Consejos para decirle a un niño que el abuelo tiene Alzheimer

Consejos para decirle a un niño que el abuelo tiene Alzheimer

Nos hacemos eco de este fantástico artículo escrito en el eltallerdemismemorias.wordpress.com,

Hace poco una señora me preguntaba: “Roberto, ¿cómo le digo a mi nieto que el abuelo tiene Alzheimer?”; Uff! qué pregunta! ¿verdad?; pues la verdad es que ante todo hay que investigar un poquito sobre la edad del niño, el ambiente familiar que rodea al niño, la relación que tiene con el abuelo, los síntomas que refiere el enfermo …y miles de cosas más; pero si a usted, por casualidad, se lo ha preguntado alguna vez, damos una serie de pautas básicas que le puedan ayudar a afrontar esa difícil pregunta que le pueda hacer un niño.

A veces los niños no preguntan directamente, pero sí demuestran preocupación porque su ser querido los llamó por los nombres equivocados. Y es que los niños intuyen más de lo que a menudo nosotros nos podamos dar cuenta. Ellos no pueden entender exactamente lo que le pasa al enfermo, pero es importante informarles de forma apropiada a su edad.

Veamos entonces los siguientes consejos:

  • Explicar la enfermedad de manera que los niños puedan entenderla. La palabra “Alzheimer” puede no significar mucho para los niños, y la palabra “enfermedad” puede hacer que suene como si se pudiese curar. Considere la posibilidad de decir algo así como: “El abuelo tiene un problema de memoria … Las personas no saben hacer de todo, y algunas personas no saben utilizar muy bien su memoria”. Explique que mucha gente necesita ayuda con la edad, pero asegúrese de hacer hincapié en el hecho de que aunque su ser querido necesita ayuda para recordar las cosas no significa que él o ella no es capaz de hacer nada más.
  • Trate de no salir por la tangente, pero afronte los miedos comunes que pueda manifestar el niño. Usted sabrá cuánta información necesitan los niños por el tipo de preguntas que hacen. Esfuércese para responder abierta y honestamente pero no comparta más de lo necesario, como por ejemplo, hablarle sobre detalles acerca de la última etapa de Alzheimer nada más ser diagnosticado de la enfermedad. Otro ejemplo: si un abuelo olvida el nombre de su hijo, le llama a él o ella por el nombre equivocado o le confunde con usted, el niño puede malinterpretarlo pensando que el abuelo no le quiere nunca más. Con cuidado, habrá que explicar que no es que él no lo ame, es que él no puede recordar las cosas que acaban de suceder, o incluso los nombres de las personas que más ama.
  • Por último, incluso si el niño no pregunta, hágale saber que el Alzheimer no es de ninguna manera una enfermedad contagiosa.  Haga hincapié en que la enfermedad no tiene nada que ver con gérmenes ni virus y que no puede ser contagiado por estar cerca del abuelo.

Ahora les daré una serie de sugerencias con las que dirigirse a los niños, por edades:

Hasta los 6 años:

  • “El abuelo tiene problemas para recordar cosas. Él podría olvidar su nombre, los nuestros, dónde ha puesto las llaves; lo llaman “Alzheimer” ¿Qué palabra más rara, verdad?. Ya sabes que a veces tú tienes que ser paciente con tu hermanito pequeño (primo o vecino) y no molestarte si él coge tu juguete o empieza a llorar sin motivo;  bueno, pues ahora tenemos que ser pacientes con el abuelo de la misma manera.”
  • Recuérdeles que a pesar de que el abuelo no podrá o no puede  decirlo, todavía le quiere y él quiere a su abuelo.
  • Conteste sus preguntas tan honestamente como sea posible. Si usted no sabe la respuesta, o se pregunta cómo decirlo, pregúnteme si lo considera oportuno.

De 6 a 12 años:

  • Comience con la conversación anterior; puede añadir que la enfermedad lleva el nombre de un médico que ayudó a entender lo que le está pasando al abuelo. Muéstreles imágenes si están interesados; podemos dejarles ver cómo funciona el cerebro y lo que le pasa al del abuelo.
  • Explique que la enfermedad de Alzheimer no es contagiosa,pero que se empeora con el tiempo.
  • Se quedan más tranquilos si les hacemos ver que nosotros vamos a hacerles saber lo que está pasando en cada momento.
  • Anímelos a no evitar su abuelo. Dígales que no es tan difícil o tan terrible como algunos piensan, y aunque se pueda olvidar de quién eres y ni siquiera saberquién son ellos, siguen siendo su familia, y en muchos aspectos, todavía están allí.
  • Deles la opción de visitar o no visitar al abuelo; a que permanezcan a su lado durante unos minutos; a que expresen cuándo se sienten incómodos.
  • Hágales saber que pueden sentarse juntos sin hablar, mirando a los pájaros o comer helado, para que sean los propios niños los que encuentren su propio camino, su nueva forma de relacionarse con su abuelo.

A partir de 12- adolescencia:

  • Invíteles a explorar por sí mismos los detalles de la enfermedad, proporcionándoles los nombres de algunos sitios web, películas o vídeos que se acercan a la enfermedad de Alzheimer desde diferentes perspectivas.
  • Anímelos a hacer un reportaje sobre el Alzheimer para la escuela o escribir sobre ella en la clase de Inglés, de lengua, de tutoría, …
  • Deles un diario para anotar sus sentimientos y recuerdos.
  • Anímelos a encontrar maneras de mantener “sano” al abuelo, contando sus historias, preguntando por sus labores de cuando era joven, viendo con él fotos.
  • Hable acerca de las cosas que le dan miedo. Motívelo. Comparta sus temores con él: que no vas a ser capaz de llegar a más, de que va a morir sin decirle las cosas que querías decirle …Hay en ocasiones que Alzheimer, irónicamente, puede unir a las familias. Así que hable de ello con los niños; haga preguntas; acepte el amor y el apoyo que le brindan. Conozco el caso de una señora que me dijo que su madre enferma de Alzheimer vivía con ella,su marido y sus hijas durante los últimos 3 años de su vida, y  que sus hijas adolescentes aprendieron mucho acerca de la enfermedad, pero lo más importante es que aprendieron mucho sobre su familia.

Por último, no quiero perder la ocasión para recomendarles una página web que a mí, particularmente, me gusta mucho: Lola & Alz, proyecto creativo infantil sobre la enfermedad de Alzheimer, desde la cual se pretende:

  1. Desestigmatizar esta enfermedad entre la infancia
  2. Crear un compromiso social con la enfermedad
  3. Dignificar a nuestros mayores

Dentro del proyecto pueden encontrar un libro simplemente genial que viene al caso de lo que hoy les he estado hablando: La cajita de música de Lola donde se muestra la enfermedad de Alzheimer desde la visión de los más pequeños, “sus miedos, su labor dentro de la familia, su infinito amor hacia los mayores…”

Escrito por:

Acerca de eltallerdemismemorias

Pedagoga. Especialista en formación de adultos, gerontología educativa y Alzheimer; Investigación sobre envejecimiento y educación de mayores; Publicación del libro de ejercicios «Para que no se olvide» Vol. I y II (a través de «Foro Qpea»); actualmente trabajando en el volumen III. Diseño e implementación de programas sobre memoria y mantenimiento cognitivo en mayores, para diferentes asociaciones, instituciones y empresas. Formadora de programas para personas dependientes, con problemas de inserción social y laboral en diversos Servicios Sociales de Base de Navarra, así como en EISOL. Actualmente colaboro con la empresa consultora ARETé- Activa en el proyecto «Apoyo psicosocial, atención relacional y comunicativa en instituciones» de formación de adultos y capacitación de personal trabajador de instituciones y residencias.

Movimientos para combatir la osteoartritis

Movimientos para combatir la osteoartritis

Las manos se encuentran entre las áreas del cuerpo más afectadas por la osteoartritis. Y aunque esta enfermedad de las articulaciones, en ocasiones puede limitar tu capacidad de movimientos, una forma de combatir las molestias que genera es, precisamente, moverlas. Toma nota de estos sencillos ejercicios para las manos, para que puedas mantenerlas activas.

La osteoartritis es una enfermedad de las articulaciones que afecta al cartílago, ese tejido resbaladizo que cubre los extremos de los huesos y les permite deslizarse suavemente el uno contra el otro y amortiguar los golpes que se producen con el movimiento físico.

La osteoartritis puede ocurrir en cualquier articulación, pero se produce más a menudo en las manos, las rodillas, las caderas y la columna. La capa superior del cartílago se rompe y se desgasta, lo que causa fricción, y consecuentemente dolor, y, de acuerdo a la severidad, inflamación (hinchazón), pérdida de movimiento y hasta problemas para conciliar el sueño. Incluso, con el tiempo, la articulación puede perder su aspecto normal.

Para combatir estas molestias, los médicos suelen combinar varios tratamientos, de acuerdo al estilo de vida y la salud de cada persona. Entre ellos y dependiendo de las articulaciones afectadas, el ejercicio y el control del peso pueden ser sumamente importantes, así como también un buen descanso y el cuidado de las articulaciones.

Por supuesto, el médico también podría recomendarte alguna(s) medicina(s) para controlar las molestias y, en los casos más graves, tal vez hasta sea necesaria una cirugía. Pero antes de llegar a eso, puedes aprender técnicas y movimientos para controlar el dolor sin medicamentos.

Por ejemplo, para aliviar las molestias en las manos  si tu médico te ha confirmado que tienes osteoartritis–y eso incluye muñecas y dedos- comienza calentando tus manos en agua tibia por unos minutos. Eso te ayudará a disminuir el dolor y te permitirá tener más flexibilidad a la hora de hacer los ejercicios. Luego, presta atención a los siguientes movimientos que deberías practicar a diario (esto es importante ya que la clave de éxito es la constancia). Ten en cuenta que debes comenzar de a poco e incrementar la exigencia a medida que vayas fortaleciendo los músculos.

Te proponemos algunos movimientos para combatir la osteoartritis

1. Cierra el puño con el dedo pulgar sobre los demás y mantén la mano así de 30 a 60 segundos, luego estira los dedos hasta tener la mano abierta. Repite el ejercicio al menos 4 veces con cada mano.

2.  Apoya la mano sobre la mesa, primero relajada y luego estira lo más posible los dedos tratando de que la palma quede estirada tocando la superficie de la mesa. Mantenla de 30 a 60 segundos y relaja la mano. Repite el ejercicio mínimo 4 veces con cada mano. Otra opción de este ejercicio es comenzar con la mano cerrada y luego abrirla. Puedes elegir el que más te agrade o alternarlos para no hacer todos los días el mismo.

3. En la misma posición, con la palma sobre la mesa y los dedos estirados, comienza levantando el dedo pulgar y bajándolo lentamente. Luego haz lo mismo con cada dedo y al finalizar puedes levantar los cinco dedos juntos y bajarlos lentamente. Repite este movimiento de 8 a 12 veces con cada mano.

4. Otra variante del ejercicio anterior es mover los dedos de forma horizontal (no vertical). Es decir, con la mano extendida sobre la mesa y la palma hacia abajo, separa el pulgar de los dedos y luego acerca los demás dedos al pulgar, uno por uno.  Finalmente, vuélvelos a separar uno por uno del pulgar hasta regresar a la posición inicial.

5. Ahora, apoya todo el antebrazo hasta la mano y luego comienza a girar la palma sin mover el brazo, primero hacia arriba y luego hacia abajo. Repite este movimiento al menos 4 veces con cada mano.

6. Mantén la mano con la palma frente a ti y cierra los dedos tratando de tocar la base de los mismos con tus uñas. Sostén esa posición de 30 a 60 segundos y estíralos nuevamente. Repite el ejercicio al menos 4 veces con cada mano.

7. En la misma posición, con la palma frente a ti, estira el dedo pulgar lo más posible, alejándolo de los otros dedos, y luego ciérralo con la intención de llegar a tocar la base del dedo meñique. Mantén las posiciones de 30 a 60 segundos y repite el movimiento al menos 4 veces con cada mano.

8. Sigue con la palma frente a ti. Ahora, el desafío es tocar la punta de cada dedo con tu dedo pulgar formando una O. Comienza con el índice y sigue hasta el meñique, ¡pero despacio! Debes mantenerte de 30 a 60 segundos formando la O con cada dedo. Como en los casos anteriores, repite el movimiento al menos 4 veces con cada mano.

9. La pelotita. Un ejercicio muy conocido para mantener la movilidad de las manos es presionar una pelota o esponja y luego aflojar. Esto puede resultar muy bien, pero debes tener ciertos cuidados. En principio, si tu dedo pulgar está lesionado, entonces no es conveniente que lo hagas. Si no es así, recuerda que debes repetir el ejercicio de 10 a 15 veces con cada mano, pero luego descansar por 48 horas antes de volver a hacerlo.

10. Por último, para relajar las manos, ponlas una contra otra presionándolas suavemente entre sí. Luego, deja de apretar pero mantén las manos unidas y levanta los codos hasta que sientas que se estira la parte inferior del brazo. Sostén esa ligera tensión mientras cuentas hasta seis y repite lo mismo pero manteniendo sólo los dedos unos contra otros. Al terminar, si quieres, también puedes aplicar agua tibia sobre tus articulaciones para calmar las molestias.

¿No te gustan los ejercicios, te aburren o te olvidas cómo hacerlos? Pues no es motivo para dejar los dedos quietos. Voy a contarte un secreto que no es difícil de recordar: jugar con masilla, como las que usan los niños de la familia, quizás tus propios nietos, también te ayuda a mover y a fortalecer tus manos, no tienes que acordarte de ningún movimiento en particular, sólo dejarte llevar por tu creatividad. ¿Qué estás esperando? ¡Vamos, pon manos a la obra para combatir ese dolor!

Como limpiar las lámparas

Como limpiar las lámparas

¿Te has planteado alguna vez cómo limpiar las lámparas de una manera más eficaz? ¿Sabes que mantener las lámparas limpias pueden suponer un ahorro del 20% en la factura de la luz? Una bombilla sucia puede perder hasta el 50% de su luminosidad por el cúmulo de polvo y suciedad. Para que esto no ocurra debemos programar con regularidad la limpieza de lámparas, tulipas, fluorescentes,… y seguir algunos consejos.

Las bombillas se deben limpiar con un trapo húmedo cuando estén apagadas y frías, después nos aseguraremos de que estén secas antes de encenderlas. Si se tratan de lámparas halógenas las pasaremos con cuidado un trapo de algodón, pero este no debe estar mojado. Por otro lado, las pantallas o tulipas las limpiaremos en función del material:

  • Tulipas de tela: utiliza el aspirador para eliminar el polvo y, en caso de tener manchas, una espuma en seco.
  • Tulipas de papel: bastará con pasar un trapo atrapa-polvo (los venden de usar y tirar) y en algunos casos un trapo húmedo.
  • Tulipas de pergamino: pasa un trapo con jabón neutro y agua. Si les aplicas unas gotas de cera líquida, quedarán impecables.

Cuando tenemos lámparas de cristal, bien sean de araña o la tulipa de la cocina, podemos rociarlas con un producto quitagrasa (en caso de que la tengamos en la cocina) o con una mezcla de agua y amoniaco. La suciedad se desprenderá con facilidad y después nos bastará con pasar un paño seco para que quede como nueva.

Recuerda que mantener limpias las lámparas en casa puede suponer un gran ahorro para nosotros y si a eso le acompañamos unas pantallas en tonos claros, la luminosidad de nuestro hogar se verá incrementada. ¡Y al gastar menos energía, protegemos el medio ambiente!

Apatía y oposicionismo en enfermos de Alzheimer

Entendemos por apatía la falta de energía y motivación para iniciar acciones y/o poner interés en actividades que antes  resultaban placenteras para la persona. Es un estado de indiferencia que en los enfermos de Alzheimer implica un importante grado de inactividad y declive asociado.

Es importante proponer al enfermo actividades que al menos en el pasado le resultasen interesantes y agradables. La apatía puede incluir incluso a los hobbies o actividades favoritos, muchas veces debido a la pérdida de capacidades que dificultan a la persona a seguir llevando a cabo la tarea. Deberemos entonces buscar la forma de simplificar esas  actividades para que pueda seguirlas realizando, utilizando los recursos de que aún dispone. Por ejemplo, quizá una persona que ha sido modista toda su vida, en determinada fase de la demencia ya no sea capaz de hacer un vestido, pero hasta bastante avanzada la enfermedad puede seguir siendo capaz de coser un botón o hacer distintas actividades con tela e hilo.

Cuando aparezca la apatía nos costará mucho más esfuerzo conseguir que el enfermo colabore en cosas tan sencillas como su aseo personal, su alimentación y, en general, en todo el conjunto de actividades de la vida diaria. Surgirá el oposicionismo, entendido como cualquier forma de negativa ante cada propuesta por parte de los cuidadores y/o  familiares.

Es habitual comprobar como suele ser la persona más cercana, el cuidador principal, sobre el que mayor carga de oposicionismo recae. Es precisamente la persona que más esfuerzo pone en la atención, que más tiempo dedica, sobre quien suelen recaer los mayores enfrentamientos y negativas para llevar a cabo lo que el enfermo le pide.

Susana se sentía tremendamente incomprendida cuando cada fin de semana su hermano Raúl le decía que se ahogaba en un vaso de agua y que su madre no era tan difícil de llevar. De lunes a sábado Susana era la encargada de cuidar a su madre enferma de Alzheimer en una fase moderada. 

Dedicaba la mayor parte del día a atender la casa y a cuidar a su madre. Cuando comenzó la enfermedad llegaron al acuerdo de que sería ella (que no trabajaba fuera de casa) la que se dedicaría a atender a su madre de lunes a sábado, y que el domingo vendría su hermano Raúl para que ella pudiese descansar.

Desde niña, la relación madre-hija había sido muy cercana y de total confianza la una en la otra. Pero cuando llegó la  enfermedad esto comenzó a cambiar. Desde que se levantaba por las mañanas, Susana tenía que lidiar con las constantes negativas de su madre: a levantarse de la cama, a quitarse el camisón y asearse, a acompañarla a hacer la compra, esperar los horarios de las comidas, etc. Para la más mínima petición que le hacía a su madre, tenía que rogarle e  insistirle para conseguir su colaboración.

Realmente su madre era aún bastante independiente para algunas actividades de la vida diaria, pues los domingos cuando era su hermano el encargado de realizar estas actividades, su madre se manejaba bastante bien al hacerlas. Susana no entendía porque razón su hermano, que siempre había tenido una relación mucho más distante con su madre, ahora tenía tanta “mano izquierda” con ella. Susana se sentía totalmente incomprendida cuando le contaba a su hermano que la mayor parte de los días le costaba más de una hora el conseguir que mamá se levantase de la cama, o que muchos días le era imposible asearla porque esta se negaba en rotundo a poner un pie en el baño. Los domingos, sin embargo, ante las peticiones de Raúl todo eran sonrisas y cortesías. Ella se culpaba de no saber hacer bien las cosas, de no poder satisfacer sus necesidades y de perder fácilmente la paciencia. Por más esfuerzo que ponía en observar cómo hacía las cosas su hermano e intentar imitarle cuando se encargaba ella, la conducta de su madre no cambiaba.

Poco a poco la enfermedad siguió avanzando y al avanzar, el deterioro aumentó la dependencia de su madre, pero a la vez también cedió el nivel de oposicionismo. Su madre ya no era capaz de realizar esas actividades del día a día pero ya no ponía impedimento a que Susana se lo hiciese.

Aspectos jurídicos para familiares de personas con Alzheimer

Un enfermo de Alzheimer, desde que se le diagnostica la enfermedad, sufre una perdida progresiva de capacidades (intelectual y volitiva), que pueden llegar a plantear problemas legales, pues, desde el punto de vista legal, sigue teniendo plena capacidad de obrar. Esta situación, puede suponer para sí mismo y para los familiares un problema grave. Por ello, es necesario establecer un mecanismo de protección que se consigue mediante el nombramiento de un tutor, pero previamente es preciso que un juez reconozca que el enfermo ha perdido su capacidad. Es lo que jurídicamente se denomina como DECLARACIÓN DE INCAPACITACIÓN.

Conozca todos los aspectos legales de la enfermedad de Alzheimer:

Índice

  • Capítulo 1. Procedimiento de incapacidad
  • Capítulo 2. Instituciones de guarda de la persona con discapacidad
  • Capítulo 3. Internamiento no voluntario
  • Capítulo 4. Voluntades anticipadas y/o instrucciones previas
  • Capítulo 5. Protección patrimonial de las personas con discapacidad
  • Capítulo 6. Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapadidad
  • Capítulo 7. Ámbito laboral
  • Capítulo 8. Protección frente a los malos tratos
  • Capítulo 9. Sistema de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia
  • Capítulo 10. Toma de decisiones difíciles 

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Habilidades para trabajar con personas mayores

Habilidades para trabajar con personas mayores

El objetivo final de estas recomendaciones es promover una especialización en la atención a las personas mayores con el fin de promover un ejercicio profesional de alto nivel que favorezca:

  • Un envejecimiento saludable, tanto en el área física como en la social y psicológica, potenciando la autonomía y participación social de la persona mayor.
  • Una reducción de la prevalencia y consecuencias negativas de problemas asociados al envejecimiento (dependencia, aislamiento, trastornos emocionales, etc.
  • Evitar los fenómenos de estigmatización y discriminación hacia las personas mayores

¿Qué conocimientos debe tener un profesional que trabaja con personas mayores?

  • Conocimientos básicos y generales sobre el envejecimiento.
  • Conocimientos específicos de cada especialidad profesional.

¿Qué conocimientos generales sobre el envejecimiento son necesarios?

  • Desarrollo y envejecimiento normal, patológico y óptimo.
  • Aspectos biológicos relacionados con el envejecimiento.
  • Características sociodemográficas de las personas mayores.
  • Patrones de cambio y estabilidad asociados al envejecimiento en el funcionamiento:
    • De los sistemas orgánicos y capacidades sensoriales.
    • Del sistema cognitivo (atención, memoria, razonamiento).
    • Emocional y social.
  • Conocimiento de las principales teorías biopsicosociales sobre el desarrollo adulto.
  • Influencia de los factores contextuales y culturales en el envejecimiento.
  • Trastornos psicológicos más frecuentes en la vejez (depresión, ansiedad, demencia).
  • Aspectos legales y éticos relacionados con las personas mayores.

¿Qué conocimientos específicos son necesarios para trabajar con personas mayores?

  • Conocimiento actualizado de los avances científicos específicos desarrollados en cada disciplina.
  • Deben ser conscientes de los límites de su competencia y conocer las competencias del resto de profesionales.
  • Deben conocer las vías de derivación de casos a otros profesionales cuando la demanda excede su competencia.
  • Conocimiento de la red de servicios del entorno de la persona mayor.
  • Conocimiento de los aspectos clínicos asociados al envejecimiento:
    • Conocer los procesos de interacción entre los componentes biológico, psicológico y social de los problemas de las personas mayores.
    • Conocer las peculiaridades que presentan las manifestaciones clínicas de las personas mayores.
    • Entender la diversidad del proceso de envejecimiento, por ejemplo comprendiendo cómo pueden influir sobre la salud factores socioculturales (género).
    • Deben analizar cada trastorno en el contexto de la trayectoria vital de cada individuo.
    • Conocimiento de los instrumentos de evaluación:
      • Conocimiento teórico y práctico sobre métodos de evaluación utilizados con esta población, así como sobre las ventajas y desventajas de cada uno de ellos.
      • Familiarizado con las peculiaridades de la evaluación de personas mayores.
      • Conocer los problemas que presenta la aplicación de determinados instrumentos de evaluación o procedimientos de evaluación utilizados con otras poblaciones que no han sido adaptados a la población mayor.
      • Conocer los instrumentos desarrollados específicamente para población mayor que son fiables y válidos.
      • Conocer las características específicas que definen a las personas mayores y que pueden afectar al proceso de evaluación (cambios sensoriales, cognitivos, consumo de medicamentos, etc).
  • Conocimientos adecuados para la intervención:
    • Estar al día de distintas líneas de acción preventiva y de promoción del envejecimiento saludable.
    • Conocer las implicaciones del envejecimiento en las indicaciones terapéuticas, en las adaptaciones necesarias de los distintos procedimientos de intervención y la implantación de las mismas.

¿Qué habilidades debe presentar un profesional que trabaja con personas mayores?

  • Actitud de incondicionalidad y apoyo a la persona mayor.
  • Empatía.
  • Congruencia/Autenticidad.
  • Respeto.
  • Paciencia y comprensión.
  • Habilidades de comunicación con personas mayores.
  • Capacidad de dirigir la conversación y centrar la atención de la persona evaluada en el foco de interés evaluador.
  • Capacidad de tranquilizar a la persona mayor (si se muestra ansiosa o temerosa).
  • Comportamiento asertivo.
  • Habilidades instrumentales básicas de refuerzo positivo (si lo que se pretende es aumentar la probabilidad de ocurrencia de una determinada conducta o comportamiento) o negativo (si lo que se pretende es disminuir la probabilidad e ocurrencia de una conducta o comportamiento).
  • Habilidades pedagógicas.
    • Uso de un lenguaje comprensible para otros profesionales que trabajan con personas mayores.
    • Uso de un lenguaje comprensible para las propias personas mayores.
  • Habilidades cognitivas (búsqueda de contradicciones, por ejemplo).
  • Habilidades de escucha.
  • No hacer juicios de valor.
  • Capacidad para ajustar las expectativas de la persona mayor.
  • Capacidad para utilizar información detallada en la presentación clínica, de la fenomenología de los problemas, de su historia natural y del pronóstico habitual con el fin de diagnosticar, tratar y supervisar adecuadamente.
  • Actitudes y destrezas para el trabajo interdisciplinar.
    • Habilidad para comunicarse con otros profesionales.
    • Respecto hacia el trabajo y competencia de otros profesionales.
    • Capacidad de integración de las evaluaciones realizadas desde distintos ámbitos profesionales.
    • Conocimientos suficientes para elaborar soluciones alternativas cuando no funcionan las que se hayan puesto en marcha.
  • Dominio de habilidades relacionadas con la evaluación:
    • Ha de ser sensible a los casos en que sea necesario realizar adaptaciones concretas de los instrumentos o procedimientos de evaluación y realizar las adaptaciones con el objetivo de maximizar la comprensión por parte de la persona mayor.
  • Habilidades relacionadas con la intervención:
    • Intentar que la intervención sea lo más individualizada posible.
    • Planificación de metas realistas y con significado para las personas mayores.
    • Disminución del ritmo de administración de los contenidos en las intervenciones.
    • Flexibilidad en la implementación de las intervenciones.
    • Capacidad de análisis más global, prestando atención a todos los aspectos conductuales y socio-ambientales implicados o relacionados de alguna forma con dicho problema.
    • Tener en cuenta las consideraciones éticas y legales que puedan afectar al tratamiento de la persona.
    • Abordaje de cada demanda desde un enfoque biopsicosocial desde el que puedan identificar las interacciones entre bienestar emocional y físico de las personas implicadas.
    • Reconocer la importancia de las familias o las personas del entorno de los mayores en el apoyo a las personas mayores y planificar intervenciones en las que éstos participen.
      • Valorar los conocimientos y habilidades de los familiares necesarios para atender a las personas mayores y se deben implicar en la educación y supervisión de la implementación de las intervenciones por parte de éstos.
    • Recursos pedagógicos para facilitar el aprendizaje de personas mayores.
      • Han de tomarse el tiempo suficiente para educar a los pacientes en los propios procedimientos de intervención de modo que comprendan adecuadamente de qué forma la intervención puede resultarles de utilidad.
    • Evaluar las actitudes y estereotipos de las propias personas mayores hacia su propio aprendizaje.
    • Concienciar a las personas mayores del papel activo que deben tener en la intervención.
  • Respetar la dignidad de la persona mayor.

¿En qué consiste la actitud de incondicionalidad y apoyo al paciente?

  • El apoyo dado a la persona mayor debe ser:
    • Adaptativo.
    • No debe aumentar los sentimientos de inutilidad personal de la persona mayor.
    • No debe aumentar la sensación de dependencia del profesional.
  • Establecimiento de una buena relación empática y cálida entre la persona mayor y el profesional con el objetivo de que la persona mayor se sienta comprendida y no criticada.

¿En qué consiste el modelo de comportamiento asertivo?

  • El profesional: No debe ser ni crítico ni sumiso.
    • No debe perder la paciencia ante una crítica o negativismo reiterado por parte de la persona mayor, por ejemplo hacia un tratamiento que se esté llevando a cabo o hacia las posibilidades de mejoría.
    • No debe actuar de forma sumisa si no es capaz de extinguir o eliminar las quejas reiteradas que pueden presentar algunas personas mayores durante la realización de tratamientos, ni tampoco debe permitir que sea la persona mayor la que controle la evolución del tratamiento.

¿En qué consisten las habilidades instrumentales básicas de refuerzo?

  • Motivar a la persona mayor, por ejemplo en la realización de un determinado tratamiento.
  • Reforzar actitudes y conductas positivas, sus adelantos en el tratamiento, etc.

¿En qué consisten las habilidades pedagógicas?

  • Es necesario que los profesionales manejen los términos técnicos para:
    • Explicar las estrategias a utilizar.
    • Explicar las fases del tratamiento, cómo debe llevarse a cabo, etc.
  • Es necesario adaptar el lenguaje al nivel de comprensión de la persona mayor, de manera que ésta sea capaz de entender las explicaciones del profesional.

¿Qué significa que el profesional no haga juicios de valor?

  • No debe juzgar moralmente el comportamiento de la persona mayor o el de otros significativos.
  • El profesional debe señalar cuál es el problema y las posibles soluciones para el mismo, evitando las valoraciones morales y sin dejar de prestar apoyo incondicional a la persona mayor, sin olvidar que apoyar no significa "darle siempre la razón".

¿En qué consiste el ajuste de las expectativas de la persona mayor?

Se trata de ajustar sus expectativas a las posibilidades reales de cambio y a la mejoría que puede conseguir con el seguimiento de un determinado tratamiento, no proponiéndole metas difícilmente alcanzables.

¿Qué habilidades de escucha pueden poner en práctica?

  • Aclaración de parte o de todo el mensaje:
    • Comprobar la precisión de lo que ha entendido.
    • Favorecer la elaboración del mensaje por parte de la persona mayor.
    • Aclarar los mensajes vagos o confusos.
  • Repetición (paráfrasis) del contenido del mensaje:
    • Ayudar a la persona mayor a centrarse en el contenido del mensaje.
    • Subrayar el contenido cuando la atención a los sentimientos es prematura.
  • - Reflejo, repetición de la parte afectiva del mensaje:
    • Animar a la persona mayor a expresar, conocer y manejar sus sentimientos.
    • Ayudarle a ser más consciente de sus sentimientos.
    • Ayudarle a discriminar entre sus sentimientos con mayor precisión.
    • Favorecer que experimente los sentimientos con mayor intensidad.
  • Resumen (síntesis), dos o más repeticiones o reflejos que condensan los mensajes de la persona mayor o del contenido de la interacción:
    • Enlazar los múltiples elementos del mensaje.
    • Identificar un tema o modelo común.
    • Interrumpir la excesiva ambigüedad.
    • Resumir el progreso.
  • Autorrevelación, información que se transmite a la persona mayor sobre sí misma:
    • Reducir la distancia emocional entre el profesional y la persona mayor.
    • Aumentar la confianza y la empatía.
  • Conducta no verbal adecuada:
    • Aumentar la confianza y la empatía y favorecer, por tanto, la relación entre el profesional y la persona mayor. Dentro de la conducta no verbal, cabe destacar:
      • Mantener contacto visual.
      • Tono de voz audible y suave.
      • Postura adecuada: relajada pero atenta y orientación hacia la persona mayor, ligeramente inclinado hacia delante.
      • Distancia adecuada: ni muy lejos ni muy cerca.
      • Expresiones faciales congruentes con el mensaje de la persona mayor, uso frecuente de la sonrisa.
      • Gestos suaves que subrayan el contenido del mensaje.

¿En qué consiste la empatía?

  • Deseo de comprender.
  • Escucha activa.
  • Adaptarse al interlocutor (su ritmo, lo que el interlocutor considera importante).

¿Qué se pretende con la empatía?

  • "Conectar" con la persona mayor.
  • Obtener información demostrando interés y comprensión.

¿En qué consiste la congruencia/autenticidad?

Mostrar espontaneidad y cercanía sin abandonar el rol de profesional.

¿Qué se pretende con la congruencia/autenticidad?

Reducir la distancia emocional con la persona mayor y aumentar la identificación entre el profesional y la persona mayor.

¿En qué consiste el respeto por parte del profesional hacia la persona mayor?

  • Aceptación de la persona mayor.
  • No realizar juicios valorativos.
  • Demostrar compromiso con la persona mayor.

¿Qué se pretende con el respeto hacia la persona mayor?

  • Mostrar interés por la persona mayor.
  • Demostrar aceptación por la persona mayor.
  • Transmitir el deseo de trabajar con ella.

¿Qué ventajas tiene la Terapia Cognitivo-Conductual en su aplicación a personas mayores?

Información extraída de Una revisión sobre las intervenciones cognitivo-conductuales en problemas de depresión en la edad avanzada. (Izal, Márquez, Losada, Montorio y Nuevo, 2003)

  • Su estilo psicoeducativo resalta la importancia del aprendizaje, haciéndola más aceptable para personas mayores que suelen encontrar difícil reconocer que están experimentando malestar emocional.
  • Resulta atractiva para las personas mayores, ya que aprenden habilidades que les pueden seguir siendo útiles aún después de superado su problema.
  • Los contenidos tratados por la Terapia Cognitivo-Conductual pueden registrarse por escrito sin mucho esfuerzo, con el fin de facilitar el aprendizaje a personas mayores con dificultades de memoria.
  • El enfoque biopsicosocial mantenido por la mayoría de los terapeutas de Terapia Cognitivo-Conductual encaja muy bien con la interdisciplinariedad de la gerontología y la frecuente multicausalidad de los problemas de las personas mayores.
  • Permite e incluso persigue la participación de la familia en la terapia, lo cual supone el importante aprovechamiento de los recursos sociales y familiares de la persona mayor (algún familiar puede incluso colaborar en la administración de partes concretas de la terapia) y puede ayudar a mejorar la comunicación entre los miembros de la familia.
  • La aplicación de la Terapia Cognitivo-Conductual, sola o en combinación con la terapia farmacológica, es eficaz tanto para disminuir o eliminar los síntomas de la depresión en personas mayores como para mantener los logros de la terapia.
  • Enfatiza la relación entre terapeuta y paciente como componente central para el éxito terapéutico.
  • La limitación en el tiempo de la Terapia Cognitivo-Conductual es útil con personas mayores con condiciones médicas que dificultan su participación en terapias a largo plazo.
  • - Se centra en el "aquí y ahora" más que en experiencias de la infancia como fuente para el cambio.
  • Aproximación acogedora para el participante ya que integra una variedad de material escrito y se enseña a las personas mayores a registrar por escrito su progreso terapéutico.

Requisitos para realizar una intervención Cognitivo-Conductual adecuada y eficaz con personas mayores

Información extraída de Una revisión sobre las intervenciones cognitivo-conductuales en problemas de depresión en la edad avanzada. (Izal, Márquez, Losada, Montorio y Nuevo, 2003)

  • Conocimiento profundo y preciso del proceso de envejecimiento.
  • Conocimiento profundo y preciso de los cambios físicos y psicológicos asociados al envejecimiento.
  • Estar familiarizado con las particularidades del entorno social y circunstancias vitales que suelen rodear a estas personas (por ejemplo, tipo de problema más frecuente que han de afrontar).

Adaptaciones de la Terapia Cognitivo-Conductual en personas mayores

Información extraída de Una revisión sobre las intervenciones cognitivo-conductuales en problemas de depresión en la edad avanzada. (Izal, Márquez, Losada, Montorio y Nuevo, 2003)

Modificaciones ambientales:

Debido a que la capacidad visual declina en personas mayores, se produce una pérdida de agudeza visual por lo que cuando se emplean instrumentos de evaluación o material terapéutico impreso es necesario:

  • Disponer de las condiciones de iluminación adecuadas.
  • Material impreso de dimensiones superiores al precisado por personas más jóvenes.

Debido a los cambios que se producen en la agudeza auditiva, se puede producir un aumento de la dificultad para comprender el discurso hablado, especialmente en condiciones de ruido de fondo. Para maximizar la comprensión auditiva:

  • Asegurarse de que una persona mayor con problemas auditivos utiliza los recursos técnicos adecuados, como audífono.
  • Mantener contacto ocular.
  • Sentarse cerca de ella.
  • Emitir un discurso claro.
  • Vocalizar adecuadamente, aunque evitando caer en el estilo de habla infantil o maternal.
  • Disponer de una habitación o despacho tranquilo, y con el menor nivel de ruido de fondo.

Debido a los cambios cognitivos que se producen en el envejecimiento como:

  • Declive en velocidad perceptiva.
  • Declive en memoria episódica.
  • Declive en razonamiento inductivo.
  • Declive en visualización espacial.
  • Cambios en el funcionamiento de la memoria como:
    • Peor ejecución en tareas de recuerdo y reconocimiento.
    • Peor ejecución en tareas que emulan memoria en la vida cotidiana.
    • Afectación de la memoria operativa: esto hace que el aprendizaje de nueva información sea más lento y difícil y afecta también a la comprensión del lenguaje.

    Con el envejecimiento hay un mantenimiento e incluso una mejora de la ejecución en tareas de inteligencia cristalizada, relacionada con habilidades verbales y de conocimiento hasta la edad de 70 o más años, mientras que la inteligencia fluida, relacionada con habilidades de razonamiento y flexibilidad cognitiva y medida con tareas que suelen implicar un componente de velocidad de procesamiento, parece declinar con la edad.

¿Qué adaptaciones se pueden hacer para favorecer el aprendizaje durante la terapia con personas mayores?

Información extraída de Una revisión sobre las intervenciones cognitivo-conductuales en problemas de depresión en la edad avanzada. (Izal, Márquez, Losada, Montorio y Nuevo, 2003)

  • Reforzar cualquier pequeño logro que se consiga al inicio para motivar y hacerle ver el éxito de la intervención.
  • Presentar menos información con un ritmo más lento y disminuir el ritmo de la conversación terapéutica.
  • Utilizar un enfoque multisensorial de la presentación del material (pizarra, resúmenes, grabaciones en cinta de vídeo o casete, visual con imágenes: "Dilo, hazlo, enséñalo"). Hacer uso frecuente de ejemplos, metáforas y analogías.
  • Animar a que apunte la información más relevante y asegurarse de que lo hace adecuadamente.
  • Dejar suficiente tiempo para adquirir el aprendizaje, casi como si fuera una autoadministración del tiempo.
  • Adaptar la información a la que la persona ya posee. - Presentar la información de manera secuenciada: lo más importante al principio y lo esencia por escrito.
  • Preparar cuadernos o manuales con la información relevante: los objetivos, las tareas para casa, estrategias terapéuticas, cómo controlar sucesos, ejercicios, etc.
  • Utilizar cintas de casete con la información importante para personas con deficiencias visuales.
  • Conseguir que sea significativa para la persona, con un sentido "muy realista" y teniendo en cuenta las expectativas de la persona.
  • La información debe provenir de una única fuente. No variar a los terapeutas entre sesiones.
  • Utilizar claves para facilitar el recuerdo (por ejemplo, lemas para cada sesión).
  • Agrupar la información que se presenta en unidades relevantes y manejables para la persona, según sus condiciones físicas y cognitivas, con frecuentes repeticiones para favorecer la codificación de la nueva información.
  • Revisar el material con las personas sistemáticamente y comprobar el grado de aprendizaje. Repasar, repetir y hacer resúmenes.
  • Utilizar cuadernos de notas para registrar información importante discutida a lo largo de las sesiones.
  • El ritmo de la terapia debe ser más lento, con repeticiones más frecuentes.
  • Presentación más frecuente de material en diferentes formatos (por ejemplo, vitual y auditiva).

¿Es eficaz la Terapia Cognitivo-Conductual con personas mayores?

Se ha encontrado que esta terapia, sólo o combinada, ofrece unos niveles de mejoría similares con el paso del tiempo, resultados generalmente superiores a la condición de medicación aislada. Además de la eficacia demostrada de la Terapia Cognitivo-Conductual en personas de forma individual, se ha encontrado que también resulta efectiva con un enfoque grupal. El formato de terapia grupal más frecuentemente utilizado con personas mayores es en la Terapia Cognitivo-Conductual.

¿Qué ventajas tiene utilizar un formato grupal para la Terapia Cognitivo-Conductual en personas mayores frente al formato individual?

  • Un grupo cohesivo puede ser una fuente de apoyo para personas mayores que están aisladas socialmente.
  • Los grupos pueden ayudar a sus miembros a ganar conocimiento y aprender estrategias para manejar sus problemas, estimulando las interacciones entre los participantes en el grupo.