Es de suma importancia mantener una autoestima sana para el cuidador, ya que de ella dependerá el cuidar de una mejor o peor manera a la persona que depende de tí para realizar las tareas de la vida diaria.

Síntomas de una baja autoestima

1. Conformismo, falta de motivación. Se deja de luchar por los sueños porque creemos que no seremos capaces de conseguirlos. Nos creemos poco valiosos.

2. Timidez, miedos,inseguridades. Infinitos miedos a quedar mal, a lo que piensen los demás de nosotros, a hacer el ridículo. Incapacidad de tomar la iniciativa.

3. Dejadez tanto física como hábitos de vida. Se descuida el arreglo físico o por el contrario se puede pasar al otro extremo de arreglarse en exceso para tapar la falta de autoestima. La persona no lleva hábitos de vida saludables, come mal, no hace ejercicio, etc…

4. Negatividad y rigidez. Cualquier cosa que sucede, cualquier error cometido, es causa de falta de respeto hacia uno mismo, de desvalorización y auto-culpa. La persona es poco comprensiva y poco flexible consigo misma.

5. Negación a los cambios y perfeccionismo. La persona se estresa en exceso ante cualquier cambio en su vida, incluso si ese cambio es positivo. Prefiere quedarse en lo conocido por miedo a no dar la talla en otro lugar. También será perfeccionista porque hacer algo mal sería causa de auto-culpas, riñas interiores, y más desvalorización personal.

6. Tratar mal a los demás. Muchas personas de baja autoestima, arremeten contra los demás para sentirse ellos más valiosos, ya que si uno es capaz de convertir a alguien en víctima, sentirá que tiene poder y se situará por encima. Esa situación les alivia y les auto-engaña creyendo que son superiores.

¿Qué podemos hacer para aumentar la autoestima?

A continuación 8 hábitos que te pueden ayudar a tener una sana autoestima:

1. AUTOCONOCIMIENTO

Si uno no se conoce, no se puede querer. ¿Alguna vez has querido a alguien que no conocías?. Es poco probable, ya que el amor sale a la luz ante el conocimiento y descubrimiento emocional.

Es muy importante que sepamos cuáles son nuestras virtudes y nuestros defectos, ya que si no lo sabemos no podremos llevar a cabo los siguientes puntos. Muchas veces uno mismo no es capaz de mirarse de una manera realista, ya que la baja autoestima puede distorsionar la realidad, negativizando en exceso.

En ese caso, sería necesario contar con la ayuda de alguien, no sólo de confianza, sino que tenga los conocimientos para poder ayudar. Una vez sabemos quiénes somos y hacia dónde vamos, podemos ponernos en marcha para vivir con efectividad.

Por ejemplo, un pájaro vuela como nadie, pero si lo metes en agua no tendrá nada que hacer. Una persona puede ser un as de la informática, pero puede que se le den mal las manualidades.

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Lo más inteligente sería encaminar su vida a la informática y no a las tareas artesanales, aunque muchas veces, el desconocimiento de uno mismo, hace que tiremos por caminos erróneos. Si no sabes cuáles son tus puntos fuertes y tus puntos débiles, tu vida no irá bien encaminada.

2. ENFÓCATE EN TUS VIRTUDES

Todos tenemos virtudes y también defectos. Absolutamente todo el mundo los tiene, lo que pasa es que las personas que ves muy seguras, lo que hacen esenfocarse en sus virtudes por completo, dejando en segundo plano los defectos.

Los pensamientos son como una bola de nieve que se va haciendo más grande, por ello, si tu centro de atención está en tus defectos, irá creciendo tu inseguridad y malestar, en cambio, si te enfocas en tus virtudes, tu seguridad irá creciendo.

3. MANTÉN A RAYA TUS PENSAMIENTOS

Las personas que tienen la autoestima baja, tienden a dar rienda suelta a pensamientos negativos sobre su persona. Se desvaloran, piensan que son poco capaces, que los demás son mejores, etc… Incluso hay quien se autocritica e insulta continuamente.

Uno mismo debe respetarse y tratarse con cariño, ya que si no, va a ser imposible que su autoestima mejore. Trata de cambiar tus hábitos de pensamientos, cambiar el diálogo interior que tienes contigo mismo.
Coge el hábito de hablarte con buenas y halagadoras palabras.

Ten paciencia contigo mismo y sobretodo sé muy flexible y comprensivo.  Arrojar negatividad contra nuestra persona, sólo servirá para hundirnos en la inseguridad cada vez más.

Llevas un enemigo dentro, que no para de sabotearte y decirte: “no puedes”, “no eres capaz”, “eso no es para ti”, “no te lo mereces”, “no eres válido”, “lo harás mal, no lo intentes”….Sustituye a ese enemigo, por un aliado que te valore y te diga: “puedes hacerlo”, “eres capaz”, “te lo mereces”, “te quiero”, “eres genial”, “inténtalo y si no sale bien no pasa nada, irás aprendiendo y acabarás haciéndolo bien”….

Si te acostumbras a ser tu aliado en vez de tu enemigo, notarás más seguridad, ya que, esas frases que tienes en tus pensamientos, son determinantes para alentarte a creer en ti.

4. FUERA ETIQUETAS

Desetiquétate por completo. No unas tu valía personal a nada exterior. Ni a tu puesto de trabajo, ni a tus posesiones, ni por el éxito amoroso, etc… Tu persona no tiene nada que ver con lo que tengas. 

Probablemente si tienes la autoestima baja te sentirás peor que los demás, o te sentirás poco valioso por ejemplo por estar en paro, o por no tener pareja, etc… La buena noticia es que nada de eso importa.
Se puede tener una sana autoestima sin necesidad de tener grandes cosasexteriores, porque lo que importa no está ahí fuera, sino que está dentro de uno mismo.

La clave está en darte valor por lo que eres como persona, por tus valores, tu forma de ver la vida, tu forma de tratar a los demás, tu bondad, tu integridad, fidelidad, etc..

5. RESPONSABILIDAD DE UNO MISMO 

Cada persona debe asumir su propia responsabilidad. No vale echarle la culpa a los demás de nuestras inseguridades y problemas. Los demás nos influyen también, pero al final es uno mismo quien hace elecciones y no los demás, por ello somos los responsables de nuestra vida.

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Lo que pasa afuera es una cosa, pero luego tú eliges qué hacer con esa situación. 

Si por ejemplo alguien no te trata bien y decides igualmente comenzar una relación, luego no se le puede echar la culpa de la infelicidad al otro, ya que nosotros lo elegimos en algún momento, por inexperiencia, confiabilidad, etc… pero es nuestra responsabilidad, e igual que comenzamos en algún momento, también podemos terminar.

Todo lo que hay en nuestra vida, sea malo o bueno, nos lo hemos ganado de alguna manera. Aunque hay excepciones y a veces la mala suerte nos deja situaciones que no escogimos, pero de todas maneras, siempre se pueden tomar decisiones que cambien las situaciones, otra cosa es que se cuente con la seguridad y valentía de enfrentarse a los cambios.

Mientras sigas echando las culpas fuera de ti, no ganarás autoestima, porque si evades responsabilidades, no te pondrás en marcha para cambiar, en cambio, si empiezas a asumir responsabilidades y ves que el timón de tu vida es tuyo, empezarás a hacerte cargo de tu vida y a atreverte a tomar decisiones para cambiar lo que no te satisface.

Esas acciones que empieces a hacer para mejorar tu vida, te dará la sensación de amor propio, porque ya estarás haciendo algo para ayudarte a ti mismo, e igual que sientes gratitud y amor cuando recibes la ayuda de alguna persona, si te ayudas a ti mismo sentirás lo mismo.

6. ¿CUÁL ES TU PROPÓSITO?, ¿ESTÁS EN EL CAMINO CORRECTO?

Es importante no dejar que nos lleve la corriente. Todos podemos manejar nuestra vida y no dejarla a merced de la suerte.

Debemos plantearnos metas y crear planes de acción para acercarnos a ellas, ya que, si no tienes propósitos de vida, no podrás desplegar tus herramientas para conseguir cosas y eso hará que te estanques en tu desarrollo personal.

La autoestima se va formando en base a experiencias y sucesos, entonces, si evitas enfrentarte a situaciones y propósitos, no podrás mejorarla, ya que, sería como pretender que un jugador de baloncesto jugara genial sin haber pasado su etapa de entrenamiento y horas de juego.

7. CUÍDATE Y HALÁGATE A MENUDO

¿Qué haces cuando quieres a alguien? Ya sea un hijo, amigo, familiar… Cuando queremos y valoramos a alguien, nos sale de dentro cuidarle y sacar lo mejor que lleva dentro. Parece que no vemos los defectos y multiplicamos las virtudes.

Lo mismo debes hacer contigo mismo, cuidarte con una dieta equilibrada, practicando ejercicio, escuchando tus deseos, persiguiendo tus sueños, dándote algún capricho, disfrutando de lo que te apasiona, siendo capaz de decir “no” cuando así lo desees, etc…

Y además de cuidarte, no olvides halagarte. Enfócate en lo mejor que tienes y explótalohalágalo y siéntete orgulloso de ello. Eres un ser único y todos poseemos virtudes, lo que pasa es que algunas personas no son capaces de verlas porque están muy enfocadas en los defectos.

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Debes adoptar el hábito de halagarte a menudo interiormente por las cosas buenas que tienes, por las cosas que vayas consiguiendo, y no es necesario que sean cosas grandes, incluso el hecho de atreverse a enfrentarse a algo que produce temor, ya es un motivo para halagarse porque ya estás haciendo algo para mejorar tu vida y eso se merece un reconocimiento.

Quién no ha oído la frase “no exageres, tú que me miras con buenos ojos”. Cuando se mira desde los ojos del amor todo se ve diferente, eso debes conseguir, amarte de una manera en la que seas capaz de ver todo lo bueno que tienes. Cuando te empieces a querer más, te será fácil ver tus virtudes.

8. ACEPTACIÓN PERSONAL

Sin aceptación, no hay bienestar ni seguridad. Cuando no aceptas tus defectos, éstos se hacen más fuertes, en cambio, cuando empiezan a reconocerse y a aceptarse, es cuando curiosamente se van minimizando.

La perfección, entre otros, es una causa de falta de aceptación. Crecemos con anuncios, películas, etc.., que inculcan la perfección. No paramos de oír cuando llega el verano los métodos para empezar la “operación bikini”, cuidados de la piel para lucir siempre joven, dentífricos que nos prometen un blanqueamiento dental de película, etc…

Nos inculcan que tenemos que estar siempre estupendos, aunque no nos demos cuenta, y esa es una de las causas que puede provocar falta de aceptación personal.Todo en la vida tiene su lado bueno y malo, en todo hay una balanza de pros y contras.

Debemos saber que todos tenemos un lado bueno y malo, tanto físicamente como en rasgos de la personalidad. Acepta que eres humano y como todos, tienes tus cosas buenas y también malas.

Tendemos a aceptar sólo lo bueno, y no nos damos cuenta que lo menos bueno también nos sirve, está ahí para algo. No hay arcoíris sin lluvia, sin embargo, el ser humano disfruta y halaga la belleza de un arcoíris, pero se queja y rechaza la lluvia.

Todo tiene sus dos vertientes y se complementan, si rechazas tus defectos, se resentirá tu autoestima, debes aceptarlos y curiosamente cuando se aceptan suelen mejorar.

Aceptarse no significa resignarse. Está bien que si algo no nos gusta, intentemos mejorarlo. Aceptarse es no sentirse molesto por cosas que no nos gustan de nosotros mismos, sino que aunque nos gustaría cambiar ciertas cosas, somos capaces de no rechazarlo y aceptar que en este momento soy así, sin molestias, angustias ni sentimientos negativos.

Debemos aceptarnos, aún cuando no nos gusten cosas de nosotros mismos. Debemos querernos igual y trabajar para mejorar lo que haga falta, sin sentimientos negativos, con amor.

Es precisamente autoestima lo que los cuidadores de personas dependientes necesitan para llevar a cabo su tarea diaria. La autoestima se aprende, cambia o se puede mejorar. Una autoestima adecuada y vinculada a un correcto concepto de sí mismo potenciará la capacidad personal, mientras que una autoestima baja enfocará a la persona hacia la derrota y el fracaso. La autoestima es aprender a querernos y respetarnos.

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