Actividades para prevenir el Alzheimer

Actividades para prevenir el Alzheimer

De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de Cambridge en el Reino Unido, y publicado por la revista Journal of Alzheimer´s Disease, las acciones para prevenir el Alzheimer podría iniciar desde la lactancia materna, ya que este hecho produce que la madre reduzca sus probabilidades de desarrollar esta patología, y esto se puede deber por la presencia (en niveles más altos) de la hormona progesterona.

¡Evita perder tus recuerdos!

Parte de esta enfermedad es la pérdida de memoria, te presenta 5 acciones de tu vida cotidiana que te ayudarán con este objetivo:

  1. Tareas diarias. Un estudio de la revista Neurology mostró que las actividades simples como cocinar, limpiar y lavar los platos se asocia con un menor riesgo de sufrir Alzheimer, incluso entre las personas que tienen 80 años o más.
  2. Estudiar un idioma. Ser bilingüe podría fortalecer tu capacidad intelectual, de acuerdo a una investigación publicada en la Tendencias en ciencia cognitiva. Esto se debe a que la necesidad de hablar otro idioma, en cualquier momento dado, equivale un esfuerzo continuo para el cerebro.
  3. Caminar. No importa si es hacia el trabajo o al parque, las personas que caminan entre seis a nueve kilómetros a la semana podrían reducir su riesgo de padecer esta enfermedad, así lo indica un estudio de la Neurology.
  4. Pescado es mejor. Además de ser una fuente de omega 3, investigadores de la Columbia University Medical Center encontraron que el consumo de una dieta rica en ácidos grasos puede ayudar a prevenir el Alzheimer.
  5. Un té verde. Infusión aromática, el té verde ayuda a prevenir esta enfermedad de acurdo con un estudio de la Universidad de Newcastle. Esto se debe a que cuando el té verde es digerido por las enzimas se produce una sustancia química que actúa contra los desencadenantes principales de la enfermedad.

El Alzheimer es una enfermedad que no sólo daña a la persona que la padece sino a los que lo rodean. Por ello es importante que se prevenga y para ello mantener una buena dieta y ejercicio es esencial para lograrlo.

Rutinas del Alzheimer

Levantarse medio dormido por haber tenido que dormir mal debido a que la abuela ha dormido agitada. Asearse un poquito y comenzar. Llevar a la habitación la cuña, papel higiénico, una toalla, un orinal de plástico lleno de agua templada, gel de baño y varias esponjas.

Desatar las amarras de algodón con las que se ha tenido atada a la cama a la abuela para evitar una caída. Desenchufar el colchón antiescaras para que se deshinche poco a poco. Quitar las sábanas y mantas que cubren a la abuela y notar cómo se estremece al sentir algo de frío. Retirar el pañal sucio, retirar los restos de suciedad de sus partes y lavar bien. Aplicar después una crema para evitar escoceduras. Proceder después a lavar a la abuela en la misma cama con cuidado para no hacerle ni hacernos daño. Revisar su piel para ver si se ha producido alguna herida por la noche.

La piel de sus piernas parece de papel y no es raro que haya que curarla.Colocar inmediatamente un pañal limpio y sentarla en la cama. Vestir su cuerpo desnudo. Inmediatamente se acerca la silla de ruedas y, abrazándola fuertemente por los hombros se mueve su cuerpo de la cama a la silla con un movimiento rápido y con fuerza, pues ya no sabe apoyar los pies. Es mover un peso muerto con el peligro de una caída o con el de un tirón de espalda para quien la mueve. Se lleva a la abuela al sillón del salón y se procede a sentarla y colocarle el oxígeno.

Mientras una persona recoge la habitación y limpia, otra prepara el desayuno: leche y sopas de pan o magdalenas remolidas. Ya no traga y la dieta tiene que ser blanda. Por eso hay que machacar las pastillas de la mañana que se diluyen en la leche. Se le coloca un babero y, con paciencia, se le da el desayuno. Mastica muy despacio. Empieza a perder esa función básica.

Después, una persona tiene que sentarse en un sillón al lado de ella para vigilarla. Unas veces dormita. Tiene totalmente perdida la noción del tiempo. Otras, está nerviosa, se levanta y quiere irse. Hay que sentarla. El riesgo de caída es manifiesto. Son tres o cuatro horas así, interrumpida porque, a veces hay que quitarle un pañal sucio y limpiarla. Hace ya mucho que no controla sus esfínteres. Se entretiene uno con la televisión, leyendo, con el móvil, con twitter. No te puedes mover de su lado. Si te orinas, te aguantas hasta que haya alguien en casa.

Con la comida se sigue un procedimiento parecido que con el desayuno o la cena. Y el acostar a la abuela es parecido al levantarla, sólo que con un orden inverso de tareas.

Llega la noche y podemos quedar un rato en el salón descansando y oyendo cómo habla, llora o se queja la abuela sin saber por qué. A quien duerme con ella, probablemente le toque hacerlo a trompicones.

Esa ha sido mi rutina, la de mi hermana y sobre todo la de mi madre, que fue quien más peso llevó en el cuidado de mi abuela durante año y medio. Rutina de alzheimer

¿Qué perdí yo? Sobre todo tiempo. No mucho, año y medio. Poco en comparación con lo que mi abuela dedicó a mi cuidado.

¿Qué gane? Profundidad, otra mirada a la vida. Espíritu de sacrificio, entrega. Valoración más honda de mi familia, de mis abuelos, por supuesto, pero también de los sacrificios de mi madre y de mi hermana. Sensibilidad hacia el dolor y el sufrimiento ajeno. Y sobre todo, muchos besos dados y recibidos aunque ella ya no supiera a quién besaba.  Y diez minutos de lucidez, milagrosos, poco antes de morir en los que le pregunté: “¿Quién soy?” Y respondió con seguridad: “Mi nieto”, tras meses sin reconocerme.

El alzheimer de mi abuela, en definitiva, me ha hecho mejor persona. Estoy orgulloso de ella y con la conciencia en paz.

Mantener una autoestima sana para el cuidador

Mantener una autoestima sana para el cuidador

Es de suma importancia mantener una autoestima sana para el cuidador, ya que de ella dependerá el cuidar de una mejor o peor manera a la persona que depende de tí para realizar las tareas de la vida diaria.

Síntomas de una baja autoestima

1. Conformismo, falta de motivación. Se deja de luchar por los sueños porque creemos que no seremos capaces de conseguirlos. Nos creemos poco valiosos.

2. Timidez, miedos,inseguridades. Infinitos miedos a quedar mal, a lo que piensen los demás de nosotros, a hacer el ridículo. Incapacidad de tomar la iniciativa.

3. Dejadez tanto física como hábitos de vida. Se descuida el arreglo físico o por el contrario se puede pasar al otro extremo de arreglarse en exceso para tapar la falta de autoestima. La persona no lleva hábitos de vida saludables, come mal, no hace ejercicio, etc…

4. Negatividad y rigidez. Cualquier cosa que sucede, cualquier error cometido, es causa de falta de respeto hacia uno mismo, de desvalorización y auto-culpa. La persona es poco comprensiva y poco flexible consigo misma.

5. Negación a los cambios y perfeccionismo. La persona se estresa en exceso ante cualquier cambio en su vida, incluso si ese cambio es positivo. Prefiere quedarse en lo conocido por miedo a no dar la talla en otro lugar. También será perfeccionista porque hacer algo mal sería causa de auto-culpas, riñas interiores, y más desvalorización personal.

6. Tratar mal a los demás. Muchas personas de baja autoestima, arremeten contra los demás para sentirse ellos más valiosos, ya que si uno es capaz de convertir a alguien en víctima, sentirá que tiene poder y se situará por encima. Esa situación les alivia y les auto-engaña creyendo que son superiores.

¿Qué podemos hacer para aumentar la autoestima?

A continuación 8 hábitos que te pueden ayudar a tener una sana autoestima:

1. AUTOCONOCIMIENTO

Si uno no se conoce, no se puede querer. ¿Alguna vez has querido a alguien que no conocías?. Es poco probable, ya que el amor sale a la luz ante el conocimiento y descubrimiento emocional.

Es muy importante que sepamos cuáles son nuestras virtudes y nuestros defectos, ya que si no lo sabemos no podremos llevar a cabo los siguientes puntos. Muchas veces uno mismo no es capaz de mirarse de una manera realista, ya que la baja autoestima puede distorsionar la realidad, negativizando en exceso.

En ese caso, sería necesario contar con la ayuda de alguien, no sólo de confianza, sino que tenga los conocimientos para poder ayudar. Una vez sabemos quiénes somos y hacia dónde vamos, podemos ponernos en marcha para vivir con efectividad.

Por ejemplo, un pájaro vuela como nadie, pero si lo metes en agua no tendrá nada que hacer. Una persona puede ser un as de la informática, pero puede que se le den mal las manualidades.

Lo más inteligente sería encaminar su vida a la informática y no a las tareas artesanales, aunque muchas veces, el desconocimiento de uno mismo, hace que tiremos por caminos erróneos. Si no sabes cuáles son tus puntos fuertes y tus puntos débiles, tu vida no irá bien encaminada.

2. ENFÓCATE EN TUS VIRTUDES

Todos tenemos virtudes y también defectos. Absolutamente todo el mundo los tiene, lo que pasa es que las personas que ves muy seguras, lo que hacen esenfocarse en sus virtudes por completo, dejando en segundo plano los defectos.

Los pensamientos son como una bola de nieve que se va haciendo más grande, por ello, si tu centro de atención está en tus defectos, irá creciendo tu inseguridad y malestar, en cambio, si te enfocas en tus virtudes, tu seguridad irá creciendo.

3. MANTÉN A RAYA TUS PENSAMIENTOS

Las personas que tienen la autoestima baja, tienden a dar rienda suelta a pensamientos negativos sobre su persona. Se desvaloran, piensan que son poco capaces, que los demás son mejores, etc… Incluso hay quien se autocritica e insulta continuamente.

Uno mismo debe respetarse y tratarse con cariño, ya que si no, va a ser imposible que su autoestima mejore. Trata de cambiar tus hábitos de pensamientos, cambiar el diálogo interior que tienes contigo mismo.
Coge el hábito de hablarte con buenas y halagadoras palabras.

Ten paciencia contigo mismo y sobretodo sé muy flexible y comprensivo.  Arrojar negatividad contra nuestra persona, sólo servirá para hundirnos en la inseguridad cada vez más.

Llevas un enemigo dentro, que no para de sabotearte y decirte: “no puedes”, “no eres capaz”, “eso no es para ti”, “no te lo mereces”, “no eres válido”, “lo harás mal, no lo intentes”….Sustituye a ese enemigo, por un aliado que te valore y te diga: “puedes hacerlo”, “eres capaz”, “te lo mereces”, “te quiero”, “eres genial”, “inténtalo y si no sale bien no pasa nada, irás aprendiendo y acabarás haciéndolo bien”….

Si te acostumbras a ser tu aliado en vez de tu enemigo, notarás más seguridad, ya que, esas frases que tienes en tus pensamientos, son determinantes para alentarte a creer en ti.

4. FUERA ETIQUETAS

Desetiquétate por completo. No unas tu valía personal a nada exterior. Ni a tu puesto de trabajo, ni a tus posesiones, ni por el éxito amoroso, etc… Tu persona no tiene nada que ver con lo que tengas. 

Probablemente si tienes la autoestima baja te sentirás peor que los demás, o te sentirás poco valioso por ejemplo por estar en paro, o por no tener pareja, etc… La buena noticia es que nada de eso importa.
Se puede tener una sana autoestima sin necesidad de tener grandes cosasexteriores, porque lo que importa no está ahí fuera, sino que está dentro de uno mismo.

La clave está en darte valor por lo que eres como persona, por tus valores, tu forma de ver la vida, tu forma de tratar a los demás, tu bondad, tu integridad, fidelidad, etc..

5. RESPONSABILIDAD DE UNO MISMO 

Cada persona debe asumir su propia responsabilidad. No vale echarle la culpa a los demás de nuestras inseguridades y problemas. Los demás nos influyen también, pero al final es uno mismo quien hace elecciones y no los demás, por ello somos los responsables de nuestra vida.

Lo que pasa afuera es una cosa, pero luego tú eliges qué hacer con esa situación. 

Si por ejemplo alguien no te trata bien y decides igualmente comenzar una relación, luego no se le puede echar la culpa de la infelicidad al otro, ya que nosotros lo elegimos en algún momento, por inexperiencia, confiabilidad, etc… pero es nuestra responsabilidad, e igual que comenzamos en algún momento, también podemos terminar.

Todo lo que hay en nuestra vida, sea malo o bueno, nos lo hemos ganado de alguna manera. Aunque hay excepciones y a veces la mala suerte nos deja situaciones que no escogimos, pero de todas maneras, siempre se pueden tomar decisiones que cambien las situaciones, otra cosa es que se cuente con la seguridad y valentía de enfrentarse a los cambios.

Mientras sigas echando las culpas fuera de ti, no ganarás autoestima, porque si evades responsabilidades, no te pondrás en marcha para cambiar, en cambio, si empiezas a asumir responsabilidades y ves que el timón de tu vida es tuyo, empezarás a hacerte cargo de tu vida y a atreverte a tomar decisiones para cambiar lo que no te satisface.

Esas acciones que empieces a hacer para mejorar tu vida, te dará la sensación de amor propio, porque ya estarás haciendo algo para ayudarte a ti mismo, e igual que sientes gratitud y amor cuando recibes la ayuda de alguna persona, si te ayudas a ti mismo sentirás lo mismo.

6. ¿CUÁL ES TU PROPÓSITO?, ¿ESTÁS EN EL CAMINO CORRECTO?

Es importante no dejar que nos lleve la corriente. Todos podemos manejar nuestra vida y no dejarla a merced de la suerte.

Debemos plantearnos metas y crear planes de acción para acercarnos a ellas, ya que, si no tienes propósitos de vida, no podrás desplegar tus herramientas para conseguir cosas y eso hará que te estanques en tu desarrollo personal.

La autoestima se va formando en base a experiencias y sucesos, entonces, si evitas enfrentarte a situaciones y propósitos, no podrás mejorarla, ya que, sería como pretender que un jugador de baloncesto jugara genial sin haber pasado su etapa de entrenamiento y horas de juego.

7. CUÍDATE Y HALÁGATE A MENUDO

¿Qué haces cuando quieres a alguien? Ya sea un hijo, amigo, familiar… Cuando queremos y valoramos a alguien, nos sale de dentro cuidarle y sacar lo mejor que lleva dentro. Parece que no vemos los defectos y multiplicamos las virtudes.

Lo mismo debes hacer contigo mismo, cuidarte con una dieta equilibrada, practicando ejercicio, escuchando tus deseos, persiguiendo tus sueños, dándote algún capricho, disfrutando de lo que te apasiona, siendo capaz de decir “no” cuando así lo desees, etc…

Y además de cuidarte, no olvides halagarte. Enfócate en lo mejor que tienes y explótalohalágalo y siéntete orgulloso de ello. Eres un ser único y todos poseemos virtudes, lo que pasa es que algunas personas no son capaces de verlas porque están muy enfocadas en los defectos.

Debes adoptar el hábito de halagarte a menudo interiormente por las cosas buenas que tienes, por las cosas que vayas consiguiendo, y no es necesario que sean cosas grandes, incluso el hecho de atreverse a enfrentarse a algo que produce temor, ya es un motivo para halagarse porque ya estás haciendo algo para mejorar tu vida y eso se merece un reconocimiento.

Quién no ha oído la frase “no exageres, tú que me miras con buenos ojos”. Cuando se mira desde los ojos del amor todo se ve diferente, eso debes conseguir, amarte de una manera en la que seas capaz de ver todo lo bueno que tienes. Cuando te empieces a querer más, te será fácil ver tus virtudes.

8. ACEPTACIÓN PERSONAL

Sin aceptación, no hay bienestar ni seguridad. Cuando no aceptas tus defectos, éstos se hacen más fuertes, en cambio, cuando empiezan a reconocerse y a aceptarse, es cuando curiosamente se van minimizando.

La perfección, entre otros, es una causa de falta de aceptación. Crecemos con anuncios, películas, etc.., que inculcan la perfección. No paramos de oír cuando llega el verano los métodos para empezar la “operación bikini”, cuidados de la piel para lucir siempre joven, dentífricos que nos prometen un blanqueamiento dental de película, etc…

Nos inculcan que tenemos que estar siempre estupendos, aunque no nos demos cuenta, y esa es una de las causas que puede provocar falta de aceptación personal.Todo en la vida tiene su lado bueno y malo, en todo hay una balanza de pros y contras.

Debemos saber que todos tenemos un lado bueno y malo, tanto físicamente como en rasgos de la personalidad. Acepta que eres humano y como todos, tienes tus cosas buenas y también malas.

Tendemos a aceptar sólo lo bueno, y no nos damos cuenta que lo menos bueno también nos sirve, está ahí para algo. No hay arcoíris sin lluvia, sin embargo, el ser humano disfruta y halaga la belleza de un arcoíris, pero se queja y rechaza la lluvia.

Todo tiene sus dos vertientes y se complementan, si rechazas tus defectos, se resentirá tu autoestima, debes aceptarlos y curiosamente cuando se aceptan suelen mejorar.

Aceptarse no significa resignarse. Está bien que si algo no nos gusta, intentemos mejorarlo. Aceptarse es no sentirse molesto por cosas que no nos gustan de nosotros mismos, sino que aunque nos gustaría cambiar ciertas cosas, somos capaces de no rechazarlo y aceptar que en este momento soy así, sin molestias, angustias ni sentimientos negativos.

Debemos aceptarnos, aún cuando no nos gusten cosas de nosotros mismos. Debemos querernos igual y trabajar para mejorar lo que haga falta, sin sentimientos negativos, con amor.

Es precisamente autoestima lo que los cuidadores de personas dependientes necesitan para llevar a cabo su tarea diaria. La autoestima se aprende, cambia o se puede mejorar. Una autoestima adecuada y vinculada a un correcto concepto de sí mismo potenciará la capacidad personal, mientras que una autoestima baja enfocará a la persona hacia la derrota y el fracaso. La autoestima es aprender a querernos y respetarnos.

Nuestro hijo es hiperactivo

Nuestro hijo es hiperactivo

Muchas veces habéis pensado que vuestro hijo es demasiado inquieto para su edad, es desobediente, nunca os escucha, no se entera de lo que le decís, no permanece quieto ni un segundo y siempre está cambiando de actividad sin terminar lo que empieza. Además, en el colegio sus profesores os han confirmado el mismo malestar con el añadido de su dificultad para relacionarse con sus compañeros y, tal vez, un retraso escolar con respecto a los otros niños.

Es probable que vuestro hijo sea hiperactivo o, más correctamente, que padezca lo que se denomina Déficit de Atención con Hiperactividad, un trastorno que se caracteriza por tres rasgos: la impulsividad, la hiperactividad (excesivo movimiento corporal) y la falta de atención o dificultad para mantener la concentración. Si sospecháis que este es vuestro caso debéis llevar a vuestro hijo a un especialista para que le realice un buen diagnóstico.

La hiperactividad es uno de los trastornos más diagnosticados durante la infancia; se estima que lo padece entre el 3 y el 5 % de la población infantil. Detectarla a tiempo es importante pues permite prevenir un gran número de problemas asociados, como las dificultades escolares. Las causas que provocan este trastorno no se conocen bien y pueden ser muy variadas (neurológicas, genéticas o ambientales), sin embargo, las formas de tratarlo están bastante estudiadas y su efectividad está comprobada, por lo que os recomiendo que no os obsesionéis con el «¿por qué es hiperactivo?» y paséis rápidamente al «¿cómo debemos actuar?»

Síntomas de un niño hiperactivo

Los síntomas pueden ser clasificados según el déficit de atención, hiperactividad e impulsividad:

  • Dificultad para resistir a la distracción.
  • Dificultad para mantener la atención en una tarea larga.
  • Dificultad para atender selectivamente.
  • Dificultad para explorar estímulos complejos de una manera ordenada.
  • Actividad motora excesiva o inapropiada.
  • Dificultad para acabar tareas ya empezadas.
  • Dificultad para mantenerse sentados y/o quietos en una silla.
  • Presencia de conductas disruptivas (con carácter destructivo).
  • Incapacidad para inhibir conductas: dicen siempre lo que piensan, no se reprimen.
  • Incapacidad para aplazar las cosas gratificantes: no pueden dejar de hacer las cosas que les gusta en primer lugar y aplazan todo lo que pueden los deberes y obligaciones. Siempre acaban haciendo primero aquello que quieren.
  • Impulsividad cognitiva: precipitación, incluso a nivel de pensamiento. En los juegos es fácil ganarles por este motivo, pues no piensan las cosas dos veces antes de actuar, no prevén, e incluso contestan a las preguntas antes de que se formulen.

Tratamientos para la hiperactividad

Para que la terapia psicopedagógica sea efectiva debe estar apoyada tanto en técnicas de modificación de conducta, como en la enseñanza de estrategias que permitan al propio niño ser el controlador de su comportamiento.En el tratamiento de la hiperactividad pueden distinguirse dos clases de terapias: la psicopedagógica y la médica. La primera puede darse sin la segunda, pero nunca al revés. En la terapia médica sólo se tratan los síntomas, no la causa del trastorno, por eso no existe una cura que sea exclusivamente médica. Lo que se hace es controlar las conductas que hacen que el niño tenga dificultades para así permitirle llevar una vida perfectamente normal. Por este motivo, eltratamiento psicopedagógico, que trabaja directamente sobre el comportamiento del niño enseñándole nuevas y más correctas formas de actuar, es imprescindible. El tratamiento médicoes muy útil como complemento del anterior, especialmente cuando se da una hiperactividad extrema que no permite sacar partido de nada de lo que se le enseña. La medicación ayuda a reducir la agitación motriz y le permite atender y comprender mejor las indicaciones que se le dan.

Dentro del entrenamiento de estrategias las más habituales son: estrategias atencionales, solución de problemas y autoinstrucciones. También el autocontrol y la relajación dan buenos resultados. El modelo de autoinstrucciones, por ejemplo, consiste en dar al niño una serie de instrucciones pequeñas y marcadas que le guíen para realizar una tarea correctamente. Al seguir estos pasos siempre que tiene que realizar una actividad consigue grandes mejoras ya que aprende a organizar la tarea, lo que evita en gran medida la distracción, le ayuda a centrarse en lo importante, mejora la ejecución y le estimula ya que las autoinstrucciones no se centran sólo en cómo se hace algo (ejecución), sino que abordan otros campos tan importantes como la autoevaluación y el autorefuerzo.

Las técnicas de modificación de conducta tratan de evitar las conductas inadecuadas fomentando formas de comportamiento más apropiadas. Lo que hacen es controlar las consecuencias, de modo que a una conducta apropiada seguirá un «refuerzo positivo», es decir, un estímulo agradable que haga que dicha conducta se repita. Cuando el niño muestra una conducta inapropiada recibe un «castigo», un estímulo desagradable como, por ejemplo, quedarse sin ver su programa favorito de la tele, con lo que poco a poco esa conducta desaparece. Entre las más utilizadas están: la economía de fichas, los contratos de contingencias, el coste de respuesta, la sobrecorrección y el tiempo fuera. Todas las técnicas mencionadas están descritas en el libro «Nuestro hijo es hiperactivo«.

Pero, sin duda, lo que más os interesa conocer es ¿en qué va a afectar a vuestro hijo tener hiperactividad? y ¿qué podéis hacer vosotros para ayudarle? El principal problema de la hiperactividad no son sus síntomas sino lo que éstos provocan, sus consecuencias.

Las más comunes son:

  • Problemas en el aprendizaje: debido a la dificultad para prestar atención
  • Comportamiento inquieto e impulsivo: genera problemas de disciplina, deficiente ejecución de las tareas que realiza y dificultades para relacionarse con otros niños
  • Debido a que continuamente están siendo recriminados por su forma de actuar, acusados de desobedientes y a la alta tasa de actividades que abandonan a medias o que realizan mediocremente, es muy frecuente que tengan asociados problemas afectivos y emocionales como: baja autoestima, dependencia, baja tolerancia a la frustración, «indefensión aprendida» (él piensa que no está en sus manos hacer las cosas bien), depresión, ansiedad y agresividad.

Afortunadamente, evitar estas situaciones está en nuestras manos. Y no me refiero sólo a que podáis acudir a un especialista que ponga en práctica todas esas técnicas de las que hemos hablado sino, sobre todo, a la importantísima labor que podéis hacer en casa manteniendo una actitud adecuada. Para ello, aquí tenéis algunos consejos:

  • Estableced unas normas a seguir en el hogar, definiendo claramente los límites. Es importante que haya consenso entre los padres.
  • Ofreced a vuestro hijo información sobre sus conductas (feedback) que le permita evaluar su actuación.
  • Siempre que actúe de forma correcta reforzádle su conducta positivamente. Un refuerzo no tiene por qué ser un premio material, basta con un beso o una alabanza. Si le castigáis no olvidéis que el castigo nunca debe ser físico y que éste por si solo no sirve de nada, siempre se debe enseñar la conducta alternativa (cómo debía haber actuado).
  • No le pongáis etiquetas. Si está oyendo continuamente que «es un desastre» cada vez actuará más como tal y además su autoimagen se verá mermada, lo que contribuye a la baja autoestima y la depresión.
  • Mantened expectativas positivas. Con vuestra ayuda vuestro hijo es capaz de superarlo todo. Si pensáis así él también lo hará, su motivación aumentará y será más capaz de enfrentarse a sus problemas.
Cómo mejoran las tecnologías el día a día de las personas mayores

Cómo mejoran las tecnologías el día a día de las personas mayores

Cuando hablamos de personas mayores nos referimos a aquellas personas que se han jubilado, o a las que han superado cierta edad, o aquellas que pasan a una situación de dependencia y cuidados, o que encontrándose activos conviven con varias enfermedades crónicas. En realidad hablar de personas mayores, hoy en día, es hablar de una gran parte de la humanidad que está absolutamente inmerso en la influencia de las TIC. En España, atendiendo al parámetro de la edad nos referimos a más de ocho millones de personas, más del 17% de la población. En los próximos años se duplicará el porcentaje llegando a alcanzar el 35% en el 2050.
Las personas con alfabetización digital también se hacen mayores y van ocupando la parte superior de la pirámide poblacional. La llamada “brecha digital” clásica disminuye y los mayores son usuarios de servicios, productos y herramientas que se han desarrollado en los últimos años. Hoy son usuarios de smartphones y de tabletas, gran cantidad de mayores que tienen cuentas de correo y se mueven en las redes sociales. Cada día son más los que usan skype o el whatsapp. Todo ello está contribuyendo a que se mantengan relacionados y activos. En el ámbito de la asistencia, la monitorización, la vigilancia o la seguridad, las TIC están aportando servicios “transparentes” para el usuario, y claramente beneficiosos. En una sociedad con un gran porcentaje de personas que requieren asistencia, es posible mantener unos altos niveles de calidad mediante el uso de las TIC, que permiten ahorros notables, reduciendo desplazamientos, mejorando la prevención y permitiendo el uso de recursos humanos.
En la actual sociedad europea la esperanza de vida supera la media de 80 años, y las enfermedades degenerativas asociadas a la edad como el Alzheimer y otras, encuentran un gran aliado en las TIC: sistemas de localización por radio para smarts (Bikn), herramientas de geolocalización (Tweri), alertas al cuidador, indicadores de vuelta a casa (Keruve), sistemas de monitorización y avisos (Simap-Cruz Roja), apoyo periódico (ST, Telemedcare), agendas, sistemas de medicación, unidades de control (Tunstall), control de “errantes”, etiquetas RFID y dispositivos con rutinas diarias, camas que detectan la calidad del sueño, sistemas de entrenamiento o mejora de la memoria.
Pero igual que desaparecen brechas digitales, cuando la evolución tecnológica no es accesible y usable por todos pueden aparecer otras nuevas. Hoy en día, hay que llamar la atención sobre la rápida evolución de las llamadas “Ciudades Inteligentes”. Los mayores son parte importante y activa de las personas que viven en las ciudades, aún más, son parte mayoritaria de los que viven en zonas rurales. No cabe pensar en nuevos desarrollos no accesibles para todos. Las ciudades que así los inicien no serán ni accesibles, ni inteligentes y además hoy debe ser considerado sin ninguna duda insolidario e ilegal.
Diez signos de advertencia del Alzheimer

Diez signos de advertencia del Alzheimer

Los expertos coinciden en que el diagnóstico temprano es la clave para ayudar a los pacientes a tener una vida mejor. Conocer los signos de advertencia del Alzheimer puede ayudar a tener mejor calidad de vida en fases más avanzadas. De esta forma, los síntomas son menos severos pese al avance de la enfermedad.

“Creemos que si logramos identificar tempranamente a los pacientes con Alzheimer, tendremos mejores oportunidades de intervenirlos con tratamientos y que estos resulten efectivos”, dice el doctor Keith Black, jefe de neurocirugía en el centro médico Cedars-Sinai de Los Ángeles.

Cada persona puede experimentar una o más señales en grados diferentes.

Sin embargo, la Conferencia de la Asociación Internacional del Alzheimer 2013 divulgó una realidad preocupante: un panel de especialistas descubrió que 16 pruebas en Internet para descubrir si uno padece el mal carecían de validez científica, confiabilidad y cuestiones éticas.

[bctt tweet=»La detección temprana del #Alzheimer puede ayudar a tener mejor calidad de vida»]

“El autodiagnóstico es cada vez más popular en Internet a partir de la disponibilidad de pruebas gratuitas”, asegura Julio Robillard, que presentó la información en Boston esta semana. “Sin embargo, poco se sabe sobre la validez científica y confiabilidad de estas pruebas y de factores relacionados con la ética, como cuestiones comerciales, la confiablidad y el consentimiento”, agregó.

“Francamente, lo que encontramos es angustiante y potencialmente dañino”, explicó.

Robillard y sus colegas de la Universidad de Columbia Británica hallaron que estos sitios reciben hasta 8,8 millones de visitantes únicos al mes.

En la misma conferencia, otro estudio se refirió al diagnóstico erróneo de Alzheimer en pacientes del programa Medicare que en realidad padecen demencia vascular o mal de Parkinson.

“Los recientes avances en tecnología han mejorado sustancialmente nuestra habilidad para diagnosticar a pacientes con deterioro cognitivo”, precisó Noam Kirson, del Analysis Group.

Si sospechas que algún familiar o amigo podría estar desarrollando Alzheimer, préstale atención a los siguientes diez signos de advertencia divulgados por la Asociación de Alzheimer:

  1. Cambios en la memoria que interrumpen la vida cotidiana
  2. Dificultades para planear o resolver problemas
  3. Dificultades para completar tareas conocidas en el hogar, el trabajo o durante el tiempo libre
  4. Confusión de tiempo y espacio
  5. Problemas para entender imágenes visuales o relaciones espaciales
  6. Nuevos problemas con palabras habladas o escritas
  7. Extraviar cosas y perder la habilidad de recordar
  8. Falta de juicio
  9. Alejamiento del trabajo o actividades sociales
  10. Cambios en el humor y la personalidad

La recomendación es que visites a tu médico ante la mínima sospecha. Puedes encontrar más información en www.alz.org.

La importancia de la detección temprana debe ser recalcada. Puede darte varios años más de vida y lucidez.