Un lujo en la tercera edad

Un lujo en la tercera edad

Disfrutar de Ocio y tiempo libre:

Cuando llegamos a la vejez, muchas personas mayores no saben cómo ocupar el tiempo  libre que antes ocupaban con el trabajo. Algunas personas no están motivadas para el ocio, otras tienen  un gran desconocimiento sobre lo que es el ocio y las innumerables  actividades que se pueden llevar a cabo.

¡Aprovecha tu tiempo libre!

El ocio puede ser entendido como un tiempo libre fuera de las obligaciones futuras, cómo elegir una actividad libremente que produzca diversión, bienestar, relajación y/o descanso.

La satisfacción personal que se obtiene realizando actividades de tiempo libre, va a ser determinante para su posterior participación en dicha actividad. Si al realizar actividad de ocio, la persona obtiene gran satisfacción, es probable que se implique cada vez más en dicha actividad.

Beneficios que se obtiene en la tercera edad

Favorece la interacción y las relaciones sociales y mejora la autoestima.

La implicación en cualquier actividad hace que la persona mantenga redes de relación con diferentes grupos y conozca gente nueva. Se produce una mejora en la capacidad para comunicarse integrarse con los demás.

Para ello es importante gozar de unos ingresos adecuados “pensión de jubilación” que nos haga poder disponer de nuestras necesidades básicas de la vida diaria de forma desahogada, pero si por cualquier circunstancia ello no fuera así, ahora contamos con algunas opciones alternativas que si carecemos de los mismos, como puede ser una pensión que no nos dé el margen para  disfrutar de la calidad de vida que nos merecemos, y que con los recortes sociales que se vienen produciendo no podemos acceder a ello, podemos tomar la opción de compartir vivienda, y para quien tenga interés y pueda informarse se puede dirigir para solicitar  información a la siguiente Web:  www.com-parte.es, dirigida por un excelente equipo de profesionales.

O si disponemos de nuestra vivienda en propiedad y libre de cargas;  el poder optar en la formalización en la constitución de un Usufructo sobre nuestro Inmueble, para lo que nos podemos dirigir al siguiente enlace  para solicitar información: www.gruporetiro.es, cuyos especialistas nos asesoraran en la operación más adecuada  a nuestras necesidades financieras y de acuerdo a nuestro perfil, con el que obtendríamos una renta vitalicia suficiente para disfrutar de la  CALIDAD DE VIDA QUE NOS MERECEMOS DESPUÉS DE TODA UNA VIDA TRABAJANDO y poder atender nuestras obligaciones y nuestras actividades básicas para la vida diaria.

Los alemanes se lanzan a compartir piso en la tercera edad

En Alemania cada vez más ancianos alquilan juntos, por estilo de vida pero también porque las pensiones ya no dan para subsistir.

Surgen nuevos modelos de negocio basados en los cuidados a la tercera edad fuera de las residencias, que son muy caras.

Getrud Troche va a cumplir 84 años dentro de nada y desde 2012 comparte piso con otros cuatro jubilados en Berlín. Troche, que un día fuera delineante en la construcción, hoy necesita una silla de ruedas para desplazarse y ha encontrado una nueva familia. «Me siento como en mi propia casa», asegura.

Para Getrud no fue fácil desprenderse de gran parte de los muebles y pertenencias que fue acumulando durante más de cinco décadas en su antigua vivienda en la otra punta de la ciudad. Pero ahora se alegra de haber tomado la decisión. «No me gustaría vivir en un asilo, donde lo documentan todo». La vida en un piso compartido le permite elegir el almuerzo o tener un horario propio. Una cierta independencia que ella valora.

Sin embargo, Gertrud no tenía muchas opciones. Después de fallecer su único hijo y de que apareciesen los problemas para caminar, no podría haberse quedado en su casa porque su pensión es muy reducida para mantener a una persona que la acompañase todo el día. Uno de los dos cuidadores que la atienden ahora, Sören Bergau, asegura que sí habría sido posible vivir sola, pero “no sería tan bonito como aquí”.

Tres veces al día, por ejemplo, llegarían a su casa para que Gertrud pudiese ir al retrete. El resto del tiempo le tocaría esperar. Gertrud, además, tiene que pagar una parte de los medicamentos que toma porque no es considerada una enferma crónica y le preocupa enfermar porque “cada día que pasas en el hospital hay que pagar 10 euros”.

Otro de los problemas es que, en todo caso, no habría podido tener un cuarto individual en un asilo. El coste de los cuidados para los jubilados y la reducción de su calidad hacen que cada vez más familias alemanas manden a sus dependientes a residencias en el extranjero; a Polonia, por ejemplo.

Nicole lo comprende. Ella es auxiliar en un geriátrico y tiene “diez minutos para levantar, lavar y dar el desayuno a cada persona”. Ella trabaja el doble de lo que dice su contrato laboral porque cree que es lo que merecen las personas. Al final gana unos 600 euros por una jornada completa. Y no es la única de sus compañeros.

Por esta razón, el defensor más conocido de esta nueva forma de alojamiento para la tercera edad, Henning Scherf, que durante diez años fue alcalde socialista de Bremen y que vive asimismo en un piso compartido, asegura que muchas de las 160.000 personas que en Alemania reciben cada año una sonda para alimentarse “no la necesitarían si hubiese tiempo y paciencia para darles la comida”. Algo que él afirma haber vivido en su domicilio actual.

Según el Ministerio de Salud alemán, las casas compartidas de ancianos “ofrecen la oportunidadde recibir ayuda junto a otros hombres y mujeres que viven en la misma situación vital, sin renunciar a la esfera privada y a la independencia”. El Gobierno tiene interés en promover este tipo de viviendas porque es más barato.

Y no sólo lo recomiendan, sino que lo premian: conceden una ayuda de 200 euros al mes por piso compartido y ofrecen una especie de préstamos estatales para adaptar la casa, que pueden ir pagando en función de sus ingresos. En el seguro de salud pueden solicitar hasta 2.500 euros por persona con un límite de 10.000 euros por casa.

Pero las obras a veces son mucho más caras. Un ascensor, una grúa para levantarlos de la cama, adaptar un cuarto de baño… Cada vez más inversores privados, como constructoras u organizaciones benéficas, invierten en la construcción de pisos que en el futuro sean pisos compartidos por jubilados. En la ciudad de Rummelsberg, en Baviera, por ejemplo, la organización de la iglesia evangélica Diakonie va a construir 110 casas de este tipo. Para ello han invertido 28 millones de euros y tienen previsto finalizarlas en 2015.

Una de las compañeras de piso de Gertrud es Jutta Klein, que padece un tipo de demencia. Su yerno Heiner Gödicker llega a visitarla. Vive dos casas más allá. “No podíamos dormir, era como volver a tener un bebé en casa”. Heiner explica que su familia probó diferentes residencias antes de dar con esta casa. “También hay casas compartidas como ésta en las que las personas no están bien atendidas porque quienes les cuidan sólo piensan en el dinero y ahorran en personal. Es muy triste”. Aquí, por ahora, la tratan muy bien.

Sören Bergau fue quien ideó este piso compartido. Había trabajado 12 años en asilos hasta que hace cuatro dejó su trabajo en uno de ellos y se convirtió en autónomo. Él trabaja para los habitantes de la casa, que son de forma privada quienes la alquilan. Ahora asegura que el negocio le marcha tan bien que está pensando en expandirse.

Prevención en personas mayores

Prevención en personas mayores

Resulta de vital importancia la prevención en personas mayores de 65 años. Los males crónicos se desarrollan de manera silenciosa y suelen ser detectados en grados avanzados. Es por ello que los chequeos clínicos resultan vitales. Esto incluye exámenes de sangre, pruebas oftalmológicas, odontológicas y hasta oncológicas. En caso de que la persona ya tenga alguna condición crónica, la revisión resulta más necesaria aún. Se recomienda acudir al médico cada tres meses.

Estado Emocional

La salud mental es un factor clave para el adulto mayor. Ser querido por los familiares, compartir con los amigos o sentirse útil para el mundo son factores que fortalecen la calidad de vida. Por el contrario, la depresión, la ansiedad y el estrés desatan diversas enfermedades. El entorno debe estar alerta a cualquier cambio de conducta.

Alimentación

Comer bien es un factor no negociable a esta edad. El dicho “eres lo que comes” se pone en mayor evidencia, sin duda. La dieta del adulto mayor debe procurar ser lo más sana posible. De hecho, si sufre de alguna condición especial, debe ser riguroso. Evitar el consumo de ‘chatarra’, bebidas alcohólicas, sal y azúcar en exceso.

Actividad física

Muchos creen que ser adulto implica abandonar el ejercicio. La Organización Mundial de la Salud sugiere que las personas mayores de 65 años realicen 150 minutos semanales de actividad física como mínimo.

Convivir con la artrosis

Convivir con la artrosis

Todo lo que se usa se acaba por desgastar, y el cuerpo humano no es menos, y aunque hay cosas que se sobrellevan algo mejor, la cosa se complica cuando de lo que hablamos es del desgaste que sufren los cartílagos que amortiguan y protegen los extremos de los huesos para favorecer el movimiento de la articulación… Es la ARTROSIS, que ya afecta ya al 28% de población global mayor de 60 años y en 2020 será, según la Organización Mundial de la Salud, la cuarta causa de discapacidad; De hecho es la enfermedad reumática más frecuente, especialmente entre personas de edad avanzada.

El síntoma principal es, claramente, el dolor, sin el cual el diagnóstico sólo sería posible por ‘mera casualidad’ a causa de alguna prueba radiológica indicada por cualquier otra causa. Sin embargo el dolor siempre aparece, ya que no hay que olvidar que el desgaste de los cartílagos que protegen las articulaciones hace que los dos huesos desnudos se rocen. Las articulaciones de rodillas, manos, cadera y columna vertebral son las más afectadas y el dolor es muy característico ya que, en el comienzo de la enfermedad, aparece al mover la articulación, aunque éste se hace presente también en reposo, especialmente el levantarse por las mañanas en una fase posterior.

[bctt tweet=»En 20120 la #artrosis será la cuarta causa de discapacidad»]

Otro síntoma característico es la deformación de la zona afectada, ya que los huesos sufren un crecimiento lateral y la formación de nódulos por la degeneración del cartílago que hace que la articulación se agrande y ensanche. Además pueden aparecer inflamaciones y edemas alrededor de la articulación dañada.

También un signo propio de la artrosis es el crujido que suele sonar al mover una articulación después de tenerla un rato en reposo.

Una vez que aparece la artrosis lo único que se puede hacer es seguir una serie de pautas para retardar, dilatar en el tiempo, el avance de la enfermedad, ya que por el momento no hay tratamiento que la cure. Es posible que si en nuestra familia ha habido casos de artrosis nosotros tengamos tendencia a padecerla, aunque su origen es más atribuible a no haber tratado adecuadamente lesiones por fracturas o traumatismos importantes, el sobrepeso de una persona obesa (resulta fatal para las rodillas), malas posturas o algún tipo de oficio en especial desempeñado durante un tiempo prolongado y, por supuesto, el paso de los años.

Sin embargo esto no quiere decir que debamos permanecer impasibles. Muy al contrario se deben de establecer en la vida diaria una serie de rutinas, de pautas que ayudarán a vivir con la artrosis con calidad de vida. Lo primero es precisamente eso, no pararnos y hacer ejercicio como nadar, caminatas, bicicleta y natación y ejercicios puntuales para cada articulación, aunque sin olvidar el reposo en los períodos en que aparece el dolor, pero hay que tener presente que si no nos ejercitamos disminuirá la movilidad y aumentará la dependencia. No hay que forzar las articulaciones ni hacer movimientos bruscos y tener cuidado, evitando mantener la misma postura o permanecer quieto de pie por tiempo prolongado. A la hora de dormir es aconsejable utilizar una cama plana con un colchón firmey para sentarnos utilizar sillas de respaldo recto donde caderas y rodillas mantengan una posición natural y los pies estén en contacto con el suelo. Evitar el exceso de peso, sobre todo si tenemos artrosis en las rodillas.

De forma periódica se pueden hacer baños de con agua bien caliente y sal marina antes de acostarse y los masajes con aceite de almendras o alcohol alcanforado y desde luego utilizar utensilios domésticos de mango ancho y poco peso, así como abrelatas eléctricos y herramientas similares que nos eviten esfuerzos.

En cuanto a las contraindicaciones, nada de subir escaleras, coger peso o subirnos a unos tacones.

Cómo llegar a centenario

Cómo llegar a centenario

Uno de los deseos de prácticamente todo el mundo es vivir muchos años, pero la longevidad no es siempre sinónimo de buena salud. Las enfermedades se suceden y se multiplican a medida que vamos sumando años a nuestro carné de identidad, pero es posible llegar a centenario con una salud bastante buena. Sólo hay que aprender a envejecer de una manera saludable.

La esperanza de vida en España es de 81,87 años de media según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), una cifra que aumenta hasta los 84,82 años en el caso de las mujeres y cae hasta los 78,87 años para los hombres. Seguro que muchos de nosotros firmaríamos ya mismo por llegar a soplar las velas de la tarta de nuestro octogésimo cumpleaños, pero hay un grupo de afortunados, algo más de 11.000 personas, que han llegado a la mítica cifra de los 100 años, el 85% de ellas son mujeres.

[bctt tweet=»El 85% de las personas que alcanzan la cifra de 100 años son mujeres»]

Sin embargo, la cantidad de vida no siempre se equipara con la calidad de vida. La lucha actual de los geriatras está precisamente en que el incremento de ambas cifras se desarrolle por un camino parejo, algo que, además en estos tiempos de crisis, ayudaría a las arcas del Estado, pues una vejez plagada de enfermedades es muy dura, pero también muy cara.

“Mantener la calidad de vida a medida que vamos envejeciendo es la mayor de las preocupaciones que tenemos los geriatras”, explica el Dr. Jaime Rodríguez, geriatra del Hospital Clínico de Madrid y vicesecretario de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).

Los gobiernos también están haciendo hincapié en la necesidad de reforzar la calidad de vida de nuestros mayores. Para ello, han decidido que 2012 sea el Año Europeo del Envejecimiento Activo y de la Solidaridad Intergeneracional. Las políticas intergeneracionales están bastante extendidas en algunos países europeos, pero, desde la administración, se pretende generalizar este concepto y exportarlo a todo el mundo. Por ejemplo, Alemania cuenta con más de 200 centros intergeneracionales, desde que se abriera el primero en 2003; se trata de un punto de encuentro entre las personas mayores y los jóvenes donde ambos aprenden uno del otro.

Salud mental para alcanzar el siglo

No sólo es importante cuidar el cuerpo para llegar con salud a los 100 años, sino también es vital cuidar la mente manteniéndola siempre activa, para lo que las relaciones sociales son una piedra angular. “Contar las cosas de uno y escuchar las de los demás mantiene el cerebro activo”. Recordar cosas, acudir a talleres, realizar juegos o tareas en equipo ayudará a las personas mayores a cuidar su mente.

El departamento de salud del Gobierno de Navarra nos da pistas más concretas sobre estos consejos, y explica que es fundamental que las personas mayores busquen actividades que estimulen la creatividad (pintura, talla de madera…), promuevan la comunicación (juegos de mesa, visitas de familiares…), mejoren la formación (conferencias, cursos…), distraigan y entretengan (ir al cine, a un concierto…), tengan la posibilidad de sorpresa o pequeña aventura (viajes, paseos por nuevos lugares…), sean saludables (gimnasia de mantenimiento, excursiones…) y que sean de utilidad colectiva (voluntariado, huertos urbanos, cuidado de familiares…).

Problemas de salud mental en los mayores no son sólo demencia senil o Alzheimer, también lo son patologías que se presentan a cualquier edad como la depresión o la ansiedad. En estos casos se recomienda “cuidar el estado de ánimo y pedir ayuda de un especialista en caso de precisarlo”.