Actitud para cuidar a personas con demencia

Actitud para cuidar a personas con demencia

El hecho de que el cuidador adopte una actitud positiva y adecuada facilita la relación con el enfermo. Esta actitud puede reflejarse en una serie de comportamientos que comentamos a continuación:

  • Respetar las pequeñas cosas de cada día, puesto que para el enfermo pueden ser muy importantes (su intimidad en el baño o al desnudarse), no hablar de él ante otras personas, respetar sus creencias, sus costumbres y sus gustos…
  • Expresar los sentimientos de aprecio con palabras afectuosas y con caricias; estimularle para que demuestre su afecto; se receptivo ante cualquier forma de expresión. Es conveniente mantener el sentido del humor, ya que en muchos casos aún es capaz de reir, y eso le beneficia.
  • Sentir empatía, es decir, intentar entender sus emociones y sentimientos.
  • Ser comprensivos y tolerantes, no regañarlos nunca, no avergonzarlos delante de otras personas ni realizar comentarios negativos. Debemos tener en cuenta el gran esfuerzo que tienen que hacer para entendernos debido a las propias limitaciones.
  • Ser flexibles, es decir, ser capaces de adaptarse a las necesidades y al ritmo de los enfermos, así como aceptar los cambios de papel. La flexibilidad, la adaptabilidad y la imaginación son instrumentos adecuados para afrontar situaciones de cambio.
  • Dejarles todo el tiempo que necesiten para que hagan las cosas por sí mismos: animarles si encuentran dificultades y no precipitarnos nunca a solucionarles los problemas. Es preciso ayudarles sólo en el caso de que no puedan resolver las situaciones por sí mismos.
  • Agradecerles lo que hacen, no regañarles ni exigirles lo que no pueden hacer, planificar la realización de actividades útiles, no sobrecargarlos y hacer pausas para descansar.
  • Velar por la seguridad en todo momento: evitar ir a lugares peligrosos, mantener fuera de su alcance los productos tóxicos y las medicinas.
  • La manera de ofrecerles una actividad, es crucial para que la acepten. A veces puede ser útil enfocarlo como un trabajo, pedirles que nos ayuden. Hay que explicarles lo que se va a hacer y hacerles propuestas, no imposiciones.
  • No debemos obligarles a hacer algo en concreto si no quieren, sino distraerlos, cambiar de actividad o hacerla más corta y sencilla, o incluso dejarla para otro día. Es necesario suprimir las actividades que ya no pueden hacer y mantener sólo aquellas que saben hacer. Hay que permitirles que hagan lo que les salga espontáneamente.

La tecnología táctil rompe la brecha generacional

La tecnología táctil rompe la brecha generacional

Un estudio de TIC y mayores muestra unos resultados realmente alentadores para el uso de los nuevos dispositivos móviles entre los españoles con más edad: cerca del 93% de las personas mayores de entre 56 y 66 años usan un dispositivo móvil, mientras que entre los 66 y 77 el porcentaje baja a 90%. ¿Las razones? pueden ser muchas pero hay un dato innegable: los dispositivos móviles son de manipulación directa y, por tanto, de uso natural.

Aunque nos hemos acostumbrado a utilizar el menú del ordenador y el ratón, se trata en realidad de un lenguaje artificial que hemos creado para comunicarnos con los ordenadores. Sin embargo, los nuevos dispositivos móviles logran un auténtico human-computer interacting gracias a las pantallas táctiles. Ese acercamiento natural a las máquinas se aprecia especialmente en niños y personas mayores, que utilizan los dispositivos móviles con una facilidad muy superior al uso que dan a un ordenador. Menos botones, menos descargas de programas y una reacción directa a lo que marca el dedo.

Así, el sector mayor de nuestra sociedad ha empezado a disfrutar de aplicaciones y programas en smartphones y sobre todo en tabletas especialmente diseñadas para ellos. Focalizadas en ayuda médica, desarrollo de memoria o en hacer compañía, todas estas aplicaciones tienen un mismo objetivo: hacer la vida más fácil y feliz de nuestros mayores.

En resumen, pasar más tiempo en el mundo digital, podría ayudar a los adultos mayores a tener una vida más feliz en el mundo real.

Cuidadores de personas con la enfermedad de Alzheimer

Estimado Cuidador,

Mi nombre es Frank Broyles, Director Atlético de los Razorbacks para la Universidad de Arkansas.

Cuando mi esposa Bárbara fue diagnosticada con la enfermedad de Alzheimer, yo no sabía mucho sobre la enfermedad ni el impacto que ésta tendría en nuestras vidas. Lo que sí sabía era que la enfermedad de Alzheimer no iba a destruir nuestro amor de toda nuestra vida. Nuestra familia se unió y tomamos la decisión de concentrarnos en lo que teníamos en lugar de lo que no teníamos. Decidimos celebrar nuestro “hoy” y nuestras  memorias, haciendo de cada día el mejor, viviendo sin arrepentimientos. Como tantas otras personas, vivimos momentos de dolor. También  vivimos momentos felices, que siempre recordaremos.

Notará que la información en este libro está organizada muy a la manera en que lo estaría el libro de estrategias de un entrenador. Esto se debe a que mi estrategia frente a la enfermedad de Alzheimer fue similar a que tomaría frente a un oponente en el campo de juego, con un plan de jugadas sólidas y un equipo dedicado.

Yo tenía muchas preguntas y dediqué mucho tiempo a buscar respuestas antes de crear «mi estrategia de juego». Todo lo que yo aprendí está contenido en este libro de estrategia de juego.

El mejor consejo que le puedo dar es apreciar cada día y vivirlo plenamente. Atesore el tiempo que tienen juntos y, quizás lo más importante, aménse. Espero que encuentre paz al saber que todavía es posible vivir y amar cuando un ser amado vive con la enfermedad del Alzheimer.

Manual para cuidadores de personas con la enfermedad de #Alzheimer

 

Empleadas de hogar en Madrid. La ley no consigue aflorar la economía sumergida

Después de pasar como un trabajo invisible durante décadas, el servicio doméstico ha cobrado cierto protagonismo en lo últimos años debido a los importantes cambios legislativos introducidos en el sector. Con la aprobación de la Ley 27/2011, sobre actualización, adecuación y modernización del Sistema de Seguridad Social, desde el 1 de enero de 2012 el Régimen Especial de la Seguridad Social de los Empleados de Hogar ha quedado integrado en el Régimen General de la Seguridad Social, mediante el establecimiento de un sistema especial para estos trabajadores. Para la consecución de esta integración, se ha optado por un proceso de integración lento y paulatino que no culminará hasta el 31 de diciembre de 2018.

Mediante esta Ley, el cabeza de familia será el obligado a solicitar la afiliación, el alta y la baja del empleado de hogar que contrate. Además, ingresará en la Tesorería General de la Seguridad Social su propia aportación y la del empleado de hogar, en contraposición con la situación contemplada en la normativa anterior. Por otro lado, la citada Ley presenta peculiaridades en relación a la determinación de las bases de cotización, con una escala de bases fijas en función de la retribución mensual percibida por el empleado doméstico por cada relación laboral.

“Es importante recordar que la creación del Sistema de Empleados de Hogar conlleva una serie de obligaciones para los ciudadanos. La nueva regulación ha dado lugar a una serie de trámites y papeleos de enorme complejidad para una parte considerable de la población, que en su gran mayoría carece de la suficiente experiencia para gestionar este tipo de procedimientos”.

A este respecto, los ciudadanos han percibido este sistema como muy complicado de gestionar, sobre todo para personas mayores, al no estar familiarizados con la Seguridad Social. Así, desde su aprobación han sido numerosas las quejas en las que se manifiestan, por ejemplo, las dificultades que puede suponer la comunicación reiterada a la Tesorería General de la Seguridad Social de los datos de cotización en aquellos casos en los que el empleado de hogar no percibe una cuantía idéntica cada mes al variar el número de horas durante las que se prestan los servicios.

“Hay que añadir el elevado coste económico que supone para ambas partes y la falta de facilidades e incentivos que animen a aflorar el gran volumen de empleo sumergido, muy arraigado en este colectivo.  Y es que, la realidad demuestra que los empleados domésticos prefieren cobrar su hora de trabajo más cara a estar dados de alta en la Seguridad Social”

En Serdomas, realizamos todas las gestiones para dar de alta a su empleada de hogar, consúltenos sin compromiso llamándonos o a través del formulario de contacto.

Fuente:  http://www.mundojuridico.info/

Contratar a una empleada de hogar por varias empleadoras

Contratar a una empleada de hogar por varias empleadoras

¿Pueden dos o más personas, amigas o familiares, contratar a la misma empleada de hogar, hacíendo el trámite de alta una sola de ellas y repartir la cotización entre todas?

En esta entrada vamos a dar respuesta a una consulta que nos han hecho en numerosas ocasiones en Serdomas.

La respuesta que hemos de dar es que NO. Cuando una empleada de hogar trabaja en varios hogares familiares, cada una de esas relaciones laborales se trata por separado y debe dar lugar a diferentes contratos y a un alta nueva por cada empleadora. De esta manera, cada empleadora de hogar es responsable de que su empleada de hogar esté dada de alta (si trabaja menos de 60 horas al mes se puede acordar que se dé de alta la empleada) haciendo figurar cada una para esa relación su domicilio respectivo, la jornada y retribución de cada caso.

Otra cuestión sería que una misma  empleadora tuviera varias viviendas, y que una sola persona empleada  trabajara  en todas ellas, lo que en este supuesto, sería  suficiente con realizar un sólo contrato y  un alta.

Para el caso, de que no se haga así, es decir, que trabaje para varias personas y una sola le dé de alta, si se demuestra que se ha incumplido esta obligación, esa persona o personas  pueden ser sancionadas con una multa que oscila entre 626 y 6.250 euros.

Además según la normativa laboral , un contrato de trabajo para una empleada de hogar puede celebrarse por escrito o de palabra, pero en el ámbito del servicio doméstico se ha regulado que el contrato sea siempre escrito cuando los servicios duren más de cuatro semanas. Así, si no se hace contrato escrito y luego hay un problema, se sobreentenderá que la relación laboral  era por tiempo indefinido y a jornada completa, salvo que se logre demostrar lo contrario.

Igualmente, la Tesorería General de la Seguridad Social puede dar a la trabajadora de alta desde la fecha en la que se estime que se inició la relación laboral, obligándole a abonar las cotizaciones que hubieran debido pagarse desde entonces, con los recargos previstos por la normativa.

Personas mayores que viven en su domicilio y toman fármacos sufren alguna reacción adversa

Personas mayores que viven en su domicilio y toman fármacos sufren alguna reacción adversa

Hasta el 35% de las personas mayores que viven en su domicilio y toman fármacos sufren alguna reacción adversa

La complejidad de los regímenes terapéuticos hace que sólo el 30% de los pacientes recuerden las instrucciones del médico y el cumplimiento terapéutico se sitúe en torno al 40%

  • Uno de cada tres ingresos hospitalarios de personas mayores de 65 años se deben a reacciones o efectos adversos de medicamentos.
  • Las reacciones adversas a fármacos son un problema frecuente, pero desconocido, ya que la mayoría de los fármacos no han sido estudiados adecuadamente en las personas mayores.
  • La atención por un geriatra reduce el riesgo de sufrir reacciones adversas.

Las enfermedades crónicas se van acumulando a lo largo de la vida y es frecuente que, cuando una persona se hace mayor, tenga que tomar varios medicamentos para controlarlas. De ahí que muchas personas mayores tengan que tomar muchas medicinas, algo que se conoce como polimedicación (más de cuatro fármacos al día). La polimedicación favorece la aparición de olvidos, confusiones, reacciones adversas, interacciones, etcétera, que en última instancia dificultan el cumplimiento del tratamiento, disminuyen su efectividad, con el resultado no deseado de aumentar el número de consultas e ingresos hospitalarios por acontecimientos adversos asociados fármacos.

Un estudio reciente realizado en seis hospitales europeos (incluyendo uno madrileño), demuestra que el 97 % de las personas mayores ingresadas tomaba algún fármaco, con una media de seis medicamentos por persona. El 58 % tomaba seis o más fármacos y un 14 % tomaba once o más fármacos.

La Sociedad Española de Geriatría y GerontologíaSEGG, recuerda que el riesgo de sufrir reacciones adversas a los medicamentos aumenta con la edad, como consecuencia de los cambios relacionados con el envejecimiento, la suma de enfermedades y discapacidades y otras razones. Además, la mayoría de los fármacos no han sido estudiados adecuadamente en las personas mayores. Este último hecho es tan grave que existe una iniciativa a nivel europeo para aumentar la participación de los mayores en los ensayos clínicos que ha publicado una carta de derechos de los mayores. Por su parte, la Unión Europea ha creado hace pocos meses un grupo de expertos en medicinas en geriatría con el objetivo de mejorar la calidad de la información disponible sobre el uso de fármacos en las personas mayores.

El peligro de las reacciones adversas

Las reacciones adversas graves a medicamentos son un problema frecuente, pero desconocido. “Se estima que hasta el 35 % de las personas mayores que viven en sus domicilios y toman fármacos sufren alguna reacción adversa, y uno de cada tres ingresos en los hospitales de las personas mayores de 65 años se deben, al menos en parte, a reacciones o efectos adversos de medicamentos”, según explica el doctor Alfonso Cruz Jentoft, geriatra del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid.

Las reacciones adversas tienen un 5 % de posibilidades de aparecer cuando se consume un solo fármaco y casi el cien por cien de posibilidades de aparecer cuando se toman más de diez. Además, una parte de estas reacciones provoca caídas y fracturas de cadera (que generan un alto grado de dependencia en el anciano).

Mejorar la calidad de la prescripción

La mayor parte de los fármacos que toman los mayores han sido prescritos por un médico, por lo que resulta fundamental mejorar la calidad de la prescripción, ya que, según insiste el doctor Cruz Jentoft, “la prescripción inapropiada de fármacos en la población geriátrica es una cuestión de salud pública”.

“Un fármaco se considerada adecuado o apropiado cuando presenta una evidencia clara que apoya su uso en una indicación determinada, es bien tolerado en la mayoría de los pacientes y es coste-efectivo. Además, la prescripción adecuada en los mayores debe tener en cuenta la esperanza de vida individual del paciente y promover el uso de fármacos con relación beneficio/riesgo favorable”.

El geriatra tiene un papel fundamental para evitarlo

“Se sabe desde hace tiempo que la atención por un geriatra reduce el riesgo de sufrir reacciones adversas”, explicaAlfonso Cruz. El geriatra, gracias a su visión integral y holística del paciente, es capaz de coordinar, conciliar e incluso reducir la medicación, haciendo una prescripción más segura para el paciente.

Recientemente, se están desarrollando en Europa herramientas para detectar las prescripciones que pueden ser inapropiadas, entre las que destacan los criterios STOP-START, promovidos por las Sociedades Europeas de Geriatría. El objetivo evidente es mejorar la prescripción y evitar el daño que pueden hacer los medicamentos cuando se usan mal.

Consejos de la SEGG para reducir los riesgos de sufrir reacciones adversas en personas mayores que viven en su domicilio

¿Qué pueden hacer las personas mayores y sus familias para reducir estos riesgo?, pues básicamente se trata de tomar medidas de sentido común:

  • Usar los fármacos que se le prescriban siguiendo cuidadosamente las instrucciones que se le han dado.
  • No usar medicamentos ni preparados de herbolarios por su cuenta.
  • Preguntar al médico o al farmacéutico cuando existan dudas sobre cómo usarlos.
  • Advertir de inmediato de cualquier cambio en la salud que pueda estar relacionado con los fármacos.

La SEGG insiste en que hay que recordar que muchas reacciones adversas son poco específicas (problemas digestivos, caídas, bajadas de tensión, confusión mental, falta de fuerzas o empeoramiento de alguna enfermedad que antes se encontraba estable), por lo que es importante estar especialmente atento a ellas.

Y, por último recuerda que

[bctt tweet=»los medicamentos nos permiten vivir más tiempo y en mejores condiciones, pero no son inocuos.»]

 Aprendamos a usarlos.