Auxiliar de ayuda a domicilio vs empleada de hogar

Auxiliar de ayuda a domicilio vs empleada de hogar

El Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD)

El Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) fue establecido en España por la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, conocida como Ley de Dependencia. Aplica directrices de la Unión Europea bajo la dirección del gobierno español. La legalidad es uno de los atributos de este servicio, por lo que se han aprobado varios reales decretos para implementar la ley. En el Servicio de Ayuda a Domicilio intervienen diferentes actores, como las autoridades municipales, empresas, cuidadoras y usuarios.

El Régimen Especial de Empleados del Hogar

El Régimen Especial de Empleados del Hogar se reformó con la Ley 27/2011, de 1 de agosto, sobre Actualización, Adecuación y Modernización del Sistema de la Seguridad Social, que lo integra parcialmente en el Régimen General de la Seguridad Social. De ese modo se cumple con el Acuerdo sobre Medidas en Materia de Seguridad Social, del 13 de julio de 2006, que se origina en el Pacto de Toledo, el cual persigue integrar los regímenes existentes en uno de los dos grandes regímenes, que son el Régimen de Trabajadores por cuenta ajena y el Régimen de Trabajadores por cuenta propia. Posteriormente se aprobó el Decreto-ley 29/2012 y otras normas sobre esta materia, entre ellos el Real Decreto 1620/2011 que regula el trabajo doméstico.

El Régimen Especial de Empleados del Hogar autoriza un régimen informal de cuidado de personas en situación de dependencia, por lo general a cargo de mujeres, llamadas cuidadoras. La reforma del empleo doméstico realizada en 2011 revisó las condiciones de trabajo y el sistema de protección social de los trabajadores domésticos para acercar estas condiciones, aunque no del todo, a las que establece la legislación laboral del común de los trabajadores por cuenta ajena.

Cuidadoras : contrato de auxiliar de ayuda a domicilio Vs contrato de empleadas de hogar

Diferencias entre el SAD y el Regimen Especial de Empleadas de Hogar

El Servicio de Ayuda a Domicilio y el Régimen Especial de Empleados del Hogar conviven en la actualidad como dos sistemas de cuidado de personas en dependencia. Tienen los mismos fines de cuidado, prevalencia del arraigo domiciliario y fortalecimiento de la calidad de vida de los usuarios mediante atenciones que cuidadoras contratadas les facilitan a domicilio. En ambos casos, según las necesidades de los usuarios, se prestan asistencias distintas que se engloban en actividades domésticas, personales y educativas. Contrastes que comienzan en la base de uno y otro régimen los diferencian.

El Régimen Especial de Empleados del Hogar se ha mantenido como régimen especial aunque desde 2011 se redujeran sus diferencias con el régimen general de los trabajadores. Esto explica que la integración del Régimen Especial de la Seguridad Social de los Empleados de Hogar en el Régimen General sea relativa. El hecho de que se hable de un “régimen general” (RG ) para referirse al Servicio de Ayuda a Domicilio y un “régimen especial” para referirse al Régimen Especial de Empleados del Hogar implica más que diferencias retóricas.

Aunque autorizado por las Administraciones, el Régimen Especial de Empleados del Hogar responde a la iniciativa de personas físicas. La informalidad ofrece libertades al comportamiento discrecional de los contratantes, lo cual es válido incluso al incluir a la cuidadora en la Seguridad Social.

Precariedad en las prestaciones laborales

Una de las cuestiones criticadas en el Régimen Especial de Empleados del Hogar, que tiene que revisarse, es la ausencia de prestaciones al desempleo para la cuidadora en este régimen. Existe la posibilidad de que la cuidadora inserta en el Régimen Especial de Empleados del Hogar se inscriba en la seguridad social y cotice por su iniciativa y la del empleador. Más que una posibilidad, se trata de un derecho de la cuidadora y un deber del empleador.

Pero el conjunto de prestaciones que en un Estado de Bienestar corresponden a un trabajador está lejos de agotarse con una inscripción en la seguridad social. Derechos laborales, de los que ya se puede ir hablando como viejas conquistas, están ausentes en el Régimen Especial de Empleados del Hogar y, por suerte, presentes en el Servicio de Ayuda a Domicilio. Entre ellas la correspondiente indemnización por año trabajado, entre otras prestaciones y derechos, que se van perdiendo de vista, incluso en la medida en que disminuye el número de horas de trabajo contratadas, por lo que esta misma cuestión del número de horas abre también otra brecha por donde se cuela la injusticia.

Confusión entre empleada doméstica y cuidadora

Otra consecuencia de la informalidad y la ausencia de reglas claras en el Régimen Especial de Empleados del Hogar es la confusión entre empleada doméstica y cuidadora, que no siendo lo mismo, con frecuencia se hace trabajar a la cuidadora en quehaceres ajenos a la función para la que ha sido contratada, o bien se pretende que la empleada doméstica se dedique también al cuidado de personas, pero sin aumentar el sueldo y sin preparación suficiente.

Consecuencias de la informalidad

La relación del usuario dependiente con su cuidadora en el marco del Régimen Especial de Empleados del Hogar se vuelve inquietante si la equidad se pierde de vista. El resultado es un sistema de explotación. El trabajo sumergido es un fenómeno del Régimen Especial de Empleados del Hogar debido a su informalidad, lo que a su vez da pie a los abusos. Una buena parte de la inserción social de la cuidadora en su relación con el usuario de su servicio se produce fuera del marco normativo.

Ciertas permisividades, impensables en el diseño del Servicio de Ayuda a Domicilio, parecen naturales en el Régimen Especial de Empleados del Hogar. La más obvia es la del internamiento de la cuidadora en casa del usuario. Evidentemente las implicaciones son dramáticas para la vida familiar y social de la cuidadora. Si bien hay usuarios que necesitan de una atención permanente, una legislación detallada debería regular este asunto.

La formación de la cuidadora

En el Servicio de Ayuda a Domicilio, la ley exige a la cuidadora niveles mínimos de formación. Lo ideal es que cuente con un entrenamiento mínimo de 600 horas en cursos relacionados con las actividades de cuidado que desempeña. En el Régimen Especial de Empleados del Hogar no se exigen estos conocimientos, por lo que el nivel de profesionalidad es distinto en uno y otro regímenes.

Conclusión

Nada se lograría si un sistema, por ser mejor, fuera menos asequible para el usuario y su familia o menos justo para la cuidadora. Las complicaciones legales, burocráticas o económicas dificultan muchas veces el acceso de los usuarios al Servicio de Ayuda a Domicilio y presentan el Régimen Especial de Empleados del Hogar como la alternativa, no mejor, pero viable. Esto también hay que revisarlo y cambiarlo por vía de la simplificación, la flexibilidad y la reducción de costes.

Un sistema que tienda a eliminar inequidades para ser más justo tomaría la flexibilidad del Régimen Especial de Empleados del Hogar y le sumaría la formalidad y la legalidad del Servicio de Ayuda a Domicilio en una dinámica de complementariedad y unificación. Mejora de la gestión, simplificación de las normas y contratos de trabajo acordes con el régimen general del derecho laboral son las claves. De ahí que el Servicio de Ayuda a Domicilio esté mejor encaminado.

La importancia del cuidado personal en personas mayores

La importancia del cuidado personal en personas mayores

El cuidado personal es clave para un envejecimiento saludable. Y es que tanto la higiene como el aseo en personas de la tercera edad son aspectos elementales y básicos. De ellos va a depender la comodidad y el buen estado de ánimo de la persona. Y desde Serdomas, junto con todos nuestros cuidadores tratamos este tema con mucho cariño, paciencia y buena actitud, igual que hacemos con el resto de atenciones. Es decir: en estas cuestiones puede estar usted muy tranquilo y confiado, gracias al personal especializado.

¿En qué aspectos hay que prestar especial atención en la tercera edad?

  • El aseo diario, las horas de baño, el cuidado de la piel, la limpieza de oídos, axilas, etc.
  • Higiene capilar: atención diaria al cabello, higiene y aspecto .
  • Higiene oral: limpieza bucal diaria, revisiones dentales habituales, chequeos de dolencias…
  • Manos y pies: cuidado específico de uñas y otras áreas de la podología.
  • Aspecto externo: la ropa, el aroma, el cuidado de elementos como gafas, audífonos y aparatos para la movilidad, etc.

Medidas que tomamos desde Serdomas

Desde Serdomas, todos nuestros cuidadores colaboran  y ayudan en las tareas de higiene y cuidado personal de las personas mayores. Nuestro objetivo es el mantenimiento de su estado de bienestar físico y psíquico. Para ello, hay una primera fase de adaptacion y observación, donde se valora el estado psíquico y físico, su autonomía funcional, su nivel de cansancio o fatiga, sus rutinas de higiene y baño, etc. Nos sirve para determinar todas las medidas que nuestras cuidadoras y auxiliares deben tomar con cada usuario. Y es que esa persona mayor se puede encontrar en una de estas tres fases, física y/o cognitiva:

  • Persona mayor valida: es autónomo, puede ir solo al baño, asearse, vestirse, etc.
  • Persona mayor semi asistida (I): necesita ayuda para ir al baño y asearse.
  • Persona mayor asistida (II): está en cama/ silla/ dificultades motoras y necesita de toda nuestra ayuda para todas las actividades de vida diaria.

Cómo realizamos nuestra labor de higiene y cuidado personal en las personas mayores que cuidamos

  • Les dedicamos todo el tiempo necesario, de esto no hay ninguna duda.
  • Informamos al usuario y sus familiares de los actos a efectuar y mantenemos la comunicación verbal durante la higiene.
  • Adaptamos la temperatura de las estancias de su casa para que simpre sea agradable y e intentamos ajustar la luz
  • Preparamos de antemano todos los elementos a utilizar.
  • En un principio ayudamos a realizar las tareas de baño, aseo y progresivamente los implicamos en ellas, desarrollando así su independencia dentro de las posibilidades de cada uno.
  • Valoramos y analizamos las dificultades reales que le impidan el autocuidado, para proponer alternativas y que ellos mismos colaboren.
  • Y les ayudamos a incorporar hábitos de aseo a su vida diaria: uso de pañuelos, lavado frecuente de manos, que lleven un equipo mínimo de higiene, que cuiden su aspecto, etc.

 

La dependencia en los Presupuestos Generales del Estado 2017

Cada día fallecen unas 90 personas dependientes en nuestro país a las que no les ha llegado la asistencia por dependencia. Con esta subida en los PGE  que acaban de presentarse ¿será suficiente para cubrir aproximadamente los 400.000 personas dependientes que se hallan en las lista de espera?. Ningún colectivo puede considerarlo positivo, la subida es mínima y no soluciona el problema en España con las personas que todavía no acceden a las  ayudas por dependencia.

Si recordamos el objeto de la Ley en su artículo 1 reza: 1. La presente Ley tiene por objeto regular las condiciones básicas que garanticen la igualdad en el ejercicio del derecho subjetivo de ciudadanía a la promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia, en los términos establecidos en las leyes, mediante la creación de un Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, con la colaboración y participación de todas las Administraciones Públicas y la garantía por la Administración General del Estado de un contenido mínimo común de derechos para todos los ciudadanos en cualquier parte del territorio del Estado español. 2. El Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia responderá a una acción coordinada y cooperativa de la Administración General del Estado y las Comunidades Autónomas, que contemplará medidas en todas las áreas que afectan a las personas en situación de dependencia, con la participación, en su caso, de las Entidades Locales.

Se está incumpliendo, por tanto, la Ley de Dependencia  ( Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia. BOE nº 299, de 15/12/2006 ) en cuanto a cómo debe financiarse y cuánto debe aportar cada obligado, ese 50/50 esperable es una utopía y por tanto, un incumplimiento flagrante de la norma. En el concepto de Seguridad Social  la elevación de 100 millones ( cubren sólo 1.262 millones  que es el Nivel Mínimo de Dependencia )   es un mínimo que además incumple el capítulo de financiación entre el Estado Central y las Comunidades Autónomas así como la gestión directa de las entidades locales. A más abundamiento, se había llegado a  un acuerdo político entre el partido gobernante PP y Ciudadanos  para incrementar la partida al menos a los valores que tenía antes del 2012, sin embargo, esta escueta subida no alcanza ni por asomo esa cifra acordada consistente en  unos 400 millones al año dado que la pérdida es superior en estos momentos a 3.000 millones de euros. Si lo traducimos en número de personas dependientes que se pueden asistir con esa mínima subida alcanzaría únicamente unos 12.000 más, cifra ridícula ya que la lista de espera ronda las 400.000 personas.

Para más datos sangrantes sacados de los PGE, visualizar las partidas a servicios sociales de ayuda a las personas mayores se quedaron en lo mismo que el año anterior,  117,51 millones de euros y los destinados a las personas con discapacidad  quedan rebajados en un 4,3%, con 53,28 millones de euros insignificantes.

Tras exponer estas irrisorias cifras  sólo queda poner en tela de juicio ese compromiso de derechos humanos siempre esperable de los gobernantes con las personas con dependencia. Ese compromiso que luego no se cumple como puede observarse en los datos expuestos. Y no es de recibo que quién más necesita del Estado de Derecho por encontrarse en condiciones de desigualdad no reciba lo que por Ley se ordena. La financiación del sistema de dependencia debiera estar ya regulado y funcionando sin que fuese necesario tener que hacer comentarios de ningún tipo sobre el presupuesto de las partidas. Hoy hay 400.000 personas con dependencia en lista de espera sin recibir ayuda del Estado. Mañana, una de esas personas puede ser cualquiera de nosotros.

Indice de Robinson sobre la sobrecarga del cuidador

Indice de Robinson sobre la sobrecarga del cuidador

Los cuidadores principales de enfermos con deterioro cognitivo han de soportar un sobreesfuerzo que conviene estudiar para gestionar adecuadamente su manejo. Su diagnóstico se ha efectuado en algunos medios con diferentes escalas que convendría valorar. Puede realizar el test del Indice de Robinson para detectar la sobrecarga como cuidador principal.

Test de Indice de Robinson

  1. ¿Padeces insomnio u otros trastornos del sueño?
  2. ¿Notas que vas siendo menos efectivo en tus cuidados?
  3. ¿Estás fatigado con mucha frecuencia y esta situación representa un notable esfuerzo físico?
  4. ¿Cada vez tienes menos tiempo libre para ti y notas una importante restricción en otras actividades?
  5. ¿Los hábitos básicos de tu familia se han visto trastocados?
  6. ¿Has tenido que cambiar tus propios planes personales tales como vacaciones?
  7. ¿Notas que no te llega el tiempo y siempre estás urgido?
  8. ¿Has notado cambios emocionales (estás deprimido, angustiado u obsesionado)?
  9. ¿Algunos de los comportamientos de tu familiar te resultan francamente molestos o desagradables?
  10. ¿Te duele darte cuenta de lo mucho que ha cambiado tu familiar o tú comparado con cómo eras antes?
  11. ¿Has tenido que modificar importantes aspectos de tu trabajo laboral?
  12. ¿La enfermedad de tu familiar representa una gravosa carga económica?
  13. ¿Te sientes desbordado como cuidador principal por la situación?

Resultado sobre el test de Indice de Robinson

  • Si has contestado 7 o más respuestas de forma afirmativa, señala un elevado nivel de tensión personal para el cuidador que debe ser controlado.
  • Si has contestado 11 o más respuestas de forma afirmativa, señala riesgo cierto de estar sufriendo el síndrome del cuidador quemado.

El papel del cuidador en la demencia senil

El papel del cuidador en la demencia senil

Existen varias acciones que el cuidador puede llevar a cabo tanto para asegurar una buena calidad de vida de la persona cuidada como para prevenir la progresión de la enfermedad, tal y como afirma Piédrola “En relación con la dependencia, la demencia plantea nuevos retos a la sociedad y al sistema sanitario, como son el respeto a la autonomía del paciente, la información al paciente y a la familia, la posibilidad de complementar el documento de voluntades anticipadas, el consentimiento informado y, en especial, la elección de un tutor o representante”.

Así, en muchas ocasiones el cuidador deberá tomar el control paulatino de aspectos diarios, como la administración del dinero o conducción del automóvil del anciano. Esto debe hacerse gradualmente conforme avance la enfermedad y con especial cuidado para no interferir en la autonomía, autoestima o dignidad del anciano. La clave está en encontrar el equilibrio entre la independencia del anciano y su seguridad, velando por los dos aspectos simultáneamente.

“A medida que la enfermedad avance, el cuidador deberá tomar las riendas de ciertos aspectos de la vida del anciano, buscando siempre el equilibrio entre su independencia y seguridad”

Al mismo tiempo, podemos llevar a cabo diversos ejercicios para estimular su desarrollo cerebral, mejorando la memoria, la atención y el lenguaje. Desde adivinanzas, actividades físicas o el baile, hasta el relato de cuentos y reuniones sociales con familiares y amigos.

El cuidado de la demencia senil suele venir acompañado de una serie de emociones difíciles de gestionar, especialmente cuando se trata de un familiar. La persona deja de reconocernos y su personalidad cambia por completo, desarrollando nuevas conductas a menudo negativas hacia nosotros. Esto nos genera emociones de tristeza o de pérdida, experimentando un proceso similar al del duelo. Es normal que estas emociones nos afecten, por lo que no debemos negarlas. Asimilarlas y comprenderlas será clave para cuidarnos también a nosotros mismos.

Los cuidadores son a menudo familiares o amigos que brindan un importante apoyo físico, práctico y emocional a la persona con cáncer. Los cuidadores pueden tener diversas responsabilidades diarias o según se las necesite. A continuación se enumeran algunas de las responsabilidades que pueden asumir los cuidadores:

  • Proporcionar apoyo y aliento
  • Administrar medicamentos
  • Ayudar a manejar los síntomas y efectos secundarios
  • Coordinar las citas médicas
  • Conducir rumbo a las citas
  • Asistir con las comidas
  • Ayudar con las tareas domésticas
  • Manejar problemas con el seguro y la facturación

¿Qué experiencias has tenido tú con el cuidado de la demencia senil? ¿Qué medidas has tomado para mejorar la calidad de vida de la persona de quién cuidas a la vez que te proteges a ti mismo? Compártelo con nosotros, seguro que tu conocimiento puede ser de gran utilidad para el resto de cuidadores.

Consejos prácticos para convivir con un enfermo de Alzheimer

Consejos prácticos para convivir con un enfermo de Alzheimer

La Enfermedad de Alzheimer presenta una evolución lenta pero progresiva en la que, de forma paulatina, van disminuyendo las capacidades que los pacientes tienen para desenvolverse de forma autónoma en su día a día.  Estas dificultades funcionales vienen determinadas por la presencia de déficits cognitivos, (problemas de memoria, razonamiento, orientación), conductuales, (huída, deambulación, agitación) y motores que provocan que las personas que sufren de Alzheimer  requieran la supervisión inicial y la asistencia final de un cuidador. En la actualidad, existen tratamientos farmacológicos encaminados a retrasar la progresión de la enfermedad y a lograr un mejor control de los síntomas psicológicos o conductuales, pero estos tratamientos no resuelven las dudas diarias a las que los cuidadores se enfrentan para convivir y ofrecer calidad de vida al paciente que acompañan. Por eso es necesario conocer estrategias que permitan a estos cuidadores apoyar de forma complementaria a los tratamientos farmacológicos, de manera que, faciliten el mantenimiento de un buen funcionamiento cognitivo y disminuyan el impacto de los problemas conductuales. Una de las herramientas principales para este cometido es la Estimulación Cognitiva, ese proceso por el que se trata de potenciar al máximo las funciones preservadas  y evitar la desconexión del entorno del paciente con Alzheimer, ya que, si mantenemos y mejoramos cognición estamos contribuyendo a disminuir la presencia de alteraciones conductales que, en muchas ocasiones, son consecuencia de problemas como la desorientación o los problemas de memoria.

¿Cómo puede un cuidador practicar esta estimulación desde casa?

Aunque no lo creamos, existen ciertos trucos y herramientas en la mano de casi todos los cuidadores que nos podrían ayudar y que se basan en las técnicas tradicionales que los profesionales utilizan para trabajar con los pacientes en el entorno clínico. A continuación, repasaremos brevemente estas técnicas enfatizando como cada familiar-cuidador puede trasladarlas a su vida cotidiana. Así:

1. Orientación en la realidad

Es básico que los pacientes confusos puedan orientarse mejor en sus circunstancias personales. Para ello, en casa, cada vez que algún familiar interaccione con el paciente puede recordarle el día y el lugar, la actividad pendiente de realizar, o responder a aquellas preguntas que el paciente realice de una forma detallada.

2. Terapia de reminiscencia

Es un método agradable y de fácil aplicación que se basa en la memoria remota, mejor conservada en la Enfermedad de Alzheimer y que permite estimular la propia identidad del paciente y reforzar su autoestima. El domicilio constituye un entorno ideal ya que en el mismo se encuentran la mayoría de objetos personales de gran importancia en la vida de cada paciente y que son el vehículo para rememorar todos esos acontecimientos. Por ejemplo, podemos utilizar libros, revistas, vestimentas, fotografías, artículos domésticos para mantener conversaciones que favorezcan la evocación de recuerdos.

3. Adaptación del entorno, la tarea y crear rutinas

La capacidad funcional del enfermo no sólo depende de su capacidad cognitiva, sino también de las características y exigencias del entorno así como del modo en que los cuidadores interactúan con ellos. Vamos a desglosar ciertas estrategias básicas en relación con el entorno, la tarea y las rutinas que faciliten la estimulación y el manejo del paciente:

ENTORNO

  • Realizar el mínimo número de cambios posibles. Facilitemos un medio que asegure la orientación, la estabilidad y la seguridad del paciente.
  • Adaptar el hogar con  medidas de seguridad y prevención en las zonas más peligrosas, por ejemplo sustituyendo la bañera por la ducha.
  • Simplificar el ambiente, para reducir la carga cognitiva y facilitar la localización y el empleo de objetos diferentes. Podemos, para ello, utilizar etiquetas con nombres o imágenes que indiquen la localización de los diferentes utensilios.

TAREA

Plantear siempre las tareas de forma fácil, sencilla y estructurada. Es importante recordar los distintos pasos y, sobretodo, hacerlo en el contexto donde deben desarrollarse para facilitar su mejor consolidación y reducir el tiempo entre este recuerdo y su evocación posterior. Por ejemplo, vestirse en la habitación y recordarle una cita con el médico el día de antes o la misma mañana.

CREAR RUTINAS

Las rutinas y las estructuras fijas de comportamiento facilitan el buen funcionamiento cotidiano en personas con importantes problemas de memoria. Por el contrario, los cambios son una de las causas del aumento de confusión en los pacientes y, por ello, plataforma de posibles problemas de conducta. Pero como venimos apuntando, es determinante cómo el familiar cuidador se dirige e interactúa con el enfermo de Alzheimer para disminuir la presencia de problemas de conducta y, cómo no, para favorecer una comunicación positiva que evite entrar en conflictos y que también refuerce la autoestima y la identidad personal del paciente con Alzheimer. Para ello, algunos consejos prácticos serían: – Hablar claro y pausadamente
  • Utilizar mensajes cortos y claros
  • Reforzar el mensaje verbal con una expresión corporal acorde
  • Repetir cuantas veces sea necesario
  • Utilizar un tono de voz adecuado
– Solicitar las cosas de una en una y darle tiempo para responder
  • Simplificar y hacer agradables las actividades
  • Respetar sus gustos y preferencias
  • Aprovechar sus rutinas y aficiones previas
  • Animarles si hay dificultades, sin juzgarles
  • Agradecer y reforzar el esfuerzo
  • Fomentar la participación y evitar el aislamiento
  • Promover espacios de actividad física
Todos estos consejos pueden ser útiles siempre y cuando el cuidador familiar que está al lado del enfermo reciba ayuda para manejar el estrés y la ansiedad que le supone la atención continua al enfermo, por ello, el cuidador no debe descuidar su propio cuidado y descanso sin el cual es imposible desarrollar esta importante labor, ya que deben “cuidar sin descuidarse“.