Uno de los problemas más comunes que se suscitan en una persona con Alzheimer es toda esa serie de ideas, fantasías, miedos y temores que se presentan en su mente. Se trata de las alucinaciones o ideas fantasiosas que vive y sufre la persona.

Alucinaciones y falsas ideas en gente con demencia

La gente con enfermedades demenciales sufre a veces de una serie de condiciones en las cuales no experimentan los acontecimientos tal y como son. Aunque los diferentes tipos de ilusiones o delirios, así como las alucinaciones son imaginarias, estas parecen ser muy reales y causar una ansiedad extrema, incluso pánico.

 

Algunas de las condiciones que la gente con demencia puede experimentar son:

Paranoia

La paranoia en personas con Alzheimer es un síntoma común en las etapas intermedias y avanzadas de la enfermedad. Se manifiesta como una desconfianza extrema, miedo o sospechas infundadas hacia familiares, cuidadores o desconocidos.

 

Causas principales de sufrir paranoia en personas con alzheimer:

  • Pérdida de memoria: Olvidan dónde dejaron objetos y acusan a otros de robarlos.
  • Dificultades cognitivas: Malinterpretan situaciones o conversaciones.
  • Cambios en el cerebro: El deterioro neurológico afecta la percepción y el juicio.

Ejemplos de comportamientos paranoicos:

  • Sospechar que alguien les está robando.
  • Creer que un ser querido conspira contra ellos.
  • Pensar que están siendo vigilados o perseguidos.

Cómo afrontar la paranoia:

  • No discutir ni contradecir: Intentar tranquilizar en lugar de razonar.
  • Validar sus sentimientos: Mostrar empatía y comprensión.
  • Redirigir la atención: Desviar el foco de la paranoia con una actividad agradable.
  • Crear un entorno seguro: Evitar factores que puedan generar confusión o estrés.

 

Alucinaciones

Las alucinaciones en personas con Alzheimer son percepciones falsas en las que ven, oyen, huelen o sienten cosas que no existen. Son más comunes en etapas avanzadas de la enfermedad y pueden generar angustia o miedo.

Causas principales:

  • Deterioro cerebral: El daño en las áreas del cerebro que procesan la percepción puede provocar estas experiencias.
  • Factores ambientales: Sombras, ruidos o iluminación deficiente pueden desencadenarlas.
  • Efectos secundarios de medicamentos: Algunos fármacos pueden inducir alucinaciones.
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Tipos de alucinaciones más comunes:

  • Visuales: Ver personas, animales o figuras inexistentes.
  • Auditivas: Escuchar voces o sonidos que no están presentes.
  • Táctiles: Sentir que algo les toca sin que haya contacto real.

Cómo manejar las alucinaciones:

  • Permanecer calmado: No discutir ni negar lo que experimentan.
  • Evaluar la causa: Identificar si hay desencadenantes como ruidos o iluminación inadecuada.
  • Redirigir la atención: Proponer otra actividad para distraer a la persona.
  • Consultar a un médico: Si las alucinaciones son frecuentes o causan gran angustia, puede ser necesario ajustar el tratamiento.

Brindar un ambiente seguro y comprensivo ayuda a reducir el impacto de las alucinaciones en el bienestar de la persona con Alzheimer.

Delirios en personas con Alzheimer

Los delirios en personas con Alzheimer son creencias falsas e inamovibles que no tienen base en la realidad. A diferencia de las alucinaciones, que involucran percepciones erróneas, los delirios son ideas equivocadas que la persona sostiene con firmeza.

Causas principales:

  • Deterioro cognitivo: La pérdida de memoria y la confusión pueden llevar a interpretaciones erróneas.
  • Ansiedad y miedo: La sensación de inseguridad puede generar pensamientos paranoicos.
  • Cambios en el entorno: Un ambiente desconocido o desorganizado puede aumentar la desorientación.

Tipos de delirios más comunes:

  • Delirio de robo: Creer que alguien les ha quitado objetos personales.
  • Delirio de infidelidad: Sospechar que su pareja los está engañando.
  • Delirio de persecución: Pensar que alguien quiere hacerles daño.

Cómo manejar los delirios:

  • No contradecir: Intentar tranquilizar sin discutir la creencia errónea.
  • Mostrar empatía: Validar sus emociones en lugar de confrontarlas.
  • Reducir la confusión: Mantener rutinas estables y un ambiente familiar.
  • Consultar al médico: Si los delirios afectan su bienestar, puede ser necesario evaluar cambios en el tratamiento.

Crear un entorno seguro y brindar apoyo emocional puede ayudar a reducir la frecuencia e intensidad de los delirios en personas con Alzheimer.

Daños en el cerebro

La demencia puede hacer a la persona perder la capacidad de reconocer cosas porque el cerebro llega a ser incapaz de interpretar la información que ha recibido. Ejemplos de esto son la incapacidad de reconocer al marido o la casa en la cuales vive la persona.

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Los problemas de memoria que ocurren en este tipo de enfermedades demenciales conducen a volverse suspicaz, temeroso, paranoide y tener ideas falsas. Si la gente con demencia es inconsciente que su memoria es pobre, entonces ésta hará una interpretación muy especial en la cual culpara a alguien o a algo más por todo aquello que sucede.

Esto es comprensible cuando viven en un mundo sin memoria, donde ya no hay ese registro de acontecimientos recientes, donde “desaparecen” las cosas, se olvidan las explicaciones o bien se malentienden y las conversaciones no tienen sentido alguno.

Los factores psicólogas o médicos pueden causar o exacerbar los problemas conductuales

 

  • Defectos sensoriales tales como vista o audición pobres.
  • Medicación.
  • Enfermedad psiquiátrica.
  • Condiciones físicas tales como infecciones, fiebre, dolor, estreñimiento, anemia, enfermedades respiratorias, desnutrición, deshidratación, entre otras.

  

Los factores ambientales también pueden tomar parte

  • Ambiente no familiar o desconocido
  • Cuidadores desconocidos
  • Cambio de rutinas familiares.
  • Poca luz puede hacer que vea menos.
  • Mala interpretación del medio ambiente debido al no uso de anteojos y/o aparatos auditivos.
  • Un ambiente sobrecargado de estímulos.

 

Algunas formas de enfrentarse a ello

  • No intente discutir – es mejor reconocer que la persona pueda estar asustada por los delirios y alucinaciones.
  • No regañe a la persona por perder objetos u ocultar las cosas.
  • Trate de investigar el porqué de las sospechas para cerciorarse de que estas no sean ciertas.
  • Procure distraerla si es posible.
  • Intente responder a las sensaciones subyacentes que pueden estar en el fondo de todo aquello que la persona dice. Por ejemplo, si esta dice: “Mi madre vendrá por mi a recogerme”. (Y la madre ya falleció hace años), una respuesta pudiera ser: “Debes de extrañar mucho a tu madre, cuéntame algo de ella”.
  • Distracciones que pueden ayudar son la música, el ejercicio, actividades a las cuales la persona puede hacer frente, conversar con los amigos, mirar fotos viejas fotos, ver animales domésticos (mascotas), entre otras cosas.
  • El contacto físico puede tranquilizar, pero asegúrese que la persona está dispuesta a aceptarlo.
  • Pida que le realicen un chequeo médico para eliminar la presencia de otros problemas físicos o psiquiátricos, así como para controlar efectos relacionados a la medicación que está recibiendo.
  • No olvide hacerle chequeos de visión y pruebas de audición.
  • Aumente la iluminación en el ambiente y utilice luces de noche.
  • Trate de mejorar la calidad en la nutrición y cerciorarse que la persona está ingiriendo suficientes líquidos.
  • Trate de mantener un ambiente familiar agradable. Si la persona tiene que moverse o trasladarse a otro sitio, tome algunas cosas que le sean familiares de la residencia anterior.
  • Trate de mantener los mismos cuidadores.
  • Trate de mantener una rutina familiar o conocida.
  • Trate de saber cuáles son esos los lugares donde la persona oculta las cosas.
  • Lleve un diario con un registro de cosas que le puedan ayudar a establecer el porqué o el cuándo de estos comportamientos. Identificar tales causas puede ayudar al familiar o cuidador a poder realizar cambios para superar las dificultades.
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La paciencia y el apoyo emocional son clave para manejar estos episodios y mejorar la calidad de vida de la persona con Alzheimer.