El cuidado de personas mayores dependientes ha sido identificado como uno de los eventos más estresantes que se dan en el ciclo familiar (Zarit, 1996) y para el que se han identificado diferentes y adversas consecuencias, más si cabe cuando el cuidado de personas mayores dependientes no es por lo general, una actividad que termina en un corto espacio de tiempo. Las consecuencias comúnmente más identificadas se producen a diversos niveles: emocionales, relacionales, económicos, de reducción de tiempo libre, a nivel laboral, etc. El hecho de que el cuidado pueda perdurar en el tiempo, presenta a lo largo del proceso de cuidado, nuevos cambios en la familia. Incluso el hecho de la institucionalización del familiar después de años de cuidado o la muerte del mismo, no conduce en muchos casos al tan mencionado estereotipo de un momento de «relajación y descanso de la familia«, sino que pueden hacer que surjan nuevos procesos estresantes.
Las múltiples investigaciones existentes sobre apoyo informal, ofrecen un mosaico cada vez más diverso. Ante intentos reduccionistas de entender el cuidado de personas mayores dependientes como un proceso similar, en una gran mayoría de los casos, es necesario destacar la complejidad y la diversidad del mismo. No existe un único patrón de adaptación y afrontamiento ante las diversas situaciones de cuidado, sino que se da una gran variación individual en cada una de las fases y momentos del mismo. Las diversas familias y cuidadores difieren en el tipo de deseo o situación que les lleva a cuidar a una persona dependiente, en sus habilidades para el cuidado, en el tipo de sentimientos que les lleva a realizar el rol de cuidadores (desde la obligación al acto voluntario), en los recursos disponibles. Por otro lado existe una gran variabilidad del tipo de cuidado de las personas mayores en función del tipo de dependencia que se presenta, la personalidad de la persona mayor, la historia en común con los cuidadores, la posibilidad de que acepten el cuidado de una u otra manera, etc. Sentimientos de distrés o carga, están influenciados pero no únicamente definidos por el tipo de enfermedad o nivel de discapacidad de la persona mayor. Cuidadores de personas mayores con gran nivel de dependencia presentan bajos o nulos niveles de distrés, mientras que cuidadores de personas con niveles moderados o bajos de dependencia, presentas elevados niveles de carga subjetiva. Estos patrones individuales suelen diferenciarse más a medida que transcurre el tiempo de cuidado, en el sentido de que existen cuidadores que se van adaptando exitosamente a las sucesivas demandas del cuidado, mientras que otros se sienten progresivamente con mayores niveles de carga.
Para explorar estas diferencias individuales, diferentes autores han formulado diversos modelos explicativos sobre las diversas variables influyentes en el cuidado. Así desde el modelo de Lazarus y Flokman (1984) donde la reacción al estrés que produce al cuidado es mitigada por la capacidad de evaluar esa amenaza percibida, así como por el tipo de afrontamiento; o desde el modelo de Pearlin y colaboradores (Pearlin y Skaff, 1995) donde se enfatizan que los conflictos con otros miembros de la familia y la disminución de la autoestima, por ejemplo, pueden tener efectos en la capacidad de afrontamiento de los cuidadores y en su red de apoyo social. Igualmente Vitaliano y colaboradores (1989) desarrollaron un modelo donde el distrés es conceptualizado como resultado de las relaciones entre estresores objetivos y recursos psicológicos, sociales y emocionales del cuidador.
El proceso de estrés se concibe desde la relación de tres componentes principales:
Los estresores bien pudieran ser representados por demandas y tareas que se demandan al cuidador, tanto por parte de la persona cuidada, como las que la propia situación de cuidado crea (ayuda en actividades de vida diaria, hacer frente a problemas de conducta de la persona cuidada). Los resultados o consecuencias se refieren a los que la experiencia del cuidado hacen surgir en el cuidador, aquí se pueden destacar las consecuencias a nivel de salud física y de salud psíquica (depresión, trastornos psicosomáticos,…). El tercer componente esencial, de todo proceso de estrés son las variables moduladoras, como lo es el apoyo social y el afrontamiento. Las variables moduladoras son aquéllas que regulan los efectos de los estresores que aparecen a la hora de desarrollar el cuidado.
Es de destacar, que en todo proceso de estrés, cada uno de estos componentes se ve influenciado por las características sociales y económicas de los cuidadores, así como por la situación en la que se desarrolla el cuidado (por ejemplo, acceso a recursos económicos). Así como que la interrelación entre los componentes siendo así que cambios en alguno de los componentes, provocan cambios en los otros. Los estresores pueden emerger en diferentes situaciones de cuidado y repetirse y cronificarse; favoreciendo incluso la presencia de ciertos estresores la aparición de otros y su proliferación (Pearlin, 1994).
Los estresores iniciales se denominan estresores primarios y como resultado de los mismos, pueden aparecer los estresores secundarios, lo que algunos autores han denominado «proliferación de estrés» (Pearlin, 1994). Esta manera de entender el proceso de estrés que se da en el cuidado, hace referencia al orden de aparición en el tiempo en el que se produce el cuidado, de los citados estresores y no a la potencia o influencia, de los mismos en dichas situaciones.
Particularmente interesante nos parece profundizar en el modelo de proceso de estrés (Aneshensel et al, 1995), que aparece resumido en la figura siguiente y que puede servir tanto de referencia a la hora de analizar otros modelos diferentes, como por sus implicaciones clínicas, de intervención y evaluación del proceso de cuidado.
Este modelo se basa en tres conceptos principales:
el primero hace referencia a una característica central de las situaciones que provocan estrés crónico, como es el cuidado de una persona dependiente, y es el potencial de estas situaciones como generadoras de estrés al interferir los estresores en otras áreas de funcionamiento de la vida diaria del cuidador. Comprenden lo que anteriormente se han definido como estresores primarios, como son: el tiempo y el esfuerzo dedicado al cuidado, la energía dedicada al mismo. Como ejemplo del funcionamiento de este tipo de estresores primarios se podría señalar los problemas de una pareja, en la que uno de ellos es cuidador de un familiar fuera de la pareja, y en la que el/la cuidador/a tiene sentimientos negativos al dedicar más tiempo al cuidado, que al otro miembro de su pareja.
El segundo concepto es el de la «contención de estrés», proceso por el cual los cuidadores pueden limitar o disminuir los efectos que el cuidado de una persona dependiente conlleva, utilizando ciertos recursos disponibles. Estos recursos pueden ser de naturaleza psicológica, como estrategias adecuadas de afrontamiento o alta autoestima; de naturaleza social, tipo recibir apoyo emocional o instrumental; de naturaleza económica, etc. Sobre este tipo de recursos disponibles por los cuidadores, cabe destacar que en general disminuyen la carga y el distrés, pero para ello los cuidadores los tienen que entender como adecuados.
Como tercer elemento, se propone (Aneshensel et al, 1995) que el cuidador debe de entender el cuidado, como un proceso, en el que se deben de dar tanto aprendizajes, como nuevas formas de socialización, etc. Una buena adaptación a los requerimientos del cuidado depende tanto de los estresores, como de los recursos disponibles, así como del particular punto de vista de cuidador a la hora de entender el cuidado. A continuación se van a detallar los elementos principales analizados en algunos de los diferentes modelos de estrés.
Por estresores primarios se entienden los eventos y acciones directamente relacionados con la dependencia de la persona mayor cuidada, así como con la provisión de ese cuidado. Están incluidos las necesidades de asistencias en actividades de vida diaria, así como problemas de carácter conductual y/o emocional del receptor del cuidado. Los estresores secundarios están relacionados con los cambios que se producen en la vida de los cuidadores, como resultado de los esfuerzos que el cuidado de una persona mayor dependiente trae consigo.
Esta distinción, importante en la práctica interventiva al permitir una mejora de la efectividad de la misma, se basa en la separación entre los eventos y actividades específicas derivadas de la situación de dependencia de la persona mayor que es cuidada (estresores primarios), de las consecuencias que el cuidado puede tener en la vida de los cuidadores (estresores secundarios).
Dentro de los denominados estresores primarios se han diferenciado dimensiones objetivas y subjetivas:
Las dimensiones objetivas están representadas por las actividades que actualmente realiza el cuidador durante el proceso de cuidado: bañar, ayudar a comer, responder a conductas de agitación o depresivas, etc.
Las dimensiones subjetivas están referidas al impacto inmediato de los estresores en el cuidador. El valor subjetivo que un cuidador pone en una acción específica de cuidado, es un mejor predictor de dicho impacto, que una medida objetiva de dicho estresor.
Es más, las dimensiones objetivas de los estresores primarios están relacionadas con las consecuencias del mismo (depresión o distrés emocional, por ejemplo), pero estas relaciones son en general muy pequeñas. De hecho se ha comprobado que el requerimiento por parte de la persona cuidada al cuidador para la realización de actividades de vida diaria, provoca menos consecuencias negativas al cuidador, que cuando la persona dependiente tiene problemas de conducta o emocionales (Aneshensel et al, 1995). En el mismo sentido, considerando el diagnóstico origen de la dependencia, el cuidado de personas con demencia o con enfermedades mentales crónicas es mucho más dificultoso, que el cuidado de personas con dependencia física con escasos o nulos problemas emocionales o conductuales.
Se ha comprobado asimismo que los problemas conductuales y emocionales de la persona cuidada ocasiona subjetivamente mayor distrés al cuidador (Teri et al, 1992; Haley, Levine, Brown y Bartolucci, 1987). En el caso de la demencia, por ejemplo, las conductas repetitivas y la agitación son normalmente las que mayor estrés ocasionan a los cuidadores. Teri y colaboradores (1992) constataron que las conductas de tipo depresivo, como puede ser el llanto o preguntas sobre la muerte, generan mucho estrés en los cuidadores.
Se da una relación mucho más fuerte, entre el nivel de salud o bienestar de los cuidadores (considerando estas variables como comprometidas como consecuencia del cuidado), cuando se han analizado conjuntamente estresores primarios subjetivos y medidas objetivas Aneshensel et al., 1995).
En estudios longitudinales y transversales, la sobrecarga en los cuidadores y el hecho de tener que dedicarse exclusivamente al cuidado, son importantes predictores del nivel de estrés que los cuidadores experimentan, después de haberse controlado el nivel de los estresores objetivos. De lo anteriormente señalado se desprende la importancia de considerar factores objetivos y subjetivos a la hora de analizar e intervenir dentro del apoyo informal, así como de la diferente valoración que los cuidadores realizan de los diferentes eventos específicos del cuidado.
Los #cuidadores que cuidan de sí mismos ponen límites al cuidado. En ocasiones, empiezan a poner límites cuando se dan cuenta de que estaban asumiendo una carga que es posible compartir con otros. Otras veces comienzan a poner límites cuando la persona que está siendo cuidada demanda más cuidados y atención de los necesarios.
Los cuidadores que sí ponen límites al cuidado piensan cosas como las siguientes:
«Hay tareas que él puede hacer solo, es mejor no ayudarle».
«Me gustaría poder ayudarle lo mejor posible» (y no piensan «tengo que…»).
«Puedo pedir a mi hermano que me ayude por las mañanas».
La persona cuidada demanda más ayuda de la necesaria
Algunas personas, al tener que soportar los sufrimientos de una enfermedad, exigen más ayuda de la que necesitan, mientras que otras dirigen la frustración derivada de sus problemas a quien está más cerca de ellos, esto es, a la persona que se dedica a cuidarlas. Muchas veces, estas demandas excesivas se producen de forma tan gradual que los cuidadores apenas llegan a darse cuanta de ello. Sólo son conscientes de que se sienten continuamente molestos y frustrados con la persona a quien cuidan, pero sin comprender las razones por las que se sienten así.
En estas situaciones se hace necesario poner límites. La manera más eficaz es decir no de una forma adecuada, de manera que no haga sentirse mal a la persona que lo dice ni se ofenda a la otra persona.
¿Cómo poner límites al cuidado?
Lo primero es pedir ayuda a la familia (ver el punto anterior). Un modelo de ¿cómo pedir ayuda a la familia? sería el siguiente:
Solicitar una autorización. ¿Puedo hablarte un momento?
Verbalización directa y precisa. Me gustaría que te quedaras el jueves o el viernes con papá.
Autoafirmación empática y expresión positiva de la demanda.De esta forma yo podré salir un poco. Últimamente estoy agotada.
Comprobar que el interlocutor está realmente de acuerdo en responder a la demanda. Si no puedes, dímelo, no me voy a enfadar.
Disco rayado (repetir lo mismo cuantas veces sea necesario, de manera cada vez más amable y cortés). Para mí es importante que te quedes con papá el jueves o el viernes y así podré descansar. Sería muy amable por tu parte que te quedases el jueves o el viernes, yo necesito descansar.
Autorrevelación (manifestar sentimientos, pensamientos o comportamientos propios y en primera persona) . Últimamente estoy agotada y me vendría muy bien que te quedaras.
Ofrecer un compromiso. ¿Te viene mal? ¿qué te parece el sábado? Dime qué día puedes tú.
Terminar efusivamente. Muchas gracias. Es un alivio que meayudes. Menos mal que cuento contigo.
¿Cómo no se debe pedir ayuda a la familia?
De manera agresiva, ya que provoca el rechazo o una respuesta de defensa, por ejemplo: «Carlos, estoy harta de que no tengas en cuenta a papá y de que no me ayudéis. Esto se va a acabar. Yo necesito salir, así que vosotros veréis»…
…puede provocar una respuesta similar a: «Yo también estoy harto de que vengas siempre con lo mismo. Nosotros también hacemos nuestra parte. Si tan harta estás, ya sabes lo que hay»
De manera inhibida, ya que se facilitan al otro los argumentos para rechazar nuestra petición, por ejemplo: «Mira…, si…, iba a pedirte una cosa, pero tampoco es muy importante. A ver si algún día, cuando podáis…, os pudierais quedar con papá. Pero…, vamos… que si no podéis lo entiendo, vaya».
… puede provocar una respuesta similar a: «La verdad es que me gustaría ayudarte pero estoy muy ocupado estos días. Ya te llamaré cuando pueda».
A veces estamos tan preocupados por el bienestar de la persona a la que estamos cuidando, que olvidamos nuestras propias necesidades. “Quemamos la vela por los dos extremos” y acabamos exhaustos, emocionalmente estresados o enfermos, y comprometemos nuestra propia calidad de vida y nuestra capacidad para cuidar de nuestro familiar.
Algunas reglas básicas para los cuidadores
Conservar nuestra propia salud física y emocional es algo que nos debemos a nosotros mismos y que le debemos a nuestras familias. Podemos lograrlo si:
Dormimos lo suficiente
Seguimos una dieta saludable;
Hacemos ejercicio y nos mantenemos en forma;
Elegimos a los profesionales de asistencia sanitaria adecuados y nos hacemos chequeos médicos con regularidad;
No abusamos del alcohol ni de las drogas;
Tenemos una vida social activa con familiares y amigos;
Intentamos lograr nuestros propios objetivos;
Buscamos ayuda por parte de familiares, amigos, profesionales;
Utilizamos servicios, a domicilio y basados en la comunidad, adecuados.
No olvide que es normal sentirse enfadado, frustrado, o deprimido de vez en cuando. Cuidar de una persona necesitada puede ser una tarea difícil además de una tarea gratificante. Si se siente estresado, enfadado, o deprimido:
Tómese un respiro. Aléjese de la situación en cuestión, aunque sólo dé la vuelta a la manzana;
Hable con alguien de confianza;
Llame a un número de atención personal;
Hable con su médico u otro profesional de la salud;
Escriba sus sentimientos en un diario.
Si encuentra que está enfadado o deprimido con frecuencia o que sus emociones empiezan a estar fuera de control, puede intentar recibir consejo profesional, o descansar de su labor de cuidador mediante la utilización de servicios de alivio de la carga, grupos de ayuda para cuidadores, y servicios de ayuda a domicilio.
En este artículo te mostramos cómo se han de limpiar las manchas de la madera, según tipo de elemento que lo ha deteriorado: manchas de…
Agua
Si se derrama agua sobre una superficie de madera sin barnizar, lo mejor es secar la superficie lo antes posible. Una vez que esté bien seca, quitaremos la mancha que se haya podido producir aplicando sobre la zona afectada un limpiametales en crema. Siempre aplicaremos el producto siguiendo el sentido de la veta.
Grasa
Ante una mancha de grasa deberemos actuar con la máxima rapidez, pues si penetra en la madera dejaría una mancha oscura y permanente. Así, lo primero que haremos será quitar el exceso de grasa utilizando un papel absorbente o un trapo de cocina. A continuación, atacaremos la parte superficial de la mancha con vinagre, y remataremos el proceso limpiando la grasa restante con un trapo, que humedeceremos en una solución que obtendremos mezclando a partes iguales agua tibia y vinagre.
Alcohol
El alcohol provoca una serie de manchas blancas en la madera encerada. Para remediar el desperfecto secaremos a fondo la parte manchada y después frotaremos enérgicamente con la cera que usemos habitualmente. Si aún así la mancha persistiera, nos queda el remedio del limpiametales en crema aplicado siguiendo el sentido de la veta.
Calor
Si es calor es el responsable de la mancha en la madera, por no haber tenido la precaución de haber colocado un salvamanteles bajo algún recipiente muy caliente, el limpiametales nos puede volver a salvar, pero os ofrecemos una solución natural: mezclad aceite vegetal y sal y extender la pasta resultante sobre la zona. Dejar secar durante unas horas y después dar cera.
La mejor manera de ahorrar espacio en la cocina es tenerla bien organizada. Además, ésto nos permitirá emplear el menor tiempo posible en el momento de limpiarla.
1. Organizadores para el frigorífico y congelador
Para algunos puede parecer inútil o «pijo», pero llenar tu nevera o congelador con estos organizadores es perfecto para ahorrar espacio, tenerlo todo controlado y conservarlo mejor. Existen organizadores para colocar las latas, botellas, huevos, verdura, fruta, yogures… y los mejores son de plástico trasparente resistente a los golpes. Además, podemos poner y quitar etiquetas con la fecha de compra y que no se nos pasen las fechas de caducidad o se estropeen algunos de los alimentos frescos.
2. Organizadores para armarios y cajones
Los cajones son muy parecidos a los de la nevera, aunque en este conjunto también podemos organizadores de armarios para cubiertos para el cajón, recopilador de tapas, unos topes muy útiles para poder colocar las tablas de cortar sin que se caigan,… Además, existen algunas rejillas que se cuelgas de las estanterías para colocar las latas, especias…
3. Perchas para puertas de armario
Estos accesorios muy útiles porque nos permiten aprovechar espacios que teníamos olvidados como lo son las puertas de los armario. Puedes colocar estas perchas en las puertas por fuera para colgar los trapos o comprar unas cestas que funcionan con el mismo mecanismo para las bayetas o estropajos, aunque también las venden pensadas para las especias o los rollos de papel de cocina, de horno, de aluminio, trasparente…
4. Botellero apilable
Si eres un gran consumidor de botellas, da igual que sean de vino, agua o aceite, este accesorio será imprescindible. Algunos de ellos son modulables, así puedes ir ampliándolo según tus necesidades. Colócalo dentro del armario y si ves que te falta espacio, al ser decorativos, también los puedes colocar fuera. ¡No te olvides de anclarlos!
5. Cubo de reciclaje
Todos conocemos las ventajas de reciclaje, pero en ocasiones tener varios contenedores puede ser engorroso. Por ello, los cubos de reciclaje con varios separadores ahorrarán espacio en la cocina. Elige uno con, al menos, tres compartimentos: para plástico, orgánico y vidrio o papel.
Llevamos más de 10 años contratando los servicios de serdomás y no podemos decir más que cosas buenas del personal de ayuda en casa y de la gente de la oficina. Limpieza muy profesional.
Después de una experiencia no muy agradable con una persona interna para el cuidado de nuestra madre, contactamos con Serdomas y estamos encantados con el servicio que nos prestan, ademas del trato recibido a la hora de hablar con ellos para hacerles saber nuestras necesidades.
Muy contentos y una empresa muy recomendable
Excelente atención de Patricia desde el primer momento. El trato ha sido siempre cercano, profesional y muy humano. Quiero destacar especialmente a Wendy, la cuidadora de mi madre , que demuestra una gran sensibilidad, paciencia y dedicación. Desde el primer día, ambas han combinado profesionalidad con una gran calidez humana.
100% recomendable. Han sido muy profesionales, respetuosos, puntuales, la limpieza ha sido excelente y los precios muy razonables.
Los hemos contratado para limpieza intensiva del piso y como estamos tan contentos los vamos a contratar para hacer el servicio de limpieza de mantenimiento semanal.
Contar con los servicios de Serdomas ha sido la mejor decisión que hemos podido tomar en mi familia, nos ayudaron desde el principio con todo, nos asesoraron y tenemos a la mejor persona posible cuidando de nuestros mayores.
Cualquier imprevisto, esta cubierto por ellos, nunca te dejan sola y eso es fundamental cuando hablamos de temas tan delicados como poner en manos de un extraño a tus seres queridos.
Muy profesionales, cercanos y se involucran muchísimo. ¡SUEPER RECOMENDABLES!
Desde que contraté a Serdomas, he dejado de preocuparme por el cuidado, limpieza y plancha de mi casa. Me decidí a contratarles porque se jubilo la persona que tenía y la verdad que el cambio ha sido como el día y la noche. Me hacen el trabajo en la mitad de tiempo y estoy super contento con los resultado y seriedad con que gestionan todo. Muchas gracias!!
Buenos días.
Es un placer y una sorpresa encontrar una empresa como serdomas.
Gracias a su profesionalidad y eficiencia de sus trabajadores he conseguido conciliar mi vida laboral como la familiar cosa que hasta ahora me costaba mucho conseguir.
Totalmente recomendable.
Conocí a Serdomas en un momento delicado hace 8 años, y desde entonces solo cuento con ellos. Cuidaron a mi padre y a otros familiares hasta su último día. No solo su profesionalidad a nivel asistencial, si no sobretodo su calidad humana. Absolutamente recomendables
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