Consejos para contratar a un profesional de la dependencia en casa

Consejos para contratar a un profesional de la dependencia en casa

 

En el post de hoy continuaremos hablando de la dependencia, en este caso, comentaremos qué hacer en las situaciones en las que la dependencia se hace manifiesta e intentamos gestionarla desde nuestra propia casa.

Signos que demuestran que una persona necesita cuidados de un profesional de la dependencia

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, una dependencia se podría definir como la falta de autonomía. Todas las personas necesitamos llevar a cabo una serie de actividades básicas diarias (ABVD) dedicadas a nuestro autocuidado: como la alimentación, la higiene o la movilidad. En las personas mayores y debido a procesos de envejecimiento o a enfermedades asociadas, se empiezan a manifestar limitaciones en este tipo de actividades. Es entonces cuando surge la dependencia, es decir, el precisar de ayuda para este tipo de tareas. La dependencia puede ser total (que precisa de ayuda para todas las ABVD) o parcial. En cualquier caso, se detecta que la persona tiene cierto grado de dependencia y se plantea la posibilidad de contratar a un profesional de la dependencia en casa.

¿Por qué elegir la estancia en casa?

Cuando decidimos afrontar una situación de dependencia, nuestra primera opción a considerar debe ser el domicilio. La propia casa es donde la persona se encuentra más cómoda y posiblemente más segura. En muchos de los casos, permanecer en el domicilio fomenta que la persona siga manteniendo un cierto nivel de autonomía y siga haciendo actividades básicas por sí mismo, aunque para otras sí que necesite ayuda.  Las personas mayores suelen querer permanecer en su domicilio el máximo tiempo posible.

¿Qué perfil debemos contratar para cuidar de una persona con dependencia?

Una situación de dependencia requiere de un profesional cualificado. Esta persona debe tener tanto aptitudes como actitudes. Es decir, debe ser una persona debidamente formada en el ámbito de la dependencia, que conozca cómo surge la situación y las ayudas que el paciente necesita. Que conozca cómo afrontar de manera profesional las limitaciones diarias. Además de esta formación, una persona que se dedique a la dependencia debe tener una serie de rasgos que favorezcan una buena relación con la persona y su entorno. Necesita ser una persona empática, respetuosa y amable. Gestionar situaciones de dependencia en muchos casos puede generar situaciones emocionales muy complicadas, y hay que saber hacer frente a ellas con una actitud positiva y resolutiva.

¿Qué puede hacer este profesional para mejorar la calidad de vida de una persona dependiente?

Un profesional que se dedique a la dependencia tiene como principal objetivo mejorar la calidad de vida de la persona. En este caso, la labor del profesional irá encaminada a ayudar a la persona dependiente dentro de su domicilio. Debe conocer a la persona y sus limitaciones y ayudarle en lo necesario, pero a la vez intentar mantener y fomentar su autonomía. En ocasiones esto es difícil ya que se puede adoptar una actitud paternalista con la persona y se trata sólo de ayudarle en las cosas que ella misma no puede hacer para intentar que esa dependencia no vaya a más. La persona con dependencia tiene que percibir que el profesional le ayuda, pero no le limita.

Un buen profesional puede colaborar a que la persona dependiente mejore su calidad de vida dentro del domicilio y se puede crear una relación muy beneficiosa para ambas partes.

Consejos para familiares de personas con dependencia

En primer lugar, sabemos que cuando surge la dependencia en un entorno familiar, es una situación difícil, y que en ocasiones cuesta ver y asumir. Si bien es cierto que cuanto antes reconozcamos dicha situación antes podremos poner soluciones para limitar la dependencia y favorecer la autonomía en el resto de actividades básicas.

Muchas veces la propia persona con dependencia no acepta la ayuda que su familia le pueda ofrecer y esto también puede ser difícil de gestionar.

Debemos ser empáticos y entender que la persona pueda no querer nuestra ayuda y no por ello sentirnos culpables. Debemos intentar que la propia persona se dé cuenta de sus limitaciones para que pueda aceptar una ayuda. En muchos casos esta ayuda domiciliaria puede ser vista como un intrusismo, una persona ajena en nuestra propia casa.  A veces facilitar la información de una manera clara y comprensible puede despejar muchas dudas.

Las personas con dependencia deben ser las que tomen la decisión de contratar a un profesional, y sus familiares deben ser quienes les ayuden en esta decisión.

Cualquier cosa impuesta puede ser vista por la persona como una amenaza, y generar estrés o angustia. Para manejar situaciones de dependencia hay que contar con paciencia y respeto. Son situaciones muy delicadas, pero hay que ser conscientes que nuestro principal fin es ayudar a la persona.

Hoy día existen muchos recursos que ayudan a la dependencia. Lo primero sería informarnos de todas las posibilidades. Tras la promulgación de la Ley de la Dependencia, distintos organismos crearon recursos materiales y humanos para ayudar a personas con situaciones de dependencia.

Las situaciones de dependencia son cada vez más frecuentes, y la mayoría de los casos optan por gestionarla desde el propio domicilio. ¿Conoces algún caso? ¿Conoces la labor de los profesionales de la dependencia en el domicilio? 

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Un estudio pionero a nivel internacional detecta alteraciones en la estructura cerebral de personas sanas con un mayor riesgo de desarrollar Alzheimer

Un estudio pionero a nivel internacional detecta alteraciones en la estructura cerebral de personas sanas con un mayor riesgo de desarrollar Alzheimer

Àngel Font, director corporativo de Investigación y Estrategia de la Fundación Bancaria ”la Caixa”, y los doctores José Luis Molinuevo y Juan Domingo Gispert, del Barcelonaβeta Brain Research Center(BBRC), centro de investigación de la Fundación Pasqual Maragall, han presentado en el Palau Macaya de la Obra Social ”la Caixa” un estudio pionero a nivel internacional publicado en la prestigiosa revista científica Alzheimer’s & Dementia: The Journal of the Alzheimer’s Association.

En el estudio, los investigadores del BBRC han detectado alteraciones morfológicas cerebrales en personas cognitivamente sanas portadoras del gen que confiere el mayor riesgo genético de desarrollar la enfermedad de alzheimer, el APOE-Ɛ4. La investigación ha sido posible gracias a las pruebas de resonancia magnética realizadas en el marco del Estudio Alfa, impulsado por la Fundación Bancaria ”la Caixa”, y cuenta con la mayor cohorte del mundo de portadores del gen APOE-Ɛ4 que se han sometido a esta prueba de neuroimagen.

«Las diferencias morfológicas que hemos detectado están relacionadas con la enfermedad de alzhéimer, ya que se presentan en áreas cerebrales como el hipocampo, que es la primera en sufrir la neurodegeneración», destaca el Dr. Raffaele Cacciaglia, autor principal del estudio.

Por su parte, Àngel Font ha comentado: «La investigación es la única vía para avanzar en la identificación precoz y la prevención de esta enfermedad, que puede convertirse en una pandemia del siglo xxi. Conscientes de la importancia que supone evitar la aparición de nuevos casos, la Fundación Bancaria ”la Caixa” impulsa los estudios realizados en la Fundación Pasqual Maragall desde el 2010, con el fin de que esta enfermedad no se quede en el olvido».

La investigación ha sido dirigida por el equipo del Dr. José Luis Molinuevo, Director Científico del Programa de Prevención del Alzheimer del BBRC, y el Dr. Juan Domingo Gispert, Jefe del grupo de Investigación en Neuroimagen del BBRC, y ha contado con la colaboración del Dr. Manel Esteller, jefe del Grupo de Epigenética del Cáncer del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), que ha llevado a cabo las determinaciones genéticas; y también con la colaboración del CIBER de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina, y el CIBER de Fragilidad y Envejecimiento Saludable.

 

El papel del APOE-Ɛ4 como factor de riesgo del alzhéimer

El alzheimer es una enfermedad de origen multifactorial. Los factores de riesgo para desarrollarla tienen que ver con la edad, la genética, el control de la salud cardiovascular y los hábitos de vida saludables.

En cuanto al papel de la genética, el alzheimer no es una enfermedad hereditaria en el 99 % de los casos. No obstante, existen genes, como el APOE-Ɛ4, que contribuyen a la posibilidad de desarrollar demencia, junto a otros factores de riesgo.

El gen APOE lo tienen todas las personas, y se puede presentar de distintas formas, como resultado de la combinación de los alelos Ɛ2, Ɛ3 y Ɛ4. En este caso, el alelo Ɛ4 es el que confiere el mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de alzheimer, ya que estudios previos han demostrado que está vinculado a la acumulación de la proteína betaamiloide y el deterioro cognitivo. Por lo tanto, las personas con mayor riesgo son las que presentan las dos copias Ɛ4, y en segundo lugar, las que presentan al menos una copia.

Para analizar el papel del APOE-Ɛ4 en la morfología cerebral, los investigadores del BBRC seleccionaron a 533 participantes del Estudio Alfa de entre 45 y 76 años que se habían sometido a una resonancia magnética cerebral en la Fundación Pasqual Maragall. De estos participantes, 261 no eran portadores del alelo Ɛ4, 207 tenían una copia del alelo Ɛ4, y 65 eran portadores de las dos copias. Estas cifras convierten el estudio de neuroimagen en la mayor muestra analizada en el mundo con personas homocigóticas, es decir, con dos copias del alelo Ɛ4 del gen APOE.

Las imágenes cerebrales de las personas homocigóticas Ɛ4 fueron comparadas con las de otros participantes con menor riesgo genético de desarrollar alzheimer, utilizando una técnica de neuroimagen denominada morfometría basada en vóxel. Esta técnica permitió a los investigadores cuantificar de forma precisa el volumen de sustancia gris en todo el cerebro.

 

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Resultados de la investigación

Tras analizar las imágenes cerebrales de los participantes en el estudio, los investigadores han sido los primeros en descubrir que las alteraciones neuroanatómicas se corresponden con el número de alelos Ɛ4 del gen APOE en personas sanas.

En concreto, han detectado que el número de alelos Ɛ4 del gen APOE determina de forma proporcional un menor volumen de sustancia gris en áreas cerebrales como el hipocampo, donde se inicia la neurodegeneración en el alzhéimer. Por otro lado, también han descubierto un aumento del volumen de la sustancia gris en el tálamo, el lóbulo occipital y el córtex derecho frontal. Este aumento podría estar determinado por mecanismos neuroinflamatorios asociados a la acumulación de placas de la proteína betaamiloide, que se produce en la fase preclínica de la enfermedad.

El Dr. Cacciaglia especifica la mayor contribución de este trabajo: «Hemos puesto de manifiesto diferencias en la morfología cerebral de personas sanas, sin síntomas cognitivos de la enfermedad de alzheimer, que son proporcionales al número de alelos Ɛ4 del gen APOE que presentan, y que aumentan el riesgo genético de desarrollar la enfermedad». Previamente, este tipo de asociación se había hallado en otros marcadores de neuroimagen, como el acúmulo de amiloide o el consumo cerebral de glucosa, pero nunca en la estructura cerebral de personas cognitivamente sanas.

Asimismo, la investigación también ha permitido revelar que las alteraciones en el volumen de la sustancia gris cerebral en las personas con mayor riesgo genético de sufrir alzheimer empiezan a desarrollarse a partir de los 60 años, una edad que coincide con el inicio de la acumulación de la proteína betaamiloide en el cerebro.

 

Próximos pasos

El Dr. José Luis Molinuevo, director científico del BBRC, comenta: «Este estudio representa un paso más hacia la prevención del alzheimer, ya que conocer el rol y los cambios estructurales provocados por los diferentes factores de riesgo nos permitirá diseñar mejores ensayos clínicos».

El siguiente paso de los investigadores será evaluar el impacto de la presencia de alteraciones en biomarcadores típicos de la enfermedad de alzheimer, como la presencia de las proteínas betaamiloide y tau en las alteraciones neuroanatómicas descritas en este estudio.

7 hábitos para mantener la mente sana

7 hábitos para mantener la mente sana

El ritmo fugaz que llevamos cada día y la falta de tiempo son motivos muy recurrentes para no hacer ejercicio o comer lo primero que se encuentra aunque sea poco saludable. Y si declaramos no tener tiempo para cuidar el cuerpo, menos aún reservaremos espacio a cosas como meditar, buscar referentes espirituales o tener una mente creativa. Estos consejos forman parte de los 7 hábitos que recomienda el atleta y entrenador Christopher Bergland, un amante de las competiciones extremas que ostenta nada menos que el récord Guiness de distancia recorrida en cinta de correr durante 24 horas (247,45 km).

1. Ejercicio físico diario

Que el deporte esté en primer lugar no es casualidad; para Bergland es el punto más importante que debemos cumplir. Se trata de al menos 20 minutos de ejercicio diario, aunque no exige la práctica de un deporte complicado, basta con un paseo rutinario. El autor compara nuestra sociedad con los hábitos de vida de la época preindustrial o durante la misma industrialización: el trabajo sedentario está generalizado y hay que compensar con algo de “movimiento” diario. Para este corredor es muy sencillo, “no hay que convertirse en un fanático del deporte, pero nadie puede sudar por ti”.

2. Curiosidad intelectual

El coach considera que pasar parte de nuestro tiempo explorando nuevas ideas nos facilitará alcanzar una mente y cuerpo más sanos. Según ha explicado a El Confidencial, las personas que se muestran abiertas a nuevas experiencias y tienen una personalidad extrovertida “son más longevas y tienen un mejor funcionamiento del sistema inmunológico y cardiovascular”, basándose en estudios llevados a cabo tanto en humanos como en gorilas.

3. Desarrollar la creatividad

Este punto conlleva los mismos beneficios que al anterior, según cuenta Bergland. Explica además que los neurocientíficos saben desde hace tiempo que “los ‘rompecabezas’ que obligan a una persona a resolver un enigma incrementan la plasticidad neuronal”, un complicado término de la neurociencia que hace referencia a la capacidad de las neuronas de adaptarse ante nuevas experiencias o aprendizajes. Asegura también que moverse en entornos novedosos y enriquecedores refuerza las neuronas, mientras que un ambiente carente de estímulos “las atrofia”. Es más, hace una conexión con los orígenes del ser humano para recordar que su supervivencia se debió a la invención de tecnología, producida gracias al ingenio creativo de nuestros antecesores.

4. Crear vínculos humanos

Para tener una mente sana conviene crear una red social cercana y mantener el vínculo con el resto de personas. El atleta, que extrae estos siete puntos de su libro The Athlete’s Way, incorpora a la curiosidad y a la creatividad el sentido de la humanidad.

Los siete hábitos pretenden ayudar a la gente a cambiar su estilo de vida. Parece difícil “convertirse” en original o en más sociable pero para Bergland son características perfectamente adquiribles: “tomar de forma consciente la decisión de pasar más tiempo explorando elementos nuevos y conectando ideas no relacionadas” es un ejemplo de cómo adoptar una nueva forma de ver la vida.

El corredor especifica que sus siete puntos no son más que una lista de actitudes a las que puede acudir la gente para cambiar su estilo de vida, “sobre todo si su personalidad innata no las incluye”.

5. Tener un referente espiritual

“Espiritual no significa necesariamente religioso”, aclara. En este quinto consejo, el autor propone que nos identifiquemos “con cualquier sistema de creencias que nos conecte con alguna una fuente de inspiración, que tenga un sentido y un significado para nosotros y nos proporcione optimismo y esperanza”. Dicho así suena a una búsqueda muy elaborada, pero en definitiva se trata de tener referentes intelectuales, los cuales pueden ser religiosos o incluso nuestros propios progenitores.

6. Lograr un balance energético

Esta recomendación junto con la de practicar deporte son las únicas realmente físicas que establece Bergland. El entrenador hace un recorrido histórico en su artículo publicado en Psychology Today para explicar cómo los inventos y la tecnologías nos han hecho cada vez más sedentarios, tanto física como mentalmente. Considera que el humano “está hecho para correr”, ya que en origen el Homo sapiens fue cazador y recolector. Sin embargo, el sedentarismo nos debería obligar a tomar el hábito de ingerir sólo aquello que desgastamos. Se trata de algo así como encontrar un “equilibrio cero” entre las calorías consumidas mediante nuestra actividad y las ingeridas, también desde el punto de vista ambiental.

7. Simplicidad

Bergland se opone a la cultura del consumos desmedido y propone una vida más sencilla y libre, en la que tengamos únicamente lo esencial sin crear necesidades superfluas.

El también ganador tres veces de la triatlón sin parada más larga del mundo, la Triple Ironman, explica que estos siete hábitos se basan en la combinación de observaciones empíricas, estudios científicos y su experiencia personal. Como él dice, se trata de una filosofía, un conjunto de actitudes saludables más allá de dietas o hábitos alimenticios, más exigente con la mente que con el cuerpo, lo cual se antoja fácil de cumplir, al menos para los que no tienen tiempo para el deporte (o eso dicen).

Recomendaciones para el control de la Tensión Arterial en el domicilio

Las automediciones de tensión arterial son un complemento perfecto a los controles que realizamos a un determinado tipo de pacientes en la consulta del centro de salud. Nos ofrecen información de gran valor para mejorar diagnóstico y tratamiento tanto de la tensión arterial.

Además facilitan la implicación del paciente en el control y seguimiento de su propia salud. Las suele llevar a cabo o bien el propio paciente o bien algún familiar o cuidador y normalmente se realizan en el domicilio. Pero para que tengan valor deben realizarse de forma correcta, por ello vamos a recordar cómo hacerlo bien.

Recomendaciones de la Sociedad Española de Hipertensión y la Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión arterial para la correcta automedida de la tensión arterial (TA):

  • Mídase la TA cuando su médico o enfermera se lo recomiende.
  • Si es por la mañana es preferible hacerlo antes del desayuno y de tomar la medicación y si es por la noche, antes de la cena y de medicarse.
  • No debe obsesionarse con las tomas y realizarse más mediciones de las que se le recomienden.
  • Lo ideal es no haber comido, bebido, fumado o realizado ejercicio físico intenso durante la media hora anterior a la toma. También se recomienda haber vaciado la vejiga antes.
  • Elija un ambiente tranquilo, sin ruido y con temperatura agradable y manténgase sentado en reposo al menos 5 minutos antes de la toma.
  • No se tome la TA de pie, siéntese de forma correcta, apoye la espalda en el respaldo y no cruce las piernas. Apoye el brazo en una mesa e intente mantenerlo inmóvil.
  • El manguito del medidor debe colocarse de forma correcta. Sitúelo a la altura del corazón, 2 o 3 centímetros por encima de la flexura del codo. Y ajústelo correctamente, no debe quedar demasiado holgado ni debe comprimir el brazo en exceso.
  • Se deben realizar 2 o 3 medidas en cada ocasión, dejando transcurrir entre una y otra de 2 a 3 minutos.
  • Anote en un diario las cifras exactas que obtenga, junto con la hora y si existe alguna circunstancia especial o duda.
  • No todos los medidores son válidos. En este listado podrá obtener información acerca de las características de los aparatos y si están o no validados para uso clínico (realizado por expertos de la SEH-LELHA).

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Cuando el reto es cuidar a un ser querido con alzheimer

Cuando el reto es cuidar a un ser querido con alzheimer

El alzheimer involucra un proceso cambiante, dinámico, que implica que quienes cuidan a un ser querido con Alzheimer asuman nuevas cargas, necesidades, retos y situaciones por resolver a lo largo del tiempo. Por el momento no tiene cura, pero sí tratamiento, y el mejor es el que brinda un cuidador formado desde la tolerancia, el afecto, la aceptación incondicional y el respeto.

En base a nuestra experiencia personal y acumulada por nuestro equipo de trabajo, ofrecemos algunas recomendaciones de utilidad para transitar el duro camino de acompañar y cuidar a una persona con alzheimer:

  • Busque un buen diagnóstico. Cualquiera puede tener olvidos y al descuido se atribuyen muchas de las dificultades que se padecen para recordar algo. Pero los olvidos que deben preocupar son aquellos que alteran la realización de actividades de la vida diaria y del trabajo. La irritabilidad y el cambio de carácter también son propios de la enfermedad, así como las limitaciones en el vocabulario, la desorientación en el espacio, el aislamiento, el insomnio y la depresión. Si estos síntomas se perciben, en sí mismo o en otro, no haga suposiciones ni caiga en la negación. Recurra a los expertos para que realicen una evaluación completa de su estado de salud.

Los olvidos que deben preocupar son aquellos que impiden la realización de actividades cotidianas.

 

  • Consulte expertos. Los especialistas recomendados para los estudios de diagnóstico son: un geriatra, un neurólogo, un psiquiatra y un neuropsicólogo, quienes se apoyarán en pruebas de laboratorio e imágenes cerebrales para no confundir los síntomas con alguna otra patología.
  • Establezca roles con su familia. La comunicación con todos los miembros del grupo familiar será muy importante para asimilar la nueva condición de la persona con alzheimer. Cada quien tiene formas distintas de reaccionar a la noticia, pero, con toda seguridad, será más sano y provechoso si se organizan tareas dependiendo de la disponibilidad de tiempo, afinidad con el enfermo, cercanía, estado de salud y carácter de él o los cuidadores.
  • Busque el consenso. Habrá muchas decisiones que se tendrán que tomar entre todos: los asuntos financieros, la seguridad social, el hospedaje permanente del cuidador en casa del paciente o viceversa, la participación de cuidadores temporales para aligerar la carga del principal, etc.

 

No basta con querer y saber cuidar a otros, hay que cuidarse también a sí mismo.

 

  • No anule a la persona con alzheimer. Es muy importante procurar la autonomía del enfermo en la medida de sus posibilidades. Permitirle tomar decisiones sencillas que le hagan sentirse involucrado. Tratarlo con respeto, tener en cuenta sus preferencias a la hora de vestirse, bañarse, comer o jugar. No lo obligue a hacer lo que no se le antoja, más bien distráigalo, recurra a la paciencia y véndale la tarea pendiente de la mejor manera hasta que acepte realizarla por su bien. Póngase en su lugar y facilítele la sensación de individualidad y privacidad que ese ser querido necesita. Por ejemplo, si le produce incomodidad el baño, acompáñelo a la ducha con ropa interior y no se ponga de frente a él para ayudarlo en el aseo sino más bien de lado, así podrá aminorar la vergüenza que le provoca la desnudez. Tampoco la ponga en evidencia delante de los demás, por terca que sea esa persona, merece consideración.
  • Evalúe las relaciones sociales que le provean comodidad. Las alteraciones en la conducta de la persona con alzheimer serán más propensas en la medida en que haya cambios bruscos en su ambiente. En cambio, la rutina le provee seguridad y lo mantiene estable. Por eso, hay que evitar las reuniones concurridas por gente que no le es familiar, el ruido excesivo, la reorganización del mobiliario de la casa, los retos permanentes que implican recurrir a las capacidades que ya no tiene. El mejor aliado para una sensación de bienestar en el paciente es el ambiente tranquilo con gente que le transmite seguridad.

 

Procure que su ser querido siempre lleve consigo algún objeto que lo identifique.

 

  • Cuide la seguridad del enfermo. Hay que tener en cuenta que la persona con alzheimer en cualquier momento puede desorientarse y perderse, aún cuando se trate de una ruta que solía cumplir sin dificultad. Entonces, procure que el paciente siempre lleve consigo algún objeto que lo identifique y que sirva de guía para alguien que lo quiera ayudar: una pulsera con su nombre y el teléfono del cuidador, es una buena idea. También pueden colocarse campanillas en las entradas y salidas de la casa, para que no salga sin que los demás lo adviertan. Evite que tenga acceso a lugares peligrosos como la cocina ó balcones. Cuando es necesario intervenir procure hacerlo sin que la persona se sienta controlada, se trata de protegerlo sin que se sienta invadido.
  • Tenga en cuenta su historia de vida. En la etapa avanzada será necesario tomar decisiones por el enfermo porque ya no tendrá la capacidad de discernir. Para ello, recurra a las personas que más lo conocen y procuren llegar a un consenso acerca de qué hubiese querido el paciente que se hiciera. Inclusive, tome la previsión de preguntarle con tiempo algunos asuntos incómodos como qué hacer con algunas de sus pertenencias más preciadas o su opinión sobre los respiradores artificiales, cuando todavía tenga conciencia para expresarse. Eso le servirá de orientación y aligerará las culpas que suelen presentarse en la etapa más difícil.
  • Aproveche las habilidades y la experiencia de la persona con alzheimer: El proceso degenerativo de la enfermedad se hace más lento a través de la estimulación cognitiva. Para ello será útil recurrir a las actividades que le eran afines a la persona antes de la enfermedad. La musicoterapia, el baile, los juegos de mesa y los deportes son algunas formas de promover relaciones sociales cómodas y generar motivación. Ayúdele a hacer lo que antes solía ser gratificante: cocinar, coser, ejecutar algún instrumento musical. Y aproveche la memoria lejana para recuperar información valiosa sobre la historia familiar, sus experiencias de viajes o la mejor manera de hacer un pastel de novia. Hoy en día podemos aprovechar los recursos que la tecnología nos ofrece para evitar la soledad de pacientes con Alzheimer en las primeras fases de la enfermedad.
  • No espere a última hora para buscar ayuda externa. Las distintas etapas de la enfermedad se traducen en nuevas demandas del paciente, por eso hay que evaluar las necesidades que van surgiendo y la capacidad que se tiene como cuidador para satisfacerlas. La recomendación no es mantenerse en un estado permanente de ansiedad a la espera de que el paciente empeore, pero sí prever algunas acciones en caso de que esto ocurra, de manera que pueda evaluar las mejores opciones con antelación, como por ejemplo una residencia geriátrica o la contratación de personal especializado para que lo atiendan en casa.
  • Rodéese de un equipo de profesionales que lo acompañe en el proceso. Dependiendo de la etapa de la enfermedad se requerirá de la ayuda de médicos con distintas especialidades, terapeutas y grupos de apoyo que permitirán la toma asertiva de decisiones en favor del paciente con alzheimer. Por eso, será de utilidad recurrir a alguna fundación u organización sin fines de lucro que provea orientación sobre el manejo de la enfermedad en su zona de residencia.

Serán necesarias también las asesorías de un médico geriatra y de un neurólogo que den orientación farmacológica en la medida en que van apareciendo nuevos síntomas, personal de terapia  ocupacional para la buena utilización del tiempo y un nutricionista que haga recomendaciones para la dieta. Un psicólogo para atender a los cuidadores también es una forma de contribuir con la salud del enfermo. Finalmente, también puede ser pertinente la participación de un abogado de confianza cuando haya bienes y asuntos legales que resolver.

  • Siempre exprésele amor y admiración: La enfermedad de Alzheimer afecta la memoria y con ello la posibilidad de que las personas puedan comunicarse adecuadamente y esto va acompañado de irritabilidad, obstinación, angustia. Pero se puede recurrir al lenguaje verbal y no verbal para hacerla sentir querida. El abrazo, la caricia, la compañía, el canto, las oraciones, el beso, también son formas de comunicar cuán importante sigue siendo su presencia en nuestras vidas. Además, en la etapa más avanzada no hay certeza de que la persona esté escuchando las palabras que se le dicen, pero es seguro que quien las dice realiza un acto de amor.

Y si lo desea, puede contratar ayuda externa que le aliviará y evitará el sindrome del cuidador

Proceso de incapacitacion de una persona con Alzheimer

Proceso de incapacitacion de una persona con Alzheimer

Para cuidar bien es imprescindible partir del respeto a la dignidad y autonomía de las personas mayores, considerar sus decisiones y su intimidad y reconozca de antemano sus derechos.

¿Qué es la incapacitación?

En ocasiones, la evolución de diferentes enfermedades puede llevarnos a la sospecha de que la persona mayor dependiente no está en condiciones reales de ejercer sus derechos, tomar decisiones o cumplir con sus obligaciones, debiéndose valorar la conveniencia de promover su incapacitación.

Es una situación jurídica que pretende la protección de los derechos de las personas que pierden su capacidad de autogobierno

Sobre el proceso de incapacitación debe saber que...

  • Pueden ser incapacitadas las personas que presenten un defecto o enfermedad física o psíquica, persistente, y que les impida gobernarse por sí mismas.
  • Aunque usted pueda pensar que la persona a la que cuida es "presuntamente incapaz", una persona no se considera incapaz hasta que no existe una sentencia judicial de incapacitación.
  • La declaración de incapacidad tiene que hacerla un juez. En ella se limita o anula la capacidad de obrar de la persona, pasando esta a estar tutelada.
  • Previamente, tiene que celebrarse un juicio oral en el que es imprescindible que un médico forense examine al presunto incapaz y en el que el propio juez debe tomar contacto con la persona que va a incapacitar.
  • El tutor puede nombrarse en ese mismo juicio, si así se ha solicitado en la demanda, o en otro juicio posterior.
  • El tutor tiene que representar y cuidar de la persona incapacitada y de sus bienes por mandato judicial, siempre en beneficio de la persona tutelada y bajo la supervisión del juez.
  • Pueden promover el proceso de incapacitación los familiares, cónyuge o persona en situación de hecho asimilable, descendientes, ascendientes y hermanos del presunto incapaz. Siempre hay que ir acompañado de un abogado y un procurador. Este procedimiento tiene costas judiciales.
  • El procedimiento también lo puede iniciar el Ministerio Fiscal. Cualquier persona interesada en el mismo puede ponerlo en conocimiento del Ministerio Fiscal. También lo deben hacer los funcionarios públicos o autoridades que, por razón de sus cargos, conozcan la existencia de una posible causa de incapacitación en una persona. Este procedimiento está exento de costas judiciales.

La declaración de incapacitación protege al paciente y a su patrimonio. Los tutores deben presentar al juez las cuentas bancarias una vez al año.

Nunca se decidirá la incapacitación del enfermo de #Alzheimer sin un dictamen pericial médico

Es importante que los familiares tengan en cuenta el tiempo en lograr la sentencia "puede demorarse en cinco meses, en el caso de tratarse de un juzgado especializado en discapacidad de los que sólo existen entre 30 y 35 en toda España. En el caso del resto de juzgados, el tiempo se prolonga entre un año y dos. La media nacional en conseguir la sentencia ronda los ocho meses",

Para respetar la autonomía, tenga en cuenta que...

  • La gran mayoría de las personas mayores, aunque tengan limitaciones físicas o sensoriales o dependan de otros para su cuidado, son capaces de tomar decisiones sobre todo aquello que afecta a sus vidas, son autónomas.
  • No se debe confundir la incapacidad para hacer cosas de la persona mayor dependiente con la incapacidad para tomar decisiones.
  • Para que la persona mayor pueda decidir hay que informarle de las cuestiones a tratar sin manipulaciones y facilitándole la comprensión de la información, adaptándose a las dificultades que pueda tener para entenderla.
  • Hay que animarle a participar en la toma de decisiones diarias y facilitar su participación. Pregúntale sobre sus preferencias, horarios, ropa que desea ponerse, cambios en la habitación, búsqueda de ayuda externa, traslados a centros de día, etc.
  • Tendrá que aceptar sus decisiones aunque no le gusten y discutir con ella otras alternativas que contemplen los intereses del cuidador.