Aún hay más de 400.000 empleadas del hogar que trabajan ‘en negro’ pese a la nueva normativa
Junio ha sido un buen mes para la afiliación de empleadas del hogar en la Seguridad Social. El sábado finalizó el plazo fijado por el Gobierno para regular la situación de este colectivo y acabar de raíz con la economía sumergida de la que tradicionalmente ha vivido el sector. Un tiempo en el que el proceso de incorporación al régimen ha sido notable pero “insuficiente”, según Tomás Burgos, secretario de Estado de Seguridad Social. Y es que se calcula que todavía hay más de 400.000 trabajadoras que trabajan ‘en negro’ en España.

La nueva normativa obliga a que las limpiadoras coticen desde la primera hora de trabajo y no cuando dediquen más de 20 horas semanales a un mismo domicilio, como sucedía hasta ahora. La dificultad de tramitación, el coste económico que supone para ambas partes y la falta de facilidades e incentivos han despertado un aluvión de dudas entre empleadores y empleadas, que en prácticamente la mitad de los casos ha optado por no darse de alta pese a la exigencia del Gobierno.

Según la última Encuesta de Población Activa, en junio 61.863 personas se dieron de alta en el nuevo régimen, engordando las cifras hasta las 213.797 afiliaciones. Un dato al que hay que sumar las 87.405 empleadas que siguen afiliadas al viejo régimen como trabajadoras continuas (las que solo trabajan en una vivienda). Otras 40.000 –exceptuando unas 7.500 que presentaron los papeles para incorporarse al nuevo régimen al límite del plazo- quedan excluidas de la Seguridad Social por no haber hecho los cambios que exigía el ministerio que dirige Fátima Báñez. “Suponen el 8% del total de trabajadoras que estaban apuntadas al antiguo régimen en diciembre de 2011. Es un éxito”, aplaude Carlos Bravo, secretario confederal de Seguridad Social de Comisiones Obreras.A 31 de diciembre de 2011 en España había más de 770.000 empleadas del hogar, por lo que los datos oficiales reflejan que más de la mitad (436.000) sigue trabajando ‘en negro’. Sobre este punto, Burgos evitó cuantificar este colectivo y señaló que en los próximos meses el Gobierno trasladará el informe pertinente al Parlamento, en el que se podrá valorar efectivamente el proceso y sobre el cuál se podrá abrir un debate para analizar medidas futuras para seguir incentivando la afiliación de estas empleadas. Las Asociaciones de Trabajadoras del Hogar advierten que las peores paradas son los inmigrantes, que suman la mitad del colectivo. Si no consiguen ser regularizadas, no podrán renovar sus permisos de residencia ni mantener sus prestaciones sociales, incluidas las tarjetas sanitarias.

La nueva normativa que el Ministerio de Empleo puso en marcha el 1 de enero supone un giro de 180 grados y afecta tanto a trabajadoras como a las personas a las que prestan su servicio, ya que, aunque las empleadas solo trabajen una hora a la semana en una determinada vivienda, el titular de la casa debe darle de alta en la Seguridad Social. Hasta entonces, las trabajadoras discontinuas (las que van a varias casas) no tenían derecho a pensión de jubilación ni a baja por enfermedad. “Ahora ya sí. Hasta pueden cogerse una baja laboral por enfermedad o por accidente laboral, como el resto de trabajadores”, explica Bravo.

Campaña de publicidad en radio y televisión

Para Bravo, la cifra de afiliaciones supone “todo un éxito” en un sector en el que tradicionalmente las dos partes asumían que se trabajaba sin contrato, donde “todo es nuevo y la gente tiene que ir acostumbrándose”. El secretario confederal de Seguridad Social de CCOO culpa al Ejecutivo de no hacer el suficiente esfuerzo para informar a los empleadores de sus nuevas obligaciones. “No se ha informado bien. A día de hoy mucha gente no sabe lo que tiene que hacer”. Ell Ministerio de Empleo debería “relanzar” una campaña de información que explique los beneficios con los que cuentan las empleadas del hogar si salen de la economía sumergida y se dan de alta en la Seguridad Social. “En televisión y en radio, los medios de comunicación que más se consumen en los hogares”, añade.

Uno de los problemas de la ley es que resulta muy difícil llevar a cabo un control de su cumplimiento, entre otras cosas porque los inspectores de Trabajo no pueden entrar en los domicilios de los particulares. Bravo solo lamenta una cosa: que la ley no incluya el derecho a la prestación por desempleo. 

Los más reticentes a incluir a las limpiadoras en el sistema son los empleadores, que consideran “desproporcionadas” que sus obligaciones sean similares a los empresarios. Desde CCOO recomiendan a Báñez que ofrezcan deducciones fiscales en las cotizaciones de la Seguridad Social, una manera de estimular a los empleadores a regularizar las situaciones ilegales de las limpiadoras de sus casas. Por su parte, el secretario de Estado de Seguridad Social ha reconocido la complejidad del sistema y se ha comprometido a simplificar los trámites, sin dejar de confiar en que la contratación de las trabajadoras del hogar se normalizará poco a poco.

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