Tres signos fáciles para reconocer un infarto cerebral o ictus a tiempo

Tres signos fáciles para reconocer un infarto cerebral o ictus a tiempo

El infarto cerebral o ictus es una de las principales causas de discapacidad y dependencia en personas mayores. Reconocer los síntomas a tiempo puede salvar vidas y reducir secuelas graves, especialmente en hogares donde viven personas mayores o con enfermedades previas.

En este artículo te explicamos de forma clara y actualizada cuáles son los tres signos más fáciles para identificar un ictus, qué hacer ante una sospecha y cómo el apoyo profesional en el cuidado de personas mayores en Madrid es clave tras un episodio cerebrovascular.

 

¿Qué es un infarto cerebral o ictus?

Un ictus ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo al cerebro, ya sea por una obstrucción (ictus isquémico) o por una hemorragia (ictus hemorrágico). Esta falta de oxígeno provoca daño cerebral en pocos minutos.

En Madrid, el ictus es una de las causas más frecuentes de dependencia sobrevenida en personas mayores, generando una necesidad inmediata de atención domiciliaria especializada.

 

Los 3 signos más fáciles para reconocer un ictus (Método FAST)

Identificar estos síntomas de forma rápida es fundamental. El método FAST es el más utilizado por profesionales sanitarios.

1. Desviación facial

Pide a la persona que sonría:

  • ¿Se le cae un lado de la cara?
  • ¿Tiene dificultad para mover labios o mejilla?

Este es uno de los signos más evidentes de un infarto cerebral.

2. Pérdida de fuerza en un brazo

Solicita que levante ambos brazos:

  • ¿Uno cae o no puede levantarlo?
  • ¿Siente debilidad repentina?

La pérdida de fuerza es habitual tras un accidente cerebrovascular.

3. Dificultad para hablar

Observa si:

  • Habla de forma extraña
  • No puede articular palabras
  • No entiende lo que se le dice

Las alteraciones del lenguaje suelen aparecer de forma brusca.

 

¿Qué hacer ante la sospecha de un ictus?

Ante cualquiera de estos síntomas:

  • Llama inmediatamente al 112
  • No esperes a que “se le pase”
  • No administres medicación por tu cuenta

Cada minuto cuenta. Una atención rápida puede reducir significativamente las secuelas.

 

Consecuencias del ictus en personas mayores

Tras un ictus, muchas personas presentan:

  • Problemas de movilidad
  • Dificultades para hablar o tragar
  • Pérdida de autonomía
  • Necesidad de ayuda para actividades básicas

Esto convierte al ictus en una de las principales causas de dependencia y necesidad de cuidado a domicilio.

 

La importancia del cuidado profesional tras un ictus

Después del alta hospitalaria, comienza una etapa clave: la recuperación en casa.

Contar con ayuda a domicilio en Madrid permite:

  • Apoyo en la higiene y el aseo personal
  • Supervisión de medicación
  • Movilización segura y prevención de caídas
  • Acompañamiento y estimulación diaria

Los cuidadores profesionales de personas mayores están formados para atender situaciones de dependencia derivadas de un ictus.

 

Tranquilidad legal y contractual para la familia

Un servicio profesional garantiza:

  • Contrato legal de cuidadora
  • Alta en la Seguridad Social
  • Cumplimiento de la normativa laboral vigente
  • Continuidad del servicio y sustituciones

Esto aporta seguridad jurídica y evita preocupaciones adicionales en un momento delicado.

 

Prevención y seguimiento en el hogar

Aunque no todos los ictus pueden evitarse, el seguimiento adecuado reduce riesgos:

  • Control de medicación
  • Rutinas supervisadas
  • Atención personalizada
  • Comunicación constante con la familia

La atención domiciliaria para personas dependientes en Madrid es clave para mantener calidad.

 

Preguntas frecuentes sobre el ictus y el cuidado en casa

¿Un ictus siempre genera dependencia?

No siempre, pero en personas mayores es frecuente que requiera apoyo profesional.

¿Se puede contratar ayuda a domicilio tras un ictus?

Sí, existen servicios flexibles adaptados al grado de dependencia.

¿Las cuidadoras están formadas para estos casos?

En Serdomas entendemos que no todas las personas ni todas las situaciones son iguales. Por eso, seleccionamos cuidadosamente a la persona adecuada para cada necesidad, teniendo en cuenta el estado de salud, el grado de dependencia, las rutinas del usuario y también el perfil humano que mejor encaje con la familia. Nuestro objetivo es ofrecer un cuidado seguro, cercano y realmente personalizado, que aporte tranquilidad desde el primer día.

¿El servicio cumple la legalidad?

Por supuesto que sí, incluye contrato, alta en Seguridad Social y gestión administrativa completa.

 

Cuida de los tuyos tras un ictus con apoyo profesional

Reconocer un infarto cerebral a tiempo puede salvar una vida. Acompañar correctamente la recuperación marca la diferencia.

📞 Solicita información sin compromiso y descubre cómo nuestro servicio de ayuda a domicilio en Madrid puede ayudarte a cuidar de tu familiar con seguridad, humanidad y respaldo profesional.

Ayuda para cuidadores de personas con demencia

Ayuda para cuidadores de personas con demencia

La edad media de los cuidadores de afectados de Alzheimer es alta: la mayoría sobrepasan los 50 años. Lo cual nos indica que son personas de edad las que están sobrellevando las tareas del cuidar a un enfermo tan complejo como es el Alzheimer (Stone y cols, 1987). Es relevante indicar que la prevalencia de la enfermedad de Alzheimer se duplica cada cinco años que envejece el segmento de población estudiado (Alberca-Serrano y López-Pousa, 1998), lo que pone de relieve que la mayor parte de los enfermos de Alzheimer son personas muy mayores cuidados por personas también muy mayores, a menos que se involucren miembros familiares de generaciones recientes o servicios asistenciales sociocomunitarios.

Cuidarse a uno mismo

Familia

Para algunos cuidadores la familia es la mayor fuente de ayuda, para otros es la mayor fuente de angustia. Dentro de lo posible, es importante aceptar ayuda de otros miembros de la familia, y no llevar la carga uno solo. Si se siente angustiado porque su familia no está ayudando y hasta pueden llegar a criticarlo, porque desconocen la enfermedad de Alzheimer, puede ser útil convocar a una reunión familiar para hablar del cuidado de la persona.

Comparta sus problemas

Es necesario que comparta con otros sus sentimientos y experiencias como cuidador. Si se los guarda para sí puede ser más difícil cuidar a la persona con EA. Si puede ver que lo que usted está viviendo es una respuesta natural a su situación, le será más fácil el manejo. Trate de aceptar ayuda cuando otro se la ofrezca, aunque tenga la sensación deque lo pueda molestar. Trate de pensar con anticipación y tener a alguien a quien recurrir en caso de emergencia.

Tiempo para uno mismo

Es esencial que tenga tiempo para usted. Esto le permitirá estar más tiempo con otras personas, disfrutar de su pasatiempo favorito y lo más importante, divertirse. Si usted necesita más tiempo, trate de encontrar a alguien que se haga cargo del cuidado del enfermo para que usted pueda descansar.

 Conozca sus límites

¿Cuánto más puede aguantar antes de que sea demasiado? Mucha gente se dará cuenta de cuánto puede aguantar antes de llegar al punto en el que el cuidado lo abrume. Si su situación es insoportable pida ayuda para evitar una crisis.

No se culpe a usted mismo

No se culpe ni haga lo mismo con la persona con la EA por los problemas que atraviesa. Recuerde que la causa es la enfermedad. Si cree que la relación con amigos o familiares se está desvaneciendo, no se culpe ni los culpe. Trate de buscar las causas de la ruptura y discútalas con ellos. Recuerde que el relacionarse con otros puede ser una fuente valiosa de apoyo para usted. Esto puede ser una ventaja para usted y la persona con EA.

Busque y tome asesoramiento

Le ayudará buscar asesoramiento sobre su rol cambiante y los cambios que ocurren en la persona con la EA.

Recuerde que usted es importante. Usted es importante para usted mismo y usted es importante en la vida de la persona con EA. Sin usted, la persona se sentiría perdida. Esta es otra razón tan esencial para que usted se cuide.

Tweri: Aplicación móvil destinada a mejorar la calidad de vida a los enfermos de Alzheimer

Tweri: Aplicación móvil destinada a mejorar la calidad de vida a los enfermos de Alzheimer

¿Quieres estar tranquilo cuando un familiar con Alzheimer sale de paseo? Tweri es una solución de movilidad, para iPhone y Android, que ofrece tranquilidad a los cuidadores y libertad al propio enfermo, en las primeras etapas de la enfermedad.

¿A quién va dirigida tweri?

La aplicación es una solución dirigida a familiares y personas al cuidado de enfermos de Alzheimer que quieren mejorar la autonomía de estas personas, manteniendo la tranquilidad durante los paseos que pueden, y deben, dar en las primeras etapas de la enfermedad.

¿Como funciona tweri?

Diseñada con la colaboración de la Asociación de Familiares de enfermos de Alzheimer AFAL Getafe (Madrid – España), se trata de una aplicación móvil que funciona, hoy por hoy, sobre teléfonos móviles iPhone y Android.

Una vez descargada en uno de esos dispositivos, se podrán establecer unos límites de seguridad para los paseos que la persona pueda dar, basados en un tiempo máximo que puede estar fuera y/o un radio máximo de distancia.

Cuando el enfermo sale de paseo, sólo es necesario activar la aplicación. En el momento en el que los límites de seguridad son superados se emiten automáticamente alertas al cuidador o a la persona que se hubiera establecido, indicándole esta circunstancia vía email, junto con la última posición geográfica obtenida por el dispositivo.

Además, el enfermo puede alertar en cualquier momento, mediante la pulsación de un botón, de que se ha producido una situación de pérdida geográfica, incluso sin haber abandonado los límites geográficos establecidos.

Tranquilidad para las familias

La solución planteada tiene la posibilidad de poder alertar al cuidador incluso cuando el móvil deje de disponer de conexión de datos o GPS, o se haya agotado su batería. Esto se puede realizar con el software de servidor, que provee mecanismos para avisar al cuidador cuando ha pasado determinado tiempo desde que el enfermo ha iniciado la marcha y no ha enviado notificación de su posición.

Disponible en las tiendas de aplicaciones de Google y Apple

tweri, Alzheimer Caregiver, está disponible para su descarga en el Android Market de Google o en la App Store de Apple, gratuita por un tiempo limitado.

Solicitud de Ayuda Dependencia en Madrid

Solicitud de Ayuda Dependencia en Madrid

A través de los Servicios Sociales de tu Ayuntamiento, puedes solicitar la valoración de Dependencia en Madrid viendo su situación personal. Para ello es necesario cumplir una serie de requisitos:

  • Encontrarse en situación de dependencia en alguno de los grados establecidos por la Ley.
  • Tener nacionalidad española.
  • Residir en territorio español al menos durante cinco años, de los cuales dos serán inmediatamente anteriores a la fecha de presentación de la solicitud.
  • Estar empadronado en la Comunidad Autónoma donde se solicita.

Según  la Ley 39/2006 de 14 de Diciembre, DEPENDENCIA es el “estado de carácter permanente en que se encuentran las personas que, por razones derivadas de la edad, la enfermedad o la discapacidad, y ligadas a la falta o a la pérdida de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, precisan de la atención de otra u otras personas o ayudas importantes para realizar actividades básicas de la vida diaria o, en el caso de las personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, de otros apoyos para su autonomía personal.”AUTONOMIA es la “capacidad de controlar, afrontar y tomar, por propia iniciativa, decisiones personales acerca de cómo vivir de acuerdo con las normas y preferencias propias así como de desarrollar las actividades básicas de la vida diaria.”

  • Solicitudes para valorar la situación de dependencia;
  • ubicación de las entidades para cada comunidad donde se pueden realizar los trámites correspondientes;
  • Información general para aprovechar las ayudas que brinda la Ley de Dependencia.

Requisitos:

  1. Solicitud de impresos por Internet o en los servicios sociales de cada comunidad autónoma.
  2. Presentación de la misma en los servicios sociales de su comunidad autónoma.
  3. Evaluación por parte del equipo de valoración del grado de dependencia de la persona.
  4. Resolución.

Pasos a seguir:

  • Encontrarse en situación de dependencia en algunos de los grados establecidos.
  • Residir en el territorio español y haberlo hecho durante cinco años, de los cuales dos habrán de ser inmediatamente anteriores a la fecha de presentación de la solicitud.
  • Para los menores de 5 años el periodo de residencia se exigirá al que tenga la guarda y custodia.
  • Las personas que reuniendo los requisitos anteriores, no tengan la residencia española se acogerán a ley sobre derechos y libertades de los extranjeros en España.
  • Así mismo, el Gobierno podrá establecer medidas de protección en favor de los españoles no residentes en España.
Profesionales en Dependencia

Profesionales en Dependencia

Desde Serdomas, como centro autorizado de la Comunidad de Madrid en la prestación del Servicio de Ayuda a Domicilio para personas dependientes, ponemos a su disposición nuestros servicios ayudándole en la tramitación de la Ayuda a la Dependencia en Madrid. Si desea que le gestionemos todos los trámites burocráticos, contacte con nosotros. Le asesoraremos y guiaremos para que el proceso sea lo más rápido posible.

Enlaces de interés sobre la Ley de Dependencia

Obtenga toda la información que necesita en nuestro post: «Dependencia: lo que hay que saber»

Datos de Contacto

  • Organismo: Dirección General de Coordinación de la Dependencia
  • Dirección: C/ Espartinas, 10
  • Población: 28001 Madrid (Madrid) – Comunidad Autónoma: Madrid
  • Teléfono: 914208686

Tweri: Aplicación móvil destinada a mejorar la calidad de vida a los enfermos de Alzheimer

La crisis causa una fuerte caída en el trabajo doméstico al enviar al paro a los empleadores

Se ocupan del cuidado de hogares ajenos y de los niños y mayores de otros, incluso en ocasiones sus empleadores las definen como «casi de la familia» . Esta proximidad no impide que, sin embargo, el grueso de estas trabajadoras sea ejemplo de economía sumergida.

Los contratos verbales y las recomendaciones boca a boca definen sus relaciones laborales y aunque, poco a poco, crece la conciencia de que son trabajadoras y deberían tener derechos como tales, todavía queda mucho por hacer. No sólo gran parte de ellas cobran «en negro» o no tienen vacaciones si no que las que tienen contrato y tienen al día las cuotas en la Seguridad Social cotizan en un régimen especial muy restrictivo que no contempla el subsidio de desempleo y que empieza a pagar las bajas laborales (ILT) a partir del vigésimo quinto día.

La reforma de la Seguridad Social, aprobada por el Congreso y que debe entrar en vigor a partir de enero de 2012 –que contempla que el personal de servicio cotice al régimen General– ha suscitado muchas expectativas y también muchos temores entre las directamente implicadas, que no quieren oír de plantear exigencias cuando desde hace un año se constata una caída en picado del empleo en este sector.

Desplome

«Más que una caída es un desplome», coinciden en señalar organizaciones como Cáritas o sindicatos como UGT, que atribuyen la situación a la crisis, que lejos de remitir se cronifica y que ha enviado y envía al paro a los contratadores.

«Muchas empleadas eran el soporte familiar de parejas en las que ambos trabajaban y ahora uno o los dos miembros están en casa y se ocupan directamente de estas tareas, además de aligerar gastos» señalan fuentes sindicales que inciden en que, también cada vez más, se buscan recursos y ayudas públicas como guarderías, centros de día, etc. para cubrir necesidades por las que, en época de bonanza, no les importaba pagar o pagar más.

Por un lado disminuye la demanda, menos hogares se pueden permitir tener una persona para que se ocupe de las faenas domésticas y/o cuidado de los niños o mayores, y por otro aumenta la oferta, más mujeres y ahora también hombres buscan ingresos en el trabajo doméstico, asegura una voluntaria de Cáritas, a donde se dirigen muchos desempleados para buscar comida, ropa y ofrecerse para trabajar «en casas» por horas .

Menos inmigrantes

La asesoría jurídica de UGT y organizaciones que trabajan con inmigrantes, como Cruz Roja y también Cáritas, constatan la «gran» disminución de mano de la obra extranjera en el sector doméstico, quedando relegada casi en su totalidad al cuidado de mayores y en menor medida de niños.

Guía del Buen Trato a las Personas Mayores

Guía del Buen Trato a las Personas Mayores

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) presenta la Guía del Buen Trato a las Personas Mayores.

¿Cómo detectar y evitar situaciones de malos tratos en las personas mayores?

La mayoría de los casos de malos tratos a mayores pasan desapercibidos, lo que hace de este difícil problema un fenómeno invisible que pone en peligro la integridad física o psíquica de la persona por acto u omisión, ya sea en el ámbito familiar, comunitario o institucional

Todos y cada uno de nosotros deseamos y tenemos derecho a ser tratados bien, y en general, suele ser así. No obstante, en determinados momentos y situaciones somos tratados de forma inadecuada.

Esta misma situación puede experimentarla las personas mayores, tanto en el ámbito familiar como en el ámbito institucional e incluso a través de los propios medios de comunicación. Esta posibilidad conduce a la necesidad de detectar las diferentes señales de alarma cuya presencia pone en peligro el buen trato hacia las personas mayores, de ahí que la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología haya creado la Guía del Buen Trato a las Personas Mayores.

Esta guía ayudará a las instituciones, familiares, cuidadores e incluso a la propia persona mayor, a detectar señales que evidencien una posible situación de trato inadecuado o la posibilidad de que ocurra.

Señales para empezar a actuar

La SEGG reconoce diferentes señales de alerta, pero para confirmar una situación de malos tratos es necesaria una evaluación pormenorizada y en profundidad no sólo de la persona mayor, sino también del responsable de los posibles malos tratos y del contexto de la situación.

Clasificación de las señales de alerta que debemos tener en cuenta a la hora de detectar y/o prevenir un posible maltrato:

  • Señales físicas: Son el resultado de una acción u omisión cuya consecuencia es un daño o lesión física. Las señales más detectables son: carecer de la atención sanitaria necesaria provocando la presencia de úlceras, pérdida de peso inusual, deshidratación, malnutrición, etc. Incumplir el tratamiento prescrito, carencia de ayudas físicas (gafas, audífonos, dentaduras postizas, etc.). Sufrir problemas de higiene e ingresos repetidos en hospitales o que no acuda a citas médicas previstas.
  • Señales psicológicas y/o emocionales: Surgen como consecuencia de acciones u omisiones que causan angustia o malestar en la persona mayor. Que la persona se muestre impotente o indefensa, o bien sienta cólera, ansiedad, baja estima depresión y falta de comunicación. Que sea tratada como un niño, ignorada, aislada o que no se respete su intimidad.
  • Señales sexuales: Son consecuencia de un contacto de carácter sexual no consentido (lesiones y daños en la zona genital, enfermedades venéreas, etc.)
  • Señales económicas: La apropiación indebida y/o explotación de los recursos económicos y materiales de la persona mayor, como el robo, utilizar los fondos o propiedades de la persona mayor sin su consentimiento, retirada de dinero de las cuentas bancarias, etc.
  • Señales sociales: Son consecuencia de estereotipos negativos asociados al envejecimiento, relacionando a las personas mayores con calificativos peyorativos: dependientes, pasivos, improductivos, intolerantes, conservadores, etc. Además, la escasez de políticas y recursos sociales para poder permanecer en el domicilio, la presencia de barreras arquitectónicas, la falta de geriatras en atención sanitaria o negación de tratamientos por razones de edad son ejemplos de falta de buen trato.

¿Cómo quieren ser tratadas las personas mayores?

Según la Guía del Buen Trato a las Personas Mayores, para llegar a dar un buen trato a nuestros mayores, debemos tener en cuenta cómo quieren ser tratados:

  • Los mayores quieren ser tratados con respeto, igual que cualquier persona, sin tener en cuenta su edad.
  • Las personas mayores quieren ser escuchadas, que se les permita expresarse y que se tengan en consideración sus opiniones y preferencias.
  • Quieren ser informados de forma clara y detallada sobre sus enfermedades y sobre las posibilidades diagnósticas, terapéuticas o de cuidado que existan.
  • Permitir que elijan y que no se les presione cuando tomen decisiones sobre su salud, el lugar en donde quieren vivir o las ayudas sociales que quieren recibir.
  • No culpar de todos sus males a la edad o que son quejicas.
  • No hacerles sentir como una carga porque tengan problemas de salud o tomen muchos medicamentos.
  • Tener paciencia si se mueven más lentamente o tardan más en entender las explicaciones.
  • En definitiva, las personas mayores quieren ser tratadas con amabilidad, afecto y cariño.

El Buen Trato debe darse en todos los aspectos vitales de la persona mayor:

  • Buen trato en la familia: No dejes que la familia decida por ti, tú llevas las riendas de tu vida y por lo tanto has de tomar las decisiones que consideres adecuadas en todos los aspectos: personales, sociales, familiares y económicos. Respeta, valora y acepta consejos pero ten en cuenta que tú decides.

  • Buen trato en el centro de salud: El buen trato tiene que ver con la realización en el centro de salud de acciones que promuevan, no sólo la autonomía física y social de los mayores, sino también su autonomía moral y prevengan la dependencia funcional, ayudándoles a lograr que alcancen la mayor calidad de vida posible.

  • Buen trato en el hospital: La mayoría de los recursos hospitalarios no están adaptados a las características de los pacientes ancianos. Para el manejo de estos pacientes debemos sobrepasar el concepto muchas veces usado y pocas veces puesto en la práctica de la “individualización”. Pretender que un paciente anciano, pluripatológico y con frecuencia con uno o varios síndromes geriátricos se adapte al sistema sanitario en lugar de adaptarnos nosotros a ellos es definible como ausencia de buen trato.

  • Buen trato de los vecinos: La comunidad debe conocer y reconocer el valor de las personas de edad avanzada y su papel protagonista en la vida de la comunidad. Así mismo los mayores han de saber que cuentan con los mismos derechos y deberes que el resto de los vecinos e integrarlo en su vida cotidiana.

  • Buen trato en la ciudad: A los problemas de movilidad cabe añadir las limitaciones visuales, auditivas y tantos otros frecuentes, especialmente, en personas mayores. Hemos diseñado y diseñamos ciudades a espaldas de las personas de edad. La accesibilidad o inaccesibilidad desde cualquier punto de vista (circulación, zonas peatonales, señalizaciones, sonoridad y otras tantas) puede condicionar y, de hecho, condiciona el que los mayores puedan llevar a cabo una vida normalizada.

  • Buen trato en los medios de comunicación: Mostrar el envejecimiento como una etapa más de la vida rescatando los valores que encarnan las personas mayores. Incluir a las personas mayores en todo tipo de informaciones, en plano de igualdad con los demás, evitando el lenguaje peyorativo y discriminatorio que contribuye a reforzar los estereotipos sociales. No caer en el paternalismo y huir del dramatismo y el sensacionalismo.