Domótica para el Alzheimer: Cómo la tecnología puede mejorar la seguridad, autonomía y calidad de vida en el hogar

Domótica para el Alzheimer: Cómo la tecnología puede mejorar la seguridad, autonomía y calidad de vida en el hogar

En los últimos años, la domótica aplicada al Alzheimer se ha convertido en una de las herramientas más útiles para mejorar la vida de las personas mayores y ofrecer tranquilidad a sus familiares. Gracias a dispositivos inteligentes —sensores, asistentes de voz, cámaras, localizadores, iluminación automatizada y más— es posible crear hogares seguros, accesibles y preparados para anticiparse a los riesgos.

Este artículo te mostrará cómo funciona la domótica para el Alzheimer, qué soluciones existen, cómo implantarlas en casa y qué productos son más útiles.
Además, podrás acceder a gadgets recomendados, cuidadosamente seleccionados para cubrir las necesidades reales de personas con demencia.

Una alternativa para las fases leve y moderada de la Enfermedad  de Alzheimer es innovar con un Sistema de Domótica para la Supervisión Remota del Enfermo

¿Qué es la domótica y por qué es fundamental en personas con Alzheimer?

La domótica es el conjunto de tecnologías que permite automatizar, controlar y supervisar un hogar para hacerlo más seguro y eficiente.

En el caso de las personas con Alzheimer, su utilidad es especialmente relevante porque:

  • Ayuda a prevenir riesgos: caídas, deambulación nocturna, fugas, olvido de electrodomésticos, etc.

  • Permite mantener cierta autonomía sin comprometer la seguridad.

  • Reduce la carga mental del cuidador.

  • Proporciona alertas en tiempo real a familiares o profesionales.

  • Aporta rutinas estructuradas, muy importantes en fases iniciales y moderadas de la enfermedad.

El objetivo de la domótica para personas con Alzheimer no es sustituir el acompañamiento humano, sino complementarlo y anticiparse a situaciones de riesgo.

Soluciones domóticas actuales para mejorar la vida de personas con Alzheimer

 

A continuación se detallan las tecnologías más relevantes y los productos más efectivos para su implementación en casa.

1. Sensores de movimiento y actividad

Los sensores permiten detectar:

  • Movimientos anómalos

  • Falta de actividad (posible caída)

  • Deambulación nocturna

  • Entradas/salidas del dormitorio

Estos dispositivos pueden enviar notificaciones a móviles o asistentes de voz.

Conozca nuestra recomendación. 

 

2. Iluminación inteligente

Uno de los mayores riesgos en personas mayores es caminar a oscuras.
Con luces inteligentes de encendido automático puedes evitar caídas y orientar mejor al usuario.

Funciones recomendadas:

  • Encendido automático por movimiento

  • Intensidad regulable

  • Luz cálida para la noche

  • Programación por horas

Productos ideales:

  • Bombillas inteligentes

  • Tiras LED automáticas para pasillos y baños

  • Plafones inteligentes con sensor de presencia

 

3. Cerraduras y control de accesos

Evitar que una persona con Alzheimer salga sola a la calle es una prioridad.

Las cerraduras inteligentes permiten:

  • Bloqueo automático

  • Avisos si se abre una puerta

  • Control desde el móvil

  • Registro de quién entra o sale

Opciones recomendadas:

 

4. Sensores de seguridad en la cocina

Muchos accidentes ocurren por olvido de electrodomésticos encendidos.

La domótica permite:

  • Desconexión automática de cocina/horno

  • Avisos cuando hay humo o gas

  • Cortes de seguridad programados

Gadgets recomendados:

  • Detectores de gas

  • Detectores de humo inteligentes

  • Enchufes inteligentes con autodesconexión

 

5. Localizadores GPS para Alzheimer

Uno de los dispositivos más demandados actualmente.

Permiten monitorizar la ubicación en tiempo real y recibir avisos si la persona sale de una zona segura (geovallas).

Opciones recomendadas:

 

‍♂️ 6. Asistentes de voz (Alexa, Google Home)

Se han convertido en herramientas esenciales por su facilidad de uso.

Permiten:

  • Recordatorios de medicación

  • Rutinas automatizadas (despertarse, dormir, comer)

  • Llamadas rápidas a familiares

  • Encendido de luces con comandos de voz

  • Comunicación con cuidadores

Su uso reduce significativamente la desorientación.

7. Teleasistencia avanzada

Es un complemento imprescindible para la domótica.

Incluye:

  • Botón SOS

  • Detección de caídas

  • Comunicación 24/7

  • Control remoto del hogar

  • Supervisión a distancia

¿Cómo implantar un sistema domótico en un hogar con Alzheimer?

Para que la domótica funcione correctamente, no basta con instalar dispositivos de forma aleatoria. Recomendamos este proceso:

1. Evaluación de la vivienda

Analizamos:

  • Zonas de riesgo

  • Rutinas del usuario

  • Movilidad y nivel de deterioro

  • Iluminación

  • Accesos a la calle

2. Selección del sistema principal

Los más recomendables son:

  • Home Assistant (muy potente y flexible)

  • Alexa (simple para familias)

  • Google Home

  • Apps de teleasistencia

3. Instalación de dispositivos prioritarios

Los esenciales suelen ser sensores, iluminación, enchufes inteligentes y localizadores GPS.

4. Creación de rutinas y avisos

Ejemplos:

  • “Si se abre la puerta después de las 22:00 → enviar aviso al cuidador”

  • “Si no hay movimiento en 40 min → notificación de posible caída”

  • “A las 21:00 → encender luz tenue y recordatorio de medicación”

5. Formación a familiares y cuidadores

Para garantizar el uso correcto, debemos enseñar:

  • Cómo revisar alertas

  • Cómo modificar rutinas

  • Cómo responder a emergencias

  • Cómo manejar dispositivos GPS

 

Beneficios reales para el enfermo y su familia

Para la persona con Alzheimer:

  • Mayor seguridad

  • Entorno predecible

  • Reducción de estrés y desorientación

  • Más autonomía

Para los familiares:

  • Tranquilidad

  • Menos carga de supervisión

  • Avisos en tiempo real

  • Mejor comunicación con cuidadores profesionales

 

¿Necesitas ayuda profesional además de la tecnología?

La domótica ayuda, pero no sustituye la presencia humana.
En Serdomas contamos con cuidadores profesionales especialistas en Alzheimer, formados para:

  • Acompañar

  • Supervisar rutinas

  • Controlar medicación

  • Prevenir riesgos

  • Estimular cognición

  • Cuidar con empatía y experiencia

Solicita ahora información gratuita.


Estaremos encantados de ayudarte a mejorar la calidad de vida de tu familiar.

Consideraciones Éticas y Privacidad:

Si bien la domótica ofrece innumerables beneficios, es importante abordar las preocupaciones éticas y de privacidad. Los sistemas deben configurarse de manera que respeten la privacidad de la persona con Alzheimer y no se utilicen para eludir sus derechos. Es fundamental obtener el consentimiento y la participación activa de la persona en la configuración de estos sistemas.

En resumen, la domótica ha revolucionado la atención y el apoyo a las personas con Alzheimer. Estos avances tecnológicos ofrecen una mayor seguridad, autonomía y comodidad, no solo para quienes padecen la enfermedad, sino también para sus cuidadores y familias. A medida que la tecnología continúa avanzando, podemos esperar que la domótica siga desempeñando un papel crucial en la mejora de la calidad de vida de las personas con Alzheimer.

 

 

 

Comportamiento de una persona con Alzheimer

Comportamiento de una persona con Alzheimer

El Alzheimer afecta profundamente el comportamiento de las personas. Como cuidadores, es crucial comprender estos comportamientos y responder con empatía y paciencia. A medida que progresa, los pacientes pueden experimentar una variedad de comportamientos que pueden ser desafiantes tanto para ellos como para sus cuidadores. Aquí profundizaremos en algunos de estos comportamientos:

 

1. Agresión y frustración

  • Agresión verbal: Las personas con Alzheimer pueden volverse agresivas verbalmente, gritando o usando lenguaje ofensivo. Esto puede deberse a la confusión, la ansiedad o la frustración que sienten.
  • Agresión física: Algunos pacientes pueden volverse físicamente agresivos, empujando o golpeando. Es importante recordar que esto no es intencional; es una manifestación de su confusión y miedo.

2. Deambular y perderse

  • Deambular: Las personas con Alzheimer a menudo deambulan sin rumbo fijo. Pueden sentirse inquietas o buscar algo que no pueden expresar claramente. Esto puede ser peligroso, especialmente si se pierden fuera de casa.
  • Perderse: La desorientación espacial es común en el Alzheimer. Los pacientes pueden perderse incluso en lugares familiares. Es fundamental tomar precauciones para evitar que se alejen demasiado.

3. Ansiedad y agitación

  • Inquietud: Los pacientes pueden sentirse ansiosos o inquietos, especialmente en entornos desconocidos. Pueden necesitar consuelo y orientación constantes.
  • Aferrarse a objetos o personas: Buscan familiaridad y seguridad. Pueden aferrarse a un objeto o a un cuidador como una fuente de apoyo.

4. Confusión y desorientación

  • No reconocer a personas o lugares: Los pacientes pueden olvidar a familiares o confundir a extraños con personas conocidas. Esto puede ser doloroso para los seres queridos.
  • Confundir objetos cotidianos: Pueden tomar un tenedor por un peine o una pluma por un lápiz.

5. Alucinaciones y delirios

  • Alucinaciones: Ver, oír o sentir cosas que no están presentes es común. Pueden ver personas que no están allí o escuchar voces.
  • Delirios: Creencias falsas y persistentes, como pensar que alguien les roba o que están en peligro.

6. Repetición y perseveración

  • Repetición de palabras o acciones: Pueden hacer la misma pregunta una y otra vez o repetir una actividad. Esto se debe a la pérdida de memoria y la búsqueda de familiaridad.

 

Serdomas, como empresa de Ayuda a Domicilio, disponemos de personal interno y externo para la atención de personas con Alzheimer.

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La Perspectiva del Cuidador de una Persona con Alzheimer: Desafíos y Diferencias

La Perspectiva del Cuidador de una Persona con Alzheimer: Desafíos y Diferencias

Cuando se trata de la enfermedad de Alzheimer, el papel del cuidador es fundamental. Tanto los cuidadores familiares como los profesionales desempeñan un papel crucial en el cuidado de las personas afectadas por esta enfermedad neurodegenerativa. A continuación, exploraremos los desafíos específicos que enfrenta cada tipo de cuidador:

Cuidador Familiar

  1. Vínculo Emocional: Los cuidadores familiares a menudo tienen un vínculo emocional profundo con la persona afectada por Alzheimer. Pueden ser cónyuges, hijos adultos, nueras o yernos. Este vínculo puede ser una fuente de fortaleza, pero también puede generar estrés y ansiedad debido a la preocupación por el ser querido.
  2. Carga Emocional y Física: Los cuidadores familiares enfrentan una carga emocional significativa. La enfermedad de Alzheimer es progresiva, lo que significa que las demandas de cuidado aumentan con el tiempo. Esto puede afectar la salud mental y física del cuidador, especialmente si no se cuida adecuadamente.
  3. Falta de Formación Específica: A menudo, los cuidadores familiares no tienen formación específica en el manejo de la enfermedad de Alzheimer. Aprenden sobre la marcha y pueden sentirse abrumados por la falta de conocimiento y recursos
  4. Síndrome del Abandono del Cuidador: El cuidador familiar puede experimentar el “síndrome del abandono del cuidador”. Esto ocurre cuando el cuidador se descuida a sí mismo debido a la dedicación constante al paciente. El agotamiento físico y emocional es común.

 

Cuidador Profesional

  1. Formación Específica: Los cuidadores profesionales, como enfermeros o auxiliares de salud, reciben formación específica para tratar a pacientes con Alzheimer. Tienen conocimientos sobre la enfermedad, técnicas de comunicación y cuidados básicos. Esto les permite abordar los desafíos de manera más efectiva.
  2. Distancia Emocional: Aunque los cuidadores profesionales pueden desarrollar empatía hacia los pacientes, su vínculo emocional no es tan profundo como el de los familiares. Esto puede ser una ventaja en términos de objetividad y profesionalismo, pero también puede dificultar la conexión personal con el paciente.
  3. Rotación de Turnos: Los cuidadores profesionales a menudo trabajan en turnos rotativos. Esto significa que no están constantemente expuestos al estrés y la carga emocional durante todo el día. Pueden descansar y recuperarse entre turnos.
  4. Enfoque en el Cuidado: Los cuidadores profesionales se centran exclusivamente en el cuidado del paciente. No tienen las responsabilidades adicionales de la vida familiar o las relaciones personales. Esto les permite dedicar más tiempo y energía al paciente.

En resumen, tanto los cuidadores familiares como los profesionales desempeñan un papel vital en el cuidado de las personas con Alzheimer. Cada uno enfrenta desafíos únicos, pero su objetivo común es proporcionar el mejor cuidado posible a quienes lo necesitan. Es importante reconocer y apoyar a ambos tipos de cuidadores en esta travesía desafiante.

 

Cuidado de los pies en personas con Alzheimer

Cuidado de los pies en personas con Alzheimer

El cuidado de los pies es una parte fundamental del bienestar general, especialmente en personas con Alzheimer. A medida que la enfermedad progresa, las personas pueden experimentar dificultades de movilidad y problemas de salud que afectan sus pies. En este artículo, abordaremos la importancia del cuidado de los pies en personas con Alzheimer, las características del calzado adecuado y recomendaremos algunos productos que pueden ayudar a mejorar su calidad de vida.

El calzado es parte importante del vestir. Se usa para ofrecer protección y comodidad al pie. Puede tener distintas formas (botas, botines, sandalias, zapatos de vestir, zapatillas, chanclas, con tacón alto, medio o bajo…), estar fabricado con distintos tipos de materiales, y usarse con propósitos adicionales como decorar o embellecer el pie complementando el vestido, o facilitar la practica de actividades especificas relacionadas con el trabajo o la practica de deportes.

Generalmente son personas mayores que pueden presentar problemas en los pies como uñas deformadas o encarnadas, deformidades de los dedos, juanetes, pies planos, pies cavos, callos, ampollas, espolones…, que pueden tener menor fuerza muscular, menor movilidad y mayor rigidez articular, lo que provoca disminución del rango de movimiento del pie y del tobillo. También pueden tener dificultades en la percepción visual y táctil o para informar adecuadamente de las sensaciones de malestar, dolor o incomodidad que tienen. Todos estos problemas se pueden incrementar cuando la persona lleva un zapato estrecho, pesado, rígido o demasiado débil y que no le brinda estabilidad al tobillo.

 

En estudios recientes se ha demostrado que el uso de un calzado inapropiado puede influir en el equilibrio y en el consiguiente riesgo de resbalones, tropiezos y caídas, pues no solo altera la retroalimentación somato sensorial en el pie y el tobillo, sino que también modifica las condiciones de contacto entre el pie, el zapato y el suelo. También se incrementa el riesgo de caída en casa cuando la persona camina descalza o con calcetines, por lo que se recomienda usar zapatos en casa siempre que sea posible.

En una persona con demencia,  el calzado, además de proteger el pie y complementar el vestido, debería ayudarle a caminar de forma cómoda y segura, disminuyendo la posible sobrecarga en las rodillas y aumentando la estabilidad y alineación de los tobillos y los pies. Con un calzado apropiado se puede facilitar la estimulación de la propiocepción en miembros inferiores durante el entrenamiento del cambio de posición de sentado a de pie, en el mantenimiento de la posición de pie y durante el entrenamiento de la marcha.

 

Características que debería reunir un calzado adecuado:

  • Debe adaptarse al estilo de vida, complexión física y características personales de quien va a usarlo.
  • Debe ser ligero y flexible para evitar la fatiga.
  • Hecho con materiales suaves (preferiblemente piel) que faciliten la transpiración y mantengan temperatura adecuada en los pies. Con mínimas costuras interiores para evitar problemas de la piel por rozaduras.
  • Contrafuerte (parte trasera del zapato) reforzado, cerrado, firme y bien ajustado al talón para dar soporte, evitar la desviación del talón, lesiones de tobillo y caídas.
  • Punta de los zapatos amplia para dar más espacio a los dedos.
  • Mejor cerrado alto sobre el empeine para que dé buen agarre al pie.
  • Mejor con cierres adhesivos tipo velcro, situados sobre el empeine. Se facilita un ajuste adecuado y que la persona pueda poner y quitar sin o con mínima ayuda.
  • Preferiblemente con plantilla interior removible, de materiales blandos, que disponga de un realce interno para el arco longitudinal interno, con perforaciones bajo los dedos y la bóveda plantar para que el pie no sude.
  • Suela antideslizante, de goma gruesa y blanda (acolchada), por su capacidad para absorber la fuerza del impacto del pie contra el suelo al caminar. Con el grosor suficiente para que no puedan penetrar objetos agudos o producirse lesiones al pisar piedras (por ejemplo, al ir paseando por la calle).
  • Tacón ancho y bajo: 2-3 cm.

 

Para asegurarse de que le quedan bien conviene:

  • Recordar que el calzado debe adaptarse a la forma del pie y no al contrario.
  • Probarlos con el tipo de calcetín o media que usa habitualmente la persona, preferiblemente por la tarde.
  • La talla es fundamental. Debe comprobar que está cómodo, que el talón está bien calzado, que el dedo gordo no se monta en los demás y que estos se pueden mover.
  • Comprobar el largo colocando el pie hacia delante dentro del zapato. Los dedos no deben tocar la parte de arriba de la puntera.
  • Probar una talla mayor o menor si le parece estrecho o ancho. Si el talón tiende a salirse al flexionar el calzado o al andar es que el zapato le queda muy suelto. Si se forman arrugas o puede pellizcar material en el empeine es que le queda ancho. Si se forman bultos en los laterales es que el zapato aprieta demasiado.
  • Procurar que la persona camine con los zapatos puestos en ambos pies.

Adquiera la costumbre de ofrecerle a la persona con Alzheimer calcetines sin costura para evitar abrasiones y rozaduras, y revise el interior del zapato antes de ponerlo por si hubiera algo que pudiera provocar una lesión.

 

 

 

Recuerde que el calzado debe ser seguro en casa y al aire libre, tanto en verano como en invierno.

CuidadoPiesAlzheimer

 

 

 

El cuidado de los pies en personas con Alzheimer es esencial para mantener su movilidad, prevenir lesiones y mejorar su calidad de vida. Elegir el calzado adecuado que ofrezca soporte, comodidad y seguridad puede marcar una gran diferencia. Los productos recomendados en este artículo están diseñados para satisfacer estas necesidades específicas y están disponibles en Amazon para una compra conveniente.

Cuidar de los pies de nuestros seres queridos con Alzheimer no solo mejora su bienestar físico, sino que también contribuye a su tranquilidad emocional y su calidad de vida en general.

 

Nuestras propuestas de calzado para el cuidado de los pies:

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Como explicar a los niños la enfermedad del Alzheimer

Como explicar a los niños la enfermedad del Alzheimer

Si para la familia es un duro golpe recibir el Alzheimer, más lo es tener que explicar a los niños qué es la enfermedad del Alzheimer. Te mostramos cómo hacerlo en función de su edad.
 
La mayor parte de los niños tiene una imagen positiva y cariñosa de sus abuelos. Es sorprenderte darse cuenta que muchos niños no perciben a sus abuelos como personas mayores y piensan que estos pueden hacer cualquier actividad, como ellos o sus padres.
 
En realidad, los niños en nuestra cultura, tienen una imagen negativa del proceso de envejecer y a menudo evitan asociar la idea de vejez con las personas más queridas. Desde muy pequeños tienen un temor instintivo a la idea de la muerte, que los padres y nuestra sociedad asocian con enfermedad y vejez, con la intención de presentarla como un evento lejano e improbable.
 
Sin embargo, si exponemos al niño a todas las fases de la vida (la enfermedad de un abuelo, la muerte de un conocido mayor), esta experiencia le proporcionará los recursos intelectuales y emotivos para enfrentarse a su propia vida. Es positivo que tengan contacto con personas mayores. Además, la relación de cariño con un abuelo, un pariente o un vecino de edad avanzada, enseña al niño el respecto hacia los mayores si la familia interviene en este sentido.
 
Hoy en día no es común que abuelos y nietos vivan en la misma casa. Sin embargo, la progresión de la enfermedad de Alzheimer puede llevar a la decisión de acoger el paciente en casa de un hijo/a y a partir de la enfermedad iniciar la convivencia. Así mismo, un niño puede haber presenciado comportamientos desconcertantes en un conocido o un vecino. O haber oído una conversación acerca de una persona con demencia.
 
En cualquier caso, como padre o educador, es importante que este preparado para contestar a sus preguntas o para empezar la conversación si nota una curiosidad o preocupación que no expresa. Es importante que como adulto, solucione sus dudas sobre la enfermedad y se sienta suficientemente preparado para contestar a sus preguntas.
 
Naturalmente, la forma de hablar con los niños sobre cualquier tema es diferente dependiendo de la edad del menor.
 

De los 4 a los 7 años

A esta edad es importante dejar claro al niño que el abuelo o la abuela está enfermo/a y que por esto puede ser que se comporte de manera extraña. No se tiene que permitir al niño asociar la demencia con una manifestación de locura, ya que la inocencia de los niños puede hacer que hagan comentarios que pueden herir a la persona enferma. El respecto hacia las personas tiene que seguir siendo un valor que queremos inculcar en los más pequeños.
 
Por pequeño que sea su hija/o, puede hablar con ella/él de la pérdida de la memoria, ayudarle a entender cuándo la necesitamos, hacer juegos que le permitan ejercitarla. Puede ayudarle a entender que la memoria es la que nos permite tener recuerdos y que estos los guardamos en el cerebro. Cuando sea un poco mayor, quizás a los 6 años, puede explicarle, de forma muy escueta y gráfica cómo funciona la memoria y que son las neuronas. Puede ayudarle un libro de medicina para niños o un simple dibujo o un libro de cuentos sobre la enfermedad de Alzheimer como los publicados por la Fundació "La Caixa".
 
Al tratarse de una enfermedad que afecta, casi esencialmente, a las personas mayores, le será más fácil hablarlo con un niño pequeño, ya que no la puede percibir como una amenaza a su propia vida o a la de sus padres.
 

De los 8 a los 12 años

Es probable que su hijo a esta edad ya le pregunte con más claridad y sin rodeos acerca de la enfermedad de su abuelo/a o de otra persona mayor que conoce. Si eso ocurre, es aconsejable darle una explicación lo más clara y completa posible, adaptada a su nivel de comprensión. Hacerle entender como la enfermedad afecta a la vida de la familia y, sobre todo, de la persona que cuida de él, es más importante cuanto más cerca vive el paciente y afecta al entorno familiar.
 
Puede explicarle la función de las neuronas. Existe material didáctico, juegos, que pueden facilitar estas explicaciones y le permitan darse cuenta de las dificultades que tiene el enfermo. Por ejemplo, puede pedir al niño que defina a un animal o cosa sin poder decir el nombre de éste. Mediante este juego puede explicarle que para las personas con Alzheimer es difícil utilizar correctamente las palabras y muchas veces las olvidan. Otro juego puede ser recordar una serie de palabras o números. Se puede empezar por pocas palabras y sencillas de recordar e ir aumentándolas en número y complejidad. Esto hará entender al niño la función de la memoria y el privilegio de tener una mente joven y despierta.
 
Los pacientes suelen olvidar el nombre y la función de los objetos. Así que una actividad para hacer con los niños es taparle los ojos y hacer que reconozca objetos de uso cotidiano como una sartén, un teléfono, unas llaves.
 
Si el abuelo vive en casa o lo visitan a menudo, el niño también puede construir unas fichas para designar los objetos de la casa.Recortar fotografias de revistas para hacer pictogramas, para señalar donde esta la cocina, el baño, la habitación del abuelo/a. Puede hacer etiquetas para poner en la nevera con los nombres de todos los alimentos que hay dentro, etiqueta para los muebles, listas de cosas que hacer (apagar el fuego, cerrar la puerta con llave...).
 
Si abuelo-a y nieto-a tienen una relación muy estrecha, tiene que ser consciente de que el niño sufrirá al ver las pérdidas que quiere: no entenderá por qué el abuelo le ignora, es agresivo o apático y se sentirá decepcionado. El niño sufrirá la "pérdida" de una persona querida, exactamente como los demás familiares y, además, sin tener los recursos intelectuales para enfrentarse a la situación. Es importante hablar con él y dedicar nuestro tiempo a explicarle una y otra vez que el abuelo no ha dejado de quererle, sino que está enfermo.
 

De 13 a 18 años

En el colegio le habrán hablado ampliamente del cerebro y de algunas enfermedades degenerativas, como es la enfermedad de Alzheimer.
 
Si ha conseguido inculcar a su hijo el respeto por las personas mayores, tendrá más capacidad para hacer frente al drama de la enfermedad que vive su familia.
 
La presencia de un paciente que exige tanto tiempo y dedicación puede ser difícil de compatibilizar con la educación de un adolescente. Es importante involucrar al adolescente en los cuidados del abuelo: puede poner las zapatillas y la bata al abuelo, peinarle, ayudarle a hacerse un bocadillo...o simplemente hacerle compañía. Es bueno que le enseñe las fotos de sus amigos y familiares. Las imágenes de ciudades y pueblos importantes para él y le vaya recordando el nombre de éstos. Es importante que la persona enferma no olvide los nombres de sus seres queridos y de su pasado.
 
Tratar el adolescente como una persona cuya opinión cuenta y su colaboración es valiosa, ayuda a aliviar la inevitable tensión de una familia con un enfermo de Alzheimer. El adolescente puede disminuir la carga del cuidador y puede participar en las decisiones de familia acerca de los cuidados (contratar una ayuda externa, elegir una residencia.
Tanto la ayuda en casa, como actividades de voluntariado con personas mayores ayudan el adolescente a formar su sentido de la responsabilidad, así como fomentan el respecto hacia las personas mayores u otras personas con dependencia.
 
 

En resumen:

  • Ya desde pequeño es importante que los niños aprendan a tener respeto hacia las personas mayores y los enfermos.
  • Puede usar juegos de memoria para explicar la enfermedad del Alzheimer.
  • Involucre al niño/a en los cuidados del enfermo: no solamente será una valiosa ayuda para el cuidador principal. Se sentirá más partícipe de las decisiones tomadas en familia y se implicará.
  • Si la persona que padece Alzheimer vive en casa o tiene contacto directo con el niño, a éste le será más fácil pero a la vez más duro comprender la enfermedad. Debe ofrecerle apoyo y ayudarle a entender la enfermedad.
  • Conteste siempre a las preguntas de su hijo, adaptando la explicación a la edad que tenga.