La rutina del día a día, el trabajo, los niños y otros muchos elementos hacen que en diversas situaciones necesitemos una empleada de hogar. Gracias a estos servicios domésticos, tendremos nuestra casa, oficina u otro espacio bien ordenado y limpio. La contratación de empleadas de hogar siempre es recomendable en casos de espacios grandes y cuando no contamos con el tiempo suficiente para atender estos menesteres.
Y para convenceros, vamos a daros unas buenas razones para contratar a una empleada de hogar:
Es más barato de los que crees. Este tipo de contratos no tienen por qué ser caros, ya que se adaptan a tu presupuesto. Puedes contratar a alguien por horas, a media jornada o días sueltos, según necesidades y preferencias.
Un profesional siempre rinde más. Sabemos que tú también puedes hacer este trabajo, pero lo que a ti te lleva 5 horas, a un profesional puede llevarle 2, con el consecuente ahorro para ti en tiempo y dinero. Una persona ya acostumbrada a estas tareas cuenta con los recursos y experiencia adecuada.
Los resultados serán mucho mejores. Un profesional del servicio doméstico cuenta con productos específicos, muchos de ellos comprados al por mayor en grandes superficies específicas para tareas de limpieza y desinfección. Esto es mucho más visible en oficinas y naves industriales
Disfrutaras de tu tiempo y los tuyos. Por muy poco dinero podrás tener más tiempo libre para dedicarte a tu familia, tus aficiones o a, simplemente, descansar. A veces no tenemos en cuenta que por un poco de dinero podemos ser un poquito más felices y descansar. De esta forma, luego rendiremos más en el resto de tareas que la vida nos da día a día.
El cuidado de personas mayores en el domicilio tiene su tiempo. Desde Serdomas, empresa de Ayuda a Domicilio, conocemos la importancia de tener a tu familiar cuidado las 24 horas del día -disponemos de personal interno para el cuidado de personas mayores en su propio domicilio– cerca de su familia y amigos. Sin embargo, hay ocasiones en el que la persona cuidada ya no puede estar en el propio domicilio, ya sea por decisión propia o incluso médica.
Los que opten por la residencia deben saber que un cierto sentimiento de culpa es normal y que, una vez depositada la confianza en el equipo de profesionales, y al ver que la persona mayor se encuentra bien y recibe atenciones que en casa hubiesen sido imposibles, la culpa irá cediendo.
Una de las mejores alternativas es acudir a una residencia para personas mayores. Te explicamos cuáles son los tipos de residencias y qué elegir en cada caso:
Residencias para personas válidas: es un centro destinado a la atención social de personas mayores que, valiéndose por sí mismas para las actividades de la vida diaria, por distintas circunstancias, no pueden permanecer en su propio domicilio. No presentarán barreras arquitectónicas y dispondrán de ascensor si hay más de una planta.
Residencia mixta: se define como centro destinado a la atención social de personas mayores que mayoritariamente puedan valerse por sí mismas, pero dotado de una unidad para la atención de personas afectadas de minusvalía física o psíquica. No presentarán barreras arquitectónicas y contarán al menos con sectorización y al menos doble vía de evacuación, como medida de prevención en caso de incendio.
Residencia asistida: es un centro destinado a la atención social de personas mayores afectadas de minusvalías físicas o psíquicas que requieren, además de los cuidados ordinarios, una atención de enfermería y vigilancia médica. No presentarán barreras arquitectónicas y contarán al menos con sectorización y al menos doble vía de evacuación, como medida de prevención en caso de incendio.
Muchos de nuestros usuarios, una vez que deciden dejar nuestros servicios para acudir a una residencia, optan casi siempre por una residencia mixta, ya que las adaptadas sólo para personas válidas no presentan condiciones adecuadas para alojar a las personas cuando invalidan, debiendo buscar otro alojamiento alternativo.
El objetivo de las residencias para personas mayores son:
Atención de las necesidades personales básicas, terapeúticas y socioculturales de los mayores.
Mantener el máximo grado de autonomía de las personas mayores que se alojan en las mismas.
Para los familiares, la decisión de ingresar a un familiar en una residencia, no es tarea fácil. Son muchas las dudas que surgen. El proceso de búsqueda de una residencia geriátrica suele ser doloroso para los familiares del mayor. Normalmente la persona anciana ha ingresado en un hospital y al darle el alta no puede volver a su casa; ha empeorado súbitamente de una dolencia previa o ha visto agravado un proceso de demencia (Alzheimer o de otro tipo) y los familiares no se ven con fuerzas para cuidarle a pesar de disponer de personal interno o de apoyo para ello.
Los festivos de las cuidadoras internas cuentan con los mismos derechos que en todos los convenios. Diciembre es un mes abultado con los días festivos de La Constitución, la Inmaculada Concepción y las Navidades. Enero también es un mes con un par de días festivos, y por último Marzo ó Abril cuenta con varios días festivos, debido a la Semana Santa.
Es importante gestionar “el tema de los festivos” como un caso a parte. Muchas familias necesitan que la cuidadora preste atención y asistencia también durante estas jornadas. No obstante, los cuidadores también necesitan de tiempo libre y de descanso. Especialmente las cuidadoras internas, ya que estas, disfrutan de muy pocos días libres durante el año.
Desde Serdomas, ofrecemos cuidadoras internas para cubrir cualquier necesidad, incluso sustituimos al personal interno los fines de semana o fiestas, si es necesario.
Los festivos de las cuidadoras internas
Por lo general, las condiciones base de las cuidadoras especifican que los festivos son libres para la cuidadoras internas. Es importante que en los casos y usuarios que necesiten asistencia un día festivo se establezca un pacto previo con la cuidadora. Este pacto debería contar con las siguientes condiciones:
Antelación. Las cuidadoras deben organizarse y planificarse el tiempo libre con el que cuentan. Por esta razón, la familia debe hacer un esfuerzo en materia de planificación para así facilitar el pacto.
Mutuo acuerdo. Todas las relaciones laborales, sean de índole que sean, se basan en el mutuo acuerdo entre empleador y empleado. Por esta razón, la primera condición que debe darse para que se trabaje un día festivo es el mutuo acuerdo. En primer lugar, el empleador debe necesitar de este servicio. Y por otro lado, el empleado debe estar dispuesto a trabajar un día festivo por una compensación económica extraordinaria.
Compensación económica extraordinaria. Los empleadores deben, en todos los casos, remunerar de forma extraordinaria las horas trabajadas durante un día festivo. Estas deben ser a un precio superior que el ordinario, si no, se corre un gran riesgo de provocar la sobrecarga del cuidador y en consecuencia, que el trabajador deje el servicio.
Voy a contratar una cuidadora interna y necesitaré cubrir todos los días festivos ¿Cómo lo hago?
La solución más sencilla y segura es incrementar el precio del salario contando con los 14 festivos del año. De esta forma cada festivo sería abonado al cuidador de forma extraordinaria. Aunque esta solución estaría pactada antes de la incorporación al empleo. Sin embargo, si se prevé que la relación laboral vaya a durar mucho tiempo, también es posible abonar las pagas de los festivos de forma prorrateada. En cualquiera de los casos deben estar de acuerdo ambas partes.
Otra fórmula demandada por nuestros usuarios, es contratar a una cuidadora interna adicional que cubra los días libres de la cuidadora interna habitual, de manera que el usuario siempre dispone de personal que le atienda (en este caso, hay que tener en cuenta que en la mayoría de los casos que atendemos son personas mayores, incluso con Alzheimer, y que no es recomendable cambiar de persona que le cuide habitualmente. Sin embargo, si siempre son los mismos dos perfiles, el inconveniente es menor para el usuario y beneficia a todas las partes)
Trabajar el festivo ¿Cuánto cobro?
El trabajo del día festivo debe ser remunerado a parte y de manera extraordinaria. En el caso de las cuidadoras externas la cuantía será de alrededor 8€ la hora. En el caso de las cuidadoras internas, la cuantía ha de ascender a 60€ el día. Para las familias que no puedan permitirse abonar estas cantidades pueden optar por la variante de ofrecer el mismo tiempo libre como días festivos trabajados.
¿Que recomendamos como empresa de Ayuda a Domicilio?
SERDOMAS recomienda que en la medida de lo posible los cuidadores puedan disfrutar del día festivo como tiempo libre tal y como marca el convenio. En caso de no ser así, compensar de forma extraordinaria y de mutuo acuerdo una solución más que solvente para la familia y el cuidador. Desde nuestra empresa nos centramos en las uniones a medio y largo plazo por esta razón hay que lidiar muy bien con este tipo de situaciones. De esta manera, se marcan unas líneas flexibles pero que dibujan los mínimos a respetar desde el plano legal. Sobre todo en el caso de las cuidadoras internas, ya que estas disfrutan de un tiempo libre mucho menor. Las cuidadoras internas suelen sentirse en muchos casos desamparadas y bastante solas, por esta razón la labor de las familias es muy importante. Pero también es de suma importancia, la labor de la empresa que debe velar por los derechos de las cuidadoras.
El convenio de empleadas de hogar tiende cada vez a proteger más al trabajador. De esta forma, cada año se vislumbran pequeñas pero importantes mejoras en materia de salario, descansos, y los escenarios que se recogen. Por ello, para el 2017 se prevé que haya una subida del salario mínimo por hora, así y como la regulación de las cuidadoras internas, como ha ido ocurriendo estos últimos años.
Con la aprobación de la Ley de Dependencia en 2006, cualquier persona que esté en situación de dependencia (es decir, que requiera de la ayuda de una tercera persona para realizar las actividades de la vida diaria), puede acceder a las prestaciones que contempla la Ley, siempre que tenga reconocida la situación de dependencia en alguno de los grado establecidos en la propia Ley.
El primer paso, pues, es solicitar el reconocimiento de grado, presentando la solicitud según el modelo oficial, acompañada de la documentación que requiera la administración pública.
Una vez hechos los trámites y reconocida la situación de dependencia en cualquiera de los grados establecidos, los Servicios Sociales realizan el Plan Individual de Atención (PIA), que es el instrumento para determinar las necesidades y los recursos más adecuados según cada caso y situación.
Las prestaciones de atención a la dependencia contemplan tanto prestaciones económicas como servicios, estos últimos con carácter prioritario.
Principales servicios que contempla la Ley de Dependencia para personas mayores
En todas las comunidades estos servicios se prestan a través de la oferta pública de servicios sociales, mediante centros públicos o privados concertados o acreditados.
Entre los servicios que contempla la ley, encontramos:
Servicios de prevención de la dependencia y promoción de la autonomía: programas preventivos y de rehabilitación llevados a cabo por los servicios sociales y sanitarios.
Servicio de teleasistencia: servicio dirigido a personas mayores o con discapacidad que viven solas y que les permite pedir ayuda en el propio domicilio en caso de necesidad.
Servicio de ayuda a domicilio: atienden las necesidades de la persona en su propia vivienda, tanto los cuidados personales como los cuidados del hogar.
Entre los servicios que se prestan fuera del domicilio, están:
Centros de día y Centros de noche, que representan una alternativa al ingreso residencial
Servicios de atención residencial ya sea en centros privados acreditados o públicos.
La Ley de Dependencia contempla otros servicios según la situación de dependencia (incapacidad, etc.), por lo que es aconsejable consultar a los Servicios Sociales para conocerlos más en detalle.
Las prestaciones de estos Servicios no son gratuitas, puesto que las personas beneficiarias participan en parte de su coste, en mayor o menor medida dependiendo de su capacidad económica personal. En el caso de servicios fuera del domicilio (Residencias geriátricas, Centros de día…), la aportación económica del beneficiario no podrá superar nunca el 90% del coste del servicio.
Ayudas económicas que contempla la Ley de Dependencia
Las ayudas económicas que contempla la Ley buscan ayudar a hacer frente a los gastos derivados de la dependencia. Entre estas ayudas están:
Prestación económica vinculada al Servicio (PEVS): esta ayuda se presta cuando no se puede acceder a un servicio público de atención de cuidados, para facilitar el pago de estos servicios en el sector privado.
Prestación para cuidados en el entorno familiar y apoyo a cuidadores no profesionales: se otorga a los cuidadores que sean familiares de la persona dependiente (hasta tercer grado) y que en el momento de solicitar la prestación lleven ejerciendo los cuidados más de un año.
Ambas prestaciones están sujetas al grado de dependencia y a la capacidad económica del beneficiario, siendo las cuantías máximas las siguientes:
Cuantías/Grados Dependencia
Grado de dependencia I
Grado de dependencia II
Grado de dependencia III
Cuantía máxima PEVS
—
426,12 €/mes
715,07 €/mes
Cuantía máxima Prestaciones de cuidados en el entorno familiar
153 €/mes
268,79 €/mes
387,64 €/mes
Como en el caso del pago de los Servicios, la cuantía de la prestación económica vinculada al servicio (PEVS) varía según el tipo y coste del servicio y de la capacidad económica personal del beneficiario.
Tener una vivienda en propiedad, ¿afecta a las prestaciones de la Ley de Dependencia?
Tener una propiedad no afecta a las prestaciones que contempla la Ley. Sin embargo, la venta de la propiedad sí que afecta, ya que el importe de esta venta supone un importante incremento de la Renta, que es una de las variables más importantes en el cálculo del pago de las prestaciones y el importe de las ayudas económicas.
Tener una vivienda alquilada, ¿afecta a las prestaciones de la Ley de Dependencia?
Aunque se genere más renta con el alquiler de una vivienda, ésta no siempre afecta a las cuantías de las prestaciones vinculadas al servicio. El posible impacto dependerá del importe de la pensión y de si el beneficiario dispone de otras rentas o ingresos. En general, los ingresos mensuales obtenidos por el alquiler superan el posible impacto en el importe de los Servicios o Ayudas a los que se puede acceder.
También hay que tener en cuenta que tener un piso vacío comporta seguir pagando el IBI, el seguro, la comunidad de propietarios, costes mínimos de los servicios públicos, etc., así como asumir el deterioro que se produce en un piso vacío, el riesgo de ocupación ilegal, etc.
Nos referimos a la sobrecarga del cuidador cuando los sentimientos de abrumo que presenta una persona cuando diariamente debe lidiar con la responsabilidad de estar al cuidado de una persona con Alzheimer y se puede acompañar de ira e irritabilidad. Además puede experimentarseansiedad por el esfuerzo físico y mental, así como el consumo de los recursos económicos. Asimismo, puede involucrar dificultades en las relaciones con los otros miembros de la familia.
Cuidar de un familiar con Alzheimer es un hecho sobrevenido, para el que nadie está preparado. La mayoría de veces, suceden en una etapa de la vida en que se espera disfrutar de la jubilación, de la familia y de todas aquellas cosas que se han ido dejando pendientes.
La enfermedad llega y rompe los planes previstos, tanto de la persona afectada como de sus seres queridos más próximos.
¿Cuáles son las señales de alerta del síndrome del cuidador?
La presencia de algunos de estos síntomas en un cuidador puede ser indicio de sobrecarga:
Cansancio persistente.
Problemas de sueño.
Disminución o abandono de las aficiones.
Desinterés por vivir nuevas experiencias.
Elevada irritabilidad.
Dolores o molestias sin tener ningún problema de salud aparente.
Aislamiento social.
Consumo de ansiolíticos y/o antidepresivos.
Niveles de estrés y/o ansiedad elevados.
¿Qué podemos hacer para prevenir el síndrome del cuidador?
Es importante detectar cuanto antes las manifestaciones del síndrome del cuidador para actuar y procurar reconducir la situación.
Para prevenir y paliar la sobrecarga, los cuidadores han de entender que es importante:
Conocer bien la enfermedad y su evolución.
Comprender sus síntomas y los cambios de conducta que generan en la persona afectada.
Reconocer y saber gestionar las propias emociones y sentimientos.
Pedir ayuda cuando se necesita.
Recuperar la propia identidad, más allá del rol de cuidador.
Buscar espacios para uno mismo.
Aprender a relajarse.
Ser positivos e intentar aliarse con el humor.
¿Cuáles son las metas del tratamiento ante la aparición de la sobrecarga del cuidador?
Optimizar los cuidados. El rol de cuidador familiar también tiene sus ventajas y está lleno de satisfacciones, hay que reencontrarse con esta parte olvidada y enfrentar las cargas físicas, emocionales y prácticas de una forma adecuada.
Obtener información. La condición de la persona que cuidamos, así como la evolución de sus necesidades y los retos que enfrentaremos en un futuro son herramientas para establecer un mejor plan de cuidados.
Establecer un plan de cuidados. Esto permite maximizar el uso de ayudas formales e informales con las que cuenta el adulto mayor y el cuidador principal.
Cuidar al cuidador. Tras someterse a tantos estresores, el cuidador principal queda vulnerable a serias enfermedades físicas y mentales, por lo que es prioridad cuidar al cuidador.
Resolver conflictos familiares. El establecer un cuidador principal trae diferentes disputas familiares: otorgar responsabilidades a cada parte, poner cuidado en los demás miembros de la familia, continuar los distintos roles que se desempañan en el hogar, entre muchos otros.
La neurosicóloga Marta Gruart nos explica qué es la Terapia de Validación y cómo puede ayudarnos a relacionarnos con familiares y amigos que padecen esta enfermedad.
La Terapia de Validación fue descrita por Naomi Feil (1993) como una terapia para comunicarse con ancianos diagnosticados de Alzheimer y otras demencias, siendo un elemento central de todas las terapias humanistas. La validación se identifica como la provisión de un alto grado de empatia y un intento de comprender el marco referencial de una persona, con independencia de su perturbación.
Se considera un intento de proporcionar soluciones prácticas para las dificultades que enfrentan a pacientes y cuidadores, y no se desarrolla a partir de una base teórica como otras terapias psicológicas.
Enfoque en la Terapia de Validación:
Naomi Feil identifica varias creencias y valores que son la base del enfoque de validación, al igual que son parte de otros centrados en la persona:
Todas las personas son únicas y deben ser tratadas como individuos.
Toda persona es valiosa independientemente de su grado de desorientación.
Hay motivos, no visibles claramente, detrás de la conducta de los mayores desorientados.
La conducta en la vejez no es solo en función de los cambios anatómicos cerebrales, sino también una combinación de cambios físicos , sociales y psicológicos.
Los mayores no pueden ser obligados a cambiar sus conductas, solo si la persona desea cambiarla.
Los mayores deben ser aceptados sin críticas.
Cuando falla la memoria reciente, los mayores tratan de restaurar el equilibrio de sus vidas al recuperar los recuerdos mas antiguos.
Los sentimientos dolorosos disminuyen si se expresan, se reconocen y se validan por un oyente. Así como los sentimientos dolorosos que se ignoran o reprimen adquieren fuerza.
La empatia aumenta la confianza, reduce la ansiedad y restaura la dignidad.
Técnicas en la Terapia de Validación
Las intervenciones específicas de la terapia de validación abordan las diferentes características cognitivas y conductuales manifestadas por la persona con demencia en cada uno de sus estadios, concretando en una síntesis de métodos conductuales y psicoterapéuticos. La terapia de validación se puede usar como una actividad terapéutica estructurada en un contexto grupal o individualmente para facilitar la comunicación y también para complementar el trabajo en grupo, basándose principalmente en una serie de técnicas :
Centrarse en el individuo a validar.
Usar palabras agradables para crear un clima de confianza.
Parafrasear el discurso.
Imaginar lo opuesto.
Recordar el pasado.
Mantener contacto visual cercano.
Usar ambigüedad en pronombres tales como el ,ella, los , cuando no se entiende lo que dicen
Usar un tono bajo, voz clara y cariñosa.
Observar y comparar movimientos y emociones para establecer relaciones verbales y no verbales.
Vincular la conducta con la necesidad humana no satisfecha.
Usar e identificar el sentido preferido por el paciente.
Se ha cuestionado mucho la técnica de validación en cuanto a su formulación y utilidad (Goudie 1989, Morton 1997), pero no obstante otros han descrito la terapia de validación como un buen medio para abordar la escasa interacción entre enfermos y cuidadores en la atención a las demencias (Miller 1995). Naomi Feil defiende que los beneficios para las personas con demencia incluyen :
A todo esto hay que añadir que, para las familias es una vía para comunicarse de forma mas eficaz, incremento de sociabilidad y mayor conciencia sobre el proceso de envejecimiento. Y para los cuidadores se incluye la reducción de la frustración, la prevención de la apatía , la promoción del placer de comunicar y mayor satisfacción en el trabajo .
A modo de ejemplo se pueden hacer sesiones grupales de 10, 15 minutos, sobre algún tema general, con canciones o con poesías, siempre incluyendo el uso de palabras sencillas y concretas, tono de voz claro, empático y con intensidad media, reformular la comunicación verbal poco clara y responder de forma explícita verbal y no verbal y reforzar la comunicación tanto verbal como no verbal.
Creo que tenemos que tener siempre presente que trabajamos con personas, que han tenido su vida respetuosa y digna y que una enfermedad no anula lo mas esencial de una persona: seguir siendo tratados como personas.
Llevamos más de 10 años contratando los servicios de serdomás y no podemos decir más que cosas buenas del personal de ayuda en casa y de la gente de la oficina. Limpieza muy profesional.
Después de una experiencia no muy agradable con una persona interna para el cuidado de nuestra madre, contactamos con Serdomas y estamos encantados con el servicio que nos prestan, ademas del trato recibido a la hora de hablar con ellos para hacerles saber nuestras necesidades. Muy contentos y una empresa muy recomendable
Excelente atención de Patricia desde el primer momento. El trato ha sido siempre cercano, profesional y muy humano. Quiero destacar especialmente a Wendy, la cuidadora de mi madre , que demuestra una gran sensibilidad, paciencia y dedicación. Desde el primer día, ambas han combinado profesionalidad con una gran calidez humana.
100% recomendable. Han sido muy profesionales, respetuosos, puntuales, la limpieza ha sido excelente y los precios muy razonables. Los hemos contratado para limpieza intensiva del piso y como estamos tan contentos los vamos a contratar para hacer el servicio de limpieza de mantenimiento semanal.
Contar con los servicios de Serdomas ha sido la mejor decisión que hemos podido tomar en mi familia, nos ayudaron desde el principio con todo, nos asesoraron y tenemos a la mejor persona posible cuidando de nuestros mayores. Cualquier imprevisto, esta cubierto por ellos, nunca te dejan sola y eso es fundamental cuando hablamos de temas tan delicados como poner en manos de un extraño a tus seres queridos. Muy profesionales, cercanos y se involucran muchísimo. ¡SUEPER RECOMENDABLES!
Desde que contraté a Serdomas, he dejado de preocuparme por el cuidado, limpieza y plancha de mi casa. Me decidí a contratarles porque se jubilo la persona que tenía y la verdad que el cambio ha sido como el día y la noche. Me hacen el trabajo en la mitad de tiempo y estoy super contento con los resultado y seriedad con que gestionan todo. Muchas gracias!!
Buenos días. Es un placer y una sorpresa encontrar una empresa como serdomas. Gracias a su profesionalidad y eficiencia de sus trabajadores he conseguido conciliar mi vida laboral como la familiar cosa que hasta ahora me costaba mucho conseguir. Totalmente recomendable.
Conocí a Serdomas en un momento delicado hace 8 años, y desde entonces solo cuento con ellos. Cuidaron a mi padre y a otros familiares hasta su último día. No solo su profesionalidad a nivel asistencial, si no sobretodo su calidad humana. Absolutamente recomendables
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