La esclerosis multiple es la enfermedad del sistema nervioso central, que afecta al cerebro y la médula espinal. Actualmente existen tratamientos que pueden cambiar el curso de la enfermedad y mejorar la calidad de vida.
El objetivo es que los pacientes y su entorno adopten una actitud vital positiva para afrontar su enfermedad. Por ello, el manual contiene consejos prácticos como, por ejemplo, cómo afrontar el trabajo, mitigar la fatiga, disminuir el estrés, adecuar la dieta, mejorar las relaciones sexuales o qué paso seguir cuando surge el deseo de tener hijos.
Cada día es una página en blanco…
No permitas que la esclerosis múltiple te impida seguir escribiéndola.
«Las personas con cáncer no tenemos porqué renunciar al sexo«. Así, reconoce un paciente la importancia de no dejar de lado esta faceta vital, ni siquiera, «en los momentos más duros de la enfermedad». La clave de todo, dice, está en la innovación: «Hay que tener la mente abierta, comunicarte con tu pareja, buscar, indagar y descubrir juntos cosas nuevas. Porque la sexualidad es mucho más que un coito».
El doctor Ignacio Moncada, Jefe de servicio de Urología del Hospital de la Zarzuela afirma que los hombres dan al sexo un 83% de importancia y las mujeres un 63%. «Probablemente, el porcentaje de las mujeres sea más alto, sólo que les cuesta más reconocerlo», matiza el doctor. Por ello, con estos datos en la mano y con la acepción que dio en el año 1974 la Organización Mundial de la Salud (OMS) a la sexualidad como un derecho básico del individuo, Moncada apunta que la vida sexual no se debe abandonar nunca. «Hay que estar más cerca de nuestra pareja, el calor y el contacto es vital», subraya.
En la misma línea se expresa el doctor Ignacio Cristóbal, jefe del servicio de Ostetricia y Ginecología del mismo hospital, asegurando que la sexualidad es una parcela muy importante de la vida que afecta a tanto a la calidad de vida del individuo como a la de la propia pareja. Por ello, anima e invita a los pacientes de cáncer y sus parejas al contacto físico, porque dentro de la sexualidad, «se pueden hacer muchas cosas. Atrás quedaron los tiempos donde todo era pecado», reconoce el doctor.
De este modo lo entiende la ‘Escuela de pacientes y familiares’ que imparte desde marzo, en el Hospital Sanitas de la Moraleja, unos talleres grupales con la filosofía de: «Tratar a pacientes con cáncer, no el cáncer». El objetivo, asegura a ELMUNDO.es Margarita Feyjóo, Jefa de servicio de Oncología de dicho hospital y promotora de este proyecto, es combatir la parte más emotiva y personal de la enfermedad. Una de ellas es la sexualidad. Pero, ¿cuáles son realmente los miedos que tienen los pacientes en torno a ella?
Las mujeres temen, fundamentalmente, el abandono de sus parejas y no volver a ser las mismas de antes. Por su parte, los miedos más comunes en los hombres son los problemas de erección que puede haber tras la cirugía y la preocupación por las secuelas físicas. Pero hay un temor o una inquietud aún mayor que es común tanto en hombres como en mujeres: el no volver a sentir placer.
Proceso de la enfermedad
Hay determinados tipos de cáncer o tratamientos de quimioterapia que inciden de una manera significativa en la parte más física de nuestro aparato sexual, tanto interno como externo. Tal es el caso del cáncer de próstata en los hombres (el más frecuente) o el cáncer de cuello de útero y de vulva en mujeres, que son «especialmente dañinos», expresa el doctor Cristóbal.
El experto explica que durante el primer año de la enfermedad hay entre un 20-40% de personas que padece ansiedad o depresión de la función sexual. Durante el segundo y el cuarto año un 25% y en el quinto año, un 15%. Y todo ello, se explica por un proceso que pasa el paciente (y su pareja) en relación a la propia sexualidad de ambos.
El doctor enumera tres momentos cruciales. El primero es el ‘shock’. Ese primer impacto cuando recibes la noticia, donde disminuye cualquier deseo sexual. «El paciente no sabe salir de la enfermedad», asegura, aunque también «es un proceso lógico». La segunda fase es la del tratamiento. En este momento, es «complicado» que tengan deseos porque están en pleno proceso de recuperación y eso les deja cansados, ya que hay quimioterapias muy fuertes. «No tengo ganas de nada y además, ¿a quién le voy a gustar con lo fea que estoy?». Este y otros pensamientos similares son muy característicos durante este periodo.
Y por último, nos encontramos con el momento de la reconstrucción. En él, hay una regulación progresiva de la función sexual, comenzando por una ‘recuperación de la propia imagen’ que desemboca finalmente en el deseo. La parte física es un punto muy importante en el proceso de cualquier cáncer. La enfermedad ‘machaca’ el físico y hay que recomponer la autoestima para volver de nuevo a sentirte atractivo para el otro. «Hay que pensar en las cosas que nos hacen sentir guapos y atractivos y volver a querernos», apuntan ambos doctores.
Así, una paciente cita la importancia de recordar los puntos fuertes de cada uno como persona, ya que, la identidad no puede depender sólo de los cambios físicos. «Te tienes que reconciliar contigo misma cuando te mires al espejo», señala otra paciente. Cuando estás soltera o te enfrentas a la enfermedad sin pareja, reconoce otra paciente, el proceso de reconstrucción es muy importante. «Tienes que volver a valorar esos puntos fuertes de tu personalidad, a sentirte atractiva, y sentir de nuevo que gustas, porque la vida continúa».
La clave: la comunicación
Los expertos recomiendan confiar en la pareja, ya sea marido, novio o cualquier otra persona con la que compartas esos momentos de intimidad. Contarle aquello que nos pasa y no tener miedo a decir si «duele». «Me sublevo sobre todo con las mujeres. Os animo a disfrutar, porque la que se resigna es porque quiere», afirma contundente la doctora Feyjóo. Y es que, la comunicación es un punto clave para superar juntos todo el proceso.
«Hay que trabajar la mente más que el cuerpo, porque hay que adaptarse a la nueva situación y si innovas y creas dentro de tu intimidad nuevos juegos, todo será mucho más fácil». Así, anima una paciente que ha pasado por más de un cáncer a sus compañeros de batalla. Del mismo modo, otro paciente alienta a la reconquista, al juego, porque para él, el contacto, las caricias y los besos juegan un papel fundamental dentro del proceso. «El juego dura las 24 horas del día. Con detalles, con caricias, con miradas, con atenciones. Todo vale», afirma convencido.
Pero no sólo es el paciente el que tiene que lidiar y luchar día tras día, ‘el otro’ en este camino es una pieza crucial. «Sufrimos a veces más que ellos», confiesa un señor que lleva al lado de su mujer más de 43 años, la cual padece cáncer desde hace algunos años. La cuida y la anima día tras día y asegura que lo importante es adaptarse a los cambios. Hacer un vida normal pero con las limitaciones lógicas que ello conlleva. «Lo importante es el cariño, el apoyo, las caricias, el seguir disfrutando juntos», reconoce.
En definitiva, «hay que sentirse vivo», apunta otra paciente. Y uno de los mensajes más positivos que se puede dar, apunta Feyjóo, es tener sexo.
Consejos prácticos
El doctor Cristóbal enumera una serie de consejos para mejorar la actividad sexual dentro de la pareja. Lo importante es abrir horizontes y perspectivas con respecto a nuestro sexo. Abrir la mente, ser libres.
Sentirse cómodos el uno con el otro y con los cambios producidos.
Darse un tiempo para recuperar de nuevo el humor entre la pareja.
Escuchar música relajante y/o bailar.
Realizar actividades como excursiones o viajes.
Ver una película erótica.
Darse un tiempo extra para los juegos preliminares.
En un arrebato de optimismo, Confucio soñó con una época de tolerancia universal en la que los ancianos vivirían tranquilos sus últimos días; los niños crecerían sanos; los viudos, las viudas, los huérfanos, los desamparados, los débiles y los enfermos encontrarían amparo; los hombres tendrían trabajo, y las mujeres hogar; no harían falta cerraduras, pues no habría bandidos ni ladrones, y se dejarían abiertas las puertas exteriores. Esto se llamaría la gran comunidad.
El mundo sueña con la tolerancia desde que es mundo, quizá porque se trata de una conquista que brilla a la vez por su presencia y por su ausencia. Se ha dicho que la tolerancia es fácil de aplaudir, difícil de practicar, y muy difícil de explicar. Aparece como una noción escurridiza que, ya de entrada, presenta dos significados bien distintos: permitir el mal y respetar la diversidad. Su significado clásico ha sido «permitir el mal sin aprobarlo». ¿Qué tipo de mal? El que supone no respetar las reglas de juego que hacen posible la sociedad. Si algunos no respetan esas reglas comunes, la convivencia se deteriora y todos salen perdiendo. Por ello, quien ejerce la autoridad -el gobernante, el padre de familia, el profesor, el policía, el árbitro- está obligado a defender el cumplimiento de la norma común.
Defender una ley, una norma o costumbre, implica casi siempre no tolerar su incumplimiento. Pero hay situaciones que hacen aconsejable permitir la posición de fuera de juego y«hacer la vista gorda». Esas situaciones constituyen la justificación y el ámbito de la tolerancia entendida como permisión del mal. Hacer la vista gorda es un giro insuperable, porque expresa algo tan complejo como disimular sin disimular, darse y no darse por enterado. Esa es precisamente la primera acepción de tolerancia, prerrogativa del que tiene la sartén por el mango, que libremente modera el ejercido del poder.
Los clásicos llamaron clemencia a la tolerancia política. Séneca escribió el tratado De clementia para influir sobre un Nerón que empezaba a mostrar su cara intolerante. El filósofo estoico profundiza en la naturaleza del poder y presenta un verdadero programa de gobierno: el príncipe, corno alma que informa y vivifica el cuerpo del Estado, debe gobernar con una justicia atemperada por la clemencia, que es moderación y condescendencia del poderoso. En El mercader de Venecia, Shakespeare hace un elogio insuperable de la clemencia: bendice al que la concede y al que la recibe; es el semblante más hermoso del poder, porque tiene su trono en los corazones de los reyes; sienta al monarca mejor que la corona, y es un atributo del mismo Dios. De forma parecida, Cervantes hace decir a don Quijote que se debe frenar el rigor de la ley, pues «no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo». Y da este sabio consejo a Sancho, Gobernador de la ínsula Barataria: «Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia».
Decidir cuándo y cómo conviene hacer la vista gorda es un arte difícil, que exige conocer a fondo la situación, evaluar lo que está en juego, sopesar los pros y los contras, anticipar las consecuencias, pedir consejo y tomar una decisión. Está en juego el propio prestigio de la autoridad, la posible interpretación de la tolerancia como debilidad o indiferencia, la creación de precedentes peligrosos. Por ello, el ejercicio de la tolerancia se ha considerado siempre como una manifestación muy difícil de prudencia en el arte de gobernar. Marco Aurelio reconoce que recibió de su antecesor, el emperador Antonino Pío, la experiencia para distinguir cuándo hay necesidad de apretar y cuándo de aflojar.
Hay una tolerancia propia del que exige sus derechos. La oposición de Gandhi al gobierno británico de la India no es visceral sino tolerante, fruto de una necesaria prudencia. En sus discursos repetirá incansable que, «dado que el mal sólo se mantiene por la violencia, es necesario abstenernos de toda violencia». Y que, «si respondemos con violencia, nuestros futuros líderes se habrán formado en una escuela de terrorismo». Además, «si respondemos ojo por ojo, lo único que conseguiremos será un país de ciegos».
¿Cuándo se debe tolerar algo? La respuesta genérica es: siempre que, de no hacerlo, se estime que ha de ser peor el remedio que la enfermedad. Se debe permitir un mal cuando se piense que impedirlo provocará un mal mayor o impedirá un bien superior. La tolerancia se aplica a la luz de la jerarquía de bienes. Ya en la Edad Media se sabia que «es propio del sabio legislador permitir las transgresiones menores para evitar las mayores». Pero la aplicación de este criterio no es nada fácil. Hay dos evidencias claras: que hay que ejercer la tolerancia, y que no todo puede tolerarse. Compaginar ambas evidencias es un arduo problema. ¿Deben tolerarse la producción y el tráfico de drogas, la producción y el tráfico de armas, la producción y el tráfico de productos radiactivos? ¿Es intolerante el Gobierno alemán cuando prohibe actos públicos de grupos neozazis? ¿Y el Gobierno francés cuando clausura dos periódicos musulmanes ligados al terrorismo argelino? ¿Son intolerantes las legislaciones que prohiben el aborto?
Todos los análisis realizados con ocasión del Año Internacional de la Tolerancia aprecian ladificultad de precisar su núcleo esencial: los límites entre lo tolerable y lo intolerable. John Locke, en su Carta sobre la tolerancia, asegura que «el magistrado no debe tolerar ningún dogma adverso y contrario a la sociedad humana o a las buenas costumbres necesarias para conservar la sociedad civil».
Un límite tan expreso como impreciso, pero quizá el único posible. Hoy lo traducimos por el respeto escrupuloso a losDerechos Humanos, pomposo nombre para un cajón de sastre donde también caben, si nos empeñamos, interpretaciones dispares.
Ante una realidad con tantas lecturas y conflictos como individuos, no queda más remedio que confiar a la ley el trazado de la frontera entre lo tolerable y lo intolerable. Y aceptar la interpretación del juez. En todo lo que la ley permite, hay que ser tolerante. En lo que la ley no permite, el juez y el gobernante pueden ejercer la tolerancia con prudencia. Pero hay leyes injustas que toleran la injusticia, y jueces y gobernantes que juegan con las leyes justas. En ese caso, mientras se espera y se lucha por tiempos mejores, conviene recordar que ya Platón consideraba la corrupción del gobernante como lo más desesperanzador que puede lamentarse en una sociedad. La violación de la justicia por el máximo responsable de protegerla no es una sorpresa para nadie, y sólo cabe evitarla si el gobernante es capaz de encarnar el consejo de Caro Baroja: «mientras no haya una conducta moral individual estrictamente limpia, todo lo demás son mandangas».
La segunda acepción de tolerancia es «respeto a la diversidad». Se trata de una actitud de consideración hacia la diferencia, de una disposición a admitir en los demás una manera de ser y de obrar distinta de la propia, de la aceptación del pluralismo. Ya no es permitir un mal sino aceptar puntos de vista diferentes y legítimos, ceder en un conflicto de intereses justos. Y como los conflictos y las violencias son la actualidad diaria, la tolerancia es un valor que necesaria y urgentemente hay que promover.
Ese respeto a la diferencia tiene un matiz pasivo y otro activo. La tolerancia pasiva equivaldría al «vive y deja vivir», y también a cierta indiferencia. En cambio, la tolerancia activa viene a significar solidaridad, una actitud positiva que se llamó desde antiguo benevolencia. Los hombres, dijo Séneca, deben estimarse como hermanos y conciudadanos, porque «el hombre es cosa sagrada para el hombre». Su propia naturaleza pide el respeto mutuo, porque «ella nos ha constituido parientes al engendrarnos de los mismos elementos y para un mismo fin». Séneca no se conforma con la indiferencia: «¿No derramar sangre humana? ¡Bien poco es no hacer daño a quien debemos favorecer!». Por naturaleza, «las manos han de estar dispuestas a ayudar», pues sólo nos es posible vivir en sociedad: algo «muy semejante al abovedado, que, debiendo desplomarse si unas piedras no sostuvieran a otras, se aguanta por este apoyo mutuo». La benevolencia nos prohibe ser altaneros y ásperos, nos enseña que un hombre no debe servirse abusivamente de otro hombre, y nos invita a ser afables y serviciales en palabras, hechos y sentimientos.
En sus Pensamientos, el emperador Marco Aurelio nos confía que «hemos nacido para una tarea común, como los pies, como las manos, como los párpados, como las hileras de dientes superiores e inferiores. De modo que obrar unos contra otros va contra la naturaleza». Igual que nuestros cuerpos están formados por miembros diferentes, la sociedad está integrada por muchas personas diferentes, pero todas llamadas a una misma colaboración. Por eso, «a los hombres con los que te ha tocado vivir, estímalos, pero de verdad». Esta comprensión hacia todos debe llevarnos a pasar por alto lo molesto y desagradable, no con desprecio, sino con intención positiva: «Si puedes, corrígele con tu enseñanza; si no, recuerda que para ello se te ha dado la benevolencia. También los dioses son benevolentes con los incorregibles». Con resonancias socráticas, Marco Aurelio también dirá que «se ultraja a sí mismo el hombre que se irrita con otro, el que vuelve las espaldas o es hostil a alguien».
Voltaire, al finalizar su Tratado sobre la tolerancia, eleva una oración en la que pide a Dios que nos ayudemos unos a otros a soportar la carga de una existencia penosa y pasajera; que las pequeñas diversidades entre los vestidos que cubren nuestros débiles cuerpos, entre todas nuestras insuficientes lenguas, entre todos nuestros ridículos usos, entre todas nuestras imperfectas leyes, entre todas nuestras insensatas opiniones, no sean motivo de odio y de persecución.
En la misma estela de los grandes clásicos, el discurso final de Charles Chaplin en El Gran Dictador, es un canto a la tolerancia donde parece que oímos la vieja melodía de Confucio:
-Me gustaría ayudar a todo el mundo si fuese posible: a los judíos y a los gentiles, a los negros y a los blancos ( … ). La vida puede ser libre y bella, pero necesitamos humanidad antes que máquinas, bondad y dulzura antes que inteligencia ( … ). No tenemos ganas de odiarnos y despreciarnos: en este mundo hay sitio para todos ( … ). Luchemos por abolir las barreras entre las naciones, por terminar con la rapacidad, el odio y la intolerancia ( … ). Las nubes se disipan, el sol asoma, surgimos de las tinieblas a la luz, penetramos en un mundo nuevo, un mundo mejor, en el que los hombres vencerán su rapacidad, su odio y su brutalidad.
Las profecías de Confucio y de Charles Chaplin no se han cumplido. Al contrario:Naciones Unidas ha proclamado 1995 Año Internacional de la Tolerancia, después de medio siglo de Auschwitz e Hiroshima, porque se ha roto el consenso del «nunca más». La condición de toda «educación tras Auschwitz», propuesta por Theodor Adorno, ha fracasado. ¿«Nunca más» campos de concentración en Alemania cuando otros se han llenado en Bosnia? ¿«Nunca más» genocidios cuando el mundo sabe y tolera que mujeres, ancianos y niños hayan sido de nuevo vejados, torturados, violados o deportados en vagones de ganado?
Se ultraja a sí mismo el hombre que se irrita con otro, el que vuelve las espaldas o es hostil a alguien
En estos años de fervor tolerante apreciamos en la tolerancia tres patologías. Primera patología: el abuso de la palabra. Dicen los pedagogos que el grado de eficacia de un consejo paterno está en relación inversa al número de veces que se repite. La tolerancia también puede aburrir por saturación, devaluarse por tanta repetición y manoseo. La sensibilidad humana crece salvaje si no se cultiva, pero también puede estragarse por sobredosis. Además, en la tolerancia se cumple el refrán «del dicho al hecho hay un trecho». Es decir, si sólo hay declaración de buenas intenciones, sólo habrá palabrería ineficaz.
Segunda patología: la intolerancia enmascarada. Debajo de muchas exhibiciones de tolerancia se esconde la paradoja del «dime de qué presumes y te diré de qué careces». Voltaire se pasó media vida escribiendo sobre la tolerancia y avivando los odios contra judíos y cristianos. Se veía a sí mismo como patriarca de la tolerancia, pero su amigo, Diderot lo retrató como el Anticristo, y media Europa le rechazó por no ver en él más que el genio del odio. En una de sus perlas más conocidas asegura que si «Jesucristo necesitó doce apóstoles para propagar el Cristianismo, yo voy a demostrar que basta uno solo para destruirlo». Por último, en el deslizamiento de la tolerancia hacia elpermisivismo encontramos la tercera patología. Las consecuencias de este falseamiento son más graves en el ámbito de la educación escolar. Cuando en una tragedia de Eurípides se dijo que en materia de virtud lo mejor era mirar todo con indulgencia, Sócrates se puso en pie, interrumpió a los actores y dijo que le parecía ridículo consentir que se corrompiera así la educación.
La Comunidad de Madrid aprobó el pasado jueves en consejo de gobierno un gasto de 22 M€ para la prestación del servicio de ayuda a domicilio especializada, en 2013, a personas que tengan reconocida la situación de dependencia. El programa incluye entre otras actuaciones apoyo en la realización de actividades de la vida diaria, atención de las necesidades domésticas o del hogar y acompañamientos para visitas sanitarias. El gobierno atiende mediante este servicio a 22.407 madrileños, más de 2.000 personas más que en 2011.
Por otra parte, el ejecutivo madrileño acordó autorizar la contratación del servicio de limpieza en los centros sanitarios de Atención Primaria, dependientes del Servicio Madrileño de Salud, por un importe de 38,4 M€. La concentración de todos los centros de salud en un único concurso de limpieza , por un periodo de tres años, hasta finales de 2015, supondrá un ahorro para las arcas regionales de casi 12 M€, según explicó el consejero de presidencia, justicia y portavoz Salvador Victoria. La adjudicación del servicio, que se tramita a través de la junta de compras del Servicio Madrileño de Salud, se divide en cuatro lotes que incluyen un total de 293 centros de salud distribuidos por toda la región.
La diabetes es una enfermedad crónica que aparece debido a que el páncreas no fabrica la cantidad de insulina que el cuerpo humano necesita, o bien la fabrica de una calidad inferior. La insulina, una hormona producida por el páncreas, es la principal sustancia responsable del mantenimiento de los valores adecuados de azúcar en sangre. Permite que la glucosa sea transportada al interior de las células, de modo que éstas produzcan energía o almacenen la glucosa hasta que su utilización sea necesaria. Cuando falla, origina un aumento excesivo del azúcar que contiene la sangre (hiperglucemia). De hecho, el nombre científico de la enfermedad es diabetes mellitus, que significa «miel».
Causas
La diabetes afecta al 6% de la población. Las posibilidades de contraerla aumentan a medida que una persona se hace mayor, de modo que por encima de los setenta años la padece alrededor del 15% de las personas. Es esencial educar a los pacientes para que controlen su diabetes de forma adecuada, ya que puede acarrear otras enfermedades tanto o más importantes que la propia diabetes: enfermedades cardiovasculares, neurológicas, retinopatía (afección ocular que puede conducir a la ceguera) o nefropatía (enfermedad del riñón). El momento de aparición de la enfermedad, así como las causas y síntomas que presentan los pacientes, dependen del tipo de diabetes de que se trate.
Diabetes tipo 1. Las edades más frecuentes en las que aparece son la infancia, la adolescencia y los primeros años de la vida adulta. Acostumbra a presentarse de forma brusca, y muchas veces independientemente de que existan antecedentes familiares. Se debe a la destrucción progresiva de las células del páncreas, que son las que producen insulina. Ésta tiene que administrarse artificialmente desde el principio de la enfermedad. Sus síntomas particulares son el aumento de la necesidad de beber y de la cantidad de orina, la sensación de cansancio y la pérdida de peso.
Diabetes tipo 2. Se presenta generalmente en edades más avanzadas y es unas diez veces mas frecuente que la anterior. Por regla general, se da la circunstancia de que también la sufren o la han sufrido otras personas de la familia. Se origina debido a una producción de insulina escasa, junto con el aprovechamiento insuficiente de dicha sustancia por parte de la célula. Según qué defecto de los dos predomine, al paciente se le habrá de tratar con pastillas antidiabéticas o con insulina (o con una combinación de ambas). No acostumbra a presentar ningún tipo de molestia ni síntoma específico, por lo que puede pasar desapercibida para la persona afectada durante mucho tiempo.
Diabetes gestacional. Se considera una diabetes ocasional. Se puede controlar igual que los otros tipos de diabetes. Durante el embarazo la insulina aumenta para incrementar las reservas de energía. A veces, este aumento no se produce y puede originar una diabetes por embarazo. Tampoco tiene síntomas y la detección se realiza casi siempre tras el análisis rutinario a que se someten todas las embarazadas a partir de las 24 semanas de gestación.
Síntomas de la diabetes
Entre los principales síntomas de la diabetes se incluyen:
Frecuencia en orinar (fenómeno de la «cama mojada» en los niños).
Hambre inusual.
Sed excesiva.
Debilidad y cansancio.
Pérdida de peso.
Irritabilidad y cambios de ánimo.
Sensación de malestar en el estómago y vómitos.
Infecciones frecuentes.
Vista nublada.
Cortaduras y rasguños que no se curan, o que se curan muy lentamente.
Picazón o entumecimiento en las manos o los pies.
Infecciones recurrentes en la piel, la encía o la vejiga.
Además se encuentran elevados niveles de azúcar en la sangre y en la orina
Prevención
Para la diabetes tipo 1 no existe ningún método eficaz por el momento. En cambio, está comprobado que la de tipo 2, que es la que aparece con más frecuencia, al estar relacionada con la obesidad se puede tratar de evitar en gran medida adoptando unos hábitos de vida saludables:
Evitando el sobrepeso y la obesidad.
Realizando ejercicio físico de forma regular. – Abandonando el tabaco y las bebidas alcohólicas.
Siguiendo una dieta alimentaria sana. Para prevenir las hipoglucemias, los diabéticos deben tener en cuenta lo siguiente:
Ajustar las dosis de los medicamentos a sus necesidades reales.
Mantener un horario de comidas regular en la medida de lo posible;
Tomar cantidades moderadas de hidratos de carbono antes de realizar ejercicios extraordinarios;
Llevar siempre azúcar consigo. En cuanto aparezcan los primeros signos de hipoglucemia, hay que tomar azúcar (2 o 3 terrones), galletas (de 3 a 5 unidades) o beber un vaso (150 ml) de alguna bebida que contenga hidratos de carbono de absorción rápida (zumos de frutas, cola, etc.). Los síntomas suelen pasar en 5 o 10 minutos. Si la hipoglucemia es grave o la persona pierde la conciencia, es necesario inyectarle una ampolla de glucagón por vía subcutánea (igual que la insulina) o intramuscular (en la nalga). El glucagón moviliza las reservas de glucosa del organismo y hace efecto en unos 10 minutos. Si no hay recuperación, el afectado debe recibir asistencia médica inmediata.
Tipos
Diabetes Mellitus tipo 1 mediada por procesos autoinmunes:
Está causada por la destrucción autoinmune de las células del páncreas.
Representa la mayoría de los casos de diabetes mellitus tipo 1.
Lo normal es que aparezca en niños o adultos jóvenes, pero también puede darse en otras edades.
Suele comenzar de forma brusca.
Los factores de riesgo no están bien definidos, pero se sabe que están implicados en su aparición factores genéticos, autoinmunes y ambientales.
Habitualmente el peso es normal o por debajo de lo normal, aunque la presencia de obesidad no es incompatible con el diagnóstico.
Los pacientes son propensos a sufrir otras alteraciones del sistema inmunitario.
Diabetes Mellitus tipo 1 idiopática:
Se desconoce la causa que la provoca. Sólo pertenece a esta categoría una minoría de pacientes con diabetes tipo 1, la mayoría de origen africano y asiático.
Existe un importante factor hereditario y no se dan alteraciones del sistema inmunitario.
En los pacientes, la necesidad de insulina puede aparecer y desaparecer.
Diabetes Mellitus tipo 2:
Aunque puede aparecer a cualquier edad, es habitual que comience en la edad adulta, después de los 40 años.
Se caracteriza por la resistencia a la insulina y usualmente se asocia a un déficit relativo de producción de esta sustancia por el páncreas.
La obesidad está presente en el 80 por ciento de los pacientes.
El riesgo de desarrollar esta forma de diabetes aumenta con la edad, el peso y la falta de actividad física. Es más frecuente en mujeres con antecedentes de diabetes gestacional y en individuos con hipertensión o trastornos en el metabolismo de la grasas.
Representa el 90-95 por ciento del total de casos de diabetes mellitus.
Los pacientes no precisan insulina, aunque pueden requerirla para conseguir controlar el nivel de glucosa.
Está frecuentemente asociada con una fuerte predisposición genética, aunque este factor es complejo y no está claramente definido.
Diabetes gestacional:
Comienza o se diagnostica por vez primera durante el embarazo.
Aparece en entre un 2 y un 5 por ciento de los procesos de gestación.
Habitualmente, la paciente recobra el estado de normalidad tras el parto.
Las mujeres con diabetes gestacional tienen, a corto, medio o largo plazo, mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Los factores de riesgo para la diabetes gestacional son la obesidad y los antecedentes familiares.
Otros tipos de diabetes:
Existen otros tipos de diabetes originados por un mal funcionamiento de las células del páncreas o de la insulina que éstas fabrican, por problemas de metabolismo, etc. Muchas veces estas disfunciones están causadas por defectos genéticos, drogas, infecciones u otras enfermedades.
Diagnóstico
Se establece el diagnóstico de diabetes cuando una persona tiene valores anormalmente elevados de azúcar en la sangre. A menudo se controlan los valores de azúcar en la sangre durante un examen anual de rutina o durante una exploración clínica que se realiza antes de la incorporación a un nuevo empleo o de la práctica de un deporte. También pueden realizarse análisis para determinar la posible causa de síntomas como aumento de la sed, la micción o el hambre, o si existen factores de riesgo característicos como antecedentes familiares de diabetes, obesidad, infecciones frecuentes o cualquier otra complicación asociada con la diabetes.
Para medir la concentración de azúcar en la sangre se obtiene una muestra de sangre del paciente, quien deberá estar en ayunas por lo menos 8 horas antes de la prueba, pudiéndose también obtener después de comer. Es normal cierto grado de elevación de los valores de azúcar en la sangre después de comer, pero incluso entonces los valores no deberían ser muy elevados. En las personas mayores de 65 años es mejor realizar la prueba en ayunas, dado que los ancianos tienen un mayor incremento de las concentraciones de azúcar en la sangre después de comer.
Hay otra clase de análisis de sangre, llamado prueba de tolerancia oral a la glucosa, que se realiza en ciertos casos, como cuando se sospecha que una mujer embarazada tiene diabetes gestacional. En esta prueba se obtiene una muestra de sangre en ayunas para medir el valor de azúcar y se suministra a la paciente una solución especial para beber, la cual contiene una cantidad estándar de glucosa. Durante las 2 o 3 horas siguientes se obtienen varias muestras de sangre.
Tratamientos de la diabetes mellitus
Se basa en tres pilares: dieta, ejercicio físico y medicación. Tiene como objetivo mantener los niveles de glucosa en sangre dentro de la normalidad para minimizar el riesgo de complicaciones asociadas a la enfermedad. En muchos pacientes con diabetes tipo II no sería necesaria la medicación si se controlase el exceso de peso y se llevase a cabo un programa de ejercicio físico regularmente. Sin embargo, es necesario con frecuencia una terapia sustitutiva con insulina o la toma de fármacos hipoglucemiantes por vía oral.
Fármacos hipoglucemiantes orales. Se prescriben a personas con diabetes tipo II que no consiguen descender la concentración de azúcar en sangre a través de la dieta y la actividad física, pero no son eficaces en personas con diabetes tipo I.
Tratamiento con insulina. En pacientes con diabetes tipo I es necesario la administración exógena de insulina ya que el páncreas es incapaz de producir esta hormona. También es requerida en diabetes tipo II si la dieta, el ejercicio y la medicación oral no consiguen controlar los niveles de glucosa en sangre. La insulina se administra a través de inyecciones en la grasa existente debajo de la piel del brazo, ya que si se tomase por vía oral sería destruida en aparato digestivo antes de pasar al flujo sanguíneo. Las necesidades de insulina varían en función de los alimentos que se ingieren y de la actividad física que se realiza. Las personas que siguen una dieta estable y una actividad física regular varían poco sus dosis de insulina. Sin embargo, cualquier cambio en la dieta habitual o la realización de algún deporte exigen modificaciones de las pautas de insulina. La insulina puede inyectarse a través de distintos dispositivos:
Jeringuillas tradicionales, de un solo uso, graduadas en unidades internacionales (de 0 a 40).
Plumas para inyección de insulina. Son aparatos con forma de pluma que tienen en su interior un cartucho que contiene la insulina. El cartucho se cambia cuando la insulina se acaba, pero la pluma se sigue utilizando.
Jeringas precargadas. Son dispositivos similares a las plumas, pero previamente cargados de insulina. Una vez que se acaba la insulina se tira toda la jeringa. El nivel de glucosa en sangre depende de la zona del cuerpo en que se inyecta la insulina. Es aconsejable que se introduzca a través del abdomen, los brazos o muslos. Penetra más rápidamente si se inyecta en el abdomen. Se recomienda inyectar siempre en la misma zona, aunque desplazando unos dos centímetros el punto de inyección de una vez a otra. Hay que evitar las inyecciones en los pliegues de la piel, la línea media del abdomen y el área de la ingle y el ombligo.
¿Cómo podemos vivir más años y prolongar así nuestra vida? . No hay milagros ni pociones mágicas, ni siquiera el elixir de la juventud. De hecho, las soluciones propuestas por los expertos para alargar nuestras vidas están lejos de ser mágicas y míticas.
Estas son reglas simples para un estilo de vida saludable que, de aplicarse, podrían proporcionar casi quince años de vida más que los que no actúan acorde y no hacen nada por su salud.
La relación entre la longevidad y la salud a menudo se confunde. Estamos rodeados por una multitud de consejos sobre esto, y todos ellos parecen razonables. Tenemos que caminar? Comer más proteínas? Hacer yoga? Beber vino? Hay miles de consejos para la logevidad que vienen de la tierra sana, por médicos y nutricionistas.
Afortunadamente, para hacer un poco de orden, es que se resumen las recomendaciones y resultados de la investigación, de las cuales se ha demostrado que tenemos que hacer cuatro cosas relacionadas con nuestro sentido común, si se pretende vivir unos 14 años de los que no adoptan estas conductas saludables.
La mejor noticia es que estas cuatro cosas, no sólo nos ayudarán a vivir más tiempo, sino que además ayudan a sentirse con más energía, mejorar el sueño y nos aseguraremos de un estado de ánimo mucho mejor que la actual, dictado por un estilo de vida poco saludable.
La dificultad en su aplicación, según los expertos, es baja. Pero esto depende, también de cada persona y su voluntad, ya que cuanto más lejos de estos requisitos, se necesita más fuerza de voluntad para poner en práctica inmediatamente.
Luego de tratar sobre la longevidad y los distintos consejos, vamos a ver concretamente cuales son las reglas para la longevidad:
No fumar: abstenerse de los cigarros, es una de las costumbres más difcíles de quitar ya que es en general, una costumbre que se arrastra desde jóven y no que se adopta en la longevidad. Si se puede evitar o dejar de fumar, ya se tiene un 80% de los beneficios. El empezar puede comenzarse ya y durará para siempre. También es mejor evitar el tabaquismo pasivo, para evitar riesgos.
Comer cinco porciones diarias de frutas y verduras: debemos asegurarnos de tomar por lo menos cinco porciones de frutas y verduras durante todo el día. Usted puede comenzar con la adición de dos porciones por semana hasta llegar a la meta de cinco por día. Una manzana como bocadillo, por ejemplo, es un buen punto de partida. También puede hacer doble la proporción de verduras para la cena. Llenarse de frutas y verduras también traerá como consecuencia comer menos comida chatarra y bajar de peso poco a poco sin los esfuerzos y sacrificios.
Beber alcohol sólo con moderación: beber entre 7 y 14 porciones de alcohol a la semana. Esto es equivalente a un vaso de vino al día. La investigación muestra que el vino tinto podría ser beneficioso para la longevidad. Haga un hábito de beber un vaso en la cena, o para relajarse después de cenar. Sólo tenga cuidado con no exagerar: más de 14 bebidas a la semana puede tener un impacto negativo en la longevidad.
Hacer ejercicio: evite tiempo de inactividad es importante para vivir más tiempo. En nuestros días se debe ser lo más activo posible. Caminar al trabajo o ir de compras, etc, la excusa debe ser caminar. Y el ejercicio al menos tres veces a la semana.
Llevamos más de 10 años contratando los servicios de serdomás y no podemos decir más que cosas buenas del personal de ayuda en casa y de la gente de la oficina. Limpieza muy profesional.
Después de una experiencia no muy agradable con una persona interna para el cuidado de nuestra madre, contactamos con Serdomas y estamos encantados con el servicio que nos prestan, ademas del trato recibido a la hora de hablar con ellos para hacerles saber nuestras necesidades. Muy contentos y una empresa muy recomendable
Excelente atención de Patricia desde el primer momento. El trato ha sido siempre cercano, profesional y muy humano. Quiero destacar especialmente a Wendy, la cuidadora de mi madre , que demuestra una gran sensibilidad, paciencia y dedicación. Desde el primer día, ambas han combinado profesionalidad con una gran calidez humana.
100% recomendable. Han sido muy profesionales, respetuosos, puntuales, la limpieza ha sido excelente y los precios muy razonables. Los hemos contratado para limpieza intensiva del piso y como estamos tan contentos los vamos a contratar para hacer el servicio de limpieza de mantenimiento semanal.
Contar con los servicios de Serdomas ha sido la mejor decisión que hemos podido tomar en mi familia, nos ayudaron desde el principio con todo, nos asesoraron y tenemos a la mejor persona posible cuidando de nuestros mayores. Cualquier imprevisto, esta cubierto por ellos, nunca te dejan sola y eso es fundamental cuando hablamos de temas tan delicados como poner en manos de un extraño a tus seres queridos. Muy profesionales, cercanos y se involucran muchísimo. ¡SUEPER RECOMENDABLES!
Desde que contraté a Serdomas, he dejado de preocuparme por el cuidado, limpieza y plancha de mi casa. Me decidí a contratarles porque se jubilo la persona que tenía y la verdad que el cambio ha sido como el día y la noche. Me hacen el trabajo en la mitad de tiempo y estoy super contento con los resultado y seriedad con que gestionan todo. Muchas gracias!!
Buenos días. Es un placer y una sorpresa encontrar una empresa como serdomas. Gracias a su profesionalidad y eficiencia de sus trabajadores he conseguido conciliar mi vida laboral como la familiar cosa que hasta ahora me costaba mucho conseguir. Totalmente recomendable.
Conocí a Serdomas en un momento delicado hace 8 años, y desde entonces solo cuento con ellos. Cuidaron a mi padre y a otros familiares hasta su último día. No solo su profesionalidad a nivel asistencial, si no sobretodo su calidad humana. Absolutamente recomendables
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