Como limpiar las lámparas

Como limpiar las lámparas

¿Te has planteado alguna vez cómo limpiar las lámparas de una manera más eficaz? ¿Sabes que mantener las lámparas limpias pueden suponer un ahorro del 20% en la factura de la luz? Una bombilla sucia puede perder hasta el 50% de su luminosidad por el cúmulo de polvo y suciedad. Para que esto no ocurra debemos programar con regularidad la limpieza de lámparas, tulipas, fluorescentes,… y seguir algunos consejos.

Las bombillas se deben limpiar con un trapo húmedo cuando estén apagadas y frías, después nos aseguraremos de que estén secas antes de encenderlas. Si se tratan de lámparas halógenas las pasaremos con cuidado un trapo de algodón, pero este no debe estar mojado. Por otro lado, las pantallas o tulipas las limpiaremos en función del material:

  • Tulipas de tela: utiliza el aspirador para eliminar el polvo y, en caso de tener manchas, una espuma en seco.
  • Tulipas de papel: bastará con pasar un trapo atrapa-polvo (los venden de usar y tirar) y en algunos casos un trapo húmedo.
  • Tulipas de pergamino: pasa un trapo con jabón neutro y agua. Si les aplicas unas gotas de cera líquida, quedarán impecables.

Cuando tenemos lámparas de cristal, bien sean de araña o la tulipa de la cocina, podemos rociarlas con un producto quitagrasa (en caso de que la tengamos en la cocina) o con una mezcla de agua y amoniaco. La suciedad se desprenderá con facilidad y después nos bastará con pasar un paño seco para que quede como nueva.

Recuerda que mantener limpias las lámparas en casa puede suponer un gran ahorro para nosotros y si a eso le acompañamos unas pantallas en tonos claros, la luminosidad de nuestro hogar se verá incrementada. ¡Y al gastar menos energía, protegemos el medio ambiente!

Apatía y oposicionismo en enfermos de Alzheimer

Entendemos por apatía la falta de energía y motivación para iniciar acciones y/o poner interés en actividades que antes  resultaban placenteras para la persona. Es un estado de indiferencia que en los enfermos de Alzheimer implica un importante grado de inactividad y declive asociado.

Es importante proponer al enfermo actividades que al menos en el pasado le resultasen interesantes y agradables. La apatía puede incluir incluso a los hobbies o actividades favoritos, muchas veces debido a la pérdida de capacidades que dificultan a la persona a seguir llevando a cabo la tarea. Deberemos entonces buscar la forma de simplificar esas  actividades para que pueda seguirlas realizando, utilizando los recursos de que aún dispone. Por ejemplo, quizá una persona que ha sido modista toda su vida, en determinada fase de la demencia ya no sea capaz de hacer un vestido, pero hasta bastante avanzada la enfermedad puede seguir siendo capaz de coser un botón o hacer distintas actividades con tela e hilo.

Cuando aparezca la apatía nos costará mucho más esfuerzo conseguir que el enfermo colabore en cosas tan sencillas como su aseo personal, su alimentación y, en general, en todo el conjunto de actividades de la vida diaria. Surgirá el oposicionismo, entendido como cualquier forma de negativa ante cada propuesta por parte de los cuidadores y/o  familiares.

Es habitual comprobar como suele ser la persona más cercana, el cuidador principal, sobre el que mayor carga de oposicionismo recae. Es precisamente la persona que más esfuerzo pone en la atención, que más tiempo dedica, sobre quien suelen recaer los mayores enfrentamientos y negativas para llevar a cabo lo que el enfermo le pide.

Susana se sentía tremendamente incomprendida cuando cada fin de semana su hermano Raúl le decía que se ahogaba en un vaso de agua y que su madre no era tan difícil de llevar. De lunes a sábado Susana era la encargada de cuidar a su madre enferma de Alzheimer en una fase moderada. 

Dedicaba la mayor parte del día a atender la casa y a cuidar a su madre. Cuando comenzó la enfermedad llegaron al acuerdo de que sería ella (que no trabajaba fuera de casa) la que se dedicaría a atender a su madre de lunes a sábado, y que el domingo vendría su hermano Raúl para que ella pudiese descansar.

Desde niña, la relación madre-hija había sido muy cercana y de total confianza la una en la otra. Pero cuando llegó la  enfermedad esto comenzó a cambiar. Desde que se levantaba por las mañanas, Susana tenía que lidiar con las constantes negativas de su madre: a levantarse de la cama, a quitarse el camisón y asearse, a acompañarla a hacer la compra, esperar los horarios de las comidas, etc. Para la más mínima petición que le hacía a su madre, tenía que rogarle e  insistirle para conseguir su colaboración.

Realmente su madre era aún bastante independiente para algunas actividades de la vida diaria, pues los domingos cuando era su hermano el encargado de realizar estas actividades, su madre se manejaba bastante bien al hacerlas. Susana no entendía porque razón su hermano, que siempre había tenido una relación mucho más distante con su madre, ahora tenía tanta “mano izquierda” con ella. Susana se sentía totalmente incomprendida cuando le contaba a su hermano que la mayor parte de los días le costaba más de una hora el conseguir que mamá se levantase de la cama, o que muchos días le era imposible asearla porque esta se negaba en rotundo a poner un pie en el baño. Los domingos, sin embargo, ante las peticiones de Raúl todo eran sonrisas y cortesías. Ella se culpaba de no saber hacer bien las cosas, de no poder satisfacer sus necesidades y de perder fácilmente la paciencia. Por más esfuerzo que ponía en observar cómo hacía las cosas su hermano e intentar imitarle cuando se encargaba ella, la conducta de su madre no cambiaba.

Poco a poco la enfermedad siguió avanzando y al avanzar, el deterioro aumentó la dependencia de su madre, pero a la vez también cedió el nivel de oposicionismo. Su madre ya no era capaz de realizar esas actividades del día a día pero ya no ponía impedimento a que Susana se lo hiciese.

Aspectos jurídicos para familiares de personas con Alzheimer

Un enfermo de Alzheimer, desde que se le diagnostica la enfermedad, sufre una perdida progresiva de capacidades (intelectual y volitiva), que pueden llegar a plantear problemas legales, pues, desde el punto de vista legal, sigue teniendo plena capacidad de obrar. Esta situación, puede suponer para sí mismo y para los familiares un problema grave. Por ello, es necesario establecer un mecanismo de protección que se consigue mediante el nombramiento de un tutor, pero previamente es preciso que un juez reconozca que el enfermo ha perdido su capacidad. Es lo que jurídicamente se denomina como DECLARACIÓN DE INCAPACITACIÓN.

Conozca todos los aspectos legales de la enfermedad de Alzheimer:

Índice

  • Capítulo 1. Procedimiento de incapacidad
  • Capítulo 2. Instituciones de guarda de la persona con discapacidad
  • Capítulo 3. Internamiento no voluntario
  • Capítulo 4. Voluntades anticipadas y/o instrucciones previas
  • Capítulo 5. Protección patrimonial de las personas con discapacidad
  • Capítulo 6. Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapadidad
  • Capítulo 7. Ámbito laboral
  • Capítulo 8. Protección frente a los malos tratos
  • Capítulo 9. Sistema de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia
  • Capítulo 10. Toma de decisiones difíciles 

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Habilidades para trabajar con personas mayores

Habilidades para trabajar con personas mayores

El objetivo final de estas recomendaciones es promover una especialización en la atención a las personas mayores con el fin de promover un ejercicio profesional de alto nivel que favorezca:

  • Un envejecimiento saludable, tanto en el área física como en la social y psicológica, potenciando la autonomía y participación social de la persona mayor.
  • Una reducción de la prevalencia y consecuencias negativas de problemas asociados al envejecimiento (dependencia, aislamiento, trastornos emocionales, etc.
  • Evitar los fenómenos de estigmatización y discriminación hacia las personas mayores

¿Qué conocimientos debe tener un profesional que trabaja con personas mayores?

  • Conocimientos básicos y generales sobre el envejecimiento.
  • Conocimientos específicos de cada especialidad profesional.

¿Qué conocimientos generales sobre el envejecimiento son necesarios?

  • Desarrollo y envejecimiento normal, patológico y óptimo.
  • Aspectos biológicos relacionados con el envejecimiento.
  • Características sociodemográficas de las personas mayores.
  • Patrones de cambio y estabilidad asociados al envejecimiento en el funcionamiento:
    • De los sistemas orgánicos y capacidades sensoriales.
    • Del sistema cognitivo (atención, memoria, razonamiento).
    • Emocional y social.
  • Conocimiento de las principales teorías biopsicosociales sobre el desarrollo adulto.
  • Influencia de los factores contextuales y culturales en el envejecimiento.
  • Trastornos psicológicos más frecuentes en la vejez (depresión, ansiedad, demencia).
  • Aspectos legales y éticos relacionados con las personas mayores.

¿Qué conocimientos específicos son necesarios para trabajar con personas mayores?

  • Conocimiento actualizado de los avances científicos específicos desarrollados en cada disciplina.
  • Deben ser conscientes de los límites de su competencia y conocer las competencias del resto de profesionales.
  • Deben conocer las vías de derivación de casos a otros profesionales cuando la demanda excede su competencia.
  • Conocimiento de la red de servicios del entorno de la persona mayor.
  • Conocimiento de los aspectos clínicos asociados al envejecimiento:
    • Conocer los procesos de interacción entre los componentes biológico, psicológico y social de los problemas de las personas mayores.
    • Conocer las peculiaridades que presentan las manifestaciones clínicas de las personas mayores.
    • Entender la diversidad del proceso de envejecimiento, por ejemplo comprendiendo cómo pueden influir sobre la salud factores socioculturales (género).
    • Deben analizar cada trastorno en el contexto de la trayectoria vital de cada individuo.
    • Conocimiento de los instrumentos de evaluación:
      • Conocimiento teórico y práctico sobre métodos de evaluación utilizados con esta población, así como sobre las ventajas y desventajas de cada uno de ellos.
      • Familiarizado con las peculiaridades de la evaluación de personas mayores.
      • Conocer los problemas que presenta la aplicación de determinados instrumentos de evaluación o procedimientos de evaluación utilizados con otras poblaciones que no han sido adaptados a la población mayor.
      • Conocer los instrumentos desarrollados específicamente para población mayor que son fiables y válidos.
      • Conocer las características específicas que definen a las personas mayores y que pueden afectar al proceso de evaluación (cambios sensoriales, cognitivos, consumo de medicamentos, etc).
  • Conocimientos adecuados para la intervención:
    • Estar al día de distintas líneas de acción preventiva y de promoción del envejecimiento saludable.
    • Conocer las implicaciones del envejecimiento en las indicaciones terapéuticas, en las adaptaciones necesarias de los distintos procedimientos de intervención y la implantación de las mismas.

¿Qué habilidades debe presentar un profesional que trabaja con personas mayores?

  • Actitud de incondicionalidad y apoyo a la persona mayor.
  • Empatía.
  • Congruencia/Autenticidad.
  • Respeto.
  • Paciencia y comprensión.
  • Habilidades de comunicación con personas mayores.
  • Capacidad de dirigir la conversación y centrar la atención de la persona evaluada en el foco de interés evaluador.
  • Capacidad de tranquilizar a la persona mayor (si se muestra ansiosa o temerosa).
  • Comportamiento asertivo.
  • Habilidades instrumentales básicas de refuerzo positivo (si lo que se pretende es aumentar la probabilidad de ocurrencia de una determinada conducta o comportamiento) o negativo (si lo que se pretende es disminuir la probabilidad e ocurrencia de una conducta o comportamiento).
  • Habilidades pedagógicas.
    • Uso de un lenguaje comprensible para otros profesionales que trabajan con personas mayores.
    • Uso de un lenguaje comprensible para las propias personas mayores.
  • Habilidades cognitivas (búsqueda de contradicciones, por ejemplo).
  • Habilidades de escucha.
  • No hacer juicios de valor.
  • Capacidad para ajustar las expectativas de la persona mayor.
  • Capacidad para utilizar información detallada en la presentación clínica, de la fenomenología de los problemas, de su historia natural y del pronóstico habitual con el fin de diagnosticar, tratar y supervisar adecuadamente.
  • Actitudes y destrezas para el trabajo interdisciplinar.
    • Habilidad para comunicarse con otros profesionales.
    • Respecto hacia el trabajo y competencia de otros profesionales.
    • Capacidad de integración de las evaluaciones realizadas desde distintos ámbitos profesionales.
    • Conocimientos suficientes para elaborar soluciones alternativas cuando no funcionan las que se hayan puesto en marcha.
  • Dominio de habilidades relacionadas con la evaluación:
    • Ha de ser sensible a los casos en que sea necesario realizar adaptaciones concretas de los instrumentos o procedimientos de evaluación y realizar las adaptaciones con el objetivo de maximizar la comprensión por parte de la persona mayor.
  • Habilidades relacionadas con la intervención:
    • Intentar que la intervención sea lo más individualizada posible.
    • Planificación de metas realistas y con significado para las personas mayores.
    • Disminución del ritmo de administración de los contenidos en las intervenciones.
    • Flexibilidad en la implementación de las intervenciones.
    • Capacidad de análisis más global, prestando atención a todos los aspectos conductuales y socio-ambientales implicados o relacionados de alguna forma con dicho problema.
    • Tener en cuenta las consideraciones éticas y legales que puedan afectar al tratamiento de la persona.
    • Abordaje de cada demanda desde un enfoque biopsicosocial desde el que puedan identificar las interacciones entre bienestar emocional y físico de las personas implicadas.
    • Reconocer la importancia de las familias o las personas del entorno de los mayores en el apoyo a las personas mayores y planificar intervenciones en las que éstos participen.
      • Valorar los conocimientos y habilidades de los familiares necesarios para atender a las personas mayores y se deben implicar en la educación y supervisión de la implementación de las intervenciones por parte de éstos.
    • Recursos pedagógicos para facilitar el aprendizaje de personas mayores.
      • Han de tomarse el tiempo suficiente para educar a los pacientes en los propios procedimientos de intervención de modo que comprendan adecuadamente de qué forma la intervención puede resultarles de utilidad.
    • Evaluar las actitudes y estereotipos de las propias personas mayores hacia su propio aprendizaje.
    • Concienciar a las personas mayores del papel activo que deben tener en la intervención.
  • Respetar la dignidad de la persona mayor.

¿En qué consiste la actitud de incondicionalidad y apoyo al paciente?

  • El apoyo dado a la persona mayor debe ser:
    • Adaptativo.
    • No debe aumentar los sentimientos de inutilidad personal de la persona mayor.
    • No debe aumentar la sensación de dependencia del profesional.
  • Establecimiento de una buena relación empática y cálida entre la persona mayor y el profesional con el objetivo de que la persona mayor se sienta comprendida y no criticada.

¿En qué consiste el modelo de comportamiento asertivo?

  • El profesional: No debe ser ni crítico ni sumiso.
    • No debe perder la paciencia ante una crítica o negativismo reiterado por parte de la persona mayor, por ejemplo hacia un tratamiento que se esté llevando a cabo o hacia las posibilidades de mejoría.
    • No debe actuar de forma sumisa si no es capaz de extinguir o eliminar las quejas reiteradas que pueden presentar algunas personas mayores durante la realización de tratamientos, ni tampoco debe permitir que sea la persona mayor la que controle la evolución del tratamiento.

¿En qué consisten las habilidades instrumentales básicas de refuerzo?

  • Motivar a la persona mayor, por ejemplo en la realización de un determinado tratamiento.
  • Reforzar actitudes y conductas positivas, sus adelantos en el tratamiento, etc.

¿En qué consisten las habilidades pedagógicas?

  • Es necesario que los profesionales manejen los términos técnicos para:
    • Explicar las estrategias a utilizar.
    • Explicar las fases del tratamiento, cómo debe llevarse a cabo, etc.
  • Es necesario adaptar el lenguaje al nivel de comprensión de la persona mayor, de manera que ésta sea capaz de entender las explicaciones del profesional.

¿Qué significa que el profesional no haga juicios de valor?

  • No debe juzgar moralmente el comportamiento de la persona mayor o el de otros significativos.
  • El profesional debe señalar cuál es el problema y las posibles soluciones para el mismo, evitando las valoraciones morales y sin dejar de prestar apoyo incondicional a la persona mayor, sin olvidar que apoyar no significa "darle siempre la razón".

¿En qué consiste el ajuste de las expectativas de la persona mayor?

Se trata de ajustar sus expectativas a las posibilidades reales de cambio y a la mejoría que puede conseguir con el seguimiento de un determinado tratamiento, no proponiéndole metas difícilmente alcanzables.

¿Qué habilidades de escucha pueden poner en práctica?

  • Aclaración de parte o de todo el mensaje:
    • Comprobar la precisión de lo que ha entendido.
    • Favorecer la elaboración del mensaje por parte de la persona mayor.
    • Aclarar los mensajes vagos o confusos.
  • Repetición (paráfrasis) del contenido del mensaje:
    • Ayudar a la persona mayor a centrarse en el contenido del mensaje.
    • Subrayar el contenido cuando la atención a los sentimientos es prematura.
  • - Reflejo, repetición de la parte afectiva del mensaje:
    • Animar a la persona mayor a expresar, conocer y manejar sus sentimientos.
    • Ayudarle a ser más consciente de sus sentimientos.
    • Ayudarle a discriminar entre sus sentimientos con mayor precisión.
    • Favorecer que experimente los sentimientos con mayor intensidad.
  • Resumen (síntesis), dos o más repeticiones o reflejos que condensan los mensajes de la persona mayor o del contenido de la interacción:
    • Enlazar los múltiples elementos del mensaje.
    • Identificar un tema o modelo común.
    • Interrumpir la excesiva ambigüedad.
    • Resumir el progreso.
  • Autorrevelación, información que se transmite a la persona mayor sobre sí misma:
    • Reducir la distancia emocional entre el profesional y la persona mayor.
    • Aumentar la confianza y la empatía.
  • Conducta no verbal adecuada:
    • Aumentar la confianza y la empatía y favorecer, por tanto, la relación entre el profesional y la persona mayor. Dentro de la conducta no verbal, cabe destacar:
      • Mantener contacto visual.
      • Tono de voz audible y suave.
      • Postura adecuada: relajada pero atenta y orientación hacia la persona mayor, ligeramente inclinado hacia delante.
      • Distancia adecuada: ni muy lejos ni muy cerca.
      • Expresiones faciales congruentes con el mensaje de la persona mayor, uso frecuente de la sonrisa.
      • Gestos suaves que subrayan el contenido del mensaje.

¿En qué consiste la empatía?

  • Deseo de comprender.
  • Escucha activa.
  • Adaptarse al interlocutor (su ritmo, lo que el interlocutor considera importante).

¿Qué se pretende con la empatía?

  • "Conectar" con la persona mayor.
  • Obtener información demostrando interés y comprensión.

¿En qué consiste la congruencia/autenticidad?

Mostrar espontaneidad y cercanía sin abandonar el rol de profesional.

¿Qué se pretende con la congruencia/autenticidad?

Reducir la distancia emocional con la persona mayor y aumentar la identificación entre el profesional y la persona mayor.

¿En qué consiste el respeto por parte del profesional hacia la persona mayor?

  • Aceptación de la persona mayor.
  • No realizar juicios valorativos.
  • Demostrar compromiso con la persona mayor.

¿Qué se pretende con el respeto hacia la persona mayor?

  • Mostrar interés por la persona mayor.
  • Demostrar aceptación por la persona mayor.
  • Transmitir el deseo de trabajar con ella.

¿Qué ventajas tiene la Terapia Cognitivo-Conductual en su aplicación a personas mayores?

Información extraída de Una revisión sobre las intervenciones cognitivo-conductuales en problemas de depresión en la edad avanzada. (Izal, Márquez, Losada, Montorio y Nuevo, 2003)

  • Su estilo psicoeducativo resalta la importancia del aprendizaje, haciéndola más aceptable para personas mayores que suelen encontrar difícil reconocer que están experimentando malestar emocional.
  • Resulta atractiva para las personas mayores, ya que aprenden habilidades que les pueden seguir siendo útiles aún después de superado su problema.
  • Los contenidos tratados por la Terapia Cognitivo-Conductual pueden registrarse por escrito sin mucho esfuerzo, con el fin de facilitar el aprendizaje a personas mayores con dificultades de memoria.
  • El enfoque biopsicosocial mantenido por la mayoría de los terapeutas de Terapia Cognitivo-Conductual encaja muy bien con la interdisciplinariedad de la gerontología y la frecuente multicausalidad de los problemas de las personas mayores.
  • Permite e incluso persigue la participación de la familia en la terapia, lo cual supone el importante aprovechamiento de los recursos sociales y familiares de la persona mayor (algún familiar puede incluso colaborar en la administración de partes concretas de la terapia) y puede ayudar a mejorar la comunicación entre los miembros de la familia.
  • La aplicación de la Terapia Cognitivo-Conductual, sola o en combinación con la terapia farmacológica, es eficaz tanto para disminuir o eliminar los síntomas de la depresión en personas mayores como para mantener los logros de la terapia.
  • Enfatiza la relación entre terapeuta y paciente como componente central para el éxito terapéutico.
  • La limitación en el tiempo de la Terapia Cognitivo-Conductual es útil con personas mayores con condiciones médicas que dificultan su participación en terapias a largo plazo.
  • - Se centra en el "aquí y ahora" más que en experiencias de la infancia como fuente para el cambio.
  • Aproximación acogedora para el participante ya que integra una variedad de material escrito y se enseña a las personas mayores a registrar por escrito su progreso terapéutico.

Requisitos para realizar una intervención Cognitivo-Conductual adecuada y eficaz con personas mayores

Información extraída de Una revisión sobre las intervenciones cognitivo-conductuales en problemas de depresión en la edad avanzada. (Izal, Márquez, Losada, Montorio y Nuevo, 2003)

  • Conocimiento profundo y preciso del proceso de envejecimiento.
  • Conocimiento profundo y preciso de los cambios físicos y psicológicos asociados al envejecimiento.
  • Estar familiarizado con las particularidades del entorno social y circunstancias vitales que suelen rodear a estas personas (por ejemplo, tipo de problema más frecuente que han de afrontar).

Adaptaciones de la Terapia Cognitivo-Conductual en personas mayores

Información extraída de Una revisión sobre las intervenciones cognitivo-conductuales en problemas de depresión en la edad avanzada. (Izal, Márquez, Losada, Montorio y Nuevo, 2003)

Modificaciones ambientales:

Debido a que la capacidad visual declina en personas mayores, se produce una pérdida de agudeza visual por lo que cuando se emplean instrumentos de evaluación o material terapéutico impreso es necesario:

  • Disponer de las condiciones de iluminación adecuadas.
  • Material impreso de dimensiones superiores al precisado por personas más jóvenes.

Debido a los cambios que se producen en la agudeza auditiva, se puede producir un aumento de la dificultad para comprender el discurso hablado, especialmente en condiciones de ruido de fondo. Para maximizar la comprensión auditiva:

  • Asegurarse de que una persona mayor con problemas auditivos utiliza los recursos técnicos adecuados, como audífono.
  • Mantener contacto ocular.
  • Sentarse cerca de ella.
  • Emitir un discurso claro.
  • Vocalizar adecuadamente, aunque evitando caer en el estilo de habla infantil o maternal.
  • Disponer de una habitación o despacho tranquilo, y con el menor nivel de ruido de fondo.

Debido a los cambios cognitivos que se producen en el envejecimiento como:

  • Declive en velocidad perceptiva.
  • Declive en memoria episódica.
  • Declive en razonamiento inductivo.
  • Declive en visualización espacial.
  • Cambios en el funcionamiento de la memoria como:
    • Peor ejecución en tareas de recuerdo y reconocimiento.
    • Peor ejecución en tareas que emulan memoria en la vida cotidiana.
    • Afectación de la memoria operativa: esto hace que el aprendizaje de nueva información sea más lento y difícil y afecta también a la comprensión del lenguaje.

    Con el envejecimiento hay un mantenimiento e incluso una mejora de la ejecución en tareas de inteligencia cristalizada, relacionada con habilidades verbales y de conocimiento hasta la edad de 70 o más años, mientras que la inteligencia fluida, relacionada con habilidades de razonamiento y flexibilidad cognitiva y medida con tareas que suelen implicar un componente de velocidad de procesamiento, parece declinar con la edad.

¿Qué adaptaciones se pueden hacer para favorecer el aprendizaje durante la terapia con personas mayores?

Información extraída de Una revisión sobre las intervenciones cognitivo-conductuales en problemas de depresión en la edad avanzada. (Izal, Márquez, Losada, Montorio y Nuevo, 2003)

  • Reforzar cualquier pequeño logro que se consiga al inicio para motivar y hacerle ver el éxito de la intervención.
  • Presentar menos información con un ritmo más lento y disminuir el ritmo de la conversación terapéutica.
  • Utilizar un enfoque multisensorial de la presentación del material (pizarra, resúmenes, grabaciones en cinta de vídeo o casete, visual con imágenes: "Dilo, hazlo, enséñalo"). Hacer uso frecuente de ejemplos, metáforas y analogías.
  • Animar a que apunte la información más relevante y asegurarse de que lo hace adecuadamente.
  • Dejar suficiente tiempo para adquirir el aprendizaje, casi como si fuera una autoadministración del tiempo.
  • Adaptar la información a la que la persona ya posee. - Presentar la información de manera secuenciada: lo más importante al principio y lo esencia por escrito.
  • Preparar cuadernos o manuales con la información relevante: los objetivos, las tareas para casa, estrategias terapéuticas, cómo controlar sucesos, ejercicios, etc.
  • Utilizar cintas de casete con la información importante para personas con deficiencias visuales.
  • Conseguir que sea significativa para la persona, con un sentido "muy realista" y teniendo en cuenta las expectativas de la persona.
  • La información debe provenir de una única fuente. No variar a los terapeutas entre sesiones.
  • Utilizar claves para facilitar el recuerdo (por ejemplo, lemas para cada sesión).
  • Agrupar la información que se presenta en unidades relevantes y manejables para la persona, según sus condiciones físicas y cognitivas, con frecuentes repeticiones para favorecer la codificación de la nueva información.
  • Revisar el material con las personas sistemáticamente y comprobar el grado de aprendizaje. Repasar, repetir y hacer resúmenes.
  • Utilizar cuadernos de notas para registrar información importante discutida a lo largo de las sesiones.
  • El ritmo de la terapia debe ser más lento, con repeticiones más frecuentes.
  • Presentación más frecuente de material en diferentes formatos (por ejemplo, vitual y auditiva).

¿Es eficaz la Terapia Cognitivo-Conductual con personas mayores?

Se ha encontrado que esta terapia, sólo o combinada, ofrece unos niveles de mejoría similares con el paso del tiempo, resultados generalmente superiores a la condición de medicación aislada. Además de la eficacia demostrada de la Terapia Cognitivo-Conductual en personas de forma individual, se ha encontrado que también resulta efectiva con un enfoque grupal. El formato de terapia grupal más frecuentemente utilizado con personas mayores es en la Terapia Cognitivo-Conductual.

¿Qué ventajas tiene utilizar un formato grupal para la Terapia Cognitivo-Conductual en personas mayores frente al formato individual?

  • Un grupo cohesivo puede ser una fuente de apoyo para personas mayores que están aisladas socialmente.
  • Los grupos pueden ayudar a sus miembros a ganar conocimiento y aprender estrategias para manejar sus problemas, estimulando las interacciones entre los participantes en el grupo.
Como limpiar un armario

Como limpiar un armario

Todos limpiamos el armario, pero ¿sabemos cómo limpiar un armario de manera más eficiente? Lo primero que tenemos que hacer para limpiar un armario es vaciarlo. Una vez que esta toda la superficie despejada es el momento de limpiar el polvo. Si el armario hace mucho tiempo que no se usa podemos utilizar un aspirador, pero en principio nos basta con una gamuza. Después pasaremos un trapo humedecido con jabón de pH neutro, a base de vinagre o almendra, que cuide la madera y la nutra. Por último, tenemos que asegurarnos de secar bien todo el armario para evitar humedades.

Ahora, es el momento de volver a llenar el armario. Es aconsejable seleccionar el contenido del armario al menos una vez al año. Solo requiere unos pocos minutos y tendrás un armario perfectamente ordenado en el que encontrarás lo que necesitas en un abrir y cerrar de ojos. 

Es sencillo si lo realizas siguiendo estos cuatro pasos:

  1. Organiza en pilas el contenido del armario. Una pila está destinada a las organizaciones benéficas, otra para lavar y la tercera para volver a guardar.
  2. Selecciona la pila de ropa que has decidido guardar. Pon la ropa fuera de temporada en cajas de almacenamiento bajo la cama o en bolsas a prueba de humedad y de polvo.
  3. Cuelga la ropa en perchas. Si usas perchas de alambra la ropa se deformará. Opta por las de madera, las de plástico o las acolchadas y utiliza perchas específicas para pantalones y faldas.
  4. Al sustituir las prendas del armario, pon juntas las del mismo tipo y las encontrarás más rápido. Agrupa chaquetas, pantalones, trajes, faldas, vestidos, blusas y camisas.
Limpieza exprés del cuarto de baño

Limpieza exprés del cuarto de baño

Con la limpieza exprés del cuarto de baño conseguirás la limpieza en cinco minutos si metes antes en un barreño los materiales de limpieza que necesitas. Guarda el equipo en un armario del cuarto de baño para usarlo cuando lo necesites.

1. Ventila el baño

Abre la ventana o enciende el extractor mientras realizas el resto de los pasos. La ventilación adecuada evita la humedad y el moho.

2. Pasa un paño por el lavamanos

Pasa un paño apenas humedecido detrás de los grifos y alrededor del lavabo para retirar restos de jabón. Vacía y seca la jabonera si está llena de agua jabonosa.

3. Pasa un paño por la bañera o ducha

Pasa un paño apenas humedecido por la bañera para retirar restos de jabón, pelos y otra suciedad. Seca el agua de detrás de los grifos y quita los pelos del desagüe.

4. Seca la cortina o la mampara de la ducha

Si la cortina está mojada, córrela totalmente, sacúdela, sécala con un paño y déjala extendida. Si tienes mampara, seca con un paño.

5. Limpia el váter

Limpia el asiento con un trozo de papel de cocina y pulveriza la taza con limpiabaños desinfectante, sobre todo alrededor del borde. Una vez por semana limpia el exterior de la taza y la cisterna.

6. Limpia los espejos

Quita las manchas de los espejos con una bayeta de microfibra apenas humedecida. Si hay huellas persistentes, quítalas con una gota de lavavajillas.

7. Ordena los artículos de aseo

Junta los artículos afines y guarda todos los que puedas en el armario o en los cajones del baño. Cogerán polvo si los dejas en exposición.

8. Cambia las toallas

Cambia las toallas del baño una vez por semana. Si ocupan suficiente espacio como para hacer la colada, lávalas; si no es así y están húmedas, ponlas a secar antes de meterlas en el cubo de la ropa sucia.

9. Friega el suelo

Barre el suelo para quitar polvo y pelusa. Como mínimo, una vez por semana limpia el suelo con friegasuelos y céntrate en la zona que rodea el váter.

10. Vacía el cubo

Vacíalo, separa lo que puedas reciclar, echa el resto a la basura y cambia la bolsa.