Alternativas al cuidado de personas mayores en el domicilio

Alternativas al cuidado de personas mayores en el domicilio

 

El cuidado de personas mayores en el domicilio tiene su tiempo. Desde Serdomas, empresa de Ayuda a Domicilio, conocemos la importancia de tener a tu familiar cuidado las 24 horas del día -disponemos de personal interno para el cuidado de personas mayores en su propio domicilio– cerca de su familia y amigos. Sin embargo, hay ocasiones en el que la persona cuidada ya no puede estar en el propio domicilio, ya sea por decisión propia o incluso médica.

Los que opten por la residencia deben saber que un cierto sentimiento de culpa es normal y que, una vez depositada la confianza en el equipo de profesionales,  y al ver que la persona mayor se encuentra bien y recibe atenciones que en casa hubiesen sido imposibles, la culpa irá cediendo.

Una de las mejores alternativas es acudir a una residencia para personas mayores. Te explicamos cuáles son los tipos de residencias y qué elegir en cada caso:

  • Residencias para personas válidas: es un centro destinado a la atención social de personas mayores que, valiéndose por sí mismas para las actividades de la vida diaria, por distintas circunstancias, no pueden permanecer en su propio domicilio. No presentarán barreras arquitectónicas y dispondrán de ascensor si hay más de una planta.
  • Residencia mixta: se define como centro destinado a la atención social de personas mayores que mayoritariamente puedan valerse por sí mismas, pero dotado de una unidad para la atención de personas afectadas de minusvalía física o psíquica. No presentarán barreras arquitectónicas y contarán al menos con sectorización y al menos doble vía de evacuación, como medida de prevención en caso de incendio.
  • Residencia asistida: es un centro destinado a la atención social de personas mayores afectadas de minusvalías físicas o psíquicas que requieren, además de los cuidados ordinarios, una atención de enfermería y vigilancia médica. No presentarán barreras arquitectónicas y contarán al menos con sectorización y al menos doble vía de evacuación, como medida de prevención en caso de incendio.

Muchos de nuestros usuarios, una vez que deciden dejar nuestros servicios para acudir a una residencia, optan casi siempre por una residencia mixta, ya que las adaptadas sólo para personas válidas no presentan condiciones adecuadas para alojar a las personas cuando invalidan, debiendo buscar otro alojamiento alternativo.

El objetivo de las residencias para personas mayores son:

  • Atención de las necesidades personales básicas, terapeúticas y socioculturales de los mayores.
  • Mantener el máximo grado de autonomía de las personas mayores que se alojan en las mismas.

Para los familiares, la decisión de ingresar a un familiar en una residencia, no es tarea fácil. Son muchas las dudas que surgen. El proceso de búsqueda de una residencia geriátrica suele ser doloroso para los familiares del mayor.  Normalmente la persona anciana ha ingresado en un hospital y al darle el alta no puede volver a su casa; ha empeorado súbitamente de una dolencia previa o ha visto agravado un proceso de demencia (Alzheimer o de otro tipo)  y los familiares no se ven con fuerzas para cuidarle a pesar de disponer de personal interno o de apoyo para ello.

Los festivos para las cuidadoras internas

Los festivos para las cuidadoras internas

Los festivos de las cuidadoras internas cuentan con los mismos derechos que en todos los convenios. Diciembre es un mes abultado con los días festivos de La Constitución, la Inmaculada Concepción y las Navidades. Enero también es un mes con un par de días festivos, y por último Marzo ó Abril cuenta con varios días festivos, debido a la Semana Santa.

Es importante gestionar “el tema de los festivos” como un caso a parte. Muchas familias necesitan que la cuidadora preste atención y asistencia también durante estas jornadas. No obstante, los cuidadores también necesitan de tiempo libre y de descanso. Especialmente las cuidadoras internas, ya que estas, disfrutan de muy pocos días libres durante el año.

Desde Serdomas, ofrecemos cuidadoras internas para cubrir cualquier necesidad, incluso sustituimos al personal interno los fines de semana o fiestas, si es necesario.

Los festivos de las cuidadoras internas

Por lo general, las condiciones base de las cuidadoras especifican que los festivos son libres para la cuidadoras internas. Es importante que en los casos y usuarios que necesiten asistencia un día festivo se establezca un pacto previo con la cuidadora. Este pacto debería contar con las siguientes condiciones:

  • Antelación. Las cuidadoras deben organizarse y planificarse el tiempo libre con el que cuentan. Por esta razón, la familia debe hacer un esfuerzo en materia de planificación para así facilitar el pacto.
  • Mutuo acuerdo. Todas las relaciones laborales, sean de índole que sean, se basan en el mutuo acuerdo entre empleador y empleado. Por esta razón, la primera condición que debe darse para que se trabaje un día festivo es el mutuo acuerdo. En primer lugar, el empleador debe necesitar de este servicio. Y por otro lado, el empleado debe estar dispuesto a trabajar un día festivo por una compensación económica extraordinaria.
  • Compensación económica extraordinaria. Los empleadores deben, en todos los casos, remunerar de forma extraordinaria las horas trabajadas durante un día festivo. Estas deben ser a un precio superior que el ordinario, si no, se corre un gran riesgo de provocar la sobrecarga del cuidador y en consecuencia, que el trabajador deje el servicio.

Voy a contratar una cuidadora interna y necesitaré cubrir todos los días festivos ¿Cómo lo hago?

La solución más sencilla y segura es incrementar el precio del salario contando con los 14 festivos del año. De esta forma cada festivo sería abonado al cuidador de forma extraordinaria. Aunque esta solución estaría pactada antes de la incorporación al empleo.
Sin embargo, si se prevé que la relación laboral vaya a durar mucho tiempo, también es posible abonar las pagas de los festivos de forma prorrateada. En cualquiera de los casos deben estar de acuerdo ambas partes.

Otra fórmula demandada por nuestros usuarios, es contratar a una cuidadora interna adicional que cubra los días libres de la cuidadora interna habitual, de manera que el usuario siempre dispone de personal que le atienda (en este caso, hay que tener en cuenta que en la mayoría de los casos que atendemos son personas mayores, incluso con Alzheimer, y que no es recomendable cambiar de persona que le cuide habitualmente. Sin embargo, si siempre son los mismos dos perfiles, el inconveniente es menor para el usuario y beneficia a todas las partes)

Trabajar el festivo ¿Cuánto cobro?

El trabajo del día festivo debe ser remunerado a parte y de manera extraordinaria. En el caso de las cuidadoras externas la cuantía será de alrededor 8€ la hora. En el caso de las cuidadoras internas, la cuantía ha de ascender a 60€ el día.
Para las familias que no puedan permitirse abonar estas cantidades pueden optar por la variante de ofrecer el mismo tiempo libre como días festivos trabajados.

¿Que recomendamos como empresa de Ayuda a Domicilio?

SERDOMAS recomienda que en la medida de lo posible los cuidadores puedan disfrutar del día festivo como tiempo libre tal y como marca el convenio. En caso de no ser así, compensar de forma extraordinaria y de mutuo acuerdo una solución más que solvente para la familia y el cuidador.
Desde nuestra empresa nos centramos en las uniones a medio y largo plazo por esta razón hay que lidiar muy bien con este tipo de situaciones. De esta manera, se marcan unas líneas flexibles pero que dibujan los mínimos a respetar desde el plano legal. Sobre todo en el caso de las cuidadoras internas, ya que estas disfrutan de un tiempo libre mucho menor.
Las cuidadoras internas suelen sentirse en muchos casos desamparadas y bastante solas, por esta razón la labor de las familias es muy importante. Pero también es de suma importancia, la labor de la empresa que debe velar por los derechos de las cuidadoras.

El convenio de empleadas de hogar tiende cada vez a proteger más al trabajador. De esta forma, cada año se vislumbran pequeñas pero importantes mejoras en materia de salario, descansos, y los escenarios que se recogen.
Por ello, para el 2017 se prevé que haya una subida del salario mínimo por hora, así y como la regulación de las cuidadoras internas, como ha ido ocurriendo estos últimos años.

 

Sobrecarga del cuidador principal

Sobrecarga del cuidador principal

Nos referimos a la sobrecarga del cuidador cuando los sentimientos de abrumo que presenta una persona cuando diariamente debe lidiar con la responsabilidad de estar al cuidado de una persona con Alzheimer y se puede acompañar de ira e irritabilidad. Además puede experimentarse ansiedad por el  esfuerzo físico y mental, así como el consumo de los recursos económicos. Asimismo, puede involucrar dificultades en las relaciones con los otros miembros de la familia.

Cuidar de un familiar con Alzheimer es un hecho sobrevenido, para el que nadie está preparado. La mayoría de veces, suceden en una etapa de la vida en que se espera disfrutar de la jubilación, de la familia y de todas aquellas cosas que se han ido dejando pendientes. 

La enfermedad llega y rompe los planes previstos, tanto de la persona afectada como de sus seres queridos más próximos. 

 

¿Cuáles son las señales de alerta del síndrome del cuidador?

La presencia de algunos de estos síntomas en un cuidador puede ser indicio de sobrecarga:

  • Cansancio persistente.
  • Problemas de sueño.
  • Disminución o abandono de las aficiones.
  • Desinterés por vivir nuevas experiencias.
  • Elevada irritabilidad.
  • Dolores o molestias sin tener ningún problema de salud aparente.
  • Aislamiento social.
  • Consumo de ansiolíticos y/o antidepresivos.
  • Niveles de estrés y/o ansiedad elevados.

 

¿Qué podemos hacer para prevenir el síndrome del cuidador?

Es importante detectar cuanto antes las manifestaciones del síndrome del cuidador para actuar y procurar reconducir la situación.

Para prevenir y paliar la sobrecarga, los cuidadores han de entender que es importante:

  • Conocer bien la enfermedad y su evolución.
  • Comprender sus síntomas y los cambios de conducta que generan en la persona afectada.
  • Reconocer y saber gestionar las propias emociones y sentimientos.
  • Pedir ayuda cuando se necesita.
  • Recuperar la propia identidad, más allá del rol de cuidador.
  • Buscar espacios para uno mismo.
  • Aprender a relajarse.
  • Ser positivos e intentar aliarse con el humor.

 

¿Cuáles son las metas del tratamiento ante la aparición de la sobrecarga del cuidador?

  • Optimizar los cuidados. El rol de cuidador familiar también tiene sus ventajas y está lleno de satisfacciones, hay que reencontrarse con esta parte olvidada y enfrentar las cargas físicas, emocionales y prácticas de una forma adecuada.
  • Obtener información. La condición de la persona que cuidamos, así como la evolución de sus necesidades y los retos que enfrentaremos en un futuro son herramientas para establecer un mejor plan de cuidados.
  • Establecer un plan de cuidados. Esto permite maximizar el uso de ayudas formales e informales con las que cuenta el adulto mayor y el cuidador principal.
  • Cuidar al cuidador. Tras someterse a tantos estresores, el cuidador principal queda vulnerable a serias enfermedades físicas y mentales, por lo que es prioridad cuidar al cuidador.
  • Resolver conflictos familiares. El establecer un cuidador principal trae diferentes disputas familiares: otorgar responsabilidades a cada parte, poner cuidado en los demás miembros de la familia, continuar los distintos roles que se desempañan en el hogar, entre muchos otros.
Qué no debes decir a un cuidador

Qué no debes decir a un cuidador

El cuidador de un enfermo de alzheimer ejerce una inmensa labor que repercute en una importante carga psicológica, física y emocional muy difícil de llevar.

Asumen la vida del enfermo de alzheimer, se encarga de la medicación, que la persona esté correctamente alimentada, de su aseo e higiene diaria, todas las rutinas y  cuidados que precisa  diariamente  y hasta el punto de hacerse  cargo de tomar decisiones por ella.

Un desconocimiento de la enfermedad puede conllevar a herir la sensibilidad del cuidador

Conforme va avanzando la enfermedad, el cuidador va requiriendo una dedicación más amplia que se traduce en más horas de cuidados lo que conlleva a  perder su independencia y  prácticamente anularse como persona. Se olvidan de sí mismos, lo que resulta negativo para el familiar que padece la enfermedad.

Estos héroes que en muchas ocasiones sufren en silencio, ya que tienden a aislarse, debido a la carga tan fuerte que llevan, necesitan mucho de todas la personas que les rodean, todo el apoyo, cariño y comprensión que  les podamos dar, es muy importante para evitar el conocido y temido “sindrome del cuidador quemado”.

Pero ¿qué ocurre? Que en muchas ocasiones si es alzheimer no nos ha tocado de cerca por algún motivo, tenemos un desconocimiento de la enfermedad y de todo su proceso, lo que conlleva a no solo no poder ayudar sino a poder causar incluso un efecto contrario y  herir más esa tocada sensibilidad del cuidador.

¿Qué no debes decir a un cuidador de alzheimer?

¿Dime si te puedo ayudar en algo? Por supuesto, toda la ayuda que les puedas prestar resulta poca. No lo digas, sino hazlo.

¿Sabe quién eres, verdad? Esta es una pregunta muy frecuente. Hablamos de una enfermedad que afecta a la memoria y es neurodegenerativa.  Ya es muy duro para el cuidador que no le reconozca, como para que se lo estén recordando con frecuencia.

Tú sigue siendo el de siempre, esto no te va afectar tanto. ¿Realmente sabes por lo que está pasando? ¿Te has preocupado por saber en que consiste esta enfermedad? Es inevitable que el cuidador cambie y no sea la persona que siempre ha sido.

Me hizo gracia lo que dijo el otro día, parece un niño jeje. ¿Pero tú sabes por lo que estoy pasando? Casi las 24 horas pendiente de mi padre, que no puedo más. Si quieres ayudarme, compórtate como si nada pasara y menos delante de él.

No te preocupes, tu puedes. Son dos palabras que hieren mucho al cuidador, La preocupación se incrementa conforme avanza la enfermedad y las fuerzas se aminoran.

Verás que una vez que te acostumbres, lo vas a llevar mejor. En el caso de el alzheimer, al tratarse de una enfermedad neurodegenerativa, el tópico de que el tiempo lo cura todo, no es así. Al contrario, conforme va progresando la enfermedad, peor es.

Sal a pasear con él y haz cosas, no te quedes en casa. Salir del hogar con enfermo de alzheimer puede llegar a resultar una odisea. Al enfermo de alzheimer le inquieta los entornos muy ruidosos y los espacios con mucha gente.

¿Pero seguro que te sigue ayudando? El enfermo de alzheimer durante el comienzo de la enfermedad mantiene sus habilidades, pero conforme va evolucionando, necesita cada vez más cuidados y atención, ya que se van incapacitando llegando a ser completamente dependientes.

Hoy en día hay muchas ayudas. No llegan a ser suficientes, son tantos los gastos,que requiere, una cama ortopédica, pañales, medicación, obras en el hogar para adaptar el baño y su cuarto, etc…

Empatiza con el cuidador, infórmate acerca de la enfermedad y comparte estas recomendaciones

La empatía hacia el cuidador es fundamental a la hora de quererlos ayudar. Ponla en práctica, infórmate algo más respecto a la enfermedad y comparte estas recomendaciones que te hemos ofrecido.

SERDOMAS recomienda siempre disponer de #Cuidadores Profesionales. Capaces de atender y cuidar de las personas con Alzheimer en cualquiera de sus fases. Contacta con nosotros y te informamos sin compromiso.

Libros recomendados para familiares de personas con Alzheimer

Libros recomendados para familiares de personas con Alzheimer

El día de 36 horas

Considerado como la biblia para los familiares y cuidadores de enfermos de Alzheimer. En ésta última versión, los autores han mantenido la estructura, el enfoque y el objetivo original del texto, pero han actualizado por completo cada uno de los capítulos para reflejar los últimos avances en la investigación médica, así como en los métodos de atención a los enfermos. Entre los temas que se han añadido o que se han revisado destacan la actualización de la terminología y la estadística, la iformacíon sobre el diagnóstico de las demencias seniles, una nueva sección sobre ciudados en centros asistenciales, más iformación sobre centros de día y modos de financiación, los últimos hallazgos sobre alimentación y dietética, e innovadoras investigaciones en áreas como la farmacología y la genética. Los apéndices revisados incluyen nuevas referencias bibliográficas y páginas web.

Memorias del Alzheimer

Memorias del alzheimer es fruto de un año de conversaciones con el entorno más íntimo de un puñado de enfermos ilustres, cuidadores conocidos y vacíos que lo llenaron todo.

«Pedro Simón ha logrado una biografía del alzheimer, entre el dato y la anécdota, entre el cuchillo y el esmero, entre el secreto y la ternura», escribe el poeta y columnista Ángel Antonio Herrera, cuya madre está aquejada del mal. «Aquel que ha tenido cerca, o sea, tan dentro, a un padre o a una madre con alzheimer acaba logrando una veteranía del oficio de la rara suerte de morir, pero sin morirse

Alzheimer SOS: Cómo lidiar con las demencias sin perder el control

Alzheimer SOS es una guía para comprender y aprender a lidiar con la enfermedad de Alzheimer y las demencias en general. SOS es la llamada internacional de auxilio, y en inglés muchos la toman como “Save Our Souls” (Salve Nuestras Almas). Este libro es un “salvavidas” para los que sienten que sus vidas se fueron a pique con el diagnóstico de demencia. Alzheimer SOS aclara la preocupaciones, elimina las incertidumbres y desarticula los temores. Este libro es un mapa que señala el camino, promoviendo trucos, tratos y estrategias, que hacen más fácil la vida del cuidador.

Diario de un cuidador

La historia que da razón de ser a este libro, que no es otra que la propia vivencia de Pablo, arranca cuando, tras el fallecimiento de su padre, tuvo que hacer enormes sacrificios en su vida personal y empezar a dedicarse en cuerpo y alma al cuidado de una madre a la que diagnosticaban un Alzheimer al poco de haber enviudado. Pablo optó por dejar su trabajo, su casa, su rutina habitual –en definitiva, su vida– para darse por completo a su madre. Pero ante él estaba el vacío y el vértigo del que se afronta por vez primera al desafío de una nueva situación tan desgarradora. A pesar de ello, decidió seguir firme en su lucha, aprendiendo lo que tenía que aprender para ser un cuidador a la altura que exigían las difíciles circunstancias. Un tiempo después, Pablo decidió empezar a escribir un discreto blog en la red, compartiendo todo lo que iba aprendiendo sobre el mal de Alzheimer, sus enfermos y sus cuidadores. El enorme interés y la gran utilidad de las aportaciones de Pablo a través de su blog han conseguido que a día de hoy cuente con miles de fieles seguidores y sea una referencia indispensable para aquellos que deben empezar a cuidar a un familiar con Alzheimer. Pablo A. Barredo goza de una experiencia de más de veinte años en el sector de la comunicación audiovisual. A la muerte de su padre, tuvo que rehacer su vida para dedicarla por completo al cuidado de su madre, a quien habían diagnosticado Alzheimer.

Cómo hablar con un enfermo de Alzheimer

Un libro claro que ayudará a los familiares, amigos, cuidadores y profesionales a comunicarse de modo eficaz y afectuoso con la persona que sufre de Alzheimer y que percibe cómo, gradualmente, pierde su capacidad cognitiva. Cómo hablar con un enfermo de Alzheimer pone el énfasis en dos cuestiones esenciales: la dignidad de la persona que sufre esta enfermedad y la posibilidad real de mantener con ella una relación afectiva mutuamente satisfactoria. Es un libro de carácter general escrito con claridad y que cubre todas aquellas cuestiones, comunes y no comunes, que se plantean al cuidar de una persona que sufre de Alzheimer. Es práctico y nada condescendiente. Se lo recomiendo fervientemente a todo aquel que tenga un ser querido con demencia.

Comparativa del cuidado de personas mayores en España y en Suecia

Comparativa del cuidado de personas mayores en España y en Suecia

En un conocido y demoledor artículo del economista Vicenç Navarro (2017) se realiza una comparativa del cuidado de personas mayores en España y en Suecia. La mujer del autor es sueca, y ambas familias, la suya en España y la de su esposa en Suecia, se vieron en la situación de tener que cuidar de una persona mayor dependiente.

En Suecia, la suegra del autor tenía derecho a recibir cinco visitas al día del Servicio de Ayuda a Domicilio. La opinión generalizada en Suecia es que estos servicios resultan más económicos que mantener residencias y generan empleo. En Barcelona, la madre del autor únicamente tenía acceso a dos breves visitas del SAD a la semana, y la cuidadora principal era su hija. El autor señala lo siguiente:

“La mujer española cubre las enormes insuficiencias del Estado del Bienestar español, con un coste humano enorme. La mujer española tiene tres veces más enfermedades debido al estrés que el hombre. Tiene también un coste social elevado, pues la sobrecarga de la mujer explica que España tenga una de las fertilidades más bajas del mundo. La mujer española cuida a los infantes, a los jóvenes (que viven en casa de los padres hasta los 29 años como promedio), a sus parejas y a los ancianos, y, además, el 53% trabaja también en el mercado laboral. Ser mujer en España es ser un ser humano estresado por tantas responsabilidades, y con escasísima (prácticamente nula) ayuda por parte del Estado.”

Este es uno de los factores que explican el hecho de que Suecia tenga el porcentaje mayor de mujeres en el mercado de trabajo, y España tenga uno de los porcentajes menores de la UE. Por otro lado, los servicios públicos del Estado de Bienestar son una fuente de empleo, que según diversos autores podrían crear 3,5 millones de puestos de trabajo en España.

 

Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía. Universidad de Barcelona

En este artículo voy a mostrar cómo el poder de género determina que dentro de la pobreza y el subdesarrollo del Estado del Bienestar, aquellos servicios que tienen menos recursos y están menos desarrollados, son aquellos que afectan particularmente a las mujeres, y que son los servicios de ayuda a las familias, tales como escuelas de infancia (mal llamadas guarderías en España), y los servicios domiciliarios a las personas con dependencia.

Para mostrar la gran pobreza de recursos públicos para la mujer es importante contrastar el desarrollo de tales servicios del Estado del Bienestar en Suecia (país que ha sido gobernado por las izquierdas por la mayoría del periodo de tiempo que va desde la II Guerra Mundial hasta ahora) con los existentes en España (gobernada por fuerzas y partidos conservadores durante la mayoría del mismo periodo, que va desde los años cuarenta a este año. El contraste en el desarrollo de tales servicios de ayuda a las familias es enorme. De ahí que debamos preguntarnos: ¿Cuáles son las diferencias en la financiación y desarrollo de tales servicios públicos del Estado del Bienestar en los dos países, y por qué estas diferencias? Y para explicarlo permítaseme que el artículo adquiera un tono personal, pues creo que es la manera más didáctica de señalar tal diferencia y el por qué de tales diferencias.

Cuando tuve que irme de España debido a mi participación en la resistencia antifascista a principios de los años sesenta, fui a Suecia (cuyo partido gobernante, por cierto, había ofrecido gran ayuda a la resistencia contra la dictadura en este país). Y fue así como conocí a la que ha sido mi esposa durante más de cincuenta años. Mi esposa es sueca, y mi suegra era también sueca. Hace casi veinte años que mi suegra, que entonces tenía 78 años, se cayó y se rompió el fémur, una situación que ocurre con bastante frecuencia entre los ancianos. En realidad, la misma semana mi madre, de 92 años, que vivía en Barcelona, también se cayó y se rompió el fémur. Así pues, tuve la oportunidad de ver cómo la sociedad sueca cuidaba a mi suegra, y cómo la española cuidaba a mi madre.

 

Los servicios de atención a las personas con dependencias: comparando España con Suecia

En Suecia, mi suegra tenía el derecho individual (como ciudadana sueca, e independientemente de que tuviera o no familiares que pudieran atenderla) a tener cinco visitas al día de los servicios públicos domiciliarios para las personas con dependencias. Una visita por la mañana, venía, la despertaba, y le preparaba el desayuno; otra venía al mediodía y le preparaba la comida; otra venía por la tarde y la llevaba a pasear en una silla de ruedas o le hacía compañía en casa; otra venía más tarde a prepararle la cena y otra, a las dos de la madrugada, venía a ayudarla a ir al lavabo. Cinco visitas al día. Y mi suegra, como ciudadana sueca, lo veía como lo más natural del mundo. Y cuando cenaba yo con mi amigo, el entonces  ministro socialista de Sanidad y Asuntos Sociales, me decía: “Vicenç, proveemos estos servicios por tres razones. Una porque es un servicio sumamente popular. Cuando las derechas (los conservadores y los liberales) gobiernan, no lo tocan pues saben que pagarían un coste electoral si lo redujeran. La segunda razón es que es más económico tener a tu suegra en su casa que en una institución. Y la tercera razón es que creamos empleo”. En Suecia, uno de cada cinco adultos trabaja en los servicios públicos del Estado del Bienestar (tales como sanidad, educación, escuelas de infancia –que abren de las 8 de la mañana a las 8 de la noche, con una gran riqueza de personal y recursos–, servicios domiciliarios –también con gran riqueza de recursos y personal–, servicios sociales, servicios de prevención de la exclusión social, servicios a la infancia y a la juventud, y servicios a la tercera edad, entre otros). En España no llegamos ni a uno de cada diez adultos. En realidad, si tuviéramos el mismo porcentaje de adultos trabajando en los servicios públicos del Estado del Bienestar que tienen en Suecia, tendríamos unos 3,5 millones más de puestos de trabajo de los que tenemos, reduciendo espectacularmente el desempleo en España.

 La pobreza de tales servicios de ayuda a las familias en España

Habiendo visto qué pasaba en Suecia, veamos qué pasaba en España y preguntémonos: ¿quién cuidaba a mi madre? En Barcelona no había tales servicios públicos. Los únicos que había los proveía el Ayuntamiento, pero eran solo para personas muy pobres y con una intensidad de atención muchísimo menor que en Suecia (dos visitas a la semana). Esta observación no es una crítica al Ayuntamiento de Barcelona, pues un ayuntamiento no puede abonar el coste de tal servicio (en Suecia lo pagan, aparte de los ayuntamientos, el gobierno regional, el Estado central y el usuario, que contribuye con parte de su pensión). En Barcelona había unos servicios privados que le costaban un riñón al usuario. Eran muy caros (aun cuando la mayoría de las trabajadoras empleadas en el servicio domiciliario eran ecuatorianas, a las que se pagaba pésimamente). El elevado precio de tales servicios privados implicaba que no fueran accesibles para las clases populares.

La pregunta, pues, continúa: ¿quién cuidaba a mi madre? Y la respuesta la conoce cualquier mujer en España: mi hermana, de mi edad. La mujer española cubre las enormes insuficiencias del Estado del Bienestar español, con un coste humano enorme. La mujer española tiene tres veces más enfermedades debido al estrés que el hombre. Tiene también un coste social elevado, pues la sobrecarga de la mujer explica que España tenga una de las fertilidades (número de niños por mujer fértil) más bajas del mundo. La mujer española cuida (dentro de la familia) a los infantes, a los jóvenes (que viven en casa de los padres hasta los 29 años como promedio), a sus parejas y a los ancianos, y, además, el 53% trabaja también en el mercado laboral. Ser mujer en España es ser un ser humano estresado por tantas responsabilidades, y con escasísima (prácticamente nula) ayuda por parte del Estado.

Y todo ello ocurre en una sociedad que se define como “muy pro familiar” en la que la familia es supuestamente el centro de la sociedad. La hipocresía de la estructura de poder dominada por los hombres (responsable del subdesarrollo del Estado del Bienestar, como mostré en mi artículo anterior) aparece, entre otros muchos casos, en la narrativa oficial del país, que se presenta como “muy pro familiar” que contrasta con el nulo apoyo a la familia por parte del Estado, cuyas políticas públicas aquellas estructuras de poder determinan. El poder de clase y el poder del hombre (el género dominante en las estructuras del poder del Estado) explican la enorme pobreza de los servicios de ayuda a las familias (y en España, cuando decimos familia, decimos mujer). Y este subdesarrollo de estos servicios hace un daño tremendo a la mujer y a toda la sociedad.

 

El olvido a los infantes. La pobreza y subdesarrollo de las escuelas de infancia en España

Otro servicio de una enorme importancia para ayudar a las familias (y por lo tanto a la mujer) son las escuelas de infancia, un servicio muy poco desarrollado en España, y ello a pesar de la gran evidencia existente en la literatura científica que muestra que la inversión pública en las escuelas de infancia en un país es una de las inversiones más importantes que puede hacer un Estado, ya que el desarrollo emocional, psicológico e intelectual de un infante es esencial para el futuro de un país. Y tal desarrollo requiere de una interacción y socialización con otros seres humanos (además de las madres y los padres) desde una edad muy temprana.

De todo lo dicho hasta ahora es fácil deducir que el Estado (sea central, autonómico o local) debe desarrollar tres tipos de políticas públicas para ayudar a las familias (y, repito, por lo tanto a la mujer) a alcanzar una sociedad justa que intente eliminar todo tipo de explotación (tanto de clase como de género), una sociedad que sea humana, solidaria y amable, y que ayude a sus miembros a alcanzar la felicidad que todo ser humano merece. Una de estas intervenciones es la de establecer servicios de apoyo a las mujeres que les permitan compaginar sus responsabilidades familiares con su proyecto profesional. La otra intervención pública consiste en facilitar unarevolución cultural, socializando al hombre en la corresponsabilización de las obligaciones familiares. Y la tercera intervención es facilitar la independización de los hijos e hijas de sus padres, dejando el hogar familiar a edades más tempranas que ahora. No es bueno para una sociedad que los hijos e hijas vivan con los padres hasta que tienen 29 años como promedio. No deberían sobrepasar los 18 años. Eso requiere toda una serie de intervenciones que faciliten su emancipación.

 

Debe establecerse el 4º pilar del bienestar: ¿qué es este pilar?

Está claro que la liberación de la mujer es una exigencia para el bienestar de toda la sociedad, hecho poco apercibido por las clases dominantes en España. El número de hijos e hijas que desean las familias españolas es 2 por familia (número que es también bastante común a los dos lados del Atlántico Norte). Y en España es donde el número actual (1,32) es más distante del deseado, solo por delante de Grecia (de entre los países de la UE-15). Por otra parte, tenemos evidencia de que la mayoría de mujeres desea desarrollar una profesión o trabajo en el mundo laboral, situación que es de una gran importancia económica, pues la entrada de la mujer en el mercado de trabajo es una condición sine qua non para aumentar la riqueza del país (trabajo quiere decir riqueza), así como para crear empleo. La entrada de la mujer al mercado laboral crea la necesidad de crear puestos de trabajo para realizar los servicios personales que antes realizaba como ama de casa.

De ahí que facilitar esta integración de la mujer en el mercado de trabajo sea una exigencia humana y también económica. Y esto es lo que vieron los gobiernos suecos ya en los años sesenta. Tuve el enorme privilegio entonces de conocer a Alva Myrdal, que con su esposo, Gunnar Myrdal (más tarde Premio Nóbel de Economía), establecieron las bases de las políticas familiares en Suecia. Ya en los años cincuenta, el gobierno sueco era consciente que en un futuro próximo faltarían personas para ocupar los puestos de trabajo. De ahí que el gobierno sueco considerara dos alternativas para resolver tal problema. Una hubiera sido la de facilitar la inmigración y abrir las fronteras ampliamente. La otra era facilitar la integración de la mujer en el mercado de trabajo, que es la que escogieron. En España se escogió siempre la primera alternativa (facilitar la inmigración) sobre la segunda alternativa (ayudar a la integración de la mujer al mercado de trabajo), en parte debido al dominio de las derechas y del mundo empresarial sobre las instituciones políticas (el inmigrante, por su condición de inmigrante, con menor protección social, acepta salarios más bajos y condiciones de trabajo peores). De ahí que Suecia tenga el porcentaje mayor de mujeres en el mercado de trabajo, y España tenga uno de los porcentajes menores. Una condición para la integración de la mujer en el mercado laboral es facilitar su integración estableciendo unos servicios de ayuda a las familias, como escuelas de infancia y servicios domiciliarios para las personas con dependencias (tal como hicieron en Suecia), lo que se conoce en España como el 4º pilar del bienestar. Tales servicios están muy poco desarrollados en España.

 

 ¿Hay posibilidades de que se establezca el 4º pilar del bienestar en España?

Sí que las hay. Pero ello requiere una gran presión social. Y sería de desear que el movimiento feminista hiciera suya esta campaña. Me explicaré. Y permítaseme que, de nuevo, me refiera a mi experiencia personal.

Desde que me integré en España de nuevo, hace ya muchos años, he intentado ayudar a todas las fuerzas progresistas que desean mejorar la muy mejorable situación social y económica de las clases populares. Dirijo el Programa de Políticas Públicas y Sociales de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), y desde allí intento poner mi conocimiento al servicio de aquellos gobiernos, partidos políticos, sindicatos o movimientos sociales que me pidan ayuda para facilitar su compromiso con el mejoramiento de la calidad de vida de las clases populares. Entre los profesores del programa tengo la suerte de contar con el economista Josep Borrell. Su enorme experiencia en los gobiernos de España y en el Parlamento Europeo, y su gran sensibilidad social han sido de gran valía. Cuando fue elegido en las primarias del PSOE (contra el candidato oficial Joaquín Almunia) me llamó enseguida pidiéndome que le ayudara. Y nos encontramos en la estación de Sants. Siempre recordaré aquella tarde por lo que ocurrió. Me pidió que le ayudara y recuerdo que le dije que sí que le ayudaría, pero esta ayuda estaba condicionada a que se comprometiera, en caso de que fuera Presidente del gobierno español, a desarrollar diez políticas públicas. Y la primera era comprometerse a que se establecieran los servicios a las mujeres españolas que ya tenían las mujeres suecas, garantizando que tuvieran los mismos derechos que tenía la mujer sueca. Y cuando me preguntó el significado de tal promesa, le mostré una silla cercana a la que le faltaba una pata de las cuatro que debería tener y le dije: el Estado del Bienestar en este país es como esta silla, tiene tres patas. Una es el derecho a la sanidad (un derecho, por cierto, todavía no formalizado), otra es el derecho a la educación, y la tercera es el derecho a la pensión(derecho que todavía no existe plenamente, aun cuando las pensiones no contributivas van en esta dirección). Pero no hay una cuarta pata, que es el derecho al acceso a los servicios de ayuda a las familias, que debería incluir el derecho a las escuelas de infancia y el derecho a los servicios domiciliarios (tal como ocurre en Suecia)”. Como era de esperar, Josep Borrell me preguntó cómo lo pagaríamos. Y yo, que sabía que me haría la pregunta, le propuse las medidas fiscales necesarias que serían populares y que la ciudadanía apoyaría, pues estarían basadas en aumentar la carga impositiva a las rentas derivadas de la propiedad del capital y de las rentas superiores. Borrell y yo titulamos a estos servicios, en recuerdo de la cuarta pata de la silla, el 4º pilar del bienestar, término que desde entonces ha hecho fortuna.

Cuando los socialistas gobernaron, de nuevo, más tarde, aceptaron una parte de la propuesta que hicimos, el establecimiento de los servicios domiciliarios (por desgracia, escasamente financiados y que los gobiernos conservadores en España, incluyendo en Catalunya, han reducido enormemente), sin establecer, sin embargo, las escuelas de infancia. El hecho de que se redujera la financiación de los servicios domiciliarios y ni siquiera se incorporaran las escuelas de infancia se debe a la escasa presión popular ejercida sobre los aparatos del Estado, escasa presión resultado del limitado poder de la mujer (y sobre todo de la mujer enraizada en las clases populares) en las instituciones políticas y en la sociedad civil. El machismo en España es muy fuerte, como ocurre en todas las sociedades con una intensa y extensa cultura religiosa.

Es cierto que hay cada vez más mujeres en las Cortes y en los centros de decisión. Pero mi experiencia en varios países donde he vivido y trabajado, me ha enseñado que el mero cambio de hombres por mujeres en las instituciones representativas no es suficiente para que la vida de la mayoría de las mujeres –que pertenecen a las clases populares– se beneficie de ello. Esto ha pasado con los hombres y pasará con las mujeres. Hay clases sociales dentro de los hombres y hay clases sociales dentro de las mujeres. A no ser que las mujeres en puestos de poder representen sobre todo los intereses de las mujeres de las clases populares (que constituye la mayoría de las mujeres en cualquier país), el bienestar de estas últimas no mejorará. Esto es lo que ha ocurrido con los negros en EEUU. No hay que olvidar que durante el mandato del Presidente Obama, el primer presidente de EEUU afroamericano, la calidad de vida y bienestar de la mayoría de los afroamericanos de clase trabajadora no mejoró. Y tampoco hay que olvidar que la mayoría de las mujeres de clase trabajadora no votaron a la feminista Hillary Clinton, sino al candidato Trump, que se presentó con un discurso y narrativa de clase apelando a la clase trabajadora blanca frente al establishment político-mediático representado –según Trump- por la candidata demócrata, la Sra. Hillary Clinton, que se presentó como la mujer feminista en defensa de las mujeres. La candidata del movimiento feminista, liderado por mujeres de clase media alta y por clase de renta alta, en el caso de la Sra. Clinton, nunca se dirigieron a la clase trabajadora y a su sufrimiento, consecuencia de la aplicación de las políticas liberales. De ahí que las mujeres de las clases populares votaran al candidato republicano Trump como rechazo a lo que representaba la Sra. Clinton, el “male dominated establishment” del Partido Demócrata, que en su día (hace ya muchísimos años, durante la época del Presidente Roosevelt) se consideraba el Partido del Pueblo.

De todo lo dicho en el artículo se debería concluir que los partidos progresistas deberían ser especialmente sensibles a las conexiones entre los dos tipos de explotación: el de clase y el de género. Este es el reto de las y los feministas en tales opciones políticas: tener en cuenta la dimensión de clase, priorizando siempre a las clases populares, y en este caso a las mujeres de tales clases para las cuales el desarrollo del 4º pilar del bienestar es esencial para mejorar su bienestar. Estos servicios y el cambio de actitud del hombre son elementos de enorme importancia en la liberación de la mujer -y también del hombre-, pues este último, al sostener y mantener su carácter explotador, disminuye y limita el potencial de su propio desarrollo emotivo, psicológico e intelectual. La evidencia de ello es abrumadora.