Servicio Domestico
La Secretaria de Política Social de UGT, Carmen López, ha comparecido esta tarde en la Comisión de Seguimiento y Evaluación de los Acuerdos del Pacto de Toledo en el Congreso de los Diputados para evaluar los efectos de la reciente integración del Régimen Especial de Empleados del Hogar en el Régimen General de la Seguridad Social. Ha subrayado que la integración de estos trabajadores y trabajadoras constituye un hecho histórico y ha sido y está siendo un éxito tanto para los empleados como para los empleadores, el Sistema de Seguridad Social y la sociedad en su conjunto.
López ha señalado que la discriminación que venían sufriendo los empleados del servicio doméstico, en comparación con los trabajadores de otros sectores debía solucionarse proporcionando a este colectivo una protección social, unas prestaciones y unos derechos laborales equivalentes y homogéneos al del resto de sectores productivos de nuestro país. En este sentido, ha destcado que era esencial que se pusiera fin a importantes diferencias de protección social, como las que se producían en caso de accidente de trabajo y enfermedad profesional y a la supresión del derecho a la prestación por incapacidad temporal derivada de accidente no laboral o enfermedad común, que en la práctica suponía tener derecho a esta prestación a partir de casi un mes desde el accidente o enfermedad común.
La integración de los empleados y empleadas del servicio doméstico en el Régimen General de la Seguridad Social ha supuesto un avance importantísimo en la protección social
Según Carmen López, la nueva ordenación en materia de condiciones laborales y Seguridad Social, “otorga una mayor seguridad a las relaciones entre el empleador o titular del hogar familiar y el trabajador del servicio doméstico. «Creemos firmemente que ha sido un éxito para el conjunto de la sociedad, que no se podía permitir que en pleno siglo XXI existieran relaciones laborales cercanas a la servidumbre. Se acuerda más y mejor protección social para las empleadas y empleados del hogar”.
Sin embargo, la Secretaria de Política Social ha manifestado que hay aspectos de la regulación que “podrían reconducirse en el corto plazo, como que, desde el año 2012 al 2018, a los empleados del hogar no les sean aplicables las reglas para la integración de lagunas a la hora de calcular su pensión de jubilación o de incapacidad permanente; la discriminación de las trabajadoras del servicio doméstico a tiempo parcial a la hora de poder acceder a las pensiones del sistema o que no tengan derecho a la protección por desempleo, como el resto de trabajadores por cuenta ajena”.
Ayuda a Domicilio
«Las personas con cáncer no tenemos porqué renunciar al sexo«. Así, reconoce un paciente la importancia de no dejar de lado esta faceta vital, ni siquiera, «en los momentos más duros de la enfermedad». La clave de todo, dice, está en la innovación: «Hay que tener la mente abierta, comunicarte con tu pareja, buscar, indagar y descubrir juntos cosas nuevas. Porque la sexualidad es mucho más que un coito».
El doctor Ignacio Moncada, Jefe de servicio de Urología del Hospital de la Zarzuela afirma que los hombres dan al sexo un 83% de importancia y las mujeres un 63%. «Probablemente, el porcentaje de las mujeres sea más alto, sólo que les cuesta más reconocerlo», matiza el doctor. Por ello, con estos datos en la mano y con la acepción que dio en el año 1974 la Organización Mundial de la Salud (OMS) a la sexualidad como un derecho básico del individuo, Moncada apunta que la vida sexual no se debe abandonar nunca. «Hay que estar más cerca de nuestra pareja, el calor y el contacto es vital», subraya.
En la misma línea se expresa el doctor Ignacio Cristóbal, jefe del servicio de Ostetricia y Ginecología del mismo hospital, asegurando que la sexualidad es una parcela muy importante de la vida que afecta a tanto a la calidad de vida del individuo como a la de la propia pareja. Por ello, anima e invita a los pacientes de cáncer y sus parejas al contacto físico, porque dentro de la sexualidad, «se pueden hacer muchas cosas. Atrás quedaron los tiempos donde todo era pecado», reconoce el doctor.
De este modo lo entiende la ‘Escuela de pacientes y familiares’ que imparte desde marzo, en el Hospital Sanitas de la Moraleja, unos talleres grupales con la filosofía de: «Tratar a pacientes con cáncer, no el cáncer». El objetivo, asegura a ELMUNDO.es Margarita Feyjóo, Jefa de servicio de Oncología de dicho hospital y promotora de este proyecto, es combatir la parte más emotiva y personal de la enfermedad. Una de ellas es la sexualidad. Pero, ¿cuáles son realmente los miedos que tienen los pacientes en torno a ella?
Las mujeres temen, fundamentalmente, el abandono de sus parejas y no volver a ser las mismas de antes. Por su parte, los miedos más comunes en los hombres son los problemas de erección que puede haber tras la cirugía y la preocupación por las secuelas físicas. Pero hay un temor o una inquietud aún mayor que es común tanto en hombres como en mujeres: el no volver a sentir placer.
Proceso de la enfermedad
Hay determinados tipos de cáncer o tratamientos de quimioterapia que inciden de una manera significativa en la parte más física de nuestro aparato sexual, tanto interno como externo. Tal es el caso del cáncer de próstata en los hombres (el más frecuente) o el cáncer de cuello de útero y de vulva en mujeres, que son «especialmente dañinos», expresa el doctor Cristóbal.
El experto explica que durante el primer año de la enfermedad hay entre un 20-40% de personas que padece ansiedad o depresión de la función sexual. Durante el segundo y el cuarto año un 25% y en el quinto año, un 15%. Y todo ello, se explica por un proceso que pasa el paciente (y su pareja) en relación a la propia sexualidad de ambos.
El doctor enumera tres momentos cruciales. El primero es el ‘shock’. Ese primer impacto cuando recibes la noticia, donde disminuye cualquier deseo sexual. «El paciente no sabe salir de la enfermedad», asegura, aunque también «es un proceso lógico». La segunda fase es la del tratamiento. En este momento, es «complicado» que tengan deseos porque están en pleno proceso de recuperación y eso les deja cansados, ya que hay quimioterapias muy fuertes. «No tengo ganas de nada y además, ¿a quién le voy a gustar con lo fea que estoy?». Este y otros pensamientos similares son muy característicos durante este periodo.
Y por último, nos encontramos con el momento de la reconstrucción. En él, hay una regulación progresiva de la función sexual, comenzando por una ‘recuperación de la propia imagen’ que desemboca finalmente en el deseo. La parte física es un punto muy importante en el proceso de cualquier cáncer. La enfermedad ‘machaca’ el físico y hay que recomponer la autoestima para volver de nuevo a sentirte atractivo para el otro. «Hay que pensar en las cosas que nos hacen sentir guapos y atractivos y volver a querernos», apuntan ambos doctores.
Así, una paciente cita la importancia de recordar los puntos fuertes de cada uno como persona, ya que, la identidad no puede depender sólo de los cambios físicos. «Te tienes que reconciliar contigo misma cuando te mires al espejo», señala otra paciente. Cuando estás soltera o te enfrentas a la enfermedad sin pareja, reconoce otra paciente, el proceso de reconstrucción es muy importante. «Tienes que volver a valorar esos puntos fuertes de tu personalidad, a sentirte atractiva, y sentir de nuevo que gustas, porque la vida continúa».
La clave: la comunicación
Los expertos recomiendan confiar en la pareja, ya sea marido, novio o cualquier otra persona con la que compartas esos momentos de intimidad. Contarle aquello que nos pasa y no tener miedo a decir si «duele». «Me sublevo sobre todo con las mujeres. Os animo a disfrutar, porque la que se resigna es porque quiere», afirma contundente la doctora Feyjóo. Y es que, la comunicación es un punto clave para superar juntos todo el proceso.
«Hay que trabajar la mente más que el cuerpo, porque hay que adaptarse a la nueva situación y si innovas y creas dentro de tu intimidad nuevos juegos, todo será mucho más fácil». Así, anima una paciente que ha pasado por más de un cáncer a sus compañeros de batalla. Del mismo modo, otro paciente alienta a la reconquista, al juego, porque para él, el contacto, las caricias y los besos juegan un papel fundamental dentro del proceso. «El juego dura las 24 horas del día. Con detalles, con caricias, con miradas, con atenciones. Todo vale», afirma convencido.
Pero no sólo es el paciente el que tiene que lidiar y luchar día tras día, ‘el otro’ en este camino es una pieza crucial. «Sufrimos a veces más que ellos», confiesa un señor que lleva al lado de su mujer más de 43 años, la cual padece cáncer desde hace algunos años. La cuida y la anima día tras día y asegura que lo importante es adaptarse a los cambios. Hacer un vida normal pero con las limitaciones lógicas que ello conlleva. «Lo importante es el cariño, el apoyo, las caricias, el seguir disfrutando juntos», reconoce.
En definitiva, «hay que sentirse vivo», apunta otra paciente. Y uno de los mensajes más positivos que se puede dar, apunta Feyjóo, es tener sexo.
Consejos prácticos
El doctor Cristóbal enumera una serie de consejos para mejorar la actividad sexual dentro de la pareja. Lo importante es abrir horizontes y perspectivas con respecto a nuestro sexo. Abrir la mente, ser libres.
- Sentirse cómodos el uno con el otro y con los cambios producidos.
- Darse un tiempo para recuperar de nuevo el humor entre la pareja.
- Escuchar música relajante y/o bailar.
- Realizar actividades como excursiones o viajes.
- Ver una película erótica.
- Darse un tiempo extra para los juegos preliminares.
- Que haya contacto físico, caricias, mimos etc.
Fechas, Noticias de empresa
En nuestro 8º aniversario, quisimos compartir con todos vosotros la entrevista que realizamos a nuestro Director, en la cual nos muestra cuáles fueron sus metas, sus ilusiones, sus dificultades, y en general, todo el proceso por el cual ha llegado a cumplir Serdomas todos los años trabajando para usted.
Lo primero de todo, queremos felicitarte a tí y a todo tu equipo de trabajo por llegar hasta aquí en estos tiempos tan difíciles.
¿A qué se dedica actualmente SERDOMAS?
La actividad de Serdomas actualmente es la prestación de servicios de ayuda a domicilio en atención doméstica y atención personal, y a través de diversos acuerdos con partners de reconocida solvencia como Prosegur, Securibath, etc., dar un servicio integral a nuestros Usuarios para atender todas las necesidades en su hogar.
Independientemente y desde hace más de 4 años, venimos colaborando con ASALMA, en la impartición de cursos de formación de auxiliar de ayuda a domicilio, geriatría y alzhéimer, para los colectivos más desprotegidos; desempleados de larga duración, mujeres provenientes de violencia de género, inmigrantes, etc., así como colectivos en riesgo de exclusión social.
También desde primeros de enero de 2012, venimos prestando nuestros servicios como Agencia de Colocación Privada con ánimo de lucro (a través de medios electrónicos), colaborando con el SEPE.
¿Cuántas personas empezasteis en la empresa y cuantos sois?
En la empresa el 28 de Noviembre de 2004, comenzamos dos personas, y actualmente somos 15 empleados que venimos trabajando con un Organigrama horizontal.
¿Qué tipo de personas conforman la empresa?
En su inmensa mayoría un 90% son mujeres, y de la plantilla total el 85% son inmigrantes.
¿Cuántos puestos de trabajo habeís generado desde que empezó vuestra andadura?
Pues número exacto no te puedo decir pero sé que habrán sido más de 300 puestos de trabajo.
Realizáis procesos de selección de todos vuestros trabajadores, ¿También realizaís posteriormente el seguimiento de todos los casos?
En todos los casos para trabajar con nosotros, exigimos en primer lugar que su actividad a parte de profesional sea vocacional.
Cada persona antes de empezar a realizar cualquier trabajo debe tener una entrevista personal con nuestro departamento de RRHH, nos cumplimentan ficha con sus datos personales, formación realizada, experiencia profesional (con referencias que se puedan contrastar), así como la cumplimentación de fichas de actitud, test de conocimiento y psicotécnicos.
De forma mensual, unas veces de forma presencial en los domicilios y otras mediante llamada telefónica, realizamos un seguimiento tanto con el usuario como con el trabajador para valorar la correcta realización del servicio que se esté prestando.
Cuando se inicio la andadura, ¿que metas se han cumplido hasta hoy y cuales faltan por cumplir?
Estamos contentos con el desarrollo de nuestra actividad, si bien y debido a la crisis actual, de forma continua nos tenemos que reinventar en la consecución de los objetivos cuantitativos, ya que primero con la Publicación de La Ley de Dependencia, el incremento de servicios de ayuda a domicilio se incrementó en gran número, el cual con los recortes sociales actuales se ha visto mermado en gran medida, afectando a la solicitud de nuestros servicios; también se ha visto reducida la atención de los accidentados laborales de la Mutuas de Accidentes de Trabajo, sector con el que también venimos colaborando desde hace cuatro años.
En cuanto a la formación de los trabajadores y personas en situación de desempleo, a partir del segundo semestre de 2012 también se ha visto afectado, siendo casi nulos los cursos que hemos podido llevar a cabo desde esta fecha.
En fin que estamos desarrollando nuestra actividad principalmente encaminada a los Particulares, y a las Empresas, para ofrecerles nuestra colaboración en la conciliación de la vida familiar y laboral.
¿En qué os ha afectado la aplicación de la ley de dependencia?
Como hemos dicho anteriormente, la repercusión en nuestra actividad no ha sido significativa.
¿Se ha notado la nueva ley que empleadas de hogar en vuestro negocio?
Se ha incrementado el número de peticiones de clientes particulares, si bien se ha visto mermado en cuanto al número de horas prestadas por domicilio, por el incremento del desempleo.
¿Se nota la crisis del país en vuestro sector?
Sí que duda cabe, si bien el más afectado es el de Residencias de la Tercera Edad, ya que en muchos casos, las familias los sacan de las mismas, y los atienden los familiares en su propio domicilio.
De la amplitud de servicios que ofrecéis, ¿cual es vuestra “especialidad”?
La atención de nuestros mayores es nuestra razón de ser, por algo nos acreditamos como Centro de Servicios de Ayuda a Domicilio.
Imagino que además tiene que ver la zona donde instalamos nuestras oficinas: rodeados de barrios cómo Carabanchel, Aluche, La Latina, donde la población “mayor” ocupa un gran tanto por ciento, y por ello son los que mayor número de peticiones nos hacen; esta demanda, además de la preferencia que sentimos al trabajar con nuestros mayores.
He visto que también os dedicáis a la formación. Una vez que vuestros alumnos terminan el curso, ¿les recolocaís en los nuevos servicios que os surjan?
Por supuesto, son los primeros que procedemos a dar de alta en nuestra Empresa, ya que son personas que además de tener vocación, se han formado con nosotros en la competencia que más valoramos en nuestra cartera de servicios: ofrecemos una atención personificada a cada uno de los usuarios, no haciendo generalidades entre nuestros mayores, ya que cada usuario tiene una necesidad diferente.
¿Cómo se ver Serdomas dentro de 1 año?
Estamos realizando gestiones para licitar en los Centros de Día de la Comunidad de Madrid, ya que creemos que el servicio de ayuda a domicilio y la estancia en Centros de día van muy de la mano para el bienestar de las personas mayores, que tengan autonomía e independencia y que puedan seguir compartiendo su día a día con personas que están en su misma situación, sin tener que abandonar su domicilio.
En cuanto a nuestra labor formativa esperamos llevar a la práctica un ambicioso proyecto de Crear expectativas de Emprendimiento en las Aulas, a través de los alumnos de 4º. Y 5º. de Primaria, en colaboración con otros profesionales de la Economía Social.

Servicio Domestico
Esto, parece ser, es lo que buscan las actuales políticas de salida a la crisis. Unas políticas que cuentan con un claro sesgo ideológico, tanto a nivel económico como social.
Y es que en la medida en que se recortan servicios básicos, como sanidad y educación, y prestaciones sociales diversas, como la Ley de Dependencia, hay todo un trabajo de cuidados, invisible pero necesario, que acaba volviendo a recaer, mayoritariamente, en las mujeres. El ataque frontal a un maltrecho Estado del Bienestar y la transferencia del coste de la crisis a los sectores populares, se sostiene sobre nuestras espaldas.
No en vano, el sistema capitalista se perpetúa, en buena medida, a partir del trabajo doméstico no asalariado, que realizamos sobre todo las mujeres en los hogares. Una cantidad de trabajo enorme, no remunerado, del que no se puede prescindir y del cual el capitalismo necesita para subsistir.
Al poco de llegar al gobierno, el PP anunció un recorte de 283 millones de euros en la ya muy anémica Ley de Dependencia, arrastrándola al borde de la desaparición. Una medida que, más allá de dejar a unas 250 mil personas sin ayuda y casi imposibilitar la incorporación de nuevos beneficiarios, aumentó la presión sobre las mujeres. Los cuidados que ya no son asumidos por la administración pública acaban recayendo en el ámbito privado, en el hogar y, en especial, en las madres e hijas de personas dependientes. El bienestar familiar se mantiene a costa de aumentar el trabajo doméstico.
Si observamos las cifras de las personas inactivas, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2010, el 96,4% que declararon no buscar trabajo por razones familiares (cuidar niños o niñas, adultos enfermos, personas discapacitadas, etc.) eran mujeres. Y en la medida en que éstas tenían descendientes, su tasa de ocupación disminuía. Sin hijas ni hijos, el empleo femenino se situaba en un 77% y con ellos en un 52%. Mientras, la tasa de ocupación masculina no se veía alterada por este hecho y en todo caso aumentaba si se tenían descendientes. Conclusión: la conciliación de la vida personal y laboral se lleva a cabo a costa de la exclusión laboral, la precariedad y/o a los ritmos de vida frenéticos e insostenibles de muchas mujeres.
Otras medidas tomadas por el gobierno como la congelación de las pensiones y la ampliación del período de cálculo de la cotización tienen también consecuencias muy negativas para nosotras. Una mayor presencia en la economía informal y, a menudo, una vida laboral intermitente, debido al cuidado de terceros, dificultan el poder sumar una cotización mínima.
Las mujeres encabezamos el ranking de los empleos mal pagados y socialmente desvalorizados. Del total de contratos a tiempo parcial, un 77,6% están en nuestras manos. Y la precariedad del empleo que fomenta, aún más, la última reforma laboral, no hace sino dificultar nuestra autonomía y conciliación personal y familiar. Asimismo, es importante señalar que ambos sexos no partimos en igualdad de condiciones en el mercado de trabajo. Las mujeres cobramos un 22% menos de media por año que nuestros compañeros, según la última Encuesta Anual de Estructura Salarial publicada en 2009 por el INE, y esta discriminación salarial crece cuando mayor es nuestro nivel de estudios.
Más allá de estos recortes en derechos sociales y laborales, enfrentamos una creciente ofensiva reaccionaria contra derechos sexuales y reproductivos. El proyecto de reforma de la Ley del Aborto del PP, que pretende restringir aún más las condiciones, plazos y supuestos para abortar, y que nos hace retroceder años atrás en dichos derechos, es sólo la punta de lanza.
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En un arrebato de optimismo, Confucio soñó con una época de tolerancia universal en la que los ancianos vivirían tranquilos sus últimos días; los niños crecerían sanos; los viudos, las viudas, los huérfanos, los desamparados, los débiles y los enfermos encontrarían amparo; los hombres tendrían trabajo, y las mujeres hogar; no harían falta cerraduras, pues no habría bandidos ni ladrones, y se dejarían abiertas las puertas exteriores. Esto se llamaría la gran comunidad.
El mundo sueña con la tolerancia desde que es mundo, quizá porque se trata de una conquista que brilla a la vez por su presencia y por su ausencia. Se ha dicho que la tolerancia es fácil de aplaudir, difícil de practicar, y muy difícil de explicar. Aparece como una noción escurridiza que, ya de entrada, presenta dos significados bien distintos: permitir el mal y respetar la diversidad. Su significado clásico ha sido «permitir el mal sin aprobarlo». ¿Qué tipo de mal? El que supone no respetar las reglas de juego que hacen posible la sociedad. Si algunos no respetan esas reglas comunes, la convivencia se deteriora y todos salen perdiendo. Por ello, quien ejerce la autoridad -el gobernante, el padre de familia, el profesor, el policía, el árbitro- está obligado a defender el cumplimiento de la norma común.
Defender una ley, una norma o costumbre, implica casi siempre no tolerar su incumplimiento. Pero hay situaciones que hacen aconsejable permitir la posición de fuera de juego y«hacer la vista gorda». Esas situaciones constituyen la justificación y el ámbito de la tolerancia entendida como permisión del mal. Hacer la vista gorda es un giro insuperable, porque expresa algo tan complejo como disimular sin disimular, darse y no darse por enterado. Esa es precisamente la primera acepción de tolerancia, prerrogativa del que tiene la sartén por el mango, que libremente modera el ejercido del poder.
Los clásicos llamaron clemencia a la tolerancia política. Séneca escribió el tratado De clementia para influir sobre un Nerón que empezaba a mostrar su cara intolerante. El filósofo estoico profundiza en la naturaleza del poder y presenta un verdadero programa de gobierno: el príncipe, corno alma que informa y vivifica el cuerpo del Estado, debe gobernar con una justicia atemperada por la clemencia, que es moderación y condescendencia del poderoso. En El mercader de Venecia
, Shakespeare hace un elogio insuperable de la clemencia: bendice al que la concede y al que la recibe; es el semblante más hermoso del poder, porque tiene su trono en los corazones de los reyes; sienta al monarca mejor que la corona, y es un atributo del mismo Dios. De forma parecida, Cervantes hace decir a don Quijote que se debe frenar el rigor de la ley, pues «no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo». Y da este sabio consejo a Sancho, Gobernador de la ínsula Barataria: «Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia».
Decidir cuándo y cómo conviene hacer la vista gorda es un arte difícil, que exige conocer a fondo la situación, evaluar lo que está en juego, sopesar los pros y los contras, anticipar las consecuencias, pedir consejo y tomar una decisión. Está en juego el propio prestigio de la autoridad, la posible interpretación de la tolerancia como debilidad o indiferencia, la creación de precedentes peligrosos. Por ello, el ejercicio de la tolerancia se ha considerado siempre como una manifestación muy difícil de prudencia en el arte de gobernar. Marco Aurelio reconoce que recibió de su antecesor, el emperador Antonino Pío, la experiencia para distinguir cuándo hay necesidad de apretar y cuándo de aflojar.
Hay una tolerancia propia del que exige sus derechos. La oposición de Gandhi al gobierno británico de la India no es visceral sino tolerante, fruto de una necesaria prudencia. En sus discursos repetirá incansable que, «dado que el mal sólo se mantiene por la violencia, es necesario abstenernos de toda violencia». Y que, «si respondemos con violencia, nuestros futuros líderes se habrán formado en una escuela de terrorismo». Además, «si respondemos ojo por ojo, lo único que conseguiremos será un país de ciegos».
¿Cuándo se debe tolerar algo? La respuesta genérica es: siempre que, de no hacerlo, se estime que ha de ser peor el remedio que la enfermedad. Se debe permitir un mal cuando se piense que impedirlo provocará un mal mayor o impedirá un bien superior. La tolerancia se aplica a la luz de la jerarquía de bienes. Ya en la Edad Media se sabia que «es propio del sabio legislador permitir las transgresiones menores para evitar las mayores». Pero la aplicación de este criterio no es nada fácil. Hay dos evidencias claras: que hay que ejercer la tolerancia, y que no todo puede tolerarse. Compaginar ambas evidencias es un arduo problema. ¿Deben tolerarse la producción y el tráfico de drogas, la producción y el tráfico de armas, la producción y el tráfico de productos radiactivos? ¿Es intolerante el Gobierno alemán cuando prohibe actos públicos de grupos neozazis? ¿Y el Gobierno francés cuando clausura dos periódicos musulmanes ligados al terrorismo argelino? ¿Son intolerantes las legislaciones que prohiben el aborto?
Todos los análisis realizados con ocasión del Año Internacional de la Tolerancia aprecian ladificultad de precisar su núcleo esencial: los límites entre lo tolerable y lo intolerable. John Locke, en su Carta sobre la tolerancia, asegura que «el magistrado no debe tolerar ningún dogma adverso y contrario a la sociedad humana o a las buenas costumbres necesarias para conservar la sociedad civil».
Un límite tan expreso como impreciso, pero quizá el único posible. Hoy lo traducimos por el respeto escrupuloso a losDerechos Humanos, pomposo nombre para un cajón de sastre donde también caben, si nos empeñamos, interpretaciones dispares.
Ante una realidad con tantas lecturas y conflictos como individuos, no queda más remedio que confiar a la ley el trazado de la frontera entre lo tolerable y lo intolerable. Y aceptar la interpretación del juez. En todo lo que la ley permite, hay que ser tolerante. En lo que la ley no permite, el juez y el gobernante pueden ejercer la tolerancia con prudencia. Pero hay leyes injustas que toleran la injusticia, y jueces y gobernantes que juegan con las leyes justas. En ese caso, mientras se espera y se lucha por tiempos mejores, conviene recordar que ya Platón consideraba la corrupción del gobernante como lo más desesperanzador que puede lamentarse en una sociedad. La violación de la justicia por el máximo responsable de protegerla no es una sorpresa para nadie, y sólo cabe evitarla si el gobernante es capaz de encarnar el consejo de Caro Baroja: «mientras no haya una conducta moral individual estrictamente limpia, todo lo demás son mandangas».
La segunda acepción de tolerancia es «respeto a la diversidad». Se trata de una actitud de consideración hacia la diferencia, de una disposición a admitir en los demás una manera de ser y de obrar distinta de la propia, de la aceptación del pluralismo. Ya no es permitir un mal sino aceptar puntos de vista diferentes y legítimos, ceder en un conflicto de intereses justos. Y como los conflictos y las violencias son la actualidad diaria, la tolerancia es un valor que necesaria y urgentemente hay que promover.
Ese respeto a la diferencia tiene un matiz pasivo y otro activo. La tolerancia pasiva equivaldría al «vive y deja vivir», y también a cierta indiferencia. En cambio, la tolerancia activa viene a significar solidaridad, una actitud positiva que se llamó desde antiguo benevolencia. Los hombres, dijo Séneca, deben estimarse como hermanos y conciudadanos, porque «el hombre es cosa sagrada para el hombre». Su propia naturaleza pide el respeto mutuo, porque «ella nos ha constituido parientes al engendrarnos de los mismos elementos y para un mismo fin». Séneca no se conforma con la indiferencia: «¿No derramar sangre humana? ¡Bien poco es no hacer daño a quien debemos favorecer!». Por naturaleza, «las manos han de estar dispuestas a ayudar», pues sólo nos es posible vivir en sociedad: algo «muy semejante al abovedado, que, debiendo desplomarse si unas piedras no sostuvieran a otras, se aguanta por este apoyo mutuo». La benevolencia nos prohibe ser altaneros y ásperos, nos enseña que un hombre no debe servirse abusivamente de otro hombre, y nos invita a ser afables y serviciales en palabras, hechos y sentimientos.
En sus Pensamientos, el emperador Marco Aurelio nos confía que «hemos nacido para una tarea común, como los pies, como las manos, como los párpados, como las hileras de dientes superiores e inferiores. De modo que obrar unos contra otros va contra la naturaleza». Igual que nuestros cuerpos están formados por miembros diferentes, la sociedad está integrada por muchas personas diferentes, pero todas llamadas a una misma colaboración. Por eso, «a los hombres con los que te ha tocado vivir, estímalos, pero de verdad». Esta comprensión hacia todos debe llevarnos a pasar por alto lo molesto y desagradable, no con desprecio, sino con intención positiva: «Si puedes, corrígele con tu enseñanza; si no, recuerda que para ello se te ha dado la benevolencia. También los dioses son benevolentes con los incorregibles». Con resonancias socráticas, Marco Aurelio también dirá que «se ultraja a sí mismo el hombre que se irrita con otro, el que vuelve las espaldas o es hostil a alguien».
Voltaire, al finalizar su Tratado sobre la tolerancia, eleva una oración en la que pide a Dios que nos ayudemos unos a otros a soportar la carga de una existencia penosa y pasajera; que las pequeñas diversidades entre los vestidos que cubren nuestros débiles cuerpos, entre todas nuestras insuficientes lenguas, entre todos nuestros ridículos usos, entre todas nuestras imperfectas leyes, entre todas nuestras insensatas opiniones, no sean motivo de odio y de persecución.
En la misma estela de los grandes clásicos, el discurso final de Charles Chaplin en El Gran Dictador, es un canto a la tolerancia donde parece que oímos la vieja melodía de Confucio:
-Me gustaría ayudar a todo el mundo si fuese posible: a los judíos y a los gentiles, a los negros y a los blancos ( … ). La vida puede ser libre y bella, pero necesitamos humanidad antes que máquinas, bondad y dulzura antes que inteligencia ( … ). No tenemos ganas de odiarnos y despreciarnos: en este mundo hay sitio para todos ( … ). Luchemos por abolir las barreras entre las naciones, por terminar con la rapacidad, el odio y la intolerancia ( … ). Las nubes se disipan, el sol asoma, surgimos de las tinieblas a la luz, penetramos en un mundo nuevo, un mundo mejor, en el que los hombres vencerán su rapacidad, su odio y su brutalidad.
Las profecías de Confucio y de Charles Chaplin no se han cumplido. Al contrario:Naciones Unidas ha proclamado 1995 Año Internacional de la Tolerancia, después de medio siglo de Auschwitz e Hiroshima, porque se ha roto el consenso del «nunca más». La condición de toda «educación tras Auschwitz», propuesta por Theodor Adorno, ha fracasado. ¿«Nunca más» campos de concentración en Alemania cuando otros se han llenado en Bosnia? ¿«Nunca más» genocidios cuando el mundo sabe y tolera que mujeres, ancianos y niños hayan sido de nuevo vejados, torturados, violados o deportados en vagones de ganado?
Se ultraja a sí mismo el hombre que se irrita con otro, el que vuelve las espaldas o es hostil a alguien
En estos años de fervor tolerante apreciamos en la tolerancia tres patologías. Primera patología: el abuso de la palabra. Dicen los pedagogos que el grado de eficacia de un consejo paterno está en relación inversa al número de veces que se repite. La tolerancia también puede aburrir por saturación, devaluarse por tanta repetición y manoseo. La sensibilidad humana crece salvaje si no se cultiva, pero también puede estragarse por sobredosis. Además, en la tolerancia se cumple el refrán «del dicho al hecho hay un trecho». Es decir, si sólo hay declaración de buenas intenciones, sólo habrá palabrería ineficaz.
Segunda patología: la intolerancia enmascarada. Debajo de muchas exhibiciones de tolerancia se esconde la paradoja del «dime de qué presumes y te diré de qué careces». Voltaire se pasó media vida escribiendo sobre la tolerancia y avivando los odios contra judíos y cristianos. Se veía a sí mismo como patriarca de la tolerancia, pero su amigo, Diderot lo retrató como el Anticristo, y media Europa le rechazó por no ver en él más que el genio del odio. En una de sus perlas más conocidas asegura que si «Jesucristo necesitó doce apóstoles para propagar el Cristianismo, yo voy a demostrar que basta uno solo para destruirlo». Por último, en el deslizamiento de la tolerancia hacia elpermisivismo encontramos la tercera patología. Las consecuencias de este falseamiento son más graves en el ámbito de la educación escolar. Cuando en una tragedia de Eurípides se dijo que en materia de virtud lo mejor era mirar todo con indulgencia, Sócrates se puso en pie, interrumpió a los actores y dijo que le parecía ridículo consentir que se corrompiera así la educación.
Ayuda a Domicilio
La Comunidad de Madrid aprobó el pasado jueves en consejo de gobierno un gasto de 22 M€ para la prestación del servicio de ayuda a domicilio especializada, en 2013, a personas que tengan reconocida la situación de dependencia. El programa incluye entre otras actuaciones apoyo en la realización de actividades de la vida diaria, atención de las necesidades domésticas o del hogar y acompañamientos para visitas sanitarias. El gobierno atiende mediante este servicio a 22.407 madrileños, más de 2.000 personas más que en 2011.
Por otra parte, el ejecutivo madrileño acordó autorizar la contratación del servicio de limpieza en los centros sanitarios de Atención Primaria, dependientes del Servicio Madrileño de Salud, por un importe de 38,4 M€. La concentración de todos los centros de salud en un único concurso de limpieza , por un periodo de tres años, hasta finales de 2015, supondrá un ahorro para las arcas regionales de casi 12 M€, según explicó el consejero de presidencia, justicia y portavoz Salvador Victoria. La adjudicación del servicio, que se tramita a través de la junta de compras del Servicio Madrileño de Salud, se divide en cuatro lotes que incluyen un total de 293 centros de salud distribuidos por toda la región.