El Gobierno regional ha autorizado un gasto global de 10,8 millones de euros destinados a garantizar hasta diciembre la prestación del servicio de ayuda a domicilio especializada a las personas que tienen reconocida la situación de dependencia en la ciudad de Madrid.
Según ha informado en rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno el vicepresidente y portavoz del Gobierno regional, Ignacio González, en el último año, aproximadamente, la media de usuarios que están siendo atendidos con este recurso en la capital es de 4.366.
La ayuda a domicilio es un conjunto de actuaciones que incluye atención de carácter doméstico, social, de apoyo psicológico y rehabilitador y que se realizan en el hogar de la persona en situación de dependencia.
Este servicio tiene como finalidad atender a la persona en su entorno habitual según sus necesidades y prestar apoyo a la familia que cuida de habitualmente de su familiar, con el objetivo de que los usuarios permanezcan el máximo tiempo posible en su entorno y se retrase lo máximo posible una situación de máxima dependencia.
Gonzalez ha indicado que la Comunidad de Madrid cuenta con una cartera de servicios profesionalizados y de calidad para la atención a estas personas, entre los que se encuentran atención residencial, centros de día, asistencia domiciliaria y servicios de prevención y promoción de la autonomía personal.
Segunda Autonomía por servicios
La Comunidad de Madrid es la segunda autonomía que ofrece mayor número de servicios de atención domiciliaria profesional a personas en situación de dependencia, con 22.253 servicios, según los últimos datos a 1 de junio del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.
Asimismo, Madrid también se sitúa también en segunda posición en cuanto a programas de prevención de la dependencia y la promoción de la autonomía personal (con 5.668) y en cuanto a servicios de teleasistencia con 15.770 usuarios recibiéndola.
Según la misma fuente, en la Comunidad de Madrid hay 79.779 personas que tienen reconocida la situación de dependencia y que ya reciben un servicio o prestación de los previstos en el catálogo.
La Comunidad de Madrid se encuentra a la cabeza en el sistema de atención a la dependencia. El 94 por ciento de las personas que han solicitado la Ley de Dependencia en la Comunidad de Madrid ya han sido valoradas, y de las que tienen derecho a recibir prestación, el 81 por ciento están ya recibiendo el servicio o la ayuda que han solicitado.
La enfermedad del Alzheimer (EA), también denominada mal de Alzheimer, o demencia senil de tipo Alzheimer (DSTA) o simplemente alzhéimer es una enfermedad neurodegenerativa, que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Se caracteriza en su forma típica por una pérdida progresiva de la memoria y de otras capacidades mentales, a medida que las células nerviosas (neuronas) mueren y diferentes zonas del cerebro se atrofian. La enfermedad suele tener una duración media aproximada después del diagnóstico de 10 años,aunque esto puede variar en proporción directa con la severidad de la enfermedad al momento del diagnóstico.
La EA es la forma más común de demencia, es incurable y terminal, que aparece con mayor frecuencia en personas mayores de 65 años de edad. Los síntomas de la enfermedad como una entidad nosológica definida fue identificada por Emil Kraepelin, mientras que la neuropatología característica fue observada por primera vez por Alois Alzheimer en 1906 Así pues, el descubrimiento de la enfermedad fue obra de ambos psiquiatras, que trabajaban en el mismo laboratorio. Sin embargo, dada la gran importancia que Kraepelin daba a encontrar la base neuropatológica de los desórdenes psiquiátricos, decidió nombrar la enfermedad alzheimer en honor a su compañero.
Por lo general, el síntoma inicial es la inhabilidad de adquirir nuevas memorias, pero suele confundirse con actitudes relacionadas con la vejez o al estrés. Ante la sospecha de EA, el diagnóstico se realiza con evaluaciones de conducta y cognitivas, así como neuroimágenes, de estar disponibles. A medida que progresa la enfermedad, aparecen confusión mental, irritabilidad y agresión, cambios del humor, trastornos del lenguaje, pérdida de la memoria de largo plazo y una predisposición a aislarse a medida que los sentidos del paciente declinan. Gradualmente se pierden las funciones biológicas que finalmente conllevan a la muerte. El pronóstico para cada individuo es difícil de determinar. El promedio general es de 7 años, menos del 3% de los pacientes viven por más de 14 años después del diagnóstico.
La causa de la EA permanece desconocida. Las investigaciones suelen asociar la enfermedad a la aparición de placas seniles y ovillos neurofibrilares. Los tratamientos actuales ofrecen moderados beneficios sintomáticos, pero no hay tratamiento que retarde o detenga el progreso de la enfermedad. Para la prevención de la EA, se han sugerido un número variado de hábitos conductuales, pero no hay evidencias publicadas que destaquen los beneficios de esas recomendaciones, incluyendo estimulación mental y dieta balanceada. El papel que juega el cuidador del sujeto con EA es fundamental, aún cuando las presiones y demanda física de esos cuidados pueden llegar a ser una gran carga personal.
Es la demencia más común. Pero ¿qué es una demencia?
Demencia es la pérdida irreversible de las capacidades intelectuales, incluyendo la memoria, la capacidad de expresarse y comunicarse adecuadamente, de organizar la vida cotidiana y de llevar una vida familiar, laboral y social autónoma. Conduce a un estado de dependencia total y finalmente, a la muerte.
¿Qué distingue a la enfermedad del Alzheimer de las otras demencias?
Es una enfermedad de las edades avanzadas de la vida, y es tanto más frecuente cuanto mayores son las personas, pero hay formas precoces que comienzan a los 50 ó 60 años y aunque muy raramente, incluso antes.
Comienza e incluye siempre trastornos de la memoria que son ya desde fases muy incipientes, importantes desde el punto de vista funcional, es decir, que interfieren con las actividades. Todos tenemos trastornos de memoria, sobre todo en relación con el paso del tiempo y con el estrés, pero lo habitual es que desarrollemos estrategias para compensarlos, como por ejemplo, apuntar las cosas que hay que comprar, llevar una agenda, etc. Aunque los fallos de memoria puedan, en alguna ocasión, jugarnos alguna mala pasada, no ocurre así en general y podemos seguir trabajando, disfrutando de actividades de ocio, ocupándonos de nuestras familias y de nosotros mismos por mucho que vayamos diciendo «¡cada vez tengo peor memoria!». Al paciente con enfermedad del Alzheimer los fallos de memoria le van limitando, de manera progresiva, sus actividades. Al principio, la pérdida se refiere, sobre todo, a hechos recientes. En esa fase llama la atención que el paciente recuerde, e incluso le guste evocar una y otra vez, con todo detalle, hechos referentes a su infancia y juventud, lo que puede mantenerse incluso ya cuando no es capaz de recordar el nombre de sus nietos o cuándo es Navidad. Poco a poco, deja de recordar todo cuanto se refiere a sí mismo, su edad, dónde vive; confunde a sus hijos o piensa que su esposo es su padre. Hay que destacar, no obstante que, aunque a veces es ya incapaz de recordar el nombre de su marido o sus hijos, su presencia suele resultarle agradable y tranquilizadora. El buen contacto afectivo, las emociones, el trato afectuoso que se le dispense acostumbra a ser aceptado y agradecido. En las fases finales se pierde, incluso, este aspecto tan primario de la relación.
A ello se asocian:
Afasia. Trastornos del lenguaje. El paciente «olvida» el nombre de las cosas, «no le sale» el nombre, no ya de las personas o los lugares, sino de los objetos más corrientes. Al cabo de un tiempo, no entienden bien lo que se les dice o se les pregunta. El lenguaje pasa a ser cada vez más pobre, contiene menos información, las frases dejan de tener sentido y, al final, se pierde la capacidad de hablar, quedando el paciente totalmente ausente, incomunicado.
Apraxia, o dificultades para realizar los gestos que llamaríamos útiles. Al comienzo se manifiesta en acciones complicadas, como dibujar, manejar instrumentos de trabajo o utensilios domésticos o conducir, pero luego se pierden hasta los más simples como manejar los cubiertos, vestirse o hacer un saludo.
Agnosia o dificultad para reconocer o comprender el significado de cuanto se ve, se toca, etc.
A todo ello se une una actitud de indiferencia o ignorancia del problema o, al menos, un subvaloración. Aunque al comienzo pueda haber una cierta depresión o ansiedad ante los fallos, pronto llama la atención la tranquilidad con que el paciente reacciona ante sus enormes despistes o errores. Es típico que los niegue, lo que a veces puede exasperar a su familia, o que intente justificarlos de una forma ingenua, infantil o, a veces, por el contrario, con explicaciones muy rebuscadas o extravagantes. («¿Qué día es?» «No sé, yo nunca me he preocupado de estas cosas» «¿Cuántos hijos tiene?» «Dos o tres» y sonríen apaciblemente, como si no tuviera la menor importancia no recordar algo así. A diferencia de la persona deprimida o ansiosa con trastornos de memoria, el paciente no parece sufrir mucho por sus dificultades. Puede enfadarse un poco, pero pronto olvida que no ha sido capaz de contestar al teléfono o que ha confundido a su hijo con su nieto.
Como, por otra parte, el paciente conserva durante mucho tiempo los automatismos sociales, tiene buen aspecto y aparentemente, lo hace «todo»(entra, sale, ve TV, hojea el periódico, trastea en la cocina, etc.) es fácil que el problema pase desapercibido a vecinos, conocidos o incluso, a familiares que no conviven con él. Así, es muy corriente que el cónyuge haya sufrido, sin acabar de entender qué estaba sucediendo, el inicio de una enfermedad del Alzheimer en su pareja y que, tras su fallecimiento, los hijos queden sorprendidos ante el grave deterioro mental que sufre el paciente. También son constantes los trastornos de personalidad y conducta. Al principio puede haber ansiedad, depresión, irritabilidad. Personas muy activas se vuelven apáticas, inactivas y, al revés, personas muy tranquilas, comienzan a estar inquietas, nerviosas y a moverse continuamente sin objetivos claros. Es frecuente que el paciente se vuelva desconfiado, receloso, que esconda las cosas, que piense que quieren robarle o hacerle daño. Más adelante puede haber, aunque no siempre, agresividad, hostilidad hacia sus familiares y sobre todo, hacia su pareja. El insomnio o cambio de ritmo de sueño es un grave problema, pudiendo el paciente pasar las noches levantado y con gran resistencia a los medicamentos que se le puedan dar para dormir.
También es típica la desorientación espacial, es decir, perderse fácilmente, no saber encontrar el camino de vuelta a casa y, en fases avanzadas, perderse incluso en la propia casa, no siendo capaz de encontrar la cocina, el baño, etc.
Lo normal en la enfermedad es que no haya problemas físicos ni de movimiento y que, hasta fases ya previas al final, en los últimos meses o años, el paciente siga siendo capaz de andar –de hecho, es característico que pasee arriba y abajo de la casa, día y noche, sin parar.
El final es común para ésta y otras demencias. Con el paso de los años, el paciente pierde la movilidad, queda encamado, tiene dificultades para comer, no entiende absolutamente nada y muere a consecuencia de una complicación, como neumonía, etc.
Causas de la enfermedad del Alzheimer
No se conocen. Se han identificado, en cambio, factores de riesgo:
Edad. La edad es un factor de riesgo evidente: los pacientes mayores de 65 años tienen un 10% de riesgo de tener la enfermedad, mientras que el riesgo se eleva a casi el 50% en los pacientes mayores de 85 años.
Predisposición genética. Se han identificado en los últimos años determinados rasgos genéticos (los denominados genotipos) que confieren a la persona portadora una predisposición, a veces muy alta, de padecer la enfermedad, sobre todo si vive el tiempo suficiente. Así, aunque alguna persona tuviese un genotipo de alto riesgo, si muere, precozmente, por ejemplo, a los 60 años, no llegará a tener la enfermedad. Si bien es cierto que tener un familiar de primer grado con la enfermedad puede suponer un mayor riesgo de tenerla en un futuro, en comparación con la población normal, no se puede considerar que la enfermedad del Alzheimer sea una enfermedad hereditaria de la forma en que se entiende clásicamente. Son muy raros los casos de familias afectadas de una mutación genética, transmisible: en estas condiciones, sí es hereditaria la enfermedad. En los demás casos, hay que insistir en que se hereda un rasgo genético de predisposición, sólo eso. El gen implicado mejor conocido es el gen de la apolipoproteina E (apoE). Los portadores, poco frecuentes, de un determinado genotipo de apoE, tienen un riesgo superior al 90% de padecer la enfermedad. Otro factor conocido de riesgo, en relación con factores genéticos, es tener en la familia pacientes con síndrome de Down o mongolismo.
Otros factores de riesgo , de menor relevancia, son:
Sexo femenino. La proporción aproximada de afectación es 3/1.
Antecedentes de traumatismo craneal.
Se ha debatido mucho sobre si el tener un nivel de educación bajo favorece la aparición de la enfermedad. Tampoco la posible relación estaría clara -¿estilo de vida?-.
Factores de riesgo vascular. Los mismos factores que pueden facilitar la aparición de ictus o enfermedad isquémica coronaria (hipertensión arterial, diabetes, cifras altas de colesterol y tabaquismo) parecen aumentar también el riesgo de padecer enfermedad del Alzheimer.
Factores que, según algunos trabajos, podría proteger frente a la aparición de la enfermedad:
El haber consumido medicamentos anti-inflamatorios de forma prolongada. Esto se ha dicho a partir de estudios epidemiológicos llevados a cabo tras comprobar que, pacientes con determinadas enfermedades reumáticas, y que había sido tratados durante mucho tiempo con anti-inflamatorios, tenían menor incidencia de enfermedad del Alzheimer de lo que correspondería por grupo de edad. Este hallazgo ha hecho que se pongan en marcha estudios para comprobar si los anti-inflamatorios pueden ejercer un efecto preventivo o incluso terapéutico sobre la enfermedad.
También después de haber observado que las mujeres que habían recibido tratamiento hormonal sustitutivo después de la menopausia parecían ser menos propensas a padecer la enfermedad, o a presentarla más tardíamente, se está investigando el posible efecto protector y/o terapéutico de la administración post-menopáusica de estrógenos.
¿Cómo se establece el diagnóstico de enfermedad del Alzheimer, o, qué hacer cuando se cree que un familiar puede tener la enfermedad?
En primer lugar, hay que tranquilizar a quienes han pensado alguna vez, ya cumplidos los cuarenta o cincuenta años, al comprobar que tienen olvidos, que pueden estar desarrollando la enfermedad del Alzheimer, diciéndoles que es improbable que así sea. Hemos dicho antes lo poco consciente que es un paciente de sus fallos y de sus consecuencias. Cuando nosotros entramos en una habitación a buscar algo y salimos sin saber qué demonios era, cuando perdemos las gafas o las llaves tres veces en una mañana, cuando encontramos por la calle a alguien que nos saluda afablemente y le seguimos la corriente sin tener la menor idea de quien es, etc. nos preocupamos. Pues bien, esta misma preocupación es casi una garantía de que no estamos empezando a tener una demencia. Lo probable es que estemos demasiado estresados, tal vez deprimidos, que hagamos demasiadas cosas a la vez o, simplemente, que nos estemos haciendo mayores, mal que nos pese. No pasa nada. De todo cuanto acabo de decir, sólo es importante destacar las depresiones que hay que descubrir, admitir y tratar enérgicamente. Cualquier persona deprimida tiene, con toda seguridad, problemas de memoria.
Pero si un familiar o persona cercana a nosotros tiene problemas de memoria serios, que realmente interfieren en su vida normal y, sobre todo, si nos damos cuenta de que son progresivos, hay que buscar ayuda médica. Hay que descartar una enfermedad del Alzheimer pero, sobre todo, hay que estudiar bien el problema porque, cuando comienzan los trastornos de memoria, puede haber otras causas y muchas de ellas son tratables. Pondremos algunos ejemplos:
La depresión, de la que ya hemos hablado. A veces es difícil de identificar en un anciano, porque no se manifiesta con los síntomas típicos como llanto, ideas de suicidio, etc. sino de manera más sutil, como apatía, malhumor, retraimiento, agresividad, ideas de perjuicio o síntomas físicos vagos que, investigados, no revelan ninguna enfermedad orgánica. Por ejemplo, dolor de cabeza, mareo, dolor generalizado, inestabilidad.
Los medicamentos. Sedantes y fármacos para combatir el insomnio o la ansiedad, como las benzodiacepinas (con nombres comerciales de sobra conocidos), así como otros muchos (beta-bloqueantes, anticolinérgicos y un largo etcétera) producen una importante pérdida de memoria, sobre todo en el anciano. El médico siempre debe considerar esta posibilidad ante un paciente con trastornos de la memoria pero es bueno que se dé a conocer este posible efecto adverso de algunos medicamentos.
Tóxicos, entre los que destaca, de forma importantísima, el alcohol. Todo consumidor de cantidades importantes y continuadas de alcohol tiene problemas de memoria, pero además, hay enfermedades cerebrales que sólo se ven en alcohólicos, sobre todo si además están malnutridos. El alcoholismo es un problema mucho más corriente de lo que se cree, y en particular en los ancianos, a veces porque han sido bebedores crónicos, a veces porque han adquirido el hábito en fases avanzadas de la vida a consecuencia de la soledad, la pérdida del cónyuge, las enfermedades no curables que se ven obligados a soportar…
Otros tóxicos. Aunque tengamos que dirigir la vista a sectores mucho más jóvenes de la sociedad, en las que el diagnóstico de enfermedad del Alzheimer no se plantea, no podemos dejar de mencionar la preocupación que origina el amplio consumo de sustancias como la cocaina o los derivados del cannabis. Su uso crónico y/o abusivo puede afectar la memoria y, aunque desconocemos por el momento el efecto que ello pueda tener en la capacidad intelectual de los consumidores actuales en el futuro, el hecho merece, cuando menos, ser tenido en consideración.
Enfermedades que afectan al sistema nervioso central. Tumores cerebrales de crecimiento lento o rápido, hidrocefalia, ictus, en particular si ha habido más de uno o el paciente presenta múltiples lesiones isquémicas –los llamados infartos-cerebrales.
Enfermedades generales, como ,por ejemplo, las que afectan tiroides, tanto por hipo como por hiperfuncionamiento, enfermedades hepáticas crónicas y una larga serie.
Infecciones crónicas como el SIDA –diagnosticarlo en el anciano no es tan inhabitual como podría parecer-o una sífilis no tratada.
Déficits de vitaminas, como la B12.
La lista es muy larga y el neurólogo siempre debe estar seguro de que no se está ante una enfermedad que pueda tratarse, mejorar o incluso solucionarse del todo.
¿A quién acudir?
El médico de familia, de cabecera, sería la primera persona a quien pedir ayuda. Muchas veces será el propio médico de cabecera quien dirija al paciente a un especialista. A veces, en cambio, será la familia quien pedirá dicha consulta. El médico que debe establecer el diagnóstico es el neurólogo.
¿Cómo se llega al diagnóstico?
Lo primero es una larga entrevista e interrogatorio del paciente y sus familiares más cercanos, básicamente los que conviven con él. Ahí ya es posible ver si los síntomas son sugestivos de demencia, de este u otro tipo, pasando luego una serie de pruebas neuropsicológicas, como el test llamado Mini-Mental, en los que se realizan preguntas estándar con puntuaciones previstas, por debajo de las cuales se considera que hay un trastorno valorable. Luego se realiza un examen físico y una exploración neurológica. Con esto, el neurólogo, muchas veces tiene ya una elevada sospecha de enfermedad del Alzheimer cuando la hay. No obstante, acostumbra a realizarse una serie de pruebas complementarias, que dependerán del criterio del especialista en cada caso individual.
Pruebas de neuroimagen. TAC (tomografia axial computarizada o RM) (resonancia magnética) para descartar otras causas y confirmar la existencia de un grado de atrofia que pudiese resultar significativo.
Análisis para descartar aquellas causas infecciosas, metabólicas, endocrinológicas, etc. de las que hemos hablado.
Ocasionalmente, un EEG (electroencefalograma) que ayuda a descartar otras demencias. Por ejemplo encefalopatías metabólicas en personas con enfermedades hepáticas crónicas o enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, la forma más corriente de proceso debido a priones, los agentes causales de la popular enfermedad de las vacas locas.
Pruebas más sofisticadas, como SPECT o PET, que valoran determinados aspectos funcionales de la actividad cerebral y que son de utilidad en casos incipientes o de diagnóstico poco claro.
Por último, y no por orden de importancia, ya que su valor es incuestionable, la práctica de un estudio neuropsicológico detallado contribuirá decisivamente, en algunos casos, al establecimiento del diagnóstico.
Mención aparte merece el controvertido tema del estudio genético.
No está indicado ni justificado su uso sistemático en el estudio diagnóstico: Debe quedar a riguroso criterio del especialista el sugerir a la familia la conveniencia o necesidad de tal estudio. Salvo en los mencionados e infrecuentes casos de Alzheimer familiar, el estudio genético sólo constituye, por el momento, un dato más, por valioso que sea en ocasiones, pero no un elemento imprescindible para establecer el diagnóstico. Más clara aún es la postura ante los pretendidos estudios genéticos «preventivos» en personas sanas –a menudo angustiados hijos de un paciente con la enfermedad-, de los que podría hacerse un uso altamente irregular. En la actualidad, y ante la falta de tratamiento de la enfermedad, de su fase pre-sintomática y, más aún, de los supuestos «sujetos de riesgo» tales estudios no aportan más que ansiedad, frustración y desgaste moral y eventualmente, económico, a quienes sean declarados, en función de criterios bien discutibles, susceptibles de presentar la enfermedad en algún indeterminado momento de su vida.
Terminaremos diciendo que no existe ninguna prueba aislada que, por si sola, pueda establecer el diagnóstico de enfermedad del Alzheimer. Ni tan sólo es posible, hoy por hoy, asegurar en vida del paciente, salvo si se practica una biopsia cerebral con el consiguiente estudio anatomo-patológico- el diagnóstico definitivo de la enfermedad: según criterios aceptados internacionalmente, sólo puede hablarse de probable o posible enfermedad del Alzheimer. Hay que añadir de inmediato, no obstante, que en manos expertas y especializadas, la fiabilidad del diagnóstico es muy elevada, rozando probablemente el 90% de certeza.
«La atención a la dependencia se ha convertido en un elemento fundamental del Estado de bienestar». Con estas palabras la ministra de Sanidad y Asuntos Sociales, Ana Mato, ha querido resaltar la importancia de esta normativa para las miles de personas beneficiarias de esta ayuda. Mato ha resaltado la imprescindible labor de «cuidado, investigación y de comunicación» de los galardonados en la tercera edición de los Premios Dependencia y Sociedad de la Fundación Caser entregados este martes.
La ministra ha agradecido la entrega de los voluntarios y de las familias de estas personas dependientes. La titular de la cartera de Asuntos Sociales ha asegurado que el Gobierno es consciente de la necesidad de mejorar el desarrollo de la legislación actual con el objetivo de «simplificar la gestión haciéndola más eficaz y efectiva«. Entre esas medidas ha citado la distribución equitativa de la financiación territorial o la potenciación de los servicios de asistencia profesionales. Además, se ha comprometido a que el Ejecutivo desarrollará unos criterios comunes en todas las comunidades autónomas para «garantizar» la igualdad.
Por su parte, el presidente de Caser, Amado Franco, ha defendido la Ley de Dependencia como «un paso adelante en el Estado del Bienestar«. También ha señalado una serie de retos entre los que ha destacado detectar los fallos para enmendarlos. Pero también ha mostrado la necesidad de ser «transparentes» con los ciudadanos debido «al complicado contexto en el que nos encontramos». Por eso ha pedido un esfuerzo para ser «realistas y pragmáticos» y no fijar metas inalcanzables. «Hay que priorizar y destinar los recursos en los casos más graves en el corto plazo. Sin renunciar a su total implantación en los tiempos de bonanza», ha explicado.
Premiados
En esta tercera edición, el premio ‘Excelencia en Dependencia’? dotado con 18.000 euros ha sido para la Fundación NIPACE, encargada de introducir en España el método de rehabilitación Therasuit, muy útil para los desórdenes neurológicos y sensoriales en niños con parálisis cerebral y que ha logrado a ayudar a estos pacientes. Se trata de un traje que por medio de unas bandas elásticas simula los músculos de un niño.
Los investigadores de la Escuela Superior de Ingeniería (ICAI), José Luis Fernández y David Contreras han recogido el galardón ‘I+D en Dependencia’ dotado con 10.000 euros. Estos científicos han desarrollado un sistema guiado multimedia para móviles que permite a las personas con discapacidad visual desplazarse con autonomía en interiores.
Por su parte, el premio ‘Comunicación en Dependencia‘ que asciende a 6.000 euros ha recaído en la periodista Amanda Salazar por sus artículos sobre temas sociales en el diario Sur. Además, han tenido una mención especial en reconocimiento por su trayectoria la Confederación Española de Asociaciones de Familias de Enfermos de Alzheimer (CEAFA) y la ONCE.
Obtiene 11,5 puntos de los 12 posibles / Hasta el momento la cifra máxima que se podía obtener era de diez, precisamente la que tenía Castilla y León
Castilla y León continúa siendo la Comunidad de España mejor valorada por la aplicación de la Ley de Dependencia, ya que la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes en Servicios Sociales, en su IX Dictamen, puntúa a la autonomía con un 9,6 sobre 10, seguida muy de lejos por el País Vasco, 7,9, y con un sobresaliente frente al suspenso del 4,91 de la media nacional. La consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Milagros Marcos, se felicitó por este buen resultado y recalcó que Castilla y León se sitúa “una vez más” en el primer nivel de atención a dependientes e incrementa su puntuación.
Al respecto, Marcos explicó que en esta ocasión se han modificado dos criterios y se han eliminado dos variables respecto al último informe, en el que la Comunidad obtuvo diez puntos sobre 12 posibles, y recalcó que aplicando la anterior escala de valoración, en estos momentos, la Comunidad habría obtenido 11,5 puntos. La Comunidad se sitúa a la cabeza en la atención a la dependencia “gracias al compromiso expreso de la Junta en la atención a las necesidades de las personas”, dijo. Además, insistió en que es “un orgullo” el contar en la Comunidad con grandes profesionales.
El Observatorio otorga la máxima puntuación a la Comunidad en las diez variables analizadas, excepto en el equilibrio entre prestaciones económicas y servicios, donde pierde medio punto. El informe apoya su sobresaliente a la Comunidad en que en Castilla y León, el 94,29 por ciento de las personas dependientes con derecho a prestación ya la recibe. Esta cifra supone que la Comunidad está 20,5 puntos por encima de la media nacional (73,74 por ciento), situándose a la cabeza de España en concesión de prestaciones. Eso quiere decir que sólo hay un 5,71 por ciento de personas que pese a tener reconocido su derecho a la prestación aún esperan para recibirla por estar en fase de tramitación, frente al 26,26 por ciento que registra la media de España.
A 1 de junio de 2012, un total de 61.839 castellanos y leoneses tenían ya reconocidas 77.778 prestaciones, ya que una persona puede disfrutar de varias prestaciones a la vez. En la Comunidad, la atención a las personas dependientes se presta prioritariamente a través de servicios, tal y como marca la Ley de Dependencia.
El informe valora también que en Castilla y León se produjo un aumento del 22,06 por ciento de las personas atendidas en los últimos 12 meses, el mayor crecimiento en España, seguida de Galicia, 19,69, y frente a una media en el conjunto de las autonomías del 5,94 por ciento. Castilla y León elevó además, entre el 1 de julio de 2011, y junio de este año, un 2,05 por ciento los expedientes activos de personas con Grado III, cuando en España mermaron un 5,69 por ciento. El esfuerzo por habitante y año en estas prestaciones se situó en Castilla y León en los 168,89 euros, por encima de los 124,38 de la media nacional.
El documento hecho público hoy constata que el porcentaje de beneficiarios de estas prestaciones sobre el total de población se sitúa en la Comunidad, en el 2,42 por ciento, sólo superada por Cantabria, 2,48 por ciento, y muy por encima del 1,6 por ciento de la media nacional. Asimismo, el número de solicitudes sobre población es del 3,92 por ciento, frente al 3,4 por ciento de la media en España. Los dictámenes sobre población alcanzan en la Comunidad el 3,67 por ciento, cuando en el conjunto de las autonomías representan el 3,2 por ciento.
Por último, el Observatorio en relación al equilibrio entre prestaciones económicas y los servicios, señala que la Comunidad se sitúa por debajo de la media nacional, con un 41,2 por ciento (porcentaje de apoyo económico), frente a un 56,4 por ciento en España, con un porcentaje inferior sólo registrado por Madrid (25,3 por ciento), que es la única que recibe la máxima puntuación. La Junta que contabiliza estos datos con otros criterios, señala que los servicios representan el 67,23 por ciento del total de las prestaciones, mientras que la media de España está en el 54,84 por ciento.
Modificar el modelo
Marcos mostró su “orgullo” de pertenecer a un Gobierno que está comprometido con las personas, si bien incidió en la necesidad de que se modifique el sistema de financiación de la Ley de la Dependencia porque la situación es “crítica” y es necesario tomar de manera urgente medidas “serias” que garanticen el poder atender a estos colectivos. La consejera señaló que la atención a las personas dependientes es «necesaria», ya que son muchas las personas que requieren atención y, por tanto, «debemos introducir los mecanismos necesarios para hacerla sostenible y garantizar su viabilidad».
Para Milagros Marcos, la Ley será sostenible siempre que se gestione bien, y se introduzcan medidas urgentes que prioricen y garanticen «lo realmente necesario». Para ello, Milagros Marcos apuesta por «atender a las personas que más lo necesiten», los más dependientes, y por primar los servicios profesionales, frente a las prestaciones económicas para atención familiar, «porque son los servicios los que verdaderamente generan empleo y ofrecen atención de calidad.
Nuevos criterios
El Observatorio de la Dependencia ha modificado en esta ocasión los criterios de valoración y reduce de 12 a 10 el número de variables. Ya no puntúa, como hacía hasta el momento, si las comunidades tienen o no aprobada una Ley de Servicios Sociales, entre otros aspectos, y en su lugar introduce dos nuevos conceptos: Tasa de reposición de nuevos dependientes al sistema desde que se emitió el anterior dictamen y tasa de reposición de grandes dependientes. Si el Observatorio hubiese mantenido la misma fórmula de puntuación, Castilla y León hubiera obtenido una nota de 11,5, reiteró la consejera. Y es que atendiendo a los criterios anteriores, la Comunidad habría recibido la máxima puntuación (1) en once variables, y sólo perdería medio punto en la referida al equilibrio entre prestaciones y servicios.
Desde la Consejería recalcaron que Castilla y León “ha sido reconocida por los expertos como la única comunidad autónoma que sigue aplicando la Ley de Dependencia, a pesar de la complicada situación económica por la que atraviesa el país, gracias al esfuerzo presupuestario realizado por la Junta en los últimos años, y la actual priorización de las políticas sociales”.
Además de este esfuerzo presupuestario, para seguir garantizando esta atención, la Junta de Castilla y León ha introducido en los últimos meses criterios de gestión, como la unificación en los procesos de valoración, la solicitud única o la firma electrónica, que le ha permitido ahorros en la tramitación; «unos ahorros que se han reinvertido para continuar concediendo prestaciones».
En la actualidad no existe cura para la enfermedad de Parkinson, pero si diversas investigaciones para dar con algún tratamiento. La empresa de biotecnología Affiris anunció recientemente en primicia mundial, la realización del primer ensayo en pacientes para elaborar la vacuna contra el Parkinson. Un gran paso para lograr lo que será en un futuro tratamiento contra el Parkinson, que ayudará a millones de pacientes en todo el mundo.
Por lo general se suministra al paciente levodopa en combinación con carbidopa. Esta vacuna ofrece por primera vez la perspectiva de tratamiento de las causas de la enfermedad de Parkinson. Si los depósitos de proteína alfa-syn se pueden reducir gracias a la acción de la vacuna se puede alterar el curso de la enfermedad.
La vacuna contra el Parkinson
El anuncio lo hizo Achim Schneeberger, el responsable médico del estudio para la empresa Affiris.
Este es el primer estudio clínico del mundo para el desarrollo de una vacuna contra la enfermedad de Parkinson. Es la primera vez que la inmunoterapia es aplicada al tratamiento de esta enfermedad.
La futura vacuna se llama PDO1A, y su acción se centra en atacar una proteína llamadaalfa-synucleína. Esta vacuna desempeña un papel importante en el desarrollo y la progresion de la enfermedad. El efecto de la vacuna debe “enseñar” al sistema inmune que genere anticuerpos para luchar contra la alfa-synucleína.
Gracias a esta vacuna se podrá enfocar el tratamiento del Parkinson de forma distinta actuando sobre las causas y no solo mitigando los síntomas.
La vacuna entró en la primera etapa de su test clínico con 32 pacientes en una clínica de Viena. En este estudio se trata de verificar si la PDO1A es tolerable y segura para el ser humano.
Cada paciente es sometido a test durante 12 meses y el estudio se prolongará hasta finales del 2012, según informa el responsable médico Achim Schneeberger.
El estudio ha recibido apoyo financiero de 1.5 millones de dólares del actor norteamericano Michael J. Fox que sufre la enfermedad de Parkinson.
La presidenta de la Fundación Alzheimer España (FAE), Micheline Selmés, y la directora de Centro de Domótica Integral (CeDInt) de la Universidad Politécnica de Madrid, Asunción Santamaría, han firmado un acuerdo de colaboración en el que, gracias al conocimiento que tiene la FAE sobre la dinámica de los enfermos de Alzheimer y sus cuidadores, y la experiencia de los investigadores del CeDInt en sistemas avanzados de control en el hogar, se crearán dispositivos y servicios destinados a mejorar la seguridad y la calidad de vida de estos colectivos.
Según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (2012), los cuidadores de enfermos de Alzheimer dedican a su familiar una media de 6,8 horas al día los 7 días de la semana y de estas 6,8 horas diarias dedican casi 3 horas y media a la supervisión de los trastornos de la conducta y a la vigilancia del familiar para prevenir la aparición de situaciones peligrosas como los accidentes domésticos o las caídas.
Estos datos han llevado a la Fundación Alzheimer España y al Centro de Domótica Integral a firmar un convenio de colaboración para hacer más accesible la tecnología domótica a los hogares de las familias que conviven con la enfermedad de Alzheimer.
Las tecnologías domóticas, que ya están presentes en muchos centros residenciales, aún no se han incorporado de forma generalizada en los hogares particulares, y sin embargo pueden ofrecer una gran ayuda a la hora de incrementar la seguridad y la autonomía del enfermo en su propio hogar.
El objetivo de esta colaboración es desarrollar soluciones domóticas sencillas, prácticas y con un precio accesible a las familias de enfermos de Alzheimer. Para ello, ambas instituciones trabajarán juntas para detectar cuáles son las necesidades concretas de los enfermos y sus familias en su vida cotidiana; favorecer el uso de modelos experimentales en condiciones reales, con pruebas en los hogares bajo un protocolo de mantenimiento y supervisión; y crear un servicio de asesoramiento para aconsejar de forma personalizada a cada familia sobre las soluciones más adecuadas a cada situación particular.
Llevamos más de 10 años contratando los servicios de serdomás y no podemos decir más que cosas buenas del personal de ayuda en casa y de la gente de la oficina. Limpieza muy profesional.
Después de una experiencia no muy agradable con una persona interna para el cuidado de nuestra madre, contactamos con Serdomas y estamos encantados con el servicio que nos prestan, ademas del trato recibido a la hora de hablar con ellos para hacerles saber nuestras necesidades. Muy contentos y una empresa muy recomendable
Excelente atención de Patricia desde el primer momento. El trato ha sido siempre cercano, profesional y muy humano. Quiero destacar especialmente a Wendy, la cuidadora de mi madre , que demuestra una gran sensibilidad, paciencia y dedicación. Desde el primer día, ambas han combinado profesionalidad con una gran calidez humana.
100% recomendable. Han sido muy profesionales, respetuosos, puntuales, la limpieza ha sido excelente y los precios muy razonables. Los hemos contratado para limpieza intensiva del piso y como estamos tan contentos los vamos a contratar para hacer el servicio de limpieza de mantenimiento semanal.
Contar con los servicios de Serdomas ha sido la mejor decisión que hemos podido tomar en mi familia, nos ayudaron desde el principio con todo, nos asesoraron y tenemos a la mejor persona posible cuidando de nuestros mayores. Cualquier imprevisto, esta cubierto por ellos, nunca te dejan sola y eso es fundamental cuando hablamos de temas tan delicados como poner en manos de un extraño a tus seres queridos. Muy profesionales, cercanos y se involucran muchísimo. ¡SUEPER RECOMENDABLES!
Desde que contraté a Serdomas, he dejado de preocuparme por el cuidado, limpieza y plancha de mi casa. Me decidí a contratarles porque se jubilo la persona que tenía y la verdad que el cambio ha sido como el día y la noche. Me hacen el trabajo en la mitad de tiempo y estoy super contento con los resultado y seriedad con que gestionan todo. Muchas gracias!!
Buenos días. Es un placer y una sorpresa encontrar una empresa como serdomas. Gracias a su profesionalidad y eficiencia de sus trabajadores he conseguido conciliar mi vida laboral como la familiar cosa que hasta ahora me costaba mucho conseguir. Totalmente recomendable.
Conocí a Serdomas en un momento delicado hace 8 años, y desde entonces solo cuento con ellos. Cuidaron a mi padre y a otros familiares hasta su último día. No solo su profesionalidad a nivel asistencial, si no sobretodo su calidad humana. Absolutamente recomendables
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