Ya está aquí la primavera y aunque es una estación llena de belleza por su particular colorido, también tiene su lado oscuro y es que con su llegada vuelven a aparecer las tan odiosas alergias.

Sin embargo, con la llegada de la primavera muchas personas suelen sufrir el efecto contrario, al menos durante las primeras semanas. El síndrome de la “astenia primaveral” se caracteriza por un profundo cansancio,  agotamiento y falta de energía. Su causa es la disminución de betaendorfinas en el plasma (sustancias que regulan el sistema bienestar-malestar). Para combatir la astenia primaveral y poder disfrutar de esta estación (y, ¿por qué no?, permitir que la sangre se altere) es conveniente seguir unos consejos sencillos: descansar y dormir todo el tiempo que nuestro cuerpo necesite, practicas ejercicio y actividades de relajación y seguir una dieta completa y equilibrada.

¿Porque ciertas personas desarrollan alergia al polen?

Algunos organismos perciben a estas partículas microscópicas de polen como un elemento potencialmente nocivo, cuando en realidad no lo es. Una vez que esta sustancia entra en contacto con nuestro organismo, éste reacciona  produciéndose en el sistema inmunológico una respuesta defensiva, con el fin de atacar y destruir a esa sustancia considerada por nuestro cuerpo como peligrosa.

¿Cuándo aparecen estas alergias?

Aunque suelen ser frecuentes en la infancia o adolescencia, no hay una edad definida para desarrollar una alergia. Podemos desarrollar alergia al polen a cualquier edad. Eso sí, una vez aparece, suele mantenerse a lo largo de toda la vida. Incluso algunos casos pueden agravarse con el transcurso de los años, desarrollando asma alérgico.

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¿Cuándo debo acudir al médico?

Si presentas alguno de los siguientes síntomas, sería conveniente que visitaras a tu médico de cabecera:

  • Conjuntivitis: Picor de ojos, lagrimeo, inflamación en los párpados, irritación en los ojos.
  • Rinitis:  inflamación del revestimiento mucoso de la nariz, caracterizada clínicamente por uno o más síntomas: estornudo, picor nasal, congestión nasal, etc.
  • Asma: Sensación de falta de aire, tos irritativa, pitidos en el pecho, etc.

¿Qué podemos hacer para evitarlo?

Para evitar el contacto con el polen, en primavera y verano, se pueden establecer una serie de medidas:

  • Conocer al “enemigo”: Distintos tipos de polen provocan reacciones alérgicas en diferentes personas. No todos disparan las mismas reacciones en cada organismo. Los estudios médicos realizados por los alergistas les servirán para conocer a qué tipo de polen (u otros agentes) son alérgicos, para saber evitarlos cuando se presenten.
  • Controlar los horarios: La mayor producción de polen tiene lugar entre las 5-10 de la mañana y de 7-10 de la noche, por lo que es mejor evitar las salidas al aire libre en esos horarios.
  • Consultar el pronóstico del tiempo: Los días secos y ventosos dispersan el polen y son los más críticos para los alérgicos; en esos días, es mejor permanecer en casa o al menos en lugares cerrados. Por el contrario, en los días húmedos, sobre todo después de una lluvia, el agua lava y elimina los rastros de polen del aire, trayendo alivio y mejorando la respiración. Así que lo mejor es tomar previsiones antes de realizar cualquier actividad a la intemperie.
  • Evitar el contacto directo: En caso de realizar actividades al aire libre (especialmente en el jardín), una simple mascarilla de pintor servirá para evitar la inhalación de polen y retrasar la aparición de alergias. Evitar tumbarse en el césped y utilizar anteojos o gafas de sol al salir.
  • Cambiarse con frecuencia: El cambio de ropas varias veces al día permitirá mantener alejados los alergenos que se adhieren a las telas. Por el mismo motivo, es conveniente no secar la ropa al sol, para que las partículas de polen no se impregnen.
  • Bañarse con frecuencia: Como complemento de la recomendación anterior, una ducha refrescante y un lavado de cabello todas las noches servirán para eliminar todo rastro de polen del cuerpo y descansar mejor.
  • Mantener la casa limpia: En los hogares, limpiar los pisos con agua para que la humedad mantenga el polen en el suelo y no se disperse por el aire; limpiar con frecuencia las cortinas y aberturas por donde ingrese aire del exterior y utilizar equipos de aire acondicionado con sistemas de filtrado de polen (que deberán conservarse limpios y en condiciones). Dejar las ventanas cerradas cuando el viento sople hacia el interior de la habitación. Utilizar la aspiradora en vez de escobas o plumeros.
  • Consultar al médico: Existen remedios con efecto antihistamínico muy efectivos (muchos de ellos de venta libre) pero es mejor que sean recetados y controlados por un especialista que proporcione la mejor medicación para cada tipo específico de paciente.
  • Mantener las ventanas cerradas: por la noche y cuando se viaja en el coche; y/o utilizar aire acondicionado con filtros y cambiarlos con frecuencia.
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