forma sutil y paulatina, por lo que es muy importante en estos momentos el papel de la familia, amigos, vecinos, etc., para detectar o sospechar que algo puede estar pasando. Ellos son los primeros que pueden darse cuenta de algunos o todos los síntomas que presente la persona.

  • Temblores: en las manos sobre todo, los brazos, las piernas, la mandíbula y la cara. Es el síntoma más conocido. Son más evidentes cuando está relajado, disminuyen cuando se realizan movimientos voluntarios y se incrementa su intensidad cuando la persona se activa emocionalmente. Estos temblores pueden tener diferentes intensidades. Puede llegar a interferir en la realización de actividades de la vida diaria. No en todas las personas con enfermedad de Parkinson están presentes los temblores.
  • Rigidez muscular en las extremidades y el tronco: hipertonía muscular, resistencia o falta de flexibilidad para mover pasivamente las extremidades.
  • Bradicinesia o lentitud de movimiento: lentitud al iniciar el movimiento, inexpresión facial, lentitud y torpeza en la realización de movimientos involuntarios (parpadear, tragar, balancear los brazos al caminar) y voluntarios (vestirse, levantarse de una silla, escribir). La progresión de este síntoma finaliza en la falta de movimiento.
  • Acinesia.
  • Hipocinesia: reducción de la amplitud del movimiento.
  • Inestabilidad de la postura: suelen presentar una inclinación del tronco y la cabeza hacia delante, los codos y rodillas están encogidos. Suelen presentar postura encorvada.
  • Trastornos del equilibrio y la marcha, se pueden producir caídas. La marcha se realiza a pequeños pasos, donde pueden aparecer episodios de bloqueo (se produce una sensación de que los pies se pegan al suelo) y también se puede marcha con pasos cortos y rápidos (festinación). Tienen dificultades para andar (p.ej., les cuesta empezar a andar, muestran poca estabilidad cuando están parados). Reflejos alterados.
  • Dificultad para mantener la boca cerrada.
  • Acatisia, muestran incapacidad de estar sentado sin moverse.
  • Hipocinesia, falta de movimientos.
  • Si un movimiento no se termina tiene dificultades para reiniciarlo, o terminarlo.
  • Movimiento de los dedos como si estuvieran contando dinero.
  • Voz de tono bajo, y monótona.
  • Habla lenta.
  • En ocasiones está presente deterioro cognitivo.
  • Problemas de memoria.
  • Escritura: pequeña e ilegible (micrografía). Pérdida de la capacidad motriz fina.
  • Depresión: tendencia a experimentar episodios de depresión. Es un problema común. Puede aparecer en fases tempranas de la enfermedad. Puede tratarse eficazmente con medicamentos antidepresivos y apoyo psicológico. Puede deberse a una mala adaptación a la enfermedad, a efectos secundarios de la medicación o a la propia enfermedad.
  • Alteración del estado de ánimo.
  • Ansiedad, angustia o trastorno de pánico.
  • Preocupación.
  • Ira, enfado.
  • Incapacidad para tolerar la frustración.
  • Estreñimiento.
  • Pérdida de energía.
  • Incontinencia urinaria.
  • Dificultad para masticar y tragar. Esto puede provocar una producción excesiva de saliva.
  • Problemas para dormir, especialmente:
  • Fragmentación del sueño.
  • Despertares precoces.
  • Calambres nocturnos.
  • Dolor.
  • Pesadillas.
  • Deterioro del funcionamiento motor durante la noche.
  • Pérdida del control de su vida.
  • Fatiga, cansancio crónico.
  • Aislamiento social.
  • Problemas sexuales.
  • Problemas de pareja.
  • Alucinaciones y delirios.
  • Dolores musculares o de las articulaciones.
  • Trastornos oculares.
  • Trastornos del habla.
  • Trastornos de la deglución.
  • Trastornos sensoriales.
  • Disminución de la calidad de vida.
  • Aumento de la mortalidad asociada a las dificultades que puedan surgir.
Relacionado:  Envejecer en casa

Estos síntomas pueden aparecer aislados o combinados, pueden ser más frecuentes en una parte del cuerpo determinada y, alguno de ellos puede predominar por encima de los otros. Además, hay que tener en cuenta que los síntomas varían de una persona a otra.

¿La enfermedad del Parkinson tiene etapas?

Hohen y Yhar establecen 5 estadíos que marcan el prgreso de la enfermedad:

  • No hay signos de enfermedad.
  1. Síntomas leves, afectan únicamente a una mitad del cuerpo.
  2. Síntomas bilaterales, sin trastorno del equilibrio.
  3. Inestabilidad postural, síntomas notables, pero la persona es físicamente independiente. Síntomas leves y moderados.
  4. Incapacidad grave, aunque la persona aún puede llegar a andar o estar de pie sin ayuda.
  5. Necesita ayuda para todo. Pasa el tiempo sentado o en la cama.

¿Qué hacer ante la sospecha de tener Parkinson?

Lo más importante es la derivación a un neurólogo para la valoración y prescripción de tratamiento si procede.

¿Cómo se diagnostica la enfermedad?

El diagnóstico en las primeras fases es bastante difícil ya que los síntomas pueden ser muy sutiles, leves, poco específicos y confusos. En algunos casos los síntomas pueden confundirse con otros trastornos, por lo que hay que diferenciar bien los síntomas de otras enfermedades. El diagnóstico se basa en la historia médica y en el examen neurológico.

¿Qué pronóstico tiene la enfermedad del Parkinson?

Si la enfermedad no es tratada provoca dependencia e incapacidad en la persona que la padece provocanco deterioro general de las funciones cerebrales y puede conducirle a una muerte prematura.

Cuando la enfermedad es tratada se produce una mejoría de los síntomas que variará en función de la tolerancia a los diferentes tratamientos y a la eficacia de cada uno de ellos. El temblor es el síntoma principal de esta enfermedad.

Pueden surgir problemas en el tratamiento como:

  • Movimientos involuntarios
  • Nauseas o vómitos
  • Sequedad de mucosas
  • Cambios en comportamiento
  • Desorientación o confusión mental
  • Alucinaciones
  • Perdida de funciones mentales

¿Cómo es la evolución de esta enfermedad?

Esta enfermedad afecta de forma diferente en cada persona. En la mayoría de los casos se produce una progresión lenta, lo que implica que durante los primeros años la interferencia de ésta con la vida diaria de la persona que la padece es mínima. Incluso algunos síntomas se mantienen estables durante períodos largos de tiempo. No obstante, en otras ocasiones puede evolucionar más rápidamente.

Para conseguir que las personas con esta enfermedad lleven una vida lo más independiente y activa posible, teniendo en cuenta las limitaciones derivadas de la misma, es importante la utilización de los medicamentos adecuados para el control de sus síntomas, tanto en la velocidad con que se producen como en su intensidad, en función de la fase en la que se encuentre, así como también la aceptación y adaptación a la enfermedad.

Relacionado:  La radiación del sol causa quemaduras y envejecimiento precoz

¿Qué tratamiento/s pueden ponerse en marcha frente a la Enfermedad del Parkinson?

En la actualidad la enfermedad de Parkinson todavía no tiene cura, no obstante se pueden poner en marcha diferentes tipos de tratamientos que conduzcan a un buen control de los síntomas y a una mejor calidad de vida de la persona que la padece.

Farmacológico:

En la actualidad esta enfermedad puede ser controlada y tratada eficazmente a través del uso de medicamentos útiles para el control de la mayor parte de los síntomas aunque no se elimine la causa.

De todas formas es importante tener en cuenta que cada enfermo de Parkinson va a precisar un tratamiento farmacológico individualizado, en función de los síntomas que presente en cada fase de la enfermedad; no existe un tratamiento estándar que se pueda generalizar por igual a todos los enfermos afectados de Parkinson. Cada persona con esta enfermedad presenta unas características distintas que además varían en función de la evolución de la enfermedad por lo que se deberá adecuar el tratamiento farmacológico continuamente.

Existen varios grupos de medicamentos útiles en el tratamiento de esta enfermedad del parkinson

Anticolinérgicos:

Se utilizaban de forma prioritaria hasta que aparece la Levodopa.

Alivian el temblor y la rigidez.

Reducen el exceso de producción de saliva.

Tienen un efecto menor sobre la lentitud de los movimientos.

Especialmente útil en el parkinsonismo inducido por drogas.

Efectos secundarios más frecuentes: Sequedad de boca | Estreñimiento | Visión borrosa | Trastornos de memoria | Cambios en la actividad mental | Retención de orina | Alucinaciones | Confusión

Amantadina:

Se utiliza para tratar el temblor.

A menudo se toma sólo en las etapas iniciales de la enfermedad o junto con medicamentos anticolinérgicos o con la levodopa…

Levodopa:

También se llama L-dopa.

Es una sustancia precursora de la dopamina

Es el fármaco mas eficaz utilizado para el control de la enfermedad.

Mejora positivamente la calidad de vida de la persona con enfermedad de Parkinson.

Produce una mejora en todos los síntomas de la enfermedad (especialmente en lo que se refiere a la bradicinesia y la rigidez muscular), aunque es menos eficaz para controlar los temblores, los problemas de equlibrioy las alteraciones de la postura.

Tras 3-5 años de tratamiento va perdiendo efectividad.  No obstante es importante tener en cuenta algunos aspectos relacionados con la administración de este fármaco y la alimentación de estas personas:

Este fármaco se absorbe en el intestino por lo que es necesario no tomarla junto a las comidas ya que su efecto puede verse disminuido. No obstante en caso de que esto provoque consecuencias negativas (p.ej., nauseas) en la persona será preferible su ingestión junto con la comida.

Es incompatible con las proteínas que contienen los alimentos (carne, pescado, huevos, leche, queso, etc.) ya que ambos utilizan el intestino como vía de absorción, afectando al nivel de levodopa que pasa a sangre. En los momentos del día en los que se desee tener una buena movilidad (durante el día) es preferible consumir una dieta baja en proteínas y dejar su consumo para otro momento del día (por la noche, por ejemplo).

Agonistas dopaminérgicos:

El más conocido y utilizado es la bromocriptina (Parlodel).

Imita el papel de la dopamina, el cerebro hace que las neuronas reaccionen de la misma forma que lo harían ante dicha sustancia.

Efectos secundarios: náuseas | estreñimiento | hipotensión arterial ocasional | paranoia | alucinaciones | confusión | discinesias | vómitos.

Si se utiliza junto con la levodopa permite reducir la gravedad de los efectos secundarios de ésta y es un buen complemento de su efecto.

Se puede utilizar en las fases iniciales de la enfermedad o iniciarse posteriormente

Suele ser menos eficaces que la levodopa en controlar la rigidez y la bradicinesia.

Selegilina:

También se conoce como deprenil.

Posible efecto en el retraso de la evolución de la enfermedad.

Retrasa hasta un año o más la necesidad de utilizar la levodopa.

 

Control de la nutrición en cada etapa de la enfermedad y tener en cuenta que una dieta con niveles de proteínas muy elevados puede limitar la eficacia de la levodopa.

Realización de ejercicio físico

El ejercicio puede ayudar a estar personas a mejorar su movilidad. La realización de ejercicio físico en combinación con la medicación puede mejorar la calidad de vida de la persona con esta enfermedad. Estos ejercicios tendrán como objetivo fortalecer los músculos, mejorar el equilibrio, mejorar el habla y la deglución, el bienestar emocional. Los ejercicios no detienen la progresión de la enfermedad pero puede influir positivamente en una mayor autonomía por parte de estas personas.

Relacionado:  10 consejos para cuidar a personas mayores sin afectar tu salud

Tratamiento fisioterapéutico

Tratamiento logopédico

Alimentación adecuada

Terapia ocupacional

Hidroterapia

Diseño ambiental

Masajes

Tratamiento psicológico y apoyo

Como por ejemplo grupos de apoyo a los que pueden acudir tanto las personas con enfermedad de Parkinson como sus familiares.

Procedimientos quirúrgicos ante la enfermedad del Parkinson

¿Cómo actúan las personas ante el diagnóstico de enfermedad de Parkinson?

Algunos niegan la presencia de la enfermedad, cuestionan el diagnóstico, van de un especialista a otro esperando que el diagnóstico no sea correcto, no se lo dicen a nadie, lo ocultan, etc.

La negación actúa como barrera para buscar un tratamiento y apoyo adecuado.

La adaptación a la enfermedad es difícil para la persona que la padece y para el entorno que lo rodea.

¿Es lo mismo el temblor que aparece en la enfermedad de Parkinson y el temor esencial?

Son síntomas distintos. El temblor esencial es bastante común entre las personas mayores, aunque puede comenzar a cualquier edad. Y es relativamente fácil su diferenciación del temblor típico de la enfermedad de Parkinson. Mientras el temblor en la enfermedad de Parkinson generalmente afecta a una mano, el temblor esencial normalmente afecta a ambas manos por igual y con frecuencia de acompaña de temblor de la cabeza y voz temblorosa.

 ¿Cómo puede la enfermedad de Parkinson afectar a la vida diaria?

Muchas personas con enfermedad de Parkinson son capaces de realizar independientemente actividades de la vida diaria. Los síntomas asociados a esta enfermedad como temblor, rigidez, lentitud en el movimiento y problemas de equilibrio, empeoran con el paso del tiempo y pueden dificultar la realización de actividades como entrar y salir de la bañera, levantarse de una silla o caminar. Algunas personas notan que les lleva más tiempo realizar tareas de autocuidado o que tienen que aprender nuevas formas de hacer esas tareas.

Si una persona con Parkinson tiene problemas para realizar actividades de la vida diaria debe consultar con su médico de Atención Primaria.

Recomendaciones para el baño:

  • Las sillas o asientos adaptados para la bañera permiten que la persona pueda estar sentada mientras se baña.
  • La bañera debe disponer de pasamanos o asideros que permitan a la persona sujetarse adecuadamente al entrar y salir de la bañera. Nunca se debe utilizar como asidero un toallero, una jabonera o los grifos.
  • Reemplace la mampara de la ducha por cortinas que facilitan la entrada y salida de la bañera.
  • Fijar las alfombras al suelo del baño para evitar resbalar y caerse o colocar alfombras antideslizantes.
  • Colocar una luz nocturna en el baño.
  • Si vive solo o está solo, tener un teléfono inalámbrico en el baño con el que poder llamar para pedir ayuda en caso de necesitarla.

Recomendaciones para el aseo:

La rigidez y el temblor presentes en la enfermedad de Parkinson pueden dificultar el manejo de cepillos de dientes, cuchillas y secadores de pelo. Para la realización de estas actividades podría ayudar:

  • Sentarse para cepillarse los dientes, afeitarse o secarse el pelo. Estar sentado no sólo reduce el riesgo de caídas sino que también ayuda a conservar la energía.
  • Utilizar una maquinilla eléctrica para el afeitado.
  • Utilizar un cepillo de dientes eléctrico.
  • La enfermedad de Parkinson en personas mayores puede afectar a la capacidad para controlar la vejiga. La frecuencia con la que orinan y la urgencia de orinar son problemas frecuentes. La frecuencia hace referencia a la necesidad de vaciar la vejiga con frecuencia y la urgencia es la sensación de necesidad inmediata de orinar, incluso cuando la vejiga no está llena. Tener que ir al baño con frecuencia y con urgencia puede alterar las actividades diarias. Si están presentes estos problemas lo mejor es consultar lo antes posible con el médico. Ante estos problemas se recomienda:

– Establecer un horario regular para ir al baño. Por ejemplo, ir al baño cada dos horas

– Evitar el consumo de bebidas con cafeína como el café, el té y la coca cola, las cuales podrían empeorar los problemas urinarios.

– Si levantarse por la noche para ir al baño supone un problema, limite el consumo de líquidos dos horas antes de irse a la cama.

– La frecuencia y la urgencia de orinar acompañados de dolor son síntomas de infección del tracto urinario. Si experimenta esos síntomas consulte con su médico.

Uso de cookies

Este sitio utiliza cookies para que obtenga una mejor experiencia. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies