La Herencia y la Enfermedad de Alzheimer

La Herencia y la Enfermedad de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer hereditaria (FAD) o el Alzheimer de aparición temprana, es una forma rara de la enfermedad, que afecta a menos del 10 por ciento de los pacientes con la enfermedad de Alzheimer. La FAD se desarrolla antes de los 65 años, y en personas tan jóvenes como de 35. Es causada por una de las tres mutaciones genéticas en los cromosomas 1, 14 y 21. Si incluso uno de estos genes mutados se hereda de un padre, la persona va a desarrollar casi siempre FAD. Todos los descendientes de la misma generación tienen una probabilidad de 50/50 en desarrollar FAD si uno de sus padres la tiene.

La mayoría de los casos de la enfermedad de Alzheimer son de aparición tardía, generalmente desarrollándose después de los 65 años. La enfermedad de Alzheimer de aparición tardía no tiene causa conocida y no muestra un obvio patrón de herencia. Sin embargo, en algunas familias, grupos de casos son vistos. A pesar de que no ha sido identificado un gene específico como la causa de la aparición tardía de la enfermedad de Alzheimer, los factores genéticos parecen desempeñar un papel en el desarrollo de esta forma de la enfermedad. El gene ApoE en el cromosoma 19 tiene tres formas de ApoE2, ApoE3 y ApoE4. Los estudios han demostrado que las personas que heredan la versión E4 del gene tienen más probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer de aparición tardía. Los científicos estiman que adicionalmente otros cuatro a siete genes influyen en el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer de aparición tardía. Dos de estos genes son el UBQLN1 y SORL1, que se encuentran en los cromosomas 9 y 11.

Los factores de riesgo genéticos por sí solos no son suficientes para provocar la enfermedad de Alzheimer de aparición tardía, por lo que los investigadores están explorando activamente la educación, la alimentación y el medio ambiente para aprender qué papel podrían desempeñar en el desarrollo de esta enfermedad.

 

Reflexiones para aprender a envejecer

Reflexiones para aprender a envejecer

Después de los 65 años comienza a vivirse una etapa de la vida que para muchos requiere de un aprendizaje para aceptar con alegría la edad dorada.

Para aprender a envejecer se requiere ante todo de una preparación interior ayudada por la sabiduría, prudencia y sentido de previsión que se ha adquirido en el paso por la vida.

Al llegar a los 70, es muy posible que los cambios físicos y emocionales se hagan más evidentes. Por ello es importante ser conciente de muchas de las cosas que sucederán y prepararse para aceptar todos estos cambios como hechos naturales de la vida.

Lo qué pasará cuando la vejez se asome:

Posiblemente llegará el momento en que me entenderán menos y entenderé menos a los demás. Con el tiempo se irán acentuando más las diferencias de edades.

Los adelantos científicos y tecnológicos conllevan grandes transformaciones.  Mis opiniones y juicios perderán peso. La credibilidad disminuirá y contaré menos para muchas personas.

Por fuerza de las circunstancias y por la vertiginosa carrera de la vida, cada año me iré quedando desactualizado.

Con el paso de los meses sufriré limitaciones físicas y funcionales. Disminuirá mi resistencia a las enfermedades; tendré lentitud e inseguridad para actuar y tomar decisiones y todo eso lo notarán los demás.

También llegará la disminución de mi capacidad mental e intelectual. Seré más lento para leer y entender, para asimilar y para aprender.Disminuirá mi  memoria y confundiré los acontecimientos, los tiempos y las personas.

Lo que tendré de evitar:

Tendré que poner todos los medios para no volverme caprichoso, exigente, intolerante y poco comprensivo. Evitaré ser impaciente y mal genio.

Igualmente evitaré ser quejumbroso, ‘cantaletoso’, irónico, gruñón y también me cuidaré de no repetir el mismo cuento todos los días.

También evitaré sentime inútil, incapaz, estorboso ni acabado. Más bien procuraré ser todo lo contrario.

No descuidaré mi comportamiento, mis modales, ni mi presentación personal.

Evitaré  ser absorbente, acaparador, absolutista, dogmático o dueño único de la verdad. Por el contrario, seré más comunicativo y escucharé más.

Lo que tendré que hacer:

Con prudencia y paciencia, mediante mi ejemplo y mi palabra, me dedicaré más a enseñar  las buenas costumbres, la práctica de las virtudes humanas, los buenos modales, la conducta intachable y todos los conocimientos necesarios para que sean mejores y más útiles a la sociedad.

Delegaré cada vez más en mis hijos y les transmitiré mis conocimientos y experiencias para que vayan asumiendo las responsabilidades en todo lo referente a nuestra familia.

En el momento oportuno –y mejor hacerlo pronto-, debo dar a mis hijos las indicaciones sobre el manejo de nuestros bienes y sobre su distribución y reparto. Haré la relación de los bienes y las deudas y las actualizaré cada 6 meses. Si es necesario, elaboraré un testamento.

Buscaré nuevas formas de ser útil a los demás porque sé que aún esperan mucho de mí y mi obligación es entregar hasta el fin lo mucho que he recibido para ponerlo al servicio de todos.

Es apenas natural ir disminuyendo en todo: en funcionalidad, en capacidad y en posibilidades físicas y mentales y por eso es lógico que continúe opacándome y que otros me reemplacen y tomen las riendas. Conviene pues que otros se luzcan y que uno desaparezca.

¿Qué síntomas ha notado usted con el paso de los años? ¿Cree que ha sabido envejecer? Déjenos sus comentarios y cuéntenos su situación.

Limpieza optima para el hogar

Limpieza optima para el hogar

Evidentemente, no es lo mismo limpiar el comedor que un baño o una cocina ya que no todas las estancias recogen el mismo tipo de suciedad ni poseen, por ejemplo, el mismo tipo de material en las paredes o los suelos, ni el mismo mobiliario.

Por ello, es necesario saber exactamente qué productos se deben emplear y cómo debe realizarse una limpieza a fondo de la mejor forma.

  • Para limpiar correctamente una habitación, se recomienda empezar por quitar el polvo por la parte superior de la misma, una vez que se han cerrado las ventanas -es recomendable tenerlas abiertas un rato para ventilar correctamente la estancia-. Deben limpiarse, por tanto, los techos y rincones, así como las persianas y los marcos de puertas y ventanas, con un trapo o, simplemente, con un plumero de calidad.
  • Para los muebles hay que emplear gamuzas suaves para no dañar el material, pero en función de si están realizados con madera, melanina, hierro forjado, etc. se pueden emplear productos más o menos agresivos para limpiar según qué tipo de manchas o marcas, y otros para mantener el acabado en perfecto estado durante más tiempo.
  • El baño es, probablemente, la estancia en la que más se debe cuidar el mantenimiento de la higiene, por lo que se recomienda utilizar productos efectivos contra los gérmenes, que pueden ser químicos –lejías y amoniacos- o más naturales como el jabón neutro, el bicarbonato sódico o el vinagre.
  • La cocina suele acumular más grasa que el resto de las estancias, por lo que se deben emplear productos antigrasa específicos o, en su defecto, aplicar vinagre o limón, que funcionan como potentes limpiadores, por ejemplo, en los hornos o los fogones.
  • Los suelos también pueden requerir cuidados especiales, sobre todo si se trata de parquets o azulejos más delicados. No obstante, suele ser suficiente con pasar la aspiradora una vez por semana y, para el mantenimiento del día a día, barrer o pasar una mopa especial con la que recoger la arenilla que se pueda acumular para evitar rozarla con el calzado y arañar el piso. Una vez barrido, conviene fregar al menos una vez a la semana, y emplear dos cubos para ello: uno con agua limpia para ir aclarando la fregona y otro con agua caliente y detergente –se le puede añadir algún producto especial que dé brillo- para completar la limpieza.
  • Por último, los cristales y espejos. Las opciones para mantenerlos como el primer día son diversas como, por ejemplo, la ya mencionada mezcla de agua y vinagre blanco –para desengrasar y dar brillo- a la que se puede añadir una parte de amoniaco. Aunque lo más importante para limpiarlos sin dejar restos es emplear una paño que no deje pelusas o un limpiacristales que disponga de goma en el extremo. También se pueden emplear papel de periódico humedecido con la mezcla correspondiente y secarlo con un paño de algodón natural.

 

El estres del cuidador

El estres del cuidador

El estres del cuidador es frecuente en cuidadores de Alzheimer. Puede ser abrumador para cuidar de un ser querido con Alzheimer u otras demencias, pero demasiado estrés puede ser perjudicial para ambos. Siga leyendo para conocer los síntomas y formas de evitar el agotamiento.

10 síntomas de estrés del cuidador

ElEstresCuidador

  1. La negación de la enfermedad y su efecto sobre la persona que ha sido diagnosticada. Sé que mamá va a mejorar.
  2. La ira de la persona con enfermedad de Alzheimer, la ira que no existe cura o la ira que la gente no entiende lo que está sucediendo. Si él me pide que una vez más voy a gritar!
  3. Aislamiento social de amigos y actividades que una vez que producían placer. No me importa estar en contacto con los vecinos más.
  4. La ansiedad sobre el futuro. ¿Qué sucede cuando se necesita más atención de lo que puedo ofrecer?
  5. Depresión que comienza a romper su espíritu y afecta su capacidad para enfrentar la situación. No me importa.
  6. El agotamiento que hace que sea casi imposible completar las tareas diarias necesarias. Estoy demasiado cansado para esto.
  7. Insomnio causado por una lista interminable de preocupaciones. ¿Y si ella se aleja de la casa o se cae y se hace daño a sí misma?
  8. La irritabilidad que lleva a cambios de humor y desencadena respuestas y acciones negativas. Déjame en paz!
  9. La falta de concentración que hace que sea difícil llevar a cabo tareas familiares. Estaba tan ocupado, se me olvidó que tenía una cita.
  10. Los problemas de salud que empiezan a pasar factura mental y física. No puedo recordar la última vez que me sentí bien.

Si usted experimenta alguno de estos síntomas de estrés en forma regular, le recomendamos hablar con su médico.

Consejos para manejar el estres como cuidador

  • Sepa cuáles son los recursos disponibles.
    Programas diurnos para adultos, asistencia a domicilio, enfermeras visitantes y entrega de comida son sólo algunos de los servicios que pueden ayudarle a gestionar las tareas diarias.
  • Obtenga ayuda
    Tratar de hacer todo por ti mismo te dejará exhausto. Busque el apoyo de familiares, amigos y cuidadores que pasan por experiencias similares. Dile a los demás exactamente lo que pueden hacer para ayudar.
  • Utilizar técnicas de relajación.
    Hay varias técnicas simples de relajación que pueden ayudar a aliviar el estrés. Prueba con más de una para averiguar cuál funciona mejor para usted. Las técnicas incluyen:

    • Visualización (mentalmente imaginando un lugar o situación que sea pacífica y tranquila)
    • La meditación (que puede ser tan sencillo como dedicar 15 minutos al día para dejar ir todos los pensamientos estresantes)
    • Ejercicios de respiración (disminuyendo su respiración y concentrarse en respirar profundamente)
    • La relajación muscular progresiva (apretar y luego relajar cada grupo muscular, a partir de un extremo de su cuerpo y su forma de trabajo hasta el otro extremo)
  • Póngase en movimiento.
    Actividad física – en cualquier forma – puede ayudar a reducir el estrés y mejorar el bienestar general. Incluso 10 minutos de ejercicio al día puede ayudar. Salga a dar un paseo. ¿Es una actividad que le encanta, como la jardinería o bailar?
  • Tómese un tiempo para usted mismo.
    Como cuidador, es difícil encontrar tiempo para ti mismo, pero mantenerse conectado con los amigos, la familia y las actividades que usted ama es importante para su bienestar. Incluso si es sólo 30 minutos a la semana, hacerse un bolsillo de tiempo sólo para ti.
  • Ser un cuidador formado.
    A medida que la enfermedad progresa, las nuevas habilidades de cuidado puede ser necesario. Existen seminarios para ayudar a comprender mejor y hacer frente a los comportamientos y cambios de personalidad que a menudo acompañan a la enfermedad de Alzheimer.
  • Cuide de si mismo.
    Visite a su médico con regularidad. Cuide su dieta, realice ejercicio y descanse lo suficiente. Asegurarse de que usted mantenga saludable le ayudará a ser un mejor cuidador.
¿Tengo Alzheimer?

¿Tengo Alzheimer?

Los olvidos leves y los retrasos de memoria son a menudo parte del proceso de envejecimiento normal. Las personas de mayor edad simplemente necesitan más tiempo para aprender un nuevo asunto o de recordar uno viejo. Todos tenemos dificultad ocasionalmente para recordar una palabra o el nombre de alguien; sin embargo, aquellos con la enfermedad de Alzheimer encuentran estos síntomas progresivos en frecuencia y gravedad. Todo el mundo, de vez en cuando olvida donde colocó las llaves de su automóvil, un individuo con la enfermedad de Alzheimer ni puede recordar el uso de las llaves. 

Ha habido interés reciente en una condición llamada deterioro cognitivo leve (MCI). Los individuos con MCI tienen dificultad en su memoria (por ejemplo, dificultad para recordar nombres y seguir conversaciones y pronunciado olvido), pero son capaces de realizar actividades de rutina diaria sin ayuda. La mayoría de las personas con MCI están con riesgo de un mayor deterioro cognitivo, por lo general causado por la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, aunque todos los pacientes que desarrollan algún tipo de demencia pasan por un período de MCI, no todos los pacientes que presentan MCI van a desarrollar la enfermedad de Alzheimer. 

Muchas condiciones pueden contribuir al desarrollo de problemas de memoria y demencia, la enfermedad de Alzheimer es sólo una de ellas. Una disminución en el funcionamiento intelectual que interfiere significativamente con las relaciones sociales normales y las actividades cotidianas es una característica de la demencia, de las cuales la enfermedad de Alzheimer es la forma más común. La enfermedad de Alzheimer y multi-infarto la demencia de infartos múltiples (una serie de pequeños derrames en el cerebro) causan la gran mayoría de las demencias en los ancianos. Otras causas posibles de síntomas de tipos de demencia incluyen infecciones, interacciones con otras drogas, un trastorno metabólico o nutricional, tumores cerebrales, depresión u otro desorden progresivo como la enfermedad de Parkinson. 

Si aumenta la pérdida de memoria en frecuencia o gravedad, hace una impresión en sus amigos y familiares, comienza a interferir con las actividades diarias (por ejemplo, tareas del trabajo, las interacciones sociales y tareas domésticas), busque asesoramiento profesional cualificado y la evaluación por un médico con amplio conocimiento, experiencia e interés en la demencia y problemas de memoria.

Artículos de limpieza para la cocina

Artículos de limpieza para la cocina

A la hora de limpiar cualquier estancia de la casa es imprescindible tener los productos adecuados, sobre todo si se trata de la cocina, ya que allí realizas multitud de actividades y es una de las partes de la casa que más se ensucia cada día. Además, hay que cuidar su limpieza en gran medida ya que lo que allí hacemos lo ingiere nuestro cuerpo, y si el ambiente no es saludable podemos coger cualquier tipo de enfermedad, así que hay que cumplir unas normas básicas de higiene, entre ellas:

  • Todos los elementos que utilices debes limpiarlos en cuanto termines, incluida la cocinilla o vitrocerámica y cualquier otro electrodoméstico que podamos utilizar.
  • Para fregar las placas o fogones debes contar con un producto lavavajillas, desengrasante o limpiador multiusos que tiene ambas propiedades. Si tu cocina es vitrocerámica elige un limpiador adecuado para esa superficie, ya que de lo contrario podrías rallarla y se te estropearía. Utiliza una lana de acero para los fogones, un estropajo normal para las placas y una balleta para las vitrocerámicas, para las cuales usaremos también una rasqueta cuando haya suciedad incrustada.
  • Para limpiar el interior del microondas no utilices productos abrasivos, con utilizar un trapo empapado en agua tibia será suficiente. Si tienes un horno deberás emplear también un producto quitagrasa.
  • Las encimeras deberás limpiarlas con agua y un limpiador multiusos.
  • Los platos, cubiertos y demás loza puedes fregarlos a mano o en un lavavajillas, para ambos casos deberás utilizar un producto específico. Si friegas a mano es recomendable que utilices guantes de goma y que seques los utensilios tras fregarlos, al menos los de madera, ya que pueden desarrollar moho si los guardas húmedos.
  • Para fregar el suelo de la cocina utiliza una fregona y un cubo en el que puedas escurrir. En cuanto a los productos, utiliza limpiador multiusos y un poco de lejía, todo mezclado con agua.
  • Previamente al fregado del suelo utiliza una escoba y un recogedor para eliminar cualquier suciedad.
  • Las paredes las puedes limpiar con un producto que contenga amoniaco o un desengrasante o lejía para las juntas de los azulejos.
  • Utiliza dos veces a la semana un desatascador líquido para los desagües y un limpiacristales para las ventanas.