En los enfermos de Alzheimer es muy importante conseguir un retardo en la evolución de la enfermedad. Uno de los efectos que el Alzheimer provoca es el de la progresiva pérdida de las capacidades cognitivas y es en éstas en las que las personas que cuidan al enfermo deben incidir.
Para ello, hay que adoptar una actitud activa a la hora de estimular al enfermo de Alzheimer. Existen sencillos ejercicios, tanto físicos como mentales, que contribuyen a frenar el empeoramiento de las capacidades cognitivas. Con ello, se consigue, entre otras cosas, mantener capacidades mentales, mejorar el rendimiento funcional y cognitivo o incrementar la autonomía personal en las actividades diarias.
Técnicas para mejorar la memoria
El trabajo se orienta a ejercitar y mejorar tanto la memoria reciente, como favorecer el mantenimiento de recuerdos más lejanos.
Repetición de números o palabras para ejercitar la memoria inmediata.
Juegos de memoria con tablillas de imágenes distintas.
Juegos de memorización de palabras o frases.
Ejercicios para recordar acontecimientos y noticias.
Recordar hechos cotidianos como la comida o lo que se hizo el día anterior.
Apoyarse en material visual y verbal, como una canción o frase hecha, para evocar recuerdos remotos. Así se realizan ejercicios de memoria biográfica y acciones relacionadas con los datos personales del paciente, como nombres de familiares, número de teléfono o lugar en el que vive.
Técnicas para estimular la orientación
Tanto para mejorar el conocimiento que el enfermo de Alzheimer tiene sobre el ámbito espacio-temporal en el que se desenvuelve, como los datos sobre la propia persona.
La técnica más sencilla es la de realizar al paciente preguntas básicas para mejorar la orientación en tres sentidos: temporal, espacial y personal.
Orientación temporal: preguntas sobre el mes, año, día o estación en la que nos encontramos o por festivos determinados.
Orientación espacial: cuestiones sobre la ciudad, el barrio o incluso el domicilio en el que se encuentra.
Orientación personal: sobre el nombre del enfermo, su fecha de nacimiento o incluso si está casado.
Esta técnica se refuerza mediante el uso de ayudas gráficas como calendarios, relojes o mapas, para ayudar así también a mejorar el nivel de atención.
Para optimizar la capacidad verbal del paciente debe trabajarse tanto en el lenguaje oral como escrito. Los ejercicios encaminados a estimular esta área son:
Descripción de imágenes, hechos, láminas o situaciones.
Ejercicios de lectura y escritura. Mediante dictados, copias o descripciones. Centrándose en frases, palabras o sílabas.
Asociación de palabras y complementar familias de palabras.
Completar palabras.
Ejercicios de repetición de palabras, letras, frases o números. La repetición es más importante cuanto mayor es el deterioro del paciente.
Denominación de los objetos cotidianos, incluso de la comida que hay en la mesa o el nombre de familiares.
Técnicas para mejorar las gnosias
Se debe ejercitar la percepción y reconocimiento tanto de formas como de características físicas de personas y objetos, de forma visual, táctil y auditiva. Algunos ejercicios a tener en cuenta son:
Reconocimiento de letras y números en relieve.
Tocar objetos cotidianos para reconocerlos.
Reconocer e imitar sonidos. Realizar sonidos de objetos cotidianos o animales, por ejemplo.
Reconocimiento facial de familiares, conocidos y de personajes famosos.
Reconocimiento de colores. Nombre de los colores, asociar los objetos con su color tradicional.
Reconocer imágenes gráficas, mediante asociación de imágenes y palabras, fotografías, letras, números. Apoyarse en láminas para el reconocimiento de objetos cotidianos.
Técnicas para mejorar las praxias
Para trabajar las capacidades práxicas del enfermo de Alzheimer se debe aprovechar sus gustos personales y aficiones y buscar tareas aplicables a su vida diaria.
Unir puntos numerados para completar un dibujo.
Utilizar objetos cotidianos, dárselos al paciente para que los nombre, diga para qué sirven y demuestre su uso.
Pedirle que dibuje elementos cotidianos como un teléfono, un árbol o una casa
Entre las películas sobre Alzheimer las hay que tocan el corazón y las que hay que nos enseñan a manejar la enfermedad de Alzheimer, pero todas nos demuestran que es una situación que no podemos afrontar desde la soledad. En las películas seleccionadas el hilo conductor, además del propio paciente, son los acompañantes, ya sean parejas o amistades. Vínculos afectivos de acero a los que nada doblega.
También nos enseñan que no todo es dolor y lágrimas. En ese sentido, suscitan sorpresa.
En el laberinto del Alzheimer hay lugar para las risas, el sentido del humor, la generosidad y la bondad. En caso contrario, no hay amor ni amistad.
Además de los filmes más conocidos y recientes, hemos rescatado aquellos que son igual de meritorios pero están más ocultos, ya sea por el paso del tiempo o por cuestiones comerciales y de distribución.
En todos los casos, tenéis los trailer de las películas en internet. A veces en inglés, pero con subtítulos en español.
Lejos de ella
Conmovedora historia de amor sobre la memoria y sobre los indescriptibles vericuetos de un largo matrimonio: Grant y Fiona, que llevan 50 años casados, poseen un sentido del compromiso aparentemente quebrantable y una vida llena de ternura y humor. Esta serenidad sólo se ve perturbada cuando, ocasionalmente, Fiona hace alguna referencia comedida al pasado, dando la sensación de que el matrimonio no siempre ha sido un cuento de hadas. Esta tendencia de Fiona, unida a su evidente pérdida de memoria, producen unos momentos de tensión que ambos suelen romper con algún comentario desenfadado. Pero cuando estos fallos de memoria se vuelven más evidentes y dramáticos, ninguno de los dos puede seguir eludiendo la realidad: Fiona padece la enfermedad de Alzheimer.
La caja de Pandora
Ustaoglu juega inteligentemente con las situaciones que desembocan en un agravamiento de la herida abierta minutos antes y logra, sin forzar la situación, sin romper la atmósfera creada, poner más temas sobre la mesa (el descuido, la irresponsabilidad, etc...) y conseguir que esos temas generen una respuesta en el espectador mientras éste sigue atento al desarrollo del conflicto entre hermanos.
Siempre Alice
Sin caer en la sensiblería “Siempre Alice” ( EEUU 2014) plantea no solo la lucha del enfermo por detener la enfermedad sino también la reacción de sus familiares, de su entorno más cercano y los miedos que siembra en cada uno de ellos.
Alice Howland, una mujer felizmente casada y con tres hijos mayores, es una reconocida profesora de lingüística que comienza a olvidar palabras como una ironía del destino.
Quédate conmigo
Irene y Craig llevan más de 60 años casados. Han logrado sacar adelante todo un rancho y nada menos que siete hijos. Pero ahora Irene está enferma y las escaleras son un riesgo diario. Craig decide entonces construirle una nueva casa donde su vida sea más cómoda y sencilla. A sus 87 años emplea lo que siempre ha sido su fuerte: las manos. Pero desde que él construía casas, el mundo ha cambiado y con él hay nuevas leyes en la construcción que amenazan con meterle en la cárcel si no cesa en su empeño.
Arrugas
Largometraje de animación 2D basado en el aclamado cómic del mismo título de Paco Roca (Premio Nacional de Cómic 2008). Arrugas narra la amistad entre Emilio y Miguel, dos ancianos recluidos en un geriátrico. Emilio, que acaba de llegar a la residencia en un estado inicial de Alzheimer será ayudado por Miguel y otros compañeros para no acabar en la planta superior de la residencia, el temido piso de los asistidos que es como llaman allí a los deshauciados. Su alocado plan tiñe de comedia y ternura el tedioso día a día de la residencia porque aunque para muchos sus vidas habían acabado, ellos acababan de empezar una nueva.
El diario de Noa
Basada en la novela de Nicholas Sparks del mismo nombre, la cinta cuenta con James Garner como Noa, el marido de Allie (Gena Rowlands), que está en un hogar de ancianos debido a la enfermedad de Alzheimer.
Él intenta reavivar sus recuerdos de su larga historia de amor leyéndola desde su viejo cuaderno de notas. A pesar del exceso de almíbar, no conozco a nadie que no se le haya escapado una lágrima al contemplarla. Apaga las luces del salón.
El hijo de la novia
Conocida película argentina que relata la historia de Rafael (Ricardo Darín), su padre Nino (Héctor Alterio) y su madre Norma (Norma Aleandro).
La película deja algo muy claro: el trabajo no lo es todo y es posible simultanear vida personal y profesional. Lo contrario conlleva un alto precio.
La película narra cómo Nino hace realidad un viejo sueño, casarse con su mujer que padece Alzheimer.
Todo lo que digamos es poco, hay que verla. Por cierto, será el punto de partida para empezar a adorar el mascarpone y, quizá, detestar el vino blanco.
Iris
Basado en el libro Elegía para Iris de John Bayley, esta película cuenta la verdadera historia de la novelista y filósofa inglesa Iris Murdoch, enferma de Alzheimer y el amor incondicional de Bayley, su pareja de 40 años.
Jim Broadbent ganó un Oscar y un Globo de Oro al mejor actor secundario por su interpretación de Bayley en sus últimos años; Judi Dench y Kate Winslet recibieron dos premios de la Academia y el Globo de Oro a la mejor actriz y mejor actriz de reparto, respectivamente, por su interpretación de Murdoch en sus años jóvenes y mayores.
Al final de su vida, la novelista no reconocía ni a su marido y perdió todas sus facultades intelectuales. Murió en 1999 en los brazos de su esposo.
Cuidadores
Durante año y medio, cuidadores de familiares con enfermedades degenerativas se reúnen cada 15 días para compartir sus temores y miedos, exponer sus experiencias y sobre todo, aprender a relativizar las cómicas y a veces, embarazosas situaciones cotidianas. Al mismo tiempo, el seguimiento personalizado de cada uno de estos cuidadores en sus propios domicilios y actividades cotidianas, permite reflejar su realidad personal, familiar y social de su día a día.
De esta manera, gracias a la observación, se desvelan sus particulares historias en forma de pequeñas piezas que forman parte de un complejo puzzle emocional.
A lo largo de los años, desde que empieza a hacerse patente el Alzheimer en las personas enfermas, sus capacidades cognitivas van a ir mermando paulatinamente, es decir, el cambio no es de golpe, brusco, sino que se va a producir de manera gradual. Aparecen unos síntomas que van a ir avanzando en las diferentes fases, y en las cuales se desarrollarán otras manifestaciones nuevas. Podemos diferenciar distintos síntomas cognitivos en la enfermedad de Alzheimer.
Memoria
La pérdida de memoria es el principal síntoma y el más característico de esta enfermedad. En un principio, cuando la persona es diagnosticada de Alzheimer, la concepción o idea que puede tener la familia y el propio enfermo (si no tienen conocimientos previos) es lo que hayan visto, leído o escuchado en los medios de comunicación. En ocasiones, se hace especial hincapié en este síntoma, dejando otros de lado. Más adelante veremos que la enfermedad de Alzheimer no es únicamente pérdida de memoria, sino que engloba muchos otros síntomas.
Podemos distinguir varios tipos de memoria que se ven afectados durante el curso de esta enfermedad. Si las clasificamos según su duración diferenciaríamos:
Clasificación según su duración
Memoria inmediata
Es la que utilizamos para retener información importante o necesaria durante un tiempo determinado (unos segundos) para después poder actuar o llevar a cabo una operación definida. En este caso, el almacenamiento de datos se limita a unos pocos objetos.
Memoria reciente o a corto plazo
Junto con la memoria inmediata, es lo primero que se va a ver afectado y por lo cual se pueden empezar a crear alarmas en su entorno cercano. En este caso, el almacenamiento de datos es mayor al igual que su duración, oscilando entre unos días y varias semanas. La pérdida o deterioro de este tipo de memoria, implica que nuestro familiar no va a ser capaz de recordar sucesos que han ocurrido recientemente. En un principio olvidará hechos que hayan acontecido hace unos días y poco a poco se irá acortando ese tiempo hasta que, en fases avanzadas, llegue a no recordar lo que ha hecho hace unas horas o unos minutos.
María, de 82 años, lleva cinco de evolución desde que le diagnosticaron la enfermedad. Todos los días sigue la misma rutina: se levanta a las nueve de la mañana, desayuna, se ducha y, con la asistencia de su cuidadora profesional que la cuida día y noche, comienza sus actividades diarias de estimulación, pasando de la tabla de gimnasia a ejercicios diversos de memoria, lenguaje, orientación, etc. Antes de comer, se relaja en el salón viendo la televisión. Cuando llega a casa Julia, su hija, a las dos de la tarde, se disponen a comer, esta última le pregunta a su madre qué ha hecho durante la mañana, pero María no es capaz de recordarlo. Unas veces le dice que no sabe y otras, la respuesta es incorrecta.
Esta situación tan común, propicia además que la persona se desoriente más en el tiempo y el espacio, pudiendo llevar al enfermo a comportarse de manera inadecuada en determinados momentos. Por ejemplo, en el caso anterior, que la protagonista María le diga a su hija a mediodía que tiene que desayunar ya que no recuerda que lo ha hecho anteriormente.
Estos cambios que se observan en la persona enferma de Alzheimer se deben a que en su cerebro se están produciendo alteraciones fisiológicas y morfológicas. Las neuronas, encargadas de procesar la
información que recibimos del exterior, están “muriendo” y creando menores conexiones entre ellas.
La zona del cerebro encargada de la memoria y el aprendizaje se denomina hipocampo. Si comparásemos una imagen de un cerebro sano con otra de un cerebro con Alzheimer, observaríamos que debido a la pérdida de neuronas, el volumen del cerebro habría disminuido. Además, diferenciaríamos numerosas zonas “vacías”, “huecas” en el cerebro por el mismo motivo. Y si nos fijásemos en el hipocampo, que hemos dicho que está relacionado directamente con la memoria, veríamos que con el paso de los años llega a desaparecer casi en su totalidad.
Por ello, tenemos que evitar tener pensamientos del tipo “no lo recuerda porque no quiere” o “no hace lo que le digo para fastidiarme”, ya que el enfermo no es capaz de recordar o realizar otro tipo de tareas seguramente porque no puede debido a que esa parte del cerebro ha dejado de funcionar y no tanto porque no quiera, como a veces se puede pensar.
Memoria remota o a largo plazo
Este tipo de memoria es capaz de almacenar grandes cantidades de datos de nuestra biografía, desde hace varias semanas hasta recordar hechos lejanos, quiénes somos, qué hemos hecho, cómo ha sucedido nuestra vida.
En el sujeto enfermo de Alzheimer, esta memoria perdura más en el tiempo, perdiéndose antes la memoria a corto plazo y hechos más cercanos.
Memoria según el contenido que almacenamos
Memoria de trabajo:
Es la memoria que utilizamos en nuestro día a día para realizar nuestros quehaceres cotidianos.
Por ejemplo, esta memoria la utilizamos cuando queremos retener un número del listín telefónico. Utilizaremos esta memoria para guardar esa información, pero la próxima vez que la queramos utilizar tendremos que volver a buscarla. Las personas enfermas de Alzheimer podrán mantener esta función en estadios muy iniciales, pero según avance la patología la perderá o se verá afectada, por lo cual no serán capaces de
retener un número de teléfono durante un corto período de tiempo o recordar la lista de la compra si no la llevan apuntada, etc.
Memoria episódica
Este tipo de memoria hace referencia al recuerdo de datos y hechos concretos, de dónde y cuándo acontecen. Gracias a ello podemos organizar de manera correcta los sucesos de nuestra vida.
Las personas que padecen esta enfermedad van a tener dificultades a la hora de recordar y organizar los hechos acontecidos en su vida. En un primer momento, se mantendrán intactos los recuerdos lejanos, mientras que los sucesos más recientes se perderán de manera temprana.
Manuel tiene Alzheimer y vive con su mujer Rafaela en Madrid desde hace 10 años. Hace tiempo no recuerda que está casado y la convivencia se ha vuelto tensa. Por las noches se despierta y la grita, pregunta que quién es y la echa de la cama. Por ello ahora duermen en camas separadas. Otras veces, la confunde con su madre y la relación que mantiene con ella se desarrolla en base a este parentesco. Además, se encuentra desorientado y cree que vive en el pueblo de Cáceres donde se crió de pequeño.
En ocasiones, el enfermo recuerda su vida pasada como si fuese un hecho actual y por ello puede olvidar que tiene nietos, hijos o creen que aún viven en el pueblo.
Todos pasamos por fases de sentirnos tristes o trastornados por algo, y estos sentimientos suelen desaparecer con el tiempo. Las únicas personas que realmente entienden la depresión son las que sufren de ella. Cuando usted sufre de un trastorno depresivo, cualquier tristeza, frustración o enojo hace que estos sentimientos negativos se tornen en una depresión impidiendo salir de ella.
Por ello, mostramos 10 maneras testadas que ayudan a prevenir la depresión:
1. Participe en actividades que usted disfrute
¿Cuales son tus actividades favoritas? ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que has pasado tiempo haciendo algo que realmente disfrutas? Planificar el tiempo para disfrutar de las cosas que te gustan es una de las terapias cognitivas más conocidas para ayudar a prevenir y tratar la depresión. Aumentando cuántas buenas experiencias disfrutas, más feliz te sentirás.
Qué hacer: Todo el mundo es único y le gustan las diferentes actividades. Trate de pasar algún tiempo fuera, tal vez correr o caminar a su mascota, o iniciar algunas actividades que se pueden hacer en un grupo. Salir y socializar con otras personas ayudará a prevenir la depresión.
2. Mantente conectado
Podría ser difícil hacer una llamada telefónica y es posible que no tengas ganas de ponerse en contacto con amigos o familiares, pero estaría más predispuesto a hacerlo si conociera los beneficios que tiene. El permanecer conectado con la gente que usted quiere puede marcar la diferencia.
Qué hacer: En este caso, es más importante tener relaciones de calidad que muchas amistades. Dedique tiempo a las relaciones que ha tenido durante un tiempo y gastar menos tiempo tratando de trabajar en una amistad que no va a ninguna parte.
3. Detener los pensamientos negativos
Los pensamientos negativos pueden quedar «atascados» en nuestra memoria de trabajo y es más probable que nos detengamos en nuestros problemas. Esto puede tener una gran influencia en nuestro estado de ánimo y bienestar mental. Es importante diferenciar entre la realidad y lo que piensas que está pasando en tu cabeza.
Qué hacer: Cuando un pensamiento negativo viene a tu mente, haz tu mejor esfuerzo para bloquearlo. También puede probar otros tipos de terapia, como el yoga y la meditación Mindfulness. Aprenderá a ser más consciente de su cuerpo y sus pensamientos, lo cual puede ser de gran ayuda.
4. Elija metas intrínsecas sobre extrínsecas
Tener metas es bueno, y debe hacer metas que requieren algún esfuerzo para alcanzar. Sin embargo, la investigación ha demostrado que cuando estamos más centrados en alcanzar metas intrínsecas, es más probable que tengamos experiencias que apoyen nuestra felicidad y nuestro bienestar. Los objetivos intrínsecos son aquellos que satisfacen nuestras propias necesidades psicológicas básicas en lugar de confiar en el juicio o la aprobación de otros. Ejemplos de objetivos intrínsecos son la autoaceptación y la aptitud física. Los objetivos extrínsecos se centran en la recompensa externa y la alabanza de los demás. Ejemplos de objetivos extrínsecos son la fama y la riqueza financiera.
Qué hacer: Cuando planifique sus metas, pregúntese por qué desea lograrlas e identifíquelas para ver si son intrínsecas o extrínsecas.
5. Trate de ser más realista
Nuestra percepción de lo que sucede en nuestras vidas puede influye en nuestro estado de ánimo. Todos tenemos amigos optimistas o pesimistas, pero ¿dónde están los realistas? Ser realista significa mirar una situación desde una perspectiva externa y evaluarla como si fueras un tercero. Podría encontrar que usted piensa que está siendo realista, pero en realidad, está siendo negativo.
Qué hacer: Cuando sientas que estás molesto por un evento o una idea, piensa en ello de manera realista. Probablemente verá que las cosas no son tan malas como usted piensa.
6. Coma bien
En general, la gente tiende a comer comida basura de alto contenido calórico cuando ya se siente triste o deprimida. Es importante evitar comer alimentos basura para evitar la depresión ya que el consumo de alimentos ricos en grasas, azúcares y calorías puede aumentar el riesgo de depresión en un 51%.
Qué hacer: Pruebe alimentos ricos en vitaminas B, como semillas de girasol, pimiento verde, arroz integral, espinacas, etc., y Omega 3, como las nueces y el salmón, parecen ayudar a mejorar el estado de ánimo. Los alimentos con huevos o lactosa, nueces, verduras, frutas y cereales ricos en triptófano ayudan a evitar la depresión.
7. ¡Muévete!
Generalmente se siente mejor después de hacer ejercicio, ¿no? Eso es porque estar activo ayuda a los sistemas neurotransmisores del cerebro. El ejercicio puede ayudar a prevenir los problemas que provienen del estrés, como la ansiedad y la depresión. El ejercicio también nos ayuda a relajarnos y dormir mejor por la noche, lo que puede ayudarle a evitar el insomnio, un factor de riesgo de depresión.
Qué hacer: Comience haciendo cualquier tipo de ejercicio físico por sólo 30 minutos. Ayudará a prevenir los síntomas de depresión y liberar endorfinas, que nos ayudan a sentirnos felices. Usted no tiene que comenzar entrenando para un maratón. Trate de caminar por su vecindario durante 30 minutos para empezar. ¿No está seguro de cómo empezar a trabajar? El primer paso es salir allí!
8. Relajarse
Muchas personas saben que permanecer relajado es una buena manera de evitar la ansiedad, y lo mismo ocurre con la depresión. Estar relajado puede ayudarle a concentrarse y ordenar sus pensamientos, lo que puede ser un problema para las personas que sufren de ansiedad y / o depresión.
Qué hacer: hay muchas maneras de relajarse, y puede ser diferente para todos. Si te gusta el senderismo, tomar en una larga caminata. Si te gusta la playa, pasar el día en la playa. También puedes probar cosas como la meditación y el yoga, que pueden ayudarte a sentirte centrado y ayudarte a relajarte con el tiempo.
9. Dormir bien
Todos nos sentimos mejor después de una buena noche de sueño. Mientras dormimos, nuestro cerebro es capaz de repararse y prepararse para el día siguiente. Dormir bien es una parte esencial del aprendizaje, y puede ayudar a mejorar nuestro estado de ánimo. Los investigadores también han descubierto que se necesita más esfuerzo para un área del cerebro conocida como la corteza cingulada anterior dorsal para modificar las respuestas emocionales que son negativas en los individuos con depresión que tienen patrones de sueño pobres.
Qué hacer: Crear horarios e intentar atenerse a ellos. Los seres humanos necesitan unas 6-8 horas de sueño por noche, así que planee llegar temprano a la cama si necesita despertarse temprano al día siguiente. Si tiene problemas para despertarse, tal vez necesite aprender cómo convertirse en una persona de la mañana.
10. Cuidar de los demás para cuidar de ti mismo
Hasta ahora, hemos hablado acerca de cómo cuidar de sí mismo, pero se ha demostrado que concentrar su tiempo en los demás y ayudar a los que lo rodean ayuda a reducir el riesgo de depresión. Las personas que participan en actividades que tienen como objetivo ayudar a otros tienen una menor posibilidad de desarrollar depresión.
Qué hacer: El voluntariado con personas o animales puede ser una gran manera de probar esto. A veces no es necesario hacer un gran gesto o compromiso. Si usted puede ir un par de veces, tendrá una mejor oportunidad de prevenir la depresión.
La Enfermedad de Alzheimer presenta una evolución lenta pero progresiva en la que, de forma paulatina, van disminuyendo las capacidades que los pacientes tienen para desenvolverse de forma autónoma en su día a día. Estas dificultades funcionales vienen determinadas por la presencia de déficits cognitivos, (problemas de memoria, razonamiento, orientación), conductuales, (huída, deambulación, agitación) y motores que provocan que las personas que sufren de Alzheimer requieran la supervisión inicial y la asistencia final de un cuidador.
En la actualidad, existen tratamientos farmacológicos encaminados a retrasar la progresión de la enfermedad y a lograr un mejor control de los síntomas psicológicos o conductuales, pero estos tratamientos no resuelven las dudas diarias a las que los cuidadores se enfrentan para convivir y ofrecer calidad de vida al paciente que acompañan.
Por eso es necesario conocer estrategias que permitan a estos cuidadores apoyar de forma complementaria a los tratamientos farmacológicos, de manera que, faciliten el mantenimiento de un buen funcionamiento cognitivo y disminuyan el impacto de los problemas conductuales.
Una de las herramientas principales para este cometido es la Estimulación Cognitiva,ese proceso por el que se trata de potenciar al máximo las funciones preservadas y evitar la desconexión del entorno del paciente con Alzheimer, ya que, si mantenemos y mejoramos cognición estamos contribuyendo a disminuir la presencia de alteraciones conductales que, en muchas ocasiones, son consecuencia de problemas como la desorientación o los problemas de memoria.
¿Cómo puede un cuidador practicar esta estimulación desde casa?
Aunque no lo creamos, existen ciertos trucos y herramientas en la mano de casi todos los cuidadores que nos podrían ayudar y que se basan en las técnicas tradicionales que los profesionales utilizan para trabajar con los pacientes en el entorno clínico.
A continuación, repasaremos brevemente estas técnicas enfatizando como cada familiar-cuidador puede trasladarlas a su vida cotidiana. Así:
1. Orientación en la realidad
Es básico que los pacientes confusos puedan orientarse mejor en sus circunstancias personales. Para ello, en casa, cada vez que algún familiar interaccione con el paciente puede recordarle el día y el lugar, la actividad pendiente de realizar, o responder a aquellas preguntas que el paciente realice de una forma detallada.
2. Terapia de reminiscencia
Es un método agradable y de fácil aplicación que se basa en la memoria remota, mejor conservada en la Enfermedad de Alzheimer y que permite estimular la propia identidad del paciente y reforzar su autoestima. El domicilio constituye un entorno ideal ya que en el mismo se encuentran la mayoría de objetos personales de gran importancia en la vida de cada paciente y que son el vehículo para rememorar todos esos acontecimientos. Por ejemplo, podemos utilizar libros, revistas, vestimentas, fotografías, artículos domésticos para mantener conversaciones que favorezcan la evocación de recuerdos.
3. Adaptación del entorno, la tarea y crear rutinas
La capacidad funcional del enfermo no sólo depende de su capacidad cognitiva, sino también de las características y exigencias del entorno así como del modo en que los cuidadores interactúan con ellos. Vamos a desglosar ciertas estrategias básicas en relación con el entorno, la tarea y las rutinas que faciliten la estimulación y el manejo del paciente:
ENTORNO
Realizar el mínimo número de cambios posibles. Facilitemos un medio que asegure la orientación, la estabilidad y la seguridad del paciente.
Adaptar el hogar con medidas de seguridad y prevención en las zonas más peligrosas, por ejemplo sustituyendo la bañera por la ducha.
Simplificar el ambiente, para reducir la carga cognitiva y facilitar la localización y el empleo de objetos diferentes. Podemos, para ello, utilizar etiquetas con nombres o imágenes que indiquen la localización de los diferentes utensilios.
TAREA
Plantear siempre las tareas de forma fácil, sencilla y estructurada. Es importante recordar los distintos pasos y, sobretodo, hacerlo en el contexto donde deben desarrollarse para facilitar su mejor consolidación y reducir el tiempo entre este recuerdo y su evocación posterior. Por ejemplo, vestirse en la habitación y recordarle una cita con el médico el día de antes o la misma mañana.
CREAR RUTINAS
Las rutinas y las estructuras fijas de comportamiento facilitan el buen funcionamiento cotidiano en personas con importantes problemas de memoria. Por el contrario, los cambios son una de las causas del aumento de confusión en los pacientes y, por ello, plataforma de posibles problemas de conducta.
Pero como venimos apuntando, es determinante cómo el familiar cuidador se dirige e interactúa con el enfermo de Alzheimer para disminuir la presencia de problemas de conducta y, cómo no, para favorecer una comunicación positiva que evite entrar en conflictos y que también refuerce la autoestima y la identidad personal del paciente con Alzheimer. Para ello, algunos consejos prácticos serían:
– Hablar claro y pausadamente
Utilizar mensajes cortos y claros
Reforzar el mensaje verbal con una expresión corporal acorde
Repetir cuantas veces sea necesario
Utilizar un tono de voz adecuado
– Solicitar las cosas de una en una y darle tiempo para responder
Simplificar y hacer agradables las actividades
Respetar sus gustos y preferencias
Aprovechar sus rutinas y aficiones previas
Animarles si hay dificultades, sin juzgarles
Agradecer y reforzar el esfuerzo
Fomentar la participación y evitar el aislamiento
Promover espacios de actividad física
Todos estos consejos pueden ser útiles siempre y cuando el cuidador familiar que está al lado del enfermo reciba ayuda para manejar el estrés y la ansiedad que le supone la atención continua al enfermo, por ello, el cuidador no debe descuidar su propio cuidado y descanso sin el cual es imposible desarrollar esta importante labor, ya que deben “cuidar sin descuidarse“.
Llevamos más de 10 años contratando los servicios de serdomás y no podemos decir más que cosas buenas del personal de ayuda en casa y de la gente de la oficina. Limpieza muy profesional.
Después de una experiencia no muy agradable con una persona interna para el cuidado de nuestra madre, contactamos con Serdomas y estamos encantados con el servicio que nos prestan, ademas del trato recibido a la hora de hablar con ellos para hacerles saber nuestras necesidades. Muy contentos y una empresa muy recomendable
Excelente atención de Patricia desde el primer momento. El trato ha sido siempre cercano, profesional y muy humano. Quiero destacar especialmente a Wendy, la cuidadora de mi madre , que demuestra una gran sensibilidad, paciencia y dedicación. Desde el primer día, ambas han combinado profesionalidad con una gran calidez humana.
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