Ayuda a Domicilio
Ayuda a Domicilio y Teleasistencia
El servicio de Ayuda a domicilio en Madrid es un servicio destinado a prevenir situaciones de crisis personal y familiar, incluyendo atenciones de carácter domestico, social, de apoyo psicológico y rehabilitador, a individuos o familias en situación de especial necesidad, para facilitar la autonomía personal en el medio habitual.
Modalidades del servicio.
- Atención doméstica.
- Atención personal.
- Teleasistencia y otras ayudas técnicas.
- Ayudas complementarias para la mejora de las condiciones de habitabilidad de la vivienda.
Requisitos
- Estar empadronado en la Comunidad de Madrid.
- Que se acredite el cumplimiento de los requisitos específicos para el acceso a los servicios o prestaciones económicas que correspondan en cada caso, conforme a la normativa vigente.
- Estar reconocido en situación de dependencia en alguno de los grados establecidos dentro del calendario de aplicación de la Ley de Dependencia 39/2006. O en alguna de las siguientes situaciones:
- Persona con 65 o más años con problemas de autonomía.
- Persona menor de 65 años con enfermedad o limitación física o psíquica.
- Familia con personas con discapacidad, mayores o enfermos a su cargo.
- Núcleos familiares en situación de crisis, por muerte u hospitalización de alguno de sus miembros, graves conflictos de convivencia u otras circunstancias.
Requisitos específicos para teleasistencia:
- Contar con la capacitación suficiente para la utilización del dispositivo.
- Tener teléfono operativo y suministro eléctrico.
- Garantizar el acceso a la vivienda en caso de emergencia.
Requisitos específicos en ayudas complementarias:
- Que el hogar sea de uso y disfrute habitual del solicitante.
- Que la adaptación sea necesaria para cumplir el objetivo del mantenimiento de la persona en su domicilio.
- Que el usuario o sus representantes tengan capacidad suficiente para supervisar la compra, obra o actuación de que se trate.
- Que el usuario se comprometa a sufragar el coste total de la actuación, si la subvención concedida no alcanza al coste presupuestado.
[bctt tweet=»El servicio de Ayuda a domicilio está destinado a prevenir situaciones de crisis personal y familiar»]
Solicitudes
Se presentarán en los Centros de Servicios Sociales Municipales en razón del domicilio. También se podrán presentar en el Registro de la Consejería competente en materia de Servicios Sociales, en el Registro General de la Comunidad de Madrid o en cualquiera de los lugares contemplados en el artículo 38 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común.
Legislación aplicable
- Decreto 88/2002, de 30 de mayo, por el que se regula la prestación de Ayuda a Domicilio del Sistema de Servicios Sociales de la Comunidad de Madrid (B.O.C.M. nº 10, de junio de 2002).
- Orden 625/2010, de 21 de abril, de la Consejería de Familia y Asuntos Sociales, por la que se regulan los procedimientos para el reconocimiento de la situación de dependencia y para la elaboración del programa individual de atención (B.O.C.M. nº 102, de 30 de abril de 2010. Corrección de errores: B.O.C.M. nº 301, de 17 de diciembre de 2010).
- Orden 141/2011, de 1 de marzo, de la Consejería de Familia y Asuntos Sociales, por la que se regula el catálogo de servicios y prestaciones para las personas reconocidas en situación de dependencia en grado I en la Comunidad
- de Madrid (B.O.C.M. nº 73, de 28 de marzo de 2011).
Ayuda a Domicilio
Actualmente existen escasos estudios sociológicos que nos den a conocer las necesidades que presentan las personas con gran discapacidad en España y en menor grado, las que tiene el cuidador personal o el entorno familiar. En este sentido, sólo caben destacar las encuestas realizadas por el INE en los años 1999 y 2009. No obstante, si nos centramos exclusivamente en los específicos de discapacidad física, el número de estudios realizados se reducen aún más drásticamente.
Por esta razón, en el año 2006 y gracias a la colaboración inestimable de la Obra Social Caja Madrid, PREDIF publicó el primer estudio en España, que describía cuáles eran las necesidades que presentaban las personas con gran discapacidad física y sus familias en el medio rural de nuestro país.
Tras observar el gran éxito que tuvo y la gran utilidad que presentó a las entidades del ámbito social de la discapacidad, se ha considerado fundamental realizar una investigación complementaria que ponga de manifiesto las necesidades que presenta el colectivo y su entorno familiar en las zonas urbanas españolas.
Además adquiere una mayor relevancia, si tenemos en cuenta que el estudio anterior puso de manifiesto que la zona geográfica donde está ubicada la residencia de las personas con discapacidad influye directamente en las diferentes percepciones existentes respecto a las necesidades que presenta.
Con el presente estudio, se ha conseguido el objetivo inicial de obtener datos objetivos y científicos que permitan conocer cuáles son las necesidades reales que presenta el colectivo. Esto permitirá que PREDIF y las asociaciones que la configuran realicen actuaciones y actividades que se ajusten a las expectativas y percepciones que comparte el colectivo representado. Asimismo, la
Plataforma Representativa, tendrá un instrumento que le permitirá trasladar a las entidades competentes de la Administración Pública cuáles son las necesidades reales del colectivo que representa.
Aprovecho la ocasión para agradecer a la Obra Social Caja Madrid y a la Fundación ONCE su colaboración, ya que sin entidades como ellas, comprometidas en la mejora de la calidad de vida de las personas con discapacidad, sería imposible realizar acciones que sirvan para conocer la situación real de las personas en situación de desigualdad social.
Miguel Ángel García Oca
Presidente de Predif
Ayuda a Domicilio
Una mujer regaba el jardin de su casa y vio a tres viejos con sus años de experiencia frente a su jardín.
Ella no los conocía y les dijo:
-No creo conocerlos, pero deben tener hambre.Por favor entren a mi casa para que coman algo.
Ellos preguntaron:
-¿Está el hombre de la casa?
-No, respondió ella , no está
-Entonces no podemos entrar, dijeron ellos.
Al atardecer, cuando el marido llegó, ella le contó lo sucedido.
-¡Entonces diles que ya llegué invítalos a pasar! .
La mujer salió a invitar a los hombres a pasar a su casa.
-No podemos entrar a una casa los tres juntos, explicaron los viejitos.
-¿Por qué?, quiso saber ella.
Uno de los hombres apuntó hacia otro de sus amigos y explicó:
Su nombre es Riqueza.
Luego indicó hacia el otro.
Su nombre es Éxito y yo me llamo Amor.
Ahora ve adentro y decide con tu marido a cuál de nosotros 3 desean invitar a vuestra casa.
La mujer entró a su casa y le contó a su marido lo que ellos le dijeron.
El hombre se puso felíz: ¡Qué bueno!
Y ya que así es el asunto entonces invitemos a Riqueza,que entre y llene nuestra casa.
Su esposa no estuvo de acuerdo:
-Querido, ¿porqué no invitamos a Exito?
La hija del matrimonio estaba escuchando desde la otra esquina de la casa y vino corriendo.
-¿No sería mejor invitar a Amor? Nuestro hogar estaría entonces lleno de amor.
-Hagamos caso del consejo de nuestra hija,dijo el esposo a su mujer.
-Ve afuera e invita a Amor a que sea nuestro huesped.
La esposa salió y les preguntó:
-¿Cuál de ustedes es Amor?
Por favor que venga y que sea nuestro invitado.
Amor se levanto de su silla y comenzó a avanzar hacia la casa.
Los otros 2 también se levantaron y le siguieron.
Sorprendida, la dama les preguntó a Riqueza y a Éxito:
-Yo invité sólo a Amor ¿porqué Uds. también vienen?.
Los viejos respondieron juntos:
-Si hubieras invitado a Riqueza o a Éxito los otros 2 habrían permanecido afuera, pero ya que invitaste a Amor, donde vaya él, nosotros vamos con él.
Donde quiera que hay amor, hay también riqueza y éxito.
Ayuda a Domicilio
Este 2012 se han cumplido los cinco años de la entrada en vigor de la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia y de la consiguiente creación del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, el mecanismo articulado para su despliegue y desarrollo.
Puede ser el momento apropiado para hacer balance de esta nueva arquitectura de protección social –en un país caracterizado por una ausencia casi sistemática de dispositivos de garantía de la inclusión social de los grupos de población más precarios en términos de derechos– y tratar de contestar a la pregunta de si ha estado a la altura de las expectativas creadas y de si, en efecto, ha supuesto un avance social, como se pretendía y como se esperaba.
Las personas con discapacidad y sus familias, y las personas mayores, como destinatarias primordiales de la Ley, estamos en posición cualificada, a través de sus organizaciones representativas, para realizar ese interrogatorio sobre las bondades y torpezas de este dispositivo de concreción de derechos sociales.
Lo primero, vaya por delante, que hay que anotar en su haber –de la Ley y del Sistema– es que era hora ya de que España encarara ciertas demandas sociales no atendidas, o insuficientemente atendidas, como una cuestión de derechos, desterrando para siempre enfoques bienintencionados, paternalitas o de mera y vergonzante beneficencia.
Las demandas sociales, imperiosas y apremiantes, derivadas de las necesidades intensas de apoyo para la autonomía personal que presentaban y presentan capas cada vez más numerosas de la población, por razones asociadas a la edad, al envejecimiento, o a la discapacidad. La respuesta a estas demandas, antes de la Ley, era desigual, débil y fragmentaria, era casi tan nula, que no puede decirse que en rigor, como país, se estuviera respondiendo a unas necesidades ostensibles, que las personas y las familias más concernidas las experimentaban en términos de carencia y hasta de desamparo.
Con la Ley, y ello es mérito no menor, los poderes públicos, por fin, toman conciencia (y cartas en el asunto) de que ciertas necesidades sociales que nunca han estado con la relevancia suficiente en la agenda política y legislativa y por ende tampoco en la acción pública (las personas con discapacidad y las personas mayores siempre hemos permanecido situadas en cierta zona de sombra, presencias cuasi fantasmales del medio social, entre incómodas y prescindibles, condenadas a la imperceptibilidad) y tratan de responder a las mismas en clave de derechos, de derechos sociales, fundados en la aceptación explícita de que asegurar unos mínimos vitales de dignidad para todos los componentes de la comunidad política es también una responsabilidad pública, forma parte -¡cuán tardíamente, podríamos decirse, y con razón!- del contrato social en que se basan las sociedades democráticas avanzadas.
[bctt tweet=»España debe promover la autonomía personal y mitigar los efectos negativos de la dependencia»]
De ahí, que los movimientos sociales de la discapacidad y de las personas mayores, saludáramos, en su nacimiento, esta Ley, no porque fuera acabada y perfecta, que dista mucho de serlo, y se ha visto y comprobado en estos cinco primeros años de andadura, sino porque inauguraba, en España, un camino, el de los derechos, apenas transitado en las políticas y legislaciones de carácter social que en nuestra cierta ingenuidad –y la crisis actual no está sacando con extrema violencia de ese candor– pensábamos que era irreversible, que no tendría vuelta atrás posible.
Como punto de inflexión, como giro que apuntaba en la buena dirección, que luego hay que consolidar y ensanchar, la Ley fue un acierto colectivo, un buen lance de país, que asume como comunidad que algo tiene que ver en la suerte de todos y cada uno de sus miembros, particularmente de aquellos situados, como las personas con discapacidad y las personas mayores, y sus familias, en posiciones de partida menos ventajosas. Y así hay que decirlo, cuando tantas cosas valiosas están en entredicho o a punto incluso de verse arruinadas, anegadas por la riada de la crisis.
Sentado y salvado lo anterior, que puede adscribirse al terreno de lo más cualitativo, que en tanto está conectado con el ejercicio del pensamiento y la aplicación del juicio, en nuestro país siempre se inclina despreciar, es preciso pasar a planos más prácticos. Y en esta dimensión, en la del día a día, el despliegue de la Ley no ha sido modélico, mal que nos pese.
Por pecados originales de modelo, como el hecho de que no naciera inserta en la esfera de acción pública del sistema de la Seguridad Social, como reclamamos en su momento muchos, o que, desde una perspectiva de discapacidad, sea una norma menos de autonomía personal cuanto de pura dependencia pasiva, resignada a remediar y no, como debiera, a activar y prevenir los entornos, las actitudes y las prácticas que generan dependencia, y a habilitar positivamente para la autonomía y la vida independiente, la Ley y el sistema son manifiestamente mejorables.
Por deficiencias estructurales de gobernanza eficiente –multiplicidad de focos de decisión llamados a desarrollarla que por motivos espurios no se dan la oportunidad de una cooperación leal y productiva, lo cual aboca indefectiblemente a velocidades distintas y a la inequidad territorial– y por la indefinición de un esquema de financiación más voluntarista que nítido, sostenido y sostenible, la Ley y el sistema, en estos cinco años de vida, no ha alcanzado ni de lejos el potencial que encerraban.
Pero que no lo haya logrado, no quiere decir que no pueda hacerlo.
Todo este estado de cosas es reconducible, y ha llegado el momento de planteárselo, con convicción, con inteligencia y con voluntad, cinco años después. España como país puede -incluso económicamente, que parece ser el único criterio a la hora del gobierno, la política como mera sucursal de la economía- y debe crear y mantener un potente dispositivo de protección social que promueva la autonomía personal y mitigue los efectos negativos de la dependencia.
Que la prueba no haya salido del todo bien, no significa que no se continúen con los ensayos. Basta dotarse de un mejor libreto, y estamos en condiciones para ello. Millones de ciudadanos, con los que la sociedad tiene contraída una deuda ingente e histórica, nos interpelan y aguardan ávidos. Sí, sí a la Ley y al proyecto colectivo de dignidad que la animaba, pero no necesariamente así, como se ha hecho en estos cinco años de vida. Hay otros modos, más y mejores, y están a nuestro alcance.
Ayuda a Domicilio
La calidad de vida debe procurar el mantenimiento de nuestras capacidades físicas y mentales. Éstas se van deteriorando con el paso de los años y dan lugar a interferencias en nuestra vida cotidiana, como la pérdida de memoria y la comparación entre lo que éramos capaces de hacer o recordar antes y ahora.
La pérdida de memoria, la dificultad para realizar actividades habituales y los cambios en el comportamiento de las personas son indicadores de que algo comienza a fallar en nuestros cerebros. Las capacidades cognitivas (las funciones que realiza nuestro cerebro, entre las que se encuentran la memoria, el lenguaje, la atención, la orientación…) son imprescindibles para desenvolvernos en la vida cotidiana y son fácilmente entrenables mediante ejercicios orales y escritos.
Cuando una persona padece un deterioro global de la capacidad mental, estamos ante una demencia. Existen muchos tipos de demencias y los primeros síntomas son muy parecidos en todas ellas. La demencia más común es el Alzheimer.
Los signos de una demencia se manifiestan en las personas de diversas formas: pérdida de memoria, problemas de orientación, dificultad para planificar y hacer previsiones, dificultad para realizar tareas, trastornos del pensamiento o cambios de carácter.
Mediante el presente cuaderno, pretendemos que conozcas algunos conceptos y algunas particularidades de la Enfermedad de Alzheimer para que la comprendas y puedas serle de utilidad a las personas que la padecen y a quienes cuidan de estas personas.
Esperamos que te guste y te sea de utilidad.
https://docs.google.com/open?id=0B0HrhU0PRh-iTXljZjN2d0J2M0E
Ayuda a Domicilio
La esclerosis multiple es la enfermedad del sistema nervioso central, que afecta al cerebro y la médula espinal. Actualmente existen tratamientos que pueden cambiar el curso de la enfermedad y mejorar la calidad de vida.
El objetivo es que los pacientes y su entorno adopten una actitud vital positiva para afrontar su enfermedad. Por ello, el manual contiene consejos prácticos como, por ejemplo, cómo afrontar el trabajo, mitigar la fatiga, disminuir el estrés, adecuar la dieta, mejorar las relaciones sexuales o qué paso seguir cuando surge el deseo de tener hijos.
Cada día es una página en blanco…
No permitas que la esclerosis múltiple te impida seguir escribiéndola.