Vivir con 7 segundos de memoria
Piensen por un momento en su propia vida, sus recuerdos, sus rutinas y todos sus conocidos. Familiares, hábitos normales como ir a por el periódico o, incluso, su propio nombre. Todo se va almacenando de forma normal en nuestro cerebro como si fuese una libreta a la que podemos acudir en cualquier circunstancia. Hasta aquí todo parece normal en nuestras vidas. Eso era lo que le sucedía a Clive Wearing antes de comenzar su pesadilla por culpa de una enfermedad muy común.
Clive era un director de orquesta, diestro pianista que trabajaba como músico. Su pasión, algo que se le daba especialmente bien, le permitía además de querer vivir, poder hacerlo. La otra alegría que tenía en la vida era su mujer, Deborah, por quien profesaba un amor muy profundo que trascendía todo lo inimaginable. Todo parecía sonreírle hasta que un día algo trastocó su cerebro, dejándolo completamente incapacitado para desempeñar ninguna función.
Una mañana se levantó y, trastornado comenzó a realizar preguntas. No recordaba quién era, qué hacía allí o cómo había llegado. Su mujer trató de ayudarle, pero aunque sabía que la quería, no recordaba tampoco su nombre ni era capaz de retener información alguna sobre lo que le iban contando. La esposa, aterrada, lo llevó a un médico para tratar de diagnosticar el caso. Aunque en un principio se le supuso algún tipo de enfermedad menor y pasajera, la verdad es que había sufrido un raro caso de evolución de algo muy común.
El robot que ayuda a las personas mayores
Un robot que ayuda a personas mayores. Un proyecto europeo ha equipado las casas de algunos ciudadanos de la tercera edad con tecnología entre la que se incluyen robots de telepresencia.
Por Will Knight
Las últimas novedades tecnológicas no son sólo para los más jóvenes. Dentro de una década o dos, los jubilados que vivan de forma autónoma en sus casas podrían ser los primeros en usar una nueva e importante tecnología: el robot de asistencia doméstica.
Los robots se están convirtiendo en aparatos más seguros, inteligentes y capaces, y las empresas de robótica tienen la vista puesta en el cuidado de los ancianos como un enorme mercado potencial. Una población que envejece también podría necesitar otras nuevas formas de tecnología de ayuda en casa.
«Que Dios nos ayude si no lo resolvemos», afirmó el director ejecutivo de iRobot, Colin Angle, cuya empresa fabrica el popular Roomba, durante RoboBusiness, un congreso de robótica celebrado en Boston (EEUU) este mes. «Porque a lo largo de los próximos 20 años el ratio de personas mayores de 65 respecto al de menores de 65 va a cambiar bastante drásticamente».
Cálculos de Naciones Unidas sugieren que la población mundial mayor de 65 aumentará un 181% entre 2010 y 2050, comparado con un aumento del 33% entre las edades de 15 y 65. Este cambio hará que existan muchos incentivos para automatizar al menos parte del trabajo de asistencia.
Ya hay robots echando una mano mecánica. Dentro de un proyecto de investigación financiado por la UE, se ha equipado las casas de ciudadanos mayores de Italia, España y Suecia con sensores para hacer un seguimiento de su actividad y su salud. Los robots de telepresencia móvil, un sistema de videoconferencia con ruedas que se puede manejar a distancia y que permite a sus familiares y médicos contactar con ellos. Hay residencias de ancianos en Japón, Europa y Estados Unidos que dan a los residentes solitarios una foca robótica llamada Paro como compañía. Responde a las caricias con ruiditos y ronroneos y llora si se la deja caer o se la ignora.
Según se van sofisticando este tipo de máquinas, los asistentes robóticos podrían ayudar a la gente con las tareas domésticas cotidianas y a la hora de vestirse y bañarse. Con el tiempo, los robots podrían interactuar mucho más inteligentemente como forma de entretenimiento o compañía.
iRobot aún no fabrica nada así de sofisticado, pero Angle afirma que la empresa está preparada para desarrollar tecnología de este tipo porque lleva mucho tiempo pensando cómo hacer que los robots funcionen en los hogares. La empresa fabrica varios dispositivos de telepresencia, robots para el ejército y toda una gama de autómatas limpiadores, entre ellos el Roomba.
«El Roomba es el robot de asistencia a los ancianos de mayor éxito creado hasta la fecha», afirmó Angle. «Ayuda a la gente que no es capaz de manejar un aspirador a tener una sensación de control sobre el entorno en el que viven».
Y los robots están entrando en la geriatría por distintas puertas. Empieza a haber sistemas de ayuda robóticos que se colocan sobre brazos y piernas y permiten seguir siendo independientes a personas que tienen dificultades para caminar o recoger objetos. Investigadores daneses han adaptado un brazo robótico para uso industrial fabricado por Universal Robots para ver si se puede usar para ayudar a la gente a ducharse.
Ya hay productos robóticos recientes que pueden echar una mano con tareas sencillas. Por ejemplo, Yujin Robot, una empresa coreana, tiene un sistema low-cost capaz de desplazarse por un hospital o una residencia y entregar las comidas. Otras empresas presentes en RoboBusiness hicieron demostraciones de manipuladores robóticos sofisticados y baratos. Aunque estas manos robóticas se están desarrollando principalmente como forma de automatizar labores industriales, también podrían dedicarse a doblar la colada, recoger los platos o ajustar el nudo de una corbata.
Que haya máquinas haciendo esas labores -y no sólo para los más ancianos- «está más cerca de lo que la gente imagina», afirma el director de robótica de la empresa de investigación SRI, Rich Mahoney. «Hay muchísimas oportunidades: robots que lavan los platos y limpian y todo lo que la gente quiere respecto a doblar ropa y limpiar los baños», afirma.
Aún así, queda mucho camino por recorrer para que los robots sean fáciles de usar, sobre todo en el caso de un conjunto de usuarios que no son especialmente adeptos con la tecnología. Angle señaló a la última versión de uno de los robots militares fabricados por iRobot, básicamente una gran garra metálica sobre ruedas:
Según los datos del INE de 2008, en España hay más de 3.500 personas mayores de 65 años con discapacidad. Una de las preocupaciones es el aislamiento en el que viven estas personas con más frecuencia de la deseada, que es nula. Recuerda que existen «estereotipos y actitudes acerca de las necesidades de apoyo para su autonomía asociadas a la discapacidad», si bien invita a «acometer aquellas medidas de las que se posee ya evidencia sobre sus resultados positivos en la autonomía, inclusión, calidad de vida y bienestar de las personas mayores con discapacidad».
Los avances logrados en autonomía no solo benefician a las personas a quienes se dirigen, sino también a su entorno familiar y cuidadores.
Y tú, «¿Te sentirías cómodo dejando que este robot vistiera a tu madre?», comentalo en nuestro Facebook.
¿Porqué es importante el diagnóstico precoz en la enfermedad del Alzheimer?
El diagnóstico precoz ayuda al cuidador no solamente a estar informado sobre la enfermedad, sino también a saber cuáles serían las expectativas.
Importancia de la detección precoz en la enfermedad del Alzheimer
Aunque la EA no se puede curar, ni tan siquiera detener su avance, si que es posible enlentecer por un lado la velocidad a la que la enfermedad va acabando con el cerebro a nivel físico, mediante los fármacos apropiados, y por otro lado, mejorar la capacidad del cerebro para enfrentarse a los daños que va a recibir, lo que se conoce como reserva cognitiva.
Esta reserva cognitiva es la capacidad que tiene el cerebro para crear rutas alternativas cuando unas conexiones se ven afectadas, lo que consigue retrasar significativamente el tiempo que tardan los síntomas de la enfermedad en salir a la luz.
Actividades como la estimulación cognitiva han demostrado ser útiles en este ejercicio de entorpecer el avance de la demencia, sobre todo si ésta actividad se inicia en los primeros estadios de la enfermedad. Pero si además tenemos en cuenta que hay una fase “preclínica” que se inicia de forma asintomática unos 15 o 20 años antes de que comience la enfermedad, la capacidad de acción frente a la enfermedad se podría incrementar seriamente si disponemos de las herramientas de detección adecuadas.
Formas de detección usadas actualmente
La forma más común de detección de Alzheimer es la observación. Una vez que se detecta que puede haber un problema se puede acudir a un especialista que mediante una inspección, unas preguntas y un test de cribado puede saber si está ante un caso de Alzheimer u otro tipo de demencia o simplemente ante deterioro típico de la edad. Pero éste método no es 100% fiable, y una vez el psicólogo que realiza estas pruebas dice que es posible que haya Enfermedad de Alzheimer la única manera de asegurarse es mediante una Imagen por Resonancia Magnética (MRI), generalmente acompañada por una Tomografía por Emisión de Positrones (PET).
Este proceso es totalmente fiable, pero tiene como punto débil que su primer paso es siempre la observación, por lo que es muy difícil iniciarlo antes de que los síntomas sean evidentes.
Alternativas
La forma más sencilla de establecer un diagnóstico precoz es a través de la neuroimagen, su principal problema es que es un proceso caro, por lo que actualmente no es viable para el sistema de salud afrontar este procedimiento de forma masiva. Una tecnología que puede ser determinante a la hora de abaratar los costes es la desarrollada por la plataforma volBrain, creada por investigadores de la Universitat Politècnica de València. Esta plataforma es capaz de extraer mediciones volumétricas precisas del cerebro a partir de una neuroimagen de manera automática. El objetivos es crear un modelo del cerebro sano a lo largo de todas las etapas de la vida. Por otro lado también están creando un modelo volumétrico de la enfermedad de Alzheimer, a lo largo de todas sus etapas, lo que podría simplificar enormemente el diagnóstico, que podría automatizarse en gran medida.
Cabe destacar también un prototipo de dispositivo desarrollado por la Universidad de Salamanca que podría establecer la probabilidad de que una persona padezca Alzheimer analizando el habla del sujeto. El aparato basa su funcionamiento en el análisis del ritmo del lenguaje, que aunque es imperceptible al oído, sí que puede ser identificado a través de unos algoritmos. La gran ventaja de este sistema es no sólo que puede detectar el Alzheimer antes de que éste muestre sus síntomas, sino que su aplicación sería mucho más económica que los sistemas citados previamente.
Qué podemos esperar en el futuro
La detección precoz en la enfermedad del Alzheimer es un objetivo claro, no hace falta tener una gran imaginación para detectar que la combinación de distintas técnicas, como un prediagnóstico, realizado de forma masiva, a través del análisis de voz para un posterior diagnóstico automatizado, combinado con control de las personas con factores de riesgo conocidos podrían mejorar enormemente el proceso de detección temprana y poner en marcha los tratamientos convenientes.
Lo que está claro es que en cualquier caso no hace falta estar diagnosticado para introducir en nuestra vida hábitos de vida saludables o actividades intelectuales como el entrenamiento cognitivo que nos ayuden a estar preparados para el futuro.
Musicoterapia y Alzheimer
Cuando las capacidades cognitivas y el lenguaje impiden la comunicación y las relaciones sociales, la Musicoterapia se convierte en una forma de establecer nuevos canales de comunicación para luchar contra la pasividad de paciente con Alzheimer.
La musicoterapia, aunque con una larga historia, se está convirtiendo en la actualidad, sin embargo, en un instrumento terapéutico cada vez más aceptado en todos los países. Un campo especialmente importante lo constituye la patología de la vejez, y en ella la enfermedad de Alzheimer ocupa un lugar singular. La razón fundamental se debe a que se intentan encontrar técnicas terapéuticas distintas a los psicofármacos, ya que éstos pueden tener, y de hecho tienen siempre, efectos negativos sobre los pacientes.
Realizamos un estudio sobre efectos de la musicoterapia en temas esenciales en la enfermedad de Alzheimer, concretamente trastornos cognitivos (memoria y lenguaje) y trastornos de conducta dependiente, esencialmente la agitación.
En los últimos años ha aumentado considerablemente el interés por la utilización de la musicoterapia en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer. Antes del final de la década de los ochenta, se sabía que la música podía tener efectos beneficiosos en la enfermedad de Alzheimer (Cooper, 1991; Lloyd, 1992; Smith, 1992), pero se conocía por versiones orales, cartas a las revistas, etc. Fue a final de la década cuando el Special Committee on Aging, United States Senate (1991) observó un desarrollo importante de investigaciones referentes a diversos aspectos relacionados con el efecto de la música en la enfermedad de Alzheimer y, además, estimuló el estudio de esta metodología, y a partir de este año ha provisto de fondos especiales para investigación y el desarrollo de proyectos en musicoterapia en la vejez.
Musicoterapia y trastornos cognitivos
El declinar cognitivo es seguramente el hecho central del cuadro de la demencia de Alzheimer. Hay algunos informes que muestran que la música puede ser un instrumento con cierta eficacia en la mejoría de los defectos cognitivos, aunque no hay muchos estudios controlados sobre esta cuestión. Estudiamos la eficacia de la musicoterapia en dos aspectos: la memoria y el lenguaje.
Musicoterapia y memoria
En las últimas décadas han prosperado los estudios sobre la memoria, debido a que ha aumentado el interés por procesos que cursan básicamente con amnesia, singularmente las demencias, que se han convertido en un problema social y sanitario de primer orden.
Desde el punto de vista conceptual, pero que tiene una importante repercusión clínica, hay que diferenciar lo que debe entenderse por memoria y por recuerdo (Barcia, 1987, 1991 y 2001):
- Memoria es el conjunto de capacidades permanentes almacenadas que pueden ser reproducidas,
- Recuerdo alude a la capacidad de organizar históricamente la propia biografía.
De qué modo se produce la fijación de la experiencia y el aprendizaje y cómo se ecforiza de nuevo el contenido almacenado es la tarea que ha desarrollado especialmente la psicología cognitiva actual y lo que ha ayudado a entender aspectos de la patología de la memoria. Pero el recuerdo se refiere al hecho de que, a partir de los ‘restos mnésicos’ (es decir, la huella), el individuo organiza y da sentido a la vida personal. Esta distinción importa, además, porque la patología está también diferenciada en estos dos aspectos, por lo que debe hablarse separadamente de la patología de la memoria y de la del recuerdo.
Musicoterapia en el tratamiento de la agitación
En la enfermedad de Alzheimer hay una gran variedad de trastornos de conducta que acompañan al daño cognitivo (irritabilidad, retraimiento, depresión, ansiedad, miedo, paranoia o suspicacia, agresión, delirios, alucinaciones, vagabundeo, pasear y agitación).
Estos trastornos se dan en el 90% de los enfermos de enfermedad de Alzheimer, graves y moderados (Rosen et al, 1992) y es la agitación especialmente la conducta observada con más frecuencia (Cohen et al, 1993).
El estudio de la agitación en los enfermos de Alzheimer se ha convertido en un tema fundamental de muchos estudios recientes, debido a las demandas de los cuidadores (Aronson, Post y Guastadisegni, 1993), ya que se ha señalado que es el mayor estrés en el personal de enfermería (Ragneskog et al, 1993) y puede disminuir la empatía y producir burnout en los cuidadores.
Cohen-Mansfield y Rosenthal (1990) identifican cuatro dimensiones: conducta agresiva, no agresiva físicamente, agresividad verbal y conductas de guardar cosas. Las conductas agresivas y agitadas no agresivas se asocian fuertemente a daño cognitivo, aunque pueden decrecer en los últimos estadios de la demencia. La agitación verbal y las conductas de almacenamiento y ocultación de cosas no se asocian tan fuertemente a daño cognitivo y se ven en dementes con poco daño cognitivo. Cohen-Mansfield, Marx y Werner (1992) reconocen tres tipos de variables que se asocian a agitación y facilitan de este modo la explicación de este síndrome:
- Variables seleccionadas: aquéllas que se asocian a agitación, como funcionamiento cognitivo.
- Variables predisponentes: se refieren a los estreses mayores que afectan a las personas mayores en su vida.
- Variables directas: las que se refieren a condiciones médicas y psicosociales que se relacionan directamente con la agitación
Se han desarrollado algunas escales de medida: Behavioural Syndromes Scale for Dementia (Dvanand et al, 1992); Neurobehavioral Rating Scales (Sulzer et al, 2992), Behavioral and Emotional Activities manifested in Dementia (Sinha et al, 1992; Brotons y Picket-Cooper, 1996).
Clark, Lipe y Bibrey (1998) señalan que entre los ancianos con daño cognitivo los ‘riesgos de agitación’ son:
- Pacientes con daño cognitivo, como los propios de la enfermedad de Alzheimer, sobre lo que hay un gran número de observaciones.
- Pacientes fatigados (Hall y Buckwalter, 1997).
- Pacientes en que el ambiente, la rutina o los cuidadores han cambiado recientemente (Hall y Buckwalter, 1997).
- Dolor (Cohen-Mansfield y Werner, 1985) o infecciones (Ragenskog et al, 1998).
- Pacientes que experimentan una influencia excesiva a los estímulos externos (Cohen-Mansfield y Werner, 1986; Cohen-Mansfield et al, 1998; Ragneskog et al, 1998; Sruble y Suversten, 1987).
- Pacientes con deprivación de estímulos ambientales (Cohen-Mansfield y Werner, 1995; Cohen-Mansfield et al, 1998; Ragneskog et al, 1998; Sruble y Suversten, 1987).
Música durante la comida
Las conductas agitadas ocurren relacionadas con las actividades diarias, incluyendo las comidas, y se han propuesto muchas medidas. Estas conductas producen confusión y otros síntomas en otros residentes, por lo que son un serio problema. Los enfermos con daño cognitivo frecuentemente tienen conductas agitadas durante la comida. Ryden et al (1991) observaron en el 18% conductas agitadas en el tiempo de la comida, y esto lo confirman muchos estudios (Sadman et al 1990; Norberg y Athlin, 1989; Erikson y Nystrom, 1990, etc.). Coutriht et al (1990) estudiaron el efecto de la ‘música relajante’ en las conductas agitadas y disruptivas durante la comida en 109 residentes dementes. Se puso música que no era ‘reconocible’ ni popular, ya que podía alertar a los enfermos y tener el efecto contrario. Se entendió como música relajante la que da lugar a quietud y relajación por ser tranquila, melódica y con paz, sin cambios bruscos en el tempo o volumen, aunque con variaciones suficientes para rechazar el aburrimiento (baredom). Tenía una intensidad en decibelios discreta, ligeramente superior al ruido básico del comedor. Los autores comunicaron la existencia de una reducción drástica en las conductas agresivas. Debido a que durante la comida hay muchos ruidos y que éstos podrían ser una de las causas de las conductas agitadas, la pregunta es por qué el ‘ruido musical’ mejora a los pacientes. La premisa básica sería que la música relajadora compite con estos ruidos y disminuye la sensibilidad de los enfermos a los otros ruidos. La música disminuye la percepción de los inevitables ruidos del comedor. Pero lo cierto es que la música relajante tiene pocos decibelios por encima de esta música, por lo que la acción relajadora se debe, seguramente, a otra cosa. Williams y Murphy (1991) definen el ‘ruido’ como una experiencia subjetiva del sonido que es displacentera, insoportable, que produce sensación de incomodidad y que es poco controlable por la persona4 . El sonido, el mismo, puede no ser percibido como ‘ruido’, pero se percibe así cuando afecta negativamente a la esfera emocional y emotiva de una persona. Al tener una experiencia negativa, el ruido produce unas respuestas, alguna de las cuales se relacionan con el tema que tratamos aquí. Las respuestas fisioló- gicas incluyen ‘reflejo de susto’ (Hansell, 1984)5 , que afecta al tono muscular y que, a su vez, origina inestabilidad del tronco y de la cabeza y puede interferir las actividades finas orofaciales, como masticar y tragar (Dinther y Hendrick, 1985). Las respuestas psicológicas incluyen conductas disruptivas (Hansell, 1984), irritabilidad, arousal, daño en el juicio y alteración en la capacidad sensorial y perceptiva (Milton, 1987), miedo (Donnersyein y Wilson, 1976) y agresión, especialmente contra gentes próximas unas de otras (Levitt y Leventhal,1987). La música puede ser experimentada como ruido6 , por lo que aparece la pregunta de qué música es ‘relajante’, no sólo para una persona, sino para muchas. Para darle un grado de universalidad, la música relajante debe ser en primer término neutral, y debería tener tonos no reconocibles. Técnicamente, las cualidades musicales deberían caracterizarse por tempo lento; ritmo lento, irregular y no predecible; ausencia de impulsos sonoros evocativos y sin variaciones en intensidad; melodía lineal; cierta homogé- nea monotonía; y registro de frecuencias bajas. La música que reúne lo anterior y cuyo nivel de decibelios es ligeramente más alto que el ruido ambiental, actuará y atenuará el ruido ambiental y será percibida como fuente sonido. Goddaer y Abraham (1994) realizaron un estudio bien controlado. Usando el Cohen-Mansfield Agitation Inventory, pudieron constatar una reducción de las incidencias agresivas generales, en un 63-64%, las conductas físicamente agresivas en un 56,3%, y las agresivas verbales en un 74,5%. Los niveles de agresividad en la muestra eran bajos, por lo que la mejoría no podía ser muy llamativa. Pero el hecho de que no aumentara puede llevar a la conclusión de que la música relajante tiene un efecto predictivo.
Conclusiones
Hay muchas cuestiones que deben analizarse. Diferencias entre música en vivo o con aparatos, la diferencia de respuesta en relación con el estadio de la enfermedad, si el terapeuta profesional es más eficaz que el no profesional, diferencias en número de sesiones, duración, tipo de música, etc. Pero pueden, sin embargo, extraerse algunas conclusiones:
- Los pacientes con enfermedad de Alzheimer pueden seguir participando en las sesiones musicales hasta muy avanzado el proceso.
- Lo que quieren los enfermos de Alzheimer con música en vivo es tocar instrumentos y bailar, lo que prefieren durante mucho tiempo hasta fases avanzadas de la enfermedad. Aunque cantar es una actividad muy popular y ampliamente usada en la población geriátrica, parece que se usa menos entre los enfermos de Alzheimer. En una gran variedad de actividades musicales, estos enfermos se adaptan adecuadamente, aun en aquéllas que exigen una mayor creatividad y espontaneidad, tales como composición/improvisación y escribir canciones.
- Lo mejor en la enfermedad de Alzheimer es realizar la música individualmente o en pequeños grupos (tres o cuatro personas).
- Las habilidades sociales y emocionales, incluyendo interacción y comunicación, pueden estimularse y mejorarse por medio de actividades estructuradas. La presencia de jóvenes en las sesiones de musicoterapia puede ser positiva para la socialización y comunicación en los enfermos de Alzheimer.
- La música puede estimular las capacidades cognitivas, como la memoria. La información presentada en un contexto de canción facilita la retención y recuerdo de la información.
- La musicoterapia puede ser una alternativa eficaz a la medicación y restricción física en los problemas de conducta de los enfermos de Alzheimer.
- Se desconoce por qué la música es eficaz en los enfermos de Alzheimer, pero su estudio puede ser interesante para conocer problemas específicos de estos enfermos, como, por ejemplo, si el cerebro musical es distinto del del lenguaje verbal, y puede ayudar al conocimiento de las bases neurofisiológicas de los procesos cognitivos.
Conclusión final
La musicoterapia es un instrumento terapéutico útil en la enfermedad de Alzheimer y debería utilizarse sistemáticamente. Pero, además de mostrar los resultados de la musicoterapia en la mejoría de muchos síntomas de la enfermedad de Alzheimer, a lo largo del estudio se discuten algunos aspectos teóricos sobre la patología de la enfermedad de Alzheimer y las razones de por qué la musicoterapia es eficaz.
¿Qué causa la enfermedad del Alzheimer?
- endurecimiento de las arterias
- poco o mucho uso del cerebro
- enfermedades de trasmisión sexual
- infecciones
- edad avanzada, no es una etapa normal en el proceso de envejecimiento
- exposición al aluminio u otros metales.















