Son los sentimientos de abrumo que presenta una persona cuando diariamente debe lidiar con la responsabilidad de estar al cuidado de una persona y se puede acompañar de ira e irritabilidad. Además puede experimentarse ansiedad por el  esfuerzo físico y mental, así como el consumo de los recursos económicos. Asimismo, puede involucrar dificultades en las relaciones con los otros miembros de la familia.

¿Cuáles son las metas del tratamiento?

  • Optimizar los cuidados. El rol de cuidador también tiene sus ventajas y está lleno de satisfacciones, hay que reencontrarse con esta parte olvidada y enfrentar las cargas físicas, emocionales y prácticas de una forma adecuada.
  • Obtener información. La condición de la persona que cuidamos, así como la evolución de sus necesidades y los retos que enfrentaremos en un futuro son herramientas para establecer un mejor plan de cuidados.
  • Establecer un plan de cuidados. Esto permite maximizar el uso de ayudas formales e informales con las que cuenta el adulto mayor y el cuidador principal.
  • Cuidar al cuidador. Tras someterse a tantos estresores, el cuidador principal queda vulnerable a serias enfermedades físicas y mentales, por lo que es prioridad cuidar al cuidador.
  • Resolver conflictos familiares. El establecer un cuidador principal trae diferentes disputas familiares: otorgar responsabilidades a cada parte, poner cuidado en los demás miembros de la familia, continuar los distintos roles que se desempañan en el hogar, entre muchos otros.