8 años cuidando de ti

8 años cuidando de ti

En nuestro 8º aniversario, quisimos compartir con todos vosotros la entrevista que realizamos a nuestro Director, en la cual nos muestra cuáles fueron sus metas, sus ilusiones, sus dificultades, y en general, todo el proceso por el cual ha llegado a cumplir Serdomas todos los años trabajando para usted.

Lo primero de todo, queremos felicitarte a tí y a todo tu equipo de trabajo por llegar hasta aquí en estos tiempos tan difíciles.

¿A qué se dedica actualmente SERDOMAS?

La actividad de Serdomas actualmente es la prestación de servicios de ayuda a domicilio en atención doméstica y atención personal, y a través de diversos acuerdos con partners de reconocida solvencia como Prosegur, Securibath, etc., dar un servicio integral a nuestros Usuarios para atender todas las necesidades en su hogar.

Independientemente y desde hace más de 4 años, venimos colaborando con ASALMA, en la impartición de cursos de formación de auxiliar de ayuda a domicilio, geriatría y alzhéimer, para los colectivos más desprotegidos; desempleados de larga duración, mujeres provenientes de violencia de género, inmigrantes, etc., así como colectivos en riesgo de exclusión social.

También desde primeros de enero de 2012, venimos prestando nuestros servicios como Agencia de Colocación Privada con ánimo de lucro (a través de medios electrónicos), colaborando con el SEPE.

¿Cuántas personas empezasteis en la empresa y cuantos sois?

En la empresa el 28 de Noviembre de 2004, comenzamos dos personas, y actualmente somos 15 empleados que venimos trabajando con un Organigrama horizontal.

¿Qué tipo de personas conforman la empresa?

En su inmensa mayoría un 90% son mujeres, y de la plantilla total el 85% son inmigrantes.

¿Cuántos puestos de trabajo habeís generado desde que empezó vuestra andadura?

Pues número exacto no te puedo decir pero sé que habrán sido más de 300 puestos de trabajo.

Realizáis procesos de selección de todos vuestros trabajadores, ¿También realizaís posteriormente el seguimiento de todos los casos?

En todos los casos para trabajar con nosotros, exigimos en primer lugar que su actividad a parte de profesional sea vocacional.

Cada persona antes de empezar a realizar cualquier trabajo debe tener una entrevista personal con nuestro departamento de RRHH, nos cumplimentan ficha con sus datos personales, formación realizada, experiencia profesional (con referencias que se puedan contrastar), así como la cumplimentación de fichas de actitud, test de conocimiento y psicotécnicos.

De forma mensual, unas veces de forma presencial en los domicilios y otras mediante llamada telefónica, realizamos un seguimiento tanto con el usuario como con el trabajador para valorar la correcta realización del servicio que se esté prestando.

Cuando se inicio la andadura, ¿que metas se han cumplido hasta hoy y cuales faltan por cumplir?

Estamos contentos con el desarrollo de nuestra actividad, si bien y debido a la crisis actual, de forma continua nos tenemos que reinventar en la consecución de los objetivos cuantitativos, ya que primero con la Publicación de La Ley de Dependencia, el incremento de servicios de ayuda a domicilio se incrementó en gran número, el cual con los recortes sociales actuales se ha visto mermado en gran medida, afectando a la solicitud de nuestros servicios; también se ha visto reducida la atención de los accidentados laborales de la Mutuas de Accidentes de Trabajo, sector con el que también venimos colaborando desde hace cuatro años.

En cuanto a la formación de los trabajadores y personas en situación de desempleo, a partir del segundo semestre de 2012 también se ha visto afectado, siendo casi nulos los cursos que hemos podido llevar a cabo desde esta fecha.

En fin que estamos desarrollando nuestra actividad principalmente encaminada a los Particulares, y a las Empresas, para ofrecerles nuestra colaboración en la conciliación de la vida familiar y laboral.

¿En qué os ha afectado la aplicación de la ley de dependencia?

Como hemos dicho anteriormente, la repercusión en nuestra actividad no ha sido significativa.

¿Se ha notado la nueva ley que empleadas de hogar en vuestro negocio?

Se ha incrementado el número de peticiones de clientes particulares, si bien se ha visto mermado en cuanto al número de horas prestadas por domicilio, por el incremento del desempleo.

¿Se nota la crisis del país en vuestro sector?

Sí que duda cabe, si bien el más afectado es el de Residencias de la Tercera Edad, ya que en muchos casos, las familias los sacan de las mismas, y los atienden los familiares en su propio domicilio.

De la amplitud de servicios que ofrecéis, ¿cual es vuestra “especialidad”?

La atención de nuestros mayores es nuestra razón de ser, por algo nos acreditamos como Centro de Servicios de Ayuda a Domicilio.

Imagino que además tiene que ver la zona donde instalamos nuestras oficinas: rodeados de barrios cómo Carabanchel, Aluche, La Latina, donde la población “mayor” ocupa un gran tanto por ciento, y por ello son los que mayor número de peticiones nos hacen; esta demanda, además de la preferencia que sentimos al trabajar con nuestros mayores.

He visto que también os dedicáis a la formación. Una vez que vuestros alumnos terminan el curso, ¿les recolocaís en los nuevos servicios que os surjan?

Por supuesto, son los primeros que procedemos a dar de alta en nuestra Empresa, ya que son personas que además de tener vocación, se han formado con nosotros en la competencia que más valoramos en nuestra cartera de servicios: ofrecemos una atención personificada a cada uno de los usuarios, no haciendo generalidades entre nuestros mayores, ya que cada usuario tiene una necesidad diferente.

¿Cómo se ver Serdomas dentro de 1 año?

Estamos realizando gestiones para licitar en los Centros de Día de la Comunidad de Madrid, ya que creemos que el servicio de ayuda a domicilio y la estancia en Centros de día van muy de la mano para el bienestar de las personas mayores, que tengan autonomía e independencia y que puedan seguir compartiendo su día a día con personas que están en su misma situación, sin tener que abandonar su domicilio.

En cuanto a nuestra labor formativa esperamos llevar a la práctica un ambicioso proyecto de Crear expectativas de Emprendimiento en las Aulas, a través de los alumnos de 4º. Y 5º. de Primaria, en colaboración con otros profesionales de la Economía Social.

8Aniversario

¿Las mujeres de vuelta al hogar?

Esto, parece ser, es lo que buscan las actuales políticas de salida a la crisis. Unas políticas que cuentan con un claro sesgo ideológico, tanto a nivel económico como social.

Y es que en la medida en que se recortan servicios básicos, como sanidad y educación, y prestaciones sociales diversas, como la Ley de Dependencia, hay todo un trabajo de cuidados, invisible pero necesario, que acaba volviendo a recaer, mayoritariamente, en las mujeres. El ataque frontal a un maltrecho Estado del Bienestar y la transferencia del coste de la crisis a los sectores populares, se sostiene sobre nuestras espaldas.

No en vano, el sistema capitalista se perpetúa, en buena medida, a partir del trabajo doméstico no asalariado, que realizamos sobre todo las mujeres en los hogares. Una cantidad de trabajo enorme, no remunerado, del que no se puede prescindir y del cual el capitalismo necesita para subsistir.

Al poco de llegar al gobierno, el PP anunció un recorte de 283 millones de euros en la ya muy anémica Ley de Dependencia, arrastrándola al borde de la desaparición. Una medida que, más allá de dejar a unas 250 mil personas sin ayuda y casi imposibilitar la incorporación de nuevos beneficiarios, aumentó la presión sobre las mujeres. Los cuidados que ya no son asumidos por la administración pública acaban recayendo en el ámbito privado, en el hogar y, en especial, en las madres e hijas de personas dependientes. El bienestar familiar se mantiene a costa de aumentar el trabajo doméstico.

Si observamos las cifras de las personas inactivas, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2010, el 96,4% que declararon no buscar trabajo por razones familiares (cuidar niños o niñas, adultos enfermos, personas discapacitadas, etc.) eran mujeres. Y en la medida en que éstas tenían descendientes, su tasa de ocupación disminuía. Sin hijas ni hijos, el empleo femenino se situaba en un 77% y con ellos en un 52%. Mientras, la tasa de ocupación masculina no se veía alterada por este hecho y en todo caso aumentaba si se tenían descendientes. Conclusión: la conciliación de la vida personal y laboral se lleva a cabo a costa de la exclusión laboral, la precariedad y/o a los ritmos de vida frenéticos e insostenibles de muchas mujeres.

Otras medidas tomadas por el gobierno como la congelación de las pensiones y la ampliación del período de cálculo de la cotización tienen también consecuencias muy negativas para nosotras. Una mayor presencia en la economía informal y, a menudo, una vida laboral intermitente, debido al cuidado de terceros, dificultan el poder sumar una cotización mínima.

Las mujeres encabezamos el ranking de los empleos mal pagados y socialmente desvalorizados. Del total de contratos a tiempo parcial, un 77,6% están en nuestras manos. Y la precariedad del empleo que fomenta, aún más, la última reforma laboral, no hace sino dificultar nuestra autonomía y conciliación personal y familiar. Asimismo, es importante señalar que ambos sexos no partimos en igualdad de condiciones en el mercado de trabajo. Las mujeres cobramos un 22% menos de media por año que nuestros compañeros, según la última Encuesta Anual de Estructura Salarial publicada en 2009 por el INE, y esta discriminación salarial crece cuando mayor es nuestro nivel de estudios.

Más allá de estos recortes en derechos sociales y laborales, enfrentamos una creciente ofensiva reaccionaria contra derechos sexuales y reproductivos. El  proyecto de reforma de la Ley del Aborto del PP, que pretende restringir aún más las condiciones, plazos y supuestos para abortar, y que nos hace retroceder años atrás en dichos derechos, es sólo la punta de lanza.

La tolerancia

La tolerancia

En un arrebato de optimismo, Confucio soñó con una época de tolerancia universal en la que los ancianos vivirían tranquilos sus últimos días; los niños crecerían sanos; los viudos, las viudas, los huérfanos, los desamparados, los débiles y los enfermos encontrarían amparo; los hombres tendrían trabajo, y las mujeres hogar; no harían falta cerraduras, pues no habría bandidos ni ladrones, y se dejarían abiertas las puertas exteriores. Esto se llamaría la gran comunidad.

El mundo sueña con la tolerancia desde que es mundo, quizá porque se trata de una conquista que brilla a la vez por su presencia y por su ausencia. Se ha dicho que la tolerancia es fácil de aplaudir, difícil de practicar, y muy difícil de explicar. Aparece como una noción escurridiza que, ya de entrada, presenta dos significados bien distintos: permitir el mal y respetar la diversidad. Su significado clásico ha sido «permitir el mal sin aprobarlo». ¿Qué tipo de mal? El que supone no respetar las reglas de juego que hacen posible la sociedad. Si algunos no respetan esas reglas comunes, la convivencia se deteriora y todos salen perdiendo. Por ello, quien ejerce la autoridad -el gobernante, el padre de familia, el profesor, el policía, el árbitro- está obligado a defender el cumplimiento de la norma común.

Defender una ley, una norma o costumbre, implica casi siempre no tolerar su incumplimiento. Pero hay situaciones que hacen aconsejable permitir la posición de fuera de juego y«hacer la vista gorda». Esas situaciones constituyen la justificación y el ámbito de la tolerancia entendida como permisión del mal. Hacer la vista gorda es un giro insuperable, porque expresa algo tan complejo como disimular sin disimular, darse y no darse por enterado. Esa es precisamente la primera acepción de tolerancia, prerrogativa del que tiene la sartén por el mango, que libremente modera el ejercido del poder.

Los clásicos llamaron clemencia a la tolerancia política. Séneca escribió el tratado De clementia para influir sobre un Nerón que empezaba a mostrar su cara intolerante. El filósofo estoico profundiza en la naturaleza del poder y presenta un verdadero programa de gobierno: el príncipe, corno alma que informa y vivifica el cuerpo del Estado, debe gobernar con una justicia atemperada por la clemencia, que es moderación y condescendencia del poderoso. En El mercader de VeneciaShakespeare hace un elogio insuperable de la clemencia: bendice al que la concede y al que la recibe; es el semblante más hermoso del poder, porque tiene su trono en los corazones de los reyes; sienta al monarca mejor que la corona, y es un atributo del mismo Dios. De forma parecida, Cervantes hace decir a don Quijote que se debe frenar el rigor de la ley, pues «no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo». Y da este sabio consejo a Sancho, Gobernador de la ínsula Barataria: «Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia».

Decidir cuándo y cómo conviene hacer la vista gorda es un arte difícil, que exige conocer a fondo la situación, evaluar lo que está en juego, sopesar los pros y los contras, anticipar las consecuencias, pedir consejo y tomar una decisión. Está en juego el propio prestigio de la autoridad, la posible interpretación de la tolerancia como debilidad o indiferencia, la creación de precedentes peligrosos. Por ello, el ejercicio de la tolerancia se ha considerado siempre como una manifestación muy difícil de prudencia en el arte de gobernar. Marco Aurelio reconoce que recibió de su antecesor, el emperador Antonino Pío, la experiencia para distinguir cuándo hay necesidad de apretar y cuándo de aflojar.

Hay una tolerancia propia del que exige sus derechos. La oposición de Gandhi al gobierno británico de la India no es visceral sino tolerante, fruto de una necesaria prudencia. En sus discursos repetirá incansable que, «dado que el mal sólo se mantiene por la violencia, es necesario abstenernos de toda violencia». Y que, «si respondemos con violencia, nuestros futuros líderes se habrán formado en una escuela de terrorismo». Además, «si respondemos ojo por ojo, lo único que conseguiremos será un país de ciegos».

¿Cuándo se debe tolerar algo? La respuesta genérica es: siempre que, de no hacerlo, se estime que ha de ser peor el remedio que la enfermedad. Se debe permitir un mal cuando se piense que impedirlo provocará un mal mayor o impedirá un bien superior. La tolerancia se aplica a la luz de la jerarquía de bienes. Ya en la Edad Media se sabia que «es propio del sabio legislador permitir las transgresiones menores para evitar las mayores». Pero la aplicación de este criterio no es nada fácil. Hay dos evidencias claras: que hay que ejercer la tolerancia, y que no todo puede tolerarse. Compaginar ambas evidencias es un arduo problema. ¿Deben tolerarse la producción y el tráfico de drogas, la producción y el tráfico de armas, la producción y el tráfico de productos radiactivos? ¿Es intolerante el Gobierno alemán cuando prohibe actos públicos de grupos neozazis? ¿Y el Gobierno francés cuando clausura dos periódicos musulmanes ligados al terrorismo argelino? ¿Son intolerantes las legislaciones que prohiben el aborto?

Todos los análisis realizados con ocasión del Año Internacional de la Tolerancia aprecian ladificultad de precisar su núcleo esencial: los límites entre lo tolerable y lo intolerable. John Locke, en su Carta sobre la tolerancia, asegura que «el magistrado no debe tolerar ningún dogma adverso y contrario a la sociedad humana o a las buenas costumbres necesarias para conservar la sociedad civil».

Un límite tan expreso como impreciso, pero quizá el único posible. Hoy lo traducimos por el respeto escrupuloso a losDerechos Humanos, pomposo nombre para un cajón de sastre donde también caben, si nos empeñamos, interpretaciones dispares.

Ante una realidad con tantas lecturas y conflictos como individuos, no queda más remedio que confiar a la ley el trazado de la frontera entre lo tolerable y lo intolerable. Y aceptar la interpretación del juez. En todo lo que la ley permite, hay que ser tolerante. En lo que la ley no permite, el juez y el gobernante pueden ejercer la tolerancia con prudencia. Pero hay leyes injustas que toleran la injusticia, y jueces y gobernantes que juegan con las leyes justas. En ese caso, mientras se espera y se lucha por tiempos mejores, conviene recordar que ya Platón consideraba la corrupción del gobernante como lo más desesperanzador que puede lamentarse en una sociedad. La violación de la justicia por el máximo responsable de protegerla no es una sorpresa para nadie, y sólo cabe evitarla si el gobernante es capaz de encarnar el consejo de Caro Baroja: «mientras no haya una conducta moral individual estrictamente limpia, todo lo demás son mandangas».

La segunda acepción de tolerancia es «respeto a la diversidad». Se trata de una actitud de consideración hacia la diferencia, de una disposición a admitir en los demás una manera de ser y de obrar distinta de la propia, de la aceptación del pluralismo. Ya no es permitir un mal sino aceptar puntos de vista diferentes y legítimos, ceder en un conflicto de intereses justos. Y como los conflictos y las violencias son la actualidad diaria, la tolerancia es un valor que necesaria y urgentemente hay que promover.

Ese respeto a la diferencia tiene un matiz pasivo y otro activo. La tolerancia pasiva equivaldría al «vive y deja vivir», y también a cierta indiferencia. En cambio, la tolerancia activa viene a significar solidaridad, una actitud positiva que se llamó desde antiguo benevolencia. Los hombres, dijo Séneca, deben estimarse como hermanos y conciudadanos, porque «el hombre es cosa sagrada para el hombre». Su propia naturaleza pide el respeto mutuo, porque «ella nos ha constituido parientes al engendrarnos de los mismos elementos y para un mismo fin». Séneca no se conforma con la indiferencia: «¿No derramar sangre humana? ¡Bien poco es no hacer daño a quien debemos favorecer!». Por naturaleza, «las manos han de estar dispuestas a ayudar», pues sólo nos es posible vivir en sociedad: algo «muy semejante al abovedado, que, debiendo desplomarse si unas piedras no sostuvieran a otras, se aguanta por este apoyo mutuo». La benevolencia nos prohibe ser altaneros y ásperos, nos enseña que un hombre no debe servirse abusivamente de otro hombre, y nos invita a ser afables y serviciales en palabras, hechos y sentimientos.

En sus Pensamientos, el emperador Marco Aurelio nos confía que «hemos nacido para una tarea común, como los pies, como las manos, como los párpados, como las hileras de dientes superiores e inferiores. De modo que obrar unos contra otros va contra la naturaleza». Igual que nuestros cuerpos están formados por miembros diferentes, la sociedad está integrada por muchas personas diferentes, pero todas llamadas a una misma colaboración. Por eso, «a los hombres con los que te ha tocado vivir, estímalos, pero de verdad». Esta comprensión hacia todos debe llevarnos a pasar por alto lo molesto y desagradable, no con desprecio, sino con intención positiva: «Si puedes, corrígele con tu enseñanza; si no, recuerda que para ello se te ha dado la benevolencia. También los dioses son benevolentes con los incorregibles». Con resonancias socráticas, Marco Aurelio también dirá que «se ultraja a sí mismo el hombre que se irrita con otro, el que vuelve las espaldas o es hostil a alguien».

Voltaire, al finalizar su Tratado sobre la tolerancia, eleva una oración en la que pide a Dios que nos ayudemos unos a otros a soportar la carga de una existencia penosa y pasajera; que las pequeñas diversidades entre los vestidos que cubren nuestros débiles cuerpos, entre todas nuestras insuficientes lenguas, entre todos nuestros ridículos usos, entre todas nuestras imperfectas leyes, entre todas nuestras insensatas opiniones, no sean motivo de odio y de persecución.

En la misma estela de los grandes clásicos, el discurso final de Charles Chaplin en El Gran Dictador, es un canto a la tolerancia donde parece que oímos la vieja melodía de Confucio:

-Me gustaría ayudar a todo el mundo si fuese posible: a los judíos y a los gentiles, a los negros y a los blancos ( … ). La vida puede ser libre y bella, pero necesitamos humanidad antes que máquinas, bondad y dulzura antes que inteligencia ( … ). No tenemos ganas de odiarnos y despreciarnos: en este mundo hay sitio para todos ( … ). Luchemos por abolir las barreras entre las naciones, por terminar con la rapacidad, el odio y la intolerancia ( … ). Las nubes se disipan, el sol asoma, surgimos de las tinieblas a la luz, penetramos en un mundo nuevo, un mundo mejor, en el que los hombres vencerán su rapacidad, su odio y su brutalidad.

Las profecías de Confucio y de Charles Chaplin no se han cumplido. Al contrario:Naciones Unidas ha proclamado 1995 Año Internacional de la Tolerancia, después de medio siglo de Auschwitz e Hiroshima, porque se ha roto el consenso del «nunca más». La condición de toda «educación tras Auschwitz», propuesta por Theodor Adorno, ha fracasado. ¿«Nunca más» campos de concentración en Alemania cuando otros se han llenado en Bosnia? ¿«Nunca más» genocidios cuando el mundo sabe y tolera que mujeres, ancianos y niños hayan sido de nuevo vejados, torturados, violados o deportados en vagones de ganado?

Se ultraja a sí mismo el hombre que se irrita con otro, el que vuelve las espaldas o es hostil a alguien

En estos años de fervor tolerante apreciamos en la tolerancia tres patologías. Primera patología: el abuso de la palabra. Dicen los pedagogos que el grado de eficacia de un consejo paterno está en relación inversa al número de veces que se repite. La tolerancia también puede aburrir por saturación, devaluarse por tanta repetición y manoseo. La sensibilidad humana crece salvaje si no se cultiva, pero también puede estragarse por sobredosis. Además, en la tolerancia se cumple el refrán «del dicho al hecho hay un trecho». Es decir, si sólo hay declaración de buenas intenciones, sólo habrá palabrería ineficaz.

Segunda patología: la intolerancia enmascarada. Debajo de muchas exhibiciones de tolerancia se esconde la paradoja del «dime de qué presumes y te diré de qué careces». Voltaire se pasó media vida escribiendo sobre la tolerancia y avivando los odios contra judíos y cristianos. Se veía a sí mismo como patriarca de la tolerancia, pero su amigo, Diderot lo retrató como el Anticristo, y media Europa le rechazó por no ver en él más que el genio del odio. En una de sus perlas más conocidas asegura que si «Jesucristo necesitó doce apóstoles para propagar el Cristianismo, yo voy a demostrar que basta uno solo para destruirlo». Por último, en el deslizamiento de la tolerancia hacia elpermisivismo encontramos la tercera patología. Las consecuencias de este falseamiento son más graves en el ámbito de la educación escolar. Cuando en una tragedia de Eurípides se dijo que en materia de virtud lo mejor era mirar todo con indulgencia, Sócrates se puso en pie, interrumpió a los actores y dijo que le parecía ridículo consentir que se corrompiera así la educación.

La CAM autoriza un gasto de 22 M en SAD para dependientes

La CAM autoriza un gasto de 22 M en SAD para dependientes

La Comunidad de Madrid aprobó el pasado jueves en consejo de gobierno un gasto de 22 M€ para la prestación del servicio de ayuda a domicilio especializada, en 2013, a personas que tengan reconocida la situación de dependencia. El programa incluye entre otras actuaciones apoyo en la realización de actividades de la vida diaria, atención de las necesidades domésticas o del hogar y acompañamientos para visitas sanitarias. El gobierno atiende mediante este servicio a 22.407 madrileños, más de 2.000 personas más que en 2011.

Por otra parte, el ejecutivo madrileño acordó autorizar la contratación del servicio de limpieza en los centros sanitarios de Atención Primaria, dependientes del Servicio Madrileño de Salud, por un importe de 38,4 M€. La concentración de todos los centros de salud en un único concurso de limpieza , por un periodo de tres años, hasta finales de 2015, supondrá un ahorro para las arcas regionales de casi 12 M€, según explicó el consejero de presidencia, justicia y portavoz Salvador Victoria. La adjudicación del servicio, que se tramita a través de la junta de compras del Servicio Madrileño de Salud, se divide en cuatro lotes que incluyen un total de 293 centros de salud distribuidos por toda la región.

Diabetes

Diabetes

¿Qué es la diabetes?

La diabetes es una enfermedad crónica que aparece debido a que el páncreas no fabrica la cantidad de insulina que el cuerpo humano necesita, o bien la fabrica de una calidad inferior. La insulina, una hormona producida por el páncreas, es la principal sustancia responsable del mantenimiento de los valores adecuados de azúcar en sangre. Permite que la glucosa sea transportada al interior de las células, de modo que éstas produzcan energía o almacenen la glucosa hasta que su utilización sea necesaria. Cuando falla, origina un aumento excesivo del azúcar que contiene la sangre (hiperglucemia). De hecho, el nombre científico de la enfermedad es diabetes mellitus, que significa «miel».

Causas

La diabetes afecta al 6% de la población. Las posibilidades de contraerla aumentan a medida que una persona se hace mayor, de modo que por encima de los setenta años la padece alrededor del 15% de las personas. Es esencial educar a los pacientes para que controlen su diabetes de forma adecuada, ya que puede acarrear otras enfermedades tanto o más importantes que la propia diabetes: enfermedades cardiovasculares, neurológicas, retinopatía (afección ocular que puede conducir a la ceguera) o nefropatía (enfermedad del riñón). El momento de aparición de la enfermedad, así como las causas y síntomas que presentan los pacientes, dependen del tipo de diabetes de que se trate.

  • Diabetes tipo 1. Las edades más frecuentes en las que aparece son la infancia, la adolescencia y los primeros años de la vida adulta. Acostumbra a presentarse de forma brusca, y muchas veces independientemente de que existan antecedentes familiares. Se debe a la destrucción progresiva de las células del páncreas, que son las que producen insulina. Ésta tiene que administrarse artificialmente desde el principio de la enfermedad. Sus síntomas particulares son el aumento de la necesidad de beber y de la cantidad de orina, la sensación de cansancio y la pérdida de peso.
  • Diabetes tipo 2. Se presenta generalmente en edades más avanzadas y es unas diez veces mas frecuente que la anterior. Por regla general, se da la circunstancia de que también la sufren o la han sufrido otras personas de la familia. Se origina debido a una producción de insulina escasa, junto con el aprovechamiento insuficiente de dicha sustancia por parte de la célula. Según qué defecto de los dos predomine, al paciente se le habrá de tratar con pastillas antidiabéticas o con insulina (o con una combinación de ambas). No acostumbra a presentar ningún tipo de molestia ni síntoma específico, por lo que puede pasar desapercibida para la persona afectada durante mucho tiempo.
  • Diabetes gestacional. Se considera una diabetes ocasional. Se puede controlar igual que los otros tipos de diabetes. Durante el embarazo la insulina aumenta para incrementar las reservas de energía. A veces, este aumento no se produce y puede originar una diabetes por embarazo. Tampoco tiene síntomas y la detección se realiza casi siempre tras el análisis rutinario a que se someten todas las embarazadas a partir de las 24 semanas de gestación.

Síntomas de la diabetes

Entre los principales síntomas de la diabetes se incluyen:

  • Frecuencia en orinar (fenómeno de la «cama mojada» en los niños).
  • Hambre inusual.
  • Sed excesiva.
  • Debilidad y cansancio.
  • Pérdida de peso.
  • Irritabilidad y cambios de ánimo.
  • Sensación de malestar en el estómago y vómitos.
  • Infecciones frecuentes.
  • Vista nublada.
  • Cortaduras y rasguños que no se curan, o que se curan muy lentamente.
  • Picazón o entumecimiento en las manos o los pies.
  • Infecciones recurrentes en la piel, la encía o la vejiga.
  • Además se encuentran elevados niveles de azúcar en la sangre y en la orina

Prevención

Para la diabetes tipo 1 no existe ningún método eficaz por el momento. En cambio, está comprobado que la de tipo 2, que es la que aparece con más frecuencia, al estar relacionada con la obesidad se puede tratar de evitar en gran medida adoptando unos hábitos de vida saludables:

  • Evitando el sobrepeso y la obesidad.
  • Realizando ejercicio físico de forma regular. – Abandonando el tabaco y las bebidas alcohólicas.
  • Siguiendo una dieta alimentaria sana. Para prevenir las hipoglucemias, los diabéticos deben tener en cuenta lo siguiente:
    • Ajustar las dosis de los medicamentos a sus necesidades reales.
    • Mantener un horario de comidas regular en la medida de lo posible;
    • Tomar cantidades moderadas de hidratos de carbono antes de realizar ejercicios extraordinarios;
    • Llevar siempre azúcar consigo. En cuanto aparezcan los primeros signos de hipoglucemia, hay que tomar azúcar (2 o 3 terrones), galletas (de 3 a 5 unidades) o beber un vaso (150 ml) de alguna bebida que contenga hidratos de carbono de absorción rápida (zumos de frutas, cola, etc.). Los síntomas suelen pasar en 5 o 10 minutos. Si la hipoglucemia es grave o la persona pierde la conciencia, es necesario inyectarle una ampolla de glucagón por vía subcutánea (igual que la insulina) o intramuscular (en la nalga). El glucagón moviliza las reservas de glucosa del organismo y hace efecto en unos 10 minutos. Si no hay recuperación, el afectado debe recibir asistencia médica inmediata.

Tipos

Diabetes Mellitus tipo 1 mediada por procesos autoinmunes:

  • Está causada por la destrucción autoinmune de las células del páncreas.
  • Representa la mayoría de los casos de diabetes mellitus tipo 1.
  • Lo normal es que aparezca en niños o adultos jóvenes, pero también puede darse en otras edades.
  • Suele comenzar de forma brusca.
  • Los factores de riesgo no están bien definidos, pero se sabe que están implicados en su aparición factores genéticos, autoinmunes y ambientales.
  • Habitualmente el peso es normal o por debajo de lo normal, aunque la presencia de obesidad no es incompatible con el diagnóstico.
  • Los pacientes son propensos a sufrir otras alteraciones del sistema inmunitario.

Diabetes Mellitus tipo 1 idiopática:

  • Se desconoce la causa que la provoca. Sólo pertenece a esta categoría una minoría de pacientes con diabetes tipo 1, la mayoría de origen africano y asiático.
  • Existe un importante factor hereditario y no se dan alteraciones del sistema inmunitario.
  • En los pacientes, la necesidad de insulina puede aparecer y desaparecer.

Diabetes Mellitus tipo 2:

  • Aunque puede aparecer a cualquier edad, es habitual que comience en la edad adulta, después de los 40 años.
  • Se caracteriza por la resistencia a la insulina y usualmente se asocia a un déficit relativo de producción de esta sustancia por el páncreas.
  • La obesidad está presente en el 80 por ciento de los pacientes.
  • El riesgo de desarrollar esta forma de diabetes aumenta con la edad, el peso y la falta de actividad física. Es más frecuente en mujeres con antecedentes de diabetes gestacional y en individuos con hipertensión o trastornos en el metabolismo de la grasas.
  • Representa el 90-95 por ciento del total de casos de diabetes mellitus.
  • Los pacientes no precisan insulina, aunque pueden requerirla para conseguir controlar el nivel de glucosa.
  • Está frecuentemente asociada con una fuerte predisposición genética, aunque este factor es complejo y no está claramente definido.

Diabetes gestacional:

  • Comienza o se diagnostica por vez primera durante el embarazo.
  • Aparece en entre un 2 y un 5 por ciento de los procesos de gestación.
  • Habitualmente, la paciente recobra el estado de normalidad tras el parto.
  • Las mujeres con diabetes gestacional tienen, a corto, medio o largo plazo, mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
  • Los factores de riesgo para la diabetes gestacional son la obesidad y los antecedentes familiares.

Otros tipos de diabetes:

Existen otros tipos de diabetes originados por un mal funcionamiento de las células del páncreas o de la insulina que éstas fabrican, por problemas de metabolismo, etc. Muchas veces estas disfunciones están causadas por defectos genéticos, drogas, infecciones u otras enfermedades.

Diagnóstico

Se establece el diagnóstico de diabetes cuando una persona tiene valores anormalmente elevados de azúcar en la sangre. A menudo se controlan los valores de azúcar en la sangre durante un examen anual de rutina o durante una exploración clínica que se realiza antes de la incorporación a un nuevo empleo o de la práctica de un deporte. También pueden realizarse análisis para determinar la posible causa de síntomas como aumento de la sed, la micción o el hambre, o si existen factores de riesgo característicos como antecedentes familiares de diabetes, obesidad, infecciones frecuentes o cualquier otra complicación asociada con la diabetes.

Para medir la concentración de azúcar en la sangre se obtiene una muestra de sangre del paciente, quien deberá estar en ayunas por lo menos 8 horas antes de la prueba, pudiéndose también obtener después de comer. Es normal cierto grado de elevación de los valores de azúcar en la sangre después de comer, pero incluso entonces los valores no deberían ser muy elevados. En las personas mayores de 65 años es mejor realizar la prueba en ayunas, dado que los ancianos tienen un mayor incremento de las concentraciones de azúcar en la sangre después de comer.

Hay otra clase de análisis de sangre, llamado prueba de tolerancia oral a la glucosa, que se realiza en ciertos casos, como cuando se sospecha que una mujer embarazada tiene diabetes gestacional. En esta prueba se obtiene una muestra de sangre en ayunas para medir el valor de azúcar y se suministra a la paciente una solución especial para beber, la cual contiene una cantidad estándar de glucosa. Durante las 2 o 3 horas siguientes se obtienen varias muestras de sangre.

Tratamientos de la diabetes mellitus

Se basa en tres pilares: dieta, ejercicio físico y medicación. Tiene como objetivo mantener los niveles de glucosa en sangre dentro de la normalidad para minimizar el riesgo de complicaciones asociadas a la enfermedad. En muchos pacientes con diabetes tipo II no sería necesaria la medicación si se controlase el exceso de peso y se llevase a cabo un programa de ejercicio físico regularmente. Sin embargo, es necesario con frecuencia una terapia sustitutiva con insulina o la toma de fármacos hipoglucemiantes por vía oral.

  • Fármacos hipoglucemiantes orales. Se prescriben a personas con diabetes tipo II que no consiguen descender la concentración de azúcar en sangre a través de la dieta y la actividad física, pero no son eficaces en personas con diabetes tipo I.
  • Tratamiento con insulina. En pacientes con diabetes tipo I es necesario la administración exógena de insulina ya que el páncreas es incapaz de producir esta hormona. También es requerida en diabetes tipo II si la dieta, el ejercicio y la medicación oral no consiguen controlar los niveles de glucosa en sangre. La insulina se administra a través de inyecciones en la grasa existente debajo de la piel del brazo, ya que si se tomase por vía oral sería destruida en aparato digestivo antes de pasar al flujo sanguíneo. Las necesidades de insulina varían en función de los alimentos que se ingieren y de la actividad física que se realiza. Las personas que siguen una dieta estable y una actividad física regular varían poco sus dosis de insulina. Sin embargo, cualquier cambio en la dieta habitual o la realización de algún deporte exigen modificaciones de las pautas de insulina. La insulina puede inyectarse a través de distintos dispositivos:
  • Jeringuillas tradicionales, de un solo uso, graduadas en unidades internacionales (de 0 a 40).
  • Plumas para inyección de insulina. Son aparatos con forma de pluma que tienen en su interior un cartucho que contiene la insulina. El cartucho se cambia cuando la insulina se acaba, pero la pluma se sigue utilizando.
  • Jeringas precargadas. Son dispositivos similares a las plumas, pero previamente cargados de insulina. Una vez que se acaba la insulina se tira toda la jeringa. El nivel de glucosa en sangre depende de la zona del cuerpo en que se inyecta la insulina. Es aconsejable que se introduzca a través del abdomen, los brazos o muslos. Penetra más rápidamente si se inyecta en el abdomen. Se recomienda inyectar siempre en la misma zona, aunque desplazando unos dos centímetros el punto de inyección de una vez a otra. Hay que evitar las inyecciones en los pliegues de la piel, la línea media del abdomen y el área de la ingle y el ombligo.
Amos de casa: el nuevo rol del hombre con mujer trabajadora

Amos de casa: el nuevo rol del hombre con mujer trabajadora

En la incorporación de la mujer al mercado laboral, muchos son los hombres que han ocupado la tarea del hogar como amos de casa. A pesar de la lucha de las mujeres durante décadas por conseguir la igualdad, el hombre y la mujer siguen desempeñando dentro de la familia roles bien diferentes y delimitados. Los cambios se van produciendo tímidamente y, en muchos casos, esos cambios se traducen en la aparición de las denominadas supermujeres, mujeres que salen a trabajar igual que sus maridos, pero que cuando vuelven a casa recae sobre ellas el papel de ama de casa y de madre a tiempo completo. ¿Cuál es la función del hombre en este universo familiar?

El papel del hombre

Sabemos lo difícil que es cambiar los patrones de una sociedad patriarcal que se ha impuesto durante milenios. Tradicionalmente el hombre es el cabeza de familia, el que consigue los recursos para el hogar donde la mujer los administra de la mejor forma posible buscando el bienestar común de toda la familia. Esta imagen familiar que parece un tanto anticuada resulta que no lo es tanto. El único cambio que se ha producido es la incorporación de la mujer al mundo laboral. Pero son las mujeres las que siguen teniendo la responsabilidad de llevar a sus hijos al médico, en detrimento de su trabajo, y no los hombres. Son las mujeres las que siguen pidiendo una reducción de jornada laboral para hacerse cargo de sus hijos en sus primeros años de vida, y no los hombres. Son las mujeres las que siguen ocupándose de las tareas del hogar por mucho que algunos hombres se jacten de que «ayudan» en casa.

La lista de ejemplos donde vemos al hombre como sustentador principal de los recursos materiales familiares es interminable, pero últimamente estamos viendo un cambio importante que está dejando al hombre desorientado.

El nuevo hombre

 Lamentablemente este cambio del que hablamos no se ha conseguido gracias al esfuerzo y la lucha de las mujeres por la igualdad entre géneros. La crisis, una vez más, es la que ha irrumpido hasta el fondo de la estructura familiar y está removiendo los estándares sociales. El aumento de los parados de larga duración entre los hombres con cargas familiares está favoreciendo la aparición de un nuevo tipo de hombre. El hombre que tiene que quedarse en casa ocupándose de las tareas del hogar e implicándose al máximo en el cuidado de sus hijos mientras su mujer es la única proveedora de recursos económicos.

Este cambio radical en los roles de la pareja está afectando de forma negativa al hombre, que ve mermada su autoestima en el momento en que deja de ser el sustento económico de la familia. Algo que dice mucho del escaso valor que la sociedad ha atribuido a la tradicional ama de casa. Las mujeres, en cambio, nos tomamos este cambio de roles menos a la tremenda siendo, como somos, conscientes de la importancia familiar que tiene quien se ocupa de organizar y administrar la casa y cuidar de los niños.

Sin embargo, no es un papel fácil de asumir para los hombres que ven desaparecer su rol tradicional provocando con ello un impacto psicológico difícil de superar. No nos queda más que esperar para descubrir qué nos depara el final de esta crisis en cuanto a transformaciones sociales, y si conseguimos aprovechar lo que de oportunidad tiene cualquier crisis, tal vez consigamos de una vez por todas la equiparación de responsabilidades familiares entre el hombre y la mujer.