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¿Qué es la diabetes?
La diabetes es una enfermedad crónica que aparece debido a que el páncreas no fabrica la cantidad de insulina que el cuerpo humano necesita, o bien la fabrica de una calidad inferior. La insulina, una hormona producida por el páncreas, es la principal sustancia responsable del mantenimiento de los valores adecuados de azúcar en sangre. Permite que la glucosa sea transportada al interior de las células, de modo que éstas produzcan energía o almacenen la glucosa hasta que su utilización sea necesaria. Cuando falla, origina un aumento excesivo del azúcar que contiene la sangre (hiperglucemia). De hecho, el nombre científico de la enfermedad es diabetes mellitus, que significa «miel».
Causas
La diabetes afecta al 6% de la población. Las posibilidades de contraerla aumentan a medida que una persona se hace mayor, de modo que por encima de los setenta años la padece alrededor del 15% de las personas. Es esencial educar a los pacientes para que controlen su diabetes de forma adecuada, ya que puede acarrear otras enfermedades tanto o más importantes que la propia diabetes: enfermedades cardiovasculares, neurológicas, retinopatía (afección ocular que puede conducir a la ceguera) o nefropatía (enfermedad del riñón). El momento de aparición de la enfermedad, así como las causas y síntomas que presentan los pacientes, dependen del tipo de diabetes de que se trate.
- Diabetes tipo 1. Las edades más frecuentes en las que aparece son la infancia, la adolescencia y los primeros años de la vida adulta. Acostumbra a presentarse de forma brusca, y muchas veces independientemente de que existan antecedentes familiares. Se debe a la destrucción progresiva de las células del páncreas, que son las que producen insulina. Ésta tiene que administrarse artificialmente desde el principio de la enfermedad. Sus síntomas particulares son el aumento de la necesidad de beber y de la cantidad de orina, la sensación de cansancio y la pérdida de peso.
- Diabetes tipo 2. Se presenta generalmente en edades más avanzadas y es unas diez veces mas frecuente que la anterior. Por regla general, se da la circunstancia de que también la sufren o la han sufrido otras personas de la familia. Se origina debido a una producción de insulina escasa, junto con el aprovechamiento insuficiente de dicha sustancia por parte de la célula. Según qué defecto de los dos predomine, al paciente se le habrá de tratar con pastillas antidiabéticas o con insulina (o con una combinación de ambas). No acostumbra a presentar ningún tipo de molestia ni síntoma específico, por lo que puede pasar desapercibida para la persona afectada durante mucho tiempo.
- Diabetes gestacional. Se considera una diabetes ocasional. Se puede controlar igual que los otros tipos de diabetes. Durante el embarazo la insulina aumenta para incrementar las reservas de energía. A veces, este aumento no se produce y puede originar una diabetes por embarazo. Tampoco tiene síntomas y la detección se realiza casi siempre tras el análisis rutinario a que se someten todas las embarazadas a partir de las 24 semanas de gestación.
Síntomas de la diabetes
Entre los principales síntomas de la diabetes se incluyen:
- Frecuencia en orinar (fenómeno de la «cama mojada» en los niños).
- Hambre inusual.
- Sed excesiva.
- Debilidad y cansancio.
- Pérdida de peso.
- Irritabilidad y cambios de ánimo.
- Sensación de malestar en el estómago y vómitos.
- Infecciones frecuentes.
- Vista nublada.
- Cortaduras y rasguños que no se curan, o que se curan muy lentamente.
- Picazón o entumecimiento en las manos o los pies.
- Infecciones recurrentes en la piel, la encía o la vejiga.
- Además se encuentran elevados niveles de azúcar en la sangre y en la orina
Prevención
Para la diabetes tipo 1 no existe ningún método eficaz por el momento. En cambio, está comprobado que la de tipo 2, que es la que aparece con más frecuencia, al estar relacionada con la obesidad se puede tratar de evitar en gran medida adoptando unos hábitos de vida saludables:
- Evitando el sobrepeso y la obesidad.
- Realizando ejercicio físico de forma regular. – Abandonando el tabaco y las bebidas alcohólicas.
- Siguiendo una dieta alimentaria sana. Para prevenir las hipoglucemias, los diabéticos deben tener en cuenta lo siguiente:
- Ajustar las dosis de los medicamentos a sus necesidades reales.
- Mantener un horario de comidas regular en la medida de lo posible;
- Tomar cantidades moderadas de hidratos de carbono antes de realizar ejercicios extraordinarios;
- Llevar siempre azúcar consigo. En cuanto aparezcan los primeros signos de hipoglucemia, hay que tomar azúcar (2 o 3 terrones), galletas (de 3 a 5 unidades) o beber un vaso (150 ml) de alguna bebida que contenga hidratos de carbono de absorción rápida (zumos de frutas, cola, etc.). Los síntomas suelen pasar en 5 o 10 minutos. Si la hipoglucemia es grave o la persona pierde la conciencia, es necesario inyectarle una ampolla de glucagón por vía subcutánea (igual que la insulina) o intramuscular (en la nalga). El glucagón moviliza las reservas de glucosa del organismo y hace efecto en unos 10 minutos. Si no hay recuperación, el afectado debe recibir asistencia médica inmediata.
Tipos
Diabetes Mellitus tipo 1 mediada por procesos autoinmunes:
- Está causada por la destrucción autoinmune de las células del páncreas.
- Representa la mayoría de los casos de diabetes mellitus tipo 1.
- Lo normal es que aparezca en niños o adultos jóvenes, pero también puede darse en otras edades.
- Suele comenzar de forma brusca.
- Los factores de riesgo no están bien definidos, pero se sabe que están implicados en su aparición factores genéticos, autoinmunes y ambientales.
- Habitualmente el peso es normal o por debajo de lo normal, aunque la presencia de obesidad no es incompatible con el diagnóstico.
- Los pacientes son propensos a sufrir otras alteraciones del sistema inmunitario.
Diabetes Mellitus tipo 1 idiopática:
- Se desconoce la causa que la provoca. Sólo pertenece a esta categoría una minoría de pacientes con diabetes tipo 1, la mayoría de origen africano y asiático.
- Existe un importante factor hereditario y no se dan alteraciones del sistema inmunitario.
- En los pacientes, la necesidad de insulina puede aparecer y desaparecer.
Diabetes Mellitus tipo 2:
- Aunque puede aparecer a cualquier edad, es habitual que comience en la edad adulta, después de los 40 años.
- Se caracteriza por la resistencia a la insulina y usualmente se asocia a un déficit relativo de producción de esta sustancia por el páncreas.
- La obesidad está presente en el 80 por ciento de los pacientes.
- El riesgo de desarrollar esta forma de diabetes aumenta con la edad, el peso y la falta de actividad física. Es más frecuente en mujeres con antecedentes de diabetes gestacional y en individuos con hipertensión o trastornos en el metabolismo de la grasas.
- Representa el 90-95 por ciento del total de casos de diabetes mellitus.
- Los pacientes no precisan insulina, aunque pueden requerirla para conseguir controlar el nivel de glucosa.
- Está frecuentemente asociada con una fuerte predisposición genética, aunque este factor es complejo y no está claramente definido.
Diabetes gestacional:
- Comienza o se diagnostica por vez primera durante el embarazo.
- Aparece en entre un 2 y un 5 por ciento de los procesos de gestación.
- Habitualmente, la paciente recobra el estado de normalidad tras el parto.
- Las mujeres con diabetes gestacional tienen, a corto, medio o largo plazo, mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
- Los factores de riesgo para la diabetes gestacional son la obesidad y los antecedentes familiares.
Otros tipos de diabetes:
Existen otros tipos de diabetes originados por un mal funcionamiento de las células del páncreas o de la insulina que éstas fabrican, por problemas de metabolismo, etc. Muchas veces estas disfunciones están causadas por defectos genéticos, drogas, infecciones u otras enfermedades.
Diagnóstico
Se establece el diagnóstico de diabetes cuando una persona tiene valores anormalmente elevados de azúcar en la sangre. A menudo se controlan los valores de azúcar en la sangre durante un examen anual de rutina o durante una exploración clínica que se realiza antes de la incorporación a un nuevo empleo o de la práctica de un deporte. También pueden realizarse análisis para determinar la posible causa de síntomas como aumento de la sed, la micción o el hambre, o si existen factores de riesgo característicos como antecedentes familiares de diabetes, obesidad, infecciones frecuentes o cualquier otra complicación asociada con la diabetes.
Para medir la concentración de azúcar en la sangre se obtiene una muestra de sangre del paciente, quien deberá estar en ayunas por lo menos 8 horas antes de la prueba, pudiéndose también obtener después de comer. Es normal cierto grado de elevación de los valores de azúcar en la sangre después de comer, pero incluso entonces los valores no deberían ser muy elevados. En las personas mayores de 65 años es mejor realizar la prueba en ayunas, dado que los ancianos tienen un mayor incremento de las concentraciones de azúcar en la sangre después de comer.
Hay otra clase de análisis de sangre, llamado prueba de tolerancia oral a la glucosa, que se realiza en ciertos casos, como cuando se sospecha que una mujer embarazada tiene diabetes gestacional. En esta prueba se obtiene una muestra de sangre en ayunas para medir el valor de azúcar y se suministra a la paciente una solución especial para beber, la cual contiene una cantidad estándar de glucosa. Durante las 2 o 3 horas siguientes se obtienen varias muestras de sangre.
Tratamientos de la diabetes mellitus
Se basa en tres pilares: dieta, ejercicio físico y medicación. Tiene como objetivo mantener los niveles de glucosa en sangre dentro de la normalidad para minimizar el riesgo de complicaciones asociadas a la enfermedad. En muchos pacientes con diabetes tipo II no sería necesaria la medicación si se controlase el exceso de peso y se llevase a cabo un programa de ejercicio físico regularmente. Sin embargo, es necesario con frecuencia una terapia sustitutiva con insulina o la toma de fármacos hipoglucemiantes por vía oral.
- Fármacos hipoglucemiantes orales. Se prescriben a personas con diabetes tipo II que no consiguen descender la concentración de azúcar en sangre a través de la dieta y la actividad física, pero no son eficaces en personas con diabetes tipo I.
- Tratamiento con insulina. En pacientes con diabetes tipo I es necesario la administración exógena de insulina ya que el páncreas es incapaz de producir esta hormona. También es requerida en diabetes tipo II si la dieta, el ejercicio y la medicación oral no consiguen controlar los niveles de glucosa en sangre. La insulina se administra a través de inyecciones en la grasa existente debajo de la piel del brazo, ya que si se tomase por vía oral sería destruida en aparato digestivo antes de pasar al flujo sanguíneo. Las necesidades de insulina varían en función de los alimentos que se ingieren y de la actividad física que se realiza. Las personas que siguen una dieta estable y una actividad física regular varían poco sus dosis de insulina. Sin embargo, cualquier cambio en la dieta habitual o la realización de algún deporte exigen modificaciones de las pautas de insulina. La insulina puede inyectarse a través de distintos dispositivos:
- Jeringuillas tradicionales, de un solo uso, graduadas en unidades internacionales (de 0 a 40).
- Plumas para inyección de insulina. Son aparatos con forma de pluma que tienen en su interior un cartucho que contiene la insulina. El cartucho se cambia cuando la insulina se acaba, pero la pluma se sigue utilizando.
- Jeringas precargadas. Son dispositivos similares a las plumas, pero previamente cargados de insulina. Una vez que se acaba la insulina se tira toda la jeringa. El nivel de glucosa en sangre depende de la zona del cuerpo en que se inyecta la insulina. Es aconsejable que se introduzca a través del abdomen, los brazos o muslos. Penetra más rápidamente si se inyecta en el abdomen. Se recomienda inyectar siempre en la misma zona, aunque desplazando unos dos centímetros el punto de inyección de una vez a otra. Hay que evitar las inyecciones en los pliegues de la piel, la línea media del abdomen y el área de la ingle y el ombligo.
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En la incorporación de la mujer al mercado laboral, muchos son los hombres que han ocupado la tarea del hogar como amos de casa. A pesar de la lucha de las mujeres durante décadas por conseguir la igualdad, el hombre y la mujer siguen desempeñando dentro de la familia roles bien diferentes y delimitados. Los cambios se van produciendo tímidamente y, en muchos casos, esos cambios se traducen en la aparición de las denominadas supermujeres, mujeres que salen a trabajar igual que sus maridos, pero que cuando vuelven a casa recae sobre ellas el papel de ama de casa y de madre a tiempo completo. ¿Cuál es la función del hombre en este universo familiar?
El papel del hombre
Sabemos lo difícil que es cambiar los patrones de una sociedad patriarcal que se ha impuesto durante milenios. Tradicionalmente el hombre es el cabeza de familia, el que consigue los recursos para el hogar donde la mujer los administra de la mejor forma posible buscando el bienestar común de toda la familia. Esta imagen familiar que parece un tanto anticuada resulta que no lo es tanto. El único cambio que se ha producido es la incorporación de la mujer al mundo laboral. Pero son las mujeres las que siguen teniendo la responsabilidad de llevar a sus hijos al médico, en detrimento de su trabajo, y no los hombres. Son las mujeres las que siguen pidiendo una reducción de jornada laboral para hacerse cargo de sus hijos en sus primeros años de vida, y no los hombres. Son las mujeres las que siguen ocupándose de las tareas del hogar por mucho que algunos hombres se jacten de que «ayudan» en casa.
La lista de ejemplos donde vemos al hombre como sustentador principal de los recursos materiales familiares es interminable, pero últimamente estamos viendo un cambio importante que está dejando al hombre desorientado.
El nuevo hombre
Lamentablemente este cambio del que hablamos no se ha conseguido gracias al esfuerzo y la lucha de las mujeres por la igualdad entre géneros. La crisis, una vez más, es la que ha irrumpido hasta el fondo de la estructura familiar y está removiendo los estándares sociales. El aumento de los parados de larga duración entre los hombres con cargas familiares está favoreciendo la aparición de un nuevo tipo de hombre. El hombre que tiene que quedarse en casa ocupándose de las tareas del hogar e implicándose al máximo en el cuidado de sus hijos mientras su mujer es la única proveedora de recursos económicos.
Este cambio radical en los roles de la pareja está afectando de forma negativa al hombre, que ve mermada su autoestima en el momento en que deja de ser el sustento económico de la familia. Algo que dice mucho del escaso valor que la sociedad ha atribuido a la tradicional ama de casa. Las mujeres, en cambio, nos tomamos este cambio de roles menos a la tremenda siendo, como somos, conscientes de la importancia familiar que tiene quien se ocupa de organizar y administrar la casa y cuidar de los niños.
Sin embargo, no es un papel fácil de asumir para los hombres que ven desaparecer su rol tradicional provocando con ello un impacto psicológico difícil de superar. No nos queda más que esperar para descubrir qué nos depara el final de esta crisis en cuanto a transformaciones sociales, y si conseguimos aprovechar lo que de oportunidad tiene cualquier crisis, tal vez consigamos de una vez por todas la equiparación de responsabilidades familiares entre el hombre y la mujer.
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¿Cómo podemos vivir más años y prolongar así nuestra vida? . No hay milagros ni pociones mágicas, ni siquiera el elixir de la juventud. De hecho, las soluciones propuestas por los expertos para alargar nuestras vidas están lejos de ser mágicas y míticas.
Estas son reglas simples para un estilo de vida saludable que, de aplicarse, podrían proporcionar casi quince años de vida más que los que no actúan acorde y no hacen nada por su salud.
La relación entre la longevidad y la salud a menudo se confunde. Estamos rodeados por una multitud de consejos sobre esto, y todos ellos parecen razonables. Tenemos que caminar? Comer más proteínas? Hacer yoga? Beber vino? Hay miles de consejos para la logevidad que vienen de la tierra sana, por médicos y nutricionistas.
Afortunadamente, para hacer un poco de orden, es que se resumen las recomendaciones y resultados de la investigación, de las cuales se ha demostrado que tenemos que hacer cuatro cosas relacionadas con nuestro sentido común, si se pretende vivir unos 14 años de los que no adoptan estas conductas saludables.
La mejor noticia es que estas cuatro cosas, no sólo nos ayudarán a vivir más tiempo, sino que además ayudan a sentirse con más energía, mejorar el sueño y nos aseguraremos de un estado de ánimo mucho mejor que la actual, dictado por un estilo de vida poco saludable.
La dificultad en su aplicación, según los expertos, es baja. Pero esto depende, también de cada persona y su voluntad, ya que cuanto más lejos de estos requisitos, se necesita más fuerza de voluntad para poner en práctica inmediatamente.
Luego de tratar sobre la longevidad y los distintos consejos, vamos a ver concretamente cuales son las reglas para la longevidad:
- No fumar: abstenerse de los cigarros, es una de las costumbres más difcíles de quitar ya que es en general, una costumbre que se arrastra desde jóven y no que se adopta en la longevidad. Si se puede evitar o dejar de fumar, ya se tiene un 80% de los beneficios. El empezar puede comenzarse ya y durará para siempre. También es mejor evitar el tabaquismo pasivo, para evitar riesgos.
- Comer cinco porciones diarias de frutas y verduras: debemos asegurarnos de tomar por lo menos cinco porciones de frutas y verduras durante todo el día. Usted puede comenzar con la adición de dos porciones por semana hasta llegar a la meta de cinco por día. Una manzana como bocadillo, por ejemplo, es un buen punto de partida. También puede hacer doble la proporción de verduras para la cena. Llenarse de frutas y verduras también traerá como consecuencia comer menos comida chatarra y bajar de peso poco a poco sin los esfuerzos y sacrificios.
- Beber alcohol sólo con moderación: beber entre 7 y 14 porciones de alcohol a la semana. Esto es equivalente a un vaso de vino al día. La investigación muestra que el vino tinto podría ser beneficioso para la longevidad. Haga un hábito de beber un vaso en la cena, o para relajarse después de cenar. Sólo tenga cuidado con no exagerar: más de 14 bebidas a la semana puede tener un impacto negativo en la longevidad.
- Hacer ejercicio: evite tiempo de inactividad es importante para vivir más tiempo. En nuestros días se debe ser lo más activo posible. Caminar al trabajo o ir de compras, etc, la excusa debe ser caminar. Y el ejercicio al menos tres veces a la semana.
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En el caso de enfermos mentales crónicos el sufrimiento de la familia a veces es mayor que cuando se trata de un enfermo de otro tipo de enfermedad crónica. El motivo del agravante radica en la dificultad de comunicarse con el familiar enfermo, sobre todo si hay un deterioro a nivel cognitivo o una demencia avanzada.
Entre las enfermedades mentales, la depresión es uno de los trastornos que directamente o indirectamente es mayor motivo de consulta en atención primaria. A veces son los familiares los que consultan ante la tristeza, astenia, apatía u otros síntomas que detectan en un familiar. En otras ocasiones, la familia consulta sobre cómo tratar al familiar deprimido.
El médico puede movilizar e integrar los recursos individuales, interpersonales y farmacológicos necesarios para la identificación, evaluación y tratamiento de la depresión.
Se han encontrado pruebas concluyentes de que los factores interpersonales son determinantes tanto en la precipitación como en la resolución de los episodios depresivos. En muchas ocasiones, el inicio del episodio depresivo sobreviene tras ocurrir sucesos estresantes dentro del matrimonio o en la familia. Los estudios indican que las personas deprimidas cuyos familiares muestran un alto índice de comentarios críticos tienen un mayor índice de recaídas aquellas cuyas familias que muestran bajos niveles de crítica.
Cuando un paciente es diagnosticado de depresión conviene explorar los factores interpersonales dentro de su familia, y también en otros ámbitos, que pueden contribuir tanto a mantener los síntomas depresivos como a aliviarlos. Si han acudido a la consulta acompañados de un familiar aprovecharemos esta misma consulta para recoger más información sobre determinados síntomas depresivos sobre los que el paciente puede no ser consciente. El médico puede hacerse una idea más precisa del papel que pueden tener sus interacciones en la depresión del paciente. Si el paciente ha venido solo a la consulta podemos pedirle que en la próxima consulta nos gustaría le acompañase el familiar que esté más preocupado por él o quien le ofrezca más apoyo. Con frecuencia los cónyuges del paciente deprimido pueden sufrir también una depresión o sentir rabia al no saber cómo actuar en esta situación. Otras veces el comportamiento del cónyuge refuerza que el paciente siga en estado depresivo, sobre todo si se le sobreprotege y el paciente no es capaz de descubrir que puede hacer las cosas por sí mismo. Si la relación de pareja ha sido un determinante en la depresión de uno de los cónyuges, se puede aconsejar iniciar un proceso de terapia de pareja.
La mayoría de las veces puede ser útil realizar el genograma de pacientes con depresión pues ello conlleva que se observen otros familiares que también han tenido depresión u otra patología mental y ayuda a recoger una información del contexto del paciente, que puede ser útil y a veces permite reducir las expectativas terapéuticas.
El médico de familia puede plantear estrategias para cambiar el comportamiento individual e interpersonal, que están contribuyendo a perpetuar la depresión. Lo ideal sería que el familiar más involucrado con el paciente tenga una implicación moderada con él, sea a la vez comprensivo con sus necesidades y respetuoso con su autonomía.
Noticias, Vida con Alzheimer: Cuidado, Conocimiento y Esperanza
La enfermedad de Parkinson es un trastorno que afecta a las células nerviosas ( las neuronas) en una parte del cerebro que controla los movimientos musculares.
En la enfermedad de Parkinson, las neuronas que producen una sustancia química llamada dopamina mueren o no funcionan correctamente. En condiciones normales la dopamina envía señales que ayudan a coordinar los movimientos. La enfermedad de Parkinson (EP) es una enfermedad degenerativa del sistema nervioso central. Aparece una muerte progresiva de neuronas en una parte del cerebro denominada sustancia negra.
Como consecuencia aparecen problemas cerebrales relacionados con los movimientos
¿A quién puede afectar la enfermedad de Parkinson?
- La edad de los afectados es entre los 60 y los 80 años
- La incidencia entre estas edades es de un 1-2 personas/1.000.
- Existen algunos casos más excepcionales que pueden aparecen en edades más tempranas
- Afecta por un igual a ambos sexos
Causas del parkinson
- No se conoce la causa de esta enfermedad
- Se ha detectado la existencia de alteraciones genéticas en algunas familias en las que la mayoría de sus miembros estaban afectados por lo que podría haber un factor genético responsable
- Estas alteraciones también se han observado en casos familiares de enfermedad de Parkinson de presentación precoz con edad de inicio inferior a los 40 años
- Sin embargo, la mayoría de los pacientes con enfermedad de Parkinson tienen una presentación esporádica, es decir sin factores genéticos claramente identificados
- También algunos agentes tóxicos podrían estar implicados
- Errores del metabolismo energético de las células podrían predisponer a determinadas personas a padecer enfermedad de Parkinson. Estos convertirían a las neuronas dopaminérgicas en vulnerables a determinados tóxicos ambientales (exógenos) o del propio organismo (endógenos)
- En la actualidad se puede resumir que la EP no tiene una única causa existiendo casos familiares con anomalías genéticas conocidas y otros casos en los que una conjunción de factores genéticos y ambientales serían los responsables de la muerte de las neuronas
Síntomas
No todas las personas con EP presentan los mismos síntomas, y éstos cambian con el tiempo, a medida que la enfermedad avanza. Los síntomas fundamentales son:
- Rigidez: Además de dificultar los movimientos, la rigidez también puede ser responsable de que los músculos duelan y se fatiguen con facilidad. Se calcula que entre el 89% y el 99% de las personas con EP sufren rigidez.
- Temblor: Entre el 69% y el 100% de las personas con EP sufren temblor, aunque sólo en un pequeño número de ellas llega a causar discapacidad. Suele ser más pronunciado en reposo y se inicia a menudo en una parte del cuerpo -generalmente la mano-, pero puede también afectar a los brazos, los pies, las piernas y la barbilla.
- Movimientos lentos (bradicinesia), ausencia de movimiento(acinesia): Entre el 77% y el 98% de las personas con EP sufren una ralentización de los movimientos. Algunas experimentan también episodios de «congelación» que duran varios segundos o minutos, y durante los cuales no pueden moverse. Esto se denomina a menudo síntoma «on-off» (prendido-apagado).
- Problemas del equilibrio y la marcha: Son responsables de que las personas con EP se encorven y caminen arrastrando los pies, lo que a veces es causa de caídas. La mayoría de las personas no sufren problemas posturales hasta muchos años después del diagnóstico.
¿Cómo se hace el diagnóstico en la enfermedad del Parkinson?
- El diagnóstico es fundamentalmente clínico
- El neurológo con el interrogatorio del paciente y de su familia y los hallazgos de la exploración física hace el diagnóstico
- No es estrictamente necesario realizar (análisis de sangre, resonancia magnética o PET cerebral(estudio que permite conocer el estado de la función dopaminergica cerebral), si bien en algunos pacientes puede ayudar a confirmar el diagnóstico y a realizar el diagnóstico diferencial con otras patologías que tiene síntomas parecidos o iguales
- En el momento actual el PET no está disponible en todos los centros
Fases o etapas de la enfermedad de Parkinson
- Etapas de Hoehn y Yahr de la enfermedad de Parkinson:
- Etapa 1: los síntomas afectan sólo a un lado del cuerpo
- Etapa 2: síntomas en ambos lados del cuerpo sin alteración del equilibrio
- Etapa 3: aparece problemas de equilibrio pero el enfermo aún es autónomo para sus actividades
- Etapa 4: incapacidad grave, pero aún es capaz de caminar o estar de pie sin ayuda
- Etapa 5: el enfermo está en silla de ruedas o no puede ya moverse de la cama.
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Dependientes: un término que engloba a más de un millón de personas en nuestro país y que define a todo aquel que necesita la atención de otros para realizar actividades básicas de la vida diaria. Ancianos, discapacitados, enfermos… son el sector más vulnerable de la sociedad y también uno de los más afectados por la fiebre del recorte.
Fue en diciembre de 2006 cuando bajo un aplaudidísimo consenso entre la mayoría de las fuerzas políticas echaba a andar la conocida como Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia (LAPAD). Entre sus mayores logros destacaban el apoyo y el reconocimiento, tanto económico como legal a los cuidadores (profesionales, o familiares) e instituciones dedicadas a la asistencia de estas personas.
«Hablar de un dependiente, no podemos hablar en singular, dado que su situación afectará a una amplia parte de su entorno.»
Existe todo un sistema que parte desde el mismo núcleo familiar, donde mayoritariamente son mujeres las que se encuentran al cargo de estas personas, hasta una extensa red de centros de día, residencias, asistentes, cuidadores, etc… que conformarían la parte profesional del mismo.
Hasta ahora, la LAPAD contemplaba que una persona en situación de dependencia tenía derecho a recibir una serie de prestaciones. Estas prestaciones podían ser el acceso a centros de día, residencias, centros ocupacionales, servicios domiciliarios, etc… o ayudas económicas, bien para el acceso a esos mismos servicios a través de empresas privadas, bien para los cuidados en el entorno familiar. En este último grupo se incluirían las ayudas económicas para los familiares que, sin ser profesionales, se dedican al cuidado de una persona dependiente. Hasta la reforma de la ley, estos familiares cuidadores ‘no profesionales’ podían percibir una ayuda económica que rondaba los 400 euros y se les financiaban las cuotas a la Seguridad Social.
Respecto a los diferentes centros y asociaciones, en su gran mayoría funcionan gracias a una parte que se financia con lo aportado por cada dependiente a través de la LAPAD, copagos para el mantenimiento y funcionamiento de los centros y subvenciones o conciertos con las administraciones locales y autonómicas.
Una derogación encubierta
El 13 de julio de 2012 será recordado como un viernes negro. Ese día, y por la vía rápida gran parte del estado de bienestar conseguido a lo largo de varios lustros se vino abajo con la aprobación del Real Decreto-ley 20/2012, de 13 de julio, de medidas para garantizar la estabilidad presupuestaria y de fomento de la competitividad. En él, junto a las reformas en materia de empleo, de ajustes en el sector energético o en los permisos del funcionariado, encontramos el Título numero III dedicado íntegramente a ‘racionalizar’ el sistema de dependencia.
Para Jaime E. García Villar, coordinador estatal de las plataformas en defensa de la dependencia, “la LAPAD constituyó un gran avance en la protección social y los derechos de las personas mayores y con discapacidades diversas”, y con esta reforma “se vulneran y conculcan derechos y se atenta a la dignidad de muchas personas y sus familias, dejándolas desatendidas y en riesgo de exclusión social. Así como los derechos de las y los trabajadores del sector de los Servicios Sociales y la Dependencia”. Según García Villar
esta reforma supondrá una verdadera “derogación encubierta de la Ley”, con una disminución inmediata de 1000 millones de euros destinados a la dependencia
¿En qué se ha recortado?
José Manuel Ramírez, Presidente de la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, ha elaborado una moción en la que califica de “inútiles y sangrantes” la gran mayoría de estas reformas a la LAPAD.
En primer lugar la ampliación a dos años del plazo para resolver las ayudas, que hará que decenas de miles de dependientes mueran sin atención. Según Mercedes Pastor, de la Plataforma en defensa de la Ley de Dependencia de Alicante, “tres de cada cuatro beneficiarios son mayores de 65 años. En la Comunidad Valenciana ya han fallecido más de 30.000 personas dependientes a la espera de una prestación económica o un servicio acorde con su situación”.
Otra de las medidas que ha generado mayor rechazo es la reducción de la cuantía de las prestaciones económicas por cuidados en el entorno familiar en un 15%. Según Ramírez, “el Ministerio se ha permitido incluso criminalizar a los familiares que atienden a las personas dependientes hablando públicamente de ‘fraude’ en estas prestaciones, poniendo en duda la dedicación y el afecto que proporcionan cientos de miles de familiares de afectados en España”. La reducción afecta a 435.180 personas que verán disminuidas las prestaciones que reciben una media de 55 € al mes.
Además el Estado deja de financiar a partir del 31 de agosto la Seguridad Social de los cuidadores familiares lo cual afecta a 180.000 personas, el 94% mujeres.En materia de financiación del sistema, se reduce también el nivel mínimo en más de un 13%. A los 283 millones recortados del nivel acordado, debemos sumar otros 200 millones de reducción en el nivel mínimo garantizado y 227 millones de cuotas de seguridad social de cuidadores que se dejarán de abonar.
Se paga mal y tarde
En opinión de Ramírez, “todas estas medidas, suponen la desatención a los más de 270.000 del ‘limbo de la dependencia’; personas que se les ha reconocido el derecho y están pendientes de recibir la prestación o servicio, y que no recibirán ayuda en los próximos dos años y medio, por lo que
Se puede afirmar con absoluta desolación que el descuartizamiento de la Ley de dependencia supone el fin del mayor avance en protección social que se había producido en España en los últimos años”
Pero los recortes no están siendo el único azote de la dependencia en tiempos de crisis. Todo el entramado de centros y profesionales que dedican su esfuerzo a asistir a este colectivo ven amenazada su existencia por la falta de seriedad por parte del Gobierno Valenciano a la hora de cumplir con los pagos. “La gran mayoría están económicamente asfixiados y abocados al cierre, lo cual va a provocar que unos 2.000 profesionales se queden sin trabajo, y lo que es peor, unas 3.000 personas dependientes queden sin atención, lo que puede provocar el empeoramiento de sus enfermedades y un entorno familiar cargado de nerviosismo y de sufrimiento añadido, denuncia Mercedes Pastor.