La memoria es la capacidad mental que nos permite, mediante procesos asociativos inconscientes, guardar y recuperar aquello que hemos ido aprendiendo en el día a día, lo que hemos vivido, visto, dicho u oído.

Como un ordenador, la memoria de los seres humanos pasa por tres procesos para almacenar esa información que luego usaremos. Así, debe codificar dicha información, después debe guardarla para, por último, poder recuperarla. Aunque hay diferentes formas de clasificar la memoria, una de las divisiones más típicas es la que establece que hay una memoria a corto plazo (aquí los pasos de guardado y recuperación desaparecen) y otra a largo plazo.

Problemas de memoria

Aunque son muchos los que piensan que los problemas de memoria son cosas de abuelos, lo cierto es que la memoria y otros procesos cognitivos empiezan a deteriorarse a partir de los 45 años, según un reciente estudio publicado por el Centro de Investigación en Epidemiología y Salud Pública de Francia y el University College London de Reino Unido.

Los primeros síntomas suelen ser pequeños despistes, fallos en las palabras o en la comunicación o desorientación, momento en el que es conveniente acudir al médico especialista para que determine si es un deterioro cognitivo normal o la antesala de alguna enfermedad degenerativa como el Alzheimer.

Pero lo ideal para prevenir todo este tipo de problemas es trabajarla a diario mediante unos sencillos trucos:

1.  Lee un libro. La lectura es todo un placer, una afición agradable, pero también una de las mejores formas de potenciar nuestra memoria. Y es que leer ayuda a ampliar y manejar correctamente el vocabulario, mejora tu capacidad de comprensión del lenguaje y fomenta la imaginación, todas ellas capacidades relacionadas con la memoria. Además, en ocasiones, hay libros que exigen a que prestemos especial atención a diferentes nombres, datos o relaciones entre personajes que obligan a que trabajemos, aún más, la memoria.

2. Cuenta cuentos. Hay muchas personas que no disfrutan con los libros o que prefieren actividades en grupo. No hay problema. Seguro que será entretenido leer un cuento a los más pequeños de la casa o acercarse a un centro de mayores y hacerlo para los residentes. Si tu imaginación te lo permite, es genial que puedas inventarte historias y así, además de pasar un buen rato con ellos, trabajarás tu memoria para recordar datos para que tu historieta sea creíble.

3. Vuelve a estudiar. ¿Qué te parece apuntarte ahora a la Universidad a Distancia o a una Universidad para mayores y estudiar una carrera? Igual no te apetece meterte en una aventura de varios años, pero sí puedes hacer algún cursillo o, incluso, ayudar a tus hijos, sobrinos o nietos con sus deberes. Esto te obligará a recordar conceptos, palabras o fórmulas que pensabas que ya habías olvidado.

4. Apúntate a clases de estudio. Seguro que todos conocemos a algún joven que pasa muchas horas delante de los libros, pero luego las notas en sus exámenes no se corresponden a tanto esfuerzo. Ahora también son muchos los adultos que deben estudiar (unas oposiciones, cursos de reciclaje, un máster…), por lo que las buenas técnicas de estudio se han revalorizado. Expertos podrán indicar cómo potenciar la memoria en el estudio con trucos que van desde la asociación de ideas, las técnicas mnemotécnicas o la agrupación de la información.

5. Escucha música. Hay cientos de estudios que avalan que escuchar música, preferiblemente clásica, mejora y mantiene las funciones cerebrales en todas las etapas de la vida. Y es que la música estimula las células del cerebro, lo que ayuda a la concentración mental, la memoria y al desarrollo visual y auditivo.

6. Ponte a jugar. Mata el aburrimiento y pasa una buena tarde con tus familiares o amigos con un juego de mesa o una baraja de cartas. Dependiendo del tipo de juego, se potencian unas habilidades diferentes, aunque, en líneas generales, se trabaja la memoria, el razonamiento lógico, el manejo del lenguaje o la fluidez verbal. Siempre puedes elegir juegos más educativos que otros, pero prácticamente todos te ayudarán a poner en marcha tu cerebro.

7. Haz pasatiempos. No sólo sirven para llenar los ratos de ocio, las horas muertas en el metro o en una sala de espera, puesto que los pasatiempos también fortalecen la memoria. En este sentido, los crucigramas y las sopas de letras activan el manejo del lenguaje, los populares sudokus potencian las habilidades matemáticas, los jeroglíficos estimulan el pensamiento lógico y los juegos de encontrar diferencias favorecen la atención visual.

8. Haz manualidades. Esta actividad también puede ayudar a fortalecer la memoria porque la creatividad, la agilidad en las manos y la coordinación de éstas con la capacidad visual obligan al cerebro a ponerse las pilas. Si te consideras todo un “manazas”, no desesperes porque no estamos hablando de hacer cosas muy elaboradas, pequeñas tareas como la costura, la alfarería, la restauración o hasta la cocina pueden ser suficientes.

9. Ordena tus recuerdos. Hay muchas cosas que merece la pena recordar en nuestra vida y todas ellas también nos ayudarán a trabajar la memoria. Ordena tus viejos álbumes de fotos y esas imágenes antiguas harán que trates de recordar dónde se hizo esa foto, cómo se llama ese viejo amigo al que hace muchos años que no ves, cuándo fuiste a ese lugar por última vez… También es buena idea ordenar papeles o cartas antiguas, ya que, además de que tus estanterías y cajones se verán mejor, el efecto es similar.

10. Usa la tecnología. Dicen que muchos de los avances tecnológicos han hecho que cada vez tengamos que pensar menos, pero afortunadamente también hay muchas opciones que nos ayudan a mejorar nuestra salud. Y es que se han puesto de moda programas informáticos y videojuegos que nos ayudan a hacer ejercicio físico, pero también mental. Actividades de lógica, juegos de parejas o ejercicios de destreza visual o que requieren memorizar datos son algunas de las propuestas de estos juegos saludables.

11. Come bien. La alimentación también juega un papel importante en nuestra tarea por reforzar la memoria. Es clave que elijamos alimentos ricos en ciertas sustancias que ayudan al cerebro a trabajar bien. Así, debemos incluir alimentos ricos en fósforo (cacao en polvo, yema de huevo, pescado azul, almendras, productos lácteos…), potasio (aguacate, plátano, germen de trigo, naranjas…) y magnesio (pipas de girasol, cacahuetes, soja, cereales integrales…). También debemos asegurar al cerebro su aporte necesario de glucosa, mejor de asimilación lenta.

12. Apuesta por suplementos. Hay ciertas sustancias que ayudan a mejorar nuestra memoria porque tienen compuestos antioxidantes o mejoran la circulación sanguínea. Así, por ejemplo, el té verde es uno de los mejores antioxidantes, el orégano mejora la circulación sanguínea en el cerebro, como también lo hacen el gingko biloba o el gingseng.

13. Bebe con moderación. El alcohol no es un buen amigo de nuestro cerebro y es que no hay más que ver cómo trata de hablar, pensar o recitar una persona con unas copas de más. Estos efectos tan devastadores no se acompañan con el vino tinto, siempre con moderación, puesto que contiene resveratrol, un flavonoide beneficioso para las arterias y, por supuesto, también para que la sangre llegue al cerebro.

14. Cultiva tu interés. No hay duda de que se recuerdan mucho mejor las cosas que nos interesan que las que no. Por este motivo, es importante que nos volquemos en los asuntos y, si nos parecen aburridos, tratar de asociarlos a otras cosas más amenas para ti. Si eres capaz de recitar de carrerilla la alineación de tu equipo favorito de fútbol, también serás capaz de recordar otras cosas que te gustan menos, sólo debes esforzarte un poco más.

15. Practica la meditación. Según un estudio, la meditación puede ayudar a fortalecer las áreas de la corteza cerebral encargadas de la atención y de procesar los estímulos sensoriales externos. Además de luchar contra el estrés y la ansiedad, parece que la práctica de meditación diaria tiene más beneficios.

16. Haz ejercicio físico. El ejercicio mental es importante para fortalecer la memoria, pero también lo es el físico. Y es que la práctica de ejercicio ayuda a mejorar la oxigenación del cerebro, lo que le permite a éste trabajar mejor. Ya sabes, “mens sana in corpore sano”.

17. Usa tu otra mano. Tanto si eres diestro como si eres zurdo, es importante que no olvides que tienes otra mano. Hacer pequeñas tareas con la mano con la que no estamos acostumbrados hace que nuestro cerebro se vea obligado a crear conexiones nuevas. A partir de ahora, abre las puertas con la otra mano, dibuja, ponte el reloj en el otro brazo o simplemente remueve la comida en la cazuela: tu cerebro te lo agradecerá.

18. Coge lápiz y papel. Está comprobado que escribir ayuda a recordar las cosas. No se trata de que nos autocastiguemos copiando 500 veces algo, sino hacerlo unas cuantas veces o leerlo en alto mientras que vamos escribiéndolo. También en este punto es importante hacernos con una agenda y apuntar ahí todas las citas, obligaciones y datos que no queremos que se nos pasen.

19. Tranquilízate. Cuando no puedas recordar dónde has dejado algo, cómo se llama alguien o a qué hora es una determinada cita, lo más seguro es que te vayas poniendo cada vez más nervioso y ese estrés bloqueará definitivamente la memoria. Trata de tranquilizarte, cierra los ojos, respira hondo y vuelve a pensar en ello un par de minutos después cuando no estés tan agobiado por ese despiste inicial. Seguro que lo acabas recordando.

20. Descansa bien. Cuando estamos durmiendo nuestro cerebro no descansa y es que, para él, es el momento de clasificar toda la información que ha ido absorbiendo a lo largo del día. Por eso, son tan importantes las pausas en el estudio y también lo es dormir de manera suficiente.