Detrás de cada enfermo de Alzheimer hay un cuidador

Detrás de cada enfermo de Alzheimer hay un cuidador

Cómo enfrentarse a la enfermedad

  • En España, el 90% de los enfermos de Alzheimer son cuidados por familiares
  • Suelen ser los cónyuges, tienen una media de 75 años y están sanos.
  • No se puede estar 24 horas al cuidado del enfermo
  • No es el enfermo el que les hace "la vida imposible", sino que han perdido su empatía y han ido a una realidad que no es la misma que tenían.

 

Detrás de cada caso de alzhéimer hay un cuidador. En España, el 90% de los enfermos de esta cruel enfermedad son cuidados por familiares.

La labor del cuidador supone un enorme desgaste físico y mental.  El enfermo va perdiendo facultades que el cuidador tiene que asumir. Entre los descendientes suele ser la hija quien se hace cargo del enfermo e incluso a veces una nuera. Estos cuidadores tienen alrededor de 45 años y aunque su salud es mejor, tienen que cuidar a sus hijos y trabajan por lo que se encuentran en un momento de sobrecarga muy duro.

Sandra Poudevida, psicóloga clínica y coordinadora de grupos terapéuticos a cuidadores de la Fundación Pasqual Maragall, señala que en la mayoría de los casos “la primera opción es que alguien próximo cuide al enfermo” y que no se acude a la residencia hasta que el familiar ya no puede hacerse cargo. Además, la psicóloga apunta que en un punto intermedio están los servicios como la atención domiciliaria o los centros de día donde el enfermo puede acudir unas horas.

Para desempeñar esta tarea más dignamente se ha de repartir entre familiares cercanos y buscar apoyo social o de servicios profesinales. Alicia Garía, cuidadora de su marido desde hace 6 años, afirma que “aunque le ha costado mucho, lo ha ido superando” y ahora tiene claro que no se va a dejar vencer por esta enfermedad. Hay que mantenerse positivo a pesar de renunciar a muchas cosas.

No se puede estar 24 horas al cuidado del enfermo. “Todos tenemos límites tanto físicos como psicológicos”.

Serdomas, aconseja a otras personas que estén en esta situación que primero piensen en su bienestar porque “en esta enfermedad si tú estás bien, el otro está bien” y viceversa. La cuidadora explica que su marido tiene algunas obligaciones adaptadas a sus capacidades como ir a comprar el pan y sostiene “no lo tienes que esconder, donde vivo todo el mundo lo sabe”. De esta forma si su marido va a comprar el periódico a la papelería, los trabajadores colaboran vigilando que vuelva a casa. “Tienes que querer superarlo y ser fuerte”, involucrar a tanta gente como pudas de tu entorno ó barrio, y recomiendamos mantenerse positivo a pesar de que “hay que renunciar a muchas cosas”.

La cuidadora explica que se mantiene activa con su marido y van a la biblioteca, a pasear o a recoger a sus nietas. Aunque a veces él no tiene ganas, “yo insisto porque pienso que es bueno para los dos”, declara.

Enfermo y cuidador, una intensa vinculación

Una de las cosas que más puede influir en la calidad de vida del cuidador es la conducta del enfermo. Si el enfermo es dócil, se deja cuidar y es agradecido, “el cuidador estará mucho mejor que si está en una fase agresiva”. Asimismo, cuando el paciente delira, tiene trastornos del sueño o no come se puede producir “una sobrecarga del cuidador devastadora”, añade. El rol de cuidador lo tiene más asumido el sexo femenino.

Garía manifiesta que tanto ella como su marido han aceptado la enfermedad y que esto ha sido fundamental para el bienestar de ambos. Es difícil ponerse en el lado del enfermo y muchas veces los cuidadores piensan que el enfermo les hace la vida imposible aunque no es así, lo que sucede es que este ha perdido su capacidad de empatía y ha ido a una realidad que no es la misma que tenía.

A nivel psicológico, se encuentran la pérdida de motivación, tristeza, aislamiento, depresión y en muchas ocasiones ansiedad. A nivel físico se dan dolores, sobre todo de espalda, y cefaleas por la tensión de la sobrecarga.

Bajo nuestra experiencia podemos afirmar que las primeras fases requieren supervisión y en las más avanzadas se asiste a las necesidades básicas del día a día como la higiene, comer o tomar la medicación. En estas fases el cuidador, que en muchas ocasiones tiene la misma edad que el enfermo, no puede con la carga física o su hogar no dispone de los medios adecuados para atenderlo como por ejemplo, una ducha adaptada o un ascensor.

Peliculas sobre Alzheimer que te sorprenderán

Peliculas sobre Alzheimer que te sorprenderán

Entre las películas sobre Alzheimer las hay que tocan el corazón y las que hay que nos enseñan a manejar la enfermedad de Alzheimer, pero todas nos demuestran que es una situación que no podemos afrontar desde la soledad. En las películas seleccionadas el hilo conductor, además del propio paciente, son los acompañantes, ya sean parejas o amistades. Vínculos afectivos de acero a los que nada doblega.

También nos enseñan que no todo es dolor y lágrimas. En ese sentido, suscitan sorpresa.

En el laberinto del Alzheimer hay lugar para las risas, el sentido del humor, la generosidad y la bondad. En caso contrario, no hay amor ni amistad.

Además de los filmes más conocidos y recientes, hemos rescatado aquellos que son igual de meritorios pero están más ocultos, ya sea por el paso del tiempo o por cuestiones comerciales y de distribución.

En todos los casos, tenéis los trailer de las películas en internet. A veces en inglés, pero con subtítulos en español.

Lejos de ella

Conmovedora historia de amor sobre la memoria y sobre los indescriptibles vericuetos de un largo matrimonio: Grant y Fiona, que llevan 50 años casados, poseen un sentido del compromiso aparentemente quebrantable y una vida llena de ternura y humor. Esta serenidad sólo se ve perturbada cuando, ocasionalmente, Fiona hace alguna referencia comedida al pasado, dando la sensación de que el matrimonio no siempre ha sido un cuento de hadas. Esta tendencia de Fiona, unida a su evidente pérdida de memoria, producen unos momentos de tensión que ambos suelen romper con algún comentario desenfadado. Pero cuando estos fallos de memoria se vuelven más evidentes y dramáticos, ninguno de los dos puede seguir eludiendo la realidad: Fiona padece la enfermedad de Alzheimer.

La caja de Pandora

Ustaoglu juega inteligentemente con las situaciones que desembocan en un agravamiento de la herida abierta minutos antes y logra, sin forzar la situación, sin romper la atmósfera creada, poner más temas sobre la mesa (el descuido, la irresponsabilidad, etc...) y conseguir que esos temas generen una respuesta en el espectador mientras éste sigue atento al desarrollo del conflicto entre hermanos.

Siempre Alice

Sin caer en la sensiblería “Siempre Alice” ( EEUU 2014) plantea no solo la lucha del enfermo por detener la enfermedad sino también la reacción de sus familiares, de su entorno más cercano y los miedos que siembra en cada uno de ellos.

Alice Howland, una mujer felizmente casada y con tres hijos mayores, es una reconocida profesora de lingüística que comienza a olvidar palabras como una ironía del destino.

Quédate conmigo

Irene y Craig llevan más de 60 años casados. Han logrado sacar adelante todo un rancho y nada menos que siete hijos. Pero ahora Irene está enferma y las escaleras son un riesgo diario. Craig decide entonces construirle una nueva casa donde su vida sea más cómoda y sencilla. A sus 87 años emplea lo que siempre ha sido su fuerte: las manos. Pero desde que él construía casas, el mundo ha cambiado y con él hay nuevas leyes en la construcción que amenazan con meterle en la cárcel si no cesa en su empeño.

Arrugas

Largometraje de animación 2D basado en el aclamado cómic del mismo título de Paco Roca (Premio Nacional de Cómic 2008). Arrugas narra la amistad entre Emilio y Miguel, dos ancianos recluidos en un geriátrico. Emilio, que acaba de llegar a la residencia en un estado inicial de Alzheimer será ayudado por Miguel y otros compañeros para no acabar en la planta superior de la residencia, el temido piso de los asistidos que es como llaman allí a los deshauciados. Su alocado plan tiñe de comedia y ternura el tedioso día a día de la residencia porque aunque para muchos sus vidas habían acabado, ellos acababan de empezar una nueva.

El diario de Noa

Basada en la novela de Nicholas Sparks del mismo nombre, la cinta cuenta con James Garner como Noa, el marido de Allie (Gena Rowlands), que está en un hogar de ancianos debido a la enfermedad de Alzheimer.

Él intenta reavivar sus recuerdos de su larga historia de amor leyéndola desde su viejo cuaderno de notas. A pesar del exceso de almíbar, no conozco a nadie que no se le haya escapado una lágrima al contemplarla. Apaga las luces del salón.

El hijo de la novia

Conocida película argentina que relata la historia de Rafael (Ricardo Darín), su padre Nino (Héctor Alterio) y su madre Norma (Norma Aleandro).

La película deja algo muy claro: el trabajo no lo es todo y es posible simultanear vida personal y profesional. Lo contrario conlleva un alto precio.

La película narra cómo Nino hace realidad un viejo sueño, casarse con su mujer que padece Alzheimer.

Todo lo que digamos es poco, hay que verla. Por cierto, será el punto de partida para empezar a adorar el mascarpone y, quizá, detestar el vino blanco.

Iris

Basado en el libro Elegía para Iris de  John Bayley, esta película cuenta la verdadera historia de la novelista y filósofa inglesa Iris Murdoch, enferma de Alzheimer y el amor incondicional de Bayley, su pareja de 40 años.

Jim Broadbent ganó un Oscar y un Globo de Oro al mejor actor secundario por su interpretación de Bayley en sus últimos años; Judi Dench y Kate Winslet recibieron dos premios de la Academia y el Globo de Oro a la mejor actriz y mejor actriz de reparto, respectivamente, por su interpretación de Murdoch en sus años jóvenes y mayores.

Al final de su vida, la novelista no reconocía ni a su marido y perdió todas sus facultades intelectuales. Murió en 1999 en los brazos de su esposo.

Cuidadores

Durante año y medio, cuidadores de familiares con enfermedades degenerativas se reúnen cada 15 días para compartir sus temores y miedos, exponer sus experiencias y sobre todo, aprender a relativizar las cómicas y a veces, embarazosas situaciones cotidianas. Al mismo tiempo, el seguimiento personalizado de cada uno de estos cuidadores en sus propios domicilios y actividades cotidianas, permite reflejar su realidad personal, familiar y social de su día a día.

De esta manera, gracias a la observación, se desvelan sus particulares historias en forma de pequeñas piezas que forman parte de un complejo puzzle emocional.

¿Conoces alguna otra película que te haya gustado sobre esta temáticas? Compartela con todos nosotros.

Ofertas de trabajo de ayuda a domicilio posicionadas en el mapa

Ofertas de trabajo de ayuda a domicilio posicionadas en el mapa

La tecnología nos brinda la oportunidad hoy por hoy de posicionarnos en un mapa gracias al gps, ofreciéndonos servicios en función de nuestra ubicación física y sin salir de casa.

Por ello, y aprovechando todo el potencial tecnológico, publicamos ofertas de trabajo con la ubicación aproximada (manteniendo siempre la privacidad de nuestros usuarios), de manera que a partir de hoy puede seleccionar el puesto de trabajo adecuándose a sus necesidades, ya sea por ubicación o por disponibilidad horaria. Semanalmente publicamos ofertas de trabajo de ayuda a domicilio: personal interno para cubrir las necesidades de personas con alzheimer, personal interno para el acompañamiento y ayuda en casa de personas mayores, auxiliares de enfermería para el cuidado de personas con alguna enfermedad crónica que deseen vivir en su propio domicilio, empleadas de hogar tanto por horas como en servicio continuo, etc.

Accede ya y encuentra el trabajo que mejor se adapte a tus necesidades.

 

La falta de capacitación en los cuidadores familiares genera maltratos psicológicos en las personas mayores

La falta de capacitación en los cuidadores familiares genera maltratos psicológicos en las personas mayores

Llegan a recibir maltrato físico o psicológico de familiares o cuidadores por desconocimiento

Más del 30% de los mayores de 60 años tienen algún grado de dependencia, esta cifra aumenta a un 50% en mayores de 80 años.

Falta brindar mayor capacitación para el cuidado de las personas mayores, sobre todo aquellos que se encuentran totalmente limitados para valerse por sí mismos, ya que ocurre que quienes se encargan de ellos incurren en maltrato físico o psicológico, por omisión o desconocimiento del atención adecuada.

La pérdida de la funcionalidad o el volverse dependiente es uno de los principales síndromes geriátricos; más del 30% de los adultos mayores de 60 años tienen algún grado de dependencia, esta cifra aumenta a un 50% en mayores de 80 años.

Ante el creciente número de senectos, no hay suficientes personas para brindar los cuidados adecuados, por lo que se requiere prestar atención a este sector de la población, debido a las enfermedades que se asocian al envejecimiento, y que en su mayoría van privando a los ancianos de sus habilidades.

En estos casos, explican los geriatras, es fundamental la figura del cuidador profesional, quien brinda las atenciones y la asistencia a ese adulto mayor; muchas veces es un familiar, ya sea el cónyuge, los hijos, los nietos, los sobrinos. Los cuidadores familires, en estas situaciones generan  que en muchas de las ocasiones ellos no deciden ser cuidadores, se le designa o porque es el único disponible, pero si no se tienen las herramientas necesarias para cuidarlo pueden caer en depresión, sobrecarga (del cuidador princiapal) o colapso.

En esta situación el cuidador siente que no es capaz de brindar los cuidados, se siente rebasado por las necesidades del adulto mayor, y de manera indirecta y sin quererlo puede caer en una situación de maltrato, muchas veces psicológico e incluso físico. Es sumamente frecuente, hasta en un diez por ciento;
la manera principal de prevenir el colapso es capacitando al cuidador”, ó apoyándose en cuidadores profesionales

Otros factores que infieren en los cuidados que se brindan al adulto mayor dependiente son el grado de daño que presenta; si requiere más cuidados, presenta una demencia, hay poco recurso económico en la familia, o una situación previa de violencia intrafamiliar, entre otros.

 

Auxiliar de ayuda a domicilio vs empleada de hogar

Auxiliar de ayuda a domicilio vs empleada de hogar

El Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD)

El Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) fue establecido en España por la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, conocida como Ley de Dependencia. Aplica directrices de la Unión Europea bajo la dirección del gobierno español. La legalidad es uno de los atributos de este servicio, por lo que se han aprobado varios reales decretos para implementar la ley. En el Servicio de Ayuda a Domicilio intervienen diferentes actores, como las autoridades municipales, empresas, cuidadoras y usuarios.

El Régimen Especial de Empleados del Hogar

El Régimen Especial de Empleados del Hogar se reformó con la Ley 27/2011, de 1 de agosto, sobre Actualización, Adecuación y Modernización del Sistema de la Seguridad Social, que lo integra parcialmente en el Régimen General de la Seguridad Social. De ese modo se cumple con el Acuerdo sobre Medidas en Materia de Seguridad Social, del 13 de julio de 2006, que se origina en el Pacto de Toledo, el cual persigue integrar los regímenes existentes en uno de los dos grandes regímenes, que son el Régimen de Trabajadores por cuenta ajena y el Régimen de Trabajadores por cuenta propia. Posteriormente se aprobó el Decreto-ley 29/2012 y otras normas sobre esta materia, entre ellos el Real Decreto 1620/2011 que regula el trabajo doméstico.

El Régimen Especial de Empleados del Hogar autoriza un régimen informal de cuidado de personas en situación de dependencia, por lo general a cargo de mujeres, llamadas cuidadoras. La reforma del empleo doméstico realizada en 2011 revisó las condiciones de trabajo y el sistema de protección social de los trabajadores domésticos para acercar estas condiciones, aunque no del todo, a las que establece la legislación laboral del común de los trabajadores por cuenta ajena.

Cuidadoras : contrato de auxiliar de ayuda a domicilio Vs contrato de empleadas de hogar

Diferencias entre el SAD y el Regimen Especial de Empleadas de Hogar

El Servicio de Ayuda a Domicilio y el Régimen Especial de Empleados del Hogar conviven en la actualidad como dos sistemas de cuidado de personas en dependencia. Tienen los mismos fines de cuidado, prevalencia del arraigo domiciliario y fortalecimiento de la calidad de vida de los usuarios mediante atenciones que cuidadoras contratadas les facilitan a domicilio. En ambos casos, según las necesidades de los usuarios, se prestan asistencias distintas que se engloban en actividades domésticas, personales y educativas. Contrastes que comienzan en la base de uno y otro régimen los diferencian.

El Régimen Especial de Empleados del Hogar se ha mantenido como régimen especial aunque desde 2011 se redujeran sus diferencias con el régimen general de los trabajadores. Esto explica que la integración del Régimen Especial de la Seguridad Social de los Empleados de Hogar en el Régimen General sea relativa. El hecho de que se hable de un “régimen general” (RG ) para referirse al Servicio de Ayuda a Domicilio y un “régimen especial” para referirse al Régimen Especial de Empleados del Hogar implica más que diferencias retóricas.

Aunque autorizado por las Administraciones, el Régimen Especial de Empleados del Hogar responde a la iniciativa de personas físicas. La informalidad ofrece libertades al comportamiento discrecional de los contratantes, lo cual es válido incluso al incluir a la cuidadora en la Seguridad Social.

Precariedad en las prestaciones laborales

Una de las cuestiones criticadas en el Régimen Especial de Empleados del Hogar, que tiene que revisarse, es la ausencia de prestaciones al desempleo para la cuidadora en este régimen. Existe la posibilidad de que la cuidadora inserta en el Régimen Especial de Empleados del Hogar se inscriba en la seguridad social y cotice por su iniciativa y la del empleador. Más que una posibilidad, se trata de un derecho de la cuidadora y un deber del empleador.

Pero el conjunto de prestaciones que en un Estado de Bienestar corresponden a un trabajador está lejos de agotarse con una inscripción en la seguridad social. Derechos laborales, de los que ya se puede ir hablando como viejas conquistas, están ausentes en el Régimen Especial de Empleados del Hogar y, por suerte, presentes en el Servicio de Ayuda a Domicilio. Entre ellas la correspondiente indemnización por año trabajado, entre otras prestaciones y derechos, que se van perdiendo de vista, incluso en la medida en que disminuye el número de horas de trabajo contratadas, por lo que esta misma cuestión del número de horas abre también otra brecha por donde se cuela la injusticia.

Confusión entre empleada doméstica y cuidadora

Otra consecuencia de la informalidad y la ausencia de reglas claras en el Régimen Especial de Empleados del Hogar es la confusión entre empleada doméstica y cuidadora, que no siendo lo mismo, con frecuencia se hace trabajar a la cuidadora en quehaceres ajenos a la función para la que ha sido contratada, o bien se pretende que la empleada doméstica se dedique también al cuidado de personas, pero sin aumentar el sueldo y sin preparación suficiente.

Consecuencias de la informalidad

La relación del usuario dependiente con su cuidadora en el marco del Régimen Especial de Empleados del Hogar se vuelve inquietante si la equidad se pierde de vista. El resultado es un sistema de explotación. El trabajo sumergido es un fenómeno del Régimen Especial de Empleados del Hogar debido a su informalidad, lo que a su vez da pie a los abusos. Una buena parte de la inserción social de la cuidadora en su relación con el usuario de su servicio se produce fuera del marco normativo.

Ciertas permisividades, impensables en el diseño del Servicio de Ayuda a Domicilio, parecen naturales en el Régimen Especial de Empleados del Hogar. La más obvia es la del internamiento de la cuidadora en casa del usuario. Evidentemente las implicaciones son dramáticas para la vida familiar y social de la cuidadora. Si bien hay usuarios que necesitan de una atención permanente, una legislación detallada debería regular este asunto.

La formación de la cuidadora

En el Servicio de Ayuda a Domicilio, la ley exige a la cuidadora niveles mínimos de formación. Lo ideal es que cuente con un entrenamiento mínimo de 600 horas en cursos relacionados con las actividades de cuidado que desempeña. En el Régimen Especial de Empleados del Hogar no se exigen estos conocimientos, por lo que el nivel de profesionalidad es distinto en uno y otro regímenes.

Conclusión

Nada se lograría si un sistema, por ser mejor, fuera menos asequible para el usuario y su familia o menos justo para la cuidadora. Las complicaciones legales, burocráticas o económicas dificultan muchas veces el acceso de los usuarios al Servicio de Ayuda a Domicilio y presentan el Régimen Especial de Empleados del Hogar como la alternativa, no mejor, pero viable. Esto también hay que revisarlo y cambiarlo por vía de la simplificación, la flexibilidad y la reducción de costes.

Un sistema que tienda a eliminar inequidades para ser más justo tomaría la flexibilidad del Régimen Especial de Empleados del Hogar y le sumaría la formalidad y la legalidad del Servicio de Ayuda a Domicilio en una dinámica de complementariedad y unificación. Mejora de la gestión, simplificación de las normas y contratos de trabajo acordes con el régimen general del derecho laboral son las claves. De ahí que el Servicio de Ayuda a Domicilio esté mejor encaminado.

La importancia del cuidado personal en personas mayores

La importancia del cuidado personal en personas mayores

El cuidado personal es clave para un envejecimiento saludable. Y es que tanto la higiene como el aseo en personas de la tercera edad son aspectos elementales y básicos. De ellos va a depender la comodidad y el buen estado de ánimo de la persona. Y desde Serdomas, junto con todos nuestros cuidadores tratamos este tema con mucho cariño, paciencia y buena actitud, igual que hacemos con el resto de atenciones. Es decir: en estas cuestiones puede estar usted muy tranquilo y confiado, gracias al personal especializado.

¿En qué aspectos hay que prestar especial atención en la tercera edad?

  • El aseo diario, las horas de baño, el cuidado de la piel, la limpieza de oídos, axilas, etc.
  • Higiene capilar: atención diaria al cabello, higiene y aspecto .
  • Higiene oral: limpieza bucal diaria, revisiones dentales habituales, chequeos de dolencias…
  • Manos y pies: cuidado específico de uñas y otras áreas de la podología.
  • Aspecto externo: la ropa, el aroma, el cuidado de elementos como gafas, audífonos y aparatos para la movilidad, etc.

Medidas que tomamos desde Serdomas

Desde Serdomas, todos nuestros cuidadores colaboran  y ayudan en las tareas de higiene y cuidado personal de las personas mayores. Nuestro objetivo es el mantenimiento de su estado de bienestar físico y psíquico. Para ello, hay una primera fase de adaptacion y observación, donde se valora el estado psíquico y físico, su autonomía funcional, su nivel de cansancio o fatiga, sus rutinas de higiene y baño, etc. Nos sirve para determinar todas las medidas que nuestras cuidadoras y auxiliares deben tomar con cada usuario. Y es que esa persona mayor se puede encontrar en una de estas tres fases, física y/o cognitiva:

  • Persona mayor valida: es autónomo, puede ir solo al baño, asearse, vestirse, etc.
  • Persona mayor semi asistida (I): necesita ayuda para ir al baño y asearse.
  • Persona mayor asistida (II): está en cama/ silla/ dificultades motoras y necesita de toda nuestra ayuda para todas las actividades de vida diaria.

Cómo realizamos nuestra labor de higiene y cuidado personal en las personas mayores que cuidamos

  • Les dedicamos todo el tiempo necesario, de esto no hay ninguna duda.
  • Informamos al usuario y sus familiares de los actos a efectuar y mantenemos la comunicación verbal durante la higiene.
  • Adaptamos la temperatura de las estancias de su casa para que simpre sea agradable y e intentamos ajustar la luz
  • Preparamos de antemano todos los elementos a utilizar.
  • En un principio ayudamos a realizar las tareas de baño, aseo y progresivamente los implicamos en ellas, desarrollando así su independencia dentro de las posibilidades de cada uno.
  • Valoramos y analizamos las dificultades reales que le impidan el autocuidado, para proponer alternativas y que ellos mismos colaboren.
  • Y les ayudamos a incorporar hábitos de aseo a su vida diaria: uso de pañuelos, lavado frecuente de manos, que lleven un equipo mínimo de higiene, que cuiden su aspecto, etc.