En el caso de enfermos mentales crónicosel sufrimiento de la familia a veces es mayor que cuando se trata de un enfermo de otro tipo de enfermedad crónica. El motivo del agravante radica en la dificultad de comunicarse con el familiar enfermo, sobre todo si hay un deterioro a nivel cognitivo o una demencia avanzada.
Entre las enfermedades mentales, la depresión es uno de los trastornos que directamente o indirectamente es mayor motivo de consulta en atención primaria. A veces son los familiares los que consultan ante la tristeza, astenia, apatía u otros síntomas que detectan en un familiar. En otras ocasiones, la familia consulta sobre cómo tratar al familiar deprimido.
El médico puede movilizar e integrar los recursos individuales, interpersonales y farmacológicos necesarios para la identificación, evaluación y tratamiento de la depresión.
Se han encontrado pruebas concluyentes de que los factores interpersonales son determinantes tanto en la precipitación como en la resolución de los episodios depresivos. En muchas ocasiones, el inicio del episodio depresivo sobreviene tras ocurrir sucesos estresantes dentro del matrimonio o en la familia. Los estudios indican que las personas deprimidas cuyos familiares muestran un alto índice de comentarios críticos tienen un mayor índice de recaídas aquellas cuyas familias que muestran bajos niveles de crítica.
Cuando un paciente es diagnosticado de depresión conviene explorar los factores interpersonales dentro de su familia, y también en otros ámbitos, que pueden contribuir tanto a mantener los síntomas depresivos como a aliviarlos. Si han acudido a la consulta acompañados de un familiar aprovecharemos esta misma consulta para recoger más información sobre determinados síntomas depresivos sobre los que el paciente puede no ser consciente. El médico puede hacerse una idea más precisa del papel que pueden tener sus interacciones en la depresión del paciente. Si el paciente ha venido solo a la consulta podemos pedirle que en la próxima consulta nos gustaría le acompañase el familiar que esté más preocupado por él o quien le ofrezca más apoyo. Con frecuencia los cónyuges del paciente deprimido pueden sufrir también una depresión o sentir rabia al no saber cómo actuar en esta situación. Otras veces el comportamiento del cónyuge refuerza que el paciente siga en estado depresivo, sobre todo si se le sobreprotege y el paciente no es capaz de descubrir que puede hacer las cosas por sí mismo. Si la relación de pareja ha sido un determinante en la depresión de uno de los cónyuges, se puede aconsejar iniciar un proceso de terapia de pareja.
La mayoría de las veces puede ser útil realizar el genograma de pacientes con depresión pues ello conlleva que se observen otros familiares que también han tenido depresión u otra patología mental y ayuda a recoger una información del contexto del paciente, que puede ser útil y a veces permite reducir las expectativas terapéuticas.
El médico de familia puede plantear estrategias para cambiar el comportamiento individual e interpersonal, que están contribuyendo a perpetuar la depresión. Lo ideal sería que el familiar más involucrado con el paciente tenga una implicación moderada con él, sea a la vez comprensivo con sus necesidades y respetuoso con su autonomía.
Dependientes: un término que engloba a más de un millón de personas en nuestro país y que define a todo aquel que necesita la atención de otros para realizar actividades básicas de la vida diaria. Ancianos, discapacitados, enfermos… son el sector más vulnerable de la sociedad y también uno de los más afectados por la fiebre del recorte.
Fue en diciembre de 2006 cuando bajo un aplaudidísimo consenso entre la mayoría de las fuerzas políticas echaba a andar la conocida como Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia (LAPAD). Entre sus mayores logros destacaban el apoyo y el reconocimiento, tanto económico como legal a los cuidadores (profesionales, o familiares) e instituciones dedicadas a la asistencia de estas personas.
«Hablar de un dependiente, no podemos hablar en singular, dado que su situación afectará a una amplia parte de su entorno.»
Existe todo un sistema que parte desde el mismo núcleo familiar, donde mayoritariamente son mujeres las que se encuentran al cargo de estas personas, hasta una extensa red de centros de día, residencias, asistentes, cuidadores, etc… que conformarían la parte profesional del mismo.
Hasta ahora, la LAPAD contemplaba que una persona en situación de dependencia tenía derecho a recibir una serie de prestaciones. Estas prestaciones podían ser el acceso a centros de día, residencias, centros ocupacionales, servicios domiciliarios, etc… o ayudas económicas, bien para el acceso a esos mismos servicios a través de empresas privadas, bien para los cuidados en el entorno familiar. En este último grupo se incluirían las ayudas económicas para los familiares que, sin ser profesionales, se dedican al cuidado de una persona dependiente. Hasta la reforma de la ley, estos familiares cuidadores ‘no profesionales’ podían percibir una ayuda económica que rondaba los 400 euros y se les financiaban las cuotas a la Seguridad Social.
Respecto a los diferentes centros y asociaciones, en su gran mayoría funcionan gracias a una parte que se financia con lo aportado por cada dependiente a través de la LAPAD, copagos para el mantenimiento y funcionamiento de los centros y subvenciones o conciertos con las administraciones locales y autonómicas.
Una derogación encubierta
El 13 de julio de 2012 será recordado como un viernes negro. Ese día, y por la vía rápida gran parte del estado de bienestar conseguido a lo largo de varios lustros se vino abajo con la aprobación del Real Decreto-ley 20/2012, de 13 de julio, de medidas para garantizar la estabilidad presupuestaria y de fomento de la competitividad. En él, junto a las reformas en materia de empleo, de ajustes en el sector energético o en los permisos del funcionariado, encontramos el Título numero III dedicado íntegramente a ‘racionalizar’ el sistema de dependencia.
Para Jaime E. García Villar, coordinador estatal de las plataformas en defensa de la dependencia, “la LAPAD constituyó un gran avance en la protección social y los derechos de las personas mayores y con discapacidades diversas”, y con esta reforma “se vulneran y conculcan derechos y se atenta a la dignidad de muchas personas y sus familias, dejándolas desatendidas y en riesgo de exclusión social. Así como los derechos de las y los trabajadores del sector de los Servicios Sociales y la Dependencia”. Según García Villar
esta reforma supondrá una verdadera “derogación encubierta de la Ley”, con una disminución inmediata de 1000 millones de euros destinados a la dependencia
¿En qué se ha recortado?
José Manuel Ramírez, Presidente de la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, ha elaborado una moción en la que califica de “inútiles y sangrantes” la gran mayoría de estas reformas a la LAPAD.
En primer lugar la ampliación a dos años del plazo para resolver las ayudas, que hará que decenas de miles de dependientes mueran sin atención. Según Mercedes Pastor, de la Plataforma en defensa de la Ley de Dependencia de Alicante, “tres de cada cuatro beneficiarios son mayores de 65 años. En la Comunidad Valenciana ya han fallecido más de 30.000 personas dependientes a la espera de una prestación económica o un servicio acorde con su situación”.
Otra de las medidas que ha generado mayor rechazo es la reducción de la cuantía de las prestaciones económicas por cuidados en el entorno familiar en un 15%. Según Ramírez, “el Ministerio se ha permitido incluso criminalizar a los familiares que atienden a las personas dependientes hablando públicamente de ‘fraude’ en estas prestaciones, poniendo en duda la dedicación y el afecto que proporcionan cientos de miles de familiares de afectados en España”. La reducción afecta a 435.180 personas que verán disminuidas las prestaciones que reciben una media de 55 € al mes.
Además el Estado deja de financiar a partir del 31 de agosto la Seguridad Social de los cuidadores familiares lo cual afecta a 180.000 personas, el 94% mujeres.En materia de financiación del sistema, se reduce también el nivel mínimo en más de un 13%. A los 283 millones recortados del nivel acordado, debemos sumar otros 200 millones de reducción en el nivel mínimo garantizado y 227 millones de cuotas de seguridad social de cuidadores que se dejarán de abonar.
Se paga mal y tarde
En opinión de Ramírez, “todas estas medidas, suponen la desatención a los más de 270.000 del ‘limbo de la dependencia’; personas que se les ha reconocido el derecho y están pendientes de recibir la prestación o servicio, y que no recibirán ayuda en los próximos dos años y medio, por lo que
Se puede afirmar con absoluta desolación que el descuartizamiento de la Ley de dependencia supone el fin del mayor avance en protección social que se había producido en España en los últimos años”
Pero los recortes no están siendo el único azote de la dependencia en tiempos de crisis. Todo el entramado de centros y profesionales que dedican su esfuerzo a asistir a este colectivo ven amenazada su existencia por la falta de seriedad por parte del Gobierno Valenciano a la hora de cumplir con los pagos. “La gran mayoría están económicamente asfixiados y abocados al cierre, lo cual va a provocar que unos 2.000 profesionales se queden sin trabajo, y lo que es peor, unas 3.000 personas dependientes queden sin atención, lo que puede provocar el empeoramiento de sus enfermedades y un entorno familiar cargado de nerviosismo y de sufrimiento añadido, denuncia Mercedes Pastor.
Podemos expresar a los demás nuestros deseos, lo que queremos, pero nunca presentándolo como una exigencia…
Hay distintas forma de pedir. Las cosas no acontecen solas y, para conseguir lo que queremos, necesitamos la colaboración de la otra persona implicada. Podemos expresar un deseo que motive a la gente a cumplirlo porque quieren hacerlo o podemos exigir que se nos dé lo que queremos sin respetar el punto de vista de la otra persona.
Muchas personas mayores, a veces, se sienten insatisfechas por lo que tienen y por lo que dan y reciben en su día a día. Piensan que tienen el derecho de recibir lo que quieren pero no saben como pedirlas para que los demás se motiven a cumplirlas. En general estas personas se relacionan desde sus expectativas y sus exigencias y no se dan cuenta de que es mucho más fácil conseguir lo que queremos desde la cortesía y una buena convivencia. Para que se tome en consideración lo que quiero, necesito yo mismo comprender lo que quieren los demás. Las personas que exigen sin tener in consideración las emociones y las necesidades de los demás acaban no resultando simpáticas y menos todavía empáticas.
Pedir que los demás actúen de una cierta forma que nos satisfaga es parte de la naturaleza humana pero exigir que lo hagan sin dialogo previo y la debida cortesía no nos trae respuestas positivas ni satisfacción a nuestras exigencias.
Si nos damos cuenta de que esto es lo que nos pasa, podemos hacer un pequeño examen de consciencia de cómo nos relacionamos. Si descubrimos que solemos actuar desde las expectativas y las exigencias podemos buscar alternativas y darnos cuenta de que exigir, a menudo, no nos permite llevarnos bien con la gente empezando con nosotros mismos.
Cuando exigimos, sin mediar un dialogo previo, nuestro lenguaje no verbal nos delata y fruncimos la cara, utilizamos un tono de voz desafiante, nuestra mirada se hace fría y enojada y reflejamos en su conjunto una falta de cariño y aceptación por las otras personas que causa a su vez unas respuestas irritadas y molestas por parte de la otra persona y esto acaba justificando nuestra propia irritación y la de la otra persona.
La idea, a este punto, es darnos cuenta si efectivamente tenemos hábitos de relación que no nos hacen sentir bien con nosotros mismos y con los demás y, cuando los reconocemos, buscar la forma de cortarlos ya desde el principio de la interacción con la otra persona.
Somos buena gente y lo suyo es buscar la forma de actuar como tales en cualquier contexto.
En el tema que nos ocupa, la mejor forma de transmitir nuestros deseos a los demás es hacerlo con el debido respeto e informando de lo que necesitamos pero sin presentarlo como una exigencia que puede frustrarnos si no se cumple sino como un deseo que expresamos en nuestra conversación interpersonal con nuestro entorno y utilizando los debidos modales sin irritación y sin levantar la voz si no nos escuchan.
Si la otra persona no nos concede lo que queremos, es su derecho y no tenemos porque sentimos mal por ello; simplemente aceptamos que, por alguna razón suya, no está abierta a ello en este momento. Podemos aceptar su negación como algo que no tiene porqué ser un insulto personal. Es asunto de la otra persona que tiene un punto de vista distinto del nuestro. Esto hace que nosotros mismos podemos cambiar de objetivo en nuestra propia mente, evitando sentirnos mal por no haber conseguido lo que nos interesaba.
La otra persona a su vez, en cierto modo se pregunta a si misma en esta ocasión que es lo que ha ganado con su negación a cumplir con nuestra solicitud y, a lo mejor, hace el propósito de concedernos el favor en otro momento. Hasta puede ofrecérnoslo en la primera ocasión sabiendo que nos interesa.
Como resultado hemos salvado nuestra relación con la otra persona y al mismo tiempo hemos evitado frustrarnos y sentirnos mal por el fracaso del momento.
Si nos paramos en pensar en las ventajas de esta actitud cuando queremos conseguir algo y actuamos en consecuencia, habremos empezado una nueva forma de crear simpatía en nuestro alrededor familiar, social, de amistades y de compañeros en cualquier contexto.
Además, tendremos la oportunidad de hablarlo y de servir de ejemplo a las personas de nuestro entorno directo cuales nuestros nietos, nuestros hijos, nuestros compañeros y amigo y esto, de por sí, ya es un resultado que merece toda nuestra atención para llevarnos bien en cualquier contexto.
Resumen: Pedir lo que queremos, como un deseo en lugar que como una exigencia y evitemos sentirnos mal si no lo conseguimos. En cualquier caso utilicemos cortesía, simpatía y empatía.
La enfermedad de Parkinson es una patología crónica neurodegenerativa, que afecta al sistema nervioso central y evoluciona lentamente. Aparece una muerte prematura, progresiva e irreversible de neuronas en una parte del cerebro denominada sustancia negra.
Esta enfermedad neurológica provoca trastornos esencialmente motrices. La enfermedad de Parkinson se presenta la mayoría de las veces entre los 45 y 70 años. Aproximadamente transcurren entre 5 a 10 años antes de la aparición de los primeros síntomas.
La enfermedad de Parkinson evoluciona lentamente e insidiosamente. La evolución de la enfermedad depende mucho de la rapidez de la puesta en ejecución de los tratamientos medicamentosos. Desafortunadamente, acaba poco a poco en una agravación de los síntomas.
Aunque ningún tratamiento puede actualmente curar la enfermedad de Parkinson, medicamentos antiparkinsonianos asociados a un tratamiento global y a las reglas higiénico-dietéticas permiten vivir mejor con esta enfermedad.
No existe ningún medicamento que evita la progresión de la enfermedad y que puede curarla. Los tratamientos medicamentosos son sintomáticos pero pueden ayudar considerablemente. Estos medicamentos principalmente mejoran los síntomas motrices de la enfermedad, como los temblores, la rigidez y la lentitud.
1. Esperar el mayor tiempo posible antes de prescribir los medicamentos
Los medicamentos deben ser prescritos lo más tarde posible debido a los efectos secundarios que provocan.
2. Dosificaciones y posologías adaptados a cada persona
La dosificación de cada medicamento así como el número de tomas diaria son adaptados a cada persona en función a los síntomas observados. La dosis depende de la severidad de los síntomas extrapiramidales y de la tolerancia individual. Es desaconsejado tomar dosis elevadas en una sola toma.
3. Cuatro tomas al día
La dosis diaria es fraccionada la mayoría de las veces en por lo menos 4 tomas al día.
4. Regularidad de la toma de medicamentos
El tratamiento medicamentoso evolucionará en el transcurso de la enfermedad. La dosificación, el número y horarios de las tomas podrán cambiar. Los horarios de la toma de los medicamentos pueden ser un poco flexibles durante las primeras semanas del tratamiento. Estos horarios serán más estrictos y deberán ser regulares cuando las complicaciones motrices aparecen.
Es posible modificar los horarios de las tomas en función a los desplazamientos y a las actividades del enfermo. El médico neurólogo explicará las posibilidades de las modificaciones.
5. Adaptar el tratamiento
Es importante precisar los horarios de las tomas de los medicamentos así como el estado general y la mejoría sentida. El desarrollo del día debe ser precisado: despertarse, aseo, almuerzo, siesta, cenar, acostarse, salidas así como las actividades del fin de semana en familia, entre amigos y las vacaciones, etc.
La posología, el número y los horarios de las tomas de los medicamentos podrán variar en función a la mejoría o a la aparición de efectos secundarios.
Es aconsejado prever sesiones de información cuando el efecto de los medicamentos es máximo.
6. No dejar intempestivamente el tratamiento
No dejar intempestivamente el tratamiento sin haber pedido la opinión de su neurólogo o su médico de cabecera.
7. Reincidencia de los síntomas al dejar el tratamiento
Los síntomas reinciden al dejar de tomar los medicamentos.
8. ¿Qué hacer en caso de olvido?
No se debe tomar una dosis mayor en caso de olvido para compensar los medicamentos no tomados. En todo caso se debe consultar con el médico
9. Saber que existe un plazo de acción
Un plazo de acción existe entre la toma de los medicamentos y los efectos del tratamiento. El efecto máximo es generalmente observado en una a tres semanas, pero el efecto terapéutico total puede no ser visible antes de un cierto plazo.
Es aconsejado esperar varias semanas antes de contemplar aumentos de la posología.
10. Seguir el tratamiento por lo menos 6 meses
El tratamiento debe ser seguido durante por lo menos seis meses antes de dejarlo si no existe una mejoría.
11. Comida y toma de medicamentos
Es aconsejado tomar los tratamientos antes de las comidas o a veces durante las comidas. Los agonistas dopaminérgicos pueden ser tomados durante las comidas con el fin de evitar las náuseas.
12. Efectos secundarios digestivos: náuseas y dolores gástricos
En caso de la aparición de náuseas y de dolores gástricos, es aconsejado consultar con su médico.
13. Los otros efectos secundarios
Síntomas cardiovasculares y psiquiátricos así como manifestaciones motrices pueden aparecer al tomar estos medicamentos.
14. La libreta de control
Una libreta de control permite anotar bien las dosis y los horarios de las tomas de los medicamentos así como la aparición de efectos secundarios.
La enfermedad de Parkinson es una patología crónica neurodegenerativa que afecta el sistema nervioso central y evoluciona lentamente e insidiosamente.
La evolución de la enfermedad depende de la rapidez del inicio de los tratamientos medicamentosos.
Aunque, hasta la actualidad, ningún tratamiento puede curar la enfermedad de Parkinson medicamentos antiparkinsonianos junto a un tratamiento global y a reglas higiénico-dietéticas permiten sobrellevar mejor con esta enfermedad.
No existe ningún medicamento que evita la progresión de la enfermedad y puede curarla. Los tratamientos medicamentosos son sintomáticos pero pueden ayudar considerablemente. Estos medicamentos mejoran principalmente las manifestaciones motrices de la enfermedad, como los temblores, la rigidez y la lentitud.
Los medicamentos que pretenden subsanar el déficit en dopamina, como la Levodopa, transformada en dopamina en el cerebro, pueden provocar efectos secundarios serios que es necesario conocer.
Síntomas digestivos
Los síntomas digestivos, como las náuseas, la diarrea y los vómitos aparecen la mayoría de las veces al principio de tratamiento durante la progresión de las dosis.
Se atenúan poco a poco después de algunas semanas de tratamiento.
Episodios de hemorragias digestivas pueden aparecer excepcionalmente.
Los síntomas cardiovasculares
Una hipotensión ortostática puede ser observada así una hipertensión arterial o taquicardia. Episodios de arritmia también pueden aparecer.
Las complicaciones motrices
Los trastornos motrices y la discinesia son efectos secundarios que pueden afectar a más del 50 % de los enfermos después de 5 a 10 años de tratamiento por la degradación de la dopamina.
El enfermo presenta síntomas de intensidad variable, como bloqueo en el día. Estos síntomas necesitan modificar los horarios de la tomas de medicamentos.
Las complicaciones motrices comprenden fluctuaciones motrices y no motrices, así como la discinesia.
Las fluctuaciones motrices
Las fluctuaciones motrices significan que los síntomas de la enfermedad de Parkinson reinciden durante el día, a pesar del tratamiento. Pueden producirse ralentización del movimiento, disminución de la espontaneidad, lentitud al caminar y la reaparición de los temblores.
La discinesia
La discinesia son movimientos anormales involuntarios que pueden afectar diferentes partes del organismo. Aparecen contracciones musculares, pequeños movimientos breves y conmociones musculares. 1 de cada 3 enfermos con Parkinson son afectados de discinesia.
Complicaciones psiquiátricas
Episodios de psicosis con delirio, alucinaciones visuales o auditivas, agitación, ansiedad, episodios depresivos. Estos efectos aparecen más a menudo en personas de edad y que toman muchos medicamentos.
También pueden aparecer episodios de agresividad, de hipersexualidad y trastornos del comportamiento.
Estos síntomas pueden desaparecer después de una disminución de las dosis o una interrupción del tratamiento.
Otros efectos
Puede producirse una coloración ligera de las orinas, generalmente de color marrón rojizo.
También pueden aparecer trastornos del sueño, como una hipersomnia que aparece en el transcurso del día.
Es uno de los trastornos o problemas más comunes durante los meses de verano, debido en gran medida a que nuestros pies están más expuestos a los factores de riego que pueden desembocar en la aparición de hongos. La prevención también juega un papel importante y será cuestión, como señalan desde la Academia Española de Dermatología y Venereología, de seguir unos sencillos consejos básicos para proteger a nuestros pies, una parte de nuestro cuerpo que también requiere atención y cuidados, sobre todo en el verano.
Disfrutar de un verano saludable también pasa por proteger a nuestros pies de unos de los trastornos más comunes y asociados a la llegada del calor. Y es que nuestros pies están más libres (se han librado de los calcetines y los zapatos cerrados), pero también más expuestos, por ejemplo, a las superficies en las que proliferan los hongos, como pueden ser las piscinas o los gimnasios. Es la primera recomendación de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), no olvidarse las chanclas, es decir, no caminar descalzos. Consejo al que se suma el de no prestar el calzado usado a otra persona, así como prevenir la maceración por humedad.
Sencillas recomendaciones para evitar una de las patologías más frecuentes y cuya causa principal suele ser el andar descalzos por espacios públicos concurridos y donde hay más humedad, propiciatoria de la aparición de hongos. En el caso de los niños, los más proclives a andar descalzos en verano, es aconsejable que eviten ponerse zapatillas de deporte cerradas, ya que impiden la correcta ventilación del pie aumentando la temperatura y humedad.
Si sospechamos la presencia de hongos en nuestros pies, por la aparición de pequeñas heridas o por el enrojecimiento de la piel, debemos acudir al médico o especialista para el tratamiento adecuado, generalmente a base de una crema y, en el caso de que se haya producido contagio, con un tratamiento oral. Los expertos recuerdan que estamos ante casos de dermatosis frecuentes, los cuales como hemos visto se pueden prevenir siguiendo unos sencillos consejos.
Hongos: Tipos
Los hongos que aparecen en los pies se pueden dividir en cándidas y dematofitos. Las cándidas afectan sobre todo a la zona interdigital. Se manifiestan como una herida de color blanco y un enrojecimiento de la zona que bordea las uñas. A diferencia del otro tipo de hongos, no es necesario que se produzca un contagio para tener cándidas, basta con que estemos en un espacio con excesiva humedad, medio en el que se reproducen.
Por su parte, los dematofitos, más frecuentes que las cándidas, se caracterizan por un enrojecimiento del pie (dedos y planta) y por la tendencia de la piel a escamarse. También puede afectar a las uñas, haciendo que adquirieran una tonalidad amarilla, antesala de que se terminarán cayendo. El contagio se produce después de pisar en una superficie donde antes lo hizo una persona con problemas de hongos en los pies.
Llevamos más de 10 años contratando los servicios de serdomás y no podemos decir más que cosas buenas del personal de ayuda en casa y de la gente de la oficina. Limpieza muy profesional.
Después de una experiencia no muy agradable con una persona interna para el cuidado de nuestra madre, contactamos con Serdomas y estamos encantados con el servicio que nos prestan, ademas del trato recibido a la hora de hablar con ellos para hacerles saber nuestras necesidades. Muy contentos y una empresa muy recomendable
Excelente atención de Patricia desde el primer momento. El trato ha sido siempre cercano, profesional y muy humano. Quiero destacar especialmente a Wendy, la cuidadora de mi madre , que demuestra una gran sensibilidad, paciencia y dedicación. Desde el primer día, ambas han combinado profesionalidad con una gran calidez humana.
100% recomendable. Han sido muy profesionales, respetuosos, puntuales, la limpieza ha sido excelente y los precios muy razonables. Los hemos contratado para limpieza intensiva del piso y como estamos tan contentos los vamos a contratar para hacer el servicio de limpieza de mantenimiento semanal.
Contar con los servicios de Serdomas ha sido la mejor decisión que hemos podido tomar en mi familia, nos ayudaron desde el principio con todo, nos asesoraron y tenemos a la mejor persona posible cuidando de nuestros mayores. Cualquier imprevisto, esta cubierto por ellos, nunca te dejan sola y eso es fundamental cuando hablamos de temas tan delicados como poner en manos de un extraño a tus seres queridos. Muy profesionales, cercanos y se involucran muchísimo. ¡SUEPER RECOMENDABLES!
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Buenos días. Es un placer y una sorpresa encontrar una empresa como serdomas. Gracias a su profesionalidad y eficiencia de sus trabajadores he conseguido conciliar mi vida laboral como la familiar cosa que hasta ahora me costaba mucho conseguir. Totalmente recomendable.
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