En el momento en que se diagnostica una discapacidad a un niño, además de la propia realidad de la enfermedad, hay que tener en cuenta la fuerte repercusión que acomete en el entorno familiar, sobre todo en los padres del pequeño, que ven cómo todos los ámbitos de su vida cambian para siempre.
Las reacciones emocionales ante la discapacidad de un hijo pueden ser muy variadas según cada caso, aunque todos los padres suelen pasar por fases similares desde el momento del diagnóstico. De todas maneras, las reacciones y el devenir de la deficiencia dependerán de diversos factores, como el grado de incapacidad del hijo, la dinámica familiar antes del diagnóstico, la situación económica, social e intelectual de la familia o las creencias religiosas.
Elizabeth Kubler-Ross identifica cinco etapas emocionales que suelen atravesar los padres con un hijo con discapacidad y que, en función de cada situación, pueden durar más o menos tiempo, presentarse a la vez, volver a aparecer más adelante, etc. Las cinco etapas son:
Negación: los padres se aferran a la idea de que el diagnóstico será erróneo.
Agresión: los padres pueden culparse mutuamente de la discapacidad del niño, o desatar su ira contra el médico, la religión o la vida, o incluso contra el propio hijo. Estas reacciones suelen ser fruto de la impotencia, aunque acaban sintiendo culpa o vergüenza por su comportamiento.
Negociación: aún no aceptan el diagnóstico por completo, pero los padres ya dialogan con el médico y el niño sobre el problema.
Depresión: a estas alturas, el agotamiento de los padres, tanto físico como mental, ya es un fuerte lastre, y suelen manifestarse síntomas de la depresión.
Aceptación: los padres aceptan parcial o totalmente la discapacidad del niño, aunque las etapas anteriores pueden volver a aparecer.
Para otros autores (Díez, S., Ventola, B., Garrido, F. y Ledesma, C.; 1989), los padres experimentan diferentes reacciones cronológicas ante el diagnóstico de una deficiencia de un hijo:
Reacción tras el nacimiento: ante un embarazo, las ilusiones y fantasías de los padres respecto a su hijo son muchas. El anuncio de la discapacidad supone el derrumbe de todas estas expectativas. Primero, los padres suelen interrogar al médico sobre las posibles causas, prestando especial atención a si se trata de una discapacidad hereditaria. Aunque, al principio, la culpa suele recaer sobre los médicos, pronto se traslada a los mismos progenitores, algo que puede traducirse en depresión y aislamiento social. Si, al contrario, la deficiencia no es muy importante, los padres suelen minimizarla y no darle mucha importancia, una reacción también negativa para el desarrollo de la discapacidad.
Reacción de Negación y/o Aceptación Parcial: en los casos leves de discapacidad, la reacción de los padres suele ser de negación o minimización, y por lo tanto, no suelen ser conscientes de las dificultades del niño para realizar ciertas actividades, no se le presta ayuda y se le exigen cosas que no puede hacer. Así, sólo se consigue que el niño se sienta solo, inseguro e inferior a los demás. Si la discapacidad es evidente, los padres no suelen aceptarla por completo, aunque digan lo contrario. Suelen verse dominados por sus sentimientos de pesimismo hacia el futuro y culpabilidad, y tienen reacciones bruscas de autodefensa, que no ayudan a la labor médica.
Reacción de Aceptación: en este caso, pueden producirse dos posturas diferenciadas. Los padres pueden adoptar una posición de sobreprotección del hijo, una aceptación basada en la resignación y la piedad, que no ayuda al niño a superar sus obstáculos, sino que le hace vivir con la sensación de ser un enfermo. O, por otro lado, los padres pueden no entender realmente el problema que padece su hijo y pueden entorpecer el desarrollo positivo de la incapacidad.
Reacción Depresiva Existencial: además de la preocupación ante un futuro incierto después del diagnóstico, los padres padecen una ansiedad profunda por no saber qué pasará cuando ellos mueran. Este sentimiento se puede mezclar con los de culpa y fatalidad al intentar encontrar unos sustitutos que cuiden del hijo cuando ellos falten, privando, por ejemplo, a los hermanos, de una vida plena.
Las paperas, también conocidas como parotiditis, son una infección viral que afecta las glándulas salivales, causando inflamación y malestar. Aunque esta enfermedad es menos común en la actualidad debido a las altas tasas de vacunación, todavía puede ocurrir. Si te encuentras entre las personas que han sido diagnosticadas con paperas, aquí tienes algunos consejos útiles para sobrellevarla de la mejor manera posible.
1. Aíslate y evita la propagación
Lo primero y más importante es reducir la propagación del virus. Las paperas son altamente contagiosas, y la principal vía de transmisión es a través de las gotas respiratorias. Aíslate en casa durante al menos cinco días después de que comiencen a hincharse tus glándulas salivales. Evita el contacto cercano con otras personas, especialmente con aquellos que no han sido vacunados contra las paperas.
2. Descansa adecuadamente
La fatiga es un síntoma común de las paperas, por lo que es fundamental descansar lo suficiente. Dedica tiempo a dormir y relajarte para permitir que tu cuerpo combata la infección de manera efectiva. Evita el ejercicio vigoroso y actividades extenuantes hasta que te sientas mejor.
3. Mantente hidratado
Beber agua es esencial para prevenir la deshidratación, especialmente si tienes fiebre debido a las paperas. Los líquidos también ayudan a mantener las membranas mucosas de la boca e irrigan las glándulas salivales, lo que puede aliviar la incomodidad. Evita bebidas ácidas, como jugo de naranja, que pueden irritar las glándulas inflamadas.
4. Aliméntate con cuidado
Debido a la inflamación de las glándulas salivales, es posible que experimentes dificultades para tragar y masticar alimentos sólidos. Opta por una dieta blanda y suave que incluya alimentos como purés, yogur, pudines y sopas. Evita los alimentos duros o picantes que puedan agravar la molestia.
5. Controla la fiebre y el dolor
Si tienes fiebre o dolor, puedes tomar medicamentos de venta libre como el paracetamol o el ibuprofeno, siguiendo las indicaciones de un profesional de la salud. Esto ayudará a reducir la fiebre y aliviará el malestar.
6. Mantén una buena higiene
El lavado frecuente de manos es esencial para prevenir la propagación del virus. Además, asegúrate de cubrirte la boca y la nariz al toser o estornudar y desechar los pañuelos desechables de manera adecuada.
7. Consulta a un médico
Si experimentas complicaciones graves como dificultad para tragar, fiebre alta persistente, dolor testicular o hinchazón en otras áreas del cuerpo, debes buscar atención médica de inmediato. Aunque las paperas suelen ser una enfermedad leve, en raras ocasiones pueden dar lugar a complicaciones.
Conclusión
Las paperas pueden ser incómodas, pero con el tiempo, el descanso adecuado y la atención médica cuando sea necesario, la mayoría de las personas se recuperan completamente. Recuerda que la mejor manera de prevenir las paperas es a través de la vacunación, por lo que considera hablar con tu médico acerca de las vacunas disponibles para protegerte y proteger a quienes te rodean.
Hacer ejercicio físico con regularidad es el medio más poderoso que existe para prevenir la enfermedad de Alzheimer y mejorar la función cerebral en quienes ya la padecen. El ejercicio continúa siendo la mejor terapia preventiva, pese a que los científicos, los médicos, los fármacos y las compañías biotécnicas de todo el mundo buscan con urgencia nuevas terapias para prevenir y tratar la enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencia.
Un estudio descubrió que los ancianos que hacían ejercicio moderado de forma regular y entre cinco o seis veces por semana disminuían el riesgo de presentar el deterioro cognitivo leve en 32%, comparado frente a las personas más sedentarias. Quienes empezaron a hacer ejercicio a mediana edad vieron una reducción de 39% en el riesgo de desarrollar el deterioro cognitivo leve, afección que altera tanto el pensamiento como la memoria y a menudo precede a la enfermedad de Alzheimer. Se han obtenido resultados similares en varios estudios diferentes.
No se entiende bien por qué el ejercicio protege al cerebro contra la enfermedad de Alzheimer, pero los científicos mencionan varias posibilidades, entre ellas las siguientes:
Mayor volumen cerebral. La materia gris, donde están la memoria y otras funciones importantes, constituye la parte más voluminosa del cerebro. La materia gris normalmente disminuye con la edad, pero parece que el ejercicio conserva la materia gris. Una zona de la materia gris, que se conoce como el hipocampo, sufre un deterioro progresivo en las personas que padecen la enfermedad de Alzheimer. En un estudio realizado en ancianos, se observó un agrandamiento importante del hipocampo en quienes hicieron ejercicio moderado durante el transcurso de un año.
Mejor grado de conexión cerebral. Algunas sustancias, como el factor neurotrópico derivado del cerebro, son como fertilizantes para el cerebro; y parece que los niveles suben con el ejercicio y bajan en quienes padecen la enfermedad de Alzheimer.
Vasos sanguíneos más saludables. Las arterias cerebrales envejecidas son mucho más susceptibles a estrecharse y cerrarse. El cierre de un vaso sanguíneo puede contribuir al desarrollo del deterioro cognitivo y de la enfermedad de Alzheimer. El buen estado físico ayuda a prevenir muchas afecciones que contribuyen al daño y obstrucción de los vasos sanguíneos, tal como la hipertensión, la diabetes, los niveles poco deseables de colesterol y el estrés.
Hacer ejercicio moderado de forma regular normalmente significa ejercitarse durante alrededor de 150 minutos por semana, o 30 minutos diarios, cinco días a la semana. El ejercicio debe aumentar la frecuencia cardíaca hasta el mismo nivel de una caminata rápida. No se sabe si hacer más ejercicio, o en mayor intensidad, ofrece otras ventajas para prevenir la enfermedad de Alzheimer.
Basada en una vivencia real en la que se intercambian los papeles, donde el temor a la parquedad con el lenguaje y la pobreza de mis palabras resultó ser irrelevante para mantener una plácida conversación con una señora inglesa que residía en la misma família que yo. Desde mi ignorante juventud ni siquiera advertí nada, ni tan siquiera cuando me habló de los rebaños de ovejas que se veían en mis primeras fotos de nubes tomadas desde el avión. Sólo al día siguiente, cuando tuve que repetir toda la conversación fui consciente de sus circunstancias. Aunque para ser sincera, las conversaciones con ella fueron siempre tan agradables que creo que ese verano aprendí cosas más importantes de aquella señora que consideré «mi abuela inglesa» que la lengua inglesa que había sido el motivo de mi viaje. Veinte años después imagino que «mi querida abuela inglesa» ya disfruta de preciosas vistas, la de amplios campos llenos de rebaños de ovejas.
¿Quién se acuerda del que cuida a los demás? El sindrome del cuidador,que afecta a aquéllos en quienes se delega el trabajo de atender a los dependientes, empieza a extenderse en nuestra sociedad.
Normalmente, las personas que se dedican a cuidar de aquéllos que, por enfermedad o edad avanzada, se encuentran en situación de dependencia, son prácticamente invisibles a ojos de los demás, que nos liberamos así de la responsabilidad que nos toca echando toda la carga sobre aquéllos a los que “injustamente” les ha tocado tan ingrata tarea.
En una sociedad cada vez más longeva, las personas cuidadoras de familiares dependientes cada vez son más; el Síndrome del cuidador es ya una realidad que cada vez cuenta con más afectados. Las personas afectadas tienen fuertes sentimientos de soledad, tristeza, incomprensión, culpa e incluso agresividad, aparte de un intenso cansancio físico y vital.
Por supuesto, este problema es muy complejo; cada caso es un mundo y no hay dos situaciones iguales, como no hay dos personas iguales.
Sobre todo, no olvidemos que:
[bctt tweet=»“cuidamos con todo el amor del mundo pero, a veces, todo el amor del mundo no es suficiente”»]
Y es que…nadie nos ha enseñado a cuidar. Facilitar una “guía” no es tarea fácil, pero os ofrecemos una serie de pautas que pueden servir de ayuda.
Intentar facilitar la autonomía del familiar al máximo. Dejar que haga lo que todavía puede hacer, aunque tarde más tiempo. Si no, estaremos favoreciendo su dependencia y aumentando nuestras labores.
Es importante evitar el estrés en la medida de lo posible, planificando de antemano las situaciones.
También hay que favorecer la adaptación del entorno, procurando que este sea estable y seguro. Nos ayudará a evitar accidentes innecesarios.
La actitud positiva juega en nuestro favor; es fundamental mantenerla en lo posible.
Sobre todo, comprender que el familiar enfermo no hace las cosas “para fastidiar”,sino que su padecimiento es el que genera conductas nuevas y difíciles de entender en ocasiones.
Los sentimientos negativos que aparecen en algunos momentos son humanos. Lo importante es saber reconocerlos e intentar superarlos, o, al menos, equilibrarlos con otros más positivos.
Si es posible, hay que procurar informarse y/o formarse, sobre todo en algunas patologías como las demencias, por lo complejas que éstas pueden llegar a ser.
No son pocas las mujeres que, debido a una mala situación económica de la empresa, han sido despedidas o jubiladas prematuramente. Muchas de estas mujeres se encuentran en una situación en la que deben encarar un trabajo que antes no habían desempeñado y que no es tan fácil como parece: el de amas de casa. No es necesario ni decir que cuando son ambos los miembros de la pareja que están en paro, las tareas del hogar deben repartirse por igual. Pero, si tu pareja conserva el trabajo y quieres asumir gran parte del peso de las tareas de la casa, te guiamos en tu nuevo rol.
Cambio de mentalidad
Las tareas del hogar no se limitan a mantener la casa limpia. Además hay que cocinar, comprar, coser, etc. Ser ama de casa puede ser agotador tanto física como psicológicamente, pero no hay que desesperarse. El secreto está en la organización y en ser realista.
Una ama de casa es antetodo una persona y, por lo tanto, tiene sus límites. No se puede mantener la casa impecable las veinticuatro horas ni cocinar menús especiales todos los días. Hay que reconocer hasta donde puedes llegar y organizarte para hacer tu trabajo lo mejor posible. Exigirte más de lo que puedes hacer solo causará frustación.
Organización
Para mantener la casa ordenada y limpia puedes crear un calendario con un horario para cada tarea y designar un día de la semana para limpiar a fondo una parte de la casa. Así, por ejemplo, puedes organizar el día con un horario de trabajo en el que cada hora tengas que desempeñar una tarea diferente: a las nueve de la mañana ordenar la casa, a las diez poner una lavadora, etc.
Es importante también que disfrutes de tiempo para ti. Puedes dedicar unas horas del día para ir al gimnasio, a la peluqueria, leer un libro, ver la tele o ir al cine. Si dedicas algunas horas del día a ti misma despejarás tu mente. También puedes apuntarte a cursos de escritura, de teatro, etc. o participar en organizaciones sin ánimo de lucro para conocer gente nueva.
Economía
Una ama de casa controla la mayor parte de los gastos del hogar: hace la compra, se encarga del mantenimiento, etc. Por ello debe ser muy consciente de la situación económica de la familia y saber muy bien cuáles pueden ser los gastos mensuales que puede permitirse.
Algunos meses gastarás menos y eso significará que tendrás más dinero para los gastos extras de otro mes. Todo se trata de organizar la economia en base a una cifra orientativa. Quizás puede ser útil apuntar los gastos en un excel y así llevar un control más directo de la economia familiar.
Implicar a todos los miembros de la familia
Ser ama de casa es un trabajo como cualquier otro y, sin ninguna duda, es un trabajo muy duro. Para que puedas desconectar, debes estipular unos horarios de trabajo y de descanso, así como contar con la colaboración -en la medida de lo posible- del resto de miembros de la familia.
Puedes apuntar una serie de normas en un papel que cada uno de ellos deberá leer y compremeterse a seguir. Las normas deben ser asequibles y no debes caer en la intransigencia. También podéis hacer un horario para cada miembro de la familia en el que cada uno se responsabilice de una tarea durante un día de la semana durante su tiempo libre. Así todo el trabajo de la casa no caerá sobre tus hombros y evitarás caer en el desgaste físico y psicológico.
Llevamos más de 10 años contratando los servicios de serdomás y no podemos decir más que cosas buenas del personal de ayuda en casa y de la gente de la oficina. Limpieza muy profesional.
Después de una experiencia no muy agradable con una persona interna para el cuidado de nuestra madre, contactamos con Serdomas y estamos encantados con el servicio que nos prestan, ademas del trato recibido a la hora de hablar con ellos para hacerles saber nuestras necesidades. Muy contentos y una empresa muy recomendable
Excelente atención de Patricia desde el primer momento. El trato ha sido siempre cercano, profesional y muy humano. Quiero destacar especialmente a Wendy, la cuidadora de mi madre , que demuestra una gran sensibilidad, paciencia y dedicación. Desde el primer día, ambas han combinado profesionalidad con una gran calidez humana.
100% recomendable. Han sido muy profesionales, respetuosos, puntuales, la limpieza ha sido excelente y los precios muy razonables. Los hemos contratado para limpieza intensiva del piso y como estamos tan contentos los vamos a contratar para hacer el servicio de limpieza de mantenimiento semanal.
Contar con los servicios de Serdomas ha sido la mejor decisión que hemos podido tomar en mi familia, nos ayudaron desde el principio con todo, nos asesoraron y tenemos a la mejor persona posible cuidando de nuestros mayores. Cualquier imprevisto, esta cubierto por ellos, nunca te dejan sola y eso es fundamental cuando hablamos de temas tan delicados como poner en manos de un extraño a tus seres queridos. Muy profesionales, cercanos y se involucran muchísimo. ¡SUEPER RECOMENDABLES!
Desde que contraté a Serdomas, he dejado de preocuparme por el cuidado, limpieza y plancha de mi casa. Me decidí a contratarles porque se jubilo la persona que tenía y la verdad que el cambio ha sido como el día y la noche. Me hacen el trabajo en la mitad de tiempo y estoy super contento con los resultado y seriedad con que gestionan todo. Muchas gracias!!
Buenos días. Es un placer y una sorpresa encontrar una empresa como serdomas. Gracias a su profesionalidad y eficiencia de sus trabajadores he conseguido conciliar mi vida laboral como la familiar cosa que hasta ahora me costaba mucho conseguir. Totalmente recomendable.
Conocí a Serdomas en un momento delicado hace 8 años, y desde entonces solo cuento con ellos. Cuidaron a mi padre y a otros familiares hasta su último día. No solo su profesionalidad a nivel asistencial, si no sobretodo su calidad humana. Absolutamente recomendables
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