El reparto de las tareas domesticas, clave para la convivencia en pareja

El reparto de las tareas domesticas, clave para la convivencia en pareja

El reparto de las tareas domésticas es uno de los puntos más conflictivos al vivir en pareja. Tras la mudanza llega el momento de elegir de qué trabajo se encargará cada uno, un delicado asunto en la que hay que buscar el equilibrio y la comprensión para que de adecuen lo más posible. Por eso, desde ‘Educasexo’ proponen estos consejos.

El reparto de las tareas domesticas, clave para la convivencia en pareja

Lo ideal es que a la hora de distribuir las tareas se tengan en cuenta dos aspectos, por un lado aquellas actividades que nos atraigan o motiven más, y por otro, aquellas en las que tengamos más destreza. Es decir, no hace falta que necesariamente los dos miembros de la pareja hagan todas las cosas en el mismo grado, pues mientras que a uno planchar le puede resultar bastante aburrido, al otro le puede parecer neutro y además tener más habilidad para ello. No importa quién haga qué, siempre que todos hagan algo.

Cada uno ha de encargarse de enseñar algo al otro, porque lo ha practicado más o tiene más habilidad para ello. Si alguien está pensando que los hombres poco tienen que enseñar a las mujeres en cuanto a tareas del hogar, se equivoca, ya que hay que abrir el abanico de posibilidades que engloban lo que son los quehaceres que contribuyen al buen funcionamiento de una casa.

Utilizar el sentido común y ser pragmático es fundamental. No se pueden mantener discusiones de tintes sexistas cuando realmente uno, sea hombre o mujer, no puede dedicarse a estas tareas por el tipo de trabajo y horario que lleva. Es obvio que quien pase más horas fuera de casa por motivos laborales es el que menos va a poder aportar en este sentido, por consiguiente es mejor que cada unocoopere de manera proporcional al tiempo del que disponga.

La comprensión, clave para convivir

Sin embargo, es contradictorio argumentar que no se puede colaborar más en casa por la cantidad de trabajo, y no se contemple la posibilidad de o bien contratar un empleado del hogar, o bien bajar el nivel de exigencia en cuanto a limpieza y orden (siendo comprensivos con el otro cónyuge que no da más abasto), o bien plantearse seriamente un cambio laboral que permita compaginar la vida personal con la profesional.

Otra cuestión esencial es ser tolerante con los fallos y ritmos del compañero. Muchas personas se sobrecargan de labores domésticas porque no tienen la paciencia para esperar a que sus parejas las hagan. ‘Ninguno hemos nacido sabiendo’, dice esta frase popular, ni todos tenemos los mismos ritmos. Hay que saber delegar, pedir ayuda, tolerar que el otro lo haga bien, mal o regular, pero que vaya siendo autónomo y colabore.

La apatía en los ancianos

La apatía en los ancianos

El síntoma depresivo más frecuente entre las personas mayores de 80 años es la apatía, que se caracteriza por la pérdida de interés por los demás, por el propio cuidado personal, por actividades que antes eran placenteras… Además, se trata de un síntoma muy común entre las personas que sufren algún tipo de enfermedad neurodegenerativa, como el Alzheimer o el Parkinson. En este artículo se puntualiza los factores de riesgo de sufrir apatía, su relación con las enfermedades neurodegenerativas y cómo ayudar al anciano afectado.

La apatía es un estado de completa indiferencia en el que la persona que la sufre siente que no tiene ganas de realizar actividades cotidianas o actividades que antes le producían satisfacción. Y siente, además, que es incapaz de realizarlas. Una persona apática no puede plantearse metas, manifiesta indiferencia afectiva, tiene problemas de rendimiento cognitivo y pierde la motivación, el interés y la iniciativa. Es decir, disminuyen la cognición, la conducta y la emoción.

Según un estudio realizado por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, semFYC, hasta un 20% de las personas de más de 80 años sufre apatía. Es el síntoma depresivo más frecuente.

Es importante señalar que la apatía puede producirse en el contexto de una depresión, pero también hay muchas personas que sufren esta patología sin apatía; en estos casos, el síntoma con más peso es la tristeza o la ansiedad.

La apatía en los ancianos en las enfermedades neurodegenerativas

La apatía es muy frecuente en personas con otros trastornos y que no padecen, necesariamente, depresión. Es muy habitual en quienes han sufrido traumatismos craneoencefálicos, infecciones cerebrales o que padecen enfermedades neurodegenerativas, como Parkinson, la enfermedad de Alzheimer y otras demencias. En estos casos, la apatía está producida por lesiones cerebrales que alteran ciertos circuitos cerebrales en los que interviene fundamentalmente el lóbulo frontal.

Según algunos estudios, la apatía se da en el 72% de los pacientes con Alzheimer (es el síntoma más común, seguido de la agitación, con un 60%). Por otro lado, se estima que la mitad de los pacientes de Parkinson en sus estadios iniciales sufren apatía.

«Para que el anciano se recupere, es importante la presencia de una persona que lo estimule y anime a realizar actividades«

 

La apatía en los ancianos asociada a una enfermedad neurodegenerativa

En España, se calcula que unas 600.000 personas sufren Alzheimer y, unas 150.000, Parkinson. La mayor parte de ellas son mayores de 65 años. Además, estas enfermedades están ligadas a la edad: cuanta más edad se tiene, más riesgo hay de padecerlas. Por este motivo, la apatía es tan frecuente en las personas mayores de 80 años. Y, a medida que la enfermedad se agrava también es más grave este estado de indiferencia.

Como se ha señalado con anterioridad, este síntoma puede darse en una depresión o en el contexto de una enfermedad neurodegenerativa. Por ejemplo, en la depresión, la apatía a menudo se acompaña de tristeza o dificultad para disfrutar. En el Alzheimer, sobre todo, la suele provocar la pérdida de memoria. Aunque es habitual que las personas ancianas que sufren una enfermedad de este tipo también estén deprimidas, con o sin apatía.

Cómo estimular al anciano apático

Como señala Román Alberca, neurólogo miembro de la Sociedad Española de Neurología, SEN, «el enfermo apático pierde iniciativa e interés y tiene embotamiento emocional. No hay actividad espontánea o está muy disminuida, de manera que, si se le deja, puede permanecer sentado de forma indefinida, sin hablar»… El anciano apático es el anciano que se abandona: no hace las labores de la casa o no se preocupa por sus ocupaciones habituales, ni tampoco tiene interés en la vida social.

Hasta el 20% de los ancianos mayores de 80 años tiene síntomas depresivos, un problema infradiagnosticado, ya que una gran parte de ellos viven solos, en residencias o tienen otras enfermedades en las que apatía pasa desapercibida.

«En formas graves puede incluso abandonar la higiene personal. No obstante, si se le estimula se consigue, por lo general, que desarrolle la actividad solicitada». Por eso, los expertos señalan que es fundamental animarle de forma continua a que realice actividades placenteras. Es frecuente que familiares y cuidadores se estresen y frustren con la conducta de un anciano apático. Pero, para su recuperación, es importante que el anciano cuente con la presencia de una persona que le estimule y le anime a realizar actividades.

La apatía: aviso de otras enfermedades

Como explica Román Alberca en su libro Manifestaciones psicológicas y conductuales de la enfermedad de Alzheimer, «conviene recordar que ya en el anciano normal la apatía se asocia a una afectación cognitiva mayor y a un peor rendimiento funcional, lo que sugiere que es un signo precoz de declinar cognitivo. Cuando existe apatía aumenta la probabilidad de que el deterioro cognitivo leve se convierta en demencia». Por tanto, la apatía puede ser un síntoma centinela, es decir, un síntoma que avisa de que se está produciendo otra enfermedad que aún no está diagnosticada.

Educar en valores. El respeto a la diversidad

Como seres humanos somos todos iguales, aunque nos diferencian algunos valores según la familia de la que hacemos parte y de la sociedad en la que vivimos. Por esta razón, el respeto a las diferencias, a lo diverso, a las distintas culturas y razas, también hacer parte de la educación de damos a nuestros hijos. Un aprendizaje y enseñanza que deben ser transmitidos a los niños desde que son muy pequeños.

Aprender a ser respetuoso en la diversidad

Los niños deben recibir una educación que favorezca su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad, la oportunidad de desarrollar sus aptitudes, su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social, y llegar a ser un miembro útil y participativo de la sociedad. El niño debe ser protegido contra todas las prácticas que puedan fomentar la discriminación. Debe ser educado en un espíritu de comprensión, solidaridad, tolerancia, amistad, paz y fraternidad. Son derechos fundamentales para la vida de los niños.

La discriminación del niño puede ocurrir en cualquier ámbito. Por ello, es sumamente importante que los niños aprendan a no discriminar ni ver el racismo como algo normal. El niño debe comprender que la diversidad existe y como tal se debe respetar. Los niños deben aprender a hacer amigos y respetar a los demás, independientemente de su color de piel, de sus rasgos, de cómo es su pelo, si es chino, árabe o indígena, si habla otro idioma, y a respetar su cultura y sus tradiciones.

Los niños deben saber que la diversidad nos trae riquezas de informaciones y de experiencias. Que podemos aprender mucho con las diferencias. En lugar de criticarla, debemos aprender con ella y darle su real valor. Esa es una tarea importante principalmente en los días actuales en que cada día son más las familias que emigran e imigran de un lugar a otro.

El niño puede aprender a ser respetuoso en la diversidad

  • Cuando sus padres también lo son
  • Cuando leen cuentos e historias de otras culturas
  • En la escuela y colegios. Los niños deben aprender a amar a sus compañeros
  • Cuando valoran los idiomas
  • Cuando se les junta a niños diferentes en los parques, en los campamentos de verano, en las colonias de verano, en el colegio, etc.
  • En exposiciones sobre distintos países
  • En los viajes, conociendo otras tradiciones y costumbres.
  • En las excursiones
  • Jugando y compartiendo momentos y juguetes con todos
Fuente: guiainfantil.com
Las enfermedades psicosomáticas: enfermedades invisibles

Las enfermedades psicosomáticas: enfermedades invisibles

Las enfermedades psicosomáticas son muy frecuentes; casi un 12% de la población europea sufre estas molestias y se considera que una cuarta parte de las personas que acuden médico de atención primaria presentan este tipo de enfermedades. La relación de la mente sobre el cuerpo es bien clara. Del mismo modo que las enfermedades físicas influyen en nuestro estado de ánimo y nos provocan temor, miedo o preocupación, muchos problemas psicológicos provocan síntomas físicos.

Pero ¿qué son las enfermedades psicosomáticas?

En términos generales se entiende que una persona sufre somatizaciones cuando presenta uno o más síntomas físicos y tras un examen médico, éstos síntomas no pueden ser explicados por una enfermedad médica. Además, pese a que la persona pueda padecer una enfermedad, tales síntomas y sus consecuencias son excesivos en comparación con lo que cabría esperar. Todo ello causa a la persona que sufre estas molestias un gran malestar en distintos ámbitos de su vida.

Debido a la falta de tiempo en las consultas y al difícil diagnóstico de las enfermedades somáticas, la Medicina tradicional tiende a centrarse casi exclusivamente en los síntomas físicos de la enfermedad, olvidando la verdadera causa del problema o aquello que lo puede estar manteniendo. Es corriente encontrar personas que se quejan de haber recorrido varios médicos sin que les encuentran nada; sin embargo, continúan sintiéndose mal y presentando algunos de los síntomas antes comentados. En muchas de estas ocasiones estamos ante problemas psicosomáticos.

A menudo los médicos tratan con fármacos a estos pacientes adminstrándoles ansiolíticos, pero al cabo de un tiempo éstos vuelven con el mismo problema sin resolver o con otros síntomas diferentes. Así pues, al final el médico deriva a este tipo de pacientes al psicólogo alegando que todo es una cuestión de “nervios”. Sin embargo, desde el punto de vista del paciente, el no encontrar una causa física, le hace pensar que puede tener una enfermedad psicológica y consecuentemente teme por su salud mental. De éste modo, las personas que padecen estas dolencias no entienden muy bien qué les pasa y se muestran reticentes a acudir a un psicólogo porque no comprenden cómo éste profesional les puede ayudar. Tal vez, por este motivo, cada vez hay más gente que busca una primera respuesta en medicinas alternativas que a larga tampoco solucionan su problema.

Actualmente la psicología de la salud y la medicina conductual se encargan de estudiar esta la relación mente-cuerpo y de tratar al individuo desde una perspectiva más amplia, teniendo en cuenta la importancia tanto de los factores biológicos como los psicológicos y sociales en el comienzo o el mantenimiento de algunas enfermedades.

¿Por qué el médico me dice que debo acudir al psicólogo? ¿Si mi problema no es físico, a qué se debe? 

Éstas y otras preguntas son comunes en personas que padecen somatización y que son derivadas a un psicólogo. A continuación intentamos darles respuesta.

A menudo las personas que padecen problemas psicosomáticos no han logrado encontrar una causa orgánica a sus síntomas o tras realizar distintos tratamientos médicos éstos no mejoran. Incluso, hay ocasiones en que los fármacos les ayudan durante una temporada, pero entonces aparece un nuevo síntoma.

Las personas que se encuentran en esta situación, frecuentemente, no creen tener un problema psicológico, y continúan acudiendo de médico en médico para encontrar una respuesta física. Sin embargo, cuando se indaga un poco en su rutina diaria, éstas personas tienden a darse cuenta de que hay algo en sus vidas que les crea malestar o ansiedad. No se trata de tener un trauma infantil ni nada por el estilo, simplemente, hay ocasiones en las que algo nos supera y no sabemos cómo hacerle frente o bien llevamos un ritmo de vida demasiado acelerado como para que nuestro cuerpo no se resienta.

Además, ante un dolor o una molestia física, lo primero que tendemos a pensar es que padecemos alguna enfermedad física, sin embargo, la gran mayoría de las veces no es así. La salud no es el silencio del cuerpo, y no todos los síntomas o molestias son resultado de una enfermedad física.

Veamos cuales son las causas de nuestras molestias:

  • De las molestias que sentimos a diario el 70% se deben a causas naturales. Entre éstas, encontramos las que puede provocar el propio funcionamiento del organismo cuando realizamos la digestión, cuando respiramos, o cuando sudamos. Incluso, los hábitos de vida poco saludables como la mala alimentación, malos hábitos de sueño o realizar poco ejercicio físico también pueden provocarnos malestar físico. Por último el medio ambiente también influye en nuestro cuerpo; aquí encontramos factores como la contaminación, la humedad, el calor, el frío, hongos, etc.
  • Sólo un 5% de nuestros dolores se deben a enfermedades físicas. Además, sólo un 10% de éstas son graves. Así que, de cada 1000 molestias sólo 4 se deben a enfermedades graves.
  • Finalmente, un 25% de las molestias físicas que podemos sentir se deben a causas psicológicas. En este punto es donde se encuentran las enfermedades psicosomáticas.

Por lo general, se tiende a pensar que las enfermedades psicológicas sólo causan tristeza, llanto, sentimientos de inferioridad y otros síntomas que no tienen que ver con el cuerpo, sin embargo, esta idea es errónea. Nuestros emociones influyen en nuestro cuerpo, al igual que éste influye en nuestras emociones. 

La ansiedad, el estrés y la depresión actúan sobre distintas hormonas, provocando cambios en nuestro organismo, que nos hacen más sensibles al dolor e influyen en distintas enfermedades. Un ejemplo serían los estudios que relacionan el estrés con el cáncer. En este sentido, se ha demostrado que éste puede influir tanto en el origen como en el curso de la enfermedad. Del mismo modo, se ha demostrado que las personas que padecen depresión presentan una debilitación del sistema inmunológico o de defensa, con lo que pueden enfermar con más facilidad o bien les puede ser más difícil recuperarse de ciertas enfermedades.

Veamos que síntomas pueden provocar la ansiedad o la depresión en algunos sistemas de nuestro organismo:

  • En el sistema nervioso pueden provocar dolores de cabeza, mareos, vértigos, desmayos, hormigueos, parálisis musculares, etc.
  • En nuestros sentidos pueden llegar a provocarnos ceguera, visión doble, afonía, etc.
  • En el sistema circulatorio producen palpitaciones y taquicardias.
  • En el sistema respiratorio pueden causar sensación de ahogo, dolor u opresión en el pecho, etc.
  • En el sistema digestivo pueden producir sequedad de boca, sensación de atragantamiento, náuseas, vómitos, estreñimiento, diarrea, etc.
  • En el sistema osteomuscular es común que provoquen tensión muscular, dolor muscular, cansancio, etc.

Síntomas somáticos más frecuentes en las consultas médicas:

  • Dolor de espalda, 71%
  • Mareos, vértigos, 65%
  • Dolor en extremidades, 60%
  • Gases en el estómago, 52%
  • Dificultad al respirar, 50%
  • Palpitaciones, taquicardia, 49%
  • Dolor en articulaciones, 45%
  • Dolor en el pecho, 44%
  • Náuseas, 43%

Muchas enfermedades médicas están estrechamente relacionadas con el estrés. Entre ellas encontramos: la hipertensión, distintas enfermedades coronarias, el asma, la gripe, el cáncer, el hiper y el hipotiroidismo, las úlceras de estómago, el síndrome del intestino irritable, Cefaleas, el dolor crónico, contracturas musculares, impotencia, etc.

Tras observar que la depresión, la ansiedad y el estrés, entre otros, son factores que influyen tanto el origen, el mantenimiento y la evolución de distintas patologías físicas, es más fácil comprender la influencia de nuestra mente sobre nuestro cuerpo y el papel del psicólogo en nuestras molestias físicas.

Es posible mejorar la calidad de vida de las personas que padecen enfermedades psicosomáticas entendiendo de dónde provienen las molestias físicas que sufren y cambiando aquello que las provocan: estrés, autoexigencias elevadas, vida etc.

El tabaco y el virus del papiloma humano son los principales factores que causan cáncer

El tabaco y el virus del papiloma humano son los principales factores que causan cáncer

El tabaco y el virus del papiloma humano son los principales factores prevenibles que causan cáncer, tal y como ha asegurado el coordinador del ‘Documento de Consenso 2011 de Sociedades Científicas Españolas sobre Vacunación frente al Virus del Papiloma Humano’, el doctor Javier Cortés.

Así lo ha indicado el también consultor senior en Ginecología Oncológica con motivo del Día Mundial contra el Cáncer, que se celebra el próximo lunes 4 de febrero. A su juicio, este virus, que está detrás del cinco por ciento de los tumores humanos, es tras el tabaco la mayor causa identificada y prevenible de cáncer.

Esta afirmación es ajustable tanto en hombres, como en mujeres, sostiene Cortés. De hecho, el virus del papiloma humano es responsable del desarrollo de cáncer de cuello de útero, vulva, vagina, ano o pene, entre otros, además de otras patologías asociadas como las verrugas genitales, indica.

Estas enfermedades se originan por un virus de transmisión sexual, sostiene el galeno al tiempo que expone que el 80 por ciento de la población sexualmente activa habrá estado en contacto con este virus a lo largo de su vida. De los casos afectados un alto porcentaje se resuelve de forma espontánea y sin causar síntomas, manifiesta.

Afecta al 28,8% de las mujeres menores de 25 años

El experto reconoce que alrededor del 10 por ciento de las mujeres afectadas en España no lo elimina, algo que puede hacer que desarrollen un cáncer si no son detectadas y controladas adecuadamente. Ante ello, recomienda apostar por la prevención primaria mediante la vacunación implementada con un programa rediseñado de prevención secundaria, con el objetivo de aumentar la protección individual y colectiva.

En la actualidad, se detecta la presencia de este virus en el 14,3 por ciento de la población femenina de entre 18 y 65 años, señala Cortés. Este porcentaje se eleva al 28,8 por ciento entre las menores de 25 años, añade.

Por otra parte, subraya que el cáncer de cuello de útero es el único que se puede evitar combinando la vacunación y el calendario de prevención secundaria marcado por el médico. Éste representa la segunda causa de muerte por cáncer entre las mujeres menores de 45 años,sólo por detrás del cáncer de mama, afirma.

De este tipo de tumor se diagnostican cada año en Españaen torno a 2.000 nuevos casos, por lo que cuanto antes se detecten,mayor posibilidad hay de resolver la situación de forma favorable y menos agresiva, asegura. Para ello, se decide por la combinación de la vacunación con el cumplimiento de revisiones ginecológicas.

Como quitarte el estres del trabajo

Como quitarte el estres del trabajo

La vida actual es muy estresante, sobre todo en el ámbito laboral. Desde las largas y exigentes jornadas de trabajo hasta reuniones. Ni hablar si tienes problemas con tu jefe o alguien de tu grupo laboral se la pasa cometiendo errores.

Por desgracia el estrés afecta no sólo nuestro estado de ánimo, sino también salud y desempeño, lo cual se verá reflejado en una baja productividad, más carga de trabajo, menor ingreso y por ende más estrés.

Si bien no podemos cambiar las condiciones del trabajo o a nuestro jefe, sí podemos concentrarnos para que nos afecte poco con estos trucos:

  •  Pequeñas distracciones

Puede darse el caso de que estés en una oficina sin mayor comodidad o agrado visual; algún rincón pequeño o sencillamente espacios deprimentes. Si trabajas en un lugar así, intenta alegrar tu vista con otros medios: Fotos de algún familiar, de un momento importante tuyo, de una fiesta / viaje con amigos.

También aplica con tu computadora. Aunque no parezca, un fondo de escritorio siempre ayuda. Si el cine es lo tuyo, puedes poner un poster de alguna película.

  • Escuchar música

Tu iPod, Smartphone, reproductor MP3 o música que tengas en tu propia computadora de trabajo. Cualquiera de estos medios te servirá para distraerte, preferiblemente con audífonos. Si por tu tipo de trabajo no te es permisible poner música, aun así puedes escucharla mientras comes o en tu descanso.

  •  Caminar

Tómate un descanso y estírate, o en intervalos de una hora levántate y camina un poco. Además que esto evitará que te dé sueño

  •  Ejercicios en la oficina

Estar sentados tanto tiempo no implica quedarse inmóvil. En esa posición tienes de opción movimientos simples como estirar los brazos hacia arriba o al frente, mover la cabeza de un lado a otro, hacer punta y talón con los pies, contraer los músculos de los glúteos y estirar la espalda.

  •  No llevarte trabajo a casa

Que no te quede trabajo para hacer en tu casa, salvo que sea muy necesario. Intenta separar y limitar cada ambiente. Recuerda que trabajamos para vivir y no vivimos para trabajar, todo exceso es nocivo.

Fuente: http://www.erikatipoweb.com